“Únete al capitán Jonathan Archer y a la tripulación de la primera nave estelar warp 5, la Enterprise NX-01. En los primeros pasos de la humanidad por la galaxia”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Enterprise

Un Sol Olvidado Parte 4: Vientos de Guerra

Escrito por Sikileia

Esta saga esta situada durante la 4 temporada de la serie de TV

Anteriormente: Intuyendo que la clave de todo se halla en la estación de Baten Kaitos III, Hoshi y  Tucker se infiltran como mercaderes de Orion. Mientras, la lucha por la supervivencia prosigue en las selvas del planeta para Shran y Archer.

La lanzadera Shuttlepod Two se acercaba a velocidad de impulso a la vieja estación espacial de Baten Kaitos III. Hoshi y Tucker, convertidos ahora en dos hipotéticos comerciantes de Orión iban en ella.

-¿Qué le parece mi nuevo look, Sato?

La japonesa le miró unos segundos y comentó con ironía:

-Supongo que Phlox le habrá atiborrado de anabolizantes para que usted pudiera conseguir esos músculos tan cachas… Necesitaría entrenar toda una vida en el gimnasio de la nave para estar así.

-Ni me lo recuerde, lo peor es haberme tenido que rapar la cabeza y encima ponerme estos piercings que llevo encima.

-¿Le duelen, comandante?

-No, alférez. Me dijo el doctor que metal de  los piercings llevaban una sustancia que la hacía indolora al contacto de la piel.

-Todo sea por hacer más realista el disfraz…

-De eso se trata, alférez.

-¿Ha visto la mercancía tan exótica que llevamos a bordo: la seda triaxiana que nos dejó D’Marr[1] y esos pequeños animalitos peludos…?

-Ah, esos tribbles, como los llama el Doctor.

-Todo sea por parecer auténticos mercaderes de Orión. A propósito de Oriones, ¿qué tal lleva el aprendizaje de su lengua?

-He programado las matrices básicas de su lengua en nuestros traductores, pero creo que para defendernos sin levantar sospechas es más que suficiente.

-¿Está preparada, Hoshi?

-Siempre lo estoy, señor.

Tucker sonrió levemente y añadió:

-A partir de ahora no me llame “Trip”, soy desde ahora Ukass. Y usted desde ahora se llamará Be’Kara.

-Señor, pues creo que más que Ukass  debería llamarse “Trip-ble”...

-Muy ingenioso, alférez… Aunque lo que me falta es pelo…

Ambos rieron unos instantes.

Una pantalla circular del panel de control que manejaba Tucker comenzó a hacer un “beep” particular, en el medio había un gran punto azul que parpadeaba junto a otros rojos.

-¡La estación! A menos de media hora-luz. –sentenció el comandante.- Fijo coordenadas: Marcación -2.3.-7. Ya está, vamos allá.

-Señor, ¿Ha visto la gran cantidad de puntos rojos? Los sensores indican que una gran cantidad de ellos son cargueros de naves de Orión.

-Si mis sospechas son ciertas, alférez, quizás estemos ante el preludio de una gran invasión.

-¿Invasión, señor?

-Sí, una invasión. El capitán me enseñó en la Academia de la Flota que a veces hay que saber hacer caso a las corazonadas.  Los humanos no somos como T’Pol que ella lo deduce todo con lógica; nosotros vamos más allá y  necesitamos un poco de buena suerte para estar a su altura.

-Entiendo, comandante. –sonrió la japonesa. –Perdón… Ukass…

-Nada, Be’Kara…

-Por cierto, Hoshi.  No se lo tome como una desconsideración, alférez, pero está usted guapísima con su piel verde y su pelo negro…

-Eso pensaba también de usted, señor, si no pareciera una insubordinación el decírselo… -Río entre dientes la alférez. –Creo que Phlox sería un buen médico de medicina estética…

-No le dé ideas… Be’Kara.  Lo necesitamos más nosotros  a bordo que todas esas señoras que se ponen implantes.

-Je, je, je… -rió Hoshi. –No se preocupe, señor. Yo también le echaría de menos si se nos fuera de la nave. Señor, mire… ¡ La Estación Espacial! ¡Ya estamos llegando!

