Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth
“La mordida de la serpiente”
Escrito por Intrepid
Jonathan y Lara, luego de
almorzar en el Nexus, se dirigieron hacia
-¿Cuándo se supone que van a empezar las clases de Control Mental? –preguntó sarcástico el doctor.
-¿Perdón? –Soltó Lara con cierta indignación en su voz -¿Debo asumir que esto es un leve ataque de celos doctor Stuart?
-Lo siento no quise herir tus sentimientos. Pero esto del autocontrol vulcano para la mente…
-Dilo por favor. No te reprimas. –Dijo Lara tomando asiento. Cruzó sus piernas, apoyó sus brazos sobre ellas y colocó su mentón sobre sus manos dando a entender que se disponía a prestar su mayor atención.
-No me mal interpretes. Es solo que… temo que te vuelvas… no se… -intentó comenzar a decir Jonathan, encontrando más interesante lo que había a su alrededor antes que mirar a los ojos de ella.
Lara cambió su mirada adusta, por una sensualmente felina. Se puso de pie. Lentamente se encaminó hacia donde se hallaba su marido. Pasó su mano desde el hombro de Stuart hasta su nuca.
-Volverme… ¿vulcana? Insensible a las emociones. ¿Quizás?
Stuart rió levemente.
-Imagínate –continuó ella –tendríamos relaciones cada siete años. ¿No te gustaría eso?
Ambos se miraron de manera cómplice y se respondieron mutuamente con un rotundo “NOOOOO!!!!!”.
Bitácora del capitán. Complemento. Nos encontramos viajando hacia el planeta Q'onos en una misión de paz. Nos dirigimos en calidad diplomática y neutral entre las partes para intentar evitar una guerra civil entre casas leales a Martok y contrarias a él.
-Señor -se escuchó la voz de Morak desde la estación de Tácticas -detecto una señal de auxilio.
-Bueno. -Comentó el capitán Connor con un tono sutilmente socarrón -Parece que esta nave fue hecha solo para responder a pedidos de ayuda. ¿Origen Señor Morak?
-Klingon, Capitán -respondió éste en tono solemne.
-Alférez, fije curso hacia las coordenadas de la señal.
-Si capitán -
Al llegar, se encontraron con un crucero klingon que demostraba haber sido ferozmente atacado. A su alrededor yacían flotando en el espacio los restos de lo que parecían haber sido ave de presa, e incluso partes de sí mismo.
-Señor, la señal proviene del crucero -informó Morak con un gruñido mirando la escena que ahora se veía en pantalla.
-¿Señales de vida? -preguntó Jarek.
-Ninguna comandante.
-Capitán, detecto rastros de disparos de disruptores sobre el casco de la nave -comentó Dal'ar mirando una secuencia de datos en su pantalla.
-Esto significa que ha sido un enfrentamiento entre facciones klingons...
-No Señor -interrumpió tajante Dal'ar -la marca de energía de los disparos es... romulana.
Connor giró su cabeza lo
suficiente como para poder ver directamente a
-¿Esta Usted completamente segura? -cuestionó Connor.
-Absolutamente. Mis conocimientos del arsenal romulano, hacen posible que pueda distinguir entre los disruptores klingons y Romulanos -acotó la teniente Dal'ar con aire de suficiencia.
-No esperaba menos de usted teniente -replicó el capitán inmediatamente -. Quiero un barrido de censores en todo el sector en busca rastros que nos puedan indicar hacia dónde se dirigieron... o si están escondidos. Esto se esta complicando más de lo que suponía –comentó para sí mismo.
Cinco horas después del hallazgo
de la nave klingon destruida, el capitán decidió desistir en su búsqueda de los
romulanos causantes del desastre y enviar un reporte a
-Los censores no detectan ninguna actividad Romulana, ni ninguna otra Señor –informó T’Jor.
-Muy bien. Creo que ya hemos permanecido aquí mucho tiempo. Alférez reasu…
Las palabras fueron silenciadas de la boca del capitán de manera abrupta. Todo el Puente se hallaba tenuemente visible de color carmesí. Sólo el brillo de los botones de las consolas y la pálida luz arrojada por las pantallas, contrarrestaban la baja luminosidad de las rojas luces de emergencia. Un clima de expectación y sorpresa fue el marco que encuadró el silencio reinante. Era como si alguien hubiera quitado el sonido de las leyes de la física.
