“Únete al capitán Jonathan Archer
y a la tripulación de la primera nave estelar warp 5,
Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Enterprise
Este relato tiene lugar entre la segunda y tercera temporadas de ENT
Quimera Parte 1: Descenso al hades
Escrito por Sikileia/ Portada: José Pedro Cerqueira Moreno
quimera.
(Del lat. chimaera, y este del gr. χίμαιρα, animal fabuloso).
INTRODUCCIÓN:
ÉXODO.
Hace miles de años una raza viajera había dejado su mundo moribundo en pos de nuevos planetas. Habían llegado a un estado de la existencia en que habían logrado estar por encima de los tres elementos de la materia.
En
A pesar del dominio sobre la materia les faltaba lo esencial, el conocimiento del Bien y el Mal.
Entre los numerosos astros a los que habían llegado estaba un lejano planeta con anillo de la constelación de Ofiuco.
La nave silenciosa cruzó el planeta adentrándose en su atmósfera y dejando tras de sí un extraño halo humeante.
Lentamente, como si de un huevo posándose sobre un nido se tratara, la nave discoidal tomó tierra y de ella descendieron tres extrañas figuras con una especie de escafandra y mono de exploración plateado.
Eran altos, muy altos.
En sus manos llevaban extraños artilugios plateados, sin duda sensores de exploración.
Entonces decidieron que podría ofrecerles un nuevo hogar. Su exilio lo acabarían aquí, sin embargo el éxodo continuaba…
Era el año 5230 antes de Cristo.
En
El nuevo hogar era una especie de jardín del Edén, con una vegetación frondosa y climatología tropical y clasificado en la cartografía estelar vulcaniana como de ‘Clase M’, con oxígeno y habitable para las formas de vida superior.
Los amaneceres y atardeceres de aquel planeta eran todo un espectáculo de ver y en el que aparecía una especie de auroras boreales entrelazando luminosos arabescos entre las primeras estrellas que salían por el Oeste.
Sin embargo, para quien procedía de un mundo gris, neblinoso, húmedo este era un mundo imperfecto que debía de ser perfeccionado.
Atardecía pero aún el sol se divisaba a lo lejos. Por el Este, ya se divisaban las primeras estrellas de la constelación del Ofiuco y la elíptica del extraño anillo que rodeaba al mundo.
-Hemos llegado, es tal cómo lo habían indicado nuestros exploradores. -dijo la criatura 1 cuando puso los pies sobre la fresca hierba. –Pero… ¿En qué se parece a Varanis?
-El porcentaje de oxigeno se ajusta a nuestras necesidades pero es demasiado condensado para nuestro metabolismo y esta intensidad de luz… me está afectando a la vista. –Confirmó la siguiente criatura en bajar a la superficie.
- No se parece a nuestro mundo pero podemos hacerlo habitable para nosotros.
Entonces la primera de las criaturas se quitó el casco espacial que vestía.
Una cabeza de un color marrón oscuro, con un leve toque insectoide, con grandes ojos negros, sin nariz prominente y una ranura rectilínea por boca miró hacia un horizonte en el que la selva se perdía tras unas montañas.
-Somos los primeros en este sector de
EL PRESENTE.
EL REINO DE HADES
Y los Dioses lo echaron a suertes
Zeus,
Hades, los Infiernos
Poseidón, el continente bajo las aguas.
Carola Wieck (“Atlántida”)
Hades III era un extraño planeta que visto desde la órbita parecía un gran puré de patatas esférico. En realidad toda su superficie se hallaba cubierta por nubes altas que apenas dejaban ver el sol. Su extraña apariencia explicaba también el origen del nombre con el que fue bautizado por los astrónomos que a principios del siglo XXI comenzaban a interesarse por los planetas extrapolares. Alrededor del planeta se abrazaba un extraño anillo de detritos rocosos, tal vez restos de un antiguo planetoide o satélite del planeta que quedo despedazado para navegar a la deriva por la eternidad.
“Trip” guiaba los mandos de la lanzadera ShuttlePod Uno entre los mini-asteroides de Hades III. A su lado T’Pol, sentada en el asiento del copiloto, escaneaba con los sensores los compuestos minerales del planeta. Detrás, Archer contemplaba algunos monitores laterales de la lanzadera.
