“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
Bitácora del Capitán
Escrito por Marplanauta/ Portada: Edgar Rocha
Primera Parte: Querida Elodie
El viento soplaba fuertemente sobre las rojas arenas de Marte, llevando las esporas de los árboles a todos los rincones del planeta. En los últimos siglos, la pequeña esfera rojiza había ido transformándose de a poco en un planeta cada vez mas parecido a la Tierra. Los árboles se habían multiplicado con facilidad gracias a los fertilizantes, y la débil atmósfera del planeta había logrado reforzarse durante todo el siglo 22 y 23. Ahora, cualquier persona podía caminar tranquilamente por las planicies marcianas sin ningún problema, y observar a la Tierra atravesar el cielo todas las noches.
Elodie pateo una pequeña piedra en el camino hacia su rancho, y la piedra rodó casi sin esfuerzo. La joven rubia subió la pequeña escalera y se paró bajo el techo del zaguán, protegiéndose del abrasador sol del largo verano marciano. Tomó la jarra que estaba preparada sobre la mesa y se sirvió un vaso con limonada, mientras se acomodaba en el gran sillón con vista a los volcanes de Tharsis. Desde el rancho del Valles Marineris podía verse gran parte de la cadena montañosa, un espectáculo sorprendente. Pero antes de la roja cadena montañosa, nada en el paisaje era distintivo de Marte. Cualquiera podría haber pensado que estaban en la Tierra. Hacia la derecha y la izquierda del camino rojizo crecían las plantaciones de manzanos de la familia, cuidados con esmero de los fuertes vientos. Incluso a unos cientos de metros podía verse un pequeño arroyo serpenteando entre los cultivos. Era una imagen paradisíaca.
La joven tomó un sorbo de limonada, tratando de recuperarse de la larga caminata. Se limpió su frente con el brazo y tomó un pequeño pad que había dejado sobre la mesa. Acomodó sus piernas mirando al oeste y comenzó a leer.
“Querida Elodie:
Se que ha pasado mucho desde la ultima vez que te escribí, pero me ha sido difícil encontrar un tiempo para poder hacerlo con la dedicación que se merece. ¿Cómo esta la gatita? Debe estar enorme. La última vez que hablamos, recién había tomado este nuevo puesto, y todavía no sabía todo lo que eso involucraba. Ahora estoy en medio de un conflicto interestelar y no se como se resolverá. Ya lo sé, eso no es excusa, debería haberte escrito antes, pero a veces no tengo ni siquiera un segundo para poder hacer las cosas que quisiera. Pero no lo dudes, siempre estoy pensando en ustedes dos y en como me gustaría poder volver a pasar un verano en el Rancho.
Pero ahora no es el momento, ni creo que podré por un buen rato. No es fácil ser la capitana de la nave en la principal misión de la Flota Estelar. Te contaré como es esto…”
Segunda Parte: Un té con el señor Hayes
0800 horas, Oficina de la capitana Jefferson
- Bueno Eneas, tenemos un día duro por delante.- dijo la capitán Jefferson mientras tomaba un sorbo de su humeante té estilo Isidis Planitia.- Los Klingon llegarán a las 1030. Los Romulanos a las 1200.-
- Estoy seguro de que esto no nos traerá más que problemas.- dijo el Jefe de Seguridad Eneas Hayes, parado junto al escritorio de la capitana.
- Yo no estoy tan segura. Ya hemos tenido una tripulación Romulana en la nave y pudimos manejarnos bastante bien. No creo que esto sea muy diferente. Además, confió en que las medidas de seguridad serán las mejores. Supongo que no hace falta decirte que mientras se preparan las habitaciones de nuestros huéspedes, tendremos varios Klingons y Romulanos rondando por la nave. No sería una muy buena idea que se crucen.- Jefferson se levantó y apoyó su mano en el hombro derecho del betazoide en señal de confianza.
