“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
Escrito por Marplanauta
Portada: Julio Nieto.
Temporada 1
Sentimientos
Primera Parte: Misión de Rescate
El U.S.S. Asimov seguía en su búsqueda
de Los Diez Elementos. En ésta ocasión, Aldouz los guiaba hacia el imperio klingon,
donde el canciller Martok había accedido a su visita y les había ofrecido toda
la ayuda necesaria, con la única condición de que ningún romulano pisase suelo
klingon. Mientras tanto, el comandante Vreel Lexx y
- Increíble que te guste esta música...- exclamó el comandante Lexx
- ¿Por qué?- preguntó
- No sé, no conozco muchas mujeres, jóvenes y hermosas a las que le guste la ópera klingon...
- Gracias por el cumplido, Vreel...
En realidad, hasta hace poco no tenía idea de lo hermosa que es esta música,
pero hace algunos meses, acompañé a mi hermano, Sebastián, a un congreso de
médicos en Qo’nos. Cuando estábamos allí recibimos una invitación para asistir
a un concierto de ópera, donde mi hermano salvó la vida de siete klingons, al
darles atención médica después de un accidente. Es más, mi hermano espera poder
visitar a uno de esos klingon, el capitán Zhark en esta visita al Imperio. También
en ese concierto, “descubrí”
Vreel y Melisa se miraron uno al otro... Ella era de cabello castaño, de ojos celestes. Tenía un pequeño lunar en la comisura de los labios que le daba un toque sensual a su boca. Vreel pensó que era muy hermosa y sintió deseos de besarla, pero se contuvo, no quería apresurarla... intentando cambiar de tema y tratando de pensar en otra cosa, dijo...
- Con tu hermano son muy unidos... La verdad que Sebastián es muy agradable. A pesar de que a veces parece muy frío, como si sólo le importara su trabajo...
- Si, te entiendo... Él es así desde que... bueno, es una larga historia...- murmuró Melisa mirando tristemente hacia el suelo.
- No importa, quiero saber...- inquirió el comandante.
- Él era médico en una pequeña colonia
terrestre en Nandrius 5 donde vivía con su hija y su esposa. La colonia sufrió
una epidemia que Sebastián no pudo detener a tiempo. Para cuando encontró el
antídoto, él estaba muy enfermo, y más de tres cuartos de la población colonial
habían muerto, entre ellos su hija. Debido a esto, su esposa lo abandonó y él
decidió enrolarse en
Mientras decía esto, el rostro de Melisa se llenaba de compasión hacia su hermano. Era evidente que realmente lo quería. En realidad, era casi lo único que le importaba, la única familia que ella tenia en todo el universo.
- Comandante, se lo necesita en el
puente- La voz de
El comandante se encaminó al turboascensor y ordenó a la computadora que lo lleve al puente. Al llegar, solicitó un informe de la situación.
- Hemos recibido un llamado de auxilio
de un carguero de la Federación que se encuentra en el sistema Briktan, en la
frontera con los klingon. Al parecer transportan un mineral muy inestable, descubierto
hace poco por un equipo explorador del Imperio, hacia los laboratorios de
- Entendido capitán, y no se preocupe, los traeremos a salvo. Alférez Mel, Teniente comandante castillo, los espero en la Bahía de Carga 3.- exclamó Lexx.
Una vez en el sistema Briktan, el
pequeño equipo salió de la nave en el runabout Kala, bautizado así en nombre
de un pequeño río de África. Al llegar al rango de transportación, Castillo
se trasladó al carguero para darle atención primaria
a los tripulantes heridos. Castillo se encaminaba ahora a la zona de la nave
en la que había ocurrido
Sebastián penetró en la cubierta, y rápidamente se encaminó a socorrer a un joven de unos 20 años que estaba inconsciente, en el suelo. Según el tricorder su condición física era buena, no necesitaba atención inmediata.
- Castillo al Kala. Transporte para uno.
El penúltimo tripulante desapareció
de poco, solo faltaba uno. Sebastián se acercó a la puerta y la abrió a
Mientras tanto, en el Asimov, Elina Vek, que se encontraba al mando de los sensores que investigaban, todo el tiempo, la condición del carguero, se alarmó. Súbitamente la energía que tenía el carguero comenzó a aumentar...
- Capitán, los sensores marcan un aumento de energía en el carguero.
- ¿Tiene idea de que se trata?- preguntó la capitán.
- Tal vez una nueva reacción, puede
ser que el resto del mineral esté por causar una nueva explosión.- exclamó
- Avise al Kala, que saquen al tripulante y a nuestro oficial de ahí.
A través de la pared destruida del contenedor (la cual presentaba un campo de fuerza para que la radiación no penetrara en la nave), Sebastián vio como el mineral comenzaba a brillar, cada vez con mayor intensidad... El calor también aumentaba... Intentó mover los escombros que aprisionaban al tripulante, sin éxito.
- Castillo al Kala. Transporte para el tripulante. ¡Kala responda!
- La energía del mineral interfiere las comunicaciones. Sálvese. Es demasiado tarde para mí, pero usted aún se puede salvar. El mineral está por explotar de nuevo... póngase a salvo de la explosión, ¡¡¡rápido!!!- esas fueron las ultimas palabras del tripulante del carguero.
Muy a su pesar, Sebastián corrió hacia
Segundo Parte: Rescate al rescatador
- Kala a Asimov. Lo siento, la orden llegó tarde. Hemos perdido al carguero. Al parecer se precipitó a la superficie de Briktan III, pero aún existe la posibilidad de que se encuentren con vida... Sí, Castillo se encuentra vivo. Según la computadora, un instante antes de que la nave ingresara en la atmósfera, los sensores detectaron una forma de vida aún en el carguero. Castillo debe estar en el planeta.- informó Lexx.
- Revise con los sensores la superficie de Briktan III, tal vez lo encontremos...- ordenó la capitán.
Tanto el U.S.S Asimov como el runabout Kala comenzaron a barrer la superficie del planeta con los sensores, sin éxito. Al parecer, la atmósfera del planeta causaba interferencia, mermando las posibilidades de hallar el carguero.
- ¿Alférez Vek, qué información tenemos del planeta Briktan III?
