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Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth
“Con piel de cordero” Parte II
Escrito por Intrepid/ Portada: Rafa Navarro.
Nota: Este número transcurre antes de los hechos narrados en el Star Trek Universe#6
La oficina del jefe de seguridad de
Kholer ingresó por la puerta cuando esta se abrió ante su presencia. Entró con paso decidido y firme. Miró a todos los presentes y el clima dentro de la oficina se tenso como la cuerda de un arco.
-Exijo la entrega inmediata del holograma que ha ultimado a mi hermana –reclamó Kholer enérgico sin siquiera tomar asiento. Tomando a todos por sorpresa.
-Me temo –respondió lánguidamente Mathews –que
-O sea, que la muerte de mi hermana quedará impune –le espetó el tagraliano, omitiendo el rango de la persona con la que hablaba, por completo.
Mathews lo miró por un breve instante. Como sondeándolo; y prosiguió:
-Habrá una investigación…
-¿Qué es lo que necesitan investigar? –preguntó indignado el hermano de la fallecida Gacziel –Ah, ya sé. La duración del rayo que la mató debe ser un dato que aún no investigan. O la cantidad de latidos que dio su corazón antes de morir en manos de eso –la voz de Kholer destilaba furia y sarcasmo en partes iguales.
-Es un miembro de mi tripulación el que esta acusado –comenzó a decir Connor.
-¿Un miembro de su tripulación? –Interrumpió el tagraliano nuevamente –Esto, no es una persona –dijo al tiempo que señalaba la pantalla que contenía la imagen de BOB –Es una cosa. Una aberración. Un…
-Miembro de
A su vez, podía sentir la mirada del jefe Ike, el Almirante y hasta incluso de Barel. Además, era como si pudiera leer los pensamientos de los tres al unísono “¿Qué esta haciendo?”.
Sabía muy bien que no podía llevar a juicio formalmente a BOB. El no era considerado una persona. Pero tampoco podía permitir que fuera borrado así como así. Sin dar batalla.
De algo estaba seguro. BOB no era un asesino. No podía haber salvado a las personas a bordo del Stealth y luego matar a alguien a sangre fría. “A sangre fría”, se repitió. Significaba algo realmente aquella frase en esta situación. No importaba. El había salvado su vida y haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudarlo. El no era culpable y lo demostraría.
Llegaron al acuerdo de que se haría una especie
de audiencia para determinar el grado de culpabilidad del holograma y así decidir
como se procedería. Previa autorización del Alto Mando de
Esta no era la primera vez en la que se discutía
por un tema similar. El comandante Data ya había sentado jurisprudencia al verse
envuelto en un problema judicial cuando un oficial de
-Señor –dijo Ike cuando estaban todos prestos para abandonar la oficina de Barel -¿Existe algún inconveniente si me quedo para hablar con BOB? Es que no he tenido tiempo…
Connor miró de soslayo al almirante y este pareció haberle leído la mente.
-No hay problema jefe. Siempre y cuando prometa
no sacar el cubo de la conexión y salir corriendo por
Si Connor o Ike encontraron algo de gracia en el comentario de Mathews, ambos lo pasaron por alto.
-¿Qué fue lo que pasó? – Solo atinó a preguntar Takeshi al quedar a solas con la pantalla que contenía a su amigo.
-No lo sé –respondió la plana imagen de BOB –lo último que recuerdo de mi visita al casino es… -el holograma comenzó a mover sus ojos como si lo que buscara estuviera a su alrededor y no dentro de sí –Vaya. Al parecer no puedo acceder a esos datos.
-Eso es imposible.
-¿Has transferido toda mi holomatriz a este cubo?
-Por supuesto –contestó Ike al tiempo que extendía su mano para verificar la conexión del dispositivo que contenía al barman con el panel de la computadora. Pero un campo de fuerza se lo impidió.
- ¡Demonios! –Maldijo en voz baja
– lo que para el almirante fue un comentario gracioso, para Barel era un riesgo que prefería no correr.
Takeshi se irguió y comenzó a deambular pensativo por el lugar. Las puntas de sus dedos repiqueteaban ente sí tratando de buscar la concentración de su cerebro.
-Muy bien, repasemos todo de apoco. ¿Tienes acceso
a nuestra conversación antes de enviarte a
BOB hizo una brevísima pausa tras la que asintió.
-Correcto. ¿Tienes acceso a tu activación en la holocubierta y haberte encontrado con Vic?
El jefe obtuvo la misma respuesta.
-Bien –prosiguió este con un leve tono de optimismo -¿Y tus conversaciones con él? Busca tu última charla con él.
