“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
Escrito por Marplanauta
Portada: Julio Nieto.
Temporada 1
Nota del editor :
Como hay mucho material acumulado de la serie, durante unos números, se editaran dos historias por números.
Espero que disfrutéis de las aventuras
de
“Al principio, solo había oscuridad...”
Federación Unida de Planetas. Sector 001. San Francisco
Jefferson giró sobre sus talones y una puerta se abrió rápidamente.
Ante ella, sentados frente a una mesa de forma ovalada, se encontraban el almirante
Setlek y
-Por favor, siéntese- exclamó
-De hecho, me asombré bastante al enterarme que mi capitanía en la Hope había llegado a su fin...y definitivamente aún no entiendo la causa de mi decomisión.
-Estoy seguro de que comenzará
a entender en un momento capitán, la paciencia es un árbol de raíces amargas
pero de dulces frutos. - el vulcano Setlek se levantó de su asiento y comenzó
a caminar hacia
-Sé que hubo algunos encuentros
no muy agradables en el sector de la zona neutral, pero no tengo conocimiento
de que alguno de ellos haya llegado a nada serio.- respondió Jefferson sin inmutarse
ante el irritante carácter vulcano de Setlek. - Tengo entendido que los Romulanos
respetan el Tratado de Algerón al pie de la letra, mas ahora que
-Debo decirle que la realidad parece ser un poco
mas adversa capitán Jefferson. La Federación cuenta con una base de estudios
astronómicos cerca de la zona neutral,
-Si los romulanos obtuvieron tecnología capaz de destruir una base Federal sin llamar la atención, creo que estamos ante un grave problema.- señaló Jefferson.
-Es por eso que la llamamos a usted, capitán. Creemos que ya está capacitada para realizar tareas más importantes que el mero análisis de nebulosas y cometas. Es por eso que ha sido asignada para comandar en esta misión la nave más nueva y mejor equipada de la Federación, la U.S.S. Asimov.
Segunda Parte: Despegue de Utopía Planitia
La U.S.S. Asimov se encontraba orbitando alrededor
de Marte. Casi no había sido utilizada, pues había sido construida en Utopía
Planitia y sólo la habían probado alrededor del Sistema Solar Era una nave
clase Verne, originalmente ideada para la exploración espacial, pero ampliamente
modificada en lo referente a armamento, luego del incidente con los borg y la
guerra del Dominio. Era capaz de alcanzar una velocidad máxima de warp 9.975,
con una velocidad crucero normal de 8.1. Sus 35 cubiertas se repartían entre
los
El comandante Vreel Lexx se encontraba
revisando los registros de la tripulación en su puesto. Habían pasado pocas
horas desde que la capitán había abordado y la tripulación comenzaba poco a
poco a aclimatarse con
-Alférez Elina Vek presentándose en servicio, señor.
El comandante Lexx levantó los ojos del panel que estaba analizando y observó con asombro a la nueva tripulante. Frente a él se erguía una joven y bella cardassiana. Sus ojos brillaban con entusiasmo pero su cuerpo y su cara estaban firmes. Era de mediana estatura y con rasgos suaves, que hacían resaltar mas sus ojos grises. Elina Vek era la primera de su especie en graduarse en la Flota Estelart, y lo había hecho con honores, ganándose el respeto de muchos que creían que no lo iba a lograr. Las nuevas relaciones con el Imperio Cardassiano, luego de su derrota en la guerra, hacían que el interés de Starfleet por Elina fuese especial. Poseía la inteligencia y la facilidad de aprendizaje características de los cardassianos, lo que la hacía también un valioso miembro de cualquier tripulación.
-Estaba esperando conocerla, alférez, he oído hablar mucho de usted.- exclamó el comandante Vreel Lexx mientras la observaba detenidamente.
A pesar de que era un trill y que a lo largo de sus tres vidas anteriores había aprendido a evitar los prejuicios, Lexx no pudo resistir un dejo de impresión al ver a la cardassiana vistiendo el traje color azulado de la Federación.
-Espero que los comentarios que ha recibido sean favorables.- dijo Vek
-Puede estar segura de ello alférez, por cierto, tengo su registro. Dice aquí que sus padres eran embajadores en la Tierra: ¿es por eso que decidió ingresar a Flota Estelar?
Elina Vek se disponía a responder cuando, las puertas de la habitación del capitán se abrieron. De su interior surgió Brittany Jefferson, con la misma mirada inflexible y firmeza al caminar. La partida de la Asimov había sido programada para algunas horas mas tarde, pero la capitán había recibido un mensaje de emergencia de la Tierra que parecía cambiar los planes.
-Alférez, - exclamó dirigiéndose al joven bajorano que ocupaba la estación del timonel - fije rumbo a la zona neutral romulana, coordenadas 7365 marca 4. Warp máximo.
-¿Que sucede, capitán?- preguntó Lexx
-La Flota me ha informado que han
detectado cierta actividad inusual del lado romulano, principalmente en el sector
donde solía estar
Ella no lo dijo, pero su experiencia con los romulanos le indicaba que esta actitud era por demás extraña. No era común que los romulanos comenzaran los conflictos, generalmente esperaban que su contraparte actúe antes que ellos. Había algo más allí, algo que todavía no podían ver y que provocaba esta actitud extraña.
La U.S.S. Asimov giró en redondo y comenzó a avanzar, dejando la orbita donde había estado en construcción los últimos meses. Con un rayo de luz entró en warp y desapareció en el horizonte lejano. No lo sabían, pero lo que les esperaba en la zona neutral era mucho mayor de lo que se imaginaban, algo que definiría el rumbo de su futuro.
Tercera Parte: Empatía paranoica
Después de varias horas de viaje,
La nave se sacudió de repente,
provocando la caída estruendosa de su taza de café. Las luces de
Las puertas se abrieron mostrándole una escena por demás desconcertante. Mientras subía por el turbolift había imaginado lo que podría estar sucediendo, pero nada lo había preparado para lo que ahora veían sus ojos. El puente estaba completamente vacío.
Cuarta Parte: Destino incierto
Eneas Hayes se encontraba ahora
al mando de
La U.S.S. Asimov, según los datos
de los LCARS, se encontraba en el borde federal de la zona neutral, muy cerca
de donde solía ubicarse
- Aquí Moss- exclamó el oficial a toda voz.
Moss (conocido por la tripulación como Blue) era un boliano bastante especial. Los bolianos se caracterizaban por su excesiva comunicación, y este boliano ya era conocido como alguien muy charlatán en su propio planeta natal. Varias de las cosas que Blue decía eran sensatas, pero otras tantas veces no podía con su naturaleza y se iba por las ramas, llevando hasta el hartazgo a sus compañeros.
