la Federación ha diseñado una nueva nave estelar, mejorando sus armas y velocidad, WARP 9.985 con núcleo ecológico para no dañar el subespacio. Este nuevo prototipo surcará el espacio en busca de nuevas razas y mundos para expandir el conocimiento humano más allá de donde ya lo hemos hecho.” Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Stealth
Misión: DeLorean
Escrito por Intrepid.
El bar de la nave, el "Nexus", se hallaba a oscuras cuando una sombra se deslizó hacia el interior y se acercó hasta la tímida luz que desprendía uno de los replicadores del lugar.
-Cerveza romulana –solicitó la parca voz de
Algunos oficiales de la Federación se alegraron cuando se levantó la prohibición
de su ingesta gracias al “Intercambio Cultural” promovido por el acuerdo entre
La bebida comenzó a materializarse dentro del receptáculo del replicador, cuando de pronto las luces del sitio se encendieron y se oyó una voz por detrás de la teniente. Ésta, rápidamente extrajo su phaser y apuntó hacia donde se originaba el sonido de la voz.
-Teniente Dal'ar –Dijo BOB, el barman holográfico, con tono de sorpresa y completamente distraído. -Si tiene buen gusto por la bebida, no beberá esa mala réplica de cerveza romulana, yo aquí tengo…
Al notar el phaser apuntando directamente hacia su rostro agregó. -Lo siento
si
El rostro de Dal'ar aún permanecía rígido y su mirada fija en los ojos de su
interlocutor. Exhaló una bocanada de aire contenida por
Tomó su bebida del replicador y se dirigió hacia la puerta para posteriormente desaparecer detrás de esta.
-Creo que necesito que alguien reprograme mis subrutinas de interfase con seres reales -comentó para sí mismo. -Computadora, finalice mi programa.
Más tarde el "Nexus" se encontraba iluminado y varios comensales se hallaban sentados a las mesas almorzando. Mientras tanto, BOB lo perseguía al Jefe Ike por todo el lugar.
-Vamos, tienes que ayudarme a encontrar
-Ya te he dicho que no es tan fácil. Te he programado con una amplia gama de conocimientos, culinarios, psicológicos, sociológicos, culturales...
-Pero me falta… - Interrumpió, para alegar su postura y buscó la palabra exacta -tacto, eso es. Experiencia para relacionarme con las personas.
-Y que esperabas, hace solo diez días que estas en funcionamiento y agradece que te han dado la posibilidad de iniciar y finalizar tu programa a voluntad.
-Era previsible, esto no es una holocámara. Muy pocos hologramas reconocen su existencia gracias a un haz de luz y a un par de campos de fuerza.
-Si que los hay –respondió velozmente Ike.
-Si, los mineros –respondió BOB con tono, pero ellos no interactúan con personas; o los Hologramas Médicos de Emergencia, y como su nombre lo indica, solamente son llamados en caso de emergencia y dudo mucho que alguno vaya a progresar mas que eso...
-Muy bien, muy bien, ya entendí tu punto –interrumpió Ike al holograma. -¿Qué es lo que quieres que haga?
-Que hables con el Doctor Julián Bashir de Espacio Profundo Nueve. El diseñó un holograma que se reconoce a sí mismo como tal. Vic Fontane es su nombre. Para que le pidas si puede enviarte subrutinas de personalidad y comportamiento en público… tú sabes –su experiencia en el trato con los humanoides biológicos podría ser escasa, pero su ansiedad era como la de un niño de 8 años pidiendo a su padre ese juguete que tanto quiso.
-OK, prometo que hablaré con él -contestó el Jefe cansinamente y con gesto de paciente resignación.
-Gracias Tak, no te arrepentirás -la alegría era demasiado evidente, como para intentar ocultarla. Parecía que Papá, finalmente, iba a traerle su tan preciado regalo.
-Creo que ya comienzo a arrepentirme de haberte programado -murmuró Ike para sí mismo.
En una de las bahías de carga de Espacio Profundo Nueve era llevada a cabo
una transacción a espaldas de
-¿Donde has dicho que conseguiste ese cubo de memoria? -Preguntó Quark disimuladamente sin mostrar su interés sobre el objeto.
