“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
Historias de Guerra: M´Rel
Escrito por Marplanauta.
Portada: Edgar Rocha
Primera Parte: Ojos helados
M´Rel avanzaba con esfuerzo a través de la nieve. Estaba atada a un torpe yridiano que no paraba de resbalarse y caerse, haciendo que su marcha fuera el doble de trabajosa. Mientras tanto, un enorme klingon la golpeaba cada vez que se retrasaban. Ya estaba bastante acostumbrada a los golpes, y casi no sentía el dolor. Los años de entrenamiento en Sardaukaria estaban finalmente dando sus frutos. Miro a su alrededor, apenas abriendo los ojos para evitar que la nieve la lastime aún más. Un recuerdo invadió su mente. Rura Penthe era muy parecido a Corellia...
Bitácora del Embajador Aldouz: Ya paso un mes de
nuestra estadía en el Espacio Profundo 7. Los informes de la frontera klingon-
romulana no son muy alentadores, al parecer las hostilidades continúan, a pesar
de los esfuerzos de
Las reparaciones en la nave están por terminarse,
pero la tripulación sigue con el ánimo por el suelo. Nadie se había relacionado
mucho con los oficiales romulanos en
Durante
Estábamos en eso cuando el capitán Poltek recibió
una comunicación de prioridad alfa proveniente de Romulus. Al parecer,
Segunda parte: La ayuda del hermano
Poco antes de llegar al sistema corelliano, en la
triple frontera Federal, romulana-breen, un grupo de naves del Dominio nos atacó.
No parecían ser rival para nuestra flotilla de Pájaros de Guerra, sin embargo
los subestimamos.
Poltek reflexionó un segundo, en el calor de la batalla. Si seguía enfrentándolos seguramente sería derrotado. Si se rendía, sería capturado y junto con él muchos otros soldados valiosos para el Imperio. Me miró con seriedad y le dijo al timonel:
-Avance sobre estos bastardos, vamos a hacerles
lamentar haberse cruzado con
Nuestra nave avanzo a máxima velocidad contra las
enormes naves del Dominio. Los bugs se abalanzaron sobre nosotros, revoloteando
a nuestra alrededor y escupiendo su lluvia de phasers.
-Comuníqueme con el líder de esta flotilla.- dijo Poltek. - Se merece una buena cerveza.-
El oficial de comunicaciones hizo contacto con la nave insignia compatriota y en la pantalla apareció el oscuro puente del Pájaro de Guerra.
-¿A quien tengo que agradecerle tan oportuna intervención?- preguntó Poltek.
Desde el fondo del puente avanzo una figura entre las tinieblas. Un haz de luz iluminó su cara y todos pudimos verlo. Era un humano.
-Mi nombre es Shinzon.- dijo. - Shinzon de Remo.-
Tercera Parte: Midiendo fuerzas
M´Rel abrió los ojos y estaba en su catre. Tal vez había logrado dormir una hora, con mucha suerte. En la cama cruzando el pasillo, una mujer pakled gritaba y llamaba al guardia. Dos enormes klingon se acercaron y sin dudarlo clavaron un d´k´tagh en su pecho. La vida y la muerte en ese lugar estaban separadas por una línea muy fina, y ella como romulana debería cuidarse el doble.
Ya habíamos escuchado hablar bastante de este personaje, Shinzon de Remo. Sus historias recorrían todo el Imperio Estelar. Al parecer, era un humano que había sido criado por los remanos, en el planeta hermano de Romulus. Sus hazañas y su frialdad en la batalla precedían su nombre. Pero por alguna razón, ninguno esperaba cruzarse con él en aquel olvidado sistema fronterizo.
Entonces muchas gracias Shinzon de Remo. No olvidaré anotar en mi informe su valiosa ayuda.- dijo el capitán.
-No se apresure tanto romulano. Aún no ha terminado esta misión.- dijo Shinzon, con una voz melodiosa, pero con evidente desprecio. -¿Acaso no se pregunta porque había tantas naves aquí?-
Poltek iba a contestarle pero Shinzon continuó:
-Hace más de una semana que monitoreamos las actividades del Dominio en el sistema corelliano. Era una misión secreta de alta prioridad. Nos habían ordenado observar, informar y, en el último momento, atacar. Sin embargo, por alguna razón ustedes vinieron aquí a arruinarnos todo el trabajo.-
-Fuimos enviados con órdenes expresas desde Romulo.- dijo Poltek
-Rómulo esta en decadencia capitán. Es necesario que alguien ponga un poco de orden a las cosas- los ojos de Shinzon brillaron tan ambiciosamente que desde mi puesto junto a Poltek pude verlo.- Pero no importa, tal vez su intervención sea necesaria. Hay un grupo de Jem´Haddar trabajando en Corellia 9. Las naves que destruimos custodiaban su actividad. Ahora están solos. Debemos bajar allí y averiguar que están haciendo.-
-Un momento...humano.- dijo Poltek. - Si alguien debe dar las órdenes aquí, ese soy yo. Ya le he agradecido su ayuda en la batalla, pero no debo recordarle le cadena de mando del Imperio. Esa es una nave romulana, y ningún remano, y mucho menos un humano, va a decirnos que hacer. Iremos a Corellia 9, pero seguirán mis órdenes.-
Shinzon de Remus cortó la comunicación antes de
que Poltek hubiera terminado. Por la pantalla pudimos ver como su nave ponía
rumbo a Corellia 9.
