Stan Lee y Action Tales presentan: X-Men: All About Stankey Kubrick (Todo sobre Stanley Kubrick)

09. Padre

Escrito por H.Battosai / Portada: Edgar Rocha

Para cuando el ejército decidió soltar al grupo, todo había acabado. El sol empezaba a caer por el horizonte, justo por encima del bosque que hace unas horas habían atravesado. La tierra seca del invierno no terminaba de posarse de nuevo en el suelo y aún flotaba en el aire, fruto de los altercados que tuvieron lugar por la mañana y parte de la tarde. Y el frío invernal empezaba a pegar con más fuerza todavía. Podía esperarse que lloviera esa noche, e incluso que nevara. Pero todo eso daba igual ahora. Al menos para el grupo. La lucha psicológica a los que les tuvo sometido el ejército, sin saber que iba a pasar con ellos, fue bastante dura. De hecho, cuando Mark advirtió que el ejército no podía retenerlos más de tres horas, no hizo más que avivar la llama de la esperanza y con ello, la desesperación de que cualquier cosa podía quitarles la única posibilidad de escapar: Que la APF se presentara de improvisto, alguna orden del gobierno, o simplemente que a Magneto se le cruzara un cable y decidiera saltarse todas las normas, y retenerlos. Pero nada de eso pasó. Llegado el momento, Magneto y el profesor Xavier se encerraron en la sala donde los interrogaron a todos, y al salir, dio la orden de liberarlos. Nadie pidió explicaciones de nada y agarrándolos a la fuerza, los echaron del recinto. No hubo más que hablar.

Sin decirse prácticamente nada, todos se pusieron en marcha a la vez. Mark tomó la delantera rápidamente sin decir nada nadie, pero dejando sin empuje la silla del profesor. Pero Kurt si hizo cargo de él, mientras que Munroe empezaba a caminar a medio camino del chico y el profesor. Era perfectamente palpable en el ambiente no solo el agotamiento de todos, sino que no estaban del todo cómodos por la situación. Mark, suponía Tormenta, seguía enfadado con el profesor. Pero este no parecía ni estar ofendido ni preocupado por eso. Más bien, parecía estar pensando en sus propios asuntos. Kurt por su parte, alicaído también, seguramente por ser el primero en ceder ante el interrogatorio, no parecía tener ánimo ni para hablar ni para recordar lo mal que lo había pasado. No, no era el mejor momento para hablar, eso era evidente. Y sin pronunciar palabra alguna, después de unos veinte minutos de caminata, volvieron a estar a las puertas del gueto.

- Aunque todo parece tranquilo, será mejor ir con precaución – advirtió en voz alta Munroe. Pero nadie le contestó. Al menos nadie le diría que no advirtió de antemano. Se detuvieron en las primeras chabolas y observaron el panorama. No había ni un alma a primera vista.

- No han dejado títere con cabeza – volvió a decir la mujer, aunque esta vez más bien eran pensamientos en voz alta.

- ¿Crees… que estarán todos bien? – preguntó Kurt antes de empezar a empujar al profesor. Al menos alguien quería romper el silencio.

- Será mejor ir directamente a la base y averiguarlo. No ganamos nada estar aquí preocupándonos.

Mientras Tormenta reemprendía la marcha muy seguida de cerca por Mark, Kurt y el profesor se quedaban atrás poco a poco. Quizás por las pocas ganas de ambos de seguir, o simplemente por el trabajo que costaba que la vieja silla del profesor caminara bien en ese terreno. Pero a ninguno de los dos le importaba.

- Dime Kurt, ¿es verdad que Logan, Hank y Remy se quedaron en la mansión Noark?

- Esto… Si. ¿No le explicamos lo que pasó en su momento, profesor?

- Si, supongo que si. Pero últimamente me han surgido algunas dudas.

- ¿Dudas?

- ¿Por qué se quedaron? ¿Y como consiguieron salir de ahí? – Kurt no podía ver otra cosa que la cabeza y la nuca del profesor, al estar empujándolo. Pero notaba algo extraño en él. Y eso que él tampoco estaba todo lo alegre que pudiera. Supuso que a todos les había afectado de alguna manera encontrarse, después de tantos años con un archienemigo, por decirlo de alguna manera.