- Tiene razón capitán…no hacia falta decirlo.- respondió Hayes
“Conoces a Eneas Hayes, mi viejo compañero de la Hope. Es casi mi mano derecha y una de las personas más profesionales que conozco, confiaría mi vida a él sin dudarlo. Desafortunadamente, su problema para contener sus poderes empáticos lo hacen muy reservado, y para la tripulación es difícil acercarse a él. Siempre fue así, pero he aprendido a aceptarlo y a respetarlo. En la Hope, me salvó la vida más de una vez con esa paranoia que lo caracteriza. Nunca le parecen suficientes las medidas de seguridad que tomamos y casi siempre parece enojado, pero sé que en el interior, es una gran persona. Detrás de esa mascara de firmeza hay un hombre solitario y muy inseguro de si mismo, pero es un gran oficial.
Esta fue una semana realmente difícil para toda la nave, pero en especial para él. Luego del último ataque Al Grekôr, la Flota Estelar ha decidido reforzar los equipos de Seguridad de la nave y fuimos llamados a Lidia 5 a buscar a un grupo de oficiales de elite que se incorporarían a la tripulación. No contentos con estos cambios, tuvimos que incorporar a la tripulación a un par de huéspedes bastante problemáticos. Habrás escuchado en las noticias que las relaciones entre el imperio Klingon y el imperio Estelar Romulano atraviesan una época conflictiva. Los incidentes en el sector Klagh despertaron la furia de ambas razas y a pesar de los intentos del Embajador Aldouz, el panorama no es muy alentador. Sin embargo, las charlas de Nimbus 3 dieron algunos frutos. Como ninguno de los Imperios confía en el otro, y la Federación esta en el medio del conflicto, se decidió que serían asignados a la Asimov un Embajador Klingon y un Embajador Romulano respectivamente, pero sin ninguna tripulación. Ya tuvimos una mala experiencia con uno de los tripulantes Romulanos, y no deseábamos repetirla. Los Klingons dijeron que era suficiente, pero costó bastante convencer a los Romulanos de asignar solamente un tripulante a la Asimov, al fin y al cabo ellos eran parte de la búsqueda desde el principio, y lo consideraban un retroceso en sus beneficios. Sin embargo, no podían exigir demasiado luego de que uno de sus representantes, el Centurión Zek´Kinar intentase un doble magnicidio en Nimbus 3. Y fue así que tuvimos que viajar a la estación de Lidia 5, donde nos encontramos con el convoy que traía a los representantes a la Asimov.”
Tercera Parte: Transportes
1030 horas Sala de Transportes 3
La capitana Jefferson enderezó su uniforme de gala. Odiaba tener que usar esa ropa que le quitaba comodidad a su uniforme a favor de las reglas de protocolo. Siempre había sido una mujer práctica, por lo tanto todas las reglas de pleitesía que rodeaban a la diplomacia le parecían inútiles. Por suerte, junto con ella estaban el Comandante Lexx y el Embajador Aldouz, dos maestros en ese arte.
- El Embajador Mulath está por transportarse en cualquier momento capitán.- informó el Comandante Lexx.
- Muchas gracias Comandante. Se sorprenderá al ver a Mulath, es más grande de lo que parece en los informes.-
- ¿Conoce al Consejero Mulath capitán?- preguntó asombrado el Embajador Aldouz.- Yo tuve el agrado de cruzarme con él en Nimbus 3, pero no sabía que usted también.-
- Conozco a Mulath de antes de eso Embajador. Lo vi una vez en Qo´noS, donde me ayudo a salir de un aprieto.-
- Oh, recuerdo eso.- dijo Vreel Lexx.- Fue mientras nosotros tratábamos de escapar de las manos de la Casa de Korok.-
- Mulath demostró ser un Klingon muy honorable en ese momento.- respondió la capitana, estirándose el uniforme casi como si fuese un acto reflejo.
En ese momento, las luces del rayo transportador materializaron a una tripulación de cinco Klingons, en el medio de los cuales resaltaba la enorme figura del Consejero Mulath. El Klingon se abrió paso entre sus colaboradores y se acercó hacia la capitana Jefferson, ofreciéndole su mano. La capitán tomo su antebrazo con fuerza y pronunció unas palabras de bienvenida en fluido Klingon.
