“Únete al capitán Jonathan Archer
y a la tripulación de la primera nave estelar warp 5,
Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Enterprise
Hibernáculum 2 parte de 2
Escrito por Sikileia
DIARIO DEL CAPITÁN. Sin fecha conocida. Aquí la subcomandante T’Pol temporalmente al mando. Han pasado ya diecinueve horas solares locales desde nuestra llegada a Zosma IV. Los progresos en las reparaciones van poco a poco dando sus frutos. Ya comenzamos a funcionar con la energía principal aunque todavía los motores de curvatura no están a pleno rendimiento y todavía nos mantenemos mediante velocidad de impulso. Phlox me ha dado también su informe médico: de los 19 heridos doce ya han sido dados de alta y el capitán ha respondido bien al tratamiento bio-terapéutico al que le ha sometido. Me confirma que quizás mañana en el turno de noche ya esté apto para el servicio.
Mientras tanto, Sato ha mandado un mensaje con prioridad
uno pidiendo refuerzos de ayuda médica para Dubhe V ante nuestra imposibilidad
inmediata de recuperar nuestra velocidad de curvatura normal en un plazo relativamente
pronto. Sé que contravengo las órdenes de
Por otro lado, hace seis horas solares, el comandante Tucker ha salido con un equipo de ingeniería a bordo de una de las lanzaderas hacia el cinturón de asteroides para proveerse del material necesario para reparar la nave.
DIARIO DE A BORDO, ANEXO PERSONAL:
He leído el informe que Hoshi Sato me ha pasado
a propósito de la expedición del SS OSIRIS de la biblioteca de a bordo: Hace
88 años terrestres estos expedicionarios de varios países, razas y creencias
dejaron atrás su mundo natal huyendo de la posguerra y la falta de oportunidades.
Eran personas que deseaban dejar atrás la vida entre las máquinas y la barbarie
para poner sus conocimientos en un proyecto de convivencia y armonía entre razas
y volver a la naturaleza. Sus promotores, Thais Basileus Theodorakis y Arjuna
Harooni, fueron unos de los últimos líderes del movimiento humanista-ecologista
terrestre en denunciar las desigualdades sociales y la falta de valores que
todavía regían en
Resulta de veras intrigante ver cómo estas personas fueron capaces de dejar su mundo para intentar buscar un sentido a sus vidas con nuevos valores por encima de sus congéneres. Este es un aspecto que como antropóloga debería indagar más y que me abre nuevas posibilidades para conocer a la raza humana. Creo hasta ahora hemos subvalorado a los humanos, y creo que dentro de ellos está el potencial que los llevará ante el umbral de una nueva evolución existencial; son seres que aspiran a las estrellas pero todavía tienen los pies en el fango, como dijo un poeta de entre ellos.”
Apenas T’Pol hubo dictado las últimas líneas en el diario de a bordo de la nave, un pensamiento se le pasó por la cabeza: el anhelo ardiente de conocer a aquellos humanos de valores realmente fascinantes y muy cercanos en pensamiento al ideario de Surak. Quizás los humanos necesitarían un siglo para evolucionar pero la simiente ya estaba plantada. Desde la ventanilla de su camarote, los negros ojos de la vulcaniana se fundieron en uno con la noche estelar.
Después de hacer su meditación diaria, T’Pol sintió deseos de dormir. Era como un sopor que se fue apoderando de ella hasta que cayó rendida sin saber cómo en la cama. Y soñó…
…Un paisaje azul submarino, delfines y corales.
Y nadando entre ellos bajo el agua ella misma. En lontananza, en el cielo de
Zosma IV, las estrellas Denébola, Algieba y Régulus proyectaban sobre el agua
un arco iris de colores difuminadas por el agua. En las profundidades, T’Pol
pudo distinguir unas cúpulas de luz… Deseó descender más y más pero una especie
de membrana suave como hecha de la misma agua se lo impedía… Desde algún lugar
sus oídos suprasensibles escucharon que la llamaban por su nombre: “ T’Pol…
T’Pol…A lo lejos, medio difuminadas por la distancia y la densidad del agua
de mar, pudo distinguir borrosas unas siluetas de seres acuáticos similares
a los delfines de
De pronto, la vulcaniana se despertó sobresaltada por el sonido a la alerta roja. Una voz familiar la llamaba desde el intercomunicador:
- Subcomandante T’Pol, aquí Reed. Hemos detectado la presencia de una gran nave, posiblemente andoriana, que se dirige a nuestras coordenadas. Llegarán en 5.7 horas solares.
- De acuerdo, oficial. Subo al puente. Avisen al ingeniero Tucker y su equipo para que estén prevenidos. Y pasen de alerta roja a amarilla. T’Pol fuera.