- Bueno, la verdad es que… no lo sé. Pero, ¿no fue una gran noticia saber que al final, salimos todos vivos? - ¿No era eso lo más importante? Quizás por es, el propio Kurt nunca se preocupó por saber que había pasado en realidad. Aunque supuso que los tres intentaron atacar la mansión, y al ver que era imposible, decidieron huir. Además, ¿no habían dicho que Magneto la destruyó?

- La verdad es que nunca ha quedado claro lo que pasó – Munroe, sin detenerse, se metió en la conversación – Pero como ha dicho Kurt, ¿No es lo más importante que todos estábamos bien?

- Supongo que en ese momento lo era. – Respondió el profesor.

- ¿Ha que se refiere?

- Bueno… - El profesor mantuvo esa frase en alto un largo rato, antes de que se tornara en silencio. El grupo no detuvo el ritmo, pero era evidente que algo estaba haciendo dudar al anciano. Y no solo a él, si no a todos. Munroe se aclaró la garganta, al fin y al cabo a ella también se le plantearon muchas dudas después de la conversación con Magneto.

- Se que es un poco osado por mi parte, pero por el momento soy la que esta al mando del grupo, y me gustaría pediros que no pensarais en nada de lo que os dijo Magnus… - la afroamericana se rascó la cabeza. – Es decir… en un interrogatorio, al menos de este tipo, no nos podemos fiar. No se que ha hablado con cada uno, pero me gustaría que aparcarais las cosas por el momento.  A saber que es verdad y que es mentira.

- Tienes razón…

- Da igual que dijerais, que intentara sonsacaros o que os insinuara. No le demos mas vuelta – contestó finalmente, ante la aceptación de Kurt. Sin embargo, con una rápida mirada, se podía ver que el profesor no estaba muy convencido. Al fin y al cabo, si algo le preocupaba, no sería fácil quitarle eso de la cabeza.

- Hay alguien… - Mark detuvo a todo el grupo con el aviso. Señaló uno de los tejados de las chabolas que los rodeaban con su mano, y todo siguieron la línea imaginaria hasta el punto en concreto. Podían ver medio rostro sobre ella, como si estuviese decapitado.

- ¿Kitty? – Preguntó Munroe. La chica no tardó en salir, claramente aliviada.

- Dios mío, menos mal que estáis bien… – Pudo decir mientras bajaba rápidamente.

Katherine dirigió al grupo a la zona más segura de los suburbios en ese momento, las edificaciones de los guardias del gueto. Paradójicamente, no había ninguno a kilómetros a la redonda. Y es que todos ellos y la policía, aún se dedicaban a las redadas post-disturbios, y no tenía vistas de acabar hasta bien entrada la noche. Por lo tanto, el último sitio donde mirarían era su propia zona. Aún así, iban con cuidado, pero muchos humanos también se reunían ahí, y eran concientes de que si alguien se acercara, serían avisado ipso facto.

- Logan y Scott aún están intentando restablecer el orden en su zona. Por el momento, nadie de nosotros ha sido capturado, pero los humanos están muy alterados… – Explicaba la joven intentando que nadie los oyera. Estaban bastante apartados de la marabunta de gente que discutían, entre otras cosas, si era necesaria otra revuelta o bajar los brazos definitivamente.

- No parece que estemos en una situación muy distinta por aquí – añadió Munroe. Katherine asintió.

- Además… se está escuchando que en otras ciudades la cosa no se ha calmado, y que la gente sigue luchando. Incluso se ha creado el bulo que hay ciudades que han sido finalmente tomadas por humanos…

- ¿Bulo? ¿Es mentira?

- Bueno, la verdad es que no lo sabemos. La información de la televisión es muy difusa y algunos sospechan que mienten… Es todo demasiado complicado... – El suspiro de la chica dejó claro que las cosas no estaban en absoluto bien. Tanta desinformación y mentiras transitando de oído a oído convertía todos los guetos en un hervidero a punto de ebullición. Podía pasar cualquier cosa si no calmaban los ánimos.