- Es un planeta muy extraño, se conocen pocos de este estilo.
- Explíquese...-ordenó Jefferson
- Algunas formas de vida, pueden sobrevivir en éste planeta, ya que poseen adaptaciones a la atmósfera que presenta éste lugar, incluso existe una civilización primitiva en el planeta. Pero un humano, que no posee éstas adaptaciones, en poco tiempo podría perecer a causa del envenenamiento. Debemos sacarlo de ahí cuanto antes.
- ¿Cuánto tiempo tenemos?- preguntó el comandante Lexx desde la lanzadera.
- Por el momento no hay peligro, la atmósfera tiene una fracción generosa de oxígeno, podrá respirar, y si los sacamos rápido el envenenamiento será leve y reversible. Pero si pasa más de siete horas en ese lugar, el efecto de los gases será mortal.
- ¿Podemos enviara al Kala a rescatarlo?.- preguntó la capitán.
- No podemos. Como le dije, una civilización primitiva con adaptaciones habita el planeta, los Kanies. El contacto es restringido.-respondió Vek
- ¿Que hay de los transportadores?- preguntó M´Rel, a quien toda la situación le molestaba.
- El cinturón de asteroides que rodea a Briktan III hace que cualquier intento de transporte sea inseguro, además, hasta que no sepamos dónde cayó, será imposible intentar cualquier cosa. Temo que la situación es extremadamente grave para el doctor.- se lamentó la cardassiana.
Castillo despertó en una zona árida, y desolada. Había grandes formaciones de nubes en el cielo, no se llegaba casi a apreciar la luz de la estrella binaria del sistema. A su alrededor todo era arenoso, desértico. Algunas elevaciones adornaban el horizonte, extendiéndose hasta donde él se encontraba. A través del pequeño valle se dibujaba un surco, tal vez un antiguo arroyo que pasara hace tiempo por ese lugar. A pocos metros de él aparecía el carguero, tenía una pequeña abertura en su lado, cicatriz dejada por la enorme explosión.
- Castillo a Asimov, ¿me escuchan? Castillo a U.S.S. Asimov, ¿alguien me escucha?.
Era inútil, de seguro la atmósfera del planeta interfería con los comunicadores. Pensó en el tripulante del carguero, la explosión lo había matado, él había perdido a otro paciente. Pero era tarde ya para lamentarse, ahora debía contactar al Asimov.
Decidió revisar su equipo, quería saber que daños la había causado el impacto. Su tricorder estaba dañado, pero su Phaser aún funcionaba. Se encaminó al carguero, tal vez había algo allí que le ayudara.
- Comunique a las naves klingon, que
nos esperan para escoltarnos, que nos retrasaremos. comandante Lexx, quiero que usted y su equipo vuelvan a
Tan solo diez minutos después, todos los oficiales del Asimov se encontraban debatiendo sobre el curso de acción que tomarían.
- La situación es muy difícil... Si no sacamos a Castillo de Briktan III en siete horas, el daño a su sistema será irreversible. El planeta es habitado por una civilización primitiva, por lo tanto el contacto está restringido por las directivas federales. Es necesario rescatar a Castillo y recuperar los restos de la nave klingon para evitar un contacto con los Kanies. Debido al cinturón de asteroides que rodea al planeta los sensores son inútiles, al igual que los transportadores. Por lo tanto, si alguno de ustedes tiene alguna sugerencia, me gustaría escucharlos.- explicó Brittany Jefferson.
- Capitán, tengo una idea,- dijo, optimista, el Teniente Moss- Tal vez exista un modo de reconfigurar los sensores, aumentando su efectividad. El problema es que luego de las modificaciones, los sensores necesitarían más energía, tendremos que desactivar algunos de los sistemas de la nave.
- Estoy de acuerdo, siempre y cuando no afecte a los sistemas críticos. Comiencen con las modificaciones, tienen dos horas. Alférez Vek, ayude al Teniente en lo que necesite. Ahora ¿hay alguna manera de recuperar los restos de la nave?-
- Tal vez capitán, en una situación como esta es mejor destruir todo rastro de nuestro paso. Si conseguimos ubicar a Castillo, destruir los restos de la nave ya no será tan difícil.- explicó el teniente Hayes.
- Está bien, a trabajar, quiero resultados lo antes posible.-
De a uno los oficiales comenzaron a salir del cuarto de reunión. Elina y Blue seguían charlando acerca de los sensores a medida que se acercaban al turboascensor para ir a Ingeniería. El Alférez Mel y el Teniente Comandante Hayes, se encaminaron al puente para continuar con su tarea, mientras Aldouz y M´Rel murmuraban algo sobre el tiempo perdido en una causa sin esperanzas. Cuando Vreel decidió trasladarse al puente, Brittany lo detuvo, debía hablar con él.
- Comandante, aguarde. En los últimos
días noté que usted comenzaba a llevarse bien con
- Descuide, yo lo haré.- una vez dicho esto, Lexx se encaminó hacia la Bahía de Carga 3, donde trabajaba Melisa Castillo, a cumplir con una de las peores tareas de un oficial superior.
Como era de suponerse, la computadora del carguero estaba destruida, no había forma de enviar un mensaje con ella al Asimov. Sebastián se encaminó al exterior, quería saber donde estaba. Comenzó a explorar el surco del antiguo arroyo, el cual atravesaba el pequeñísimo valle donde él se encontraba. Llevado por la curiosidad, siguió el cauce hasta llegar a un cráter en la superficie, de sólo cien metros de diámetro, el cual en el pasado debió ser una pequeña laguna alimentada por el arroyo. Sin embargo, el cráter no parecía natural, ya que tenía bordes demasiado perfectos. Intrigado, Castillo observó con mayor atención. En el fondo de la antigua laguna, había algo que brillaba.
Sebastián se valió de las plantas que crecían en las paredes de la laguna para descender hasta el lecho. Allí, escondido entre la tierra y los arbustos aparecía un conducto, al parecer, construido con alguna aleación metálica. Sin duda, alguien lo había puesto allí para conducir el agua que antes ocupaba la laguna hacia algún lugar. El planeta debía estar habitado. Obedeciendo las directivas federales, se decidió a no hacer contacto con quien viviera en el lugar.