****
Mientras, a dos horas-luz de viaje se encontraban Tucker y su equipo iniciando la extracción del mineral necesario para hacer las reparaciones en la nave. La lanzadera permanecía amarrada a una de las enormes rocas mediante un brazo mecánico.
- Tenemos aquí enormes cantidades en níquel-hierro y titanio puro, justo lo que necesitamos para reparar la nave.-Dijo el joven teniente Greenwald mirando los resultados de una lectura en su tricorder geológico.
- ¿Su primer viaje, Jimmy, para terminar convertido en minero espacial?,-le contestó irónicamente otro joven ingeniero mientras recorría con la mirada los centenares de roca de diversos tamaños y tonalidades de color.
- Sí, ¿y qué, Dominic? ¡Soy tan válido como cualquier otro!
- ¡Ahora no, caballeros, esto no es un concurso!.-interrumpió el comandante.
- ¡Mire, señor, se nota que no hemos sido los únicos que hemos venido aquí!-exclamó Jim Greenwald señalando unas estrías en el terreno que parecían vetas de mina excavadas en la roca.
- Sí, ya lo intuía. Y manos a la obra. Antes de una hora hemos de tener todo este material cargado en el remolque de la lanzadera o tendremos que vérnosla con los andorianos.
- ¡Los andorianos, señor?.-titubeó el joven James Greenwald.
- Sí, hijo, y no creo que se trate de una visita de cortesía..-replicó Tucker- Si se da prisa, antes de tres horas estaremos en la nave saboreando un delicioso café irlandés.
T’Pol respiró aliviada cuando llegó al puente. La nave que se aproximaba era andoriana y no Suliban o Xindi [2] . “Al menos tenemos posibilidades”,pensó para sí mientras se sentaba en el sillón de mando.
Hoshi Sato, Reed y Mayweather tenían la mirada fija en la vulcaniana a la espera de órdenes. T’Pol miró uno a uno a sus tripulantes y comentó:
- Les va a parecer un tanto ilógica mi decisión, pero bajaremos a la superficie del planeta para explorarlo. Tenemos tres horas hasta que nos intercepte la nave andoriana.
- Comandante,-añadió un preocupado Malcolm Reed.- Las normas, en estas circunstancias la obligan a permanecer en el puente.
- Le recuerdo que el capitán me pidió que lo relevara. Como responsable máximo de la nave asumo las consecuencias de esta decisión. Usted Reed, Sato y el Dr. Phlox me acompañarán en la lanzadera a Zosma IV. Travis, tome ud. el mando de la nave.
- ¿A qué se debe esa orden de descenso, si es que se lo puedo preguntar, T’Pol?.
- Tengo la sensación de que ese planeta tiene algo más que mostrarnos a parte de un manto de agua y varios islotes.
Minutos después la última de las lanzaderas partía a la superficie del planeta con sus cuatro viajeros. Reed había señalado un islote de unos 20 km² como la coordenada de aterrizaje más idónea por la ausencia de rocas y arbolado. Mientras descendían los sensores de la lanzadera comenzaron a detectar una gran energía justo en el lugar de descenso. El piloto notó algo extraño en los mandos del vehículo y se encaró con T’Pol:
- He perdido el control de la lanzadera. Los mandos no me responden y es como si se movieran solos. Tampoco logro recuperarlos si paso a manual.
Hoshi asustada preguntó al oficial de seguridad:
- ¿Qué está pasando aquí? ¡Se supone que no había nada ahí abajo!
La tensión se palpaba por momentos entre los tripulantes humanos de la lanzadera. T’Pol mantenía inmutable su semblante falto de emociones.
- No vea cómo a veces le envidio su autocontrol, T’Pol.-dijo Reed.
- ¿Lo ve comandante? Ser vulcaniano también tiene sus ventajas..-medió Phlox con una gran sonrisa.
- Gracias, doctor.-respondió T’Pol haciendo un pequeño gesto con la cabeza.- Reed, deje libre los mandos de la nave. Que siga su propio rumbo.
- ¿Cómo es posible, T’Pol? Los sensores de la nave detectan dos formas de vida humanoide sobre el islote y lo que parece ser los restos de un asentamiento donde antes era un paraje yermo sin vida.
- Estoy intentado comunicar con la nave pero es imposible. Estamos bajo una especie de manto energético. Las transmisiones rebotan hacia nosotros de nuevo.
Sato estaba al límite de sus nervios.