-Eso ya te he dicho que no te incumbe. Debe bastarte con saber que estaba entre los restos de una nave en el sistema Veridian, o al menos, eso es lo único que se yo sé –respondió el contrabandista algo nervioso.
-¿Y que puede tener de bueno para mi ese cubo de memoria? –El ferengi impregnaba a cada frase un desdén acentuado para intentar demostrar su desinterés por la pieza de tecnología que sostenía entre sus manos.
-No lo se, dímelo tú -dijo el otro intuyendo cuál era el juego del mercader. -Este cubo contiene dentro un programa holográfico con mapas estelares y dos personajes principales que parecen recorrer la galaxia.
-Podría utilizarlo algún día -mientras continuaba mostrando apatía por el cubo -Te ofrezco dos barras de latinio por el cubo.
-Me insultas, Quark. Eso no cubre ni la molestia de traértelo hasta aquí. Quiero diez barras cuando menos.
-Yo no hago obras de caridad. Te doy cinco y aquí termina la conversación –intimó Quark realizando un amague como para irse y extendiendo el cubo en su mano para entregárselo. -Supongo que conoces a muchos que necesitan algo así -agregó cínicamente.
-Yo sabía que cometía un error comercializando con un Ferengi -comentó el contrabandista con enojo y gesto resignado. -Está bien, trato hecho.
-Siempre es bueno hacer tratos contigo.
Quizás el hecho de haber recibido poca ganancia por la venta haya sido el motivo por el cual omitió comentarle a Quark el precio que tuvo que pagar por averiguar el contenido del cubo. Su computadora había sido completamente escaneada por el cubo y de no ser porque lo desconectó de manera abrupta, hubiera perdido el completo control de su nave.
Quark se dirigió de manera presurosa hacia su bar. Llevaba debajo de la chaqueta el cubo de memoria que acababa de adquirir. No deseaba ser visto por nadie. A pesar de la ausencia de Odo en la estación, la vigilancia de los oficiales de seguridad no debía menos preciarse. Regla de Adquisición Número 6 “Estate siempre atento”.
Justo antes de ingresar en el Promenade, una persona impacta de pleno con él provocando que su preciosa carga rodara por el piso junto con las pertenencias del causante de la embestida
¡¿Quark?! Discúlpame, no te había visto –Exclamo el doctor Bashir mientras se agachaba para recoger lo que se le había caído.
-No te preocupes, a cualquier idiota puede pasarle -le espetó disgustado Quark por hacerle perder el tiempo.
-Quería avisarte que hice una copia de la holomatriz de Vic para enviarla al USS Stealth.
En su mano alzaba desde el suelo un cubo de memoria y se la enseñaba al ferengi. Quien con su mirada atónita vio el cubo y comenzó a buscar a su alrededor hasta que vio el suyo propio.
-No te preocupes, -respondió agitado por el sobresalto -te lo agrego a tu cuenta -entonces se paró y se dirigió raudamente hacia su bar perdiéndose entre la gente.
Cuando Bashir llegó a la enfermería, colocó el cubo de memoria en una interfase sobre su consola de comunicaciones.
-Computadora, descargue el cubo de memoria –ordenó Julián.
-Descarga completa –respondió la fría voz de la Computadora.
-Transfiera la holomatriz al USS Stealth para el Jefe Takeshi Ike.
-Tiempo estimado de transferencia… 6 Horas, 45 Minutos y 17 Segundos –respondió la máquina.
-¿Por qué?
-Clarifique su pregunta, por favor.
-¿Cuál es el motivo por el cual la transferencia llevará tanto tiempo? –Repregunto Bashir bufando.
-La holomatriz es extremadamente grande.
Julián cambió su expresión. Sabía que el holograma de Vic a veces corría hasta 24 Hs continuas, motivo por el cual su base de datos crece más rápido, pero creía que podía ser transferida más rápidamente.
