Un
Sol Olvidado Parte 2:
Esta saga esta situada entre la 3 y 4 temporada de la serie de TV
-Capitán Archer…En 8 minutos entraremos en el sistema Baten Kaitos.-Confirmó T’Pol mirando a través del visor de su estación científica.-Y aún hay más, tenemos delante nuestro a la nave andoriana intrusa.
-¿Reed?
-Si, confirmo lo dicho por T’Pol, capitán. Los sensores la identifican comode Andoria.
-La nave de Shran… Se nos ha adelantado…-concluyó Archer.-Capitán, sugiero que pase a alerta roja…-sugirió inmutable la vulcana.
-T’Pol, creo que con que entremos en alerta amarilla es suficiente… Travis, órbita standard alrededor del Planeta. Hoshi, abra frecuencias conqué se traen entre manos.
-Frecuencias abiertas, capitán.
-AquíEn la pantalla salió la cabeza de un hombre andoriano que aunque parecido en rasgos a Shran no era tal. Las antenas se le movían gráciles pero el semblante era más serio del de su incipiente aliado. Tras un lapso de tiempo en el que la duda invadió al capitán humano, al final Archer lo reconoció.
-¿Tholos?
-¡Capitán Archer! ¡Qué alegría verle de nuevo! Ya han pasado dos largos años desde que nos vimos por última vez en P’Jem [1] …
-¿Y Shran? ¿No está con ustedes?
-No, bajó a la superficie del planeta…-dijo con absoluta parsimonia el andoriano.
-Capitán, -interrumpió Malcolm Reed- los sensores han detectado disparos de plasma y de tipo fásico en la superficie del planeta. Justo en las coordenadas del campamento arqueológico que nos pasaron desde-Tholos, ¿Sabe que
su presencia en Baten Kaitos es una declaración de guerra? Están ustedes en
territorio colonial de
-Lo sé, capitán. Igualmente usted sabrá que este planeta es el Hogar-Nido en la mitología de mi mundo. Si lo vemos desde el otro lado, Archer, ustedes están invadiendo nuestro mundo…
-Capitán, -interrumpió
Hoshi Sato- el oficial Tholos tiene razón. Hace 800 años llegaron hasta aquí
algunas naves andorianas y establecieron en el planeta unas colonias que son
ruinas están excavando
La mirada de Archer se tornó furiosa.
-Alférez, cuando le pida su opinión usted hablará pero hasta que no le diga nada cállese.
Tholos, desde la pantalla, sonrió maliciosamente y negó con la cabeza.
-Se está equivocando al regañarla, Archer. Créame si le digo que su oficial de comunicaciones es de las pocas personas que veo con un poco de sentido común en su nave.
-¿Qué me está insinuando?
-Le sugiero que antes de declararnos la guerra oiga lo que tengo que decirle ya que es importante.
*****
Un grito ensordecedor salió de la boca del alienígena atacante. El rayo azul había impactado en su espalda y éste se desplomó ante Karima al-Kattani cayendo de rodillas y luego de bruces.
Se acercó muy despacio hasta su enemigo que yacía yerto y le intentó tocar para ver si se movía. Cogió el arma y se la puso al hombro; pesaba un poco para ella pero era manejable. Fue entonces cuando, aún de rodillas vio de cerca el horrible rostro de la criatura, Karima se quedó como una estatua paralizada por el terror. Su enemigo tenía los ojos abiertos y de su boca manaba un líquido rosado. Estaba exánime, pero ella se aseguró propinándole un par de golpes más en la cabeza…
-¡No te ensañes más con él! –Le rogó una voz en inglés federal.- ¡Está más que muerto!
Karima levantó su cabeza y allí los vio. Eran la silueta de cuatro seres que se recortaban entre las llamaradas del campamento. Por el movimiento de sus antenas, la humana se percató de que eran nativos de Andoria. Cogió rauda el arma y la puso en posición de disparar.
-¿Qui..é..nes sois? –Titubeó la arqueóloga.
-Me
llamo Shran, soy andoriano como verás… Soy el capitán de
-¿Andorianos? ¿Aquí en Baten Kaitos?
-Es largo de explicar… ¡Y ahora baja el arma, venimos para ayudaros!
-Bueno, no me he presentado… Me llamo Karima al-Kattani y soy una de las arqueólogas que trabajábamos aquí.
-A partir de ahora también tendrás que hacer de soldado, Karima. Ahora llévate consigo esa arma y guíanos hasta el campamento.
