Encrucijada presenta: STARGATE VS TRANSFORMERS

Capitulo 4
Escrito por: Federico Hernán Bravo
Nota del Autor: Optimus Prime, Megatron, Autobots y Decepticons son propiedad exclusiva de Hasbro Properties Group.

En otro frente de la batalla, Megatron se las veía cara a cara con su eterno rival de siempre… y no estaba contento.
-¡Has ido demasiado lejos esta vez, Megatron! – lo reprendió Optimus, propinándole un puñetazo en el rostro - ¡Pero se terminó! ¡Ahora, tu reino de terror llega a su fin!
-¡Estas demente! – replicó el Decepticon, dándole una patada en el pecho - ¡Eres tú el que acabará reducido a circuitos chamuscados por esta osadía!
Megatron apuntó con su cañón de fusión, el arma que llevaba incorporada en uno de sus brazos, contra Prime y disparó. El Autobot esquivó el rayo violeta y con una llave de lucha logró someter y arrojar a su archirival al suelo.
-¡Se terminó! – dijo, inmovilizándolo.
-¡Jamás! – el Decepticon se lo sacó de encima con un empellón. En ese momento, antes de retornar la pelea, recordó algo - ¿Dónde están esos sucios humanos que te acompañaban?
-¡Olvídate de ellos! ¡Esto es entre tú y yo!
Megatron rió.
-¡Prime! ¡Me conmueves! ¿De veras esperas que caiga en esta trampa? ¡Sé que tus humanos están adentro, intentando arruinar mis planes, mientras nosotros luchamos aquí! Pero eso se acaba AHORA – dijo y volteó a Optimus de un golpe para luego, correr hacia el interior de la mina, ignorando completamente el pandemónium desatado a su alrededor.
-¡No! – exclamó Optimus, yendo tras él.
***
Dentro de la mina, el SG-1 llegó ante el anillo del StarGate. Carter fue la primera en correr hacia el panel de control de las maquinas que lo activaban.
-Llegamos a tiempo, parece – declaró – Interrumpieron la secuencia de marcado de símbolos.
-Menos mal. Muy bien, ahora debemos… - la orden de Mitchell murió en su boca. Una figura de tamaño ciclópeo, constituida por un par de alas de metal que le sobresalían por la espalda, salió de un rincón para hacerles frente.
-Vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí? – se mofó Starscream, apuntándoles con dos cañones láser – ¡Un puñado de sucias sabandijas terrestres! Que afortunado que soy… ¡Con las ganas que tenia de matar a algunos de ustedes!
-¡Yo no estaría tan seguro, hojalata parlanchina! – le espetó Vala, sosteniendo sobre sus hombros un Lanzamisiles - ¡Dile adiós a tu petulante cara, payaso!
Vala apretó el gatillo. Un misil atravesó el aire y chocó contra el Decepticon, haciéndolo volar en pedazos.
-¡En el blanco! – festejó la chica, contenta.
-¡Vala! ¡No gastes las municiones! – la retó Jackson - ¡Esos misiles son solo para caso extremo!
-Bueno… ¿No estamos en un caso extremo, eh?
-¡Dejen de discutir! ¡Tenemos otra visita inesperada! – Mitchell señaló a un furibundo Megatron, quien entraba en el lugar con su cañón listo para destruir.
-¡Mueran, humanos! ¡¡Mueran!!
-¡¡No!!
Hubo un destello de luz.
Solo la figura protectora de Optimus Prime salvo a los humanos de perecer atomizados. Saltando en el último momento, el Autobot se interpuso entre el Decepticon y ellos, deteniendo el rayo… con un alto precio.
…Con su placa pectoral semi-carbonizada, Prime cayó al piso, largando chispas…
-¡Optimus! – gritó Mitchell, corriendo hacia él.
-Argh… Huyan… ¡Váyanse! – jadeó el Transformer, herido - ¡No podrán detener a Megatron!
-¡De ninguna manera te dejaremos! – el Coronel alzó su arma y descargó una lluvia de balas sobre la amenazante figura del villano.
Nada ocurrió.
-Oh. ¡Cuánto valor sin sentido! Cuanto coraje… en vano – Megatron rió - ¡Patéticas bolsas de carne! Me divertiré aplastándolas lentamente, como a un par de insectos chillones…
-¡Piénsalo de nuevo, maniático! – Vala utilizó el Lanzamisiles una vez más. El cohete se estrelló contra Megatron, haciéndolo retroceder. Humo y fuego, mezclados con chispas eléctricas emergieron de su cuerpo. Sin embargo, no había estallado como el otro. Sonriendo torvamente, comenzó a caminar hacia la chica, con la clara intención de despedazarla.
…En ese momento, a Carter se le ocurrió una idea…
-¡Sigue disparando! ¡Entretenlo todo lo que puedas! – le gritó a Vala, mientras reactivaba la secuencia de marcado del StarGate, pulsando los controles de las computadoras que lo controlaban.
Vala obedeció. Otro misil mas se precipitó contra el Decepticon… y otro… y otro…
Uno a uno, los símbolos fueron ingresando, hasta el último. Cuando a Vala solo le quedaba un cohete, el Portal se abrió con su clásica explosión luminosa.
