La Federación ha diseñado una nueva nave estelar, mejorando sus armas y velocidad, WARP 9.985 con núcleo ecológico para no dañar el subespacio. Este nuevo prototipo surcará el espacio en busca de nuevas razas y mundos para expandir el conocimiento humano más allá de donde ya lo hemos hecho.”

 Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth

“Con piel de cordero” Parte I

Escrito por Intrepid/ Portada: Rafa Navarro.

El lugar carecía de buena iluminación. La luz provenía de unas pocas antorchas colgadas de argollas en las paredes de un gran salón. Un joven guerrero klingon se halla sentado en lo que podría llamarse un "trono". Frente a él, dos veteranos klingons

lo acompañaban de pie y parecían querer sosegar la impaciencia del joven guerrero (por cierto, sin mucho éxito).

-Debes tranquilizarte y aguardar. Una acción imprudente en estos momentos será suficiente para que todo el plan haya sido completamente en vano –comentó el primero de los veteranos. - Además, la ceremonia de presentación al Consejo, esta por dar comienzo.

-¿Que me tranquilice, Mocar? ¿Que aguarde? –Exclamó el joven exasperado. - Se suponía que debían eliminarlo. "Es un ataque muy simple" -imitó Kallon a otra voz con sarcasmo -pero no lo hicieron.

-Kallon, se comprensivo. Sin su ayuda no estarías al frente del Imperio klingon en este momento –argumentó el segundo veterano para hacer entrar en razones al guerrero.

-¡Kumar, Si ellos hubieran realizado bien su trabajo, él no representaría ningún problema! -gruñó Kallon golpeando con su puño en el apoya brazo de su asiento. - A causa de esto, aún hay quienes están de su lado... ¡Son unos ineptos!

-No creo que eso sea una característica que hable bien de mí o de mi pueblo -dijo una fría voz desde las sombras que resonó en el vacío y lóbrego lugar.

Varios hombres ingresaron al recinto en el que los tres klingons se encontraban. Uno de ellos caminaba al frente. Era alto y delgado. Su cara, algo pálida, mostraba un implante metálico sobre su arco superciliar derecho, el cual le cubría también la cien hasta llegar a su oído. Los tres restantes, que también tenían diferentes implantes en sus rostros, se encaminaban por detrás de él a modo de custodia.

Los tres klingons quedaron en silencio, asombrados por la presencia de un grupo de borians en mitad de su discusión y en el sitio del ritual en el cual Kallon sería presentado ante el Consejo Klingon como el nuevo Canciller. Pero por sobre todo, por

ser de ellos en quienes se centraba su charla.

-Eso depende del punto de vista desde donde se mire -remarcó Kallon lánguidamente, mientras sus gruesas cejas se juntaban en su fruncido ceño nuevamente tras borrar su cara de sorpresa.

El trío de guardias borians que acompañaban al primero, se separaron de éste y llevaron inmediatamente sus manos a sus respectivas cinturas en busca de las armas.

El primero, separó sus brazos del cuerpo a modo de barrera para impedir que sus hombres abrieran fuego contra los klingons y dijo calmadamente...

-Señores, por favor. No olvidemos que estamos en el hogar de nuestros aliados.

-Pero Señor Gollarth –dijo uno de sus oficiales, en parte confundido por el comentario de su superior y en parte ofendido por el comentario de Kallon

-No podemos permitir...

-Debemos ser tolerantes entre nosotros -continuó Gollarth con el mismo tono, y haciendo caso omiso de su oficial.

- No debemos equivocarnos de enemigo. Es a la Federación a quien debemos destruir. - Luego dirigió su mirada hacia Kallon y

continuó.

 - Sólo he venido para apoyarte y desearte… suerte, para el ritual. Te veré luego en mi nave. Debemos organizar nuestro próximo ataque.

Dicho esto, Gollarth abandonó el recinto juntamente con sus acompañantes. Kallon los siguió con la mirada hasta que estos se hallaron fuera de su alcance.