BOB, nuevamente comenzó a buscar, pero esta vez su imagen empezó a fluctuar en la pantalla.
-Detente, detente ¿Qué sucede?
-Al parecer, cuando más cerca estoy buscando de ese momento, más datos se hacen inaccesibles. Mi siguiente registro me muestra ya de vuelta en el Nexus.
-Vuelve a intentarlo, es necesario.
-Lo sé, pero es imposible.
-¡MALDICIÓN! Estoy tratando de ayudarte. ¿Es que acaso no lo ves? Si no demostramos tu inocencia, serás borrado. ¡Y yo no te programé para que termines así!
El holograma miró a su amigo desde la pantalla durante unos segundos. Su rostro pasaba de la indignación a la consternación.
-¿Eso es lo único que yo represento para ti? Simplemente un proyecto… un conjunto de subrutinas… -cada palabra que decía BOB estaba más impregnada de tristeza que la anterior.
-NO, te equivocas. Yo… -quiso argumentar el Jefe.
-¡Exacto! TÚ. No estás preocupado por lo que pueda sucederme –exclamó el simulado barman como si una pieza hubiera caído en su lugar correcto. - Ahora lo veo muy claro. Estas preocupado por ti mismo. Tu grandioso proyecto se viene abajo y temes que si me hallan culpable, luego te incriminen a ti.
-No eres solo un holograma para mí –retruco Ike como una explosión y después suavizó su tono –Eres mi amigo y eso es lo que me importa.
Las puertas de la oficina se abrieron de par en par mostrando la figura de Barel con cara de reproche, a su lado, aparecía Connor.
-Jefe –comenzó a decir el capitán -, me informa el Señor Barel, que usted ha intentado remover el cubo de memoria…
Connor dejó su frase inconclusa pretendiendo que Ike se de cuenta de aprovechar la pausa y completar su frase para su provecho.
-No, capitán. No he intentado removerlo. –Respondió algo irritado Takeshi a la vez que cuadraba sus hombros. –Simplemente quise verificar la conexión que se había realizado dado que al parecer hay un mal funcionamiento en ella.
-Encuentro eso difícil de creer. El mismo jefe de ingenieros la ha hecho –argumentó Barel.
-Entonces, capitán. Alguien la ha saboteado. BOB no puede tener acceso a los bancos de memoria que contienen los momentos en los que sucedió la muerte de la subteniente Gacziel.
-Bueno. Al parecer ya hemos encontrado la punta del ovillo –dijo Connor de buen tono.
- Volvamos a la nave. Delinearemos la defensa de BOB.
Connor miró a BOB, que aún se hallaba en la pantalla, y le dirigió un gesto de ánimo.
Era extraño. Para ser que estaban tratando de defenderlo. BOB se sentía más bien ignorado. Cada vez que se reunieron en su entorno para discutir sobre él, nunca fue consultado en lo más mínimo. Ni siquiera para preguntarle como se encontraba. Cuando creyó que su amigo se lo iba a preguntar, se encontró con su pregunta como un regaño. Por si a alguien le interesa… no se encontraba para nada bien…
Connor puso al tanto al jefe Ike de la situación
actual tras haber hablado con JAG. Un oficial de dicho departamento designó
a Barel, por no pertenecer a
El tiempo se escurrió rápidamente como arena entre los dedos. Los dos días brindados para la indagación se agotaron en lo que dura un suspiro. Connor había logrado que le permitan tener acceso al cubo custodiado por Rem Barel, contra la voluntad de este, pues aducía que podían falsificar evidencia. Pero todos los intentos por parte de Ike por desencriptar los datos de la memoria de BOB, fueron infructuosos.
Citado como testigo por parte de la fiscalía, no podía continuar con la investigación. Entonces el capitán decidió redirigirla hacia Dal’ar, la oficial romulana a cargo de ingeniería.
-Señor, con el debido respeto –dijo Dal’ar tensando sus labios –no encuentro razón de ser para esta “búsqueda”.
-Teniente, estamos ayudando a un miembro de esta tripulación a demostrar su inocencia.
-Pero capitán, es simplemente un holograma. Es tan parte de la tripulación como un replicador de alimentos.
-Permítame recordarle –dijo Connor sopesando cada una de las palabras para no liberar todo el caudal de su furia –que este holograma, ha salvado su trasero y el del resto de la tripulación. Lo menos que puede hacer es respetarlo. Además, le estoy dando una orden directa.
-Muy bien, Señor –masticó ella.
Connor le entregó un PAD con los códigos de acceso al enlace con el cubo que ahora estaba bajo custodia de un oficial de JAG.