La lanzadera atravesó medio hemisferio del planeta
a velocidad subsónica hasta llegar al islote, posándose suavemente sobre las
doradas arenas de una playa que se perdía por el horizonte. En la pantalla vieron
lo que parecían ser dos humanos que les hacían señas. Sin duda eran de
Tras el aterrizaje, los tripulantes estaban indecisos sobre salir o no a su encuentro. No se explicaban lógicamente qué fuerza o energía sabía exactamente tanto el lugar del aterrizaje como lo que estaban buscando. Malcolm Reed y Hoshi Sato miraron desconfiadamente a la vulcaniana. Ella parecía tener la respuesta a tanto enigma.
- ¿A qué espera, subcomandante, me imagino que usted sabe qué esta pasando aquí?.-replicó enfadado el oficial de seguridad mientras se encaminaba al maletín de los fásers-Necesitaremos esto, por si acaso. ¡Pueden ser los mismos que nos atacaron!
- No se deje llevar ilógicamente por las emociones, le garantizo que no pasará nada. –dijo interrumpiéndole el acto de sacar los fásers del maletín- Y ahora salgamos.-le espetó la primer oficial.-unos amigos de su mundo nos esperan.
Los tripulantes terrestres se miraron entre sí en absoluto silencio y después a T’Pol con un gesto mezcla de preocupación y rechazo especialmente en esta misión exploratoria que contradecía las órdenes recibidas por el capitán. Sabía que la lealtad de los tripulantes hacia Archer era total especialmente en ese momento en el que el capitán estaba herido y ella estaba al mando. Las facultades telepáticas de la vulcaniana se percataron de estas emociones adversas hacia ella pero pudo bloquear estos sentimientos proyectando sus escudos mentales.
Su reciente descubrimiento de las emociones humanas para ella era toda una ciencia que merecía ser tan estudiada como la filosofía de T’Plana’Hath especialmente tras su acercamiento a Tucker, a quien comenzaba a considerar casi como un igual.
T’Pol fue la primera en tocar el suelo del nuevo planeta, seguida por Phlox..
El equipo expedicionario descendió a tierra y caminaron unos centenares de metros hasta encontrarse con los dos humanos. Eran un hombre y una mujer que desde lo lejos les hacían señales con las manos a la vieja manera terrestre. El hombre tenía rasgos de tipo hindostánico y la mujer facciones mediterráneas. A pesar de que habían pasado 88 años aparentaban la misma edad que tenían al partir en la nave.
Hoshi con su tricorder cotejó las fotos
de la pareja que tenía delante y era idénticas a las fotos de los líderes de
- No puede ser, señor… Son… Son…
- ¿Qué ocurre, Sato?.-inquirió el médico con su cantarina voz alienígena.
- ¡Arjuna Harooni! ¡Thais Basileus! ¿Cómo es posible?
El humano que atendia al nombre de Arjuna tomó la palabra:
- Sí, somos como ellos pero no somos ellos, al menos en esencia.-dijo la mujer griega con voz misteriosa.-Las almas que habitaron estos cuerpos quedaron atrás en el Tiempo.
- ¿Y entonces?.-interrumpió Reed.
- ¡Bienvenidos a Zosma IV! Hace mucho,
mucho tiempo que les estábamos esperando. No se preocupen, venimos en son de
paz. Vienen de
Reed y Sato asintieron.
- Larga y próspera vida, subcomandante…
T’Pol, del planeta Vulcano ¿verdad?,-dijo el hindú mirando con curiosidad las
orejas puntiagudas de la oficial.- como los que contactaron años antes a Zefram
Cochrane en
- ¿Cómo saben mi nombre?.-preguntó extrañada la vulcaniana.
- Hace unas horas. ¿Recuerda el sueño que tuvo? Ahí tomamos contacto con ud. a un nivel de lenguaje simbólico que pudiera entender su cerebro. De entre todos los seres sintientes de la nave nos pareció usted la opción más lógica para hacer el primer contacto con su mundo. Aunque mas que primer contacto lo llamaría reencuentro.
T’Pol se adelantó unos pasos y se puso frente al hombre:
- Sí, su voz me suena… Eran ustedes dos los que me llamaban en el sueño, cuando estaba en el océano buceando.
Sato y Reed no estaban entendiendo nada de lo que hablaban la vulcaniana y los supuestos humanos quienes quiera que fueran. Phlox les hizo una señal para que se apartaran un momento hasta donde estaba él y dijo a Reed en voz baja:
- Mi tricorder médico ha detectado una cosa muy rara. Sus cuerpos son humanos, eso sí, funciona perfectamente. Pero sus ondas cerebrales funcionan de manera muy distinta al estado de conciencia humano que es el Alfa; lo hacen a un nivel infinitamente mayor.
- Me está diciendo, Phlox, que no son humanos.
- Corporalmente, sí. Espiritualmente… me da la sensación de que son… otro tipo de seres. Otro tipo de existencia…
Sato estaba con la boca abierta:
- ¿Y entonces cómo han logrado mantenerse así de jóvenes y porque tienen esa capacidad intelectual?