-¿Y esos seres? ¿Por qué nos han atacado?
- Son mercenarios y piratas y quieren vuestros hallazgos arqueológicos. Estamos aquí para ayudaros.
-Recibimos la llamada de socorro de vuestro amigo…Akio. –ratificó Talas.
-¿Akio… decís? Akio está muerto. –respondió apesadumbrada.
*****
Tras la tosca barricada levantada en torno al campamento, los defensores aguantaban como podían la lluvia de plasma y bombas que caía sobre ellos. De la veintena inicial que estaba desde el principio protegiendo el puesto científico quedaban aún en pie unos doce. Los restante ocho o estaban muertos, heridos o desaparecidos.
-¡Repleguémonos! ¡Repleguémonos hasta la pirámide! -ordenó un hombre rubio y de grandes ojos azules armado con un rifle de plasma.
En su retirada a través del bosque se toparon con el grupo de Shran que escoltaba a Karima. La investigadora se interpuso entre los andorianos y el grupo del campamento.
-¡Carl, no dispares, traigo refuerzos!

Carl
Gustafsson era un geólogo de origen noruego y había llegado a Baten Kaitos procedente
de
-¡Por aquí! –Indicó el humano a los hombres que defendían el campamento. - ¡Seguidlos!
Los
defensores terrícolas y alfacentaurianos escaparon como pudieron hasta la base
de
Desde la entrada de la pirámide, Amanda Kelley no daba crédito a lo que veía. Una gran pirámide escalonada similar a un ziggurat parecía llegar hasta el cielo. Ella jamás la había visto desde esa perspectiva, tan alta, tan gallarda. Pero el cielo no estaba en Baten Kaitos III, al menos por ahora y ahora tanteaban el umbral del Infierno.
Entre ella, Paul y Zach comenzaron a disparar con los rifles de plasma hacia donde se suponía que estaban los invisibles enemigos nausicaanos para proteger al grupo de andorianos y defensores del campamento que se acercaba a la pirámide escalonada.
-¡Por allá, por allá arriba! ¡Subid! –gritó Zach mientras señalaba con su brazo hacia una entrada.
Entre torbellinos de plasma y disparos de láser, el nutrido grupo alcanzó el acceso, sin embargo en su dura ascensión un par de disparos de plasma hirieron en el brazo y en la espalda a Carl y en la pierna a la joven alférez andoriana Talas.
Entre todos los llevaron al interior de la pirámide mientras los defensores del campamento y los andorianos seguían disparando para cubrirles. La altura de la pirámide les daba un punto de ventaja sobre los nausicaanos asediantes.
Tras
un intercambio de disparos, un extraño silencio se apoderó de
Se
atrincheraron como pudieron en el interior de
Para iluminarse improvisaron con unas pequeñas linternas y unas antorchas hechas de ramas y lianas de la vegetación de la jungla. Los heridos reposaban en el suelo al cuidado de andorianos y un par de colonos.
Karima se acercó hasta Shran:
-¿Qué tal está su oficial?
-Se recuperará, sólo tiene la pierna entumecida aunque la peor parte se la ha llevado su amigo Carl. Pero no se preocupen, saldrá de esta. Eso es lo que me ha dicho mi médico Tashur que está aquí con nosotros.
Karima al-Kattani se levantó y con su antorcha iluminó los pedestales en los que estaban esculpidos los gigantes de piedra.
-Quisiera preguntarle, comandante… ¿Éstas inscripciones son protoandorianas?
-Sí… Usted lo sabía, Karima… ¿no?
-No, sólo lo intuía…
Shran se fijó en la inscripción más cercana a él e iluminándose con la antorcha de Karima tradujo:
-“Hasta aquí llegó Thakel hijo de Tholuth, mercader de seda, el de Andoria el fiel de los dioses y aquí dejó esta lápida en agradecimiento a los dioses por salvar su nave de la furia de las tormentas estelares.”
Amanda Kelley se levantó y se añadió a la conversación:
-Sabía que estas pirámides escalonadas eran artísticamente protoandorianas, pero la traducción del texto nos iba a costar mucho más porque desconocemos esa lengua…
-En mi mundo ya sólo se conserva y se usa para los rituales sagrados.
-Este lugar parece un templo o algo así ¿no?
-Sí, lo es… Karima ¿puede dejarme su antorcha un momento?
-¡Sí… Desde luego!