- Y… esto ¿Habéis visto a Peter? – Preguntó nuevamente Katherine. Otra pregunta complicada. ¿Eso quiere decir que no han dado señales de vida aún?

- ¿No has contactado con ellos? – Munroe era la que llevaba la voz cantante en la conversación.

- No… La verdad es que habíamos oído que os habían arrestado y Scott me mando a verificar la información… Pero aunque los he buscado, no he encontrado a nadie – La preocupación de la chica se extendió a Tormenta. Si los habían atrapado, la cosa se complicaban aún más si cabía. Y lo peor es que ninguno de sus tres acompañantes parecía preocupado por la situación. El profesor seguía sumido en sus pensamientos, Kurt más de lo mismo, y Mark, bueno, lo de siempre.

- Tendremos que ir preguntando, no nos queda otra. – Suspiró Munroe.

- Esto… yo no lo aconsejaría.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Realmente ahora somos mutantes más… no creo que ni nos hagan caso, ni se fíen de nosotros… Eso en el mejor de los casos… - La escépticidad de Kurt parecía lógica. Munroe sabía que Scott y ella eran los únicos en que confiaban los de su gueto, y lo normal es que pasara lo mismo con Gambito y Coloso. Incluso Kurt no parecía muy confiado en sus posibilidades de hablar con ellos, y eso que esta era su zona.

- Creo que me va a tocar reconocer la zona antes de que anochezca…

- Pero… estarán escondidos, ¿no? – Katherine sabía que si Tormenta se alejaba, le tocaría ella estar al mando, y no le gustaba nada la idea. – Por mucho que vueles… no creo que los veas a simple vista, y además…

- ¿Saben dónde está Remy? – Al escuchar la voz clara y aniñada de Mark, todos se dieron cuenta que hace rato que no hablaba. Y es que se había dirigido sin contemplación alguna a un grupo de humanos que había a unos metros de ellos, que intentaban calmarse y planear nuevas estrategias. La pregunta del chico los silenció a todos que se giraron y lo miraron de arriba abajo. Munroe estuvo a punto de agarrarlo al vuelo y sacarlo de ahí, pero su instinto le dijo que lo mejor era acercarse rápidamente y apartarse poco a poco. Al fin y al cabo, si no les reconocían, podrían pasar incluso por humanos.

- ¿Quién eres tú, niño?

- Estoy buscando a Remy, un mutante.

- ¿Remy?

- Lo siento… - Munroe agarró al chico de los hombros y se situó a su espalda. – Es que… verá, estamos buscando a Remy LeBeau. Pero si no saben nada, perdonen la molestia.

El grupo se acercó cuidadosamente, por si había problemas. Kurt intentó no dejar ver sus características, aunque no parecía muy necesario. El grupo de humanos se miraron un momento entre ellos.

- ¿Y quién lo pregunta?

- Me llamo Mark... – Tormenta le apretó de los hombros, intentando que no hablase más de la cuenta.

- Es que, somos amigos suyos, y estamos preocupados por él. Y bueno… este es su hijo.

La frase, que en principio solo le servía como excusa para salir del paso, resultó ser otro detonante. Los dos grupos se quedaron inmóviles, y Munroe se dio cuenta que había hablado de más. Al fin y al cabo, solo ella sabía que era su hijo. Y de pura casualidad, también hay que decirlo.

- ¿Hijo? ¿Remy tiene un hijo?

- Ahora que lo dices, me suena que lo dijera en alguna conversación…

- Si lo ves de perfil, tienen cierto parecido… - Los comentarios no se hicieron esperar. Al menos, ya no negarían no conocerlo. Al final, resultaría que de la locura del niño, aún se podría sacar provecho. Lo humanos miraron a todo el grupo, analizándolos.

- ¡Oye! ¿Tú no eres Kurt? – Una mujer no tardó en darse cuenta de que el mutante que había pasado tiempo con ellos estaba también.