El jefe Takeshi Ike, ingresó en el Nexus, el bar de la nave, de muy buen humor. BOB, el barman holográfico de la nave, se hallaba colocando las tazas sucias, que habían sido utilizadas por algunos tripulantes durante el desayuno, dentro del replicador para su reciclaje, cuando giró y vio ingresar al jefe. El bar tenía la particularidad de tener holoemisores también en las ventanas, pudiendo de esta manera, tener los más bellos

paisajes de distintos planetas para olvidar por unos momentos que se encontraban en el espacio exterior. En esta oportunidad los holoemisores estaban apagados y las ventanas de aluminio transparente, dejaban ver parte de la Estación Espacial en la cual se hallaban atracados.

-¡Esta vez si vas a deberme un favor! –le dijo el Jefe a BOB, una vez que alcanzó la barra.

BOB solo se limitó a responder con una mirada desconcertada.

-¿Qué me dirías si te dijera que he hecho los arreglos necesarios como para que aquí no seas necesario durante un par de horas para que tengas la oportunidad de ir a una holocubierta en la Estación Espacial y esta vez sí puedas conocer al verdadero Vic Lafontaine?

Cada palabra que surgía de la boca de Ike producía en BOB un efecto asombroso. Su cara se fue iluminando hasta que una enorme sonrisa se dibujó en su fotónico rostro.

-¿Lo dices en serio? –Preguntó BOB incrédulo de lo que oía.

-Por supuesto. Sabes muy bien que el capitán te considera un integrante más de la tripulación. Te lo ganaste.

-Si, supongo que si. Desde el incidente con Moriarty, el Capitán connor no solo dejó los holoemisores que ese loco había mandado a instalar mientras tuvo el control de la nave, sino que además ordenó instalar otros para que yo pueda deambular por la nave.

-Eso fue en agradecimiento por haber salvado su vida y la de los demás.

-¿Y cómo puedo ir? –Preguntó BOB con renovado entusiasmo.

-Puedes ir ahora, si quieres, sólo dímelo y abriré una transmisión directa a Espacio Profundo Nueve para enviar tu holomatriz. Además de traer tu reemplazo interino, por supuesto.

-Quisiera ir… ¡YA! –Dijo BOB –quiero conocerlo. Aparte, esta sería la primera vez que puedo estar fuera de la nave.

El jefe sabía que eso no era tan cierto. Había comenzado y finalizado su programación antes de su asignación al Stealth.

Arduas y prolongadas horas de dedicación orientadas a crear al mejor consejero de toda la Flota Estelar. Ese era su proyecto, uno muy ambicioso, ya que nunca un holograma había ocupado un puesto en el Puente de una nave de la Federación. Hasta el momento, solo se había programado al “Holograma Médico de Emergencia”, el cual podía ser invocado en caso de necesitarse más ayuda en la enfermería de una nave o una emergencia extrema. Por aquel entonces trabajaba para el Departamento de Tecnología y Desarrollo Holográfico de la flota. Al llegar a su casa por las noches, siempre se prometía a sí mismo “…hoy solo estaré una hora, debo dormir y descasar más…”, mientras pedía algún platillo a su replicador personal. Nunca lo cumplía. Su concentración dejaba enfriar su comida hasta convertirla en incomible. Mucho más aún, cuando logró estabilizar la interfase de interrelación personal. Una vez finalizada la etapa alpha, debía probarlo y al mejor estilo de “científico loco”, decidió probarlo en sí mismo. Pasó otras tantas horas contándole su vida, sus miedos y sus pesares. Aún no sabía si había logrado programar a un buen consejero, pero sí estaba seguro de haber

encontrado a un gran amigo.

Luego se enteró del proyecto Stealth e hizo todo lo posible para que tuvieran en cuenta a su programa. Una y otra vez fue rechazado. Solo un almirante le dio una buena oportunidad para verlo en funcionamiento. Simplemente le pidió una hora a solas, tras la cual, dijo que haría todo lo que estuviera a su alcance para que BOB y él, estuvieran a bordo del USS Stealth, ya que le sería de mucha utilidad para alguien que iba a estar a bordo. Después recibió un comunicado del mismo oficial diciendo que por motivos de seguridad, no aceptaban a un holograma como oficial del Puente pero que él se las arregló para que BOB entrara como Barman y él, al equipo de ingeniería.