En la pantalla de su postración, el capitán de
-¿T’Pol, puede aumentar el visor 100 unidades? ¿Qué le parece que es eso?
-Sin duda alguien ha estado extrayendo aquí minerales, otra opción lógica no se me ocurre.
-¿Contrabandistas? ¿Mineros furtivos? No se supone que este planeta debía estar deshabitado. –Teorizó Charles Tucker.
-Si las informaciones de Mayweather son ciertas, y deberían serlo, nuestro navegante aquí estuvo con su padre recogiendo muestras de pergilium [2] y en sus informes no mencionan que hubiera otros mineros. –Confirmó el capitán. –Aunque eso sí, estamos hablando de hace un par de décadas.
-No creo que al gobierno de
-Se supone que esta Brazo de
-T’Pol… esa palabra ya se ha quedado un tanto anticuada en nuestro vocabulario cotidiano. –Sonrió con ironía el capitán humano. –Sustitúyala por ‘repoblar’, ‘refundar’…
-Ya entiendo, las palabras ‘políticamente completas’.
-Querrá decir ‘políticamente correcta’, subcomandante.
La vulcaniana cogida en el debate dialéctico no dijo nada, miró hacia arriba y bajando la cabeza elevó una de las cejas por toda respuesta.
-Aunque como verá, somos ‘gramaticalmente completos’.-Se burló “Trip”.
-O incompletos… su raza es muy primitiva lingüísticamente hablando, señor Tucker. Incluso el nivel de su literatura y poesía no llega al nuestro.
-Basta ya, señores. –Intervino el capitán Archer para mediar entre ambos. –Y ahora vayamos a lo que realmente importa: ¿Había visto un mundo similar, T’Pol?
-Muy pocas veces. Realmente fascinante y más esta niebla, capitán.
-Parece una especie de ‘efecto invernadero’…algo
muy parecido ocurrió en mi mundo hace un siglo…cuando las nubes radioactivas
cubrieron la faz de
-Por fortuna para nosotros y este mundo, ese ‘efecto invernadero’ es mucho más benigno. –Añadió Archer y luego prosiguió: -Por favor, T’Pol pásenos toda la información que tenga de este planeta…
-Sí, señor, descargando datos desde la biblioteca de la nave. En breves segundos la tendrá en su Terminal.
Aunque Archer y sus tripulantes estaban explorándolo
con la lanzadera, este planeta era ya conocido desde el comienzo década del
2140 este planeta fue cartografiado por los satélites de
Cinco años después una comisión de científicos de
El nombre mitológico llegó después, bautizado por los primeros comerciantes de cargueros estelares, que trataban de evitarlo en el curso de sus rutas debido al aspecto extrañamente diabólico que presentaba el planeta desde fuera. Como los viejos marinos en las primeras décadas de la exploración marítima, aún las viejas supersticiones quedaban como una vieja remanente a pesar de los siglos.
La vegetación tenía un extraño color parduzco debido a la falta de clorofila en las plantas ya que las nubes impedían todo proceso de fotosíntesis al máximo nivel.
-Con razón merece ese nombre… Este mundo realmente es el Reino de Hades [3] . –Se admiró Archer.
-¿Hades? –Inquirió T’Pol.
-En la mitología de mi mundo era el mundo inferior, el Más Allá… Un lugar tan idílico como el que tenemos ahí abajo. Y también el nombre del dios que la moraba.
-Entiendo, respondió la vulcaniana. En mi mundo tenemos una leyenda parecida, la morada Sha-ka-ree [4] .
Los tres volvieron su vista hacia la pantalla principal. Flotando en el espacio como una pelota gris se hallaba el misterioso planeta.
-En mi mundo lo llamarían Bogozh [5] .
En la nave “Enterprise”, Malcolm Reed estaba al mando sentado en el sillón de mando de su capitán. La nave estaba en alerta naranja. Junto a él Mayweather monitorizaba la ruta que estaba tomando la lanzadera camino del planeta Hades III. La lanzadera era un punto luminoso que parpadeaba entre diagonales y rectas de diversos colores.