- Jovencita, ¿cree que en 88 años han podido tener esa inteligencia así de la nada? O ha habido algo que les ha dado esa inteligencia o esos seres son diferentes a nuestra exobiología.
La hembra humana llamada Thais pareció darse cuenta de la conversación que mantenían Reed, Sato y Phlox y dirigió una mirada a su compañero cerrando los ojos y asintiendo con la cabeza. El hombre que atendía al nombre de Arjuna tomó la palabra:
- Vengan con nosotros al campamento y descansen un poco. Les contaremos nuestra historia. Quizás estén ya preparados para saber de nosotros.
Tras caminar unos metros los cuatro tripulantes del Enterprise llegaron al improvisado refugio. El sol anaranjado de Zosma IV descendía por el horizonte. Por el Sur, Algieba fue la primera estrella en aparecer acompañada por la mayor de las lunas del planeta que entraba en su fase de cuarto creciente.
*****
El capitán Jonathan Archer notó cómo su cuerpo se calentaba por encima de la temperatura corporal normal elevándose unos centímetros del colchón y descendía luego de modo suave al lecho. Abrió los ojos, el fuerte dolor de cabeza había desaparecido y se encontraba como nunca en varios años. Al lado suyo los otros seis pacientes que permanecían en la enfermería se incorporaron de sus camillas extrañados pero sonrientes y comenzaron a mirarse entre ellos.
La enfermera Jameson que entraba en aquel momento a dar agua a uno de los enfermos pegó un grito y tiró el vaso al suelo derramando su contenido. Y se dirigió al intercomunicador:
- Lewis, no se lo va a creer, pero todos nuestros pacientes están completamente restablecidos.
- Enfermera ¿podría darme el alta? Me siento de maravilla y puedo volver a mi puesto.-Dijo Archer dando un salto de la camilla para empezar a dar sus primeros pasos.
- Si… Sí… ya veo que está restablecido. No sé si al doctor le hará gracia esto pero se la doy yo por él..-titubeó la sanitaria.
- Ha sido muy extraño, Jameson. Por cierto, ¿dónde está Phlox?
- Bajó con T’Pol, Sato y Reed al planeta, señor.
- ¿Sin consultarme? -protestó yendo precipitadamente hacia la salida.-Esto no es propio de él.
- ¿Dónde va, capitán?
- Al puente, hay mucho trabajo por hacer.
*****
- Así que ustedes proceden de las Nubes de Magallanes. ¿Cuánto tiempo llevan aquí en este planeta?-preguntó Reed.
- Unos 3000 años terrestres; procedíamos de un mundo muy similar a éste, un mundo pelágico destruido por nuestro sol al hacerse supernova pero de eso hará unos 50000 años solares.-respondió Arjuna.
- ¿Conocen entonces ustedes la navegación interestelar? La velocidad warp…
- Mucho tiempo antes que ustedes.
- ¿Y cómo sabían que éramos de
- Porque estuvimos morando en ella hasta que un buen día el descubrimiento de este mundo nos hizo volver a las estrellas y terminamos aquí.
Thais miró un instante las estrellas e interrumpió a su compañero:
- Estuvimos casi 2000 años en su mundo, oficial, sus congéneres nos llamaban los Oannes.
- ¿Oannes? ¿¡los míticos hombres-peces
de la cultura mesopotámica!? ¡Los Señores del Agua de la cultura dogon!¡
- Explíquese, Sato.-interrumpió con curiosidad la vulcaniana.
- Seres acuáticos que venían del cielo y que fueron los primeros instructores del ser humano en mi mundo…
- Realmente fascinante.-añadió T’Pol.-Por eso en mi sueño ví cómo me rodeaban delfines terrestres. ¡Eran ustedes!
Arjuna asintió y miró a la mujer mediterránea, quién tomo la palabra:
- Les enseñamos a sus antepasados humanos todo lo que tenían que saber para su provecho, -continuó la mujer oannes- la cultura, las artes, las ciencias del cielo y la tierra. Pero un buen día, todo ese conocimiento lo usaron para matarse entre ellos, para imponer normas de superioridad unos sobre otros. Fue entonces que vimos claramente que nos dieron la espalda. Pero esperamos.
- ¿Y entonces cómo llegaron hasta aquí?-inquirió la primer oficial.
- Mientras pasaba esto un grupo que partió
a la búsqueda de un mundo que nos sirviera de hogar nos avisó que habían localizado
Zosma IV. Nuestra etapa en
- Sí, una historia muy conmovedora.-protestó
Reed.- ¿Y qué tienen ustedes que ver con
- Teniente comandante, su reacción emotiva me parece una actitud intolerante. Déjele explicarse y luego juzga por ud. mismo.-atajó T’Pol fríamente.
