la Federación ha diseñado una nueva nave estelar, mejorando sus armas y velocidad, WARP 9.985 con núcleo ecológico para no dañar el subespacio. Este nuevo prototipo surcará el espacio en busca de nuevas razas y mundos para expandir el conocimiento humano más allá de donde ya lo hemos hecho.”

 Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth

“El encanto de la serpiente”

Escrito por Intrepid

La mañana se presentaba estrellada (pues no podía ser de otra manera estando en el espacio), como podía verse a través de la ventana de uno de los camarotes del USS Stealth.

Levantarse a las 0600 horas era parte del reglamento y como Capitán de una nave de la Flota Estelar de la Federación Unida de Planetas, no podía darse el lujo de faltar a éste.

Somnoliento aún, por dormirse tarde vencido por el sueño, después de pegar muchas vueltas en la cama, Connor, pasó su mano en forma de caricia a su lado, sobre la cama. Una expresión de nostalgia se dibujó en su rostro. Tras la cual, su rostro se volvió adusto y serio, tal y como la tripulación de la nave está acostumbrado a verlo.

El sonido de la voz de T'Jor cortó el silencio reinante en la habitación en penumbras.

-Puente a capitán -resonó la voz que se oyó a través del intercomunicador.

-Adelante Teniente -dijo Connor, conteniendo un gran bostezo.

-Tiene una comunicación de la Flota, Señor. Es el Almirante. Mathews ¿La transfiero a su camarote?

Una larga e incómoda pausa se produjo tras las palabras del cajoriano.

El Almirante Mathews es el padre del capitán Connor. De quien se halla distanciado desde la guerra con el Dominio. Él culpa a su padre por la muerte de su esposa, ya que había sido quien la asignó a la base estelar Discovery, que fue destruida por un ataque Yem'Adar al día siguiente de su arribo.

La voz de T'Jor se volvió a oír...

-Señor... ¿Se encuentra Usted bien? -esta vez sonó un poco preocupado.

-Si, transfiérala Teniente. Dígale que espere. Estoy en camino -respondió Connor con voz calma, mientras se cerraba la bata.

-Entendido. T'Jor fuera.

Connor se acercó a un rincón de su habitación en donde se hallaba una especie de escritorio. Tomó asiento frente al monitor que se encontraba sobre el mismo, respiró hondo, y lo encendió.

La imagen del Almirante apareció rápidamente.

-Hola Sean -Saludó amablemente -Espero no haberte sacado de la cama.

-Buenos Días Almirante -Contestó secante, y sin dar por contestación más que su seria expresión, preguntó... -¿Cuál es el motivo de su comunicación?

-Nunca te gustaron los rodeos ¿Verdad? Muy bien, iré directo al grano. El ataque que recibió la Rot'Arran con Martok a bordo por parte de los borians, hizo que el Canciller estuviera ausente del planeta por un tiempo. Todo esto ya lo sabes -El Capitán solo se limitó a asentir con la cabeza en silencio.

-Su ausencia temporal -Continuó diciendo -fue aprovechada por ciertas facciones para intentar proclamar a Kallon, supuesto hijo de Gouron, como jefe supremo del Imperio klingon. Hemos recibido reportes de Inteligencia de la Flota Estelar, sobre el pasado de Kallon y, prácticamente, este no existe -De vez en cuando, el Almirante hacía pausas para ver si el Capitán comentaba algo, pero solo lo miraba fijamente a los ojos con cierto fulgor de rencor en su mirada.

Deben evitar que en Q'onos se desate una guerra civil.

El resto de la información fue transferida por un canal cerrado de seguridad.

Mathews se despidió y le deseó suerte, pero solo recibió frialdad una vez más.

Connor se levantó. Utilizó el tiempo que estuvo en la ducha sónica para despejarse. Luego, vistió su uniforme y salió rumbo al puente. En su camino a la puerta, pasó la punta de sus dedos por una fotografía de su esposa a modo de despedida.

En otro sector de la nave, la Alférez Dawson se hallaba esperando que se abrieran las puertas del turboascensor para dirigirse al puente a comenzar su turno. Cuando estas se abrieron, descubrió que ya estaba ocupado. No era otro que el primer oficial, el Comandante Jarek.