Tercera Parte: Un acto impulsivo
- No puede ser que... ¿Por que mi hermano?...- Melisa estaba destruida, y Lexx sólo podía contenerla.
- Él se ofreció a ir al carguero, era su deber...-intento consolarla Vreel.
- Pero... ¿por qué no lo transportaste a tiempo?
- La orden llegó tarde, para cuando me dijeron, la carga ya estaba estallado.- la explicación no era suficiente para la alférez.
- ¿Y por que esperaste la orden? ¿no tienes criterio propio? ¿no podrías haberlo transportado cuando viste que la energía aumentaba?- Melisa estaba nerviosa, y Lexx la comprendía, pero debía terminar con sus acusaciones, por lo que impuso su autoridad.
- Creo que me estás acusando injustamente, lo que ocurrió fue inevitable. Yo entiendo lo triste que estás. Entiendo que quieras descargarte, pero no lo acepto. Más allá de nuestra amistad, yo soy tu superior y no te da derecho a hacer acusaciones falsas.
- Si Señor, como usted diga. Pero
permítame decirle algo, ambos sabemos que si no lo encuentran los sensores,
Jefferson lo abandonará en la superficie del planeta, lo dejará morir, todo
por seguir reglas que ya tienen mas de un siglo. Yo
no pienso permitirlo.- sollozó
Muy adentro suyo, Melisa decidió que no podía quedarse sentada mientras su hermano se moría allá abajo. Estaba dispuesta a hacer lo que sea para salvarlo.
Sebastián comprendió que era peligroso
dejar al carguero a la vista, no podía arriesgarse a que los habitantes del
extraño planeta lo vieran. Castillo tomó su Phaser y apuntó a la elevación en
cuya ladera se encontraba
Sebastián comenzó a escalar las sierras que lo rodeaban. Tal vez en una altura mayor la interferencia no fuera tanta. Ya en la cima de la sierra intentó de nuevo comunicarse. Otra vez sin éxito. Sólo podía esperar que el Asimov lo encontrara. La luminosidad y el calor disminuían, estaba anocheciendo. Desde la sierra, Castillo pudo ver una especie de cueva que se dibujaba en una de las laderas, tal vez le sirviera como refugio para pasar la noche.
La cueva no era muy grande, tenía apenas unos cinco metros de profundidad, y estaba deshabitada. Sebastián tomó algunos helechos del suelo y con ellos se improvisó una almohada. Sobre uno de los rincones se acostó, y se dispuso a descansar. No tenía sueño, pero estaba agotado. Además, podía despreocuparse, confiaba planamente en que el Asimov lo encontraría.
Las modificaciones en los sensores ya estaban listas. El U.S.S. Asimov comenzó a explorar la superficie del planeta buscando al carguero, sin éxito.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué no funciona? alférez Vek...
- No entiendo, con las modificaciones
que hicimos ya tendríamos que ser capaces de encontrarlo. Tal vez la nave se
encuentra bajo tierra. La superficie de este planeta esta compuesta por el mismo
material que el cinturón de asteroides por lo tanto también interfiere
- Continúen
- Capitán, la bahía de carga 3 dio permiso a una lanzadera para salir.
- ¿Quién dio la orden?
- Los códigos de seguridad corresponden a la alférez encargada de la Bahía, Melisa Castillo.
- Comuníqueme con ella.-
- Buenos días, capitán, ¿que se le ofrece? ¿tal vez desee mandar a la muerte algún otro oficial?- Melisa respondió sarcásticamente al llamado.
- Esto es un desacato. Le ordeno que vuelva inmediatamente a la nave.
- No pienso ni puedo dejar que usted mate a mi hermano, y estoy dispuesta a bajar a ese maldito planeta y rescatarlo.
- Esa es una violación directa a mis ordenes y a la primera directiva. Supongo que tiene en cuenta que voy a hacer todo lo posible por detenerla.
- Lo tengo en cuenta, pero créame, yo también haré todo lo posible por que no lo logre. No podrá hacer mucho, excepto destruir la lanzadera. ¿Por qué no?. Si dejará morir a Sebastián por las directivas de la Federación, ¿por qué no matarme a mi?. Esa es la única alternativa que tiene para detenerme.- la alférez estaba completamente fuera de si, ya no era mas la dulce joven que había compartido la holosección con el comandante unas horas antes. Ahora parecía una fiera enjaulada tratando de sobrevivir.
- Su lanzadera no puede hacer nada en contra de mi nave, no tiene oportunidad. Ríndase y tal vez reconsidere la corte marcial.
- Estoy decidida, fin de
- Transpórtenla a bordo.
- No podemos, varió la frecuencia de los escudos y los tiene en alto, el rayo transportador no sirve.- contesto, rápidamente, el Jefe de seguridad Hayes.
- Fije el rayo tractor...- ordenó la capitana.
- El rayo tractor está fuera de línea por la variación de los sensores, pero permítame sugerir otra cosa...
- Dígame, Hayes, lo escucho...
- Podemos realizar algunos disparos
con los Phasers a mínima potencia y bajar sus escudos, sin dañar
- Hágalo, quiero que cuando la alférez llegue a la nave, un equipo de seguridad la esté esperando.
Una ráfaga de disparos Phaser comenzó a sacudir
l lanzadera. De a poco los escudos comenzaron a fallar. Melisa se dio cuenta
de la estrategia e intento evitar los rayos phaser escondiéndose en el cinturón
de asteroides que rodeaba el planeta. Sin embargo, la lanzadera no era rival
en absoluto para
Ya habían pasado cuatro horas desde
que Sebastián había caído en el planeta. Aturdido, se despertó en la absoluta
oscuridad de
Sebastián intentó ponerse de pié,
pero se sentía mareado. Ayudándose con las paredes de la cueva se incorporó
y comenzó a caminar lentamente hacia la salida de
Cuarta Parte: Q´apla Dr. Castillo
- Capitán, podría hablar con usted, tengo una idea para salvar a Castillo.- le susurró el comandante Lexx a la capitán.
- Pase a mi despacho, comandante.