-Acaban de cruzar el cinturón de miniasteroides del anillo planetario y están entrando en este momento en el planeta, señor. –Confirmó el piloto.
-Bien, téngales siempre localizados, señor Mayweather.
-Sí, señor.
La nave orbitó un par de veces más alrededor del planeta. Entonces algo inesperado sucedió. Ante los atónitos ojos del oficial africano, el punto que simbolizaba la lanzadera comenzó a parpadear hasta hacerse invisible-
Mayweather no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos. Por segundos estaba cada vez más visiblemente afectado y estresado.
Reed se levantó y se acercó a su lado.
-¿Le ocurre algo, señor Mayweather?
-La… señal que indicaba la nave del capitán… Ha desaparecido… -Titubeó el joven tripulante.
-¿Cómo? –preguntó en voz alta Malcolm Reed.
-Yo… hice lo que pude, señor, ha sido tan repentino…
-Pase a alerta roja a toda la nave, Mayweather.-Ordenó Reed. –Hoshi, intente comunicarse con la lanzadera cada cinco minutos.
-¡Si, señor! –respondieron al unísono los tripulantes del puente.
Mientras, las gráficas de la consola de navegación parecían tener la respuesta pero callaban en un silencio cómplice.
EPISODIO I: DESCENSO AL HADES
Era una especie de caverna, gótica y tenebrosa, pero con las paredes perfectamente rectilíneas. En el techo había una especie de cúpula transparente con rejillas por las que entraba aparentemente la luz del sol de Hades III creando una atmósfera llena de violentos claroscuros. Aquel sitio parecía una mazmorra del castillo de Drácula.
Un extraño olor mezcla de humedad y asepsia de hospital se notaba por doquier.
Tendidos en el suelo con un fuerte dolor de cabeza
estaban los tres tripulantes de
Archer fue el primero en intentar levantarse. No podía, notó como el cuerpo estaba como entumecido, paralizado. Era como si alguien le hubiera puesto una invisible camisa de fuerza alrededor de sus miembros. Vio a su lado a T’Pol y a Tucker. Intentó moverse una vez más pero la fuerza invisible se lo impedía. Entonces se dio cuenta de algo terrorífico. Se acercó un poco más para ver aquello. Pudo moverse hacia un lado y se acercó hasta donde estaba su ingeniero. Un poco de luz caía sobre su cuello y allí lo vio con más detalle.
En los cuellos de T’Pol y Tucker habían unos extraños implantes adheridos, como si fuera microchips. Aunque también como había unos hilillos vivos, una especie de tentáculos terminados en punta, moviéndose continuamente por los bordes del ‘chip’ y que iban tanteando y perforando cada uno de los poros como si fueran los aguijones de mosquitos en busca de su ración de sangre fresca.
El capitán de
Entonces se dio cuenta que poseía la facultad del habla y comenzó a gritar.
-¡¡T’Pol!! ¡¡Trip!! ¡¡Despertad!!
No había terminado de gritar aún cuando de una de las paredes una silueta rectilínea se iluminó. Por una especie de puerta entraron dos seres altos envueltos en una especie de escafandra o mono que iluminados por la cúpula de luz adquirieron un inquietante aspecto sobrenatural.
Es sus manos llevan una especie de bastón metálico.
Uno de ellos apuntó hacia Jonathan Archer con su vara.
De pronto el capitán notó que los músculos se destensaban y relajaban. Una especie de suave cosquilleo poco a poco inundó de sensaciones las extremidades de sus miembros. Se dio cuenta que tenía la movilidad plena como cuerpo y se puso de pie.
-¿Quiénes sois y dónde estamos? –Increpó Archer a sus desconocidos captores.
El humanoide que llevaba la vara la bajó y se alejó, desapareciendo por la puerta.
<<-El sujeto 1. Preparación. Gran Eminencia>>
Archer entendió a fragmentos esta frase pero no en lenguaje humano, sino como un pensamiento.
La figura que quedaba avanzó unos pasos hacia él.
-Venimos de
La extraña figura permaneció quieta y silenciosa.
Archer no podía ver su rostro.
Archer pegó un grito y cayó hacia atrás intentándose quitar ese extraño dispositivo del cuello.
-<<Quitar. Morir>>
Archer percibió en su mente esas palabras sueltas captando el sentido completo de la frase..