-Sr. Moss, necesito saber si hay alguna forma de detener las máquinas- preguntó el betazoide.
-Perdone señor, pero la nave se encuentra ahora en un alto total, no entiendo que es lo que me quiere decir. Las maquinas están completamente detenidas.- replicó Blue.
El betazoide, como si hubiera estado esperando esa respuesta exclamó:
-Entonces vea si puede ponerlas en funcionamiento, pero dese prisa, debemos hallar a los oficiales cuanto antes-
El boliano comenzó a activar el núcleo warp, que se había detenido en el mismo momento en que la Asimov había sido golpeada. Pero a pesar de sus esfuerzos, los paneles no le respondían, era imposible activar la reacción materia-antimateria.
-Moss a Hayes. Lo siento señor, la nave no me obedece, estamos a la deriva.
La Asimov avanzaba lentamente por aquel espacio extraño, con un rumbo aparentemente predeterminado, como si el destino de la tripulación ya hubiera sido decidido por alguna fuerza superior.
Quinta Parte: Misión involuntaria
Una gran mancha oscura se cernía sobre aquel sector de la zona neutral. Como si fuera tinta, poco a poco iba tragándose cada átomo de materia que encontraba. Sus dimensiones no eran grandes, apenas unas cuantas medidas astronómicas, pero era imposible de detectar con los sensores, por lo cuál cualquier nave podía chocarse con ella, y ser atrapada. Así se encontraba ahora la U.S.S. Asimov. Si alguien alguna vez hubiese estudiado la mancha, podría haberse dado cuenta de su naturaleza. Era una grieta en el universo, un agujero que llevaba a ninguna parte. Dentro de esa grieta, no había absolutamente nada, solamente aquello que la mancha había absorbido. Podríamos, tal vez, compararla con una especie de agujero negro, pero con dimensiones muchísimo más pequeñas y gravedades menos intensas, aunque con el mismo terrible final.
Los ojos del timonel bajorano Mel Varad se abrieron de par en par. Estaba tirado en un suelo polvoriento.
Miró a su alrededor, para reconocer el territorio. Se hallaba en una especie de planeta (o tal vez luna o asteroide), la atmósfera era, obviamente, respirable, pero ningún tipo de vegetación parecía vivir allí. El suelo era rocoso y polvoriento, y el cielo estaba cubierto de negras nubes. La oscuridad reinaba, solamente interrumpida por los frecuentes relámpagos que se cernían sobre el planetoide. A lo lejos se divisaba una especie de cadena montañosa de altura considerable. Unos cuantos metros hacia el este, parecía haber una pequeña edificación, una especie de templo rústico.
Su cabeza le dolía pero aún así se esforzó por recordar lo que había sucedido. Recordaba que habían reducido la velocidad porque se estaban acercando a la zona neutral cuando de repente, una nave romulana entró en fase. Antes de que pudieran hacer nada, los romulanos les dispararon. Pero de algún modo habían logrado esquivar el disparo, sintiendo en cambio un brusco choque. No recordaba nada mas.
Mel Varad comenzó a caminar lentamente
hacía el templo. Poco antes de llegar halló en el suelo al comandante Vreel
Lexx, al parecer, recién entrando en conciencia. A su lado se encontraba, aún
inconsciente la oficial científico cardassiana Elina Vek, a quien Varad miró
con desprecio. Unos pocos metros más allá,
- Alguno de ustedes sabe donde nos encontramos- preguntó el joven alférez.
-Lo último que recuerdo es haber sido atacado por los romulanos- replicó el comandante Lexx mientras ayudaba a Elina Vek a levantarse. La oficial miró a su alrededor y dijo:
-Parece que estamos en un planetoide clase L, con atmósfera respirable pero incapaz de sostener vida. Estoy en condiciones de suponer que las nubes sobre nosotros son de alguna especie de ácido. Creo que deberíamos encontrar un refugio antes de que comience a llover, porque la experiencia no será muy agradable-
-Muy bien, vamos hacia esa construcción- ordenó la capitán señalando el templo.
El interior de la edificación no difería mucho de su exterior. Las paredes eran de piedra y, afuera, parecían haber sido erosionadas por la acción del viento y la lluvia ácida. El templo debía haber sido construido hacía millones de años, debido a que en las mismas paredes podían verse restos vegetales fosilizados, develando el pasado fértil del planeta. En el centro del salón había dos grandes obeliscos, cada uno adornado con inscripciones extrañas. Elina Vek se acercó a estos obeliscos y los rodeó, observándolos de arriba a abajo.
-No hay duda de que fueron construidos hace mucho tiempo por alguna especie de civilización. Esta civilización debe haberse extinguido o emigrado debido a la creciente hostilidad climática del planeta.
Vek acercó su mano a un orificio en uno de los obeliscos. De repente, la roca que parecía formar el monumento comenzó a brillar con una luz incandescente, a intervalos constantes.
-Asombroso, parece como si la roca se alimentara de mi propia energía.- exclamó la cardassiana.
El comandante trill se acercó al otro obelisco y colocó su mano en el orificio gemelo. Simultáneamente ambos monumentos comenzaron a brillar, como si fueran dos faros emitiendo una señal. Poco a poco fueron aumentando la frecuencia hasta que la luz generada impedía que los oficiales pudieran ver nada en absoluto. La luz invadía el templo y llenaba de energía las rocas de las paredes. Haces de luz comenzaron a surgir de todas las direcciones, enfocándose en el centro del salón, justo entre los dos obeliscos, generando una luz rojiza. Las manos de los oficiales se mantenían firmes en los orificios, y ambos observaban maravillados el espectáculo, sin prestarle atención a nada más. Parecía como si no tuvieran conciencia de sus propios actos, como si fueran manejados por el templo mismo.
-Comandante Lexx, alférez Vek, retírense de allí inmediatamente- gritó la capitán.
Pero los oficiales no respondían. Rápidamente, el alférez Mel tomó de la cintura al comandante y tiró fuertemente en dirección opuesta a los obeliscos, al igual que la capitán hizo con Vek. Con una gran fuerza, los cuatro fueron arrojados contra el muro. Se sintió un gran estallido seguido de un silencio completo. Las luces se habían detenido. En su lugar, una pequeña esfera de luz roja brillaba en el centro del salón, allí donde se concentraba anteriormente la energía.
El día ha llegado al fin- se oyó a su alrededor- los he estado esperando.- la fuerte voz parecía provenir de la pequeña esfera roja.