Acompáñeme M´Rel, quiéralo o no es parte de esto. Mientras continúen la búsqueda.
- ordenó
- En una charla con la hermana de Sebastián, me enteré que algunos klingons le debían la vida a nuestro oficial, y como es sabido, los klingon son gente honorable, y siempre están gustosos de devolver los favores.
- Vaya al grano.- dijo, impaciente, Brittany. Sentía que cada segundo valía oro.
- Investigué, y descubrí que uno de éstos klingon, que le deben la vida a Sebastián, es el Capitán de una de las naves que nos esperan en la frontera con el Imperio, el capitán Zhark. Tal vez él acceda a viajar hasta aquí, y ayudarnos.
-¿Cuánto tardaría en llegar?- preguntó Jefferson.
- Apenas una hora. Tendríamos tiempo suficiente.- respondió Vreel Lexx
- ¿Y que pretende que ellos hagan?- esta vez era M´Rel quien preguntaba.
- Pues, conozco casos en que los klingon han utilizado sus desfasadores dentro de la atmósfera de algunos planetas, para no ser detectados por sus habitantes. Tal vez accedan a bajar a la atmósfera de Briktan III y con sus sensores buscar a Castillo. Recuerde que para los klingon el honor lo es todo, y serían capaces de casarse con un romulano, si de devolver un favor se trata.
- Capitán, creo que estamos perdiendo un tiempo valioso en vano. Seguramente el señor Castillo ya esta muerto. En nombre del Imperio Romulano le exijo que continuemos con nuestra tarea.- exclamó M´Rel bastante furiosa.
- Disculpe comandante M´Rel, pero la vida de uno de mis hombres esta en juego. Tal vez sea practica común entre ustedes abandonar a sus oficiales cuando están en peligro. pero yo no lo dejaré hasta que se acaben todas las opciones.-respondió la capitana sin inmutarse.- ¿Esta seguro de que los klingon podrán hacerlo?-
- No estoy completamente seguro, pero vale la pena intentarlo.-exclamó Lexx orgulloso de su capitán.
- Su plan es interesante, tal vez funcione, será mejor que se comunique cuanto antes con el capitán Zhark.-
Lexx se encaminó a su despacho. Una vez allí se comunicó con el capitán Zhark. Era un klingon bastante mayor y con varias cicatrices en su rostro que denotaban la experiencia de incontables batallas.
- Capitán Zhark, le ofrezco mis saludos.-
- Q´apla, Comandante Lexx. ¿Por qué motivo se están retrasando tanto?.- grunó Zhark
- Confío en que tiene conocimiento de nuestra situación.-dijo Lexx
- Sé que un oficial suyo está varado en un planeta, a riesgo de su vida. Sería una muerte para nada honorable. Si es por eso, ya estoy informado, adiós.- el capitán estaba por interrumpir la comunicación.
- Espere, tal vez le interese saber que el oficial en el planeta es Sebastián Castillo, a quien usted debe su vida...- alcanzó a decir Vreel.
- No lo sabía...- murmuró consternado el klingon
- Ahora es Castillo quien necesita de su ayuda. Le quiero pedir un favor...
Una hora después, el capitán Zhark llegó al sistema Briktan dispuesto a saldar su deuda.
- Los klingons han llegado. Piden comunicarse.- informó Mel Varad.
- Abra un canal.
En la pantalla apareció el moreno rostro de Zhark, ya marcado por el paso del tiempo. Imponente pero respetuoso, el Klingon dio sus saludos.
- Yo soy Zhark hijo de Garl’n, la saludo en nombre del imperio, capitán Jefferson.
- Le ofrezco mis saludos, capitán Zhark, y le agradezco el favor que nos está haciendo.- respondió la capitana.
- No seria una persona honorable si rechazara la oportunidad de salvar la vida de quien lo merece. Usted sabe que los klingon nunca rechazamos una aventura.
- Siendo así, creo que no hay más que hablar. Si no le molesta, a Castillo le queda poco tiempo.
Segundos después, la nave desaparecía
de los sensores de la Asimov, así como también de la vista de
La nave se trasladó, invisible, hacia el lugar donde aparecían dichos signos. Sin duda, era un humano. Luego de que Zhark diera la orden, Castillo se materializó en el cuarto de transportación, aun vivo, pero inconsciente. La nave salió de la atmósfera y transportó a Castillo sano y salvo a la Asimov.
- Capitán, lo tengo.- comunicó el enfermero al puente. Valiéndose de los instrumentos analizó las condiciones de Castillo. El envenenamiento era leve, en algunas horas estaría como nuevo.
- Le agradecemos su colaboración, capitán Zhark.- exclamó Brittany Jefferson.
- No se preocupe capitán, y dígale a Castillo que no por esto se salvara de comer Gagh conmigo en Q´o´nos.
Castillo se recuperó a las pocas horas,
mientras que a su hermana, Melisa, la enviaban a una corte marcial en
Junto con un equipo de seguridad,
Melisa subió a la lanzadera que la transportaría a
- Tal vez nos volvamos a ver, Lexx.-
Se despidió Melisa, con un tono algo sensual en su voz. Sabía que la expulsarían
de la Flota, pero eso no
La lanzadera salió de la Bahía de
carga, y con un suave movimiento entró en warp, alejando a Melisa de Lexx y
de su hermano. Una vez solo en su habitación, Vreel ordenó a la computadora
que toque la ópera klingon que había disfrutado anteriormente con Melisa Castillo.
Por su ventana miró las estrellas que pasaban alrededor de la nave con honda
tristeza. “Tal vez....” pensó, mientras se hundía en sus pensamientos. Al mismo
tiempo, en el puente, Eneas Hayes sintió un gran dolor, una gran tristeza que
provenía de algún lugar de
El bajorano Mel Varad estaba desayunando en el “Agujero Negro” junto a un grupo de oficiales. Su caliente taza de raktajino, recién salida del replicador, humeaba considerablemente. Estaba festejando una broma de un compañero cuando de repente la sonrisa se borró de su rostro. Elina Vek había entrado al comedor. Sus ojos siguieron a la joven alférez, observándola con desprecio. A pesar de que ambos pertenecían ahora a Flota Estelar, Varad no podía olvidar el hecho de que ella era cardassiana y, como tal, culpable de masacrar a su raza.