Luego, abandonó Ingeniería para buscar al jefe Ike
y así ir juntos a
Lo encontró junto a la escotilla de acoplamiento
que llevaba a
-Tranquilícese, Takeshi, o me pondrá nervioso a mí también.
-Si… Señor… Capitán… -tartamudeó el oficial.
Connor estiró su mano y sus dedos se deslizaron
por el panel de control de la exclusa. Esta se abrió inmediatamente, dejando
ante ellos un corredor de unos
Al cruzarlas, se encontraron con un oficial bajorano que los guiaría hasta la sala que oficiaría de Corte. Este, simplemente les hizo un ademán para que lo siguiesen y se encaminó por un pasillo tangente a por donde habían ingresado.
-Ha… -intentó comenzar a hablar Takeshi, pero el aire abandonó sus pulmones súbitamente -¿La ha convencido, capitán?
-Si se refiere a la teniente Dal’ar, no la he convencido de nada… se le he ordenado.
El ánimo del Jefe parecía haber caído un peldaño más.
-¿Cree que lo hará? Me refiero a si realmente cree que lo hará con empeño.
-No se olvide que es romulana y su orgullo esta
por encima de cualquier cosa. Incluso de sus propios prejuicios. Si hay algo,
lo encontrará por el simple hecho de demostrar que ha logrado algo que un ingeniero
de
Ike asintió en silencio, pero igualmente, eso no aminoraba su sensación de impotencia.
Para Takeshi, el viaje duró una eternidad, pero finalmente estaban frente a la puerta de la sala.
Connor instó al jefe a ingresar junto con él al lugar y las puertas se cerraron con un silbido.
Habían elegido una de las salas más amplias de
Al final de la sala, había sido colocado un escritorio. El cual sería usado por el magistrado que presidiría la audiencia. En contraposición a este, existían dos más para sendos oficiales: fiscal y defensor.
En el lado del acusador se encontraban ya sentados: Rem Barel y Kholer. El escritorio de Connor, el del defensor, aún estaba vacío.
Detrás de ambos escritorios, a unos metros, se hallaban distribuidas algunas sillas para quienes oficiarían de testigos.
Connor e Ike, se dirigieron cada cual al lugar que les correspondía ocupar.
Instantes después, la puerta volvió a abrirse.
-Todos de pie –resonó la fría voz de la computadora.
El oficial representante de JAG, el capitán Robert Phillips, se encaminó por el centro del salón en dirección a su puesto.
-Pueden sentarse –dijo antes de tomar asiento. -¿Ambos consejeros están listos?
“Si, Su Señoría” fue la respuesta que obtuvo de ambos.
-Computadora, active al holograma denominado BOB –solicitó el capitán Phillips y este se materializó en la silla que acompañaba a Connor. Éste le dirigió una mirada de optimismo para alentarlo. Por su rostro, era visible que estaba algo perturbado y cabizbajo.
-Esta audiencia convenida para la fecha estelar 53515.3 es para determinar el derecho del ser holográfico conocido como BOB, que presta servicio a bordo del USS Stealth, de ser enjuiciado por el cargo de asesinato.
Esta decisión corre a cargo de
Barel se puso de pie al tiempo que tomaba un PAD de su escritorio y lo leyó.
-Su Señoría, en primera instancia, quisiera presentar como pieza de evidencia, las bitácoras recogidas de la holocubierta. Las mismas muestran los hechos ocurridos en el lugar, que terminan con la muerte de la subteniente Gacziel.
Phillips extendió su mano para tomar el PAD que Barel había recogido y ahora le alcanzaba.
-Ahora, llamo como primer testigo al señor Kholer.
Kholer se puso en pie y se encaminó hacia el banquillo de los testigos. Tomó asiento en él, colocó su mano sobre el escáner y dirigió una mirada sombría de soslayo a BOB.
-Verificado –dijo la incorpórea voz de la computadora –Nombre: Kholer; Rango: Civil; Origen: Sistema Tagra.
-Señor Kholer ¿Cuál es el vínculo que tenía con la víctima? –Comenzó a preguntar el fiscal.
-Era mi hermana.
-¿Estaban ustedes muy unidos?
-Ella era el único familiar vivo que yo tenía. La he criado prácticamente desde que era una niña. Era lo único que yo tenía –repitió con cierta congoja.
-¡Objeción Su Señoría! –Dijo Sean catapultado de su silla –No veo la relevancia de este interrogatorio para lo que estamos tratando.
-A lugar –asintió Phillips. –Señor Barel, enfóquese en lo verdaderamente importante para esta audiencia, por favor.
-Si, Su Señoría.