-¡¡Ahora!! ¡¡Dispara!! ¡Empújalo al StarGate!
A través de una cortina de humo y chispas, Megatron estiraba la mano contra la chica, listo para destrozarla. Vala cerró los ojos y apretó el gatillo por última vez.
¡THK!
-¡Se atrancó! – dijo, viéndosele venir encima la muerte convertida en una garra de acero.
-¡¡Muere!!
-¡No! – Prime se levantó. Herido y todo como estaba, volvió a interponerse entre su Némesis y la muchacha. Haciendo acopio de una fuerza singular, fue él quien empujó al Decepticon por el resplandeciente agujero del Portal.
Megatron rugió… y como último acto mientras se desvanecía, arrojó un rayo de su cañón, el cual rebotó contra el borde del StarGate y provocó una violentísima descarga eléctrica en la bóveda.
El show de luces duró un segundo. Cuando terminó, con un siseo, el umbral espacial colapsó.
-¿Estas bien? – preguntó Jackson, acercándose a Vala.
Como toda respuesta, la joven lo abrazó, sorprendiéndolo. Estaba temblando de los nervios.
-Este… Vala… Yo… hum…
-Ya, ya… No te acostumbres a esto, Daniel – la muchacha se separó rápidamente de él, sonrojada. Volvió la mirada hacia otro lugar.
-Claro… claro… Como tú digas, je.
***
Los Autobots ganaron la contienda.
Desaparecido Megatron, el resto de los Decepticons huyó, abandonando el campo de batalla.
Ayudando a Optimus a salir de la mina, Ratchet se ocupo de él.
-Nada serio, realmente - declaró el eficiente medico Transformer, mientras revisaba la quemadura - Nada que no se cure con algunos días de reposo en el Arca, eso sí.
-Como siempre, tan directo, Ratchet – bromeó Prime. Miró a sus compañeros, tanto los mecánicos como los humanos – Le hemos dado una tremenda paliza a los Decepticons, hoy. Sin embargo, Megatron ha desaparecido… y no sabemos adonde fue.
-Por Megatron no te preocupes. Me encargue de él cuando hice el marcado – le confesó Carter – Lo envié a un planeta helado sin civilización alguna, que visitamos hace mucho. Supongo que apenas saliera del otro lado, quedó instantáneamente congelado… para toda la eternidad.
-Ruego por el bien de la Tierra y por el del Universo que así sea, amiga mía.
-Sin embargo, tengo… malas noticias respecto a la posibilidad de poder volver a contactar Cybertron con el StarGate… Desgraciadamente, cuando Megatron hizo su último disparo, fulminó parte de la memoria del Portal – la Coronel meneó la cabeza, angustiada – Lo lamento, Optimus, pero… se borraron los símbolos que representaban a tu planeta. Es imposible volver a abrir un camino hacia allí.
Se produjo el silencio. Prime suspiró.
-Sin sacrifico, no hay victoria – dijo, a la final – Les estamos eternamente agradecidos por la ayuda que nos han brindado y respetamos enormemente vuestro valor. Les devolveremos el StarGate y reparáremos los daños ocasionados por el enemigo.
-Los agradecimientos son nuestros. Por todo – Mitchell sonrió - ¡Hemos vivido la aventura de nuestras vidas en estas últimas horas!
-Si. Y esperamos profundamente NO repetirla jamás, gracias – dijo Vala, con una sonrisa de oreja a oreja. Jackson le dio un codazo.
-Óiganme todos: que esta alianza entre humanos y Transformers no sea olvidada NUNCA – Optimus se dirigió a sus camaradas Autobots - ¡Desde este momento, más allá de todo, somos HERMANOS! – proclamó, levantando una mano y cerrándola en forma de puño, como juramento.
El resto de los Autobots asintieron y también elevaron al cielo sus puños.
-¡Hermanos! ¡Juntos! – exclamaron.
-¡Hasta el día en que Todos Volvamos a Ser Uno!
Mitchell levantó su mano, uniéndose al peculiar juramento.
-¡Hasta el día en que Todos Volvamos a Ser Uno!
***
Por el momento, la balanza en esta guerra cósmica se inclinó a nuestro favor.
Los Decepticons sufrieron una humillante derrota, pero es de esperar que se repongan.
Volverán, de eso no hay dudas.
Cuando lo hagan, ahí estaremos, para plantarles cara.
Casi a nuestro pesar, la Tierra y sus habitantes se convirtieron en nuestro hogar. Pese a que vivimos al margen, consideramos a la raza humana una especie digna y fascinante, que poco a poco, aprende el difícil camino de la evolución, un camino muchas veces salpicado de escollos.
He sido testigo de su valor, del coraje y la tenacidad que tienen.
Los he visto sobreponerse a las adversidades y continuar adelante. Con miedo, si, pero al fin de cuentas, seguir adelante, ya que es lo único que se puede hacer.
Aunque somos de mundos muy diferentes, distintos y distanciados años luz el uno del otro, tal y como en nuestro caso, hay más de lo que los ojos pueden ver en ellos…
Soy Optimus Prime. Líder de los Autobots.
…Y estoy muy orgulloso de que mis mejores amigos sean HUMANOS.
FIN