La Federación ha diseñado una nueva nave estelar, mejorando sus armas y velocidad, WARP 9.985 con núcleo ecológico para no dañar el subespacio. Este nuevo prototipo surcará el espacio en busca de nuevas razas y mundos para expandir el conocimiento humano más allá de donde ya lo hemos hecho.”

 Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth

“Umbral”

Escrito por Intrepid/ Portada: Jaime Martínez Rodríguez

Nota: Esta saga esta situada cronológicamente después de la saga La Espiral Descendente de la serie Star Trek Voyager.

Una amplia pantalla de comunicaciones dividida en dos, mostraba a Gollarth en su mitad izquierda y a una figura difusa, escondida tras la oscuridad que había en la habitación desde la que transmitía.

-Señores -gruño Kallon, quien se encontraba frente a dicha pantalla. -Es tiempo de iniciar nuestros avances sobre la Federación de una vez por todas.

-La Federación dará el primer paso para una negociación en estos días. -Dijo la voz que se encontraba en penumbras. -Según mi informante, están tratando de modificar los motores del USS Stealth para que puedan usar tecnología Borian.

-Desean tener velocidad transwarp... -dijo fríamente Gollarth desde la otra porción de la pantalla. -Pero no les será tan fácil sin hacer grandes modificaciones. No por nada nuestras naves tienen el tamaño que tienen. -Se jactó.

-Subestime a la Federación y obtendrá una derrota segura -ladró el klingon pausadamente, como pensando bien cada palabra que estaba por pronunciar -Mi pueblo ha tenido graves enfrentamientos con ellos y siempre han caído bien parados.

-Usted tampoco debería subestimar el poder del Concilio Borian... -soltó Gollarth como un témpano.

El poseedor del oculto rostro hizo caso omiso a las últimas palabras de ambos interlocutores y prosiguió:

-Debemos rearmar nuestra estrategia. El hecho de que el ex canciller Martok haya sobrevivido, hace que nuestros planes de tomar absoluto control del Imperio Klingon.

-Así es -Asintió Kallon -aún quedan casas leales a él y a pesar de los viejos rencores contra la Federación, no quieren tomar partido.

-Eso resulta obvio -acotó Gollarth -cuando se tiene en cuenta la alianza que tuvieron que formar para enfrentar al Dominion...

-Eso es cierto, pero debemos aprovecharnos de aquellos que no toleran el acuerdo de mutua ayuda que tienen hoy la Federación y el Imperio romulano.

Un sonido proveniente del lugar en donde se encontraba el misterioso avisó que recibía un mensaje. Este desvió notoriamente su cabeza para ver de qué se trataba y luego se dirigió hacia sus interlocutores.

-Debo retirarme. Kallon, diríjase al Alto mando de la Flota Estelar y haga los acuerdos necesarios para que envíen a una nave a estas coordenadas, en territorio Klingon, para entablar relaciones como nuevo Canciller que es. Yo haré que envíen a la Stealth hacia allí de una u otra forma. Martok no resistirá la tentación de venir en esa nave y esa será nuestra oportunidad para deshacernos de varios cabos sueltos.

Y habiendo terminado de decir esto, su imagen desapareció de la pantalla.

-No entiendo como puede confiar en él -dijo el Borian despreciativamente.

-Realmente no confío -se confeso el Klingon -pero hasta ahora nos ha dado mucha información útil...

El despacho del capitán del USS Stealth no estaba a solas. En él se hallaban dos personas. El capitán de la nave, Sean Connor y su primer oficial, el vulcano Jarek.

Mientras el vulcano se encontraba sentado frente al escritorio del despacho, el Capitán se hallaba de pie junto a la ventana de aluminio transparente desde la cual podía verse parte de la EP9 y el gran espectáculo que brinda el agujero de gusano al abrirse cuando una nave se acerca para cruzarlo.

-No puedo creer aún que los klingons hayan iniciado una charla diplomática con la Federación –dijo Connor más bien retórico. –Y mucho menos que la Flota Estelar haya decidido que enviar una sola nave sería prudente.

Jarek sabía que el comentario oído no se trataba de una demostración de cobardía por parte de su Capitán, ni mucho menos. Sino, por el contrario, de frustración, por no haber podido acudir él a la primera vez que se había solicitado la presencia de una nave de la Federación Unida de Planetas a causa de un ataque perpetrado por un holograma desde adentro de la nave. El saber ahora que dicha misión fue encomendada a la USS Enterprise, al mando del capitán Picard, lo hacía sentir poco más que frustrado.