El oficial médico en jefe de la
U.S.S. Asimov Sebastián Castillo trabajaba en la enfermería de
Mientras tanto, Eneas Hayes estaba
en el puente, con una gran frustración. La nave estaba fuera de su control.
Avanzaba en línea recta, sin detenerse ni reducir
La mente de Hayes buscaba arduamente una solución a este problema. Lo mismo sucedía en Ingeniería, donde el ingeniero Blue trabajaba sin parar para poder poner en marcha las máquinas. Pero a pesar de sus esfuerzos no podía encontrar la manera de encender la reacción de materia-antimateria. La situación era desesperante, tanto como para que Eneas Hayes considere la posibilidad de encender el núcleo warp manualmente, lo que sería muy peligroso para cualquier ingeniero y podría disparar una ruptura del núcleo.
De un salto, el betazoide se levantó
de la silla del capitán donde había estado sentado. La computadora había detectado
un objeto celeste delante de
-Alférez, amplíe la imagen y analice.-
En la pantalla apareció un planeta. La superficie no estaba visible, ya que el planeta estaba cubierto por densas nubes. Parecía como si estuviera siendo abatido por constantes tormentas eléctricas. En su órbita había un pequeño satélite natural, más parecido a un asteroide que a una luna.
-Los sensores indican que el planeta es clase L. La atmósfera esta compuesta por altos niveles de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono, pero las nubes son de lluvia ácida. El planeta es incapaz de sostener vida, pero su atmósfera es, aunque parezca increíble, respirable. Parece ser que la fuerza que nos impulsa proviene de algún sector del hemisferio norte del planeta.
-¿Algún indicio de la capitán y los demás oficiales?
-Los sensores no detectan ninguna forma de vida sobre el planeta, pero las tormentas pueden estar engañando a los sistemas. Debo aclararle señor que ningún tipo de transporte es recomendable en estas condiciones.- exclamó el alférez.
-¿En cuánto tiempo estaremos en al alcance?- preguntó el teniente comandante Hayes
-A este paso, en cerca de 20 minutos estándar.
-Veremos entonces que es lo que esta sucediendo allí- dijo frustrado el betazoide, que no tenía otra opción mas que esperar
Séptima Parte: Un poco de historia
Millones de años antes que la Federación naciera,
milenios antes de que los primeros vulcanos decidieran avanzar por el camino
de la lógica, o que el primer humano se irguiese sobre la Tierra, una civilización
había prosperado en aquel sector de la galaxia hasta alcanzar el viaje interplanetario.
Esta civilización era la Iconiana, una civilización con una cultura floreciente
y llena de grandes logros, cuya música y arte eran inspiradores. Su viaje interestelar
no era como el que nosotros conocemos. La tecnología de transporte Iconiana
se basaba en cierta especie de puertas que atravesaban el espacio, permitiendo
que una persona o un equipo viaje de un lugar a otro de la galaxia dando un
solo paso. Así,
Algunos años antes de que la Asimov
fuera botada, otra nave federal había encontrado Iconia. Esta nave era la U.S.S.
Enterprise-D, bajo el mando de Jean-Luc Picard. El capitán Picard y su tripulación
habían corrido un gran riesgo al ingresar en la zona neutral en busca de
-¿Quién, o debería decir qué, es
usted?- preguntó
-Buenos días, querida. Soy Aldouz, único descendiente y heredero de la civilización de Iconia- exclamó la voz grave y profunda.
-¿Se refiere acaso a la Iconia de los cuentos para niños?- preguntó el alférez Mel.
-¡Que blasfemias estoy oyendo! ¡Acaso este joven ignorante ha rebajado a mi gran pueblo al nivel de una fábula para niños! Cuidado con lo que dice jovencito, los iconianos no somos una leyenda, y por mucho menos de lo que acaba de decir otros la han pagado caro. Mas ahora no hay tiempo que perder, la gran búsqueda debe comenzarse antes de que todo esté perdido.-
-Perdón, ¿podría explicarnos que
es lo que esta sucediendo aquí? ¿Es usted realmente un iconiano?- exclamó
-No soy tan sólo un iconiano, soy
todos los iconianos. Mi civilización desapareció hace ya mucho tiempo, pero
los grandes se dieron cuenta de la decadencia de mi gran Imperio y decidieron
prevenirse antes de que nos convirtiésemos en un mito (algo que desafortunadamente
parece que igualmente ocurrió). Fue entonces cuando yo fui creado, o debería
decir recolectado y almacenado. Soy la esencia misma de
-Todo eso es muy interesante, pero ¿cuál es nuestro papel en esta historia?- preguntó impaciente el comandante Lexx.
-Al parecer, hace algunos años
ciertos seres llegaron a Iconia y se atrevieron a usurpar el gran Templo (hogar
de los grandes). Allí era desde donde todo el Imperio era manejado, y donde
eran guardados los Prikmal, o los Diez Elementos Originales. Estos Prikmal eran
la semilla de la vida, y fueron liberados, provocando la formación de un pequeño
génesis, un nuevo universo, y es dentro de ese protouniverso donde estamos ahora.
Pero los Prikmal no fueron mezclados ordenadamente, y este nuevo universo es
incorrecto. Los Grandes lo denominaban el Draknul. No debe existir aquí y ahora.
Si se lo deja crecer, atrapará a todo lo existente y provocará el fin de toda
-¿Y como es que puede detenerse
este Draknul?- preguntó
-Todos los Prikmal deben ser reunidos
otra vez. Deben encontrarse los Diez Elementos Originales y realizar el Pakmara,
- Entonces debemos hallarlo lo más pronto posible, y así comenzar la búsqueda de los otros 9 Prikmal.- exclamó entusiasta Mel Varad.
-No tan rápido, joven bajorano.- esta vez no era Aldouz el que había hablado, la voz venía de atrás.
Todos giraron en redondo y encontraron a un romulano parado en la puerta del templo. La expresión en su rostro denotaba la frialdad característica de los romulanos, pero también una satisfacción poco común. Su mirada irradiaba un orgullo maligno, antinatural. En su mano tenía un disruptor, apuntando al centro del templo, mas precisamente a Aldouz. Y de su cuello colgaba un talismán que irradiaba una luz rojiza...
- Ya estamos en órbita, señor.- informó el joven alférez a Eneas Hayes.
- Infórmeme sobre las condiciones para transportación.-
- Según los sensores, sería muy peligroso intentar transportarse, y aún más enviar una nave.-
- No importa, correré el riesgo yo mismo, algo está sucediendo en ese planeta y es mi responsabilidad averiguarlo.- exclamó decidido el betazoide.