Pasado el tiempo calculado por la Computadora, Bashir se acercó nuevamente hasta su consola y verificó que todo estuviera correcto. En la pantalla, indicaba que la transferencia había finalizado con éxito.
-Computadora. Ahora descargue por completo la holomatriz.
Cuando la orden no se acató con la velocidad de siempre, revisó que sucedía y notó que cierta parte del cubo de memoria no se borraba tan fácilmente, por lo que tuvo que interceder en forma manual para resolver el problema. Sus charlas técnicas con el jefe O’Brien por fin servirían para algo. Los sistemas de seguridad y su mejoramiento genético, ayudaron para que pudiera finalmente oír el mensaje “Descarga completa” por parte de la Computadora.
* Bitácora del Capitán, fecha estelar 53503.7;
En el privado del capitán se hallaban sentados: el mismo, Morak, Dal'ar y Jarek. Connor les comunicaba el motivo de la reunión…
-Los he reunido para informarles que ustedes tres bajarán a la superficie del planeta para reparar la fuente de poder de la base en DeLorean IV. La misma se ve afectada por tormentas de Iones que interrumpen el flujo de energía con el núcleo del planeta. Esto fue lo último que informaron a la flota antes de que las comunicaciones se vieran interrumpidas. Dal'ar, usted se encargará de las reparaciones; Morak, estará de apoyo por si algo sale mal; Número uno, estará a cargo de la misión. ¿Alguna pregunta? -Indagó el Capitán escrutando con la mirada el rostro de sus subordinados en busca de alguna duda.
-¿No podría ir el jefe Ike en mi lugar? -Se decidió a preguntar Dal’ar tras una pausa de unos segundos.
-Teniente, yo no se que tan acostumbrada esta usted a discutir las órdenes en Romulus, -respondió el capitán frunciendo el entrecejo en señal de disconformidad con el comentario -pero estando en esta nave, hará lo que le ordene.
La imparcialidad que debía adoptar como capitán de una nave de la Federación hacia los romulanos, había alcanzado su primer punto de inflexión.
Por otra parte, la verde sangre de la romulana casi alcanza el punto de ebullición, una latente vena se dibujó en su sien y su pecho de infló de ira. Era evidente que si su mirada hubiera podido matar, en este momento el Capitán estaría siendo atendido por el doctor en forma urgente.
-Si, señor -Fueron las palabras que logró pronunciar despectivamente mientras tragaba saliva y recuperaba la compostura.
Por otro lado, Morak, a quien tampoco le agradaba la presencia de Dal'ar, prefirió callar antes de realizar un pedido similar y obtener una similar respuesta.
-En cinco horas llevaremos a la base, -Se apresuró a decir Jarek para liberar la tensión que se había generado en el ambiente -para ese momento nos transportaremos para las reparaciones. Hasta entonces. Pueden retirarse.
Ambos oficiales abandonaron el privado dejando solos a los dos oficiales superiores.
-Comprendo los motivos de sus asignaciones para esta misión, pero creo que la escena de recién fue… si me permite… un tanto agresiva para con la teniente.
-Lo se, perdí los estribos. Esta gente es tan arrogante que al presentarse esta oportunidad, me dejé llevar. Por un momento casi olvido mi puesto.
-No es el único que lo hace. He recibido varios reportes de discusiones menores entre la tripulación.
Connor se paró de su asiento y se dirigió hacia la ventana de la sala de juntas para ver las estrellas.
-Es verdad. Y a mi los romulanos me resultan tan desagradables como a cualquier otro en esta nave, creo que debería ser yo quien tendría que ir a esta misión para ser más tolerante con Dal'ar en lugar de Morak.
-Me temo que eso no se lo podría permitir.
El capitán giró sobre sus talones para mirar de frente a Jarek.
-Veo que a pesar de tu crianza, no has tomado todas las malas costumbres humanas. Si me permites la pregunta… ¿Aún sufres desbalances en tus emociones?
La cierta intimidad que había entre ambos generada por el tiempo que hacía que se conocían, había hecho que conociera particularidades del vulcano.