-¡Bien! ¡Diez minutos solares para llegar a nuestro destino!-confirmó Tucker mirando la pantalla de su panel.  -Hoshi, prepárese, vamos a iniciar  maniobra de atraque. Ni una sola palabra en inglés federal.

-Sí, señor.

-Y ahora abra frecuencias con la estación.

Tras manipular unos instantes los botones de su panel, Hoshi comenzó a hablar en la lengua de Orión, una lengua que al oído sonaba muy gutural y vibrante, con muchos sonidos “erre” en su fonética. Hoshi miró unos instantes a Charlie Tucker y éste en silencio asentó con la cabeza.

-<<Aquí la copiloto Be’Kara del remolcador comercial “K’Zir Dar’da” del asterioide colonial de Rigel V. Solicitamos permiso para atracar la nave>>.[2]

-<< Aquí la Estación Espacial de Baiten Kaitos. ¿Cuál es el motivo de su  visita a estas instalaciones?>> -Respondió una voz de hombre con un tono seco.

-<<Transacciones comerciales. >>

-<<Solicitud confirmada y aprobada. Una lanzadera de apoyo les guiará. Muelle de atraque 13. >>

-<<De acuerdo, control. Llegaremos en 3.3 Pas’Dar.  “K’Zir Dar’da” fuera. >>

Tucker sonrió y miró fijamente a la japonesa.

-Buen trabajo… Be’Kara… Cualquiera diría que usted no es nativa de Orión.

-Pues podré ser todo lo que quiera de guapa pero lo que no me gustaría es ser una nativa de esa raza.

*****

Archer avanzaba muy lentamente precedido de sus dos MACO’s por la espesura de la selva. Los escáners tanto terrestres como andorianos señalaban la presencia de los enemigos Oriones y Nausicaanos a una buena distancia de ellos. El peligro acechaba pero aparentemente estaba distante, lo que le daba al capitán de la ENTERPRISE NX-01 una tranquilidad relativa. T’Pol estaba en medio  y detrás en la retaguardia los andorianos empuñaban sus rifles y disruptores formando un abanico.

De pronto, algo inesperado sucedió, del suelo que pisaba uno de los andorianos se abrió un boquete y éste desapareció como tragado por la tierra. El alien azul gritó en su caída y de algún lugar comenzaron a oírse unas alarmas. El soldado comenzó poco a poco a hundirse en el hoyo formado como si fuera arenas movedizas.

  Archer hizo señales con su brazo para que el grupo se parase e indicó a Tholos que le acompañara. Ambos se dirigieron corriendo hasta donde estaba el hombre de Tholos. Éste estaba intentando aferrarse inútilmente a una raíz y salir del agujero pero algo le sujetaba del tobillo derecho, era una especie de viscosa pata peluda de color verde musgo.

-¡Ayúdeme, Tholos! ¡Hemos de salvar a su hombre!

-¡Capitán, no podemos ya! ¡Es un Kho’Tor! ¡Él ya está sentenciado, créame!

-¿Un qué?

-Un Kho’Tor… una especie de pulpo-araña! ¡Una criatura venenosa que mata a todo ser vivo con el simple contacto!

El andoriano caído poco a poco se hundía en el interior del hoyo arrastrado por la criatura.

-¡Capitán…Por favor…! –gimió el andoriano con voz estertórea.

Tholos cogió su fusil, apuntó hacia su igual y le disparó.  El soldado sonrió levemente y cayó inerte. La criatura sacó otro de sus tentáculos y arrastró el cuerpo hacia el interior hasta que sólo se vieron las manos. De repente, el hoyo comenzó a recubrirse de arena y terminó por llenarse hasta el borde hasta no quedar rastro de él.

Tholos se quedó mirando estupefacto hacia  el lugar que había ocupado el hoyo. Archer se dio cuenta del estado emocional de su aliado y se acercó hasta él.

-Tholos, siento lo ocurrido con su soldado…

-Déjelo… Era un riesgo que teníamos que asumir si bajábamos a este planeta. Pensé que esta criatura era un mito del que hablaban los antiguos viajeros pero no que iba a ser tan real como para matar a uno de mis hombres.