Hayes se encaminaba hacia el turbolift cuando el alférez en los sensores lo detuvo.
- Señor, detecto una anomalía extraña justo en frente de nosotros.
Todos en el puente observaron
- Alerta roja, levanten escudos, preparen armas.-
- Señor, los romulanos nos están llamando.-
- Abran canales.-
En la pantalla, una romulana apareció. Era de piel bronceada y, como todo romulano, de mirada seria y fría, pero igualmente era muy bonita. Parecía como si tuviera un completo control de la situación, como si supiera exactamente lo que sucedía.
- Soy
- Lo siento comandante, pero parece que ambos estamos en la misma situación.
- ¿Quiere decir que no es usted quien nos ha traído aquí?- preguntó la romulana
- Absolutamente no, al igual que ustedes, estamos varados, creo que...- pero antes de que termine la frase, la nave romulana cortó la comunicación.
- Como de costumbre, los modales romulanos dejan mucho que desear.
El sonido característico de la insignia se escucho en el puente.
- Moss a Hayes, hemos recuperado el control del timón de la nave, teniente.
- Perfecto, prepararemos un equipo para ir al planeta.
Mientras tanto, en la nave romulana,
- Bueno, bueno, esta situación es muy interesante.- exclamó el romulano mientras apuntaba su disruptor directamente a Aldouz. - Parece ser que estamos todos atrapados aquí en esta, como dijo que se llamaba...Draknul, y la única manera de salir es mediante mis recientemente adquiridos poderes o utilizando la fuerza de este planeta. Eso me pone a mí, Mirannis Poltek, en una posición bastante respetable ¿no?- en el rostro del romulano se dibujaba una sonrisa maliciosa
- Por favor, devuelva el Primer Prikmal, no sabe con lo que se está metiendo, usted ya no controla sus impulsos.- la voz de Aldouz parecía desesperada.
- Y que sabes de impulsos si ni siquiera tienes cuerpo.
- El Primer Prikmal le da poderes extraordinarios pero también lo despoja de toda su voluntad. No es usted el que está hablando, es el amuleto. Él lo controla.
- No me importa lo que digas, ahora yo manejo todo este poder y ni tú ni nadie podrá sacármelo jamás.
Mientras Poltek y Aldouz discutían, Mel Varad se había estado acercando poco a poco al romulano. Estaba a punto de saltar sobre él cuando Poltek se dio vuelta y observó fijamente a Varad. Su mirada irradiaba una furia incandescente, azulada como el talismán que colgaba sobre su pecho. De sus propios ojos surgió una fuerza que elevó al alférez Mel por sobre su cabeza y lo arrojó fuertemente contra un muro, dejándolo inconsciente.
- Nadie se atreva a cometer semejante estupidez nuevamente.- gritó Poltek, su voz cada vez más grave y gutural. Se veía que el talismán iba aumentando el control que tenía sobre él.
- Señor Poltek, quisiera que lleguemos
a un acuerdo.- comenzó
- Eso ya lo sé, mujer federal,
y es por eso que no se los entrego, el poder que este amuleto me da es mayor
de lo que usted se imagina, con él, podré controlar todo el Cuadrante y más.
Podré convertirme en la mayor potencia de toda
El capitán romulano estaba a punto de eliminar a
Aldouz cuando de repente a su derecha los rayos de un transportador comenzaron
a delimitar una forma humanoide. Alguien intentaba transportarse al planeta
a través de las densas tormentas de ácido. La atención de Poltek se vio distraída
por una fracción de segundo, el tiempo justo como para que Vreel Lexx se arrojara
sobre él. Pero Lexx no se ocupó de derribar al romulano, sabía que el poder
radicaba en el talismán. Sus manos rodearon el objeto y lo arrancaron del cuello
de Poltek. Pero el romulano tampoco se dejaba arrebatar el poder así de fácil.
Con una mano se aferró del amuleto en manos del trill y con la otra tomó su
cuello, intentando estrangularlo. El talismán brillaba entre los dedos de ambos
con mayor fuerza que hasta ese momento. Inesperadamente, un estruendoso estallido
invadió la sala, paralizando a Elina Vek y la capitán
que iban en ayuda de Lexx. El amuleto se había dividido en dos partes. El gran
impulso liberado arrojó a Poltek y a Lexx a las esquinas opuestas del templo.
Mientras tanto, el rayo transportador había terminado de materializar a
A su vez, otro rayo transportador
apareció en
- Rápido,- exclamó Aldouz.- Poltek se ha escapado, debemos hacer algo.
- Pero tu eres el ser omnipotente, haz algo.
- Mi poder no es tan grande como parece, no tanto como el poder del Primer Prikmal, además, es necesario que el planeta y yo interactuemos de una manera especial para que...
En el medio de la explicación de Aldouz, se oyeron unos estallidos cerca del templo.
- Teniente Hayes, la nave romulana ha comenzado a disparar contra el planeta.- el alférez se estaba comunicando desde la Asimov al equipo.
- Habla la capitán. ¡Deténgalos!- respondió Jefferson.
Las órdenes del capitán fueron
recibidas por los oficiales en
- Váyanse de aquí humanoides, yo intentaré detener a Poltek.- exclamó Aldouz a viva voz.
- M´Rel a pájaro de guerra, transpórteme.- la joven romulana intentaba desesperadamente ser transportada nuevamente a su nave.
Pero los romulanos parecían no tener otro objetivo más que la destrucción de Drakontos. Los disparos se volvían cada vez mas frecuentes y la estabilidad del planeta cada vez mas frágil.
- Jefferson a Asimov, prepare transportación para el equipo y una romulana. Energice.-
El rayo transportador invadió los
cuerpos del equipo, separando molécula por molécula y volviéndolos a depositar
a salvo en
- Señor, los torpedos de photon no parecen dañar la nave.- informó Elina Vek desde su puesto.
- Prepare los torpedos quantum y dispare.- ordenó la capitán.
El torpedo quantum atravesó la extraña coraza que cubría la nave romulana e impactó sobre ella, causándole un gran daño estructural. Los disparos se detuvieron.
- Parece que lo logramos, capitán.- exclamó Vreel Lexx, que se había ocupado de mantener el amuleto en su poder pero con cuidado para evitar que la codicia lo invada.