Shran
meditabundo y solitario paseó unos instantes y acompañado de su antorcha por
las galerías de
-Es
sagrado… -dijo con reverencia
-En
*****
-Así que mercenarios nausicaanos, Tholos…
-¿Le
he sorprendido, Archer? Hace tiempo les llevamos siguiendo
-Si, les conozco demasiado bien, no suelen dejar vivos a los que caen bajo su brazo.
-Necesito por eso que me ayude, capitán, como nosotros hemos ayudado a su equipo de arqueólogos abajo.
-¿Cómo sé que no me está mintiendo?
-Porque usted quiere como yo, dar con el origen de esta historia. Y porque necesita crecer, Archer. Ya ha sido suficiente tiempo en el que han estado bajo la tutela de Vulcano, a pesar de lo que diga su primer oficial.
-Entiendo.-contestó el capitán mirando de reojo a su oficial.
-Y le voy a decir aún más, capitán, el mensaje que le mandaron de parte de su Almirante Forrest era falso.
-¿Cómo?
-Interceptaron las comunicaciones, capitán y las modificaron para que pareciera que éramos nosotros los invasores y así provocar una guerra entre nuestros mundos.
-Por eso no lográbamos contactar con el Gobierno Colonial…
-Exacto. Y por eso nosotros no podemos contactar con nuestro equipo de descenso.
-¿Y cómo es que ahora estamos hablando, así, normalmente?
-Hemos recalibrado y encriptado el canal para poder hablar con usted pero le aseguro que no tardarán en inutilizarlo. Necesito por eso su ayuda, capitán.
-Usted me dirá…
-Nosotros mandaremos desde aquí varios oficiales de refuerzo con armas que irán conmigo ¿Pueden descender usted y un par de oficiales de élite armados a unas coordenadas que le voy a pasar?
-Señor, estoy lista para recibirlas.
-Proceda, Tholos.
-Ahí se las mando, Archer.
Un
pitido se oyó en
-¿Hoshi?
-Coordenadas recibidas, señor… En cuanto las descodifique se las transfiero a su Terminal…
-Muy bien, oficial… -Entonces la mano del capitán apretó el intercomunicador.
-Puente a Ingeniería.
-Aquí “Trip”, señor…
-Buen muchacho… Necesito que me prepare una de nuestras lanzaderas para cinco personas... T’Pol, usted también me acompañará.
-Sí, señor –Respondió la oficial.
Archer siguió hablando por el intercomunicador de su sillón de mando…
- “Trip,” en cuanto bajemos el puente es suyo.
-De acuerdo, señor. –respondió la voz de Tucker en el intercomunicador. –Todo preparado… Pero como siempre, señor, cruzaremos los dedos una vez más para que salga todo bien… Ya sabe que aún es un modelo experimental.
-Pero yo confío más en quién es ya “experimentado”. Nos vemos abajo, Archer fuera.
Entonces se levantó y cruzó una mirada con su oficial de seguridad:
-Reed, necesitaremos varios fusiles de pulso [2] y a un par de sus oficiales MACO’s. [3]
Jonathan Archer caminó hasta la salida del puente. Le siguieron en su gesto Reed y T’Pol desapareciendo los tres dentro del turboascensor camino del hangar de lanzaderas. Sus puestos fueron enseguida remplazados por otros oficiales.
Al poco rato, llegó “Trip” al puente y ocupó el asiento del capitán. Alzando su mirada a la pantalla donde se hallaba el andoriano, afirmó:
-Ya están en camino.
-De acuerdo, los míos están ya a punto… -confesó Tholos todo orgulloso.
-Que
-Lo hará, ingeniero.
*****
Era ya noche cerrada en “Bidonville”, a las afueras de Neápolis, la capital colonial de Baten Kaitos III.
Después de diez años la ciudad hallaba a medio construir a pesar de la valiosa ayuda de la robótica y de toda clase de ingenios mecánicos como grúas o palas excavadoras.
Nada más llegar al planeta, la primera generación de colonos había construido unas rudimentarias casas con chapas de metal, metacrilato y materiales bioreciclables siguiendo las técnicas de construcción bioclimática para aprovechar al máximo la energía y el calor del sol local. Estas nuevas infraestructuras comenzaron a llamarse “Bidonville” ya que recordaba a muchos las chabolas que proliferaron en los extrarradios de las ciudades del siglo XX.