- Cuando llegamos a este mundo.-prosiguió la humana
indiferente al comentario del oficial táctico.-nos encontramos los restos
de una civilización más avanzada que la nuestra que hacía 200000 años solares
había desaparecido en una conflagración apocalíptica peor que su Tercera Guerra
Mundial. Se ve que la guerra fue a escala cósmica porque en todo este cuadrante
hallamos minas espaciales. Pudimos desactivar la mayoría pero otras, por desgracia,
no. Y estas minas fueron las responsables de los ataques tanto a su nave como
a
- O sea que no fueron ustedes quienes nos atacaron.-cortó Sato.
- No. Nuestra civilización es pacífica basándonos en unos valores éticos muy elevados. Nuestra primera regla es el respeto a la vida cualquiera sea la forma en la que se presente y su actitud hacia nosotros.
- ¿Entonces qué ocurrió con los pasajeros
de
- Acudimos en su rescate. No pudimos salvar a todos pero sí dos cámaras de soporte de vida y los trasladamos a nuestro planeta. En total 72 personas entre hombres, mujeres y niños. Desde entonces los mantenemos en hibernáculos bajo cúpulas de cristal hasta el momento adecuado en el que pudieran volver a su mundo. A otros 34 tuvimos que reanimarles porque la cámara de soporte de vida estaba averiada y habían iniciado el proceso de deshibernación y por desgracia, a pesar de toda nuestra ayuda mas de 20 fallecieron por estar sus unidades de éxtasis muy dañadas.
- ¿Por qué ha dicho por desgracia, era la opción más lógica después de todo?.-interrumpió T’Pol.
- Porque una de las nuestras normas más sagradas era la de preservar y respetar la vida por encima de todo. Y tal vez nuestra actuación entonces no salvó las vidas que queríamos.-dijo con voz triste Thais entornando los ojos.
- No se preocupen, todos los seres de la creación somos responsables del mundo que dejamos al morir no al nacer.-la confortó T’Pol.-Ustedes no son responsables de los actos de la cultura anterior.
- Sentimos también que esa mina haya causado esos dos muertos en su nave. Pero estamos satisfechos de que sus heridos se hayan recuperado. Era lo mínimo que podíamos hacer por uds.
- ¿Cómo sabe usted eso, Thais?.-interrumpió una cada vez más intrigada Sato.
- Pueden comprobarlo si quieren. Llamen a su nave.
La oficial terrestre se puso en pie y abrió el comunicador:
- Aquí la oficial Sato quiero hablar con el puente.
Una voz masculina que reconoció la respondió al instante.
- Aquí Archer, ¿qué ocurre ahí abajo? Estábamos preocupándonos por ustedes, no podíamos contactarles. ¿Está T’Pol?
- ¡Capitán!-dijo alborozada la oficial.-¡Si, señor, se la paso ahora!
La vulcaniana se puso en línea:
- T’Pol ¿qué hace ahí abajo, se ha tomado un permiso por su cuenta? ¿No sabía que se está acercando una nave andoriana?
- Disculpe, capitán, hemos contactado con los OANNES, una civilización de seres incorpóreos que merece toda nuestra atención y de la que deberíamos tomar muchos de sus valores porque…
- No es preciso que nos dé toda una conferencia sobre esa cultura, T’Pol, necesitamos que regresen urgentemente a la nave. Ustedes cuatro son los únicos que faltan.
- El ingeniero Tucker y su equipo ¿ya volvieron?
- Sí, y de eso ya hace unas tres horas después de que se fuera usted de excursión. Las reparaciones van por buen camino, hemos recuperado la energía principal, la de las pantallas protectoras y el motor warp funciona a un 60%.
- Señor, si no es molestia, que suban Reed y el médico. Ya que tenemos la velocidad warp podremos establecer comunicación subespacial con Denébola para que nos manden un par de cargueros a Zosma IV.
- ¿Por qué lo sugiere, T’Pol?
- Sabemos dónde están la mayoría de los
tripulantes de
- Está bien, necesitaremos a Reed y al doctor a bordo para el posible combate contra la nave andoriana.
Unos metros atrás, la pareja de OANNES escuchaba silenciosa y con la mirada apesadumbrada la conversación. La mujer miró un momento al hombre y volvió a asentir y éste desapareció descorporeizándose ante la mirada atónita de los cuatro tripulantes transformándose en un brillante halo de luz anaranjada en la noche de Zosma.