-El Canciller Kallon no aparenta ser honorable y no creo que esta reunión vaya a ser la excepción.

-Para ser una raza de guerreros honorables, dejan bastante que desear –acotó parcamente el Vulcano.

-Al parecer, el honor solo dejan para el campo de batalla. En otros ámbitos parece surgirles la traición como forma de vida. Sin ir más lejos, la política parece sacar lo más ruin de sí mismos. Martok fue reemplazado por el Consejo Klingon en cuanto pudieron, si bien aún tiene aliados, también tiene muchos enemigos y éstos no se hicieron esperar en cuanto tuvieron la posibilidad de derrocarlo aliándose con los borians.

Un tono de decepción se dejó entrever en la voz de Connor cuando dijo estas últimas palabras. Martok era un viejo amigo y no podía dejar de sentir rabia por como lo habían traicionado sus pares.

-¿Inteligencia de la Flota encontrado algún dato acerca del pasado de esta persona?

-Aún trabajan en encontrar algo, pero Callón apareció tras el ataque sufrido por Martok diciendo ser hijo de Gouron y que muerto el Canciller él era el más capacitado para reemplazarlo. El Consejo Klingon aprobó su propuesta casi de inmediato por la gran mayoría de los integrantes. Luego se supo la noticia de que el Canciller no estaba muerto y una gran crisis abarcó a todo el gobierno Klingon, pero no destituyeron a Kallon.

El familiar sonido de la alarma de la puerta anunciando la presencia de alguien del otro lado, interrumpió su conversación.

-Adelante –autorizó Connor y la puerta se abrió.

En ella se veía la figura recortada de dos personas de alto rango, según dejaba notar su uniforme. Ambos ingresaron a la habitación. Eran los almirantes Mathews y Ross.

-Es un gusto para mí conocer al hijo de un amigo y un héroe de la guerra contra el Dominio –se adelantó Ross extendiendo su mano hacia Connor quien de soslayo lanzó una mirada no muy amable sobre su padre, el almirante Mathews.

-Solo cumplí con mi deber –dijo fríamente Connor estrechando la mano que le tendieron. –Al igual que Usted –agregó en un tono casi irónico. Él recordaba como su padre le había confesado que durante los combates contra el cuadrante gama, el almirante Ross había llevado a cabo maniobras algo turbias para lograr que el Imperio Estelar Romulano se mantuviera  como aliado de la Federación participando en acciones llevadas a cabo por la Sección 31.

La tensión creció drásticamente dentro del despacho del capitán. Jarek tratando de distender el ambiente y se dirigió a Ross.

-Encantado de conocerlo, almirante –dijo, extendiendo él también su mano hacia él. El haber sido criado por humanos, hizo que adoptara esta forma de saludar que tienen los terrestres cuando deseaba saludar a alguien proveniente de la Tierra. -¿A qué se debe su visita?

-Vengo a traerles malas noticias.

“Como no podría ser de otra manera”, pensó Connor. Desde que fue asignado al mando de la Stealth, las malas noticias parecían ser cada vez más continuas. Hasta parecía estar acostumbrándose.

-Sé que están en período de descanso, pero lamentablemente deberá ser postergado. La USS Stealth es hoy por hoy la nave más avanzada que tiene la Flota Estelar. No solo por contar con un dispositivo de ocultamiento brindado por la alianza que tenemos con el Imperio Estelar Romulano, sino que ahora, además, posee tecnología transwarp.

Algo le decía al capitán hacía donde se dirigía toda esta adulación sin dudas de equivocarse.

-Como sabrán, la USS Enterprise ha sido designada como nave embajadora para la reunión que habrá de acontecer cerca de la frontera con el Imperio Klingon. Pero el Alto Mando de la Flota Estelar ha decidido que ésta no puede estar sola y ha designado a la Stealth como escolta.

-Sabemos que las pruebas del impulsor transwarp están funcionando mejor de lo esperado –acotó el Almirante Mathews –esto permitirá que puedan llegar a tiempo para la reunión y el estar ocultos hará que puedan ayudar al Enterprise en caso de que lo necesiten.

“No, no me equivoqué” pensó Connor.