Pero
la población colona aumentó, el gobierno local presidido por el entonces Leonardo
Amerise decidió iniciar las obras de lo que iba a ser una gran ciudad. Se eligió
el nuevo emplazamiento a orillas del recién bautizado mar de Sybaris pero la
aparición de ruinas y estructuras claramente alienígenas provocó malestar y
preocupación en la población de colonos ante lo cual, Amerise ordenó buscar
otro emplazamiento similar y poco a poco con ayuda de material mecánico y humano
traído desde
Y en ese pueblo fantasma, cerca de un vallado en el que ya crecían hierbas salvajes y árboles por doquier una lanzadera terrestre se apoyó suavemente. Una compuerta lateral se abrió iluminando brevemente una pequeña zona de arbustos. De ella salieron, cinco siluetas. Eran T’Pol, Reed y Archer y los oficiales O’Malley y Hayes.
Pero no eran los únicos en esa cita a ciegas. Varios ojos avizores estaban al acecho. Una mano enguantada sacó una especie de comunicador y dijo por el aparato:
-Aviso a nave nodriza, los terrestres acaban de llegar.
Mientras,
ignorantes de esas miradas furtivas el equipo de salida de
-Capitán,
a
-Está bien… Malcolm, despliegue en V y phásers y rifles en posición de aturdir si no ordeno lo contrario…
A una señal de la mano derecha de Reed, los dos MACOS se posicionaron estratégicamente a ambos lados de la calle en la pared de las casas una enfrente a otra.
T’Pol se colocó junto a Archer.
-Las
figuras se acercan a nosotros… Están a
-Esta bien, tomen posiciones. T’Pol usted se queda conmigo… Reed, usted con sus oficiales serán los primeros en disparar si nos atacan.
-De acuerdo… -respondió el teniente.
-Ahora… Preparados…
La luz artificial de las casas de “Bidonville” magnificó unas formas que parecían gigantescas y que poco a poco se recortaban como espectros en la incipiente neblina nocturna. Parapetados y con las armas en posición de tiro aguardaban los terrestres y la vulcaniana.
Las sombras cada vez se acercaban más y más…
*****
En el interior de la pirámide, sentada en una especie de jergón hecho de hojas de palma, se hallaba Talas ya casi recuperada de su impacto de fáser. Tashur le aplicó un hipospray un sedante neuromuscular.
-En 8 horas esa pierna volverá a correr como nunca.
-Gracias. –Sonrió la oficial andoriana. -¿El humano cómo se encuentra?
-Sigue estable dentro de su gravedad. Aunque lo mejor sería evacuarle, aquí está en una situación límite; puede incluso ir a peor.
-Entiendo.
Mientras,
Karima cogiendo una gran hoja con forma de palma la arrugó hasta formar un cucurucho
rudimentario y empezó a llenarlo con el agua de lluvia que se formaba sobre
las hojas y flores del árbol que la enredadera que tenía ante ella. Una especie
de hiedra gigante que nunca había visto en su vida. Cuando lo tuvo suficientemente
lleno se dirigió a su compañero de tienda. Tashur que estaba agachado al lado
de herido, le levantó un poco
Un gesto de asentimiento con la cabeza indicó a Karima y Tashur que era suficiente. El médico andoriano volvió a colocar suavemente la cabeza del terrestre en su lecho de hojas.
De una especie de mochila cuadrada sacó un hipospray y una ampolla con un líquido verde que recargó en él.
-Si mis conocimientos de fisiología humana son los correctos… Ésta es la dosis justa…
-¿Qué le va a poner a Carl? –se levantó nerviosa Karima al-Kattani. -¿Y qué quiere decir con eso de “si mis conocimientos…”
-Es sólo una dosis de vitaminas esenciales con unos oligoelementos que evitarán que su amigo se deshidrate. Lo poco que me enseñaron de fisiología humana lo aprendí con un médico prisionero rigeliano y no precisamente para salvar vidas humanas.
-En nuestro mundo, los médicos están sujetos a un juramento llamado Hipocrático por el que se obligan a salvar a cualquier forma de vida aunque sea enemiga. –Le rebatió la egipcia.
-No se ponga así, Karima.-interrumpió Shran a espaldas de ella. –Quizás llegue el día en el que sus médicos y los míos estemos trabajando juntos. Mientras, como ahora, vamos preparándoles ese camino.
-Sí. -contestó secamente la humana. –Porque les queda, y mucho, por aprender comandante.
En ese momento dos colonos, uno de 30 años y otro sobre 50, entraban por la puerta principal que comunicaba al exterior. Llevaban en sus manos unos rudimentarios cócteles molotov y unas antorchas.
