“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
El Escorpión
Escrito por Marplanauta.
Primera Parte: Reunión en el medio del mar
La lluvia caía torrencialmente en Goratra 5. Era
una lluvia constante y fuerte, que impedía a cualquier nave una visión más allá
de un kilómetro. Goratra estaba cubierto en casi su totalidad por un océano
de un líquido casi igual al agua. Criaturas de enorme tamaño vivían en el interior
de sus océanos, acostumbradas a no recibir luz solar debido a las eternas nubes
que cubrían la atmósfera. En el ecuador del planeta, donde el clima era un poco
menos adverso, una línea de plataformas de excavación atravesaban el océano.
Eran excavadores de combustible líquido, una forma de energía que
Era allí donde se había reunido esta vez
- Es hora de comenzar la reunión. No hay más tiempo
que perder. Es inevitable que redoblemos los esfuerzos para obtener los prikmales
que tienen en
- Al parecer, el alto mando de
Junto a Surak, un transmisor holográfico subespacial proyectaba dificultosamente la imagen de un enorme klingon obeso. La imagen era borrosa y fluctuaba cada vez que un rayo iluminaba el cielo de Goratra 5. Era evidente que la distancia y las múltiples medidas de seguridad complicaban la transmisión.
- El Imperio tampoco ve con buenos ojos esta situación.-
agregó Kahless.- Me he ocupado de que la mayoría del alto consejo sospeche de
la relación cercana entre
- Entonces es necesario que nosotros lo ayudemos a tomar esa decisión.- intervino el Profeta, un misterioso bajorano que pocas veces tomaba la palabra.
En ese instante, un rayo iluminó la habitación, dejando al descubierto los rostros de cada uno de los Dioses, que se miraron fijamente. Ninguno podía confiar plenamente en el otro, pero estaban juntos en este asunto y conseguirían su objetivo a cualquier costo.
Segunda Parte: la jungla
Brittany Jefferson se ocultó detrás de un pequeño arbusto y apretó el rifle phaser junto a su pecho. Estaba exhausta y cubierta de barro. Junto a ella, Eneas Hayes escrudiñaba los alrededores. Estaban en una frondosa jungla tropical donde el sol apenas podía escabullirse entre las enormes hojas de los árboles. Los gritos de animales extraños le daban a la atmósfera un aire más tenebroso aún.
- Creo sentir su presencia cinco metros a la derecha.- susurró el betazoide.
- Silencio Eneas, sabes que eso ya lo sabía.- respondió la capitán.
Jefferson y Eneas Hayes se conocían hace por lo
menos 5 años, desde que el teniente comandante había sido asignado a
Brittany Jefferson le hizo una señal a Hayes y ambos giraron rápidamente. De un salto, Hayes cubrió los tres metros que lo separaban de un enorme tronco de árbol, donde volvió a cubrirse. Disparos de phaser acompañaron su trayecto, y Hayes no tardó en responderlos. Mientras, la capitán rodó hacia una roca cubierta de musgo, desde donde tenía un blanco directo. Los disparos de phaser iban y venían, pero la capitana estaba dispuesta a terminar con todo en ese instante. Aprovechando la distracción que el señor Hayes conseguía con su gran puntería, Jefferson se incorporó de un salto y disparo a las ramas superiores que cubrían a sus enemigos. El árbol crujió y una enorme rama cayó sobre uno de ellos. Antes de que pudiera reaccionar, Brittany Jefferson saltó desde su ubicación y tomo por detrás al enemigo que restaba, apoyando una amenazante daga en su cuello.
- Supongo que este es el fin.- susurró Jefferson.
La comandante M´Rel apenas podía mover su cabeza.
- Supone bien capitán, pero no olvide que yo aún tengo un phaser al máximo apuntándole.- dijo la romulana, mientras apuntaba con su arma a la pierna de la capitán.
- Deberé recordar eso la próxima vez.- dijo sonriendo mientras dejaba en libertad a M´Rel.- Computadora, termine programa.-
De repente, la selva entera desapareció, dejando al descubierto a Eneas Hayes, que aún estaba detrás de aquel árbol, y al subcomandante D´Raen, que se levantó rápidamente del suelo.