-No es para nada mi intención ignorar las órdenes del Alto Mando, pero deberían saber también que las pruebas realizadas sobre el impulsor transwarp, han sido en viajes menos que cortos. Un viaje desde aquí hasta frontera con el Imperio Klingon conlleva a tomar un riesgo más que importante para esta nave y su tripulación.

-Si Sean, lo sabemos, tanto nosotros como el Alto Mando. Pero es preciso que sepas que esta decisión no ha sido tomada a la ligera. De hecho, yo los acompañaré…

-Perfecto, almirante –interrumpió Connor -esta noche será la última noche de descanso que tendrá mi tripulación. Mañana por la mañana saldremos en esta misión.

-Me alegra mucho que entienda la importancia y magnitud que tiene esta misión –el almirante Ross hizo una pequeña pausa esperando alguna respuesta por parte de Connor, pero al ver que este no la dio, continuó. –Me gustaría conocer la nave personalmente ¿Puedo?

-Por supuesto –dijo el capitán del Stealth lacónico –el comandante Jarek estará encantado de mostrársela.

Sería por la cantidad de años que conocía a su primer oficial, o por saber como fue su crianza, pero de no ser por la forma de sus orejas, hubiera jurado ver un destello de rabia en la mirada del comandante cuando abandonaba el despacho acompañando a ambos almirantes.

El bar de Quark estaba tan lleno de bullicio como siempre, pero con el valor agregado de una tripulación que se despedía de unas muy cortas vacaciones para enfrentar una dura misión.

-¿No ibas esta noche a casa de tus padres, T'Jor? -Quiso saber la teniente comandante Kira que se encontraba sentada junto con su amigo en una de las mesas.

-Si, hasta que se enteraron que rechacé el puesto de oficial de Seguridad en la estación -respondió el bajorano cabizbajo jugando con la cuchara dentro de su raktajino. -Dicen que prefiero estar en una nave donde no soy respetado en lugar de quedarme aquí con un puesto mucho mejor.

-¿Y eso no te parece cierto?

-Puede ser. Pero en realidad ellos quieren que me quede aquí, cerca de ellos. No creo que realmente les importe mi carrera en la Flota Estelar.

-Debes comprender que ellos sufrieron mucho durante la ocupación. Además, solo tú lograste escapar del campo de trabajo cardasiano...

-Pero yo no tuve la culpa que mi hermano no lo lograra... no hay noche en que no lo recuerde.

-No creo que ellos te culpen ni mucho menos. Pero piénsalo, ahora, eres su único hijo.

Tol Jorem levantó su ya fría bebida e intentó darle un sorbo. Bajó la taza hasta media altura y con su mirada perdida dentro de ella, dijo: -No lo se, puede ser…

-No parece haber alternativa, habrá que tomar al jem’haddar que ha enviado Odo como ocupante definitivo del puesto de Jefe de seguridad.

-Al parecer no te agrada mucho Taran’atar ¿Verdad? –Preguntó el bajorano con un revitalizado interés en la charla, ahora que el tema se desviaba de su vida.

-Parece que estoy destinada a tener que convivir con gente que alguna vez fue enemiga mía. Primero los cardassianos y ahora los jem’haddars.

-Odo no te lo habría enviado de no saber que tú puedes con él.

Kira recapacitó sobre estas palabras durante unos breves minutos. Apuró el resto que le quedaba de raktajino en su taza y miró a su interlocutor con una mirada inundada de emociones.

-¿Sabes? Voy a extrañar estas charlas contigo. Hablaré con Odo y Taran’atar, trataré de ayudarlo en lo que pueda.

En otra de las mesas mostraba a dos personas tratando de conversar en medio del cúmulo de voces conformado por el entorno.

-Ya está todo listo para mañana -dijo Connor casi en un grito. -A las 0700 horas partiremos hacia el encuentro con la Enterprise. Deben haberlo extrañado.

-El capitán Picard se debe haber arreglado sin mí -respondió Worf parcamente. Pero aunque no quisiera decirlo, debía reconocer para sí mismo que echaba de menos la compañía de sus compañeros del USS Enterprise. Aún rememoraba las partidas de poker con Data, Riker, Laforge y, sobre todo, la Consejera Troi, con quien vivió una corta pero intensa relación.

-¿Un klingon nostálgico? -Preguntó el dueño del lugar. -No lo creo.

-Quark -solo dijo el klingon algo fastidiado sin mirarlo.

-¿Qué les puedo servir?

-¡Una gran jarra de vino de sangre! -Dijo gruñendo una entusiasta voz por detrás del ferengi.

