Después de Animal Man, entre Doom Patrol y New X Men y de forma casi simultánea a su sonado paso por JLA, el guionista escocés Grant Morrison invirtió casi seis años de su vida (de 1994 a 2000) en LOS INVISIBLES, su obra más personal... y también la más desconocida, al menos en España. Mientras que en Italia, por poner un ejemplo, LOS INVISIBLES se ha publicado íntegramente en tomos recopilatorios, aquí tan sólo han visto la luz una docena de números en cuatro años. Pero hay ser positivos: seguro que pocas veces ha sido tan fácil engancharse a una obra de culto que no ha dejado indiferente a nadie que la haya leído. Si te decides a entrar en el juego que Grant Morrison propone te esperan no pocas sorpresas. La primera es que posiblemente ya eras Invisible y tú ni siquiera lo sabías... Intenta recordar... Es sólo un juego... Por empezar desmontando un prejuicio muy extendido sobre la obra de Morrison, la premisa argumental de LOS INVISIBLES no es más complicada que la de cualquier serie televisiva de moda: resulta que todas las teorías sobre conspiraciones gubernamentales para el control de la población y el encubrimiento de fenómenos extraños son ciertas. Por otro lado, la velocidad a la que se suceden los avances científicos, así como la densidad del caudal de información a nuestra disposición seguirá creciendo exponencialmente hasta alcanzar un punto crítico el 21 de Diciembre de 2012, la fecha en la que el calendario de los antiguos Mayas situaba el Fin de la Historia. Nadie sabe qué sucederá entonces, pero dos bandos enfrentados desde tiempos inmemoriales se preparan con vistas a una gran Batalla Final. A un lado tenemos a las fuerzas del Orden y la Opresión (que por cierto, van ganando). En el otro se encuentran los Invisibles, una red mundial de pequeños grupos conectados entre sí que apuestan por el pensamiento libre, la anarquía y el Caos. Como es de rigor, protagonista y lector entran al mismo tiempo en el extraño universo de los Invisibles. Los primeros números de la colección (publicados aquí por Norma Editorial en dos prestigios titulados Sin blanca en el Cielo y el Infierno) ilustrados por Steve Yeowell, cómplice de Morrison en aventuras como Zenith, nos presentan a Dane McGowan, un quinceañero en el Liverpool de mediados de los noventa, que, a pesar de su inteligencia notable, sólo sabe expresar sus sentimientos de rebeldía a través de la violencia. Cuando finalmente incendia su colegio con un par de amigos, Dane va a parar a un reformatorio sólo un poco menos siniestro que el laboratorio del doctor Frankenstein. De allí le saca literalmente a punta de pistola el líder de una célula de Invisibles que quiere reclutarle para su causa, pero que le deja aparentemente abandonado en las calles de Londres. Dane no tiene modo de saberlo, pero su entrenamiento acaba de comenzar. En las calles Dane conoce a Tom O'Bedlam, un vagabundo vinculado a los Invisibles y con una larga e interesantísima historia detrás. Tom le promete enseñarle magia y enseguida le hace descubrir que el mundo es un lugar más ancho y maravilloso de lo que él se imaginaba, bien viajando juntos a un Londres alternativo o viendo a través de los ojos de las palomas. Poco a poco, Dane se hace consciente de la guerra sorda que libran los Invisibles por el destino de la humanidad y finalmente, en una secuencia de una fuerza poco común, llega a reconocer y enfrentar el origen de su ira contra todo: el dolor que le produjo el abandono de un padre al que apenas conoció y casi ni recuerda. La primera lección ha sido asimilada y Dane está listo para unirse a los Invisibles, que le esperan, y para asumir como nombre de guerra el de su coco particular, Jack Frost, la encarnación de sus miedos infantiles. ¿Te vienes a la Arcadia? A lo largo de la siguiente trama argumental (publicada en dos prestigios con el título de Arcadia) Dane empieza a conocer al grupo de gente peculiar al que se ha unido: King Mob, el superespía y asesino profesional que le rescató; Ragged Robin, la brujita pelirroja de la cara pintada; Lord Fanny, un sensual y divertido travestido brasileño con poderes chamánicos, y Boy, una ex policía de Harlem que habría puesto en apuros a Bruce Lee. Apenas iniciado su entrenamiento oficial, supervisado por Boy, Dane tiene que acompañar al grupo en un viaje astral a través del tiempo hasta la época de la Revolución Francesa. El objetivo: reclutar al Marqués de Sade para que ayude a la causa Invisible contra los Arcontes y sus ejércitos de Mirmidones y Hombres Cero. Pero los Invisibles no cuentan con la irrupción de Orlando, un asesino demoníaco al servicio de los Arcontes, en el escondite donde se encuentran sus cuerpos indefensos... Esto ya daría para un buen argumento, pero además Morrison aprovechó Arcadia para teorizar