- Han sido unos buenos contrincantes.- opinó Hayes.
- Debo decir que estos entrenamientos me están siendo muy útiles.- agregó la capitán mientras dejaban la holocubierta, dejando manchas de barro a su paso.
- Aun esta por aclararse quien ganó, yo aún estaba en condiciones de derribarlos.- gruñó el subcomandante D´Raen, en camino al turboascensor.
- La cita se mantiene para la próxima semana capitán.- agregó M´Rel- Pero aún no entiendo como estos entrenamientos pueden ser efectivos si mantienen encendidos los protocolos de seguridad.-
Jefferson sonrió ante el comentario de la oficial
mientras tomaba el turboascensor hacia sus habitaciones. Mientras tanto,
Tercera Parte: Cortesía en Klingon
En una de sus primeras misiones,
La capitán ingresó en el puente de su nave y alisó su uniforme mientras pedía un reporte. Como había ordenado, una taza de humeante café la esperaba junto a la silla del capitán. A la izquierda, como de costumbre, estaba sentada M´Rel, y a la derecha, el comandante Lexx.
- Estamos en las coordenadas que nos indicaron capitán,
y
- Comuníqueme.- dijo la capitán. Segundos después estaba hablando con Zhark.
- Zhark, hijo de Garl´n, de la casa de Korok, la saluda en nombre del Imperio, capitán Jefferson. Es un honor volver a encontrarla. Espero que su misión sea un éxito, así tendremos una buena excusa para compartir historias mientras bebemos un poco de vino de sangre.-
El comandante Vreel Lexx sonrió, anticipando ya ese momento.
- Muchas gracias general Zhark, le tomo esa promesa.- respondió Jefferson
- A propósito capitán, me gustaría poder hablar en el camino con mi viejo amigo Sebastián Castillo. Supongo que no será una molestia.-
- Por supuesto que no general, las puertas de mi nave están abiertas.-
La comandante M´Rel levantó la ceja, ante la proposición de la capitán, mientras el rostro cubierto de cicatrices del enorme Klingon desaparecía de la pantalla.
En
- ¡Romulanos!- gruño el oficial.- ¡Estamos ayudando a los romulanos!-
- ¡Silencio K´Bure!- gritó Zhark.- ¡Ya hemos tenido esta discusión!-
- Pero no puedo entender como debemos ser tan amigables con esos sangre verde sin honor.- y mientras dijo esto, dio un puñetazo contra el panel que tenía enfrente suyo.
- Son las órdenes del alto consejo, y esas órdenes debemos cumplir.-
El primer oficial K´Bure no estaba en absoluto conforme
con esas órdenes, y sabía que el líder de su casa tampoco lo estaba. Envuelto
en furia se levantó y dejo el puente, mientras la nave escoltaba a
Cuarta Parte: el gran sol del horizonte
Las dos naves salieron al unísono del warp, dejando
una estela de color azulado y rojizo detrás suyo. Frente a ellos, el enorme
sol de Praxia los iluminaba. Con cuidado, los timoneles de las naves pusieron
a las dos naves en órbita junto al pequeño planeta que giraba alrededor de la
estrella. Podía verse que esa estrella estaba entrando en sus últimos miles
de años de vida. Tal vez pronto se volvería una gigante roja, deglutiendo a
su paso el primer planeta, y el prikmal junto con él. Afortunadamente,
El equipo de exploración junto con el embajador Aldouz se materializaron en el planeta. Llevaban los trajes ambientales y los protectores solares, ya que el planeta no poseía atmósfera y la cercanía al sol lo hacia muy peligroso. El embajador Iconiano, en cambio, caminaba junto a ellos sin preocuparse. Estaba experimentando con una nueva forma humanoide, esta vez la de un deltano, y su cabeza calva enfrentaba desafiante al sol praxiano. Elina Vek caminaba adelante, indicando el camino con su tricoder. Detrás suyo, el subcomandante D´Raen examinaba el territorio, y por último, M´Rel y Vreel Lexx completaban el equipo. Pocos minutos después, el tricoder detectó el origen de las señales del prikmal. Estaba unos metros bajo tierra, por lo que D´Raen armó la excavadora y comenzaron a extraer de las entrañas de Praxia el elemento original. Aldouz observaba todo cuidadosamente. El proceso de obtener el prikmal debía realizarse con sumo cuidado para evitar que fuera dañado. Si sus cálculos eran correctos, el prikmal que obtendrían era uno de los más poderosos, con capacidad de modificar el continuo espacio-tiempo si se deseaba.