Lentamente el silencio se fue rompiendo por el intermitente presionar de botones en las estaciones de trabajo del Puente.
-¡Informe! –requirió el capitán.
-Armas y escudos fuera de línea –gruñó Morak.
-Sistema de navegación inoperante –agregó Lara después del klingon.
Dal’ar trabajaba incesantemente en su estación intentando determinar lo que estaba ocurriendo.
De pronto, algunas luces se encendieron en el lugar.
-Señor, he logrado activar la energía de emergencia –comentó la teniente -.Iré hacia Ingeniería para conseguir mejores resultados en averiguar lo que sucede.
Dicho esto, la romulana se dirigió raudamente hacia el turboascensor y abandonó el Puente del Stealth.
La mirada de Morak acompañó el recorrido hacia la salida de Dal’ar. Al descender la vista nuevamente sobre su tablero de mandos, algo nuevo captó su atención.
-Señor… -llamó Morak –Cinco pájaros de guerra romulanos han entrado en fase a nuestro alrededor, rodeándonos –agregó con cierto dejo de desconfianza en su voz.
Una elocuente expresión, se dirigieron mutuamente, Connor y Jarek.
-Una de ellas intenta contactarnos.
-Comuníquenos –contestó el capitán arreglándose el uniforme y poniéndose de pie.
La imagen de un romulano surgió en la pantalla principal.
-¡Capitán Sean Connor! Es un
placer conocerlo –dijo el romulano en un tono desagradablemente meloso en un
intento de parecer amable -. Hace mucho que deseaba conocer al primer capitán
de una nave estelar de
-Es evidente que usted me aventaja en conocimiento dado que yo aún no he oído ni siquiera su nombre –contestó Connor pragmático.
-¡Es cierto! ¿Dónde he dejado mis modales? -. Respondió rápidamente el romulano, quien insistía en mostrarse cordial.
-Mi nombre es Yarot Mir -entrecerró sus ojos e inclinó su cabeza en una burda imitación de reverencia -. Veo que se encuentran en dificultades. Enviaré a mis hombres para reparar su nave.
-Eso no será necesario. Nuestro Jefe de Ingenieros tiene la capacidad suficiente para solucionar este inconveniente -. Más allá de cualquier "diferencia" que pudiera tener con Dal'ar, debía defenderla por ser un miembro de su tripulación. Además de no darle el gusto a Yarot de recibir su ayuda.
-Creo que usted no ha entendido la gravedad de su situación, capitán -dijo Yarot ásperamente, dejando de lado toda la amabilidad procurada hasta entonces -. No está en posición de negarse. Ustedes tienen algo que nos pertenece.
-No se a lo que se refiere...
-Pronto lo sabrá.
La imagen del romulano desapareció de la pantalla del puente dando lugar a la visual de la gran nave romulana al frente del Stealth.

-Están cargando sus armas -alertó Morak con disgusto por confirmarse el motivo de su desconfianza.
Connor giró sobre sus talones y miró a su Primer Oficial, quien le devolvió la mirada.
-Ingeniería a Puente -. Resonó la voz de Dal'ar a través del intercomunicador.
-Adelante teniente.
-Capitán, perdemos energía rápidamente. Pasados los quince minutos no habrá suficiente para mantener el soporte de vida activo.
Yarot reapareció en pantalla riendo sarcásticamente.
-Al parecer ya ha recibido las buenas noticias.
El capitán volvió a girar sobre sí mismo para enfrentar a la pantalla con una leve expresión de sorpresa.
-¡Vamos Capitán! -dijo Yarot procurando un tono de incredulidad -. No va a decirme que a estas alturas no sabía de nuestro "informante" -deteniéndose en esta palabra como quien habla con una persona lenta -a bordo de su nave.
-Pues me gustaría mucho saber el nombre de esta persona -contestó Connor intentando transmitir tranquilidad a sus subordinados. Sin embargo, en su mente, resonaban estas palabras y las que hace un tiempo oía de boca de Martok que le advertían sobre la presencia de un traidor.

Connor miró de soslayo a Morak. Recordó más que nunca el motivo de su presencia en la nave... en el puente del Stealth.
-Todo a su tiempo Capitán. Primero deberá entregarme lo que es romulano por derecho propio.