- Seguís sin entendernos, criaturas de
La mujer OANNES se transformó en otro halo de luz y añadió:
- Tratáis de buscar una excusa que os divida para poderos matar entre sí. No nos conocéis, humanos, quizás va siendo tiempo de que aprendáis y la única manera es viéndoos cara a cara
De repente de la nada aparecieron el capitán Archer y un andoriano que por sus ropas parecía se de rango superior. Reed intentó disparar con el pháser contra el enemigo pero el arma no le funcionó. Uno de los halos de luz, aquel que se identificaba como la mujer oannes, volvió a hablar con su voz potente:
- Los OANNES no permitiremos ninguna acción bélica entre vosotros ni aquí ni ahí arriba en el cielo.
El que parecía ser un superior andoriano protestó enfadado:
- Soy el capitán Thu’vaan de la nave andoriana P’Tlen. ¿Se puede saber qué está pasando aquí? ¿Qué son estas extrañas luces? ¿Es ésta una nueva arma, capitán humano?
- No, Thu’Vaan. Creo que estos seres tienen algo que decirnos y algo que hemos de aprender de ellos.
- En efecto, capitán.-interrumpió T’Pol.-casualmente estamos aquí los miembros de varias razas que tenemos intereses comunes en este sector.
- ¿A dónde quieres llegar, vulcaniana? No hace falta recordar que los humanos son casi vuestros súbditos.
- Los humanos apenas hemos salido milagrosamente de una guerra mundial, capitán Thu’Vaan, la peor de nuestra Historia. Nos guste o no, les debemos gratitud y el haber visto la posibilidad de un futuro mejor [3] tras el Primer Contacto de Zefram Cochrane.
- En Vulcano, mis antepasados dejaron una etapa de instintos primitivos para asumir con Surak los dictados de la lógica. Desde entonces no hemos vuelto a tener guerras.-añadió T’Pol.
- Thu’Vaan, creo que los humanos hemos
demostrado que podemos valernos por nosotros mismos y pensar por nosotros mismos.
Los pasajeros de
La mujer OANNES habló de nuevo:
- Quizás ha llegado el tiempo que tengáis que colaborar
juntos. Nuestro mundo antes de destruirse formaba parte de una confederación
y hubo un tiempo hace miles de años en el que nos ayudábamos en beneficio propio.
Aquí en
- Quizás sea verdad, capitán Archer.-sentenció con una pequeña sonrisa el andoriano-Sería interesante plantear una alianza o tregua provisional entre nuestros gobiernos.
- Eso mismo opino, y ¿por qué no? Iniciar unas negociaciones que nos ayuden a formar una primera Federación. Aunque todavía hay algunos burócratas de vieja escuela que no verían con buenos ojos una iniciativa así.-añadió apesadumbrado Archer.
- Podemos desde ya declarar una tregua, al menos aquí.-añadió Reed-¿Qué le parece, Capitán?
Archer miró brevemente a Reed y asintió con la cabeza y dirigiendo la mirada a su primer oficial dijo:
- Y usted, T’Pol ¿cree que Vulcano auspiciará semejante propuesta?
- Podría ser una propuesta lógica, que habrá que ir madurando poco a poco, pues todavía en mi mundo hay gente muy suspicaz hacia los humanos.
- Usted misma es nuestra mejor embajadora. Sin duda podrá hablar a los vulcanianos con mucha lógica de nosotros.-replicó el capitán.
T’Pol se limitó a levantar una ceja en silencio.
- Thais.- añadió la vulcana volviéndose hacia la luz.-Usted también habló de sus normas éticas, especialmente una relativa a la no injerencia. Ese será un aspecto que me gustaría discutir con su cultura si no es molestia.
- Esta bien.-contestó la mujer oannes.
- Una pregunta más.
- ¿Si, T’Pol?
- Ustedes… ¿No tienen cuerpo? ¿Lo tuvieron alguna vez en este planeta?
- Si, hace miles de años fuimos seres muy parecidos a los peces con los que usted soñó, pero llegó un momento que nuestro pensamiento evolucionó por encima de la materia hasta llegar a este estadio de la existencia que ud. ve. Me gustaría que nos conocieran mejor, capitán Archer y T’Pol. Lo mismo va por el capitán andoriano. Pero es tiempo que el doctor y su oficial suban a la nave ¿No tenían que coordinar la ayuda médica a Dubhe V? Y usted, Thu’Vaan, sus hombres deben estar preocupados, les deberá de dar una serie de explicaciones que quizás no se las crean.
Fue decir esto y los tripulantes desaparecieron delante de su vista.