El bajorano miró sus pies como buscando el hilo del interrogatorio y luego, continuó.
-Díganos lo que recuerda del hecho, señor Kholer.
-Con mi hermana decidimos probar suerte en el casino de Quark’s durante su descanso. Fuimos hasta el lugar y al llegar al bar, yo decidí tomar unos tragos antes de jugar. Gacziel no quiso y se adelantó. La vi subir por la escalera caracol cuando el cantinero me preguntó qué deseaba tomar, y entonces, un fuerte escalofrío me recorrió.
Kholer hizo una breve pausa y retomó.
-Me puse en pie sin esperar que me entregaran mi bebida y fui rápidamente hacia el casino virtual. Cuando llegué al lugar, vi como esa aberración de la tecnología llegaba hasta la mesa donde estaba sentada mi hermana, sacó un phaser y la mató.
-Que quede asentado –dijo Barel pausadamente –que el testigo se ha referido al acusado. No tengo más preguntas.
El capitán Phillips dirigió a Sean Connor una significativa mirada invitándolo a comenzar su interrogatorio.
Connor tomó un PAD, de los dos que estaban sobre su escritorio, e hizo unas digitaciones en él.
-Señor Kholer… -dijo mientras se paraba -¿Cuánto tiempo estima Usted que transcurrió desde que entraron al bar y luego ingresó a la holocámara?
-Unos 15 segundos, 20 cuando mucho.
-Eso es extraño –exclamó el capitán del Stealth
con aire confundido y observando nuevamente su PAD –según las cámaras de seguridad
de
Connor, lentamente se acercó hasta la ubicación del capitán Phillips y le extendió su PAD como prueba de lo expuesto.
-Por su parte, –prosiguió -su hermana tardó bastante antes de entrar a la holosuite dado que aparentaba estar algo mareada. Según mis cálculos, transcurrieron como cinco minutos…
Kholer lanzó una reprochante mirada a Barel, ya
que como jefe de seguridad de
-Puede ser –respondió el tagraliano intentando reponerse –no recordaba haber recibido mi bebida.
-Tampoco recordaba el haber acompañado a
-¡Objeción Su Señoría! –Exclamó Barel en esta ocasión -¿Qué importancia tiene si el Señor Kholer acompañó o no a la víctima hasta las escaleras?
-Quisiera agregar como prueba –se apresuró a decir Connor en su defensa –los datos de la autopsia realizada por el doctor Bashir –y extendió su PAD al capitán Phillips. –En ella, el doctor halló rastros en el cuerpo de la subteniente Gacziel de algún tipo de agente patógeno que aún no ha podido determinar -miró al fiscal y al testigo y agregó gustoso -no tengo más preguntas.
El tagraliano, fue autorizado a abandonar la silla de los testigos y fue a ocupar su sitio junto a Rem Barel. Cuando el bajorano se puso de pie para que Kholer se sentara, aprovechó para llamar al siguiente testigo.
-Llamo a declarar al jefe Takeshi Ike.
Ike se aproximó lentamente hasta la silla de los testigos, tomó asiento y colocó su mano sobre el escáner. Parecía que, más que ser un testigo, era el mismísimo acusado. Arrastró sus pies mientras caminó y solo miró a BOB cuando se sentó. Su amigo holográfico lo miró desde el banquillo de los acusados sin saber como sentirse.
-Verificado –dijo la computadora -Jefe Takeshi Ike.
Asignación actual: USS Stealth. Trabajó para el Departamento de Tecnología y
Desarrollo Holográfico en San Francisco,
-Señor Ike… ¿Fue usted quien programó al holograma en cuestión?
-¿Usted se refiere a BOB? Si, lo he programado yo –respondió Ike tratando de reivindicar a su amigo.
-A diferencia de otros programas holográficos, este se reconoce a sí mismo como tal ¿Verdad?
-Así es.
-Tengo entendido que hubo altercados con algunos miembros de la tripulación hace unas semanas. Se molestaron porque el los llamaba “orgánicos” en forma peyorativa.
-Pero ese no era él –interrumpió Takeshi con tono de alarma –ese fue otro holograma.
-El holograma de un tal… Moriarty –mencionó dubitativo el nombre de aquel holograma que pusiera en peligro al Stealth hace poco.
-¡Exacto! –Exclamó el interrogado al tiempo que miraba de reojo a Phillips.
-Este otro holograma… no solo suplantó a su barman holográfico… sino que además, tomó el control de la nave –Barel subía y baja a lo ancho de la sala mientras hablaba, parecía tener todo el tiempo del mundo. –Situación que casi le cuesta la vida a su capitán. Un momento ciertamente peligroso ¿No es cierto?