Desde una mesa cercana, Eneas Hayes observaba la situación, atraído por los profundos sentimientos de Mel Varad, llenándose de odio hacia Cardassia. Esa clase de resentimientos no podían existir entre miembros de su tripulación. Sospechaba que algo malo podría a suceder, y el debía impedirlo.
Esa misma tarde, los oficiales se
reunieron, como de costumbre, en la sala de conferencias de la U.S.S. Asimov.
Sentada en la cabecera de la mesa estaba
-Buenos días a todos, soy Aldouz, ¿ que opinan de mi nueva apariencia ? - exclamó la bajorana con una dulce voz.
Todos, especialmente Varad, quedaron
atónitos observando a
-Estaba cansada de deambular por esos monótonos circuitos bioneurales de la computadora, así que decidí adoptar una forma humanoide.- dijo la embajadora mientras se sentaba en una silla libre, frente a la capitán.
-Discúlpeme Aldouz, pero yo siempre creí que usted, bueno, que usted era un hombre.- dijo el comandante Lexx.
-Ha cometido usted un error común jovencito, yo no soy un iconiano, yo soy todos los iconianos, y por lo tanto, soy tanto femenina como masculino, macho y hembra. Esta vez decidí usar mis poderes y adoptar una forma femenina. Si este cuerpo me resulta confortable, tal vez me quede así permanentemente, pero si no me gusta, simplemente lo cambiaré.-
-Todo esto es muy interesante embajadora,
pero supongo que esta no es la verdadera razón por la que estamos reunidos.-
exclamó la capitán, recobrando su seriedad luego de
-Como usted desee capitán. Como verán ahora, no es casualidad que haya elegido la forma de una bajorana para esta misión, debido a que mis recientes análisis me han indicado que hay una fuerte probabilidad de que un prikmal este escondido en el sistema bajorano.-
Cuando dijo esto, Mel Varad se sobresaltó.
- Le aconsejo capitán - continuó Aldouz
- que fije rumbo hacia lo que ustedes llaman...
Mel Varad estaba solo en su habitación,
debido a que su compañero estaba en servicio. Una antigua música tradicional
bajorana sonaba en todo el cuarto. Varad estaba frente a un pequeño altar, rodeado
por velas y marcado con el símbolo de los Profetas. Estaba intentando meditar,
pero una sola imagen se le aparecía al cerrar los ojos. Su madre. Durante la
ocupación, ella había trabajado arduamente con la resistencia, y se había convertido
en un miembro muy importante. Los cardassianos la localizaron y decidieron utilizarla
como ejemplo para los otros terroristas. Fue asesinada en una plaza pública
en frente a un grupo de bajoranos que observaban lamentándose, entre los cuáles
estaba Varad y sus hermanos. Nunca pudo perdonarse haber dejado que eso sucediera,
y tampoco pudo perdonar a su padre, el Vedek Mel Arol, por haber preferido utilizar
métodos diplomáticos con seres que solo reaccionan ante
La puerta sonó. Alguien quería entrar.
-Pase. - exclamó el alférez.
Frente a la puerta apareció el comandante Vreel Lexx.
-Buenos días alférez, pensé que necesitaría conversar con alguien. Sé lo difícil que debe ser para usted volver a Bajor después de tanto tiempo.-
El comandante había aprendido, a lo largo de tres vidas, a interpretar las emociones en los rostros ajenos. Y sabía que a Mel Varad no le agradaba mucho ir a Espacio Profundo Nueve. Sabía por los archivos lo que había sucedido con su madre y conocía la relación entre Mel Varad y su padre. El Vedek Mel Arol dirigía su propia Orden religiosa, y trataba todos los días con los problemas de la población, pero sin embargo, no era capaz de mejorar la relación con su hijo mayor.
-Usted no me entiende comandante, nadie me entiende.- susurró Varad - No me importa volver a Bajor, no me importa ver a mi padre de nuevo, mi verdadero temor esta aquí adentro, - se señaló la cabeza- y aquí dentro. -apoyó su mano en el corazón. - Son los recuerdos los que me atormentan, las memorias. Recuerdos de torturas en las calles, recuerdos de amigos asesinados por un trozo de pan, recuerdos de soldados burlándose de mi gente, recuerdos de mujeres violadas en frente de sus hijos. Pero todo eso ya no esta en Bajor, todo eso esta guardado en mí. -
-Entiendo Varad, pero los recuerdos son parte de uno, los recuerdos forman lo que somos ahora. Mi propia existencia se basa en los recuerdos de vidas pasadas, sin los cuáles yo no sería Vreel Lexx.-
-Pero los míos no son tan solo recuerdos, lo mío es una obsesión. No pasa un día sin que yo sueñe con lo sucedido durante la Ocupación, y no pasa un día sin que yo jure venganza a Cardassia.-
-Entonces debe enfrentarse a esos recuerdos, Varad, debe afrontar el presente. Bajor es un planeta próspero ahora, con mucho futuro, pero las heridas no sanan fácilmente. Usted puede contribuir a que su planeta renazca, se eleve por sobre sus ruinas y recupere el fervor perdido. Y esa será la mejor manera de vengarse de Cardassia, demostrarles que pueden haber saqueado sus recursos y torturado a su gente, pero nunca pudieron obtener el tesoro mas preciado de Bajor : su dignidad. Piénselo alférez.-
El comandante Lexx giró sobre sus talones y dejó
Tercera Parte: En donde menos lo esperaban
La U.S.S. Asimov estaba amarrada a
uno de los pilones de
De repente, el agujero de gusano se abrió, y desde la ventana de la oficina de Brittany Jefferson en la Asimov, se pudo ver con todo su esplendor. Allí estaban reunidos el comandante Lexx, Eneas Hayes y la capitán.
-Debo insistir capitán en que los
sentimientos del alférez Mel Varad hacia
-Por otra parte, - interrumpió Lexx-
tanto el alférez Mel como
La capitán escuchaba con atención ambos comentarios. Hayes continuó con su argumentación.