- ¿Kurt?

- Sí, hombre. El del grupo rebelde.

- ¡Ah sí! ¡Tú eres el mensajero! ¡Ya me acuerdo! – Ahora que el centro de atención era Kurt, lo único que debía hacer era explicar la situación. Pero no parecía tener mucha confianza en ello. Aún así, dejó al profesor e intentó dirigirse a los demás.

- Esto… bueno, la verdad es que… como lo explico… - Munroe estaba que se subía por las paredes. ¿Cómo le iba a costar tanto hablar?

- Somos parte del grupo rebelde de otras zonas…. – Katherine intentó tomar las riendas de la situación – Y bueno, estamos intentando restablecer los contactos… y de Peter y Remy no sabemos nada aún.

Puede que fuese por su simpatía, por su cara, o por su apariencia inocente, pero en ese instante el mensaje cuajó en los humanos. No tardaron en asentir y aceptar la verdad. Una señora algo mayor, se puso delante del grupo y suspiró.

- Mirad, Remy ha llevado a todos los rebeldes y a los humanos más buscado a las viejas alcantarillas. Seguro que buscándolos un poco los encontrareis.

Las alcantarillas no era precisamente el lugar más deseable para estar, pero sin duda era un gran lugar para esconderse. Desde la abertura de los guetos, pues se han dejado de usar bastante, dado a la precaria situación de los hogares, algunos sin conexión a la red. Sin embargo, aún estaban en un estado perfecto para utilizarse. Así pues, el grupo no tardó mucho en ponerse de nuevo en marcha, pero esta vez sabiendo a donde iban. Tormenta no tardó ni un minuto en recriminar a Kurt su falta de osadía al intentar ser la voz cantante, pero dada la situación, y lo cerca que estaban de encontrarlos, ya no importaba. Lo importante era que parecía que estaban bien. Bueno eso, y la revelación de la paternidad de su compañero.

- ¿En serio es hijo de Remy? – Preguntó Katherine. Como siempre, Mark iba delante del grupo, haciendo oídos sordos a cualquier conversación, incluso si justamente hablaran de él.

- Bueno, eso es lo que dice él. Lo confesó en el interrogatorio. – Munroe miró al profesor, que seguía siendo empujado por Kurt - ¿Usted no sabía nada?

- La verdad… Es que ni siquiera se lo pregunté. Y no tengo ni idea porqué.

- ¿Ni idea?

- Es decir, se presentó en mi casa, y me pidió ayuda. Me dijo que quería encontrar a una persona y todo eso. Pero nunca me planteé porqué a Remy, ni que relación tendrían. – Aunque la sorpresa de la nueva información había calado en el anciano, aún no terminaba de quitarse el aura pesimista que le llevaba rodeando desde hace unas horas. – Supongo que es parte de mí ser…

Nadie quiso participar ni darle juego en su conversación. Tanto por no seguir hondando en la herida, como por la ilusión que daba de repente, presenciar un reencuentro de esas características.

- Pues si que tiene un aire a Remy, ¿no crees? – Aseguro Katherine, que era sin duda, la más ilusionada.

- A mi recuerda más a Pícara… - Añadió Kurt.

- ¡Es verdad! Será hijo de Pícara, ¿no?

- Que yo sepa, antes de lo de Venezuela, estaban viviendo juntos... Y por la edad si que encajaría…

- Oye Mark, ¿Cómo se llama tu madre? – Munroe pasó de toda especulación y decidió preguntarle al chico directamente. Este, sin detenerse ni volverse, contestó al aire.

- Anna Marie.

- Vaya, ¿De verdad? – Ya no había ninguna duda. Era el hijo de Pícara y Gambito. De hecho, hasta cierto punto era impensable que no fuese así. Pero era sin lugar a dudas ilusionante.

- ¿Y cómo está tu…? – Mark se frenó de repente y volvió hacia sus pasos hasta quedarse a la altura del grupo, tomándolos a todos por sorpresa.

- Hay alguien. – Dijo, sin más.