-<<Sensor. Comunicación. Supervivencia. Oxígeno. Quitar es Morir>>
-¿Quiénes son ustedes? ¿Qué les pasa a mis compañeros? ¿Por qué no están ya despiertos?
-<<Saber. Poco tiempo. Tranquilidad. Espera>>
Entonces el extraño alienígena alzó su vara y apuntó hacia Archer. Éste comenzó a levitar. A sus pies un boquete rectangular se iluminó desde abajo.
-¿Qué está ocurriendo aquí?
-<<Bajar. Colaborar.>> -Fue la escueta respuesta del extraterrestre.
El ser guió con su vara metálica el movimiento del ingrávido terrestre y este comenzó a descender poco a poco un estrato inferior al inframundo del Hades.
Archer se posó suavemente en una estancia parecida a la de la primera sala. El mismo sitio pero este vacío de toda presencia humana.
Entonces desde algún lugar recóndito una emanación gaseosa comenzó a aparecer. Archer se arrinconó hacia la otra esquina del habitáculo tapándose con las manos. Sintió que la respiración era cada vez más fatigosa.
Comenzó a toser y cayó de rodillas. Poco a poco el gas fue adormeciendo sus sentidos y la coordinación corporal de sus extremidades. Suavemente el capitán se desplomó sobre el piso del habitáculo cayendo boca abajo.
De repente una puerta se abrió. Con su vista nublándose poco a poco, Jonathan Archer pudo distinguir que era la misma figura con escafandra que vio en la primera sala la que entraba.
-<<Sujeto 1. Experimento. Preparar.>> - Entendió el humano antes de caer inconsciente.
*****
En el puente de la nave, Malcolm Reed, se dirigió con seriedad y preocupación a su oficial de comunicaciones:
-Hoshi, anote en el cuaderno de bitácora que ante la ausencia del capitán y en vista de que nos hayamos en crisis, desde las 22:46 Tiempo Universal, asumo el mando total de la nave “Enterprise” hasta nueva contraorden
-Sí, señor. –Confirmó la oficial japonesa. – Anotado.
-Ahora la clave es por dónde empezar a buscar. –Se lamentó el oficial al mando. -¿Ideas?
-Yo propondría ‘peinar’ la zona con nuestros scanneres, señor.
-De acuerdo, Mayweather, le encomiendo esa tarea. Escanee cada onda, frecuencia, emanación gaseosa o energética que vea. La misma orden para usted, Hoshi… Cualquier onda de radio, señal eléctrica… Hagan lo que sea.
-Sí, señor. –Respondieron al unísono los dos jóvenes suboficiales.
*****
En algún lugar del pasado, un niño de ocho años correteaba por un bosque en el parque Yosemite, cercano a la mole conocida como El Capitán [6] . El invierno había apenas llegado. El paisaje estaba blanco con las primeras nevadas de la estación.
Caía la tarde desapareciendo los últimos rayos de sol por las escarpadas cumbres en lontananza. El cielo mostraba las primeras señales de vida estelar, Venus fue el primer astro en aparecer y tímidas llegaban poco a poco las primeras constelaciones.
-¡Jonathan! –Gritó una voz masculina.
El niño se detuvo. De repente el silencio.
Un aullido se oyó a lo lejos.
De pronto, el miedo se apoderó de la criatura. Entre los árboles vio algo que se movía.
-¿Papá? –Balbuceó el joven Jonathan.
Por unos instantes dos ojos rojizos brillaron en la oscuridad.
El niño se fijó en ese punto… Las ramas bajas de los árboles se movían, sin duda era un animal.
Jonathan se alejó poco a poco. De nuevo las ramas se movieron brevemente. Otra vez aquellos ojos rojos posaron su mirada sobre el chico.
Mientras caminaba hacia atrás el chico cayó hacia atrás. Su pie se metió en un agujero.
-¡Aaaarg! –Chilló.
Quiso sacar el pie del agujero pero no podía. Pensó que sería una raíz la que atrapaba su pie pero había sangraba también. No era una raíz.
-¡Papaaaaá!
-¡Jonathan! ¿Dónde estás?
-Aquí… Papá, estoy herido. –Gritó como pudo.