-¡Menos mal que ya estáis aquí! ¡Y apagad esas antorchas, par de ineptos! –gritó en voz alta un hombre de tez amerindia con largos cabellos y barba blanca.
-¿¡Qué pasa ahí, Miguel?! –gritó desde el fondo del corredor Amanda Kelley…
-¡Habéis hecho que nos descubran…! ¡So patanes!!
De pronto un fogonazo verde cruzó en diagonal e impactó en el cuerpo de uno de los hombres. El impacto volatilizó al hombre de 50 años y la combinación de su cóctel molotov reaccionó con él. De pronto, se desplomó todo el techo de la entrada principal y bajo los escombros sucumbieron Miguel y el chico más joven. La entrada quedó bloqueada por grandes bloques de piedra y cascotes. Amanda quiso ir a rescatarles pero Shran se lo impidió echándola hacia atrás. Justo en el lugar donde habría estado la humana un gran monolito se vino abajo.
-Hoy te he salvado de nuevo la vida, ya dos veces, Amanda… ¿Es que no tienes estima por tu vida?
-Gracias… por segunda vez, Shran –respondió la arqueóloga reincorporándose como podía ayudada por el andoriano.
Una gran polvareda inundó la sala hipóstila.
-¿Están todos bien por ahí, Tashur?
-Sí, señor… Sin novedad…
-Pero hemos perdido a tres hombres valiosos de mi equipo, Shran…
-Si
tenéis alguna Divinidad, que les acoja en nuestro Nundo-Nido.-habló con sumo
respeto el comandante de
-Que así sea… Y yo también les rogaré por algo que creo de vital importancia…
-¿El qué?
-Que nos saquen de esta ratonera…
-Ratonera o no, por ahora estamos a salvo…
*****
Las figuras se acercaban cada vez más e iban tomando poco a poco una dimensión más corpórea. Eran humanoides, sin duda…
-¿T’Pol? –preguntó en voz muy baja Archer.
-¡Dígame ahora que su sensor funciona!
-No, el sensor del escáner sigue rebotando en la misma fluctuación energética. No puedo identificar quienes son.
-Entonces… Armas listas para disparar… recuerden, en posición de aturdir.
Archer
levantó su brazo con
-Vamos a hacerles unos disparos de tanteo… ¡Ahora!
Unas ráfagas anaranjadas cruzaron la noche en “Bidonville”. Los tres oficiales de seguridad comenzaron a disparar a las piernas de los humanoides que se acercaban; uno de ellos cayó pesadamente de espaldas alcanzado por el disparo del fáser de Reed.
-¡Alto! ¡Alto! -Gritó una de las figuras humanoides. -¡Somos nosotros, capitán Archer!
-¡Alto el fuego! –Ordenó Reed.- ¡Alto el fuego!
Los oficiales MACOS se levantaron sigilosamente en retirada y tomaron posiciones al lado de Archer y T’Pol.
-Esa voz… -preguntó Archer a T’Pol.- ¿¡Tholos!?
-Temo que mi respuesta sea afirmativa, capitán.-respondió con seriedad la vulcaniana.
-¿Le
pasa algo, T’Pol? ¿Es que ha vuelto a tomar Trillium
[4] ?
-No es eso, capitán. Luego se lo comentaré arriba en la nave.
-Está bien, puede hablar con libertad si quiere.
-Es su actitud depredadora, quizás deba comunicársela a mis superiores de Vulcano.
-Opinión anotada, subcomandante. ¿Qué les va a contar que aplicamos la política terrestre del “dispare primero y apunte después”; venga T’Pol cuénteselo, estoy ansioso por ver cómo reaccionaran nuestros respectivos gobiernos.
-Si le hace falta un testigo en su defensa, puedo hablar por usted si le parece…
-¡Tholos!
Escoltados por Reed y sus hombres, la luz de las dos lunas de Baten Kaitos iluminó el rostro de los supuestos enemigos, que no eran otra cosa que andorianos.
El que había caído por el disparo de Reed era llevado sujetado del hombro por dos compañeros.
-Creo que por una vez en su vida, T’Pol hablará bien de nosotros ¿verdad?
.
-¡Tholos! ¿No le habían dejado arriba en su nave al frente de su puente?
-Cuando le dije que “iríamos” a su encuentro era literalmente.
-Ya veo… ¿Y su soldado?