-¡Martok! -Dijeron ambos oficiales mientras se ponían de pie.

-¿Cuál es el motivo de la celebración? -Quiso saber Connor.

-Mi retorno a territorio Klingon -respondió Martok mirando deseoso lo que dejaba el barman sobre la mesa.

Esta frase no tomó para nada desprevenido al capitán. La misión no le sería oculta al "ex" Canciller del Imperio Klingon y éste, se pondría en primera fila para ir... Después de todo ¿Quien puede contradecirlo?

-No se si sea prudente...

-¿Quieres que sea prudente, Worf? Luego de que esos petaj me han traicionado abiertamente apoyando a un completo desconocido. -Su voz se elevó por sobre la de los demás y se hizo un abrupto silencio en el lugar. -¡Me cansé de esperar tras las espaldas de la Federación!

-Muy bien, muy bien -dijo Connor tratando de calmar al enfurecido guerrero -Worf no trataba de ofenderte. Solo piensa en resguardar la vida del Canciller del Imperio Klingon.

-Martok ha estado muy irritable últimamente -comentó el Nog, el jefe de ingenieros de la estación y único ferengi que formaba parte de la flota estelar, desde un rincón lejano antes de lanzar su primer dardo. Él ahora ocupaba el puesto que dejó Miles O’Brien en la estación y fue “adoptado” por el doctor Bashir como contrincante para jugar a los dardos. Según él, Nog, resultó ser un digo adversario aunque nunca se lo diría a Miles.

-Si -respondió el doctor con tono de comprensión -en su estadía en la Enfermería casi no podía contenerlo. Es un hombre muy honorable y este acto de traición que le cometieron, no tiene nombre.

-No puedo imaginar lo que ha estado ocurriendo dentro de su cabeza desde que todo ocurrió -agregó un tercera voz.

-Es que Usted solo ve a un Klingon, Señor Ike. Nosotros lo conocemos personalmente hace muchos años -comentó el doctor.

El bullicio volvió a crecer en el lugar. Fue entonces cuando el doctor decidió acercarse a Takeshi buscando saciar su curiosidad.

–Pero cambiemos de tema -¿Cómo es el nuevo motor que le han puesto a la nave?

-Es una modificación prototipo, como ya lo es toda la nave –comentó Ike en tono jocoso –aunque las pruebas no han concluido, mañana por la mañana se verá trabajando a plena capacidad.

-Si, –agregó Nog –hasta ahora las pruebas han sido realizadas en trayectos cortos. Este será el primer viaje de distancia semejante.

-Pero… ¿Por qué? Es un gran riesgo. Aún no entiendo como la Flota envía a la Stealth a sabiendas de que puede ser un suicidio.

-Yo tampoco lo comprendo, pero son órdenes del Alto Mando. La misión del Enterprise es muy importante y no desean dejarla sola -aclaró Ike en tono solemne. -Nosotros somos los únicos que pueden llegar a tiempo a darles apoyo en caso de que haya algún tipo de problemas. Sin olvidar que llevaremos al comandante Worf con nosotros también para unirse a la tripulación del capitán Picard.

-Y no olvides a Martok –dijo Bashir señalando con la mirada al ya calmado Klingon. –Pero igualmente, todo esto me parece poco claro.

-Al parecer, no le gustan las multitudes -comentó BOB, el barman holográfico de la USS Stealth.

Gorath estaba tan compenetrado en sus cálculos que tardó un buen rato en percatarse de la presencia del cantinero.

-¿Eh? No. Es que yo no tengo de quien despedirme -respondió tardíamente con algo de melancolía en su voz. -Además, hay muchas cosas que deseo revisar antes de mañana.

-Igual, no se preocupe que no es el único -agregó BOB a la vez que hacía un gesto apuntando hacia la otra punta del Nexus.

Gorath volvió a despegar su mirada del PAD que sostenía entre sus manos y la dirigió hacia el sitio al que hizo referencia el holograma. Allí se encontraba la teniente Dal'ar, la romulana jefe de ingenieros, que al igual que él, estaba absorta en lo suyo.

-Si, es evidente que ambos apreciamos la soledad.

-Dudo mucho que un romulano sienta aprecio por algo... -comentó BOB en tono de broma, pero el humor Borian parecía no ser acorde al suyo propio y Gorath lo ignoró con total éxito.

-Por ahora no deseo nada, gracias -se limitó simplemente a decir.