Afortunadamente, la extracción fue exitosa, y poco después, D´Raen tenía en sus manos el nuevo prikmal. Su brillo verdoso estaba opacado por los restos de arcilla del planeta, pero podía verse que estaba en muy buen estado. Todo marchaba sobre ruedas.
Sin perder más tiempo, el equipo se comunicó con
- Alférez Muñoz, ¿Dónde esta el subcomandante D´Raen? ¿Dónde esta el embajador Aldouz? ¿Dónde esta el prikmal?- preguntó Eneas Hayes desesperado.
Quinta Parte: la acción
El embajador Aldouz giró su calva cabeza y vio que
a su alrededor no había nadie. Frente a él, el sol de Praxia aun iluminaba el
planeta y el desierto se extendía hasta el horizonte. Evidentemente había habido
algún problema de transportación. Intentó comunicarse con la nave, pero al buscar
su comunicador en el pecho notó que ya no estaba. Al parecer, había sido filtrado
en la fallida transportación. Eran demasiadas coincidencias juntas. Sin dudarlo
volvió a su estado original, una pequeña esfera luminosa, y emprendió a la mayor
velocidad posible el camino de regreso a
El subcomandante D´Raen tenía entre sus manos el poderoso prikmal, pero en realidad mucho no le importaba. Había logrado a medias su misión y todavía faltaba la mitad más importante. El programa que había insertado en el transportador había funcionado correctamente y había redirigido su rayo hasta Ingeniería, a la vez que había dejado al peligroso embajador iconiano a una distancia prudencial. Antes de que el ingeniero boliano pudiera reaccionar, D´Raen le disparó directamente al pecho, dejándolo inconsciente. Mientas tanto, el jefe de seguridad de la nave, Eneas Hayes, se comunicó con la capitán Jefferson informándole lo sucedido. Al parecer, el embajador no había sido transportado a la nave, y según la computadora, D´Raen estaba en Ingeniería y no respondía a los llamados. La computadora también había detectado disparos de phaser allí. En ese instante, la capitán recordó la habilidad de D´Raen en sus maniobras de entrenamiento y sabía que en Ingeniería no serían capaces de detenerlo. Sin dudarlo más, comenzó a ingresar datos en la computadora en el brazo de su silla. Estaba intentando encriptar la computadora central para evitar que fuera accedida desde Ingeniería...pero ya era demasiado tarde. En un instante, D´Raen, entrenado por los mejores maestros del Tal Shiar, había logrado reducir a los oficiales y acceder a la computadora central.
Durante esos meses en
El teniente comandante Eneas Hayes corrió junto
a su equipo de oficiales a través de los pasillos de la nave hacia Ingeniería.
Aun no estaba seguro de lo que estaba sucediendo, pero tenía la sospecha de
que no era nada bueno. Desde el primer momento le había disgustado la idea de
tener oficiales romulanos dentro de
Sexta Parte: la reacción
En el IKS Azetbur, la confusión era casi tan grande
como en
- ¡Sabía que no podíamos confiar en esos malditos romulanos!-
- No es una nave romulana la que estamos persiguiendo
K´Bure, es una nave de
- Siempre donde hay romulanos es de esperarse una traición.- respondió K´Bure, una frase que en el idioma Klingon sonó muy parecido a un gruñido de odio.
- Disparen phasers a sus motores.- ordenó
La clase Vor´cha se abalanzó sobre la nave federal y disparó contra sus turbinas warp.
En comparación,
Mientras tanto, aún en Praxia, el embajador Aldouz
estaba sumamente desconcertado. En un segundo, todo lo que había obtenido en
esos meses se había esfumado.