-Se recuperará en unos minutos; veo que poco a poco los terrícolas van aprendiendo algo de humanidad ¿verdad, subcomandante… ¿T’Pol? Es ese su nombre.
T’Pol se limitó a levantar una ceja y se mantuvo firme en su seriedad.
-Humanidad… Una gran palabra que expresa lo que es “ser humano”, Tholos. –atajó el mayor Hayes. -Tal vez a nuestra agregada le parezcan un tanto primitivos y cuestionables nuestros métodos pero han sido impecablemente efectivos y sin bajas.
-Ya lo veo… -Asintió el andoriano.
-Usted nos ha traído hasta aquí. –Replicó Archer.- ¿Por qué, Tholos?
-Necesitaba unir sus fuerzas a las mías, capitán.
-¿Cómo no sé que es una trampa, Tholos? Este planeta les pertenece por lo que me ha comentado antes.
-Le puedo asegurar que somos los que estamos, capitán; aquí abajo, allá arriba y los que están atrapados en el campo de trabajo arqueológico sitiados por los nausicaanos.
-Entiendo.
-Además necesitamos unir nuestras fuerzas en todos los frentes. También las que tenemos arriba, Archer. Dígale a su oficial Tucker que siga las instrucciones cifradas que le va a dar mi ingeniero B’Thephen y le aseguro que todo irá bien para ambos.
-Me gustaría creerles, pero… -dijo un cabizbajo Reed.
-Yo tengo a mi capitán atrapado y ustedes a todo un equipo de científicos. Además ustedes son 5 oficiales contra nosotros… 3 andorianos.-dijo mirando a su oficial inconsciente que estaba en el suelo.- Más ley de la ventaja a su favor no pueden tener.
-De acuerdo, les creeré, Tholos.
-No le fallaremos, Archer. Y esperen aquí, necesito hacer unas consultas con mi nave.
Tholos se marchó con otro andoriano y se puso al amparo de las sombras de la noche dentro de una de las casas vacías prefabricadas que no tenía ni puertas ni ventanas.
*****
Iluminados apenas por unas pocas antorchas el aire respirable se iba consumiendo poco a poco dentro de la pirámide y se volvía cada vez más enrarecido.
-Al final acabaremos muriendo en una de las escalas que lleva al Nido. Más honor no podemos tener.
-Pues
yo no me resigno como usted, Shran, a que ésta se convierta en mi tumba, podrá
ser costumbre andoriana pero no es
-Habría una posibilidad… Pero no me atrevo, es el mundo de los espíritus…
-A qué se refiere…
-Bajo la base de la pirámide hay unos corredores que se construyeron para que una vez fallecidos pudieran volver aquí los espíritus de los antepasados…
-¡Las galerías que estuvimos excavando, Amanda! –Akio las estuvo apuntalando… Allí es donde encontraron esa extraña piedra vulcaniana… -confirmó Karima.
-¿Vulcaniana?
-Karima… ¿Por qué has tenido que decíserlo!
-¿Qué estáis ocultando, decídmelo! –Dijo el andoriano levantando la voz y amenazándolas con su disruptor -¡Decidme el qué!
Karima entornó los ojos, miró sin decir nada a Amanda y continuó:
-Hace tres meses mientras hacíamos unas excavaciones descubrimos una fosa común en la que habían varios esqueletos andorianos y vulcanianos junto a esa piedra.
-Es una piedra con un magnetismo muy raro. Le hicimos varias pruebas y creemos que es una especie de acumulador o difusor energético.-corroboró Amanda.-Lo más extraño era ver la juntos en una misma tumba a dos enemigos irreconciliables.
-Llévenme hasta ella… ¡Rápido! –ordenó Shraan…
Las dos arqueólogas se miraron mutuamente sin decir nada. Amanda tras una pausa de silencio asintió.
-Está bien le llevaremos, pero con una condición: baje usted su arma.
-Conforme.-prosiguió el andoriano bajándola. –No quiero nada de movimientos falsos ni señuelos. Sigan mis consejos y todo irá tan bien como hasta ahora.
-Perdóneme, Shran. –replicó Amanda interponiéndose en el camino del andoriano. –Pero a mi nadie me impone lo que tengo que hacer, ni a mí ni a mis hombres. ¿Me he explicado bien?
-Naturalmente, Amanda. Pero también ustedes saben que si quieren salir vivos de ésta, nos necesitan. ¿Me he explicado claro también?
-Sí, hasta que llegue el 7º de caballería con refuerzos…-refunfuñó Karima.