Ike transfirió a BOB a través del sistema de comunicaciones con una subrutina de auto inicio directamente en una de las holocubiertas de Quark’s.

El Barman del Nexus se materializó en la misma. En ella ya se hallaba corriendo un programa. Era un típico casino de Las Vegas (del siglo XX). Por fin podría conocer a Vic. Otro holograma que al igual que él, reconocía su existencia como tal. Su

vestimenta habitual había cambiado drásticamente. Lucía un elegante traje, temporalmente ambientado para la época emulada, color gris oscuro.

Echó una mirada a su alrededor reconociendo el lugar. Miró hacia la barra y vio que Vic se hallaba allí y lo saludó alzando una copa. Tuvo que rodear la pista de baile que se encontraba atestada de gente que se movía al compás de la música que

tocaba la orquesta. El lugar estaba muy concurrido. La mayoría de la clientela de ese momento eran hologramas que se estaban divirtiendo, o al menos estaban programados para eso. Vestían muy elegantemente. Los hombres con un smoking negro y las mujeres con diversos vestidos largos de fiesta.

-Al fin podemos conocernos –dijo el anfitrión al momento que BOB llegaba a su lado.

-Es un verdadero gusto el conocerlo, Sr. Lafontaine –Dijo BOB muy seriamente.

-El gusto es mío, –retrucó alegremente Vic –es bueno conocer a un colega holográfico y no me llames Sr. Lafontaine, dime simplemente Vic.

-Muy bien… Vic.

BOB, aún no olvidaba lo fácil que fue engañado ya una vez por otro ser holográfico y ahora se mostraba algo receloso.

Vic le mostró el casino en el cual vivía. Le contó lo que era vivir en un lugar así con gente de variadas razas entrando y saliendo todo el día. BOB le mostró alguno de sus mejores tragos, con malabares incluidos, como en el pasado. El anfitrión le

dedicó algunas canciones de los años ‘60 del siglo XX y hasta incluso animó a BOB a que subiera al escenario para hacer un dueto. Por supuesto, como cantante, resultó ser muy buen barman. Luego, ya relajados, sentados a la barra del bar nuevamente. Ambos miraban a la gente que rondaba el lugar, tanto hologramas como seres biológicos se divertían apostando en los distintos juegos que ofrecía el centro de diversión.

-¿Te ha sido muy difícil relacionarte con la gente orgánica? –Preguntó BOB algo curioso.

-Al principio era algo duro de entender –comenzó a responder Vic –. No podía concebir la idea de que ellos, al salir de aquí, continuaran sus vidas como si nada. Mientras que la mayoría de la gente que se encuentra aquí es solo la proyección de una rutina de computadora. Que al apagar el programa todos desaparecíamos del tiempo y el espacio. Pero con el correr del tiempo me fui adaptando. Julián, el Doctor Julián Bashir –aclaró por las dudas -, y el Jefe O’Brien me hacían sentir cómodo. No hacen diferencia de ningún tipo entre orgánicos y fotónicos.

-Se a lo que te refieres –acotó BOB –el jefe Takeshi Ike, quien es mi programador y otros concurrentes al bar de la nave, me tratan de igual a igual. Tampoco hacen diferencia. Me tratan como si fuera un orgánico más. –BOB hizo una pausa y sonrió

irónicamente –Pensar que yo quise tener esta charla contigo hace un buen rato y en lugar de eso obtuve una experiencia muy extraña con un psicópata holográfico con delirios de grandeza.

-Si, algo supe al respecto del encuentro de su nave con el holograma del Profesor Moriarty. A Julián se le mezcló el cubo de memoria con otro y envió la matriz de ese loco a su nave en lugar de la mía. No fue hasta una semana después que lo notó.

Para cuando lo hizo, ustedes ya se habían deshecho de él y estaban en camino hacia aquí.