-Aún desconozco a lo que se refiere Yarot -. La paciencia en Connor estaba comenzando a llegar a su límite, mientras su inconsciente peleaba por mantenerla a raya.
-Desalojen la nave inmediatamente y entréguenla pacíficamente. Resistan y serán aniquilados -. Esta frase fue acompañada por una señal de su mano animando a alguien a hacer algo y su imagen volvió a desaparecer.
Una fuerte sacudida estremeció el puente.
-Impacto directo de tres descargas de disruptores a babor. Sección del casco abierta desde la cubierta cinco a trece Señor -. Informó Morak.
Todos los ojos apuntaban a Connor. Sus rostros reflejaban preocupación.
-Señor Morak. ¿Aún no tenemos armas o escudos?
-No capitán.
-Dal'ar. ¿Algún progreso?
-Ninguno capitán. Aunque estoy tras la pista de...
Un nuevo estremecimiento sacudió el puente.
-Se ha perdido comunicación con Ingeniería.
Connor se dirigió lentamente hacia su asiento. Miró a Jarek y luego al resto de los presentes. Tomó un hondo suspiro y les hablo:
-Nunca creí que este día llegaría y mucho menos tan pronto –comentó apesadumbrado.
-Connor a todas las estaciones... -hizo una breve pausa como si una herida se hubiera abierto de pronto y le impidiera hablar normalmente -. Inicien evacuación de emergencia.
-Computadora. Inicie operación de autodestrucción. Autorización Connor Omega Epsilon tres nueve cinco -. Su mirada se posó en Jarek, quien asintió en silencio.
-Computadora. Protocolo de autodestrucción. Autorización Jarek Omega Epsilon tres nueve cinco Alfa dos siete.
-Autodestrucción activada. Implosión de núcleo WARP en cinco minutos –se escuchó la voz lacónica de la computadora anunciando el trágico final.
Connor volvió a repasar con su mirada el rostro de su tripulación que en esta oportunidad reflejaban apoyo.
-Todos a las cápsulas de escape. Debemos abandonar la nave y dejarles nuestra pequeña sorpresa latente –anunció Connor incitando a todos los tripulantes del puente a abandonarlo.
De a uno fueron desalojando el lugar e ingresando al turbo ascensor. Jarek se atrasó aguardando a Connor pues era evidente que éste se sentía reacio a separarse de su nave.
-Capitán… -articuló el vulcano para llamar la atención de Connor –Ya es tiempo.
Connor dirigió una última mirada a lo que había sido durante no mucho tiempo su hogar, su fortaleza, su bunker. No podía soportar el perder a su nave. No podía soportar tener que volver a peder otra vez algo que estimaba. Por qué tenía que resignarse sin pelear. No podía arriesgar la vida de toda la tripulación por una batalla que parecía estar perdida desde el principio, escucho una voz dentro de su cabeza.
Una nueva emoción recorrió todo su cuerpo como si fuera electricidad inducida a través de sus células. Se hallaba lleno de cólera. No pensaba permitir que le arrebataran una vez más lo que quería. No destruirían su hogar. Infló su pecho de aire renovado y se encaminó hacia el turboascensor.
-Número uno –dijo seguro de sus palabras –creo que este es una muy buena ocasión para probar el Bolt-Wing en combate.
-Creo carecer de su seguridad capitán, al respecto del mérito de la ocasión. Ellos nos aventajan en un gran número de naves y poderío –comentó Jarek impertérrito.
-Nivel de hangar cuatro –dijo Connor a la computadora sin prestar atención a lo que decía el vulcano.
Los pocos niveles que lo separaban del hangar mencionado pasaron rápidamente. Las puertas del turbo ascensor se abrieron y la luz volvió a tornarse escarlata advirtiendo el inminente agotamiento de la energía de emergencia.
Ambos se dirigieron raudamente hacia las puertas del hangar que poseía el número cuatro pintado en las puertas corredizas. Al pararse frente a ellas, las mismas no se abrieron de manera automática.
-Toda la energía debe estar redirigida hacia el soporte de vida y la sobrecarga del núcleo –argumentó Connor a la vez que se apartó hacia uno de los flancos de la puerta. Accedió al panel que la controla. Reordenó un par de chips y la puerta emitió un leve sonido. Como una especie de “CLAC” y se separó en su centro unos centímetros. Los que fueron suficientes para que Jarek introdujera los dedos de sus manos a través de la abertura y jalara hacia los lados, tanto como para que pudiera pasar un cuerpo. Los dos se deslizaron por la abertura lograda por el Comandante y se introdujeron al hangar. En cuanto Jarek soltó la puerta, la misma se cerró con gran fuerza.