-¿Quiénes…? –inquirió desorientado el andoriano.
-Déjelo… Son personajes heroicos de mi mundo, Shran… -medió Amanda.-Me imagino que ustedes en Andoria tendrán algún personaje célebre, algún héroe que haya destacado por sus hazañas…
-Pues si… Kumari de Andor [5] … El que dio la vuelta a mi mundo…
-Entre nosotros el que dio la vuelta a mi mundo se llamó Magallanes y vivió hace 700 años… Lo ve, Shran, ¿cómo hay más cosas que nos unen de las que nos separan?
El andoriano sonrió sutilmente.
Los tres llegaron hasta el corredor en el que estaban apilados de una manera desordenada algunos fardos embalados en telas de saco y cuerdas de pita. Bajo el montón de cajas, Amanda encontró el fardo que contenía el preciado objeto vulcaniano.
-¡Es éste…! –Habló Amanda mientras se lo daba al andoriano… -Examínelo, es sólo un vulgar hallazgo arqueológico, una vulgar piedra hecha de un metal raro…
-¿Vulgar, dice? No, Amanda, es el mismo Origen del Mal… Pensé que era una leyenda, una maldita leyenda que nos contaban siendo niños…
-No le entiendo… ¿A qué se refiere?
-¡Apártenlo de mi vista…! ¿Quieren? –se irritó Shran. -¡Apártenlo, maldita sea!
De repente comenzaron a oírse disparos de plasma y detonaciones fuera del recinto. Shran se levantó apresuradamente y comenzó a ordenar a sus hombres que tomaran posiciones.
-Quizás va siendo hora de considerar cómo vamos a escapar de aquí, Shran. Al menos intentarlo.
-No, resistiremos aquí, Amanda. Eso es lo que desean, que salgamos a campo abierto para abatirnos como a vulgares zabithu [6] .
-¿Qué?
-Son como unos cuadrúpedos… Déjelo, no hay tiempo para lecciones de zoología…
*****
Tras acabar la conversación, Tholos cerró su comunicador y se dirigió a Archer.
-Capitán, me han dado las coordenadas de la última posición de Shran antes de que desapareciera “tragado” en la jungla de este planeta. Se alegrará al saber que coincide aproximadamente en 10 kms con el lugar en el que estaban sus colegas terrestres.
-Bien… Tholos, eso aumenta las posibilidades de supervivencia…
En ese momento, T’Pol comenzó a sentirse como mareada y cayó al suelo inconsciente. Su cuerpo comenzó a temblar como si tiritase de frío. Archer se agachó junto a ella y con una de sus manos le agarró la cabeza…
-Otra vez el trillium-D, con esos espasmos, debimos haberla mandado de vuelta a Vulcano para que reposara… -sentenció Archer mientras sacaba su comunicador. –Archer a enfermería. ¡Es una emergencia!
Una voz cantarina se oyó por el comunicador del capitán:
-¡Aquí, Phlox, enseguida bajo con un equipo!
-Capitán…-Interrumpió Tucker- Aquí el puente. No creo que sea recomendable bajar con una lanzadera. Como nos enseñó nuestro padre…”El Gran Hermano te vigila”.
-Entendido, “Trip”. Intentaremos arreglárnoslas aquí… Archer, fuera.
-¿Qué pasa? –Inquirió Tholos.- ¿El Gran Hermano?
-Pasa Tholos, que tienen problemas allá arriba.
Reed cogió el escáner científico que llevaba T’Pol y comenzó a examinarla con él.
-No, capitán… No hay ningún resto de Trillium en el cuerpo de la subcomandante…
-¿Qué extraño?
Lentamente la cabeza de la vulcaniana comenzó a moverse de nuevo y sus ojos se abrieron muy despacio…
-¡Capitán…! –Dijo T’Pol con voz muy débil… Hay una onda de choque que cruza todo el planeta… Es como los tiempos antes del Gran Despertar [7] …
-Estoy aquí… Ya ha pasado… ¿A qué onda de choque se refiere…? –preguntó el capitán.
-Una gran energía ancestral, hace siglos olvidada, una energía que debe ser dejada en buenas manos…
-Ahora resulta que nuestra T’Pol conoce el reiki [8] … -Se burló Reed.
-¡Chsst, Malcolm…! –le espetó Archer. -¿Qué energía, T’Pol?
-Algo sin palabras, capitán… Algo que puede cambiar la historia de este cuadrante… Algo… -dijo mientras volvía a caer en una especie de estado de duermevela.