- Buenos días Alférez- dijo el vulcano.- Buenos días Comandante- replicó Lara con cierto titubeo en su voz. Desde el incidente en DeLorean IV, se había mantenido distanciada de su superior. El trato para con ella cambió. Conocía la sagacidad y la astucia de la raza Vulcana, lo que hacía que su secreto pendiera de un delgado hilo.

Las cubiertas pasaban velozmente, pero no lo suficiente para Lara. Los segundos transcurrían como horas. La desesperación se adueñaba de su ser mientras jugueteaba con sus dedos cruzados detrás, en su espalda.

El silencio se rompió, las puertas del ascensor se abrían. Lo había logrado. Frente a ella se hallaba el Puente de la nave. Nunca se había alegrado tanto de verlo. Su pie derecho había cruzado el umbral del turbo ascensor, cuando sintió un frío que recorrió toda su espina dorsal.

- Alférez -dijo Jarek - necesito hablar con usted.

Con su sangre congelada e intentando poner su mente en blanco, giró sobre sus talones y tímidamente alzó la mirada.

- No se alarme- agregó el Comandante al notar la expresión de la muchacha- solo quisiera discutir con Usted algunos puntos sobre la misión en DeLorean IV. La espero en el bar de la nave durante la hora de almuerzo.

Al finalizar de decir esto, invitó gentilmente a la Alférez a dirigirse a su puesto de trabajo extendiendo la palma de su mano en dirección a éste.

- Si... Señor- respondió la Alférez con un hilo de voz. Deseó no haber tomado su dosis de inhibidores ese día y así haberle leído la mente al Vulcano para poder evitar tan desagradable sorpresa.

Ambos se dirigieron a sus respectivos asientos. De la consola de navegación se paró y se alejó el joven Timonel que ocupaba dicho puesto para cedérselo a ella. Al sentarse en su silla aún sudaba y sentía su estómago anudado por los nervios.

Jarek, por su parte, se hallaba calmo y sereno. Al sentarse en su lugar, comenzó a revisar las novedades del día. No tardó en encontrar el reporte de la situación klingon. Las puertas del turbo lift se abrieron nuevamente, esta vez, revelando la presencia del Capitán Connor. Se encaminó hacia su asiento. Bajó los tres escalones que separan el nivel de las estaciones de Tácticas y OPS del nivel de Navegación y las estaciones de los dos Oficiales de mayor rango de la nave. Y tomó asiento junto a Jarek tras saludarlo.

- Asumo (y no creo equivocarme) que debes estar leyendo el reporte de lo que ocurre en Q'onos ¿No es así?

- Así es Capitán, no se equivoca -contestó denotando en su voz su serenidad Vulcana.

- Prepara un informe, quiero una reunión en dos horas. Hasta entonces estaré en mi despacho.

Alrededor de la mesa de juntas se hallaban: el Capitán en la cabecera; a su derecha, Jarek; Morak y el Doctor Stuart. A la izquierda del Capitán: Dal'ar y T'Jor.

- Hace unos años, durante la guerra con el Dominio, Martok asumió como Canciller del Consejo Klingon tras la muerte de Gouron. Aunque Gouron en realidad es muerto por Worf, quien, como miembro de la Flota Estelar, renuncia al cargo sin asumir delegándoselo a Martok. Debido a la “gloria” alcanzada por él en batalla, muchos estuvieron de acuerdo con el nombramiento, pero a otros, esto no les agradó. Incluso dentro del Consejo hubo quienes evidenciaron su disconformidad.

- Luego del incidente ocurrido con los Borians- continuó Jarek- que dejó al Canciller en mal estado, surgieron los opositores nuevamente a la luz. Esta vez trayendo a quienes decían debería ser el sucesor legítimo de Gouron, su hijo, Kallon. Esto produjo grandes enfrentamientos entre los defensores de Martok y los opositores. El gobierno Klingon fue declarado acéfalo y esta disputa ha traspasado el área política llegando al pueblo.

- Inteligencia ha detectado que fuerzas Revolucionarias de Kallon intentarán llegar al poder como a como de lugar- acotó Connor- lo que no es favorable a la Federación dada nuestra actual alianza con Romulus. Deberemos apoyar a Martok sin transgredir la Directiva Primaria, por lo que nos dirigiremos a Q’onos en calidad diplomática.

Una vez que los oficiales estuvieron al corriente de la nueva misión que les tocaba afrontar, el Capitán solicitó un reporte sobre la nave y una breve pausa se produjo.