-Tendremos que ir desde ahora con sumo cuidado…-Le advirtió Archer.      

-Capitán, -gritó T’Pol –Detecto una serie de señales vitales que se acercan hasta aquí… Son Nausicaanos…

-Han debido sin duda de detectarnos… ¡Pero cómo?

-Los gritos de mi oficial sin duda les habrán alertado… Se han podido oír en toda la selva…

Un fogonazo amarillo-anaranjado cruzó el claro de la jungla e impactó contra una rama. Ésta se partió de su tronco cayendo pesadamente a tierra.

-¡Desde luego que nos han oído, Tholos! ¡A cubierto todo el mundo y a tomar posiciones!-ordenó Archer.

*****

Poco a poco en la quietud del espacio cósmico la lanzadera de “Trip” y Hoshi Sato se acercaba al hangar asignado.

Una inmensa estructura metálica llena de tubos y recovecos con forma cuadrada había sido “ensamblada” de alguna manera a un asteroide lleno de cráteres. De un gran créter se perfilaba, reconocible por la luz azulada que emanaba de ella,  una gran ranura que sin duda era la entrada principal a la Estación Espacial y en la que se podía distinguir naves de varios mundos pero sobre todo de Orión que esperaban para entrar o despegar.

 “Demasiadas naves de Orión en un cuadrante que debería corresponder a la Tierra Unida”. Reflexionó para sí, preocupado, el comandante Tucker.

-Comandante, los sensores señalan una antigüedad de 4.500 años a juzgar por el estado de los enlaces moleculares de su estructura metálica.

-Un diseño muy antiguo y muy primitivo: Ni Orión, ni andoriano, ni vulcaniano…Debe ser  una estructura antiquísima, quizás obra de aquellas criaturas cibernéticas que Zefram Cochrane dijo en su diario haber encontrado.

-¿Criaturas cibernéticas?

-Hace años se encontraron unas naves con estructuras similares en la Tierra. [3] Parece que en su momento también esas criaturas usaron esta nave y por algún motivo la abandonaron convirtiéndola en esta Estación. –Un leve pitido se oyó en la consola de Tucker. –Cinco minutos para tomar contacto visual con la Estación. Sato… Bekkara… comunique nuestra llegada a Control Central.

-Si, señor.

-Prepare su traductor, Hoshi. Vamos a descender en breve. Mire ahí está la lanzadera-guía-

Un pitido y una luz intermitente se activaron en el puesto de la Oficial de Comunicaciones.

-<<Aquí, lanzadera-guía número 7, -Dijo una potente  voz masculina en Orión. –prepárense para seguirnos.>>

-<<Al habla, Be’Kara, del  remolcador comercial “K’Zir Dar’da”. Esperamos instrucciones para el atraque.”

-<<De acuerdo, les remolcaremos con nuestro rayo tractor hasta la Estación. Lo único que deben hacer es maniobrar la nave para estabilizar el rumbo.>>

-<<Recibido lanzadera, procedan.>>

*****

Más ráfagas de disparos de láser comenzaron a impactar en las ramas. El tricorder de T’Pol señalaba una decena de puntos que se les aproximaba. De repente, Reed miró hacia el cielo y vio una especie de poliedros plateados que se les acercaba amenazadoramente.

-Mi escáner señala que de esos objetos emana un haz de energía que dejan inútiles los inhibidores andorianos.

-Entonces, estamos al descubierto, Tholos, y atrapados. Si hemos de morir lo haremos combatiendo. –recalcó con firmeza el capitán de la ENTERPRISE. –Reed, Tholos. Digan a sus hombres que pongan las armas en posición de aturdir e intenten hacer tiros precisos para evitar malgastar munición.

-De acuerdo, capitán.

Todos avanzaron sigilosamente colocándose detrás de los anchos troncos de árboles parecidos a lianas y baobabs. De repente, T’Pol cayó de rodillas mientras sus manos tocaban la frente. Archer le hizo a Reed y Tholos el gesto de que parasen y se encaminó hasta donde había caído la vulcaniana.