En el centro del hangar se
encontraba una nave diferente a lo que pudiera tenerse en cuenta como un
trasbordador ya que lo triplicaba en tamaño. Se trataba de un diseño
completamente nuevo. Una aerodinámica y estilo completamente renovados. Parecía
que hubiera sido hecho de una sola pieza de metal, pues no era posible, a
simple vista, distinguir las uniones. Un único y ancho propulsor se hallaba
debajo del fuselaje, del cual se desprendían lo que asemejaban ser alas. Las
mismas estaban en un ángulo de 90 grados con respecto del fuselaje. Toda la
estructura de la nave se encontraba sustentada por tres soportes parecidos a
trenes de aterrizaje. A un lado del Bolt-Wing se podía leer su número de serie
de inscripción a
-Soporte de vida al veinte por ciento. Implosión de núcleo WARP en sesenta segundos -. Anunció la fría voz de la computadora.
-Pronto. Debemos apresurarnos si queremos salir vivos –apremió Connor.
Abrieron la compuerta principal de la nave e ingresaron. Cerraron la misma y realizaron una rápida verificación de los sistemas para corroborar que funcionaran correctamente. El resultado positivo de los mismos permitió que pudieran sentarse tranquilos en los mandos del Bolt-Wing.
-¿Cómo se supone que vamos a salir del Stealth, capitán? Si no había energía para abrir una pequeña puerta, tampoco la habrá para abrir la de salida al exterior –dijo Jarek mientras terminaba de tomar posición.
-Soporte de vida desactivado. Implosión de núcleo WARP en veinte segundos.
-Tu lógica vulcana aún funciona correctamente –contestó el Capitán mientras sus dedos correteaban por sobre el teclado de su consola.
La nave se suspendió en el aire por lo menos un metro y sus soportes fueron suavemente deslizados hacia su interior. Las alas descendieron aumentando así su ángulo con respecto al fuselaje. Un sonido extraño resonó alrededor del Bolt-Wing y segundos después la puerta externa del hangar salía despedida hacia el espacio.
-Al parecer el arma de ultrasonido esta funcionando correctamente –comentó Connor, quien parecía haberse exaltado por este descubrimiento.
Un nuevo teclear de Connor y la nave salió disparada hacia espacio. Todo su enojo parecía manifestarse a través del sudor en su rostro. La ira fluía en sus venas y solo pensaba en enfrentar a los romulanos. Desde su ubicación pudo ver las cápsulas de escape alejándose de la nave. Connor las miraba con cierta melancolía. Olvidando temporalmente su ira.
-No se preocupe capitán. Cerca de aquí hay un planeta clase M desde el que podrán ser rescatados.
Connor miró a Jarek como si nunca lo hubiera vista antes. Como si hubiera descubierto recién que lo estaba acompañando.
-¿Qué quieres decir con cerca? –preguntó el capitán.
-Que a la velocidad actual de las cápsulas y por las trayectorias que estoy interpolando en la computadora, puedo determinar que pueden llegar al planeta en no menos de media hora terrestre capitán.
-No es posible. Según las lecturas que obtuve de la computadora antes de que aparecieran los romulanos, no había planetas tan cerca como para llegar en el tiempo que dices. -Connor se hallaba perplejo por los datos arrojados por la computadora de navegación.
-Eso no es lo único extraño que estoy detectando Señor. El Stealth aún no se ha autodestruido y además no hay rastro de los romulanos.
Connor se abocó a darle órdenes de navegación al Bolt-Wing para que circundara el área alrededor del Stealth y para su desconcierto, lo único que rondaba el sector eran las cápsulas de escape. No había naves romulanas atacando, no había restos de naves klingon y el Stealth aún permanecía incólume a la deriva.
-¿Qué demonios esta sucediendo aquí? –preguntó perturbado Connor retóricamente -. Intenta comunicarte con las cápsulas para que retornen.
Jarek intentó establecer contacto con las cápsulas infructuosamente.
-Ninguna contesta. Al parecer las comunicaciones fueron desactivadas. Alguien nos ha querido fuera de la nave; sin posibilidad de retorno.
Continuará…