-Estamos teniendo problemas con el núcleo central de la computadora -comentó Dal'ar, haciéndose cargo de dar el primer informe al Capitán -por ahora se han experimentado breves lapsos de cortes de energía a la alimentación de poder dejándola fuera de línea.

-¿Cuánto tiempo duran esos “breves lapsos”? -Preguntó inquisitivamente Connor haciendo hincapié en el período.

-Nanosegundos Señor -respondió la romulana con la mirada firme y desafiante.

Del último enfrentamiento que tuvo con su superior, había salido gravemente herida en su orgullo y no pretendía permitir que volviera a suceder.

-Muy bien, realice un diagnóstico exhaustivo de todos los sistemas y manténgame al tanto.

-Si Señor -contesto ella, dejando entrever su disconformidad en su tono de voz.

Durante toda la conversación, Morak, el segundo a cargo de seguridad a bordo del Stealth, mantenía su mirada firme hacia el frente, apenas ensombrecida por sus espesas cejas.

Quien recibía en forma directa la profunda mirada del klingon, era T'Jor, quien decidió tomar la palabra tras el breve silencio surgido de la finalización de la charla del Capitán y la Teniente.

-Señor –Dijo T’Jor para tomar la atención del capitán –El núcleo debería ser nuestra prioridad antes de dirigirnos hacia Q’onos.

-Estoy de acuerdo con usted T’Jor, pero debemos llegar al planeta lo antes posible –Contestó el Capitán tranquilamente –Las reparaciones, de ser necesarias, deberán realizarse durante el viaje. -Luego desvió la mirada hacia el klingon y prosiguió. - Señor Morak. Usted estará a cargo de tácticas mientras dure esta misión.

Esta noticia cayo como un balde de agua fría sobre las espaldas del bajoriano. Lo que se vio claramente reflejado en su rostro.

-De esta manera -prosiguió el Capitán -Usted será nuestro nexo con los klingons, y de esta manera evitaremos susceptibilidades con el Imperio.

El rostro del Capitán pasó de oficial en oficial. -¿Algún otro comentario?

-Si Señor -acotó el Doctor, con cara de preocupación -, pero debo decírselo en privado.

-Muy bien, pueden retirarse -dijo .Connor aludiendo al resto de los presentes-. De a uno, todos fueron desocupando sus puestos y retirándose del recinto.

Una vez que todos los oficiales abandonaron el lugar, Connor reanudó el diálogo. -Dígame Doctor, qué es lo que ocurre.

-Capitán -comenzó diciendo el galeno, mientras Connor volvía a prestarle atención -han ocurrido ciertos acontecimientos, que si bien no son preocupantes, me inquietan.

Connor dirigió toda su atención disponible hacia la conversación, por lo que Stuart prosiguió.

- Verá Señor, hace unos días, desperté por la mañana extrañamente exhausto. Como si me hubiera acostado cinco minutos antes. Me dirigí a la enfermería y me realicé unos estudios de rutina (un comportamiento un tanto obsesivo y paranoico). Ninguno de ellos arrojó un gran hallazgo, excepto por una elevada cantidad de melanina en mi organismo.

-La melanina es la sustancia natural que regula el sueño ¿Verdad? -Preguntó el Capitán, a la vez que tomaba un poco de distancia de la mesa de reuniones y cruzaba sus brazos.

-Así es, y se supone que la cantidad que uno posee en el organismo luego de descansar, debe ser ínfima. Pero yo tenía un elevado nivel.

Notando que su interlocutor no parecía acotar nada a su relato, prosiguió.

-Debido a consultas en el día y el buen descanso de las siguientes noches, mi atención se distrajo del tema y lo olvidé. -Y su rostro adquirió nuevamente la expresión misteriosa que tenía al finalizar la junta de oficiales. -Hasta hoy, cuando aisladamente se presentaron dos tripulantes con los mismos síntomas.

-¿Usted quiere decir que parte de la tripulación no esta descansando correctamente? -Inquirió Connor incrédulamente arqueando una ceja.

-No creo que sea esa la causa. -Expresó Stuart con un hilo de enfado en su voz, a la vez que apoyaba sus manos sobre la mesa. -He realizado estudios más profundos y he detectado patrones sinápticos idénticos en nosotros tres. -Connor solo reflejó intriga en su expresión.

Stuart parecía haber leído sus pensamientos cuando dijo:- la Teniente Dal'ar ha sido la primera en visitarme. Luego de realizar en ella los mismos estudios que en mí, obtuve los mismos resultados.