De pronto la mirada de BOB se ausentó de la conversación y se dirigió hacia la entrada del lugar, justo cuando un grupo de personas ingresaban. El grupo era encabezado por una oficial de la Flota Estelar que aparentemente estaba sola, ya de este modo se dirigió y se sentó en una de las mesas que se encontraban desocupadas. Era la subteniente Gacziel. Una pelirroja joven tagraliana de piel escamosa. Tenía una gran protuberancia en su frente y unos hermosos ojos verdes. Ella prestaba servicio a bordo de la Estación. Se la veía perdida, como si estuviera esperando a una persona y no supiera a quien.

BOB, cortó la conversación que mantenía de forma tajante y se dirigió hacia ella. Cruzó parte de la pista de baile atropellando a alguno de los que allí se encontraban como si fueran transparentes para él. Como si no estuvieran allí. Se detuvo en seco dos metros antes de llegar a la mesa de la subteniente Gacziel. Llevó su mano hacia el interior izquierdo de su saco y extrajo de allí un phaser con el cual apuntó hacia la oficial. Sin mediar palabra alguna, disparó sobre el pecho de ésta procurando una gran herida ante la aún atónita mirada de la víctima. La subteniente cayó inmediatamente sobre la mesa

que se hallaba delante de él, tras lo cual, BOB se desmaterializó inmediatamente. Vic, quien aún no salía de su asombro, atinó a correr hacia la posición del hecho y llamó a la Enfermería anunciando la emergencia del caso.

Bitácora del capitán: Debido a la inquietante noticia que ha traído el, hasta ahora creído muerto, científico borian, Gorath, acerca de la alianza entre klingons y borians, el Alto mando de la Flota Estelar ha decidido que sea "entrevistado" por un grupo representante de la Federación.

La puerta de la Sala de Juntas silbó al abrirse para dar pasó al ingreso del capitán Connor. Seguido de cerca por su primer Oficial y detrás del mismo, entró Gorath.

En el lugar se hallaba el almirante Mathews, quien había arribado a Espacio Profundo Nueve para ultimar los detalles de la misión de escolta a Martok, la cual se vio relegada ante los nuevos acontecimientos. La pantalla principal se encontraba divida en tres sectores. En cada porción de la misma se encontraba un representante diferente. De izquierda a derecha se encontraban: El almirante Mac Allan de la tierra; la almirante M'Yara de Vulcano; y el Centurión Tebok de la Guardia Imperial Romulana. Este último se llevó las miradas del capitán y de Jarek. Quienes se sombraron al ver a un representante romulano interesado en los asuntos que ponen en peligro la estabilidad de la Federación y del cuadrante.

Connor supo disimular su asombro durante ese breve instante que duró su sorpresa, cosa que a Jarek no le resultó para nada difícil.

Cuando Connor quiso abrir su boca para decir algo, su insignia sonó, llamando su atención. Pronto se convirtió en el blanco de todas las miradas.

-Creo que debería advertir a su tripulación cuando va a tener una reunión de éstas magnitudes –comentó Tebok con desidia.

La cólera fue menguada a duras penas por Connor y llevó su mano al comunicador.

-Adelante –dijo escuetamente –y espero que realmente sea importante.

La incorpórea voz del Teniente Morak resonó en el recinto.

-Señor, -dijo Morak lentamente, haciendo acuse de recibo del tono de voz de Connor -he recibido una llamada del Jefe de Seguridad de la Espacio Profundo Nueve. Ha sido muy insistente en que lo informe.

-¿Le ha dicho la naturaleza de su llamado? –Quiso saber el capitán.

-Solo ha dicho que es más que urgente y que necesita hablar con Usted.

El capitán lo meditó un momento. Sabía que el reemplazante de Odo, era un militar bajorano de muy alta reputación entre los suyos, no lo llamaría si realmente no era necesario. O al menos eso esperaba.

-Muy bien. Páselo a mi privado. Connor fuera.

El capitán miró a todos los presentes con su mejor cara de disculpas.