-¿Subcomandante! ¡Despierte! –le gritó Archer mientras zarandeaba el cuerpo de su oficial. -¡Despierte!
T’Pol se levantó sobresaltada e inspiró fuertemente. Miró como extrañada a los que la rodeaban.
-Me siento ya mejor, capitán… ¿Puedo reincorporarme al servicio…?
-¡Desde luego! Me alegro de que esté de nuevo con nosotros… T’Pol… ¿a qué se refería cuando dijo aquello de “energía”, de “fuerza de choque”?
-No me acuerdo, capitán.
-Sí, se cayó al suelo y habló de una fuerza ancestral… ¿No lo recuerda?
-No lo sé… Tengo la mente en blanco hasta ese momento…
-¡Mientes, vulcaniana!-Atajó un furioso Tholos. -¡Nos ocultas algo!
-¡No, Tholos! ¡Los vulcanianos somos incapaces de mentir!
-¿Les importaría dejar las disputas para después, caballeros? Tenemos que colaborar entre nosotros si queremos ayudar a los nuestros. Si no tienen ese espíritu, no esperen que salgamos de ésta.
- Díganos qué tenemos de hacer, Archer, usted es el oficial de mayor rango entre nosotros...
-Iremos primero a Neápolis. Tenemos que avisarles de la amenaza que se cierne sobre ellos… y en segundo lugar, iremos a socorrer a los nuestros en el campamento arqueológico.
- De acuerdo… Pero no iremos andando, la distancia a pie sería de un día y medio.
-¿Y para qué cree que existen las lanzaderas? –Ironizó Jonathan Archer.-Por cierto, ¿Ustedes no tenían un inhibidor energético, Tholos?
-Sí.
-Nos haría un inmenso favor si lo llevaran ustedes consigo. Además, ahora que somos nueve… Éste es el momento idóneo. Veo que también su soldado está ya bien.
-¿Y a qué esperamos, Archer? –concluyó Tholos con una gran sonrisa.
*****
-Mensaje
cifrado recibido de
-Bien, descífrelo solo para mí y mándemelo a mi Terminal.
-Ya está señor. Descodificado.
Charles “Trip” Tucker se tomó unos instantes de silencio para leer lo que aparecía en la pantalla del sillón de mando. Su expresión denotaba preocupación. Un silencio tenso se apoderó del puente a la espera de que el oficial al mando tomara una decisión o comentase algo.
-Póngame con la nave andoriana, Sato. Canal de emergencia.
-Sí, señor. En pantalla.
Un joven de largos cabellos blancos y estilizadas antenas apareció en la pantalla principal del puente. El teniente comandante elevó las cejas de sorpresa y miró de soslayo a Sato.
-Aquí
-Sí, ¿Y dónde está su oficial superior Tholos? ¿Se cambian tan a menudo así de mando? Según tengo entendido, los klingon lo hacen a menudo matando a sus oficiales superiores… Espero que en Andoria no se estile mucho esta costumbre…
El ingeniero andoriano rió unos instantes la ocurrencia de Tucker.
-No, señor. Digamos que Shran confía plenamente en nosotros para que tomemos estas decisiones.
-Esta bien, B’Thephen… ¿Es cierto lo que pone en su mensaje?
-Sí, oficial. Por eso le pido toda su colaboración… ¿Nos ayudará?
-Desde luego, cuente con ello…
-¿Tendrá suficiente si nos reencontramos en 6 horas en esta frecuencia?
-De sobra.
Continuará...[1] Monasterio vulcaniano situado en el planeta de P’Jem y ocupado por una tropa de asalto andoriana. Al final se demostró que dicho monasterio escondía una base subterránea vulcaniana dedicada a espiar a los andorianos. (“Shadows of P’Jem”) (ENT)
[2] Primeros fusiles fásicos usados por los MACOS o fuerzas de élite.
[3] Soldados de élite que sirven a bordo de
[4] Droga vulcaniana.
[5] Héroe de la cultura andoriana que dio la vuelta a su mundo en una especie de trineo (ENT)
[6] Una especie de equinos andorianos (“Pen Pals”) (TNG)
[7] Referencia al periodo de la historia de Vulcano caracterizado por una etapa primitiva y de barbarie hasta la llegada de Surak el Reformador (ENT, TOS)
[8] Antigua terapia energética por imposición de manos de origen japonés usada en la medicina complemetaria terrestre.