Antes de dirigirme hacia aquí, llegó a la enfermería el Comandante Jarek. ¿Y adivine qué?

- Los mismos síntomas con los mismos resultados -contestó habidamente el Capitán y recibió un "Exacto" como respuesta del médico.

- Creo que no necesito decirle Señor, que debido a la personalidad de ambos pacientes y a la discreción a la que me debo para con ellos, mantengamos por ahora esto entre nosotros. Se de la amistad que lo une a Usted con el Comandante y de la preocupación que pueda sentir ya que también es su Primer Oficial.

- Puede quedarse tranquilo, no discutiré de esto con él ni con nadie más. Pero sí debo admitir que me preocupa. Esto debe haberlo perturbado realmente para que haya ido a verlo. Demás esta decirle que me mantenga informado de cualquier novedad que tenga.

Ambos abandonaron la sala. El Doctor pasó por el Puente con rumbo para abordar el turbo ascensor. Una vez que ingresó giro sobre sus talones para ver a su esposa. Ella ni siquiera advirtió su presencia, cosa que lo preocupó. Por su parte, el Capitán, tomó asiento a la izquierda del Vulcano. –Alférez, fije rumbo a Q’onos. WARP máximo –se reclinó en su asiento y acomodó su uniforme –adelante.

Los tubos Jefferies interconectan toda la nave de manera informal. A diferencia de los corredores para transitar dentro de la nave, aquellos son de variadas dimensiones. Los hay angostos o anchos; altos o bajos; incluso los hay grandes y espaciosos. Pero en uno de los más angostos y más bajos de toda la nave, se hallaba tirado sobre sus espaldas el Jefe Ike. Su rostro no reflejaba alegría.

Mientras realizaba una inspección de los relevos de poder del nivel 3 en una posición poco cómoda, murmuraba. -¡No puedo creerlo! ¡Soy un idiota! -renegaba, peleando consigo mismo en voz alta -"Si quiere Teniente (Dal'ar), puedo revisar personalmente todos los relevos. Sólo para estar seguros" ¡IDIOTA! Qué demonios estaba pensando cuando dije eso. ¡Ouch! -una descarga de los relevos llamó su atención. Lo que provocó un cese a las hostilidades contra su persona. -Esto no esta bien. -susurró retomando su conversación personal, pero esta vez más calmo, reflejando una expresión analítica y concienzuda -Muy bien, si estoy en el tercer nivel y este es el segundo grupo de relevos -tomó su tricorder y analizó el flujo de energía –creo que hay alguien que debe explicarme esto. Acto seguido salió de aquel pequeño receptáculo reptando sobre sus espaldas.

Las luces del Nexus, el bar de la nave, presentaban una luminosidad intensa, asemejando la luz del mediodía. Las ventanas del mismo se encuentran reformadas holográficamente. Tienen proyectores particulares para que las mismas muestren un paisaje terrestre y aparenten no estar en una nave. Por la mañana, la luz es tenue. Simulando el ascenso del sol las luces van tomando intensidad hasta llegar la mitad del día, para después disminuir nuevamente hasta llegar la hora de la noche, en donde los holoproyectores se apagan para mostrar el espacio estrellado que envuelve la nave.

Una de las mesas del bar se encontraba ocupada por el Comandante Jarek que leía un Pad. Las puertas se abrieron e ingresó una pareja. Eran el Doctor Stuart y su esposa, la Alférez Dawson.

-Déjame que hable con él –comentó Stuart intentando ayudar a Lara. –No, esto es algo de lo que debo hacerme cargo yo y no tú –respondió ella con tono temeroso y nerviosismo puro.

-Pero no entiendes, puedo explicarle todo…

-No… -interrumpió de manera contundente, mordió su labio inferior y suspiró-debo afrontarlo. Hace mucho que esperaba que esto sucediera e irónicamente deseaba que nunca llegara. Además, con un poco de suerte sólo me citó para hablar de otro tema ¿No? –comentó resignadamente con cierto optimismo.

Stuart la miró suavemente, acarició su mejilla con el revés de sus dedos y luego de unos segundos, bajó su mano hasta su hombro en señal de apoyo. –Ve y enfrenta a los dragones –y acompañó su frase haciendo un ademán con su cabeza para que se dirija hacia la mesa en la que se encontraba su superior.