- No se preocupe, T’Pol, les hemos devuelto
sanos y salvos a sus respectivas naves. En cuanto a los tripulantes de
- Quizás ha llegado la hora de que dejen este planeta para reunirse con los suyos, están hechos para caminar sobre la tierra y respirar aire, no para la vida del mar. -añadió el capitán mientras miraba aparecer las primeras estrellas en el cielo de Zosma. Sus ojos después se cruzaron un momento con los de T’Pol y continuó-: Yo no soy la persona más indicada para decidir en nombre de los humanos, Thais. Tendrán que ser ellos mismos los que decidan. Es posible que ellos sean felices aquí, al menos los que revivisteis, pero ya han pasado cuatro generaciones y ellos son mas Zosmanianos que terrestres. Otra cosa será, con los hibernados, a ellos se les puede trasladar a un planeta similar y hacerles revivir allí reinstalados, pero sería también triste separarles de los suyos por no hablar del impacto psicológico de encontrarse en un siglo posterior al suyo propio.
- ¿Por qué no habla personalmente con ellos y los conoce?.-sugirió la mujer oannes.-No tienen nada que perder y sí mucho que ganar.
- Disculpe, capitán.-dijo la vulcaniana,.-
Usted es la elección más lógica para hablar con los descendientes de
- Vamos, que me iban a creer a mí mejor que a alguien con orejas de punta.
- Aunque me cueste admitirlo, es así.
- ¿Cómo vamos a descender ahí abajo, Thais?
- Usen su lanzadera.-dijo la voz de la mujer-la protegeremos con un campo de fuerza para evitar que se despresurice.
- ¿A qué espera, T’Pol, deje de mirarme y suba a esta lanzadera!.-dijo el capitán mientras se encaminaba al vehículo.-Usted tendrá que contar lo que ha visto al embajador Soval ¿no es cierto? Pues vaya tomando nota.
Una membrana de agua transparente comenzó a rodear el vehículo. Las dos inteligencias de luz se pusieron delante para guiar a la lanzadera. Cuando llegaron a aguas profundas, la voz de Thais se sintió por el comunicador:
- T’Pol, ahora la lanzadera se sumergirá sola atraída por nuestro rayo tractor. No haga nada salvo lo necesario para estabilizar la nave y trazar el rumbo.
Jonathan Archer que estaba al lado de T’Pol como copiloto
no acertaba a ocurrir cómo los Oannes hacían aquello, pero era real. Vio cómo
poco a poco el horizonte orlado con las estrellas de
Casi llegando al fondo vieron un inmenso manto de coral anaranjado sobre el que fugaces rayos eléctricos azulados aparecían y se desvanecían en fracciones de segundo.
- Mire, T’Pol… ¡corales vivos! En
- Como las ballenas y tantos mamíferos que ustedes todavía cazaban hasta hace un siglo. No veo que sea un comportamiento lógico el matarlas hasta extinguirlas.
- Ni yo, subcomandante.-Por una vez, estamos de acuerdo. Habrá muchas cosas que tendremos que ir mejorando.
- Sí, capitán.
- Este es nuestro ordenador central. El soporte de
toda la vida en este planeta.-señaló la voz de
- Fascinante….-dijo T’Pol.-un sistema complejo bio-neural, basado en las terminaciones eléctricas de estos corales, que a pesar de su antigüedad todavía funciona.
- Si Hoshi Sato viera esto… Ni
en

En lo que sería la fosa abisal de este océano se podía ver miríadas de puntos de luz que iban y venían y que sin duda eran poblaciones de oannes. Mas adelante, protegidas entre rocas, distinguieron unas cúpulas recubiertas por una tenue lámina de luz azulada que T’Pol y Archer intuyeron debían ser los hibernáculos y la ciudad humana. Cuando se aproximaron con la lanzadera cerca de una de estas estructuras se abrió una especie de compuerta energética que permitió la entrada del transporte de los improvisados viajeros submarinos. “Ojalá el gran Jacques Cousteau hubiera visto esta maravilla…” pensó el capitán
Una segunda estructura excavada ya en la roca viva con unas puertas perfectamente reconocibles fue la parada final de la lanzadera. Los seres de luz desaparecieron así como la membrana de agua que les protegía. La estancia era una especie de hangar de despresurización. Esperaron sin salir, dentro de la lanzadera.
Por una puerta salieron de nuevo en sus formas humanas Arjuna y Thais acompañados por una persona de rasgos europeos.
- Pueden salir.-dijo Thais a través del comunicador.-Aunque
estamos a
Archer y T’Pol descendieron de la lanzadera y se encaminaron hacia el desconocido visitante que acudía a recibirlos. Éste les extendió las manos para saludarles. Dos generaciones distantes en el tiempo y en el espacio se volvían a reencontrar después de casi un siglo. Una emoción intensa recorrió el cuerpo del capitán que no dudo en saltarse el protocolo, estrechar la mano al humano o ya zosmaniano y ser el primero en hablar:
- Soy el capitán Jonathan Archer de la nave Enterprise y ella es mi primer oficial, T’Pol, de Vulcano.