-Por favor, sepan disculparme. Arreglaré este asunto y les avisaré cuando haya terminado.

-Espero –se apresuró a decir el Centurión desdeñosamente –que no me haga perder el tiempo, pues carezco del mismo. Los romulanos no solemos dar muchos rodeos.

La cara de Connor pasó de la cólera contenida a la ira explosiva. Su rostro se desencajó y decena de adjetivos para calificar al romulano, giraron en su cabeza sin saber cuál escoger para escupirle primero. Pero no hizo falta la elección. Al terminar la frase, el Centurión simplemente cortó la conexión y su rostro desapareció de la pantalla.

-Almirantes… -expresó Connor contenido.

-No se haga problema, capitán –dijo el almirante Mathews tras mirar la pantalla –lo comprendemos. Yo me encargaré de acordar un nuevo encuentro –agregó volviendo a mirar la pantalla. Ambos Almirantes asintieron con la cabeza y cortaron la conexión.

-Señor Jarek –dijo Connor sucintamente –acompañe al almirante y al Señor Gorath –y se dirigió hacia la segunda puerta que poseía el lugar y se encaminó hacia su despacho.

Por suerte, las puertas detectan a una persona a una distancia segura y se abren en el momento preciso. Sino, con la velocidad que llevaba Connor hacia ella, hubiera sido una gran colisión. Un torbellino de furia giraba en su interior. El Centurión Tebok le recordó el motivo por el cual nunca se llevaba bien con los romulanos, entre ellos, su jefe de ingenieros, Dal’ar. Una romulana, una irreverente e insultante romulana. Pero debía reconocerle su inteligencia y… “su atractivo” pareció sugerirle una segunda voz en su mente, “su conocimiento en ingeniería”, se dijo a sí mismo.

Llegó hasta su escritorio y se dejó caer en su silla. Bufó como para distenderse un poco y se incorporó para presionar el botón de activado de su monitor de escritorio. La arrugada nariz del bajorano se dibujó en la pantalla, quien a su vez, también tenía preparada su mejor cara de disculpas.

-Capitán… -dijo éste, buscando las palabras correctas –le pido que por favor sepa disculpar que lo haya interrumpido. El señor Morak me insistió en que no debía molestarlo –al oír esto Connor no pudo evitar decirse a sí mismo “una vez más has

subestimado a los klingons” -en más de una ocasión. Pero lo que sucedió debía informárselo de inmediato Antes de salir en misión de exploración por el cuadrante gamma. Sobre la reunión por la Alianza Klingon-Borian, el Borian que se hallaba a bordo de la nave, la visita del barman holográfico del Stealth al Casino simulado de Vic y sobre la importancia de BOB para el capitán.

-Muy bien señor…

-Rem Barel –dijo el jefe de seguridad entendiendo la pausa de Sean.

-Muy bien señor Rem Barel. No de más vueltas y dígame lo que tenga que decirme de una vez.

-Ha sucedido un lamentable crimen a bordo de la Estación –comenzó a decir el bajorano y la mente de Connor supo que lo que vendría a continuación no sería de su agrado. –La subteniente Gacziel, quien prestaba servicio a bordo de esta Estación, ha sido asesinada.

-Sinceramente me apena la pérdida de un oficial de la Flota, pero aún no entiendo el motivo por el cual usted me ha llamado.

-El hecho ha sido registrado como cometido en una de las salas holográficas del bar de la Promenade conocido como Quark’s

–ambos oficiales se miraron y una breve pausa se instaló –más precisamente, en la simulación del casino de Vic Lafontaine.

Esta información, hasta el momento, no habría luz en los pensamientos de Sean Connor. Sabía que eran negros, pero todavía no se percataba desde qué dirección vendría el inconveniente. Como si estuviera leyendo el profundo pensamiento del capitán,

Barel prosiguió.

-Todos los testigos presentes en el lugar, orgánicos y no orgánicos –y de pronto este comentario encendió el foco en la ennegrecida mente del capitán. Ahora todo estaba claro. El teniente Ike le había pedido permiso para que BOB pudiera visitar el casino simulado, cuando lo autorizó. Los malos pensamientos tomaban en ese momento una sola dirección frenética. Barel continuó con su informe.