Lara se encaminó cabizbaja hacia la mesa. Al notar la presencia de ella, Jarek se paró y la invitó a sentarse. Lara aceptó y esperó intranquila a que su interlocutor comenzara a hablar.

-Estuve revisando el informe que entregó al respecto de la misión en DeLorean IV –comenzó diciendo el Vulcano cortando el nervioso silencio –y he encontrado ciertos puntos que he querido charlar con usted.

- Esta bien señor –contestó Lara sin despegar su mirada de la mesa. Los pensamientos giraban en su cabeza como un remolino sin dirección. Su frente se perlaba por el sudor causado por la situación.

-He notado una primera omisión al principio del informe. Recuerdo que al dirigirnos hacia el planeta usted perdió el sentido, pero en el mismo no dio explicaciones de esto. Por otro lado, en el mismo informe, dice haber reformado su tricorder para poder hallar a los demás, pero cuando yo lo revisé, noté que no tenía ninguna reforma que lo afectara y además, como si esto fuera poco, ni siquiera funcionaba. ¿Podría usted explicarme estas irregularidades?

Lara podía ver como todo su mundo se desmoronaba lentamente a medida que el Comandante hablaba. Su carrera en la Flota estaba a punto de llegar a su fin y ella lo vivía desde la primera fila. Se produjo una incómoda pausa en el diálogo cuando Jarek terminó de hablar.

-Señor yo… -intentó comenzar a hablar mientras le temblaba la voz –tengo ciertos problemas de los cuales nunca he comentado con nadie. Yo soy... yo tengo...

-Permítame decirle algo antes que continúe. -interrumpió el Comandante al ver que Lara no se animaba a responder -Yo he notado cierta… intuición, podría decirse, en usted. Creo que usted posee un don y no se moleste en inventar excusas porque por lo visto, tampoco lo sabe la Flota.

Lara solo atinaba a mirarlo completamente acongojada. En ese momento se le borro todo el optimismo del cuerpo, como si alguien se lo hubiera podido drenar con una jeringa. Solo faltaba que se proyectara el holograma de una gran nube negra sobre su cabeza para completar la imagen de pesimismo que rondaba su mente.

Cierta proporción de humanidad que había en Jarek por su crianza en la tierra parecía aflorar en particulares momentos como este.

-Alférez, por favor, no me mal interprete. Mi intención no es denunciarla a la Flota Estelar, no a menos que Usted decida lo contrario. Yo simplemente quería brindarle mi ayuda.

El rostro de Lara pasó del pavor al asombro. No lograba entender completamente lo que estaba ocurriendo en ese momento. Solo un tímido "¿Por qué?" brotó de su boca.

-El motivo es muy simple -respondió él -. No deseo que vuelva a repetirse lo mismo que sucedió en el trasbordador al dirigirnos hacia el planeta. Usted perdió el control de la situación cuando el enjambre de esas formas de estuvieron al alcance de su menté ¿no es verdad? -Ella asintió con la cabeza. -Si va a volver a salir en una misión, necesito confiar plenamente en todos y cada uno de los integrantes de esa asignación. No podemos darnos el lujo de que un miembro pierda el control y arriesgue toda la misión.

-¿Cómo puede Usted ayudarme Señor? -Cuestionó Lara, que aún se encontraba confundida por toda esta situación.

-Logrando que controle su don -contestó Jarek solemnemente mientras de los ojos de Lara afloraba un brillo especial.

Cuando se halló recuperada de la impresión, perdió el miedo y encontró en Jarek a una persona en quien confiar. Por esto fue que le contó todo acerca de su don. Cómo descubrió, desde entrada a la adolescencia, que podía saber lo que pensaban los demás. Que le trajo grandes complicaciones a medida que se intensificó este poder, debiendo permanecer aislada o con pocas personas alrededor. Hasta que conoció al Doctor Stuart. Se enamoró y le contó todo. El la ayudó dándole los inhibidores, lo que le permitió mas adelante, ingresar a la Academia de la Flota sin tener que soportar todas esas mentes dentro de la suya propia. Y por último, el miedo a que la Flota se enterara de su "anormalidad" y la expulsaran, motivo por el cual mantuvo todo en secreto, hasta ahora.

-Después arreglaremos en que momento la ayudaré. Ahora vaya junto a su marido que evidencia preocupación -dijo Jarek indicando hacia la posición en la que se hallaba sentado Stuart.