Jarek había perdido sus padres y fue criado por una pareja humana “amiga” de ellos, que respetando sus orígenes, hicieron que él continuara con sus raíces lógicas. Pero no podían omitir sus propias emociones y sentimientos hacia su hijo adoptivo, lo que produjo en Jarek cierta inestabilidad en el control de sus emociones que a veces brotaban.
-Me he dedicado a meditar más para lograr más concentración en contener mis emociones. Durante el período en el que no he estado bajo su mando, he tomado una licencia durante la cual me recluí en un templo Vulcano.
-Ya veo, -asintió Connor, quien ya había retornado a su asiento -supongo que te habrás divertido mucho allí. Lo siento, ha sido una broma.
El Jefe Ike había informado a BOB que recibió una transferencia de una holomatriz
desde
-Computadora, transfiera mi programa a la holocubierta del nivel tres e inicie el programa recientemente transferido por el jefe Ike.
La imagen del holograma fluctuó unas décimas de segundo y desapareció del Nexus para reaparecer en el destino solicitado.
Lejos de ser el bar de un casino de Las Vegas del siglo XX, era el interior de una bahía y un lanzadera de la Federación..
Una vez que se halló atracado, la puerta trasera se abrió. BOB, después de unos segundos de vacilación decidió ingresar al aparato y vio frente a él a una persona en los controles de la pequeña nave.
-Buenos días… ¿Vic? –Preguntó tímidamente BOB.
La imagen del hombre sentado en los controles se agazapó sobre el panel de control y luego de tocar un par de botones su imagen pareció parpadear. Pasado esto se paró y giró hacia BOB.
-Supongo que tu debes ser BOB ¿Verdad? –Preguntó Vic.
-Así es. Me sorprendió el verte en esa lanzadera.
-A mi también me sorprende estar en esta nave. Es por eso que resolví presentarme como si hubiera arribado de un viaje. Ya me he enterado que quieres que yo te asesore en como interactuar con la gente.
-Si, y te agradecería mucho que lo hicieras. Lo del arribo ha sido una muy buena idea.
-Para que ya vayas aprendiendo algo. A los sólidos no les gustan los hologramas, por lo cual si apareces de la nada, les provoca miedo. Deberías intentar algo como aparecer por debajo del mostrador o algo por estilo
-Parece como si no te gustaran los seres biológicos.
-No es eso -Se apresuró a contestar. -Es simplemente que a veces siento como si se burlaran de uno. Creen que pueden encendernos y apagarnos como si fuéramos una bombilla de luz. Sin saber que uno tiene conciencia y sentimientos. ¿Me comprendes?
-Te entiendo -dijo BOB sin terminar de entender cual era el punto de Vic. Lo que acababa de escuchar sonaba más a un discurso contra la gente, que un comentario de asesoramiento.
-Por cierto… Esta nave es el USS Stealth ¿No?
-Eso es correcto –reconoció BOB.
-Es muy distinta al USS Enterprise. -Comentó Vic sin darse cuenta que lo hacía en voz alta.
-Creía que nunca habías abandonado la holocubierta del bar de Quark -Curioseó BOB sorprendido.
-¿Quark? -Dijo, sin saber a quién se refería -Si, ya se de quien hablas -Contestó. Y luego de unos segundos de pausa, continuó. -No, lo que quise decir es que en un momento corrieron mi programa en una simulación del Enterprise, incluso llegué a conocer al Capitán Picard, al teniente comandante DATA y al teniente Barclay. Me gustaría poder visitar tu bar y ahí mismo ayudarte. No me gusta estar encerrado en una holocubierta, ya lo he estado por mucho tiempo. -Agregó Vic con voz sombría.
-Hablaré con Ike, mi creador, para ver que podamos estar juntos en el bar.
-Pongamos algo en claro -increpó de mal modo y cambiando su tono de voz por completo. -El hecho de que ese tal Ike te haya programado no indica que sea tu creador. Tú eres tu propio creador y vas a ver que a mi lado aprenderás todo lo que necesitas saber para no depender más de los sólidos.
-Pero… yo quiero aprender a estar con ellos. -Murmuró en tono sumiso.