-No…  No… Dolor… El Tiempo del Despertar todavía no ha llegado… Dolor… -se lamentaba una  semiinconsciente T’Pol.

-Sus emociones…Controle sus emociones. –Le espetó Jonathan Archer. –La necesito y más AHORA, T’Pol… Céntrese…

-El Dolor Primigenio se acerca… El Dolor  Primigenio se acerca… -Susurró T’Pol en un estado de ensueño.

Repentinamente, como emboscados, varios soldados nausiacaanos salieron de la retaguardia y se abalanzaron sobre los combatientes terrestres y andorianos.

-¡A por ellos! ¡Capturadlos vivos, si puede ser! ¡Serán unos buenos ejemplares para vender como esclavos a los Oriones! –Ordenó  el que parecía ser su jefe.

Ahora la lucha se había convertido en un cuerpo a cuerpo desigual. Reed se reagrupó con Tholos y otro oficial andoriano en lo que parecía ser una construcción abandonada. Como pudieron intentaron cubrir a los compañeros MACOs que a duras penas podían defenderse ya que eran sobrepasados en número. La lucha había pasado del uso de las armas de plasma a liarse a puñetazos limpios con sus oponentes.

Hayes exponiéndose a que le hirieran buscó la manera de hacer de señuelo y atraer hacia otro lado a sus enemigos a fin de que Archer y los suyos ganasen tiempo para hacer que se T’Pol se recuperara.

 Se alejó hasta lo que parecía ser la  esquina de una antigua construcción protoandoriana, busco refugió tras el saliente de una pared y comenzó a disparar con su fáser. Logró derribar a un par de adversarios. Pero veía que los oponentes avanzaban por doquier  y volvió a retroceder a su antigua posición mientras cubría a sus compañeros que luchaban en campo descubierto cuerpo a cuerpo contra una docena de nausicaanos.

-¡Retroceded, retroceded! –Ordenó Tholos a los suyos mientras con el brazo hacía el ademán de retirada. –¡Todos tras los árboles!

Archer, intentaba en vano reanimar a una cada vez más  inconsciente T’Pol. Casi como aparecidos de la nada, tres nausicaanos les rodearon. Archer reaccionó rápidamente cogiendo su pistola y derribó a uno de ellos que cayó pesadamente sobre su espalda. Otro de los dos que quedaba en pie logró llegar hasta Archer y comenzó con él una pelea con las manos desnudas. Mientras el otro superviviente intentaba con su rifle de plasma disparar al capitán pero los bruscos movimientos de la lucha hacía imposible hacer blanco en su persona. Volvió a intentarlo de nuevo. El dedo estaba por apretar el gatillo cuando un fogonazo impactó de parte a parte en la espalda del enemigo que cayó de bruces.

El entrenamiento largos años en la Flota Estelar había servido a pesar de que él no estaba al cien por cien de su capacidad  por tener la espalda mal. Archer  corrió hacia atrás y dando una voltereta rápida cogió el arma del nausicaano caído en un rápido reflejo y disparó contra el oponente que quedaba. Éste desapareció en la nada, dejando tras de sí su silueta amarilla y un grito ensordecedor.

 -¡Malditos nausicaanos! –Farfulló para sí Archer.- ¡Tienen las armas en posición de matar!

*****

La ahora lanzadera de Orión se posó suavemente en el interior de un inmenso hangar. En su interior, Hoshi y “Trip” ahora convertidos en Be’Kara y Ukass, esperaban a que la inmensa sale se despresurizase para salir del vehículo.

La misma voz masculina volvió a oírse a través del intercomunicador de la nave:

-<<Remolcador comercial “K’Zir Dar’da, aquí Control Central de Baten Kaitos III. El hángar ha sido despresurizado. Pueden descender a la Estación. ¿Pueden especificar el motivo de su visita?>>

-<<Transacciones comerciales de mercancías exóticas>>. –Reaccionó enseguida Hoshi Sato. <<-Telas y mascotas para entretenimiento.>>

-<<De acuerdo, remolcador. En cuanto bajen, procedan a declarar cuanta mercancía lleven en el puesto de avanzada 5. Gracias por su colaboración y que disfruten de su estancia.>>

-<<Recibido. Corto y cierro.>>[4]

Charles Tucker III sonrió levemente hacia Sato y comentó:

-Éste no es precisamente lo que yo llamaría un comité de bienvenida, Sato…

-Lo sé, señor… ¿Se ha dado cuenta de que la conversación en todo momento con Control Central la hemos mantenido en lengua orioniana, cuando lo normal es que nos pregunten en varias lenguas antes de dar con la nativa de un comerciante?