- Es bueno verla de vuelta capitán Jefferson…y en otras circunstancias.-
- Lo mismo dijo Consejero. Es un honor tenerlo en mi tripulación. Ya conoce al Embajador Aldouz de Iconia, le presento a mi primer oficial Vreel Lexx y al Jefe de Seguridad Eneas Hayes. El señor Hayes le enseñará sus habitaciones y sus colaboradores podrán controlar las medidas de seguridad de la nave, como habíamos acordado.-
- Todos estos trámites burocráticos me tienen sin cuidado capitán Jefferson. Lo más importante para mi será la cena de esta noche.- mientras decía esto, el enorme Klingon lanzó una carcajada y dejo la Sala de Transportes junto a sus oficiales.
- Parece un Klingon bastante amigable.- opinó el Comandante Lexx.
- Es un Klingon hecho y derecho. Cuando hay que disfrutar una buena cena y unos cuantos litros de vino de sangre, es el primero en la fila. Y cuando hay que ir a la batalla es un guerrero temible.- agregó Aldouz.
- Es bueno un cambio luego de haber tenido que tratar con el General K´Bure en los últimos tiempos.- señaló la capitana, relajándose un poco al haber superado uno de los rituales oficiales del día.
“Vreel Lexx y el Embajador Aldouz son mis dos consejeros. Como confío en Eneas Hayes para mi seguridad, confió en ellos dos para que me ayuden en los momentos de duda.
El Comandante Lexx, parece un oficial bastante joven y con poca experiencia, pero es mucho más que eso. Sus vidas pasadas le dan un aire de calma y serenidad envidiado por muchos. Ya sabes que me gusta mantener cierta distancia con mi tripulación, por eso el Comandante Lexx es el perfecto balance para mi estilo de liderazgo. Es idolatrado por la mayoría de los alférez, y me atrevería a decirte que despierta suspiros en varias de las jóvenes oficiales también. Todos saben que si tienen que hacer algún comentario o si tienen algún problema, el Comandante Lexx esta ahí para ellos, y por ende yo también. Desde hace unos meses, nos une un vínculo más importante aún. Debido a un accidente, el simbionte del Comandante tuvo que ser trasplantado por unas horas a mí, y pude experimentar los pensamientos mas profundos de él. Pude confirmar que no me había equivocado al elegirlo como mi primer oficial.
El Embajador Aldouz también tiene en su conciencia las experiencias de vidas pasadas, pero en él, la experiencia de Lexx esta multiplicada cientos de veces. El Embajador es un ser admirable y asombroso. Cada vez que creo conocerlo me doy cuenta de que no he podido ni siquiera entender una pequeña fracción de lo que él representa. Los grandes Iconianos hicieron muy bien su trabajo al crearlo, y ha sabido ganarse un puesto importante en mi tripulación. Siempre sabe que decir y cuando decirlo. Realmente no se que sería de esta misión sin su ayuda invalorable. Lo más probable es que no hubiésemos llegado hasta aquí.
Bueno, volviendo a mi relato, a las pocas horas, mientras los Klingon acomodaban al Consejero, tuve que volver a la Bahía de Transportes.”
1200 horas, Sala de Transportes 2
- Otra vez Romulanos entre nosotros…- murmuró Hayes, casi protestando.
La última vez que habían tenido Romulanos en la Asimov había sido antes de la destrucción de los astilleros de Lupasa, a manos del Subcomandante D´Raen. Hayes había quedado bastante resentido después de que se seguridad había sido quebrantada por el traidor D´Raen, y no estaba dispuesto a que volviese a suceder.
La capitana estaba otra vez nerviosa, pero salvo por el reflejo de estirar su uniforme de gala, no había nada que la delatase.
- No son Romulanos señor Hayes, será solo una Romulana. La Comandante Teelis.- dijo la capitana Jefferson.