Cuarta Parte: puños y disruptores
La mina de dilithium de Rura Penthe no era mucho mejor que la superficie. Especimenes de todas las razas iban y venían, cubriéndose con unos harapos para evitar congelarse.
Algunos pocos afortunados tenían el cuerpo cubierto con pelos, pero ese no era el caso de M´Rel. La comandante romulana había perdido el rastro de sus compañeros poco después del juicio, y mientras realizaba los trabajos en Rura Penthe buscaba con sus ojos indicios de alguno de ellos. No había ningún romulano en los alrededores. M´Rel pensó que no sería extraño que hubieran sido víctimas de sádicos juegos klingon. Por un segundo, se consideró afortunada de estar viva, aunque estuviera enterrada en las profundidades de esa mina. El golpe de uno de los guardias la sacó de su abstracción. Debía seguir excavando. A pocos metros de ella, un breen amontonaba piedras. El desprecio la invadió, todavía recordaba su misión en Corellia.
Finalmente nos transportamos a Corellia 9...y era un verdadero páramo. Hacia cualquier lado que mirásemos solo había nieve y mas nieve. Según me habían dicho, ese planeta solía ser casi tropical. Sin embargo, la explosión de una estrella cercana había modificado el balance gravitatorio del sistema y había empujado al planeta a una órbita mucho más alejada del sol Corelliano, convirtiéndolo en una esfera helada. Era casi de noche, y la penumbra no ayudaba mucho a la visibilidad. Junto a mi estaba el capitán Poltek y un grupo de 5 oficiales romulanos. A unos cuantos metros estaba Shinzon de Remus, escoltado por diez remanos. Era más alto de lo que me lo había imaginado, y su cabeza calva era bastante atractiva. No había hombres calvos en Rómulo, y eso le daba un aire exótico muy atractivo. Los remanos por su parte, eran verdaderamente desagradables. Sus uñas y dientes afiladas parecían amenazarnos. Eran seres despreciables, y merecían vivir su vida ocultos en Remo. Al parecer, la luz los afectaba bastante, por lo que tuvimos que evitar apuntarles con nuestras pequeñas linternas.
Uno de los remanos levanto su cabeza y olfateó el
aire como un animal. Con su huesuda mano apuntó hacia el norte. “Allí están”
dijo en un gemido. Inmediatamente, los diez remanos avanzaron, mientras Shinzon
se quedó en la retaguardia. Subimos una pequeña colina y desde la cima pudimos
ver lo que el Reman había detectado: a unos
Poltek me miró de reojo. Pude ver que sus intenciones
eran llamar refuerzos de
A mi alrededor, la pelea continuaba. Los remanos parecían estar logrando controlar a los Jem´Haddar, pero las pérdidas eran varias. Poltek y los demás romulanos también disparaban a diestra y siniestra, ocultos tras algunas piedras. Con terror, pude ver como un Jem´Haddar avanzaba hacia Shinzon, que observaba todo desde arriba de la pendiente. Tomé el disruptor del breen caído y apunté casi sin pensar. Fue un disparo certero y el Jem´Haddar cayó a los pies de Shinzon. El joven humano miró hacia mi dirección, buscando a quien había salvado su vida. Nuestras miradas se cruzaron y un escalofrío recorrió mi espalda. Nunca me había sentido intimidada por un humano antes. Pocos minutos después la batalla había terminado y solo quedaba en pie el pequeño Vorta, aferrado a su maletín de ketracel blanco, mirando a todos con un miedo casi palpable.
Quinta Parte: El trofeo
M´Rel caminaba sola a través de uno de los cientos de conductos de Rura Penthe cuando oyó unos pasos detrás de ella. Giró en redondo y no había nadie en el pasillo. Siguió caminando, acelerando un poco el paso, pero no logró hacer más de cinco metros cuando sintió un enorme cuerpo abalanzándose sobre ella. Era uno de los guardias klingon.
- Maldita romulana. Mis padres fueron asesinados en Narendra III. Toda la vida espere este momento para vengarme de tu raza. Puedes gritar todo lo que quieras. Quiero escucharte cuando vayas al Infierno.- dijo el klingon, con los ojos rojos de ira, mientras levantaba su daga.