-Declararon haber visto a BOB, su barman, dispararle con un phaser a quemarropa y a sangre fría al subteniente Gacziel.

PUM. Pareció oír el cerebro de Connor cuando sus pensamientos chocaron con estas palabras.

-Eso no puede ser posible –atinó a decir el capitán. –BOB no esta programado para matar a un ser viviente, mucho menos para cargar un arma. Además, las holocubiertas tienen protocolos de seguridad.

-Los protocolos se encontraban desconectados. Pero ese no es el único problema.

“¿¡Todavía hay más!?” se dijo Connor para sus adentros. “¿¡Este problema acaso puede ser peor!?”.

-La familia de la víctima vive en la Estación y fue informada de inmediato. Por desgracia esta es una Estación espacial.

Todos se conocen y ya ha trascendido quien fue el autor del hecho. Exigen que sea borrado de inmediato.

El baldazo de agua fría pareció no ser suficiente, todavía era necesario que le pasaran los cubos de hielo por la espalda.

Simplemente, por si acaso.

Rápidamente Barel puso al corriente de todo lo ocurrido al capitán y de cómo el hermano de la subteniente se había presentado ante él exigiendo justicia. Palabra que quedaba reducida a venganza cuando se lo oía hablar. Gacziel era la primera representante del sistema Tagra en unirse a la Flota Estelar. Los Tagralianos tienen una particular forma de llevar a cabo su justicia y es que la familia de la víctima, en el caso del asesinato, disponga a voluntad del victimario. Así pues, es como

Kholer, el hermano Gacziel, solicita el borrado inmediato de BOB, por ser el asesino indiscutido de su familiar directo.

Para la hora del almuerzo, el Nexus se hallaba particularmente abarrotado de gente. Las holográficas ventanas del bar ahora se encontraban activadas, mostrando una hermosa pradera verde que se extendía más allá de lo visible sin árboles que interrumpan la unión del cielo con el océano que formaba la hierba. El sol caía a plomo y parecía verse reflejado en cada hoja que apenas era movida por la brisa.

En la barra, se hallaba de pie el jefe Ike, cuando el silbar de la puerta de acceso llamó su atención. Casi instintivamente cuadró sus hombros al ver a Connor ingresar, acompañado por Tol Jorem (o T’Jor para algunos) su jefe de seguridad. Ambos recorrieron el lugar con la mirada y se encaminaron hacia la posición del ingeniero, quien al notarlo casi se atraganta con un sorbo de sintehol.

-Señor Ike –dijo el capitán –necesito que hablemos en privado.

-¿Ocurre algo, capitán? –Fue la pregunta obvia.

-Lamentablemente, si. Además, voy a tener que pedirle que por favor ubique el programa de BOB en un cubo de memoria y lo traiga consigo.

Ike pasó su mirada del capitán al teniente como si mirase un partido de tenis sin comprender lo que estaba ocurriendo. BOB en ese momento se hallaba en la otra punta de la barra cuando fue llamado por Ike.

-BOB, debemos acompañar al capitán –comenzó a decir el Jefe.

-Perfecto. ¿A dónde iremos? –Preguntó el barman simulado con muchos ánimos.

-Es una sorpresa –mintió Ike. - Computadora. Desactive programa holográfico BOB.

-Programa desactivado –respondió a fría voz.

-Almacene programa en el cubo de memoria de la cámara holográfica principal.

-Hecho –se limitó a informar la computadora.

Dicho esto, Ike se encaminó hacia la puerta de salida y estas se abrieron ante su presencia. Giró hacia su derecha y se detuvo frente a un panel. Lo abrió. Dentro de él había por lo menos media docena de cubos. Una centellante luz azul le indicó

cuál era en el que BOB se hallaba guardado. Lo extrajo y miró por sobre su hombro. Tanto el capitán Connor como T’Jor lo habían seguido hasta allí.

Continuará…