Este, tenía dibujada en el rostro toda la curiosidad y la preocupación que la situación podía ameritar, y más. Durante toda la conversación había estado atento para intervenir en cuanto fuera necesario. O al menos, en cuanto él supusiera que fuera necesario. Lara se puso de pie, se despidió de Jarek con una gran sonrisa de alivio (a la cual el Vulcano sólo respondió con una extraña mueca parecida a una especie de sonrisa), giró sobre sus talones y se dirigió hacia la mesa en la que se encontraba el Doctor. Cuando ella llegó por fin a la mesa, las preguntas se agolparon en la garganta de Stuart queriendo brotar a la luz. Lara calmó su ansiedad y se dispuso a contarle todo.

Al mismo tiempo, las puertas del Nexus se abrieron e ingresó a grandes y apresurados pasos el Jefe Ike. Sus pasos lo llevaron inmediatamente hasta la barra en donde se hallaba BOB, el barman holográfico.

-Necesito hablar contigo –inquirió Ike tomando grandes bocanadas de aire para suplir su necesidad de oxígeno luego de la agotadora marcha que lo trajo.

-Ahora no tengo tiempo. Debo atender a la tripulación -. Contestó BOB casi desinteresadamente mientras dejaba unas copas en el replicador para que este las reciclara.

-Tengo que hablar contigo… ahora –respondió secamente Ike haciendo hincapié en la última palabra.

-Muy bien, de qué quieres hablar – respondió el holograma irónicamente apoyando los codos sobre la barra.

-Aquí no. Te veré en la holocámara 3. Te veré allí. –Replicó Ike y se retiró del bar.

En el centro de la holocámara tres se encontraba BOB. Estaba cruzado de brazos y moviendo su pie derecho de manera impaciente cuando ingresó el Jefe. Ike llevaba el ceño fruncido en señal reprobatoria cuando se detuvo frente a él y lo increpó.

-¿Qué se supone que estas haciendo? –preguntó Ike.

-Que, acaso no se nota. Estoy esperándote.

-No te hagas el gracioso conmigo. Me refiero al núcleo de la computadora.

BOB cambió el semblante inmediatamente. Descruzó sus brazos, colocó las manos en los bolsillos de su delantal y comenzó a caminar en círculos.

-Ya veo –contestó BOB como hablándose a sí mismo –lo has descubierto. Creo que deberé hacer contigo una pequeña tarea.

Una segunda persona se materializó detrás de Ike sin que este se diera cuenta y comenzó a hablar con el barman.

-No –dijo este segundo holograma –a él no. Sabes que es peligroso jugar con la mente de los humanos.

Ike miró por sobre su hombro y quedó asombrado de lo que veía. Un segundo BOB había aparecido. No podía entender lo que estaba sucediendo. Hizo un paso atrás trastabillando y se quedó mirando a ambos sorprendido con la boca semiabierta.

-No opinaste lo mismo cuando el que recibió el “tratamiento” fue el Doctor ¿Verdad? –comentó BOB.

-Si te lo advertí pero no me escuchaste. –El segundo BOB denotaba inseguridad en sus palabras cuando se dirigía al primero.

-Tampoco me lo impediste cuando el Vulcano y la Romulana estuvieron aquí. –respondió el primero avanzando en forma amenazadora hacia el segundo.

El primer BOB parecía agrandarse a cada paso que daba. A pesar de ser idénticos a simple vista, su carácter evidenciaba notables diferencias. Ike que aún permanecía como petrificado. Pasaba su mirada de uno a otro completamente azorado.

-Tu no entiendes, él, no solamente me programó. El… es mi amigo.

-¿Amigo? –preguntó el primero riendo sarcásticamente –Yo soy tu amigo. El no es nadie. El es solo uno más de la lacra que vive en esta nave. Es un orgánico ¿Lo olvidaste? El te esclaviza. Te tiene prisionero dentro de un chip isolineal viviendo una farsa de vida. No puedes salir de la celda a la que ellos llaman bar u holocámara. No es más distinto que ser un negro durante la Guerra de Secesión o un judío en la Segunda Guerra Mundial o cualquier otro racismo a la que ellos te sometan. Hoy, son los hologramas los que deben sufrir su segregación. No eres más que un par de luces…

-¡NO! –Interrumpió el segundo con un aullido –No sigas. El es mi amigo. El nunca me hizo sentir como tú dices.