Llegados a este punto, lo que quedaría sería presentase y demás, pero a Tormenta le asaltaron las dudas. Si bien podrían ser aliados, si no era alguien conocido, era difícil que vieran que venían en son de paz. Eso sin contar que las redadas se podrían haber extendido también a las alcantarillas. Con una señal de mano, ordenó ocultarse tanto a Kurt como a Katherine. Ella hizo lo mismo. Solo Mar y el profesor quedaron expuestos. Era arriesgado, pero al fin y al cabo eran los que menos imagen de amenaza tenía. Y llegado el momento, el profesor también podría actuar. No era ni mucho menos un inútil en batallas.

- Así que es tu padre… - Dijo el profesor, mientras esperaban. Mark se había puesto detrás de él, al igual que habían hecho durante todo este tiempo que llevaban en ese viaje. – Si me hubiese dicho eso desde el principio, todo habría sido más fácil.

 - No lo vi necesario.

- ¿No? ¿Por qué?

- Sabiéndolo o no, tampoco tenía claro donde se encontraba.

- Supongo que tienes razón… - El Profesor suspiró notablemente. Aún tenía en mente desde la pequeña discusión que tuvieron hasta la “revelación” de Erik. No estaba para muchos trotes, la verdad.

- Además, me apetecía tomarme mi tiempo para encontrarlo…

- ¿En serio? – Mark asintió, aunque el profesor no podía verlo.

- Por muchos motivos. Pero también me apetecía conocerlo mejor a usted.

- Supongo que tu madre te habrá hablado mucho de mí.

- Lo hizo… - Puede que fuese una tontería, pero lo hizo ilusión saberlo. Aunque no terminaba de saber muy bien el porqué. El pensar que durante todos esos años, Pícara había estado educando a un niño sano y fuerte, que ahora se mostraba tan seguro de si mismo, basándose también en sus enseñanzas, le hacía sentir que él también, aunque fuese un poco, lo había educado.

- Profesor… - Dijo una voz. No había más que hablar. Delante de él se encontraba un muchacho corpulento y de gran envergadura. Pero antes de que pudieran contestar, de un salto, otra sombra felina se abalanzó sobre él.

- ¡Peter! ¡Menos mal, menos mal! – Katherine se agarro a Coloso, sabiendo que por muy fuerte que se le lanzara, este seguiría erguido – Estaba… tan preocupada…

A medida que Munroe y Kurt se acercaban nuevamente a saludar, vieron que Piotr Nikolaievitch, al que conocían como Peter, no venía precisamente solo. Varios humanos armados salían de su escondrijo también, al ver que no había peligro ni amenaza. Estaba todo perfectamente organizado. Pequeños grupos se dividían en todas las alcantarillas y creaban una red de contacto rápido. Si veían a alguien, habían decidido que lo mejor era enfrentarse a ellos lo más rápidamente posible. Por suerte, y dada la hora que era, era muy difícil que las redadas pasaras a los subterráneos, así que ellos habían sido el único “contratiempo” que habían tenido en toda la tarde. Por ello, el propio Peter había ido expresamente a “recibirlos”. Y es que hacía media hora que los tenían localizados.

- No ha habido nada que lamentar. Incluso Betsy consiguió liberarse antes de que acabara en la cárcel – Informaba Peter a Munroe. La afroamericana por su parte, estaba bastante satisfecha. Muchos de los humanos que habían ahí, fueron los encargados de echar abajo la furgoneta de APF que tenía arrestada a su compañera, para liberarla. Por ello Gambito les dio cobijo hasta que las cosas se calmaran. Aunque la verdad, es que esto visto desde un punto de vista más objetivo, podría ser hasta contraproducente. Pero no era momento de pensar en eso.

- Necesitamos ver ahora mismo a Remy, Peter. – Le pidió Katherine. Con nada más que un asentimiento, Coloso hizo una señal para que le siguieran.