- Pero por unas horas serán Romulanos.- dijo Hayes.- Y no tenemos buenas experiencias con Romulanos rondando por nuestros pasillos.-
- ¿Qué sabemos de ella?- preguntó el Embajador Aldouz
- La Comandante Teelis era miembro del equipo de Zek´Kinar.- comenzó a decir Hayes.- Nadie sabe que ha sucedido con él, pero Inteligencia de la Flota sospecha que fue ejecutado. Teelis era la más firme candidata para ocupar su lugar como jefe del Tal Shiar, pero sorpresivamente ha sido enviada a la Asimov como Embajadora Romulana. Alguien la ha sacado del medio.-
Mientras escuchaba el resumen de Hayes, la capitán recordó a M´Rel y su último encuentro con ella en Rura Penthe. La Romulana había jurado vengarse de Zek´Kinar por haberla puesto allí. Jefferson pensó por un segundo si habría tenido algo que ver en todo esto, pero descartó la idea. No creía que M´Rel hubiese sido capaz de llegar tan alto y tan rápido. Si Zek´Kinar había sido ejecutado, había sido por órdenes de la Pretor Donatra.
El sonido familiar del rayo transportador invadió la sala, y los haces de luz iluminaron los rostros de los oficiales. Para sorpresa de todos, no se había transportado una comitiva, como habían hecho los Klingon. Delante de ellos solo había una esbelta mujer. Su rostro era anguloso y sus labios eran finos y largos. Con la clásica expresión despreciativa de los Romulanos observó a los presentes y dio un paso.
- Comandante Teelis, reportándose.-
- Bienvenida a la Asimov, soy la capita…-
- No hacen falta presentaciones capitán Jefferson, se muy bien quien es quien en esta nave. Solo indíqueme donde estarán mis habitaciones.- dijo secamente la oficial.
- El Teniente Hayes le indicará el camino Embajadora. Y, aunque no le gusten las presentaciones, la espero esta noche para la cena protocolar.-
- Ahí estaré, no se preocupe.-
Mientras la Romulana dejaba la Bahía de Transporte, la capitana Jefferson no pudo evitar recordar los primeros días de M´Rel en la Asimov y lo similar que le había parecido el comportamiento de Teelis. Tal vez en un tiempo lograse disminuirle la soberbia.
Cuarta Parte: Poco protocolo en el Agujero Negro
“Es costumbre de la Flota Estelar el darle una cena de bienvenida a los Embajadores que visitan nuestra nave. Dada la conflictividad de estos dos nuevos miembros de mi tripulación, por un momento dude continuar con esta tradición, sin embargo, si iban a ser parte de la tripulación, deberían comenzar a relacionarse, mal que les pese. Además, supuse que dos diplomáticos de carrera no estarían cegados por el odio racial. Pero sabrás Elodie que los tiempos que corren son difíciles, y las pasiones encontradas son fuertes…”
2000 horas, Agujero Negro
La Romulana Teelis ingresó en el Agujero Negro con una puntualidad absoluta. Había pasado todo el día preparando su nuevo cuarto y controlando las conexiones directas con Romulus, para evitar cualquier eventualidad. Su equipaje había sido transportado sin problemas y había podido instalarse con tranquilidad. Había preferido no realizar la visita de rutina por la Asimov, ya que estaba segura de que podría encontrarse con los colaboradores de Mulath, y prefería evitar cualquier conflicto. Mulath podía tolerarse, pero no estaba segura de poder tolerar mas escoria Klingon. Su desagrado fue grande cuando, al traspasar la puerta del comedor vio como los colaboradores Klingon aun estaban en la Asimov.
El Embajador Aldouz, con agudo tacto, se acercó a la Romulana y le dio la bienvenida, alejándola casi imperceptiblemente del rincón donde los cinco Klingon levantaban sus vasos de vino de sangre y contaban historias de viejas batallas. Cerca de ellos, la capitana Jefferson conversaba con el Consejero Mulath. Todos los oficiales de la plana mayor de la Asimov estaban invitados a la reunión, y conversaban con tranquilidad, mientras a través de la ventana se podía ver la estación de Lidia 5 girar sobre si misma.