-Perdón –expresó Vic volviendo a adoptar su tono normal. -Eso es lo que quise decir.
-Muy bien, después volveré por ti. Computadora, reenvíe mi programa al “Nexus”.
Dicho esto, BOB volvió a fluctuar y desapareció ante la presencia de Vic.
-Esta es mi oportunidad de vengarme. Esta ya no es una simulación. Esto es real y lo voy a aprovechar. Computadora, finalice programa.
El entorno desapareció al igual que lo había hecho BOB a excepción de la nave y él, que continuaba plantado en el centro de la holocubierta mirando a su alrededor.
-Esto deberá ser útil para mi propósito. Ya he aprendido todo lo que la computadora de aquí tenía para ofrecerme. Sus sellos de seguridad no representan gran desafío.
Riendo en forma casi macabra, el holograma volvió a ingresar a la nave que
lo trajo en
Al arribar a DeLorean IV, una feroz tormenta arreciaba la superficie del planeta.
Desde la órbita estacionaria podía verse como las nubes se arremolinaban en
la atmósfera a causa de los fuertes vientos. La carga de iones en el ambiente
provocaba que el uso del transportador fuera muy inestable, obligando al grupo
de exploración a descender en trasbordador hasta la superficie del planeta.
Por esta razón, fue asignada a
Los intentos de comunicación con el planeta fueron infructuosos, aparentemente a causa del fenómeno metereológico, por lo que se decidió ir directamente a la superficie.
En la enfermería del Stealth se hallaban charlando el doctor Stuart y su esposa,
-Por supuesto que estoy contento con tu asignación a esta misión -comentó el galeno sin que su supuesta alegría se expresase en su rostro más que a través de una mueca parecida a una sonrisa.
-Con verte y conocerte me basta para saber que no es así -contestó rápidamente Lara.
-No puedo evitar lo que siento, te amo demasiado para perderte y esta misión me da una mala corazonada -aseguró con la mirada fija en el suelo de la enfermería.
-No debes temer, además, no me enlisté en
Ambos rieron ante el ingenuo chiste que acababa de decir ella. Esto era comprensible ya que aún llevaban un corto tiempo de matrimonio.
-Prométeme que te cuidarás –le impuso Stuart una vez que recobró la compostura.
-Lo prometo doctor.
De pronto, la vista de él perdió el interés por la alfombra y alzó su rostro para encontrarse con el de su amada. Los ojos sensuales color miel de ella se posaron en los azules ojos de él. Ambos acercaron sus labios para besarse cuando una voz interrumpió y un gesto de fastidio se dibujó en los dos.
-Jarek a Dawson.
-Aquí Dawson comandante.
-Estamos en la bahía número tres aguardando por usted, Alférez.
El gesto de fastidio se borró inmediatamente de la cara de Lara reemplazándose por el de espanto.
-Voy inmediatamente comandante, Dawson fuera.
Presurosa, besó a su esposo acortando la despedida y se alejó. Mientras tanto,
el doctor veía como Lara desaparecía al cerrarse la puerta de
En el centro de la bahía número tres se hallaba la lanzadera en el cual se va a dirigir el grupo formado por Morak. Quien se hallaba a la derecha de la puerta del trasbordador. Vestía su uniforme federal (tal como se lo había solicitado el capitán hace un tiempo), y en su cuello se mostraba brillante el rango que ocupaba.
En el lado derecho del acceso al aparato se ubicaba
Entre ambos se hallaba el comandante Jarek a la espera del arribo de Lara. Quien hizo su aparición con agitada celeridad
-Lo siento comandante, no volverá a ocurrir -alcanzó a pronunciar intentando recuperar el aliento.
-Eso espero, alférez.
Fue lo único que dijo antes de ingresar en la pequeña nave.
Fue seguido por Dal'ar, Lara y por último, Morak. Cada cual asumió su estación correspondiente; Morak: en Tácticas; Dal'ar: en la consola de ingeniería; Jarek: como Copiloto y Lara: el asiento del Piloto.
Cuando se sentó y colocó sus manos sobre el teclado de control de navegación.