-Si, ya me di cuenta… Esto me huele a chamusquina, alférez.

-Y a mí tam… –Un pitido en el panel de Tucker interrumpió el comentario de la japonesa.

-Hangar despresurizado, podemos salir… Be’Kara… Recuerde, BE’-KA-RA, no se olvide. –recalcó mientras con su frente fruncía el ceño y sonreía.

-Sí,… Ukass

“Trip” activó la puerta trasera de la nave que se abrió cayendo hacia el pavimento.  Los dos Oriones impostores salieron de la lanzadera y con ayuda de unos carritos anti-grav descargaron su mercancía: avena, café (que habían salido de la despensa de la nave), sedas triaxianas y los tribbles que no dejaban de producir esos ronroneos tan característicos. Una vez descargado todo, Tucker cerró la lanzadera con ayuda de un mando automatizado.

-Bueno, -afirmó resignado Tucker- nos dijeron de llevar todo esto al puesto de avanzada número 5. La especie humana se expande y con ella la burocracia.

-Si es que son humanos la mayoría de los que encontremos.

Ambos llegaron hasta una especie de almacén en el que tras un mostrador se concentraba una cola de comerciantes. “De supuestos comerciantes.” Pensó para sí el terrícola, porque sin duda la mayoría eran traficantes y contrabandistas. Observó con todo detalle la fila de los que esperaban. Los había de todas las razas hasta klingons, pero ningún humano. “Esto es sospechosamente extraño.” Volvió a pensar el  oficial de seguridad. Sin duda, en la cabeza de Charles comenzaban algunas piezas a encajar como en un puzzle. Mientras estaba sumido en su pensamiento, Tucker avanzó en la cola y sin querer fue a darse contra una especie de pared blanda. Dio un paso atrás sólo para percatarse de la presencia de un klingon tres cabezas más alto que él.

De repente, un ronroneo ensordecedor como los bufidos de un gato comenzaron a oírse del interior de la caja y la tapa comenzó a moverse. Toda la fila de mercaderes que estaba por delante y por detrás de los dos humanos volvió sus miradas a éstos.

 Hoshi en un movimiento reflejo consiguió asegurarla y poner una sonrisa de circunstancias. Con su cabeza hizo un gesto de no dar importancia al tema  y se encogió de hombros.

Mientras el alto klingon comenzó a mirar fijamente a Tucker. Cruzaron unos segundos sus miradas. El klingon dio un bufido y acabo yéndose al mostrador que le tocaba.

De repente, los tribbles del interior de la caja se calmaron.

-<<Hos… er… ¡Beka’ra, el Dr.Phlox no nos comentó que estos bichos peludos tuvieran  patas, la que hubieran armado si  se hubieran salido!>>[5]

-<<Menos mal que reaccioné a tiempo, señor. Pero no, no las tienen… digo sí, unas muy pequeñas pero no para dar esos saltos. Son como unos pies ambulacrales, parecidos al de las estrellas de mar>>.

-<<¡El siguiente!>> -Gritó en lengua de Orión una ruda voz  a la derecha de Hoshi y Tucker. Ambos se giraron y vieron un musculoso y alto Orión con piercings en la nariz, orejas y ceja. Tenía el torso desnudo, sobre el que llevaba un chaleco hecho de pieles de ofidio. Vestía un pantalón marrón sobre el que reposaba una pistola láser en su funda.

Ambos se acercaron con su preciado cargamento. Y se lo mostraron en la mesa. Tucker tomó la palabra.