M´Rel trató de defenderse pero el Klingon era más del doble de su tamaño. Además, después de varios días de trabajos forzados y mala alimentación, apenas podía mantenerse en pie. La comandante vio como el klingon alzaba su d´k´tagh brillante y pensó que su hora había llegado. Después de años de servicio y dedicación al Imperio Estelar Romulano, moriría a manos de un viejo klingon en las profundidades de Rura Penthe. De repente, una luz rojiza invadió la cueva. M´Rel sintió un viento caluroso todo alrededor suyo y pudo sentir como desaparecía el peso del guardia klingon. El golpe que había recibido era fuerte y sintió que estaba por perder el conocimiento. Lo ultimo que vio antes de desvanecerse fue al klingon golpeándose a si mismo, clavando su propio d´k´tagh en el pecho.
Shinzon de Remo se acercó hasta el Vorta y lo miró directamente a los ojos. De su cinturón extrajo un puñal parecido a un d´k´tagh klingon y lo apoyó sobre el cuello del Vorta.
-¿Que hay ahí dentro?- preguntó.
- Es solo un grupo de investigación, estamos tratando de desarrollar mejores trajes ambientales- respondió el Vorta.
- ¿Acaso cree que vamos a creer que este planeta esta tan fuertemente custodiado por sus fuerzas, solo porque están haciendo investigaciones ambientales?- intervino Poltek, tratando de no quedar fuera de la acción.
Antes de que el Vorta pudiese responder, Shinzon cruzó la afilada daga por su cuello, y la oscura sangre del Vorta brotó copiosamente. Al caer en la nieve, los copos fueron tiñéndose de rojo todo a su alrededor, mezclándose con la sangre de los otros soldados muertos.
- No me gustan las vueltas- dijo Shinzon.
De un golpe abrió la puerta del edificio e ingresó, seguido muy de cerca por uno de los remanos, que se hacia llamar Vkruk. Inmediatamente detrás de ellos ingresamos Poltek y yo, mientras el único soldado romulano que había sobrevivido y los otros remanos custodiaban la puerta. La habitación estaba llena de equipos sofisticados. Shinzon oprimió uno de los botones y la luz de allí dentro se redujo a la mitad. En las esquinas, grandes consolas iluminadas se encendían y apagaban, obligando a Shinzon y a Vkruk a cubrirse los ojos con las manos. Me acerqué con cuidado a una de las consolas que parecía sostener alguna especie de equipo, cuando salté asombrada. Un brazo humano colgaba de una de las extensiones metálicas de las consolas. Pero no era sólo el brazo. A unos pocos metros había un torso con la inscripción B4, una pierna y el otro brazo. No tardamos mucho en descubrir la cabeza. Era una cabeza de androide positrónico. Habíamos escuchado algunos reportes sobre estos androides en la federación, pero yo nunca había visto uno. De repente, la cabeza abrió los ojos, nos miró y preguntó: “¿Por qué tienen las orejas puntiagudas?”
Sexta Parte: fuego cruzado
La comandante despertó en una camilla. Miró a su alrededor y pudo ver que estaba en la enfermería. Una mujer klingon preparaba un hipospray a unos metros de ella. A su alrededor, varios animales se arrastraban en pequeñas jaulas. Recordaba muy poco de lo que había sucedido, y aún le dolía mucho la cabeza. Sintió una voz en su interior que la calmó. Una voz familiar. “Debes descansar”, le repetía. M´Rel cerró los ojos y siguió durmiendo.
Poltek observaba la cabeza del androide con asombro.
Los androides tipo Soong eran reconocidos en todo el cuadrante. Se sabía que
Noonien Soongh había sido el único capaz de lograr una matriz positrónica estable.
Sin embargo, se sabía de la existencia de solo uno de sus androides, a bordo
de la nave insignia de
Si Poltek estaba asombrado, Shinzon estaba exaltado. Caminaba de un lado a otro de la sala, como pensativo y a la vez entusiasmado.
- Debemos llevarnos al androide de aquí- le dijo de repente a Vkruk.
Pero Poltek no estaba dispuesto a dejarlo así de fácil. El capitán miró al humano severamente y le dijo:
- ¿No pensará que lo dejaré irse así de fácil con este hallazgo? El crédito es tanto suyo como mío.-
Poltek se acercó a la cabeza positrónica, pero Vkruk dio un saltó y, mostrando sus dientes afilados amenazó a mi capitán. No podía dejar que eso sucediera, tomé mi disruptor y apunté directamente a la cabeza del remano. Poltek tenía la cabeza del androide B4 en sus manos, mientras Vkruk lo amenazaba con sus dientes, yo apuntaba al Reman y Shinzon tenía preparado el puñal, aun rojo con sangre Vorta. Cualquier movimiento en falso y todos podíamos terminar muertos.