sobre el propio concepto de Revolución y cómo la mayoría acaban fracasando o convertidas en sangrientos regímenes de Terror. Además de mostrar la peripecia de los Invisibles por el París revolucionario, Arcadia introduce otra línea temporal en la que los poetas Percy B. Shelley y Lord Byron discuten sobre la validez de la Utopía y el papel del artista en el seno de la sociedad. Pero eso no fue todo. Recién comenzada la colección como quien dice, el guionista escocés empezó a descubrir sus cartas y ya desde el principio de Arcadia el lector atento puede encontrar pistas que le lleven a deducir el verdadero tema y objetivo de LOS INVISIBLES. Porque como se decía en un excelente dossier del e-zine PopImage ( www.popimage.com/profile ): “Afirmar que LOS INVISIBLES va sólo sobre esto es como decir que Twin Peaks (la mítica serie televisiva creada por el cineasta David Lynch) trataba sobre la investigación federal de un asesinato ritual”. El propio Morrison señaló que se proponía explicar nada menos que el “secreto y el fin último del Universo”. Y en cierto modo, al cabo de los 59 números que componen las tres partes de LOS INVISIBLES eso es exactamente lo que consigue... El caso es que la misma ambición de Arcadia resultó casi letal para la supervivencia de la colección. La densidad del argumento, la mezcla de tiempos, conceptos y personajes y el dibujo de Jill Thompson, desafortunadamente entintado por Dennis Cramer, hicieron que miles de lectores abandonaran, cimentando el mito de la rareza de la obra de Morrison en general y de LOS INVISIBLES en particular. El autor se replanteó la forma, que no el fondo, de la historia y los resultados se pudieron ver en la segunda parte de la colección, en la que los protagonistas viajan a los Estados Unidos. Toda una superproducción de 200 millones de dólares con sangre, tiros, incursiones en bases secretas del Ejército, explosiones a mansalva, sexo, magia, viajes en el tiempo y una buena dosis de ultraparanoia que enganchó a los lectores suficientes para asegurar que la saga de LOS INVISIBLES pudiera llegar a su final. Nosotros somos los monstruos Tras Arcadia, publicado a principios de 2000, pareció que las aventuras de King Mob y compañía tardarían en volver a poderse leer en castellano, si es que alguna vez surgía de nuevo la oportunidad. Sin embargo, en 2001 Norma decidió intentarlo de nuevo con la edición de Monstruos Reales, un tomo que recogía cuatro historias autoconclusivas situadas justo después del desenlace de Arcadia. Monstruos Reales resulta un excelente punto de partida para iniciarse en el Universo Invisible a la vez que se adquiere una visión más amplia del mismo. Los protagonistas de los cuatro prestigios precedentes tan sólo aparecen en el primer episodio, prácticamente un epílogo de Arcadia, pero cuyo dramático final pone en marcha los acontecimientos del resto de la primera parte de LOS INVISIBLES. Los otros tres episodios presentan personajes y escenarios que en apariencia tienen poco que ver con lo narrado hasta entonces, pero las conexiones se hacen pronto visibles (nunca mejor dicho...). En el segundo, dibujado por el eficaz Chris Weston (que volvería a la colección en la segunda parte) conocemos a Jim Crow, el Invisible rapero y practicante del Vudú al que Boy nombraba de pasada en Arcadia. Crow ayuda a resolver una ola de crímenes cometidos por zombies dejándose poseer por una divinidad del panteón haitiano. El tercer episodio, ilustrado de forma sugerente por John Ridgway, supone la vuelta del cazador de zorros y enemigo jurado de los Invisibles sir Miles Delacourt, como villano de una terrible y triste historia en la que a pesar de la aparición de una pesadilla andante salida directamente de los relatos de Lovecraft, el mayor horror es producto de acciones y sentimientos humanos. El último episodio, Cae el mejor, dibujado por Steve Parkhouse, es sin lugar a dudas uno de los más emocionantes y mejor logrados de toda la colección. El efecto que produce en el lector el descubrir la identidad del protagonista de la historia en el momento de su muerte después de haber visto cómo pasaba por su cabeza la película de su vida es tal que merece la pena conservar el secreto y quedarse tan sólo con unas palabras insidiosas y enigmáticas: Intenta