De nuevo, el aullido se oyó como un eco.
Alrededor de él había numerosa nieve caída de las coníferas que formaban pequeñas montañas. Con sus manos comenzó a cubrirse la pierna herida. Sin duda, alguna alimaña se acercaba hasta él atraída por el olor de la sangre.
El ruido de una vieja motonieve se oyó aproximarse en la distancia. Jonathan cerró los ojos aliviado. Era un hombre de edad mediana, con entrantes en el pelo y la cara ancha. Estaba enfundado en un mono dorado con rayas azules.
Sujeto por una cuerda un gran abeto había dejado tras de sí un largo surco sobre la nieve por la misma ruta en la que había llegado la motonieve.
-¡Papá! ¡Por ahí hay un animal… o un monstruo alien!
El progenitor se situó al lado del hijo.
-¡Gracias al Gran Pájaro de
-Sí, papá.
-¿Qué te ha pasado, hijo? –Preguntó mientras quitaba la nieve del pie de su hijo.
-Metí el pie en un agujero sin querer y no ahora lo puedo sacar de ahí.
-Estás herido, Jonnie. Seguro que estás atrapado en un viejo cepo de trampero… Se supone que ya no existen desde hace un siglo… Bien, tengo que sacarte de ahí.
El padre se alejó unas decenas de metros hasta su transporte para buscar el botiquín, una manta y unas tenazas y liberar a su hijo. Cuando se hubo alejado una silueta negra se infiló a espaldas suyas.
-¡¡Papaaaaaá!! ¡Socorro! –Gritó el pequeño Jonathan mientras se tapaba sus ojos con los brazos.
Un disparo retumbó en el valle. La alimaña cayó por tierra.
El padre aún cerca de la motonieve sostenía entre sus manos un rifle láser humeante.
El padre fue corriendo hasta su hijo y lo abrazó todavía con el arma en su mano derecha.
Jonathan estaba llorando.
-¡Hijo, hijo! ¡Recuerda que tu padre siempre estará contigo! –Dijo mientras lo abrazaba como la mayor de sus posesiones. –Hoy has vuelto a nacer.
Ambos se fijaron en la criatura que estaba muerta. Un charco de sangre manaba de su boca y tenía de rojo la nevada superficie.
-¿Es un perro, papá? ¿Está muerto?
-Un lobo gris, hijo mío… También el invierno es duro para ellos… como lo fue para nosotros hace décadas. Lástima de animal…
El padre se levantó y se aseguró que no hubiera ningún otro animal al acecho. Volvió a la motonieve con las herramientas y la manta y comenzó a liberar a su hijo con las tenazas de la trampa que lo aprisionaba. Unos cuantos movimientos y usando las tenazas como palanca el pie se liberó fácilmente.
-Ya está, Jonnie. Así me gusta, te has portado como un campeón. –Dijo sonriendo a su hijo que tenía aún sus ojos llorosos. –Ahora toma la manta y arrópate y déjame ver ese pie herido.
-Sí, papá.
El niño se fijó en el árbol que llevaba la motonieve detrás de ella.
El padre sonrió y miró hacia su transporte.
-Nuestro Abeto de Navidad, Jonathan. Dentro de unos días es Nochebuena y Santa Claus está por llegar.
-¿Es verdad que llega por el cielo?
-¡Je,je,je! –Rió el progenitor. –Eso dicen. -Entonces quitó la bota del pie herido de su hijo. –Menos mal que tu bota de nieve era gruesa y te ha protegido, tienes sólo un rasguño, un poco profundo pero que con una tirita de plastipiel y un poco de desinfectante se arregla.
Con algunas vendas del botiquín hizo una primera cura al pie. Levantó al hijo y lo apoyó sobre su hombro y ambos se encaminaron hasta la motonieve.
-Sube y ahora vamos.
El paisaje nevado desapareció… De pronto, el cielo se cubrió por una bóveda rocosa. Jonathan Archer, se despertó varios años adelante en el futuro que ahora era presente. Una potente luz lo cegó momentáneamente.
-<<Prueba. Acabar>> -dijo una voz que le resultó familiar tras la luz.
Los ojos de Archer no aguantaron más el cansancio de aquella luz y se cerraron unos instantes.