- Espero que haya encontrado sus habitaciones confortables.- dijo Aldouz
- Mis habitaciones son…aceptables dentro de lo que se puede esperar de una nave de la Federación.-
Teelis no podía evitar escuchar los gritos desagradables de los mugrosos Klingon, y comenzaba a sentirse muy molesta. Su instintiva xenofobia crecía cuando se trataba de esos seres repugnantes.
- Entiendo que usted es una colaboradora cercana de la Pretor Donatra…- continuó Aldouz, tratando de desviar la atención de la Romulana. Aldouz sabía que esta reunión terminaría mal y deseó por un segundo que el Teniente Hayes pudiera leer su mente, para gritarle con sus pensamientos que se preparase.
- No estoy autorizada a divulgar ninguna información Embajador.-
En la esquina, uno de los Klingon tomó su vino de sangre y comenzó a hablar mas fuerte que los demás, buscando llamar su atención.
- Voy a contar la historia…de como liberamos al sistema Etipieus.- dijo en un gruñido.
La atmósfera se volvió aún mas tensa. Los presentes sabían que el sistema Etipieus había sido anexado por los Klingon en el sector Klagh. Había sido una dura pérdida para los Romulanos.
- No creo que sea buena idea…- intentó decir Aldouz, pero el Klingon siguió con su relato, mientras la Romulana lo observaba con desprecio.
- Mi nave estaba al frente de una de las primeras cuadrillas de ataque que llegaron al sistema. Los Romulanos intentaron detenernos pero fue inútil. Antes de que pudiesen reaccionar, ya habíamos destruido sus defensas. La batalla fue corta, pero gloriosa.-
- Creo que es suficiente Shovak.- dijo Mulath, levantando su brazo, pero el Klingon estaba demasiado borracho para escucharlo. Teelis se acerco lentamente, mientras Eneas Hayes se preparaba para cualquier eventualidad.
- Cuando nos transportamos al planeta principal, pudimos oír los llantos de los guerreros Romulanos. No tardamos en liberarlos de su sufrimiento a golpe de Bat´leth.-
Teelis ya se había acercado lo suficiente y estaba parada cerca del grupo. A unos metros, los alférez Mel Varad y Elina Vek observaban la tensa escena.
- Su relato es inconsistente. No había colonias Romulanas en el sistema Etipieus.- dijo la Comandante.
- ¿Acaso me esta llamando mentiroso?- gruño Shovak avanzando sobre la mujer.
- ¡Suficiente Shovak!- volvió a decir el Consejero Mulath, pero ya era tarde.
Shovak se abalanzó sobre la Romulana, confiado en su superior tamaño. El Klingon tenía evidentes capacidades de lucha, pero estaba bastante borracho. Teelis lo esquivó casi sin problemas y Shovak volvió a lanzarse contra ella, esta vez con mejor tino. La Romulana dio un pequeño salto y giró en el aire, dándole una patada en el cuello al Klingon, que cayó dolorido al suelo. Otro de los Klingon del grupo, antes de que Hayes pudiese detenerlo, tomó a Teelis del brazo, pero la Romulana apoyó el cuerpo del Klingon sobre su espalda y lo hizo girar por encima de ella, arrojándolo a la esquina opuesta del Agujero Negro. Hayes y su equipo de seguridad intentaron detener al resto, pero cuando un tercer Klingon quiso atacar a Teelis, no fueron ellos quienes se lo impidieron. Mulath se había levantado y golpeó al Klingon de lleno en la cara, dejándolo casi inconsciente.
- ¡Dije que era suficiente!- exclamó en Klingon, y con una mirada sus oficiales supieron que hablaba en serio. Sin decir palabra, los cinco Klingon dejaron el Agujero Negro.
Mulath se acercó a la Romulana y la observó con detenimiento.