recordar... Es sólo un juego... Un lápiz de labios color Apocalipsis Monstruos Reales avivó un tanto el interés de los lectores españoles por LOS INVISIBLES, pero no lo suficiente como para que Norma se planteara continuar editando la colección de forma más regular. Hasta ahora. Han pasado otros dos años, pero en el intervalo el nombre de Grant Morrison ha alcanzado una popularidad que antes no tenía gracias a la publicación en España de su controvertido trabajo al frente de la Patrulla X, los famosos superhéroes mutantes de la Marvel, en X-Men, uno de los dos títulos estrella, que tomó el nombre de Nuevos X-Men cuando el escocés se hizo cargo de la colección. Intentando aprovechar el revuelo (si algo se puede decir del trabajo de Morrison es que no deja a nadie indiferente) Norma se ha lanzado a publicar su obra más reciente, la fascinante y controvertida miniserie El Asco y en estos días redondea la jugada con la aparición de Apocalipstick, una nueva entrega de LOS INVISIBLES, comprometiéndose a continuar publicando la serie en tomos cuatrimestrales si las ventas lo permiten. Apocalipstick comprende la saga de tres números titulada en inglés She-man (juego de palabras entre travestido y chamán, “shaman” en inglés) más Londres, que muestra las desventuras de Jack Frost perdido en la ciudad, evitando a los Invisibles que le buscan y sin saber qué hacer a continuación. Pero la estrella del tomo es la inimitable Lord Fanny, cuya historia nos dan a conocer Morrison y Jill Thompson desde su infancia en Río de Janeiro, cuando la poderosa bruja que era su abuela decidió que sería educado como una niña para poder recibir las ancestrales enseñanzas mágicas de sus antepasados aztecas, transmitidas siempre por línea matriarcal. La trama de Apocalipstick trenza el pasado con el presente, porque al mismo tiempo asistiremos al desarrollo de la búsqueda de Jack Frost y al primer tropiezo serio (pero serio de verdad) que sufre la célula de Invisibles. Si las previsiones se cumplen, el próximo tomo a publicar contendría una de las mejores sagas de toda la primera parte, la magnífica Entropía en el Reino Unido, donde se revela el pasado de King Mob mientras que en el presente él y Fanny sufren prisión y tortura psicológica a manos de sus enemigos. El dibujante, Phil Jiménez, hace un gran trabajo, a la altura de los guiones, creando las que para muchos serán ya las versiones definitivas de los Invisibles, consolidadas por su paso aún más brillante por la segunda parte de la colección. Nunca la anarquía y el Caos resultaron tan espectacularmente sensuales. Resumiendo, ¿qué es LOS INVISIBLES? Pues un glorioso desafío en forma de tebeo, una actualización para tu software cerebral con ampliación de RAM incluida, unos ojos nuevos para mirar los tebeos y la realidad de otra manera, un chispazo de energía que impulsa a pensar, a imaginar, a investigar, a crear... Es una aventura trepidante y el mejor juego de rol, repleto de acción, misterio, tiros y explosiones, espías, punkies y hechiceras. Es el tebeo que al borde del milenio se atrevió a contar la historia secreta del siglo XX mientras se zambullía de cabeza junto a sus lectores en el siglo XXI. Y sigue ahí, en cualquier librería, esperando que alargues la mano y descubras que cinco años antes del estreno de The Matrix alguien ya puso en imágenes la idea de que esta realidad no es exactamente lo que parece. Los Invisibles descritos por Grant Morrison "...Anarquistas, hechiceras, marginados, terroristas ocultos, gente corriente en la primera línea de la Batalla Final que decidirá el destino del Alma de la Humanidad, ELLOS se oponen a la tiranía y la ignorancia. ELLOS rehúsan ser gobernados. ELLOS son la última esperanza de la humanidad ante la Pesadilla definitiva e interminable. "La cuenta atrás ha comenzado." JACK FROST.- El nuevo recluta. ¿Puede un violento punkie británico llegar a ser... el futuro Buda? Él todavía prefiere que le llamen Dane. RAGGED ROBIN.- Fecha de nacimiento: 1988. Profesión: Bruja. Domicilio: El Futuro. Destino: Incierto. LORD FANNY.- Glorioso/a. Encantador/a. Divino/a. Un travestido sudamericano con los poderes hereditarios de un chamán. BOY.- Experta en artes marciales y antigua patrullera de Harlem. Sabe cuán doloroso puede ser volverse Invisible. KING MOB.- El conspirador definitivo de la Conspiración definitiva. Experto en artes psíquicas y ocultas, combate mano a mano con o sin armas y rituales Tántricos. Encantador como el mismísimo diablo (De la introducción de LOS INVISIBLES, vol. 2, núm. 1) |