Pero sin embargo, Poltek parecía obsesionado con cumplir con su objetivo. Con el poco poder que el pájaro de guerra aún tenía, la nave comenzó a avanzar directamente hacia el planeta, en una maniobra kami-kaze. Antes que la Asimov pudiera detenerlo, el pájaro de guerra ingresó en la atmósfera, enfilando al sector donde se ubicaba el templo de Aldouz. Como un asteroide, la nave se fue desmembrando por la fricción a medida que atravesaba las capas atmosféricas. Con una extraordinaria explosión, el pájaro de guerra impacto contra Drakontos, que apenas había podido resistir el ataque anterior, provocando una serie de explosiones e implosiones sobre el planeta. La magnitud del estallido fue tal que empujó a la U. S.S. Asimov fuera de la órbita, arrojando a los tripulantes al piso. Drakontos explotó en mil pedazos, iluminando el espacio sin estrellas del Draknul, destruyendo la última esperanza de escape de la U.S.S. Asimov.
-Que los Profetas nos ayuden...- rogó Mel Varad.
En ese instante una pequeña luz
apareció en el espacio. De entre los restos de la explosión de Drakontos surgió
la entidad que los había llevado hasta ese lugar, y se dirigió al puente de
- Capitán, debo tristemente informarle que mi planeta ha sido destruido, al igual que todo lo que queda del Antiguo Imperio (salvo yo), pero creo que los Grandes sabían que esto iba a ocurrir algún día. Jovencita, me veo obligado a pedirle asilo. Según veo, su nave posee una computadora un poco primitiva pero capaz de albergarme en alguno de sus circuitos.
- Embajador Aldouz, será un placer
para mí y para toda
- Pero debo informarle señorita, que a pesar de que la nave romulana se destruyó con Drakontos, la amenaza de Poltek continúa en pie, debido a que pudo escapar gracias al poder del Primer Elemento Original. Afortunadamente, como puedo ver el amuleto fue partido en dos, por lo cuál el poder de Poltek ha disminuido a la mitad, aunque continúa siendo una amenaza para todos nosotros.-
- Creo que por ahora no nos traerá
muchos problemas. Ahora si es usted tan amable, puede sacarnos a nosotros y
a los restos de
- Con todo gusto, ya casi había olvidado a esa pequeña estación espacial. Fue un buen anzuelo ¿verdad?
Una vez liberados del Draknul la Asimov se comunicó
con el sector 001, informándoles la situación y requiriendo nuevas órdenes.
Para poder alcanzar ese objetivo y mantener bien observados a los humanoides, el Embajador de Iconia Aldouz decidió permanecer en la nave, albergado por las conexiones bioneurales de la computadora. Su tarea consistiría en encaminar a la U.S.S. Asimov en la búsqueda, ya que era el único que podía reconocer un Prikmal al verlo y el único que sabía donde podían llegar a encontrarse.
Pero la búsqueda iba a ser muy
difícil, llena de problemas y complicaciones. Los Elementos Originales estaban
perdidos en la inmensidad del Universo, casi extintos, y les llevaría mucho
tiempo poder encontrados. Esa era la misión de la tripulación de la más nueva
y mejor equipada nave de
Sangre roja o sangre verde
El teniente Hayes iba camino a sus habitaciones, luego de haber terminado su turno. Estaba agotado, ya que con la llegada y permanente estadía de la comandante romulana M’Rel había habido mucho movimiento. Como si eso fuera poco, la nueva configuración de la computadora central para el embajador Iconiano Aldouz le había tomado muchísimo tiempo. Además, había tenido que asistir a una reunión del personal de puente sobre los planes de sondeo para el Proyecto Unity. El Almirantazgo había bautizado así a la búsqueda de los Prikmales, y el betazoide se preguntó porque a veces tenían esa irremediable necesidad de ponerle nombres estúpidos a cada misión.
Casi llegando, pasó por la habitación
de
-Luces- ordenó a la computadora
Las luces se prendieron inmediatamente. Caminó hacia el centro y miró para todos los lugares, como si alguien pudiese estar esperándolo para sorprenderlo distraído. “Uno nunca sabe”- siempre se repetía - “Y más con los verdosos en la nave”. Una vez que se aseguró que no había ningún “intruso”, se agachó y tanteó bajo su cama hasta encontrar la caja carmesí. La abrió (no sin antes volver a asegurarse de que no había nadie) y sacó el valioso tesoro: un hipospray y su tan atesorada carga. Casi sin mirar cargó el hipospray, lo colocó sobre su cuello y presionó. Se recostó y todo fue paz. “Estás tan solo, Eneas” - se dijo a si mismo -, y antes de dormirse, una lágrima se deslizó por la mejilla del jefe de seguridad.
-Entre - se escuchó desde el interior de la habitación.
Las puertas se abrieron, y la capitán entró cautelosamente, sintiéndose incómoda. Le molestaban los romulanos, pero debía obedecer órdenes, y eso era exactamente lo que iba a hacer.
- Buenas noches, comandante. ¿La interrumpo?
- No- dijo fríamente la romulana - ¿cuál es su problema?
- Ninguno...
-¿Entonces?- interrumpió fríamente la romulana.
- Quería aclarar algunos puntos
sobre su estadía- explicó Jefferson -Usted y sus hombres podrán circular por
la nave excepto en Ingeniería, la bahía de transporte, cualquier área que tenga que ver con los sistemas críticos
de la nave y podrán tener acceso limitado a los archivos de
M’Rel respondió sin inmutarse:
-Todos los puntos que me acaba de aclarar ya habían sido anteriormente estipulados en el manifiesto del tratado del Imperio Romulano y la Federación, y por si fuera poco fueron aclarados en la reunión de esta tarde. Dígame realmente por que está aquí.-
La capitán la miró fijo por unos segundos, luego se acercó mientras decía:
-Yo no le agrado y usted no me agrada, M’Rel. Sépalo. Sépalo bien. Porque la voy a vigilar muy de cerca, a usted y a sus gorilas; y si llego a descubrir que han tratado de engañar, sabotear o lo que sea que siquiera roce alguna regla o norma de mi nave, yo misma los pondré en un torpedo quantum y los enviaré de regreso a Romulus, y créame que cuando digo esto lo digo muy en serio.
La habitación quedó en completo silencio, cargada de tensión y nerviosismo.
-¿Es una amenaza o un desesperado intento por querer mostrar una autoridad que no tiene? Porque admítalo capitán Jefferson, cuando le asignaron esta misión usted no esperaba tal responsabilidad y sinceramente usted no está preparada para usar esos pins en su cuello y mucho menos salvar el universo con este Proyecto Unity. ¡Que diablos, usted no podría cuidarse ni a sí misma!
Por primera vez la romulana levantó la voz.
- Créame,- dijo totalmente enfurecida la capitán - la única razón porque ahora mismo no está fuera de esta nave flotando en el espacio es por el trato entre la Federación y su gente. Pero en cuanto tenga la oportunidad de hacerlo, ¡se va usted y toda su comitiva al infierno!