El líder humano de Zosma IV miró fijamente a Archer.
- Mi nombre es Loren Admunsen, responsable de esta…
ciudad, bienvenidos a Zosma IV. Como les habrán contado Thais y Arjuna,
somos los descendientes de parte de la tripulación de
El capitán miró estupefacto la arquitectura de la sala abovedada en la que estaban.
- Entonces… ¿Al final lograron fundar una colonia, Loren?
- No usaría ese termino, capitán. Nosotros
éramos simplemente unos exiliados de
- Unos exiliados que ya sois los habitantes de este mundo por derecho propio.-concluyó el capitán humano.
- Nadie domina a nadie en Zosma, capitán
Archer, aquí colaboramos ambas colectividades para beneficio propio nuestro.
Según me ha dicho Thais, igual ocurrió con
- Si, es verdad pero hay mucha gente
en mi mundo que ve a su especie como irracional, primitiva y potencialmente
peligrosa. No ve con buenos ojos la carrera espacial de
- Los Oannes nos dieron una oportunidad para desarrollar nuestra humanidad, T’Pol.-atajó a la defensiva el lider zosmaniano- Creemos pues que la humanidad merece una segunda oportunidad, que pueda demostrar que vale por si misma.
La vulcaniana levantó una ceja por toda respuesta.
Archer esbozó una sonrisa sardónica en sus labios mientras miraba el semblante de la primer oficial. “Por vez primera alguien hace de abogado defensor de los humanos.”-Pensó el oficial humano. Entonces el carismático Admusen continuó:
- Aunque estemos aquí, capitán, sabemos bien de qué
mundo procedemos. Es por ello por lo que también he querido verle, porque queremos
que se lleven con ustedes a los 72 tripulantes que aún están dormidos en el
Hibernáculo. Supongo que en este futuro que están fraguando su voz será de gran
utilidad para hablar en nombre de
- Pero la humanidad puede recaer, como hace poco lo han demostrado en las recientes guerras contra los Xindi y los Suliban en la zona de Expansión Délfica.-contraatacó T’Pol.-Los humanos aún no ha madurado como para lanzarse al espacio, allí donde van se llevan sus problemas.
- Si se hace bien desde el principio,
unos valores, una ética, uno no tropieza dos veces con la misma piedra.. En
el aprender de los errores de
- Si, pero para ello estarán ustedes
unidos en una gran familia galáctica, para ayudarse, para enriquecerse y aprender
unos de otros y créame, T’Pol, que lograrán hacer esa primera Federación. Cuando
lo hayan logrado, véngannos a ver y tal vez nos unamos a ustedes-dijo Thais-
pero requerirá tiempo y paciencia. Y si alguna vez la situación es grave, estaremos
ahí los Oannes, porque como les contamos antes no fuimos el único grupo de nuestro
mundo en refugiarnos en
- Espero que no hará falta.-replicó Archer con una sonrisa.-Con una vez, basta.
Loren Admusen entonces hizo un gesto de invitación
con la mano señalando hacia una compuerta que se abría; tras ella, una multitud
de humanos de diversas razas se agolpaba para ver a los recién llegados de
- Y ahora pasemos dentro deseo enseñarles nuestra ciudad y desde luego, hablar. Y por supuesto, siéntanse como en casa.
*****
DIARIO DEL CAPITÁN.
Hora Local de
Hace varios meses que regresamos de Zosma IV.
Finalmente gracias a los esfuerzos de S’Marak y los
contactos de Phlox con los médicos de su mundo la ayuda médica pudo llegar a
tiempo desde Denébola a Dubhe V, si bien deberemos mandar un informe completo
al Comando de las circunstancias extraordinarias aquí ocurridas y que nos obligaron
a renunciar a la misión, más papeleo como se puede ver para los burócratas de
de
Vuelvo a
Ahora estos pioneros viajan en cargueros
acondicionados para la hibernación a la base estelar TERRA. He llevado conmigo
a un enviado especial de Loren Admusen en calidad de embajador ante
Tras nuestra visita a los líderes de Zosma IV he visto
nuevas posibilidades para el futuro de
Un ladrido interrumpió los pensamientos del capitán.
- Si, Porthos es ya hora de comer…
FIN
Próximo Número: Comienza
[1] Alusiones a esta época del Holocausto
Nuclear la encontramos en TNG, “Encounter at Farpoint” y “A Matter of Time”.
[2] Razas con las que
[3] ST: Primer Contacto.
[4] Mencionado en “Martial Court” (TOS). Planeta donde se firmaron unos estatutos clave sobre la libertad individual y los derechos humanos.