-<<Mi nombre es Ukass y ella es Be’kara, mi… esclava. Somos los dos  tripulantes  del remolcador comercial “K’Zir Dar’da” del asteroide colonial de Rigel V. Y nos dedicamos al comercio de la seda y de la comida…>>[6]

-<< ¿Comida?>> –Refunfuñó en voz baja Sato en Orión.- << ¿Los tribbles, comida?>>

-<<Déjeme hablar, Be’Kara… Es una orden…

-<<Una esclava muy respondona…>> -contestó tras soltar una sonora carcajada el Orión que hacía de controlador. –<<Veamos qué traen ahí…>> -Dijo mientras abría con cuidado las cajas y las abría. –<<Hum, bien, de acuerdo, todo en orden. Pueden pasar, nivel 2, 4.beta-21. Todo recto y subiendo por el turbo ascensor dos pisos.  Con este passcard tienen acceso a todos los niveles de la Estación Baten Kaitos, menos al Núcleo Central ¿comprendido?>> –continuó  mientras le daba a Tucker una tarjeta con un chip. -<<Y un consejo de amigo, Ukass, No se deje avasallar por ella…>>-concluyó mientras miraba con desprecio a Hoshi Sato. -<<Tras su aparente sumisión esconden la peor de las perfidias, hágame caso.>>

<<-Gracias, pero ya la tengo “domesticada”… Sabe que a la mínima que me haga, la venderé en el primer puesto de esclavos de Orión>>.

-<<Pues aquí tendría mucho que vender, mercader Ukass, y más a esta preciosidad que lleva consigo… Se la cambiarían por 15 humanos…>>

La mirada de Tucker se empañó. “¿Sería cierto lo que le estaba comentando el controlador?”. La respuesta a una gran sospecha comenzaba a tomar forma.

<<-¿Humanos, humanos aquí en Baten Kaitos III? >>–inquirió Tucker disimulando una falsa ignorancia.

-<<¿Qué, qué pasa? No os llegan las noticias a las Colonias Exteriores?>>

-<<Pues no… Pero según nuestros mapas estelares, esta zona era territorio de la Tierra Unida…>>

-<<ERA, pero ya no, ahora es dominio de Orión… Se acabaron las fronteras con los odiosos humanos…>>

-<<Sí, esos asquerosos humanos…>>-le apoyó Tucker fingiendo felicidad. -<<¿Y entonces los colonos de este mundo?

-<<Los tenemos por centenares retenidos en las galerías subterráneas de su capital, listos para vender en nuestra Coalición… Niños, hombres, mujeres… Sobretodo los hombres, serán buenos obreros en las minas de litio de ArgaNhax.>>

-<<Bueno, pues gracias por la información, controlador…>>

-<<No hay de qué… Disfruten de la estancia… ¡El siguiente!>>

Hoshi y Tucker se perdieron por un gran pasillo en el que comerciantes y gentes de mala vida se entremezclaban sin distinguirse quién era quién. Cuando se hubieron perdido entre el gentío, una figura encapuchada se acercó hasta el controlador del puesto de entrada. En ese momento, éste terminaba de atender a un mercader taloxiano.

-<<Tengo algo de tu interés  que comentarte, Bu’Kadd…>> -dijo una voz masculina que arrastraba las sílabas silbantes.

-<<Dime…>>

-<<Hay algo que tienes que ver…>> -dijo la voz  mientras sacaba de debajo de su capa una digitografía de una shuttle-pod terrestre perfectamente reconocible. –<<Esta digitografía la tomaron las cámaras de Rigel X hace cuatro años. Y ésta es la de la nave en la que han venido los últimos mercaderes de Orión que has dejado pasar. >>

-<<Sí, en efecto ambas son parecidísimas pero no he visto en ellos nada extraño, salvo que el varón, un tal U’Kass, preguntaba más de la cuenta.>>

 -<<Creo que ellos no son quienes dicen ser…>>

-<<Mantenles vigilados todo el rato y me informas de cualquier actividad que te parezca sospechosa de ellos. >>

-<<Así lo haré, controlador. >>

*****

Tras retroceder hasta una especie de pilar de piedra, el nausicacaano sobreviviente había tomado  una excelente posición de tiro.  A través de la mira telescópica de su rifle láser tenía perfectamente alineada la cabeza de Archer en sus coordenadas de tiro. Su dedo índice estaba por apretar el gatillo cuando un rayo azulado impactó en su espalda. Un grito como el de una hiena herida se escapó de la garganta del caído. Mientras el sonido de las ráfagas del plasma y de laser se escuchaba en todas direcciones. Pero  una voz potente y clara resonó cerca del capitán terrestre.