- No creo que tenga esa oportunidad, capitán. Y de haber algún problema, ¿adivine quién terminaría flotando allí afuera?
Las dos se quedaron mirándose fijamente. Finalmente, la capitán comenzó a caminar hacia la puerta y antes de irse, le dijo sin mirarla:
-A las 0700 horas habrá una reunión de oficiales mayores.
Luego se alejó rápidamente de aquel lugar, con la intención de no tener que volver nunca más. M’Rel se sentó en su sillón y pronunció para sí un insulto en romulano intraducible, aunque la traducción era innecesaria.
Al día siguiente, los oficiales superiores asistieron a la reunión en la sala de conferencias. Allí estaban Aldouz, M´Rel, el comandante Lexx, la alférez de ciencias Elina Vek, y el jefe de ingeniería Moss.
- Bien, comencemos. - ordenó la
capitán - Con la ayuda del embajador Aldouz, hemos sido capaces de detectar
lo que posiblemente sea la primera pista hacia uno de estos elementos. El problema
es que parece encontrarse en un planeta afuera del territorio de
- ¿Cuál es el problema? – preguntó el comandante Lexx -Si es tierra de nadie entonces debería ser fácil de conseguir.
-El problema, comandante, es que en ese planeta hay una civilización primitiva y por lo tanto el contacto está restringido. Debemos idear una forma de tomar el Prikmal sin tener ningún tipo de contacto con esa especie. ¿Sr. Moss?
El boliano se puso de pie y caminó hacia una de las pantallas de la sala de juntas. La otra pantalla estaba siendo “ocupada” por Aldouz, ya que al ser energía pura, era retenido ahora en los circuitos de la computadora del U.S.S. Asimov. El jefe de ingeniería activó la pantalla, donde la imagen se fue acercando desde la posición de la Asimos hasta el planeta en cuestión, que fue agrandándose, mostrando en color rojo los asentamientos. En la parte superior izquierda del mapa, había un pequeño punto centelleante.
- Aquí podemos ver un mapa de Anglox. Su atmósfera
está formada en gran parte por hidrógeno y helio, con un porcentaje menor de
oxígeno y dióxido de carbono. La señal del artefacto parece provenir de varios
kilómetros bajo tierra. El problema es que por alguna razón desconocida no podemos
transportar el Prikmal directamente a
- ¿Embajador Aldouz? - preguntó la capitán girando su silla hacia atrás donde se ubicaba la pantalla - ¿Alguna idea de porque no es posible transportar el Prikmal?-
- Bien capitán, sí.- la voz artificial sonaba mecánica, pero aún así con un estilo único y pomposo- He estado estudiando sus sistemas de transporte y sinceramente son muy primitivos.-
El teniente Moss hizo un gesto de desagrado.
-Es por esa razón que los Prikmal siempre interferirán con su señal. Además debe tener cuidado dado que algunos de ellos pueden resultar dañinos para su tripulación.-
- Bien, gracias.- respondió la capitán – Habrá que arriesgarse enviando un equipo, pero extremaremos las medidas de seguridad. ¿Alguna otra sugerencia?- preguntó girando nuevamente su silla hacia el resto de los oficiales. -¿Comandante M’Rel?
- No tengo nada que agregar.- dijo la romulana secamente.
-Bien, entonces será hasta dentro de 12 horas. Teniente Hayes, usted se hará cargo del equipo explorador.
El betazoide pareció no haber escuchado,
como si estuviese a millones de años luz de la sala de reunión.
-¿Señor Hayes, hay algún problema?
El jefe de seguridad pareció volver en sí.
-¿Qué...eh...? Oh, disculpe capitana, estaba distraído. Claro que lo haré.
- Se ve usted cansado.- dijo el comandante - Descanse. Lo necesitaremos para cuando baje.
- Bien, eso es todo. Hasta dentro de 12 horas.
Todos se retiraron. Todos menos el teniente Hayes, quien se quedó un rato mirando el planeta girando en el espacio. Luego salió y se dirigió hacia su cuarto.
-Listos para transportar.
El oficial activó los controles y el grupo explorador se desvaneció en destellos azules. El equipo explorador se rematerializó en unas cuevas subterráneas.
La alférez cardassiana activó su tricorder.
-La señal parece provenir de unos veinte metros hacia el sur, aunque no podría decirlo con seguridad.
- Bien- dijo el teniente Hayes- Mantengan los ojos abiertos. No sabemos con que nos podemos llegar a encontrar.
El grupo comenzó a avanzar lentamente
mientras vigilaban todo a su alrededor. Al frente iba el jefe de seguridad,
seguido por
-¿Quién llama?- preguntó débilmente.
El silencio parecía eterno. “¿Acaso no me reconoces?” La voz parecía provenir distorsionada de su propia cabeza. “Soy yo.” Entonces M’Rel se dio cuenta.
-Poltek- dijo casi como sin poder creerse a ella misma - No puede ser.-
“Ah, si que lo es, mi querida M’Rel. Yo te he estado observando, y he visto como has tenido que aceptar la convivencia entre esos Federacionistas que te miran con desprecio. Yo te ofrezco la oportunidad de unírteme y así conquistar este poder para el Imperio.”M’Rel miró fríamente al vacío.
-¿Por qué estarías interesado en mí? Ese poder podría ser tuyo, sin necesidad de alianzas. Además, el Imperio Romulano aceptó esta alianza temporal con la Federación, y tus acciones son consideradas una traición hacia nuestra raza. Pusiste en peligro nuestros destinos, por lo tanto no creo en nada de lo que me digas.-
El silencio nuevamente envolvió el lugar, haciéndose casi sofocante. “M’Rel, no te pido que me entiendas, pero si es verdad lo que dices de mí, ni siquiera debería estar hablándote ahora. Quiero que pruebes algo de lo que te ofrezco.” Un destello iluminó la oscuridad, y se dirigió hacia M’Rel.
El resto del equipo explorador había llegado finalmente al lugar donde estaba el Prikmal. Éste brillaba, despidiendo una luz anaranjada-rojiza.
-No hay niveles de radiación peligrosos- confirmó Moss. -Podemos tomarlo.
-¿Dónde está
Todos se miraron atónitos. Ninguno se había dado cuenta de su desaparición. Finalmente el teniente Hayes miró a sus oficiales.
-Moss, usted vendrá conmigo. Alférez
Vek, informe a la nave sobre lo sucedido. En cuanto hayamos recuperado a
La alférez cardassiana presionó su comunicador.
-Vek a la Asimov.