"Vaya compañía divertida me tocó para esta noche", pensó BOB mientras se dirigía de vuelta hacia la barra.

Luego de unos minutos de continuar analizando sus anotaciones, Gorath se puso de pie y se dirigió en dirección a la mesa que estaba ocupada por Dal'ar.

-Teniente, disculpe la interrupción -se escuchó de la boca del Borian.

La Romulana apagó inmediatamente su PAD de datos. Luego,  simplemente alzó la mirada con un destello despreciativo y se quedó mirándolo en silencio.

Gorath, asumió que no la molestaba y continuó.

-Revisando los datos de las pruebas he notado algo y quería saber si Usted también lo había notado.

El rostro de Dal'ar permaneció impávido durante unos momentos y luego en tono impaciente:

-¿Va a decirme qué es lo qué halló o qué?

A Gorath no le hizo gracia el trato recibido por parte de la jefe de ingenieros. De hecho le recordó mucho a su hermano. Prefirió no hacer nada al respecto.

-He visto que un flujo cronotónico de 0,15 al entrar al portal transwarp.

Nuevamente apareció en la Romulana esa mirada de autosuficiencia que volvía irascibles a los humanos.

-Eso puede deberse a cualquier cosa. Pero teniendo en cuenta que un conducto transwarp es algo nuevo para la tecnología de la Federación...

Ella terminó abruptamente su oración y el Borian lo percibió de inmediato. Resultó evidente que la tecnología transwarp no le era desconocida por completo.

-Así que su gobierno ha investigado esta forma de viajar…

El rostro de Dal'ar permaneció inmutable. La respuesta era obvia. Cualquier potencia en la galaxia experimentaría una forma de atravesarla en el menor tiempo posible, tanto sea para explorarla como para conquistarla. Pero un Romulano jamás hablaría de los experimentos realizados por su pueblo a menos que se tratara de un interrogatorio y hasta es posible que ni siquiera así.

-Bien... -comenzó Gorath comprendiendo el sordo silencio de la Ingeniera en Jefe -habrá que tener esto en cuenta al iniciar el viaje hacia la frontera con los Klingons.

La hora estipulada para la partida del Stealth encontró a casi todos en sus puestos dentro del Puente. A excepción de la alférez Dawson, quien ingresó última pasados unos minutos.

-Lo siento mucho, capitán -dijo ella con gran pesar en su voz. Sin embargo, a pesar de sentirse nerviosa por la salida en esta misión, era el sentir de casi toda la tripulación de la nave que la abrumaba por su capacidad empática.

Connor solo la miró comprensivamente pero prefirió callar.

El comandante Jarek, al contrario, la miró más seriamente de lo que un vulcano acostumbra. El y el doctor eran los únicos que conocían el don que Lara poseía. Inclusive, el primero dedicaba parte de su tiempo libre a ayudarle a controlarlo. Extrañamente, aún no le había contado nada a su capitán.

Todo estaba listo para partir. Connor lo sabía. Se sentía casi como hace poco tiempo atrás cuando la USS Stealth estaba lista para salir del puerto espacial por primera vez. Tal como en aquella vez, le tocaba estar al mando de una nave con tecnología nueva. (Aunque la clase Defiant poseía un dispositivo de ocultamiento, su envergadura resultaba insignificante en comparación con esta). En esta oportunidad, la capacidad de crear y navegar un conducto transwarp era la novedad.

Las amarras magnéticas de uno de los pilotes superiores se soltaron, dejando a la nave a la deriva momentáneamente. El Capitán dio las coordenadas marcando el rumbo de la nave. La cual comenzó a moverse a medio impulso.

-Puente a Ingeniería -pidió Connor.

-¿Si, capitán? -Respondió la parca voz de Dal'ar.

-¿Esta todo listo?

- Por supuesto -dijo ella con aire de autosuficiencia.

-Muy bien -fue la frase que logró decir Connor tras tragarse su orgullo y no increpar a su subordinada. Los romulanos tienen la capacidad de alterar fácilmente a los humanos -mantengan un canal abierto, activen el ocultamiento e iniciemos el viaje transwarp.

Un haz lumínico salió despedido desde el deflector de la nave impactando en la nada. Casi de inmediato una fisura iluminada apareció en el lugar. La misma comenzó a expandirse hasta poder contener a una nave del tamaño del Stealth.