-¡Hoy es su día de suerte, capitán Archer…!

Los sentidos de Jonathan Archer no daban crédito. Esa voz le sonaba demasiado tan  familiar al humano como la de cualquier oficial a bordo de su nave. Sin duda efectivamente, alguien que conocía había hecho de ángel guardián.

-¿¿¡¡Shran!!??

-¡¡Sí, capitán Archer, soy yo!!

El andoriano se acercó despacio esquivando los disparos enemigos hasta donde estaba Jonathan Archer.

-Capitán… ¿Está bien?

-Sí, gracias, Shran. Le agradezco de corazón su ayuda… Ha llegado justo en el mejor de los momentos.

El andoriano sonrió levemente y asintió con la cabeza mientras sus antenas se inclinaban hacia delante junto con él.

-Tenemos una tendencia últimamente a encontrarnos en los lugares más insospechados de la Vía Láctea…

-Sí, es verdad… -afirmó con una sonrisa Archer. – La Galaxia es un pañuelo…

Un gemido de mujer se oyó desde el suelo. Era T’Pol. Shran se percató que la subcomandante estaba delirando.  Su cabeza estaba recostada encima de una chaqueta de exploración enrollada y su frente estaba completamente llena de sudor.

-¿Qué le pasa a su oficial?

-No lo sé, ha entrado en una especie de trance… No para de invocar a Surak y al Gran Despertar de Vulcano.

-Creo tener la respuesta a sus preguntas, capitán.  Veo además que no está sólo…

-Sí, estaban conmigo algunos de mis hombres y varios de los suyos… Y yo le recomendaría una medalla o un ascenso a su oficial, Tholos… Se ha comportado como un héroe.

-¿Tholos? ¿Aquí? Le di orden de que permaneciera a bordo de la Kumari. Esto no es heroicidad en la Guardia Imperial Andoriana… Le va a suponer la deshonra entre las tribus de nuestro mundo.

-No, le eche la culpa… En parte fue responsabilidad mía, tratábamos de aclarar qué había sucedido con la colonia terrestre de Baten Kaitos y de paso saber qué había sucedido con un equipo de arqueólogos de mi mundo…

-¿Se refiere a la doctora Amanda Kelley?

A Archer se le frunció el ceño de asombro.

-¡¿La conoce, Shran?!

-Sí… Y demasiado bien… -respondió con ironía el andoriano- ¡Es quizás un poco irritante o me equivoco?

Archer rió entre dientes. Y miró fijamente a su azulado amigo.

-Me acaba de hacer la descripción más precisa que sobre ella me haya hecho alguien.

-Bueno, digamos que es un poco de intuición andoriana.

-Fue una antigua compañera de universidad con quien tuve un flirteo, una pequeña historia sin importancia…

-Pues para ser ‘sin importancia’ creo que la conoce demasiado bien, capitán.

-Aquí lo dejamos si no le importa, Shraan. Y ahora ¿qué hacemos?

-Ordene a sus hombres y a Tholos que vengan conmigo. Activaré las coordenadas de un punto de encuentro en modo críptico en nuestros comunicadores y escáneres. Y permítame que le ayude a llevar a T’Pol hasta allí. –Se ofreció mientras se colocaba su rifle fáser en  bandolera.

Próximo Número: La Piedra de Gol



[1] Comerciante alienígena de una raza no identificada que a encuentra Archer en 2151 (ENT-“Oasis”)

[2] En lengua de Orión.

[3] Alusión a los Borg de “ST VIII: Primer Contacto”. Cochrane los menciona brevemente también en la serie cuando habla del primer contacto con Vulcano (ENT: “Regenaration”).

[4] En lengua de Orión.

[5] En lenguaje de Orión.

[6] Todo los diálogos que vayan entre plicas, se sobreentiende que es en lengua de Orión.