Katherine le explicó a Peter todo lo que rodeaba a Mark, mientras todos escuchaban en silencio. Habían decidido, sin necesidad ni de votar ni comunicarse, no hablar con el chico. Más bien, dejarlo tranquilo. Seguramente era un momento muy difícil para él. Verá por primera vez al padre del que tanto había oído hablar, y que nunca había conocido. Y que al fin y al cabo, era el motivo de haber cruzado todo el país. ¿Qué preguntas le haría? Mark aseguraba que tenía algo que decirle, ¿le odiaría? Sería hasta cierto punto normal que, una persona que dice ser tu padre pero que no se ha dignado a presentarse ante ti, ni ha pasado contigo los malos momentos, obtuviese por parte de uno una indiferencia atroz, e incluso odio. Pero el chico no parecía de esos, ni Pícara una mujer capaz de inculcar eso en la mente de su hijo. Sobre todo después de mostrar todo el cariño que mostró por Gambito en años pasados.

- Creo que el momento se acerca… - Dijo Kurt, que empujaba nuevamente al profesor. Por primera vez en lo que él recordaba, Mark se posicionaba al fondo del pelotón, siguiendo la marcha. Nadie quería ni girarse para ver que cara tenía. Sobretodo porque tampoco era extremadamente expresivo. Poco a poco notaban como al lugar donde se dirigían poseía más cantidad de luz. De la poco que quedaba porque el atardecer ya estaba a punto de acabar, y la noche caía. Además de algo más de ruido. Al final del túnel de piedra, podían distinguir una marabunta de gente que se disponía a salir de nuevo a la superficie. Entre ellos, el Profesor pudo distinguir a Gambito. Estaba más flaco y descuidado que la última vez, pero era él. Todos se detuvieron cuando ya eran visibles.

- ¿Qué pasó al final…? – Remy se giró hacia los recién llegados, para descubrir la sorpresa - ¿Profesor?

- Me alegro de verte, Remy…

- Vaya, cuanto tiempo, que alegría de verle. Y los demás… ¿Ha pasado algo? Escuché que arrestaron…

- Si bueno, es una larga historia… – Munroe no sabía ni por donde empezar. La verdad es que ni se le había pasado por la cabeza que tendría que ser ella la que le explicara lo del chico. Y ninguno parecía querer dar el paso.

- ¿Qué pasa? ¿Y esas caras?

- Esto… bueno… – Katherine, que seguía al lado de Peter, decidió retroceder un poco y empujar a Mark hacia delante. El chico no opuso mucha resistencia. – Queremos presentarte a una persona… Ha hecho un largo viaje y bueno…

Mark y Remy se miraron mutuamente, como analizándose. La verdad es que se miraban del mismo modo. Se notaba que eran padre e hijo. Pero no decían nada. Al menos Remy se notaba bastante perdido.

- ¿No sabes quién puede ser? – Preguntó algo más entusiasmada Katherine. Los humanos que estaban subiendo por las escaleras se detuvieron para ver que era todo ese revuelo. Pero Remy no sabía de qué le hablaban.

- Pues la verdad…

- Se llama Mark. Mark LeBeau. Es tu hijo. – Dijo el profesor, intentando ser lo más claro posible. Era estúpido seguir alargando todo eso. Los ojos de Remy se abrieron como platos, mientras los susurros de sorpresa no se dejaban de escuchar. Poco a poco Remy alzó los brazos y los posó en los hombros de su hijo. Aún no se lo terminaba de creer.

- Tú… ¿Tú eres Mark? – Sentía que se le escapaba el corazón por la boca. Tenía tantas cosas que decir, que le saturaba. Pero el chico seguía mirándolo solemnemente

– Esto… Yo…

- Papá… - Esas palabras terminaron de derrumbar a Remy. Ya no pensaba con claridad. Sus manos se deslizaban por los brazos del chico.

- Dime…

- Mamá ha muerto.

Los brazos de Remy terminaron de soltarse de su hijo, y volvieron a su posición natural mientras todo lo quería decir desaparecía de su mente. Y de la mente de todos.

Y nadie dijo nada más.

Fin del Capítulo 09

Fanfiction by

H.Batto