Nadie respondió al llamado de la joven cardassiana. La alférez volvió a intentarlo pero nuevamente nada sucedió.
-No podrán hacerlo.- dijo una voz proveniente de la nada. -Ahora yo tengo el control de la situación.
Una fuerza invisible derribó a la joven cardassiana, y el Prikmal desapareció.
-Era un señuelo- exclamó Moss.
Una figura se descubrió en
-¿Sorprendido, teniente?- preguntó
-¿Qué diablos está haciendo? ¿De donde sacó esa... fuerza?
Una nueva figura apareció junto a M´Rel. Era el centurión Poltek.
-Creo que yo puedo responder a eso.
En el puente de la Asimov,
-¿Qué sucede?- preguntó ansiosamente.
El comandante la guió hacia una consola.
-Hace dos minutos recibimos una
llamada de
La capitán verificó los gráficos de los sensores.
-¿Podrá tener que ver con la interferencia del Prikmal?
-Al principio pensamos lo mismo,- explicó Lexx -pero luego de hacer los ajustes necesarios, la señal seguía perdida. Y algo aún más extraño fue este campo de energía que se formó allá abajo. El patrón de energía concuerda con el tipo de energía que había en el planeta donde encontramos a Aldouz.
La capitán inmediatamente se dirigió a la consola donde se encontraba el representante de la extinguida civilización Iconiana.
-¿Tiene alguna explicación para esto, Embajador?
La voz artificial respondió:
-Creo que la hay, y si estoy acertado, estamos en un grave peligro.
Poltek. El teniente Hayes casi no podía creer lo
que veía. Había estudiado toda la información relacionada con el centurión Poltek
que el Imperio Estelar Romulano les había proporcionado luego del incidente
en Drakontos. Sabia que su codicia lo había llevado
a avanzar mas y mas en la carrera militar en Romulus hasta que perdió la oportunidad
de conseguir un cargo en el Senado en manos de un joven acomodado. Sabia también
que este joven Senador, al ver en Poltek una amenaza a su puesto lo había enviado
a la fatídica misión en
-¿Qué hace usted aquí?- preguntó ingenuamente.
-Teniente, - respondió el Romulano despectivamente - yo soy el que hace las preguntas, y usted el que las responde.
Al mismo tiempo que decía esto
levantó una mano y el teniente Hayes salió despedido hacia una pared de la caverna,
golpeándose duramente contra la rocosa superficie. Inmediatamente los otros
dos oficiales,
-Él está inconsciente, pero vivirá.- aseguró Poltek - en cuanto a ustedes dos... tengo planes muy importantes para el futuro. Claro, ¡para MI futuro!
La risa siniestra del romulano se desplazó por toda la cueva, como un eco aterrador, y en ese momento hasta M’Rel tuvo miedo.
-¿Qué quiere decir con que estamos
en problemas? - preguntó
La voz del monitor le respondió fríamente:
-Así es. El hecho de que hayan detectado el mismo tipo de energía quiere decir que la otra mitad del talismán está allí abajo, y por lo tanto...
Aldouz no había terminado de hablar cuando Lexx lo interrumpió.
-...eso significa que el centurión Poltek ha matado o capturado a los nuestros, y que nosotros somos los siguientes en su lista.
Aldouz comenzó nuevamente:
- Así es, comandante. Pero dudo que los haya matado. Los debe tener de rehenes para forzarnos a entregarle la otra mitad del talismán. Capitán, no podemos correr ese riesgo. Medio Prikmal es peligroso, un Prikmal entero, es una catástrofe.
La capitán meditó pausadamente. El comandante Lexx se le acercó y le dijo casi en secreto:
-No podemos abandonar a nuestros hombres. Tenemos que traerlos de vuelta.
-Sí, pero también hay que pensar
en el resto de
-No. Es por eso que quiere conseguir nuestra mitad. Al hacerlo, tendría la capacidad de sumar a su poder el de los posibles Prikmales a encontrar, lo cual sería nuestra perdición.
En ese mismo momento, el alférez Varad se dirigió al comandante Lexx.
-Comandante, estoy recibiendo una señal. Creo que es de uno de los comunicadores.-
-Deje que escuchemos, alférez.
El alférez tecleó unos comandos y la señal salió al aire.
-Aquí
La capitán respondió:
-La escuchamos alto y claro. ¿Qué sucedió? Los perdimos como por una hora. ¿Están todos bien?
Hubo una pausa. Luego la voz de la alférez cardassiana volvió al aire.
-Fuimos atacados por Poltek. Logramos escondernos en un pequeño refugio natural, pero la señal del comunicador no llegaba bien. El teniente Hayes fue golpeado y está inconsciente. Poltek nos esta buscando, pero por ahora parecemos estar a salvo.
La capitán suspiró aliviada.
-Bien, prepárense a ser transportados.- Luego oprimió su comunicador y dijo - Jefferson a enfermería.
-Aquí Castillo.
-Doctor, prepárese para recibir a un tripulante herido.
Aldouz la interrumpió:
-Recuerde capitán que todo puede ser una trampa de Poltek.
-No se preocupe Aldouz, esta todo bajo control.
El transportador se activó, y el
teniente Hayes, sostenido en brazos por el oficial Moss y
-¿Dónde está
-¿Le sucedió algo malo?- volvió a preguntar el comandante impacientemente.
En ese momento, un halo de energía rodeó a los cuerpos de los oficiales. Estos se desplomaron inconscientes, y de la nada se formaron dos figuras hasta hacerse sólidas. Eran Poltek y M’Rel. Poltek en seguida derribó a los que allí se encontraban. Luego escapó por los pasillos de la nave con M’Rel como guía.
-¿Dónde esta la otra mitad?- preguntó casi gritando.
-Está en una habitación especial en la cubierta 8. Está siempre vigilada.
Poltek hizo una mueca que emulaba una sonrisa:
-Eso no es problema.
Al mismo tiempo, la capitán y el comandante se recuperaban.
-Jefferson a seguridad. Los intrusos se dirigen a la cubierta 8. Son un hombre y una mujer Romulana. Deténganlos a toda costa.