- Pelea demasiado bien para ser Romulana. Mis hombres son impulsivos, un poco mas de la cuenta si hay vino de sangre involucrado. Al Imperio le hace falta un poco menos de impulsividad y un poco mas de sensatez.-
- Eso supongo.- dijo la Romulana levantando una ceja.- Consejero Mulath, soy la Comandante Teelis. Si vamos a trabajar juntos, será mejor que dejemos por el momento las diferencias de lado.-
Para el asombro de todos, la Romulana extendió su brazo hacia el Klingon, en señal de buena voluntad. Mulath lanzó una carcajada que invadió el Agujero Negro y respondió al saludo. La capitana Jefferson y el Embajador Aldouz respiraron aliviados, tal vez no sería tan difícil llegar a un entendimiento después de todo.
Quinta Parte
“Y así fue como terminó la reunión en el Agujero Negro. Fue la primer señal de colaboración que vi entre el Imperio Klingon y el Romulano en mucho tiempo, y una señal de esperanza para todos nosotros.
Los Embajadores ya se han instalado y la nave ya ha dejado en Lidia 5 a los revoltosos colaboradores de Mulath. La búsqueda de los prikmales se ha reiniciado, ahora con más fuerza que antes. Hay muchos intereses en juego Elodie, y estamos en medio de todo. Hay gente que no desea que lleguemos a buen puerto, y ejemplos sobran de eso. Pero me conoces y sabes que las causas perdidas siempre han sido mi debilidad. Siempre hay un camino, solo hace falta encontrarlo.”
2300 horas. Habitación de la capitana Jefferson
Brittany Jefferson se soltó el pelo y ordenó un te estilo Isidis Planitia. Relajó sus músculos y se sentó en uno de los sillones de su habitación, orientado hacia las estrellas que avanzaban hacia ella. Tomó su violín y comenzó a tocarlo lentamente. Las notas musicales llenaron todo el cuarto, condensando el aire que rodeaba a la capitana con vibraciones profundas. Amaba tocar el violín, y cada noche antes de dormir se tomaba unos minutos para relajarse y practicar. La melancólica melodía trajo a la mente de la capitán recuerdos de sus años pasados en Marte. La última vez que habían estado en el sector 001 había querido tomarse un tiempo para visitar el Rancho, pero las circunstancias se lo impidieron. Pensó en Elodie y en el tiempo que hacia desde la última vez que le había escrito una carta. Tal vez era el momento de hacerlo.
- Computadora, comience grabación. “Querida Elodie: Se que ha pasado mucho desde la ultima vez que te escribí, pero me ha sido difícil encontrar un tiempo para poder hacerlo con la dedicación que se merece. ¿Cómo esta la gatita?...”.-
Elodie dejó el pad sobre la mesa y observó la cadena montañosa en el horizonte, donde el sol se estaba poniendo. Su gata se había acomodado de manera que los últimos rayos de sol le daban directamente sobre su lomo. Elodie refregó sus ojos y bostezó. Para ella también había sido un día largo en las plantaciones. Mientras observaba el ocaso, sintió unos brazos fuertes que la abrazaban.
- Te estuve buscando.- dijo el hombre mientras besaba su cuello.- No te vi desde el mediodía. ¿Qué estuviste haciendo?-
- Nada, recibí una carta y la estuve leyendo.- respondió Elodie.
- ¿Buenas noticias?-
- Podría decirse que si.-
Elodie leyó las últimas líneas antes de entrar en el Rancho: “Pase lo que pase quiero que sepas que, aunque no estemos juntas, siempre estas en mi corazón y cuento los días que quedan para volver a vernos. Te quiere más que a nada. Mamá.”
El sol de Marte terminó de esconderse tras los volcanes y los colores rojizos fueron volviéndose cada vez más oscuros. En el cielo, las primeras estrellas comenzaban a aparecer, y la Tierra junto con ellas. A cientos de años luz, la Asimov continuaba con su incansable búsqueda, ahora con nuevos tripulantes.