-Sin embargo comandante Lexx, la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia, que no haya hecho nada hasta ahora no quiere decir que no lo hará ¡ y no podemos arriesgarnos a tener un incidente en nuestra nave !.-
Eneas Hayes levantó la voz, podía sentir la disconformidad de Lexx y no podía aceptarla. ¡ Como no era capaz de entender que Varad era un peligro inminente para la estabilidad y la seguridad de la nave !
-Señor Hayes, cálmese.- dijo
Ambos oficiales dejaron
Una hora mas tarde, Aldouz y
-Tengo entendido que la Asimov ha sido asignada a la búsqueda de ciertos elementos que son importantes para la Federación.- dijo Kira
-Exacto, - comenzó Aldouz - los elementos originales, los diez prikmal. Y suponemos que uno de ellos esta aquí, en el sistema bajorano.-
La coronel observaba extrañada a Aldouz, sorprendida por su exacta apariencia bajorana y por saber que era en realidad una entidad no corpórea. Seguramente a Odo y a Dax les hubiera gustado conocer a la embajadora.
-El, quiero decir,
-Entiendo, entonces embajadora Aldouz, debe saber en que sector del sistema Bajoran puede estar este prikmal ¿no?.- preguntó Kira.
-Por supuesto, - exclamó Aldouz - mis lecturas indican que el prikmal esta en el cinturón Denorios, justo en el centro del agujero de gusano estable. ¡Coronel, que los Profetas nos guíen !.-
La Orden del Real Camino, una facción disidente y radical de religiosos bajoranos, proclamaban, por alguna extraña razón, que era totalmente inaceptable utilizar el Templo Celestial (tal el nombre que ellos le dan al agujero de gusano) para fines que no fueran estrictamente relacionados con la exploración del pagh (o alma). Como consecuencia, renegaban de la utilización del agujero de gusano como vía comercial, así como también de la creciente exploración del cuadrante gamma gracias al pasaje estable. Y por alguna extraña casualidad, estos extremistas religiosos se habían enterado de la misión de la Asimov, y habían procurado enviar a un grupo de sus representantes para expresar su queja formal (y no tan formal) contra estas actividades. Y ni siquiera eso era todo...
Mel Varad estaba sentado en una mesa
del Bar de Quark, el centro de recreación de
Al otro lado del Promenade, una multitud
se amontonaba alrededor de una compuerta. La mayoría eran bajoranos, pero algunos
otros humanoides, así como también varios miembros de Flota Estelar, se mezclaban
entre los nativos. Mel Varad se paró y se acercó a
-Perdone, ¿sabe usted que hace toda esta gente aquí ?- le preguntó Varad
-Parece que una importante figura viene a la estación.- respondió el hombre -No se muy bien quien es, pero creo que es un miembro de la Orden del Real Camino.-
Varad parecía asombrado. Había oído hablar de la Orden, pero no podía creer que existían bajoranos que estaban en contra del uso del agujero de gusano, después de todo, gracias a él, el sistema se había convertido en el punto estratégico más importante del cuadrante alfa. ¿Quien podría ser tan extremadamente conservador para creer en eso ? ¡Y toda esa gente esperaba verlo ! Seguramente sería alguien bastante carismático. Su curiosidad aumentaba cada vez más. La gente continuaba arrastrándolo hacia el frente.
En ese mismo instante, la compuerta
comenzó a abrirse. A raíz de los empujones, Mel Varad había terminado en primera
fila, justo en frente de la compuerta. dos religiosos
menores salieron, vestidos con túnicas que indicaban que todavía no habían terminado
su preparación. Los dos acólitos se ubicaron uno a cada lado de
-Bienvenido a casa hijo- exclamó el Vedek Mel Arol.
-Usted sabe bien, capitán Jefferson, que esta estación y este sistema pertenecen a los bajoranos, eso es algo que no podemos negar.-
-Lo que tampoco podemos negar es que la oposición a nuestra actividad es completamente irracional.- exclamó Brittany Jefferson
-No estoy de acuerdo con usted. El dogma de la religión bajorana se basa en la existencia de los Profetas, y nosotros creemos que los Profetas habitan el agujero de gusano. Es entendible que algunos no vean con buenos ojos la incursión de toda clase de seres en nuestro Templo Celestial.-
-Sin embargo, gracias a ese “Templo”, Bajor ha logrado encontrar su lugar en el mapa. Hace apenas cuatro años, nadie se ocupaba de este sector del espacio salvo la Federación, y hoy en día es el más codiciado por todos.-
-Quiéralo o no capitán Jefferson, lo que los bajoranos decidan, la Federación tendrá que aceptarlo. Es por eso capitán que tenemos que hacer lo posible por complacer a estos Vedek. Por si no lo sabe, son una pequeña fracción en el planeta, pero no nos convendría que se volvieran aún más importantes gracias a un escándalo provocado por nosotros.-
-Tiene mucha razón Kira. Debemos intentar que entiendan que nuestra misión es elemental, y que la utilización del agujero de gusano es puramente pacífica.- dijo la capitán - Es por eso que he decidido llevar al representante de esta Orden con nosotros en la expedición dentro del agujero de gusano.-
En otro lugar de la estación, en la habitación del Vedek Mel Arol, Mel Varad y su padre estaban reunidos. Al principio, el alférez no había querido hablar con su padre, pero recordó la charla que había tenido el día anterior con el Comandante Lexx y decidió enfrentarlo. Había sido toda una sorpresa para él encontrar a su padre en la estación, aunque el Vedek ya sabía que Varad estaría allí. El alférez se sirvió su taza de raktajino.
-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos hijo.- exclamó Mel Arol- Por alguna razón, desde que escapaste de Bajor nunca volví a oír de ti.-
-Sabes muy bien porque decidí escaparme de Bajor, y también sabes muy bien porque nunca más te hablé.-
-La muerte de tu madre fue tan dura para ti como lo fue para mí, Varad.-
-Pero sin embargo, tu ni siquiera te esforzaste en impedirlo. Yo tenía apenas quince años cuando la asesinaron.-
-Varad, entiendo que tengas resentimientos, pero no debes culparme a mí por lo que sucedió. Yo...-
-No vengas con las historias de que intentaste solucionar todo pacíficamente porque eso no es mas que una excusa. ¡Los cardassianos nos invadieron, tomaron el planeta por la fuerza, robaron nuestros recursos, mataron a los nuestros sin escrúpulos, destruyeron todo lo que nos había costado tanto esfuerzo y ahora vienes con que querías solucionar todo por la vía pacífica! Por favor papá, ambos sabemos que eso era imposible.- Mel Varad le dio la espalda a su padre. Había comenzado a llorar. La imagen de su madre volvía a aparecer cuando cerraba los ojos.