“¿Quién es este monstruo?” preguntó el androide,
refiriéndose a Vkruk. Fue el tiempo suficiente como para que el remano se distrajese.
Giré a toda velocidad, antes de que Shinzon pudiese atacarme y elevé la intensidad
de la luz de la habitación. Instintivamente, Shinzon y Vkruk se cubrieron la
cara con las manos, protegiéndose de la luz intensa. Poltek se aferró a la cabeza
positrónica y oprimió su comunicador. Segundos después
Séptima Parte: Sueños de libertad
- Sáquenos fuera de aquí timonel- gritó Poltek una
vez en el puente de
La nave comenzó a girar sobre si misma y a su lado, los otros dos Pájaros de Guerra Romulanos la acompañaron. Sin embargo, las naves remanas nos superaban en número. Antes de que pudiéramos escapar, la flotilla Reman avanzó sobre nosotros en formación de pinza, impidiéndonos maniobrar con facilidad.
-No es momento para demostrar su valentía capitán, sabemos bien de que son capaz los Reman- le dije.
- No se preocupe comandante, se muy bien lo que estoy haciendo- me respondió.
Poltek movió al timonel de su posición y comenzó
a manipular él mismo los controles.
- ¡Capitán!- insistí. -¿Vale ese androide la vida de sus oficiales?-
Y como si quisieran reforzar mi posición, las siete naves Remanas dispararon al unísono contra una de nuestras naves. La pantalla se iluminó de repente y Shinzon de Remo apareció ante nosotros.
-Despierte capitán.- comenzó el humano con su melodiosa voz. -Si hay algún motivo por el cuál sus naves aún no han sido destruidas es porque le debo la vida a su comandante. Si no fuera por ella, usted ya sería polvo espacial-
En ese instante recordé la escena en el planeta, cuando un certero disparo de phaser salvó la vida de Shinzon. En ese preciso instante me alegré de haberlo hecho. Meses después me arrepentí terriblemente.
- Humano, reclamó este hallazgo en nombre del Imperio Estelar Romulano. Ninguno de ustedes tiene el poder como para contradecir mis órdenes.- insistió Poltek, cegado por la ambición de llevar ese trofeo ante el Senado Romulano. Tal vez así conseguiría su puesto como Centurión.
- Mire a su alrededor Poltek. No veo muchos romulanos aquí. Puede que en Romulus usted sea una autoridad, pero aquí en la frontera, es el más fuerte el que manda. Y ese no es precisamente usted. Somos remanos y no nos gustan los juegos. Dénos ese androide o lo lamentará. Recuerde quien lo sacó del aprieto apenas hace unas horas. Recuerde lo que mis naves y mis hombres son capaces de hacer. Tiene 1 minuto.-
Me acerqué al capitán Poltek y lo miré a los ojos. Sabía que estaba perdido. Había sido enviado allí a investigar y había sido derrotado por las naves del Dominio. Shinzon lo había ayudado, pero ya desde ese momento había sentido el fracaso. Una vez en el planeta, sintió que tal vez si descubría lo que el Dominio tramaba, podría reivindicarse por sus fallas en el campo de batalla. Durante años había sido relegado, y ahora estaba entre sus manos su oportunidad. Y sin embargo, había fracasado otra vez. Ahora Shinzon lo superaba en número y amenazaba con destruirlo. No podía fallar otra vez, pero eso estaba sucediendo. Miró por una última vez al androide y ordenó al oficial de comunicaciones que transmita las coordenadas para el transporte. Segundos después, B4 estaba en manos de Shinzon.
Nunca más volví a ver a Shinzon de Remo después
de eso. Un tiempo después de finalizada la guerra del Dominio, aquel seductor
humano organizó un golpe de Estado contra el Senado y logró posicionarse como
Pretor, llevando a los remanos a lo más alto de la política romulana (1).
No fue por mucho tiempo. Poltek y toda la tripulación de
Epílogo
Bitácora del Embajador Aldouz: Pude notar en los comentarios de la comandante un enorme respeto hacia la figura de su capitán, el temible Poltek. A pesar de todo lo que sucedió después, M´Rel sigue considerándolo uno de sus mentores y casi como un padre.
Durante su estadía en
M´Rel despertó sobresaltada en su catre. Al parecer
la habían sacado de
-¿Dónde estas?- preguntó la romulana.- Sé que estas aquí.-
Otra vez pudo sentir el calor rodeándola, a pesar de que la temperatura debía estar por debajo de las –5 grados centígrados.
- Me alegra que no te hayas olvidado de mi M´Rel. Yo nunca me olvidé de ti. He venido a ayudarte.-
La voz era inconfundible. La luz rojiza invadió
toda la habitación y se concentró en un único punto frente a M´Rel.
Continuará…
1) En la película Star Trek Nemesis.