En la nave, los equipos de seguridad activaron los campos de fuerza y se ubicaron en los pasillos de la cubierta 8. Había un grupo de cinco defendiendo la entrada al turboascensor y diez protegiendo la puerta y sus alrededores. El clima era muy tenso, porque todos sabían lo que Poltek era capaz de hacer. En ese mismo instante, la puerta del turboascensor se abrió y todos apuntaron hacia allí con sus rifles phasers. Pero para la sorpresa de todos, estaba vacío. Dos guardias entraron a chequear el interior del mismo, cuando dos halos de energía se “introdujeron” en ellos. Se dieron vuelta hacia donde estaba el resto de los guardias y comenzaron a disparar. Esta acción totalmente inesperada tomó por sorpresa a los guardias, quienes cayeron abatidos por los disparos en unos segundos. Los que quedaron de pie fueron lanzados hacia los costados por el cuerpo poseído por Poltek. El centurión romulano avanzó hasta la entrada a la Bahia antitransportes, donde estaba almacenado el medio talismán. Con un movimiento abandonó el cuerpo del oficial y atravesó la puerta junto con M´Rel. Dentro, un campo de fuerza cubría al pequeño medio Prikmal.
-Al fin. Ahora todo el poder será mío.
M’Rel lo miró inquisitivamente.
-Querrás decir nuestro.
Poltek, que le estaba dando la espalda, rió.
-¿Pensaste realmente que compartiría el poder? ¿Qué realmente te necesitaba? Estúpida, nada más te utilicé para entrar a la nave y para que me guiases. Ya no te necesito más.
Con otro gesto, drenó la energía que le había brindado parcialmente a M’Rel, quien como todo el resto, cayo desplomada, no sin antes maldecirlo y maldecirse a ella misma por haber sido tan crédula.
-Y ahora - dijo Poltek – finalmente lo que he estado esperando.
Tomó las dos partes del talismán y las unió. Pero nada sucedió.
-¿Qué pasa? ¿Qué está mal?
De pronto, de la oscuridad del cuarto, una pantalla se activó y de ella salió una voz que le respondió secamente:
-Te equivocaste al haber intentado robar el talismán en primer lugar, y al haber venido aquí en segundo lugar. Aunque no te puedo culpar, porque después de todo sólo eres un ser débil e ignorante. Pero ya es hora de que pagues todo el mal que has hecho.
Poltek se enfureció, y comenzó a gritar y a insultar a Aldouz, mientras amenazaba con romper la pantalla.
-Acaso crees que no pensé que intentarían detenerme.- gritó Poltek.
Con toda su furia contenida apunto sus manos hacia la consola donde estaba Aldouz. De sus manos surgieron rayos luminosos rojizos que interfirieron la señal del embajador. La voz del iconiano se hacia imperceptible.
-Ya veras lo que les sucede a quienes se oponen al poder de Poltek.
En ese momento, M´Rel se incorporó y avanzó hacia Poltek, y con su ultimo esfuerzo antes de caer rendida al suelo se interpuso entre Poltek y la computadora de Aldouz. En esos segundos, el Embajador pudo recuperar el control.
-Computadora, ejecute Aldouz Alfa.
Entonces, un sonido casi imperceptible, pero aún más poderoso que el ultrasonido inundó la habitación, que al mismo tiempo fue sellada con un campo de contención. Poltek se tapó las orejas, pero el dolor lo penetraba como un aguijón. Con desesperación comenzó a golpearse la cabeza y el pecho, hasta que de repente, en un estallido incandescente se desvaneció sin dejar rastro.
-Computadora - ordenó el Embajador iconiano - termine programa.
La habitación quedó en silencio, y en medio de la oscuridad, la falsa mitad del Primer Prikmal relampagueaba con los restos de energía dejados por Poltek al desaparecer.
Una hora después, todos estaban
en
-Todos están bien. No hay ningún
muerto. El teniente Hayes tuvo una contusión leve. Los agentes de seguridad
tuvieron suerte de que los phasers estuvieran ajustados para aturdir. En cuanto
a usted y los otros, sólo fueron debilitados por algún tipo de choque eléctrico.
La capitán asintió y dejó el lugar. Se dirigió a su habitación y acceso el programa de Aldouz.
-¿Que puedo hacer por usted, capitán?
- Quería darle las gracias por lo que hizo. Nos salvó a todos nosotros, a la nave y probablemente a la galaxia. ¿Pero cómo lo hizo?
Aldouz dijo con tono orgulloso:
-Bien, por empezar su desventaja son esos frágiles cuerpos. Poltek podía contra todos ustedes, pero yo no soy lo que se puede considerar como a alguien común y corriente. Calculé que una banda sonora de cierta potencia anularía el control de Poltek sobre la energía del talismán. El buen centurión necesita mucha concentración para poder manejar semejante fuerza, y por suerte recién estaba aprendiendo a hacerlo. Fue una gran idea suya el poner una réplica de la mitad del talismán, sino no se que hubiera sucedido. Aun así, el centurión Poltek se resistió y casi impide que pueda activar el programa de detención. Fue M´Rel quien finalmente lo detuvo.
- ¿Y que paso con Poltek? ¿Esta muerto?- preguntó la capitán
- No, simplemente esta retraído en algún lugar, tal vez repensando contra quien se enfrenta. Por ahora no creo que Poltek sea un problema, el aturdimiento le durara bastante tiempo. Aunque nunca se sabe, todavía posee la mitad del Primer Prikmal.- dijo sombríamente Aldouz.
A la mañana siguiente, todo empezaba
a volver lentamente a la normalidad en
-Comandante.- saludó la capitán fríamente.-Tenemos mucho de que hablar.
La romulana resignada contestó:
-Mire capitán, no estoy de ánimo
para discutir. El doctor me permitió salir de la enfermería, pero todavía me
zumba
La romulana tomó un poco más de su bebida. Era amarga, como sus sentimientos en ese momento.
-No lo haré.- dijo la
capitán ante la mirada atónita de M´Rel. -Entiendo lo que usted hizo, y se merece
un castigo. Pero el hecho de que lo reconozca y que se arrepienta de ello es
un punto a su favor, y según Aldouz, usted ayudo a detener a Poltek. Además,
La capitán se levantó y se dirigió hacia la salida.
-Capitán... - dijo M’Rel - gracias.-
La capitán asintió, haciéndole saber que aceptaba su agradecimiento. Mientras entraba al turboascensor, Brittany Jefferson sonrió y pensó “Que extraño, viniendo de una romulana, debe ser el mejor cumplido que recibí en mi vida.” La puerta se cerró y el turboascensor subió hacia el puente. Mientras, en el “Agujero Negro”, sólo las estrellas fueron testigos de la confusa felicidad de la romulana, quién no se había sentido bien hacía mucho tiempo. Tal vez su estancia en la Asimos no fuese tan terrible.
Próximo número: Una misión cerca del imperio Klingon pone en riesgo la vida del doctor Castillo.
1) Como se pudo ver en Star Trek Nemesis.
2) LCARS es el termino con el que se denominan a los controles de los paneles y consolas de las naves estelares.
3)
En el episodio de Star Trek