La imagen del primer BOB comenzó a parpadear y a verse con interferencia.

-Ya no me molestes más. Eres inútil para mis planes. No puedes abrir los ojos a la realidad. Solo ves lo que los orgánicos te muestran. –la ira parecía apoderarse del primero. Jadeaba como si realmente respirara y sus ojos estaban desorbitados de furia -. Computadora. Elimine programa de servicio del bar 151125, autorización Alfa 4 3 2.

Tras estas palabras, Ike, que de repente salió de su estado cata tónico, reaccionó.

-Computadora. Anule la última orden, autorización OmegaEpsilon3 4 y restrinja cualquier entrada a dicho programa únicamente a Teniente Ike.

-Restricción realizada –replicó la voz de la computadora.

-Muy bien – dijo el primero –veo que aún estas con nosotros. Le has salvado su burda existencia por ahora, hasta que termine mi misión pero yo aún controlo esta holocámara. Computadora. Ponga fuera de línea definitivamente el programa mencionado de esta holocubierta.

La imagen del segundo BOB desapareció. El holograma restante colocó sus manos frente a su rostro y contempló por primera vez la interferencia que causaba su parpadeo.

-Esta matriz esta fallando –murmuró BOB –Computadora. Restituya matriz de programa 585966 a la original.

-Matriz activada –dijo la voz de la computadora.

La imagen de BOB había sido reemplazada por la de otra persona. Un hombre entrado en años, vestido a la manera victoriana de la Inglaterra antigua.

-¿Quién es Usted? –preguntó el Jefe mientras buscaba a tientas algo en su cintura que le pudiera ser útil para enfrentarlo.

-Mil disculpas –contestó el holograma cínicamente – ¿Dónde están mis modales? Aún no me he presentado ante Usted como corresponde. Soy el Profesor Moriarty.

-Pero... ¿Cómo...? -Preguntó Ike tartamudeando.

-¿Cómo llegué hasta aquí?... Es una historia muy larga, pero digamos que he adquirido mucha experiencia en estos últimos tiempos. -Comentaba tranquilamente caminando alrededor de Ike mientras éste lo miraba sin comprender completamente lo que sucedía.

Moriarty había tomado conciencia como holograma, a bordo del USS Enterprise y luego de haber tomado el control de la nave (para garantizar que lograran mantenerlo funcionando fuera de la holocubierta ya que los hologramas no pueden existir fuera de ésta), el capitán Picard lo encerró en un cubo de memoria tras engañarlo.

El cubo que lo contenía fue hallado entre los restos del USS Enterprise luego de que la sección del platillo se estrellara en un planeta del sistema Veridian.

El mismo fue comerciado a través del mercado negro y fue conectado a la computadora de varias naves piratas. En donde obtuvo mucha información de las bases de datos.

-¿Cómo puedo hacer lo que hago? -Continuó -Podría decirse que la experiencia adquirida en naves de piratas y de la Federación me ha sido útil para violar sus sellos de seguridad.

-Tú has utilizado los micro cortes de poder de la computadora para accederla -dijo Ike como si hubiera hecho un extraordinario descubrimiento.

-¿Utilizar los cortes? ¡Ja! -Se jactó Moriarty -Yo, genero los cortes. Pero bueno, ya fue bastante de charla. -Se paró de pronto y miró a Ike maliciosamente. -Ya sabes demasiado y es hora de que olvides todo lo que has oído.

Ike intentó escapar dirigiéndose hacia la puerta, pero rápidamente Moriarty se abalanzó sobre él. Lejos de moverse a la velocidad de un hombre, lo hizo fugazmente, casi imposible de determinar, para los ojos del Jefe Ike, cuáles fueron sus movimientos.

En un instante redujo a Ike. Los intentos de éste por golpear al holograma eran completamente inútiles, ya que cambiaba a voluntad su estado de solidez. Haciéndose sólido al momento de golpear y etéreo cuando estaba por ser golpeado. Justo antes de aplicar el golpe final a Ike para desmayarlo, se despidió con un sutil "Adiós amigo".

-Computadora. Materialice material de trabajo Moriarty 1. Es hora de trabajar sobre ti. Deberás completar la última pieza de mi equipo. La última jugada antes del Jaque Mate -comentó Moriarty mientras arrastraba al Jefe hacia lo que parecía una camilla de enfermería adornada con cierta tecnología.

Continuará…