De manera ágil, la alférez Dawson, quien pilotaba la nave, introdujo al USS Stealth dentro del conducto abierto.

En pantalla podía verse todo un despliegue de colores serpenteantes. Era un espectáculo asombroso e hipnotizante. El espacio que envolvía la nave, parecía danzar al rededor de ella.

En Ingeniería, los sistemas desplegaban información a lo largo de todos los l-cars. El núcleo warp era monitoreado de cerca por Dal'ar. Quien parecía desprenderse en varias personas tratando de acaparar casi todo el trabajo. Su rostro no mostraba preocupación como si lo demostraban otros oficiales.

Por otra parte, Gorath no abandonaba su estación de trabajo. No perdía de vista a ningún dato que le brindaban los sensores de la nave.

De pronto, hubo una sacudida seguida de otra más brusca.

-¿Qué sucede? -Resonó la voz del capitán a través del intercomunicador.

-Estamos perdiendo los amortiguadores de inercia, capitán -respondió la romulana indiferente.

Pero esas no eran las únicas malas noticias.

-El flujo cronotón -balbuceó el Borian.

-¿Qué pasa con él? -Inquirió Connor al tiempo que consultaba la pantalla del brazo de su silla.

-Estoy registrando un incremento en él. -un silencio le dio a entender que esta sola explicación no bastaba -Durante las pruebas no superaba el 0.015 y ahora, no solo ha superado esta barrera, sino que además está aumentando conforme avanzamos dentro del conducto.

"Me encantaría saber por qué no fui informado oportunamente", pensó quien se encontraba al mando de la nave. Pero este no era el momento para hacer reproches ni para tener su mente ocupada en estos pensamientos.

Nunca fue bueno en física cuántica durante sus años en la academia de la flota estelar, ni durante ninguna otra etapa de su vida según recordaba en este momento. Lo que si recordaba vagamente de las clases del Profesor Trajanov, es que un incremento en el flujo cronotón significaba una alteración del espacio tiempo y a menos que se desease alterar la fecha estelar considerada como presente, no debía alcanzarse, ni mucho menos superarse, el umbral de 0.03 del flujo.

-¿Cuánto tiempo resta para llegar?

-Solo tres minutos, Señor -respondió Dawson sosteniéndose como podía por los cada vez más bruscos movimientos.

-Con el índice de incremento actual, no creo lo logremos... -opinó Gorath, quien podía oír lo que sucedía en el Puente.

Un lúgubre silencio se posó sobre ambos lugares.

La mente del capitán corría a gran velocidad tratando de evaluar todas las posibles alternativas que existían. Sabía que el Enterprise contaba con ellos como respaldo. Que la vez anterior que la Flota contaba con ellos, un simple holograma había deshabilitado su nave y por consiguiente no lograron llevar a cabo su misión y las cosas con los klingons solo empeoraron.

El dilema era claro. Cumplir con la Flota Estelar y arriesgar la nave junto con su tripulación. O cuidar a ambos y fallarle nuevamente a la Flota...

-Estamos perdiendo la integridad estructural -fue la frase que lo sacó de sus pensamientos.

-El flujo cronotón ha ascendido a 0.025, capitán.

-¿Cuánto falta para llegar?

-Treinta segundos, capitán.

La decisión estaba tomada. Probaría la resistencia de su nave hasta lo máximo que ésta pudiera dar. Tenía una extraña sensación de que debía llegar hasta la posición del Enterprise cueste lo que cueste.

-Desvíen todo el poder auxiliar a los escudos, debemos resistir -ordenó.

-0.027 -avisó Gorath.

-Dieciocho segundos -informó Lara.

Ya casi no se podía estar sentado siquiera sin que la nave no se empecinara en querer derribarlos al suelo.

-0.028...

-Diez segundos...

-¿Como están los escudos?

-Han caído al 60% -le respondió T'Jor, asido fuertemente a su consola.

-0.029...

-Tres segundos -agregó la alférez con un hilo de voz. Podía sentir como los nervios de toda la tripulación la querían abrumar. De no haber sido por la ayuda del Comandante Jarek, ya hubiera colapsado.

-Dos segundos... uno...

Y nuevamente el silencio inundó por completo a la nave. El tiempo pareció ir más lento hasta casi detenerse por completo.

En pantalla podía verse como el espacio dejaba de arremolinarse más adelante.

Este era, quizás, el segundo más lento que se había percibido en toda la Federación. Parecía que duraría una eternidad.