-Si, podría decirse… pero…
Barel pareció regocijarse con esta respuesta. El brillo en sus ojos pareció aumentar súbitamente cómo un león que esta a punto de mostrar sus dientes para atrapar a su presa. Luego, tan rápido como apareció ese brillo, se esfumó.
-Por lo que se oyó de su carrera profesional, podría ser catalogado como un experto –dijo éste en un aliento interrumpiendo a Ike.
-Bueno… yo… no sé… supongo –tartamudeó Ike. Temiendo lo que se avecinaba, miró a BOB con cara de disculpa.
-Fijemos para esta audiencia que sí –decidió Barel mirando al capitán Phillips por si no estaba de acuerdo -En su carácter de experto ¿El holograma de Moriarty perdió el control de su propio programa?
-Si, pero este era un caso especial…
-Puede decirse entonces –sentenció volviendo a interrumpirlo con aire más victorioso –, que los hologramas NO son perfectos y que pueden equivocarse –y sin detenerse a esperar una respuesta, agregó –No hay más preguntas –y fue a sentarse.
Connor se irguió lentamente y, como sopesando lo que iba a decir, llegó hasta al lado del Jefe.
-Señor Ike ¿Usted programó a BOB para que fuera barman de una nave estelar?
-No, capitán. Su programación original era para ocupar el puesto de consejero a bordo de una nave.
-O sea que tampoco está programado para dañar a una persona, sino más bien lo contrario, para ayudarla.
-Correcto –respondió el jefe dejando escapar un leve sonrisa hacia BOB.
-Muy bien –dijo el capitán mientras juntaba la punta de sus dedos –El Señor Barel nos ha recordado recién, como el holograma del Profesor Moriarty tomó control del Stealth e hizo peligrar mi vida y la de otros tripulantes… Señor Ike, sería Usted tan amable de decirnos ¿Quién nos ayudó en esa oportunidad arriesgando su existencia por salvar la nuestra?
-Por supuesto, Señor. Fue BOB.
-Muchas gracias. No hay más preguntas.
-Su Señoría –llamó Rem Barel -¿Puedo agregar alguna otra pregunta al testigo?
-Si, abogado, puede hacerlo –respondió Phillips con voz profunda.
Mientras el capitán del USS Stealth se sentaba junto a BOB, que parecía algo eufórico, pero contenido, el jefe de seguridad de Espacio Profundo Nueve se paraba para preguntar.
-Jefe ¿Por qué si programó un consejero, el mismo sirve copas en el bar de la nave? –Preguntó con falso tono confundido.
La euforia, la poca euforia que BOB había juntado, la acababa de perder. De haber tenido corazón, este le habría dado un vuelco.
Takeshi trago saliva y respondió con tono lúgubre.
-
-Muchas gracias –dijo Barel con cierta ironía. – no tengo más preguntas.
Entonces, Takeshi Ike fue autorizado para volver a su lugar. Se encaminó desalentado como si fuera hacia su propia muerte. Ni siquiera se atrevió a mirar a su amigo.
-No tengo más testigos, Su Señoría –agregó el fiscal.
Justo entonces, las puertas de la sala se abrieron
de par en par, revelando la figura de una femenina silueta que había provocado
su apertura. El grácil cuerpo se enfiló directamente hacia la ubicación de Connor
y BOB una vez que los halló con la mirada. No dijo ni una sola palabra hasta
que llegó a la altura de
-Capitán –dijo Dal’ar, refiriéndose a Connor –tengo algo que informarle y estiró su mano con un PAD en ella.
La actitud de la romulana no le agradó en lo más mínimo al capitán Phillips (para variar un poco).
Connor se quedó mirando el PAD recién recibido por parte de ella. El juez tuvo que carraspear, no una, sino dos veces en forma bastante sonora para atraer la atención de ambos.
-Disculpe, capitán que lo interrumpa en su horario de lectura –dijo quien presidía la audiencia con sarcasmo –pero, cree que podríamos avanzar con esto –agregó haciendo un ademán con ambas manos que abarcaba toda la sala.
-Le pido que me disculpe, Su señoría. ¿Podríamos hacer un receso ahora?
-Muy bien. Haremos un receso hasta las 1500 horas. Se levanta la sesión.
-Hemos desencriptado tu memoria –le dijo Sean a BOB de manera casi imperceptible.
Palmeó su hombro y se puso de pie.
El capitán Phillips ordenó a la computadora la desactivación de BOB cuando Connor se hizo acompañar de Dal’ar y Takeshi para abandonar la sala.
Continuará…