-Pero también era imposible rescatarla
de cualquier otra manera. Entiende Varad, yo amaba a tu madre, y aún
-Pero sin embargo,- le interrumpió Mel Varad.- sus compañeros de la célula de Resistencia lo intentaron. Pero tú ni siquiera eso.-
-Soy un hombre de fé Varad, no un guerrero, mi arma son los Profetas. Estaba convencido de que los cardassianos podrían llegar a entender.- una lágrima rodó por la mejilla del Vedek.-Por favor, hijo compréndeme.-
-No, papá, no puedo entenderte. Yo no sé si serás un hombre de fé o no, o si todos estos años han servido de algo para cambiarte. Lo único que sé es que yo si cambié, pero aún sigo creyendo que eres un cobarde.-
El alférez dejó su taza de raktajino
y salió de
Un día después, los preparativos ya
habían sido concluidos. La tripulación de la nave había regresado a sus puestos
y se preparaban para el despegue.
-Es un honor tenerlo a bordo, mi nombre es Aldouz, emb...-pero antes de que termine la frase, el Vedek ya había tomado su oreja.
El tomar de la oreja era un saludo religioso bajorano, mediante el cuál un Vedek era capaz de examinar el pagh (alma) de otra persona. En el mismo momento en que Mel Arol tomó la oreja de Aldouz, sintió que una gran fuerza lo invadía. Se sintió pleno y lleno de una sobrecogedora energía. El pagh de Aldouz era increíblemente fuerte, casi como si fueran millones de almas en una. El Vedek, sorprendido, soltó la oreja de Aldouz, que lo miraba con extrañeza.
-Jovencita...¿que es usted ?.-exclamó
-Soy Aldouz, Embajadora de Iconia. Este no es mi estado natural, pero por el momento estoy tomando la forma de una bajorana, para hacer las cosas mas sencillas durante esta misión.-
-Por un momento creí que era usted un enviado de los Profetas...o un Profeta mismo.- Mel Arol observó la belleza de Aldouz, intrigado. Realmente parecía una bajorana, y una bajorana muy hermosa.
Todos ocuparon sus puestos en el puente.
Junto a la capitán estaban
-Alférez Varad, comience con las maniobras de despegue. Ponga curso luego hacia el cinturón Denorios.- ordenó la capitán.
La U.S.S. Asimov se separó del pilón
superior de
-Definitivamente es hermoso.- exclamó Vreel Lexx.
-Una maravillosa obra de ingeniería.- opinó Vek.
-Fascinante.-
-Vale la pena tener ojos para poder apreciarlo.- el comentario de Aldouz provocó una sonrisa en Hayes.
-Que los Profetas marquen nuestro camino.- dijo Varad, maravillado. Su padre no podía quitar los ojos del agujero de gusano. Nunca había visto el Templo Celestial, y era más impetuoso de lo que lo había imaginado.
La nave ingresó al pasadizo, envolviéndose
con luz amarillenta y remolinos de color azulado. Dentro del agujero de gusano,
la visión era aún mas estremecedora. Ribetes de todos
los colores pasaban junto al casco de
-Este es el hogar de los Profetas, es increíble.-Mel Arol apenas podía pronunciar unas palabras.
La nave se detuvo. Elina Vek examinó los datos del sensor principal, tratando de hallar alguna señal de lo que estaban buscando. Aldouz se levantó y comenzó a caminar hacia la pantalla principal, observando la sucesión de imágenes frente a ella. Giró en redondo y dijo :
-Puedo sentirlo, esta allí afuera.-
-Eso ya lo sabemos Aldouz, díganos algo que pueda llevarnos hacia él.-
-Solamente avancen, nos daremos cuenta cuando lo encontremos, el mismo se presentará.-
La capitán se asombró ante el comentario de Aldouz, por primera vez sintió temor por su nave.
Dentro del pasadizo la Asimov continuó avanzando lentamente. De repente, el panel de Elina comenzó a emitir un fuerte sonido. Había detectado el prikmal.
-Capitán, el sensor señala que hay un planeta justo aquí dentro.- informó Vek.
-El hogar de los Profetas.- susurró el Vedek Mel asombrado.
-¡ Y las señales del prikmal provienen de todo el planeta !.-
-Hemos encontrado el Prikmal.- exclamó Aldouz levantando sus brazos.
-Los Profetas son un...-comenzó a decir Mel Varad
Pero antes de que termine la frase, la nave se cubrió con una intensa luz blanca...
Séptima Parte: Iluminado
Mel Varad se encontró en un planeta
inhóspito. Todo a su alrededor era lúgubre y tenebroso. Una terrible tormenta
se cernía sobre el horizonte, y el suelo era rocoso y sin vida. Cualquiera en
ese lugar se sentía solo y triste. Podría decirse que el planeta reflejaba su
propia alma. Mel Varad se arrodilló y escondió la cabeza entre sus piernas.
No quería ver lo que pasaba a su alrededor, tan sólo quería salir de allí. Escucho
un llamado y alzó
-Eres un ser lineal, como el Sisko ¿cuál es tu función ?-
Mel Varad no entendía lo que estaba sucediendo. Detrás de él, otra voz le habló. Al girar se dio cuenta de que era su madre. Era hermosa, tal como la recordaba, y estaba viva. Pero algo dentro suyo le dijo que en realidad no era ella completamente. Una lágrima rodó por su mejilla.
-¿Porque vuelves aquí ?, ¿porque existes en este tiempo ?- le preguntó su madre.
-Yo no existo aquí, esto es algo de mi vida. Un momento que quiero olvidar. Por favor sáquenme de aquí.- sollozó Varad. Los recuerdos invadían su mente.