Entonces, la nave atravesó la grieta que marcaba el final del conducto transwarp y todo se reanudó con normalidad. La gran mayoría soltó el aliento que mantenía.

-Condición –solicitó Connor acomodándose en su silla.

-La nave se encuentra en una sola pieza, capitán –le informó el jefe Ike desde una de las consolas del Puente –pero los escudos han caído al 20%.

-Avisen al Enterprise de nuestro escabroso arribo.

En la pantalla apareció la imagen de uno de los capitanes más famosos en la Federación de los últimos años. El capitán Jean Luc Picard.

-Capitán Connor –dijo el calvo oficial –no lo esperábamos tan temprano.

-Creía que habíamos llegado en horario –respondió Sean algo confundido mientras se erguía en toda su altura. -Pero nuestro viaje ha sido algo alborotado, es posible aún estemos algo confundidos. Nos mantendremos ocultos y repararemos los sistemas que han quedado dañados.

-No se preocupe, esperemos que no sea necesario su intervención en esta conversación. Por otro lado, aunque no dudo de la capacidad de sus ingenieros, nuestro ingeniero en jefe, no titubearía ni un segundo en brindarles ayuda…

Los Oficiales tácticos demandaron la atención de sus capitanes de manera sorpresiva en sus respectivas naves.

-Informe –requirió el capitán del Stealth, retomando su lugar en su asiento.

-Cuatro aves de presa Klingon se han descubierto, capitán –Informó Morak desde OPS en el mismo momento que mostraba esta imagen en la pantalla principal del Puente.

En efecto, las naves Klingon se habían hecho visibles.

 “Esto no esta bien”, pensó Connor. “Se suponía que los Klingon llegarían después”.

No se equivocaba. Las naves guerreras abrieron fuego sobre el Enterprise sin ningún tipo de aviso.

-Alerta roja, desactiven encubrimiento.

-Creo que no es en vano recordarle que casi no tenemos escudos –advirtió Jarek a su capitán en voz baja.

-Estamos aquí para brindarle apoyo a la tripulación del Enterprise y es exactamente lo que haremos –le respondió a éste en el mismo tono. -Redirijan energía principal a los escudos -ordenó.

Las puertas del turbo ascensor se abrieron y revelaron las figuras del comandante Worf y del almirante Mathews que venían a brindar su ayuda.

Tres de las naves dejaron de atacar al Enterprise y se avocaron a dirigir sus disparos sobre el Stealth.

-Maniobras evasivas. Patrón Delta.

Las naves no se detuvieron hasta hacer que los escudos de la nave a la que atacaban desaparecieran por completo.

-Detecto transportes en las cubiertas 5 y 8.

-Morak, Tol Jorem, encabecen los grupos de seguridad.

-¿Puedo ayudarlo, capitán? –se ofreció Worf acercándose a la consola táctica.

-Nos sería de gran ayuda, comandante, muchas gracias.

Sin hablarse mutuamente, ambos oficiales abandonaron el Puente. Durante el tiempo que duró el viaje hacia las cubiertas que tenían como destino, solo se oyó el silbar del turbo ascensor. Tol Jorem rompió el silencio cuando el transporte se detuvo.

-Yo me encargo de la cubierta 5, Usted ocúpese de la 8 –y diciendo esto, abandonó el ascensor sin darle oportunidad de réplica alguna para Morak.

El klingon continuó su viaje gruñendo e insultando en su propio idioma algo acerca de la madre del bajorano.

Tol Jorem alcanzó el lugar de los disturbios, un grupo de oficiales de seguridad se encontraban disparando sus phasers. Para sorpresa del oficial táctico, quienes devolvían los disparos desde el otro lado, no eran klingons, sino borians.

Morak, por su parte, recibió el informe de un grupo que se encontraba en la cubierta 8, más precisamente, en el Nexus.

Martok se encontraba atrincherado al otro lado del salón descargando su disruptor en contra de quienes abordaron la nave. Su posición era la puerta de entrada al bar y para sorpresa de Morak, este grupo también esta conformado por Borians.

De pronto, cuando ya estaban reduciendo a los borians, un haz de luz envolvió a Martok y fue transportado. Y detrás de él, todo el grupo de borians.

-Capitán –advirtió Worf –el canciller ha sido transportado fuera de la nave.

En ese momento, el capitán Sean Connor también se vio envuelto en un haz de transporte y se desvaneció del lugar...

Continuará…