Sintió como todo su cuerpo vibraba de
Pero al parecer era la única que se sentía agradecida de estar en aquella situación, ya que podía verse en el rostro de Dal’ar que aún no había olvidado la reunión en la que había sido notificada de la misión y como el trato del capitán la enfureció.
Morak era otro que no emanaba felicidad por sus poros klingon, ya que estaba asignado a una nave de la Federación por pedido del Canciller Martok y además tenía que soportar la presencia de una romulana a bordo.
Era evidente que el viaje no iba ser placentero, un vulcano, una romulana y un klingon, no eran los compañeros de viaje que cualquiera elegiría para entablar un debate. No era necesaria la empatía de Lara para sentir que el clima se podría tornar denso de un momento a otro.
Las puertas de la bahía se abrieron para dar lugar a la salida de la lanzadera, el cual se deslizó por ellas atravesando el campo de fuerza que mantiene presurizada la bahía durante la apertura de las compuertas, giró y tomó rumbo hacia el planeta. Desde el lanzadera podía verse más claramente cómo la tormenta azotaba la superficie.
-Debemos rodear la tormenta a pesar de que nos tome más tiempo –ordenó Jarek.
-Este debería ser el rumbo que deberíamos tomar, -indicó Dal’ar Marcando en su tablero las coordenadas -es el más seguro y el más directo.
Morak, mirando su consola objetó la sugerencia de la teniente.
-No se que puede tener de segura -gruñó con marcado desagrado. -Ese rumbo nos acerca peligrosamente a la tormenta.
Con gran autosuficiencia y arrogancia, la romulana dirigió una mirada a Morak en la que no escatimó desprecio.
-Creo que el susto que le ha causado ver a la tormenta de frente le ha afectado su razonamiento. Ya que no se percató del hecho que el fenómeno va en dirección contraria al curso que he calculado.
-Alférez, tome la ruta indicada por la teniente -dijo Jarek abruptamente, zanjando de plano la insipiente discusión al ver el destello de furia que desprendía la mirada de Morak.
Cierto gesto de satisfacción resplandeció en el rostro de Dal'ar, que no le cayó para nada bien al klingon.
Pero a pesar de la orden del comandante, Lara no alteraba el curso de
-Alférez. ¿Qué sucede? –Inquirió Jarek.
Pero Lara no respondía. Entonces el primer oficial subió el tono de voz.
-¡¡ALFEREZ!! –Solo cuando el comandante gritó, Lara reaccionó. Como si hubiera estado en trance. -Cambie el curso a 524232 marca 5... ¡¡AHORA!!
En el rostro del vulcano, casi se percibía un gesto de enojo entremezclado con temor. Pero a Lara no le hizo falta mirarlo ya que pudo sentir sus casi imperceptibles emociones y también la de ambos acompañantes.
Cuando ingresó en la atmósfera del planeta, la nave hizo una maniobra brusca en tirabuzón escapando de la tormenta y alejándose de la base también.
-Comandante, la tormenta ha cambiado de curso también y se dirige hacia nosotros –exclamó Morak en un gruñido mirando de reojo a Dal’ar.
-Impulso total –ordenó Jarek.
-La tormenta iguala nuestra velocidad y aumenta.
-Escudos al máximo. Éufrates a Stealth. -Pero solo se oía el silencio a través de los comunicadores. –Stealth aquí Trasbordador Éufrates, respondan -Agregó, dejando escapar un sutil tono de enojo.
El Vulcano giró su cabeza y fijó su vista en Dal'ar.
Dal’ar no necesitó oír la pregunta para saber el motivo de la mirada.
-Evidentemente la cercanía de esta tormenta ha interrumpido las comunicaciones
con
En ese preciso instante, la tormenta alcanzó la lanzadera y lo envolvió.
Dentro, los tableros expulsaban chispas y los tripulantes fueron zamarreados como muñecos. Todos los controles, lentamente, comenzaron a apagarse uno por uno.
-Señor –informó Dawson –ya no tengo el control sobre la nave.
Continuará…