-No somos nosotros los que controlamos esto. Tu existes aquí, y tu lo manejas.-
-Pero no entienden, ¡no quiero volver aquí !.- gritó.
El cardassiano le habló con voz inquisidora.
-El Sisko nos enseño que los recuerdos forman parte de sus vidas, existen en ellos, y según su tiempo lineal, no existe un hoy ni un mañana sin un ayer.-
-Pero este pasado es muy doloroso...-
-Pero no comprendo. Sin este pasado no existe este presente. Lo que eres hoy es una consecuencia de todo esto. Es por eso que existes aquí.¿o no? - su madre hablaba dulcemente.
Mel Varad miró hacia
Todo a su alrededor cambió de repente, imágenes variadas giraron a su alrededor. Una mujer bajorana sostenía a un pequeño entre sus brazos mientras un niño, el mismo Mel Varad, la abrazaba con dulzura. El alférez Varad escuchó una profunda voz, que repetía palabras sin cesar. “Vive”, decía.
La imagen cambió de repente, Mel Varad volvió a verse a sí mismo, esta vez empapado bajo la lluvia, intentando conseguir un lugar en un carguero clandestino para escapar de su planeta. “Crece”, repetía la voz.
Mel Varad se encontraba ahora en la
Tierra, en
Esta vez, todo se oscureció. Miró
hacia su alrededor pero no había nada, ni una imagen, ni un sonido. De repente,
en frente suyo le pareció ver a alguien. Observó mejor, mientras sus ojos se
acostumbraban a
Octava Parte: Conclusiones inesperadas
De repente, Mel Varad se encontró otra vez en el puente, sentado en el timón. Parecía como si nada hubiera sucedido. Dentro del pasadizo la Asimov continuaba avanzando lentamente. De repente, el panel de Elina comenzó a emitir un fuerte sonido. Había detectado el prikmal.
-Capitán, el sensor señala que hay un planeta justo aquí dentro.- informó Vek.
-El hogar de los Profetas.- susurró el Vedek Mel asombrado.
Mel Varad estaba consternado, todo eso ya lo había vivido, sólo que esta vez, algo faltaba. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que Aldouz ya no estaba.
-Capitán, la señal del prikmal esta desapareciendo, se desvanece.-informó Vek
-Embajadora, podría decirn...-la Capitán Jefferson buscó a la Iconiana a su alrededor.
Todos se asombraron, pues nadie la había visto dejar el puente.
De repente, justo desde la pantalla principal, surgió una pequeña esfera de luz rojiza. Era Aldouz, otra vez en su forma original. Poco a poco volvió a su cuerpo Bajoran.
-Decidí salir a ver por mi misma que es lo que había en ese planeta, pero siento informarles que no es lo que buscamos. La señal que localizamos es una falsa alarma, producto de la mezcla de materiales ancestrales en ese pequeño planeta. Pero ya lo he solucionado. No tenemos nada más que hacer aquí.-exclamó Aldouz
-¿Está usted segura de lo que dice ?- preguntó M´Rel
-Por supuesto que si, quien podría estar más segura que una auténtica Iconiana. Volvamos a casa.-
Elina Vek confirmó lo que Aldouz había dicho. Los sensores ya no detectaban nada en el planeta ni en ningún otra parte del pasadizo. La Asimov giró en redondo y se preparó para salir del agujero de gusano Aldouz se acercó a Mel Varad, que estaba aún bastante confundido y le dijo al oído :
-Parece que tú y yo tenemos un pequeño secreto.-
-¿Eran esos los Profetas?.- preguntó Varad
-Si es así como los llaman ahora, entonces sí. Yo sólo los llamaría “viejos amigos”.-
-¿Y el prikmal ?-
-En ese planeta hay cosas que ustedes no están preparados para ver. Su raza todavía debe esperar.-
-Pero, ¿que es lo que sucedió conmigo ?.-
-A veces es mejor no preguntar, tan solo entender y aceptar...-
Otra vez en Espacio Profundo Nueve, Mel Varad tocó la puerta en la habitación de su padre. Tenían mucho de que hablar. El Vedek Mel había decidido dejar la Orden radical para llevar un camino más cercano a los Profetas. Después de haber visitado el Templo Celestial le era difícil seguir creyendo que toda esa magnitud estaba reservada sólo para los bajoranos. Pero Varad no había ido a hablar sobre religión, quería solamente tener una charla personal con su padre. El Vedek lo recibió gentilmente y hablaron durante horas. Sus diferencias no se habían solucionado, pero ambos estaban dispuestos a dejar atrás las discusiones. Mel Varad había comprendido la naturaleza de la vida, y había comprendido las acciones de su padre, mientras que Mel Arol supo entender el resentimiento de Varad y aceptó su propia falla, al no intentar al menos otras maneras de rescatar a su madre. Parecía que padre e hijo, luego de tantos años, habían sido capaces de reconciliarse, o por lo menos, de comenzar una nueva etapa a su relación. ¡Y tenían tanto que contarse !
En el Bar, Aldouz tenía algunos problemas con el mismísimo ferengi Quark, quien no perdía ocasión, cada vez que entablaba algún tipo de conversación con ella, de ponerle la mano justo sobre su pierna. Aldouz comenzaba a pensar que no había sido muy buena idea tomar la forma de un bajorano. Decidió entonces que tan pronto volviese a la Asimov, regresaría a su estado original. Por el momento aprovecharía un poco más los cinco sentidos. Ah, el olfato, el gusto, el tacto, todos ellos le ocasionaban tanto placer que era difícil dejarlos. Llamó a Quark, le pidió un programa de holosuite y abandonó el Bar para disfrutar de sus últimas percepciones sensoriales a gusto. Quien sabía que cuerpo decidiría tomar la próxima vez...
Mientras tanto,
-Señores, -comenzó
La Asimov continuó amarrada a Espacio
Profundo Nueve, esperando que su tripulación decida continuar con su búsqueda.
La aventura había terminado por el momento, pero pronto emprenderían una nueva,
viajando a otros lugares recónditos de
Próximo episodio: Al Grekor parte I y II.