En el puente, la confusión no era menor. Elina Vek
intentaba comunicarse con
Séptima Parte: el escorpión acorralado
Eneas Hayes logró por fin obtener el acceso a la computadora de un runabout en la bahía de carga cuando vio por la ventana de su habitación el astillero klingon. En ese instante, sintió los golpes de los torpedos klingon impactando contra el escudo de la nave. Era evidente que no los dejarían permanecer allí por mucho tiempo. Debería actuar rápido o serían destruidos. Ingresó las coordenadas en la computadora, y el haz de luz del transportador remoto lo cubrió por completo, rematerializándolo en Ingeniería.
El betazoide pudo ver frente a él al subcomandante D´Raen ingresando unos datos en la computadora. Junto al romulano yacía el cuerpo inerte de Blue Moss, el ingeniero. D´Raen parecía tranquilo, como si su plan estuviese funcionando a la perfección. Pero allí estaba el betazoide para aguarle los planes. Levantó su phaser y apuntó con cuidado. No podía perder la oportunidad de dejar fuera de combate al traidor. Sin dejar que pase un segundo más disparó.
Pero en ese momento, otro haz de transportación cubrió por completo a D´Raen, llevándoselo lejos del preciso disparo de Hayes. Otra vez había logrado escabullírsele entre los dedos. Eneas se acercó a la computadora que D´Raen había estado usando y pudo ver la cuenta regresiva de la autodestrucción. Desesperado, el Teniente comandante intentó detener la secuencia, pero su fuerte definitivamente no era la computación. Abrió las puertas de Ingeniería y un equipo de ingenieros calificados ingresaron. Él por su parte debía encontrar a D´Raen, y ya sabía hacia donde se había dirigido.
Accediendo a la misma computadora, Eneas Hayes utilizó
las coordenadas de D´Raen y volvió a transportarse...esta vez a
-¿Cómo pudiste traicionarme así?- preguntó.- ¿Para quién trabajas? ¿Para T´San?-
- Trabajo por mi mismo, nadie me da órdenes.-
- Yo te tenía confianza, salvaste mi vida más de una vez. No entiendo.- M´Rel estaba realmente compungida. No era la primera vez que la traicionaban.
- El interés del Imperio esta por sobre las lealtades y por sobre las vidas de todos nosotros.-
- ¡El interés del Imperio no es la guerra con
- No es facultad de un oficial el cuestionar las decisiones de sus superiores.-
D´Raen no se dejaría convencer tan fácilmente. De
un solo movimiento, soltó el prikmal verdoso sobre la romulana, dejándola totalmente
desconcertada. Mientras Ella intentaba evitar que el prikmal se destruya. D´Raen
ingresó en uno de los runabout. Eneas Hayes disparó su phaser contra el romulano,
pero no pudo evitar que cierre la compuerta y quede a salvo dentro del runabout
Kala. El runabout se encendió y se elevó por sobre la superficie de la bahía
de carga. Sin intentar otra opción, D´Raen disparó contra las compuertas del
hangar dejando una abertura lo suficientemente grande como para que pudiera
salir al espacio exterior. Por un segundo, M´Rel y Hayes fueron atraídos por
la diferencia de presión, pero instantáneamente los dispositivos de seguridad
se activaron, evitando que los oficiales muriesen por descompresión, y permitiéndoles
observar como el Kala dejaba
Octava Parte: el espacio iluminado
En
Frente a ellos estaban los astilleros de Lupasa,
una de las principales instalaciones de investigación militar y de construcción
del Imperio. Desde allí se había desarrollado el proyecto Negh´Var, que había
dado forma a una de las naves mas fuertes de
La pequeña runabout bajo el mando de D´Raen, atravesó casi destruida los escudos de los astilleros Lupasa. En una bola de plasma incandescente golpeó el frente externo de las instalaciones orbitales, y la explosión se expandió a gran velocidad. Los estallidos eran increíbles, como si D´Raen hubiera conocido el punto exacto donde debía golpear. Uno a uno los brazos del astillero estallaron en pedazos y golpearon a su paso nuevas secciones originalmente intactas. El efecto en cadena fue instantáneo. Pequeñas explosiones podían verse brotar de varios sectores, como si los prototipos de naves dentro del astillero estallaran sobre si mismos.
En los puentes de
Continuará…