*****
A bordo de
Una voz lo despertó de su sueño momentáneo.
-Creo que he detectado algo, señor. Parecen unos restos metálicos cerca del Ecuador del planeta. Detecto trazas de titanio en gran porcentaje. –Comentó Mayweather alborozado.
-Bueno, por algo podemos empezar. Mayweather, intente darme las coordenadas lo más precisas posibles.
-Sí, señor. Los sensores están analizando estos restos. En breves momentos los tendrá en pantalla.
“¡Bingo!” Pensó Malcolm Reed con una sonrisa en sus labios.
*****
Archer se despertó de nuevo; un dolor de cabeza le martilleaba los huesos temporales de su cráneo.
Al lado suyo se encontró con su asistente vulcaniana T’Pol, atada a él espalda con espalda.
-T’Pol ¿qué hace usted aquí?
-Eso mismo le quería preguntar a usted, capitán. Estuve inconsciente durante un rato pero me he despertado aquí atada a su espalda.
-¿Y el oficial Tucker? –Inquirió Archer.
Su pregunta quedó respondida instantes después.
-<<Comenzar Prueba. Analizar. Sujeto 2>>.
-Creo que le han respondido sin preguntárselo, señor. –Dijo con su seriedad habitual la vulcaniana.
Continuará…
[1] O WARP DRIVE, velocidad de curvatura o hiperespacial. Alusión a la velocidad descubierta por Zefram Cochrane, que permite viajar mas allá de la velocidad de la luz. (ST: Primer Contacto y TOS: Metamorfosis)
[2] Metal resistente usado en la confección de naves estelares (ENT y TOS)
[3] Había varias secciones en el Hades, incluyendo los Campos Elíseos (en contraste con el Paraíso o Cielo cristiano) y el Tártaro (similar al Infierno cristiano). Los mitógrafos griegos no son totalmente consistentes sobre la geografía de la otra vida.Un mito sobre la otra vida completamente opuesto se refiere al Jardín de las Hespérides, con frecuencia identificado con las Islas de la Bendición.En la mitología romana, una entrada al Inframundo estaba localizada en el Averno, un cráter cercano a Cumas que fue la ruta usada por Eneas para descender a él. Por sinécdoque, «Averno» puede usarse como referencia a todo el inframundo. Los Inferi Dii eran los dioses romanos del inframundo. Los fallecidos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte, quien cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían bajo la lengua del difunto sus piadosos familiares. Los indigentes y los que no tenían amigos ni familias se reunían para siempre en la orilla cercana. El otro lado del río era vigilado por Cerbero, el perro de tres cabezas derrotado por Heracles (Hércules para los romanos). Más allá de Cerbero, las sombras de los difuntos entraban en la tierra de los muertos para ser juzgadas Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio). El Erídano era también considerado un río del Hades por Virgilio (VI, 659). El Estigia formaba la frontera entre los mundos superior e inferior. La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, descritos en La Odisea XI, donde las almas de los héroes vagan abatidas entre espíritus menores, que gorjean a su alrededor como murciélagos. Sólo la ofrenda a ellos de libaciones de sangre en el mundo de los vivos pueden despertarlos durante un tiempo a las sensaciones de humanidad (compárese con los vampiros). Más allá quedaba el Érebo, que puede usarse como un eufemismo para el Hades, cuyo nombre era temido. Había en él dos lagos: el de Lete, a donde las almas comunes acudían para borrar todos sus recuerdos, y el de Mnemósine (‘memoria’), de donde los iniciados en los Misterios preferían beber. En el antepatio del palacio de Hades y Perséfone se sentaban los tres jueces del Inframundo: Minos, Radamanto y Éaco. Allí, en el trivium consagrado a Hécate, donde los tres caminos se encontraban, las almas eran juzgadas, volviendo a los Campos de Asfódelos si no eran virtuosas ni malvadas, enviados al camino del tenebroso Tártaro si eran impías o malas, o al Elíseo con los heroicos o los benditos.
[4]
ST V:
[5] En vulcaniano, mundo infernal. Aparece en algunas novelas.
[6]
Monte de granito en el Estado de California, éste parecía en Star
Trek V: