Action Tales, Doc Banner y Lobo Rojo presentan:

El Caballero Negro, Chaqueta Amarilla,

Ave de Fuego, Gilgamesh, y Lobo Rojo ...

LOS VENGADORES,

Los Héroes Más Poderosos de la Tierra unidos para combatir amenazas

Que ninguno de ellos podría enfrentar en solitario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

…ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL HADES…

Escrito por lobo Rojo/ Portada: Edgar Rocha

En el Episodio Anterior: El Caballero Negro y Gilgamesh han emprendido un viaje hacia el Hades Grecorromano en un intento de entrevistarse con Hércules. Mientras cruzaban la laguna Estigia en la barca de Caronte, Gilgamesh es atrapado por el tentáculo de una de las colosales bestias que habitan la laguna y arrastrado a las profundidades, desapareciendo sin dejar rastro. Antes de que pueda acudir en su ayuda, Dane Whitman se encuentra con Cerbero, el perro tricéfalo que guarda las puertas del Hades, que asume la forma humanoide de un colosal guerrero para combatirle. En el palacio del Señor del Hades, su actual regente, Hércules, recibe a Hermes, el mensajero de los dioses, que le trae una propuesta de Zeus, señor del Olimpo.  Al mismo tiempo, en Nueva York, Chaqueta Amarilla, la Viuda Negra y Daredevil asaltan las oficinas de Arnold Armstrong, supuesto hombre de negocios que antaño fue Sergi Amkov, líder de las operaciones del KGB en USA, ya que sus investigaciones indican que puede estar al corriente de quien ha suplantado y difamado a la Viuda.  El agente Gyrich a su vez ha enviado tras la Viuda a su equipo de operativos especiales, la Iniciativa Sombra, compuesto por los criminales convictos, Bengala, Supervisor, el nuevo Látigo Negro, Anaconda y Berserker, que combaten al trío de héroes en la oficina de Armstrong/Amkov. También una mujer llamada Irina, y cliente de Armstrong, se ve envuelta en la pelea entre ambos bandos, a la que también acuden, convocados por Pym, los Vengadores Ave de Fuego y Lobo Rojo. Todo parece complicarse más cuando Lobo Rojo se percata de la presencia de su antiguo enemigo, Bengala en el campo de batalla…      

En las puertas del Hades, Cerbero, su eterno guardián, había abandonado su legendaria forma de perro de tres cabezas para asumir la del fiero y corpulento guerrero que ahora acosaba al heroico Caballero Negro, líder de los Vengadores.

La maza del gigantesco coloso pasó rozando el aparente frágil cuerpo del heredero de Sir Percy de Scandia, y golpeó el suelo a escasos centímetros de él. La fuerza del impacto provocó una onda de shock que casi hace perder el equilibrio al vengador. Dane Whitman se vio obligado a rodar con los escombros despedidos mientras giraba su cuerpo para mantener su posición defensiva ante el próximo ataque.

Un rayo de fuerza salió despedido del casco de Cerbero, instintivamente, el Caballero Negro lo interceptó con su Espada de Ébano. El metal forjado por Merlín absorbió la energía según la recibía, para a continuación, mediante un veloz giro de muñeca de su portador, devolver el ataque a su emisor. El guardián de la puerta del infierno aulló de dolor sorprendido por su propio poder.

Sin detenerse, el líder de los Vengadores inició el contraataque y con dos mandobles de su hoja encantada segó la gigantesca maza de Cerbero, la cual se desmoronó en tres pedazos sobre las rocas que segundos antes había aplastado.

- ¡Cómo te atreves! – Vociferó el legendario portero. Y su cuerpo volvió a mutar recuperando su forma original de sabueso tricéfalo. Aullando y ladrando arremetió contra el mortal.

Dane Whitman no se amilanó y golpeó con el lado plano de su espada el hocico de la cabeza más cercana causándole un agudo dolor que le obligó a detenerse un instante, momento que el Caballero aprovechó para saltar ágilmente sobre una segunda cabeza, mientras con su mano izquierda empuñaba su daga fotónica. Cuando el puñal de luz se hundió en uno de los ojos de la criatura, el aullido gutural del sabueso del infierno resonó por toda la Laguna Estigia, alcanzando los más recónditos lugares del Olimpo y del Hades.

En el palacio del Señor del Hades, Hermes, mensajero de los Dioses, exponía al nuevo regente de este inframundo la situación en la que se hallaba.

-…el Hades forma parte del Olimpo, y se sustenta de las energías de este. - Explicaba el heraldo de Zeus. - Forma parte de un equilibrio de fuerzas que a la larga hay que mantener… - El dios del comercio y de los viajes, se interrumpió cuando vio fruncir el ceño de su hermanastro.

Hércules acababa de sentir el dolor de Cerbero, el que ahora era uno de sus más fieles súbditos. Las impresiones mentales del guardián golpearon con fuerza su mente. La imagen de su fiel amigo y camarada de armas, el Caballero Negro, despertó en él una mezcla de sensaciones entre el alivio y el rechazo. 

- ¡Hércules, hermano, qué te sucede?- Preguntó preocupado. -¿Te encuentras bien?

Por toda respuesta, el nuevo Señor del Hades se dio la vuelta y se dirigió hacia la salida de la sala de audiencias… - Alguien está llamando a las puertas del infierno equivocado… - 

****

En el mundo de los mortales, en la ciudad de nueva York,  la oficina principal de Arnold Armstrong se había convertido en un singular campo de batalla en el que un variado grupo de enmascarados sostenía diversas batallas, físicas y emocionales.

Lobo Rojo acababa de derribar al criminal enmascarado que recientemente había adoptado la identidad de Látigo Negro, cuando sus ojos reconocieron al hombre enzarzado en duelo singular con Natacha Romanova, la Viuda Negra. ¡Bengala, el mercenario asesino que le dejó al borde de la muerte hace apenas unos años! ¡Bengala, el hombre que asesinó a “Lobo”, su mascota original, un compañero tan fiel que dio su vida por protegerle en lo que casi resulta un vano intento! ¡Bengala, aquel cuyo rostro al descubierto reavivó los recuerdos y los sentimientos de culpa enterrados tras la participación de un joven William Talltrees en los conflictos bélicos de los rostros pálidos en Oriente…

A escasos metros de ellos, la perspicaz Ave de Fuego se percató de la situación emocional de su compañero, pues apenas una hora antes, mientras desayunaban en la Mansión de los Vengadores, había escuchado de sus avergonzados labios como el pelotón de soldados al que pertenecía arrasó una pequeña aldea asiática, negándole la evacuación en helicóptero a otro chico apenas unos años más joven que él. El joven oriental crecería para convertirse en un mortal asesino, que, ataviado con la característica piel del letal depredador de la jungla que habitaba viajó a América en busca de los soldados que exterminaron a su familia.

Pero ahora Bonita Juarez no podía hacer nada, el Berserker acababa de disparar contra ella una ráfaga de dardos metálicos procedentes de su muñequera derecha. Un escudo de llamas incineró los proyectiles amenazadores. A continuación emitió una llamarada contra su contrincante, pero esta vez el escudo de luz del villano la dispersó del mismo modo que un paraguas arroja la lluvia a ambos lados. El villano inmortal miró orgulloso la tecnología que le habían suministrado los técnicos del agente Gyrich.(1)

En ese mismo instante la hermosa Viuda Negra bloqueaba con su antebrazo un potente puntapié proyectado por Bengala, quien ejecutó una doble voltereta en el aire evadiendo así por milímetros el contraataque de la exespía soviética que disparó su legendaria picadura de Viuda contra él. Durante este movimiento los agudos ojos del oriental vieron entonces el brillo de sus sais, que habían recuperado ya su tamaño real. Fue entonces cuando la vengadora espía logró golpear la barbilla del mercenario que rodó por el suelo dolorido. Sin detener su trayectoria, Bengala alcanzó sus afiladas hojas y se incorporó para usarlas contra la vengadora. Fue entonces cuando Lobo Rojo se interpuso entre ambos.

Ahora fue Bengala el que se sorprendió al encontrarse frente a frente con su antiguo enemigo. Por un momento pensó que podía ser otro hombre que hubiera heredado la identidad de aquel que dejó moribundo en las montañas de Arizona hace años. Pero no,  pese a que algo en él parecía diferente, se trataba del mismo hombre. Empuñados por sus respectivos propietarios, el cuchillo de guerra cheyenne y el sai oriental chocaron, provocando un estallido de chispas.

Desde el lugar en el que permanecía caído, Látigo Negro, aún atontado, observó como  Natacha Romanova aprovechaba para desaparecer en persecución de Sergi Amkov.

Chaqueta Amarilla voló hacia donde la Viuda había desaparecido, pero algo le detuvo en seco. Uno de los brazos de Anaconda se había enroscado en su pierna, y ahora la corpulenta mujer utilizaba su fuerza para estamparle contra una de las paredes cercanas.

 

- ¿Sabes? Es una pena que no volaras a tamaño insecto… - Dijo la mujer serpiente. – No hubiera tenido ningún reparo en aplastarte. Creo que los pocos Eslorenios que quedan, me lo habrían agradecido(2). ¡De hecho, me lo van a agradecer! – Y rodeando con los dos brazos al vengador comenzó a ejercer presión con todas sus fuerzas.

Escuchar la acusación que pendía sobre él enfureció al veterano vengador. Haciendo un esfuerzo mental su cuerpo aumentó de tamaño impidiendo que los brazos constrictores llegaran a cerrase con efectividad sobre él. Presa de indignación sus gigantescos brazos estiraron los de la voluminosa mujer ante él.

- ¡Adelante, pégame! - Chilló ella. – ¡Eso es otra de las cosas que dicen que haces mejor! ¡Pegar a mujeres!

Pym no cayó en la trampa de detener la presión que estaba ejerciendo. Sabía que Anaconda era una letal asesina y ahora no debía vacilar. Con todas sus fuerzas arrojó a la villana contra el suelo, haciéndola atravesar este piso y los cinco siguientes, hasta que su cuerpo frenó en el sexto y quedó completamente inmóvil. Sin perder tiempo adquirió el tamaño de un insecto y voló tras de la Viuda y Amkov. 

Daredevil a duras penas logró esquivar una patada de dragón que, al estilo de Puño de Hierro, el Supervisor lanzó contra él. Casi se rompe el puño al golpear el escudo del villano que lo interpuso en un acto defensivo remedado del Capitán América. Afortunadamente el Hombre Sin Miedo fue más rápido que los movimientos de espada del Caballero Negro, y la hoja del maestro de villanos se clavó en el muro tras él. Daredevil supo aprovechar la ocasión y sin darle tiempo a desclavar la espada, golpeó la muñeca que la sujetaba con tal fuerza que el dolor obligó al villano a soltar el arma. Un izquierdazo a la barbilla hizo caer al Supervisor hacia atrás, pero el criminal giró sobre sí mismo en una voltereta acrobática, duplicando un movimiento que el propio DD reconoció como suyo, lo que le permitió poner distancia entre ambos. Sin detenerse, el Supervisor desenfundó su pistola y disparó con la pericia de Frank Castle. Daredevil se vio obligado a saltar por la habitación esquivando los disparos, mientras que su atacante disfrutaba memorizando sus movimientos de evasión.

****

Sergi Amkov, acompañado de dos de sus guardaespaldas, había llegado hasta sus habitaciones privadas. Furioso, irrumpió en la suite que reservaba a sus invitados especiales. - ¡Maldita sea! ¡Todo esto es por culpa tuya! – Chilló a la huésped que se alojaba en su interior.

La mujer que acababa de acoplar sus brazaletes a su ajustado uniforme de cuero negro, extendió su brazo izquierdo hacia una cercana peluca pelirroja. – Mi querido Sergei, así son los negocios… - Habló pausadamente mientras se ajustaba la falsa cabellera. – Tú lo sabes mejor que nadie, ¿Cómo sino habrías atesorado toda esta decadente riqueza capitalista? ¿Dime, lograste colocar mi mercancía? – Una mujer muy similar a la Viuda Negra salió al descubierto ante Amkov y sus sicarios.

-La mercancía… Estaba a punto de cerrar un trato. - Pensó medio segundo en la cliente. Su equipo de seguridad la debería haber escoltado al exterior. – La mercancía está segura, pero no creo que valga todo lo que acabo de perder. – Aseguró Amkov.

- Vamos Sergei, querido, tienes una buena organización. Solo tendrás que negociar un nuevo trato con los americanos. Igual que has venido haciendo durante los últimos años. – Contestó la falsa Viuda.

- Sí, tienes razón. – Dijo pensativo. Lentamente posó su mirada en la cara de la mujer ante él. Sonrió, y dijo. - Para empezar creo podría entregarte a ti y devolver la mercancía que robaste a los americanos… Sería un buen comienzo… ¡Chicos…! –

Atentos a la señal de su jefe, los hombres de Amkov apuntaron con sus armas a la espía. 

- ¡Sergei, no creí que te atrevieras! – Exclamó la agente indignada. - Lo siento… - Dos pequeñas cargas explosivas detonaron a los pies de los hombres de Amkov, liberando una nube de gas que les tumbó en menos de un segundo. – Afortunadamente estaba preparada para esa contrariedad. Y ahora… - Dijo apuntando con sus muñequeras a la sien del antiguo espía. - ...creo que iremos a tu cámara acorazada a recoger mis cosas.

****

En otra parte del edificio, ante la puerta forzada de una bóveda acorazada, la mujer a la que solo hemos conocido como Irina sostenía entre sus manos el objeto que había venido a “comprar”. En el suelo a su alrededor yacían los cadáveres de tres de los hombres del equipo de seguridad de Arnold Armstrong. – Perfecto… - Dijo tras comprobar la autenticidad de la pieza.

****

En las puertas del infierno, en la orilla de la laguna Estigia, la tercera cabeza de Cerbero lanzó una letal dentellada al líder de los Vengadores. Whitman esquivó la acometida con agilidad y se dispuso a contraatacar, pero algo inesperado le detuvo en seco. ¡Su capa había sido atrapada por los afilados colmillos del monstruoso perro!

Con un simple y violento giro de su cuello, Cerbero balanceó al Caballero Negro como si fuera el juguete de un cachorro. Con el movimiento, la capa del vengador se rasgó y su cuerpo llevado por la inercia voló sin control hasta impactar contra una dura superficie de roca. Aturdido por el dolor, Whitman estaba indefenso mientras el sabueso se acercaba gruñendo y babeando, dispuesto a despedazarlo con sus triples mandíbulas.

- ¡DETENTE BESTIA! – Ordenó una voz exuberante de poder.

Cerbero se detuvo un instante y sin dejar de vigilar a su presa con dos de su cabezas, giró la tercera hacia el lugar de donde venía la voz. Allí, al borde de las aguas, totalmente empapado, se hallaba en pie otro guerrero de apariencia tan gallarda como el que iba a triturar entre sus bocas, aunque de mayor corpulencia. En sus brazos sujetaba un tentáculo, aparentemente arrancado de cuajo, de alguna de las horribles criaturas acuáticas que poblaban las profundidades de Estigia. La piel del recién llegado estaba cubierta de multitud de marcas provocadas sin duda por la presión de las ventosas de las extremidades mutiladas. Tras olisquearle un instante Cerbero se dispuso a terminar primero con Whitman.

- ¡HE DICHO, QUIETO! – Y Gilgamesh propinó un soberbio latigazo en el lomo del can con el tentáculo.

El ofensivo ataque enfureció a Cerbero que olvidando al Caballero Negro se lanzó aullando, ladrando y gruñendo, recordad que podía hacer las tres cosas a la vez, contra el eterno vengador.

Gilgamesh se limitó a esperar al animal, cerrar el puño con fuerza, y propinar un puñetazo con todas sus energías a la primera cabeza que se acercó a él, para luego agarrar entre sus poderosos brazos el cuello de la cabeza central y comenzar a ejercer presión.

A escasos metros, muy lentamente, el Caballero Negro se iba recuperando. Desde su lugar de descanso, se percató de lo inútil de la estrategia de Gilgamesh, ya que éste no lograría asfixiar al sabueso apretándole tan solo una cabeza.

El antiguo rey de Uruk no tardó en darse cuenta del inconveniente. Por lo que decidió cambiar de plan, y golpeó con sendos puños los pabellones auditivos de la cabeza que sostenía, luego asentando los pies en el suelo agarró el grueso del tronco del atontado guardián, y levantándolo sobre sí mismo usó su prodigiosa fuerza para estamparlo contra las rocosas paredes que les rodeaban. Toneladas de piedra cayeron sobre el   animal, tras el terrible impacto.

- ¿Estás bien, Sir Caballero? – Preguntó el primer héroe a su compañero.

- Sí, afortunadamente la cota de malla y el casco amortiguaron parte del impacto. – Dane vio las rocas que atrapaban a Cerbero temblar y advirtió.- ¡Cuidado!

Cerbero salió de debajo de los escombros, Gilgamesh se preparó para hacerle frente de nuevo, pero ahora el gigantesco perro gimió lastimeramente, atemorizado, y sin dejar de mirar a su vencedor se alejó magullado.

- Veo que le has dado una lección. – Comentó el Caballero Negro. Tal y como cuentan las leyendas que hizo el propio Hércules.

- No son leyendas, Dane Whitman, es la historia verdadera. – Aunque adornada de tintes temibles, el Caballero Negro reconoció la voz sin dudarlo.

- ¿Hércules?

Allí, ante los dos Vengadores, se hallaba Hércules, Señor del Hades, al frente de sus huestes. 

 

- ¡Sí, Dane Whitman, Hércules, el actual Señor del Hades! – Vociferó amenazador. – Un lugar en el que a los mortales vivos como tú no se os ha perdido nada… - Torció el gesto en señal de desagrado. - Aun puedes volver a tu lugar de origen… No hay nada aquí para ti. Salvo muerte y tormento eterno…

El Caballero Negro permaneció callado unos instantes recordando las palabras que había meditado decir. Ninguna parecía salir de su boca, es más, todas se habían esfumado de su mente. Recordó a Steve Rogers, o a Janet Van Dyne, ambos líderes de los Vengadores siempre con la palabra correcta, o el plan perfecto, para cada situación… Miró la Espada de Ébano que aun sujetaba con fuerza en su diestra. Luego volvió a mirar a Hércules, su viejo amigo. Respiró hondo, sintió como el calor nauseabundo que le rodeaba inundaba sus pulmones. Miró a su compañero Gilgamesh dispuesto a devastar el mismo infierno si se lo indicaba. Volvió a mirar a Hércules, sonrió y envainó su espada, al tiempo que clamaba con confianza.

- ¡Escúchame Señor del Hades! ¡Soy Dane Whitman, descendiente del primer Caballero Negro, Sir Percy de Escandia, y por tanto también pariente de su primo el Legendario Rey Arturo.  

- ¡Se muy bien quien eres! – Intentó interrumpirle Hércules, pero Dane continuó sin inmutarse, alzando todavía más la voz. 

- ¡Soy el actual líder de los Vengadores, los Héroes Más Poderosos de la Tierra! ¡Y soy también el portador y custodio de la Espada de Ébano, la hoja encantada por Merlin, cuyo poder no solo ha resistido la furia del todopoderoso Zeus(3), sino que en manos equivocadas fue incluso capaz de doblegar al mismo Olimpo!(4)  ¡Pero además de todas estas cosas, soy un fiel amigo del noble Hércules, Príncipe del poder, Hijo de Zeus!

 

Al escuchar estas últimas palabras el colérico rostro del Señor del Hades se suavizó unos instantes.

Su hermanastro Hermes, el enviado de Zeus llegó a su lado. Había oído la apasionada presentación de Dane Whitman, y pensaba como aprovechar su presencia para beneficiar los intereses de su señor. Sus perspicaces ojos se fijaron entonces en Gilgamesh y al reconocerle sonrió maliciosamente.

****

De regreso al cada vez más deteriorado despacho del potentado Armstrong, los  combates entre Ave de Fuego-Berserker, y Daredevil-Supervisor, y Lobo Rojo-Bengala,  mantenían su intensidad. 

El héroe cheyenne y el mercenario asiático se encontraban por tercera vez en su vida. La primera fue hace casi una década en el sudeste asiático, y desencadenó la muerte de la familia del joven Duc No Trahn, y el exterminio de prácticamente la totalidad de su aldea a manos del pelotón de soldados americanos del que formaba parte William Talltrees, quien a su regreso a occidente se convertiría en el héroe nativoamericano, Lobo Rojo, protector de El Pueblo. La segunda fue apenas hace unos años, en algún lugar escarpado del desierto que une los estados de Arizona y Nuevo México… Allí llegó el joven Tranh, ahora bajo la identidad del asesino Bengala, maestro de las artes marciales, para vengar la masacre de su aldea. El combate entre Bengala y Lobo Rojo fue terrorífico y terminó con la muerte de “Lobo”, la fiel mascota de Talltrees, y con éste al borde de la muerte y sin ganas de vivir, atormentado por el sentimiento de culpa nacido de sus acciones en Asia. En los límites entre la vida y la muerte, Talltrees se encontró con su tótem, el dios de la caza Cheyenne, Owayodata, quien le exhortó a utilizar sus sentimientos de culpa para ser un hombre mejor, y continuar así su misión protectora. Bengala, por su parte, encontró la paz de espíritu al encontrar y reconciliarse con el sargento Michael Janes, despiadado líder del pelotón de Talltrees, ahora transformado en un arrepentido sacerdote católico. Lobo Rojo y Bengala, ambos hombres se convirtieron en lo que son por su sed de justicia, y de venganza… Ambos hombres creían haber dejado su pasado atrás hasta que se encontraron frente a frente. La masacre de la aldea asiática, la misión de venganza, los sentimientos de culpa por las vidas segadas, todo ello reavivaba las ansias de combate de ambos contendientes. Cada uno de ellos mentalizado en que tan solo cumple con su deber, el cheyenne por su responsabilidad hacia los Vengadores, el oriental por el pacto contraído con el Consejo Nacional de Seguridad. La violencia les estaba devorando de nuevo a ambos… Mientras combatían en silencio, viejas heridas psicológicas se abrían, al tiempo que mutuamente sus afiladas armas creaban nuevas cicatrices en sus musculosos cuerpos templados por el combate.

Ajenos al tormento interior que estos dos seres sufrían, el resto de los contendientes libraba sus propias batallas.  

- Volvemos a encontrarnos mujer, y esta vez no seré tan benévolo. – Amenazó Berserker a Bonita Juarez. Ella se limitó a volar esquivando su siguiente ráfaga de proyectiles. Hizo una finta en el aire y golpeó con ambas piernas en la caja torácica del bárbaro inmortal. Berserker se levantó, riendo divertido ante tal osadía. – ¡Veo que necesitas una lección, zorra…!

Ave de Fuego aterrizó ante el aguerrido coloso, y contestó. - ¡La otra vez me derribaste gracias al poder que te habían conferido los Dioses Oscuros (5) …!  ¡Esta vez estás solo…! - le provocó desafiante-

- ¡Tú también estás sola! – Chilló el villano arremetiendo contra ella.

A duras penas Ave de Fuego contuvo la embestida de su oponente mientras se concentraba en proyectar su energía calorífica en dos puntos fijos. El calor de sus llamas no parecía afectar al Berserker, y este al final acabó doblegándola y arrojándola al suelo.

- Encomiéndate a tus dioses… - Dijo mientras la apuntaba con su muñequera derecha. Ave de Fuego reprimió una sonrisa.

¡¡BLAM!! – El disparador del Berserker estalló, sobrecalentado por los poderes de la heroína hispana.

 - ¡¡AAAGHH!! - Chilló el villano con su diestra humeante y dolorida.

Ave de Fuego se levantó triunfante mientras preparaba con sus manos una andanada de energía.

El Berserker, fiero guerrero experimentado, previó su ataque y superando el dolor, levantó su antebrazo izquierdo para activar su escudo de luz. Fue un movimiento inútil, el mecanismo también había sido fundido por el calor originado por la vengadora. La ráfaga de energía calorífica emitida por Ave de Fuego impactó con toda su fuerza contra el mercenario de la antigüedad dejándole inconsciente.           

El silbido de las balas del Supervisor mantenía alerta al Hombre Sin Miedo que evitaba los proyectiles con su singular maestría. Era tan solo cuestión de tiempo que el cargador quedara vacío, y entonces sería su oportunidad pensaba DD. Sería difícil, pero no podía permitirle recurrir a otra arma arrojadiza, aunque años de combate con Bullseye le habían enseñado a esquivar cualquier tipo de proyectil, las habilidades de Ojo de Halcón, o el Capitán América seguían siendo una grave amenaza, sino tomaba la iniciativa. Sus sentidos le indicaron el martilleo del percutor vacío, y aprovechó su oportunidad. Como un rayo saltó sobre el Supervisor conectando un potente puntapié en su estómago, seguido de una tanda de golpes que habrían dejado inconsciente a un hombre menos entrenado.

Jadeando, y sin tiempo para recuperar el aliento, el Supervisor recurrió a una de sus estrategas favoritas para retomar la iniciativa. Estiró un cable de la hebilla de su cinturón provocando así un estallido de magnesio con el que acostumbraba a cegar a sus contrarios. Fue su último error. Daredevil ya no le dejó recuperar el aliento y durante los siguientes segundos continuó aplicándole un severo castigo físico en el que le rompió un par de costillas y que no cejó hasta que finalmente sus rodillas se doblaron y cayó inmóvil al suelo.

****

- ¿Qué significa esto Sergei? - Chilló la falsa Viuda Negra mientras señalaba la puerta de la bóveda reventada. - ¡Anoche alardeabas de tus medidas de seguridad! - Calló un instante y sonrió despectiva. - Anoche alardeaste de poseer grandes medidas en muchas cosas. Y luego descubrí que alguna no era tan grande. - Dijo apuntando sus disparadores a la entrepierna del ruso. - Veo que también me vas a decepcionar en esto…

- ¡Por favor, no…! - Chilló Amkov aterrorizado al presentir que iba a recibir una descarga en sus partes.

- ¡Suelta a ese hombre,  camarada…! - La verdadera Viuda Negra acababa de hacer acto de presencia. Sin tan siquiera apuntarles con sus armas, avanzó lentamente hacia ellos. -

- Ahh, Madame Natasha. Por fin. - Dijo expresando satisfacción. - Sabía que tarde o temprano llegaría el momento de nuestro encuentro. ¡Él último! - La falsa Viuda disparó entonces contra la espía vengadora.

La Viuda Negra salt ó con agilidad esquivando la ráfaga. Posó sus manos en el suelo y dio una cabriola en dirección al muro de su izquierda. Pegada a él disparó su legendario cable que se enredó en el tobillo de su sosias, de un tirón la hizo perder el equilibrio. La falsa Viuda segregó de uno de los compartimentos de sus brazaletes una dosis de ácido que disolvió el cable que la sujetaba. El puño de la verdadera Viuda impactó entonces en su rostro. Ella contestó con un barrido de su pierna izquierda que alcanzó en el costado a su atacante.

Sergi Amkov aprovechó entonces para zafarse y correr por el pasillo hacia la salida, pero su carrera fue detenida en seco por un pequeño chispazo. Cayó al suelo y a su lado se materializó el vengador llamado Chaqueta Amarilla. - No te marches, “Arnie”, el espectáculo acaba de comenzar, - dijo señalando a las dos bellas mujeres enzarzadas. Henry Pym notó que algo le resultaba familiar en la contrincante de la Viuda. ¿Dónde la había visto antes?

****

La mujer llamada Irina avanzaba con su preciada posesión por las diferentes plantas de las Torres Armstrong en busca de la salida. Con una efectividad impredecible había ido burlando los controles de seguridad y ya estaba cercana a la salida. Según sus datos tan solo quedaba burlar a dos guardias apostados tras doblar el próximo recodo del pasillo. Una descarga de energía del guante escarlata que portaba en su mano derecha bastaría para, al menos, aturdirles. Sino, se las tendría que arreglar con sus técnicas de combate.   Asomó la cabeza con cautela y para su asombro vio a los dos hombres tendidos en el suelo. A su lado, de pie y sonriéndola, una de las figuras enmascaradas que habían iniciado todo el jaleo momentos antes unos pisos más arriba.

- Bien, bien, Irina, ha pasado tiempo, ¿Verdad? - Dijo Látigo Negro.

****

De vuelta en el Hades, Hércules permanecía callado tras escuchar al Caballero Negro. Hermes susurró a su lado.

- Pero… ¿Qué veo? ¿Me engañan mis ojos? ¿No es acaso ese coloso uno de los petulantes eternos? Esa ramificación de los humanos que aspira a ocupar el lugar de los dioses, y que incluso en algunas leyendas incluso llegó a suplantarnos en un vano intento de ocupar nuestro lugar. – Señaló hacia el lugar donde el aturdido Cerberus se lamía sus heridas. - ¿Acaso pretendes robar de nuevo otro de los papeles que mi hermano Hércules desempeñó e sus legendarios trabajos? ¿Vas a dejarle que te robe tu ilustre pasado de nuevo, Señor del Hades?  ¿A quién pertenecerá ahora el nombre del coloso que domó a Cerbero?

Los ojos de Hércules volvieron a brillar de rabia, pues además ahora acababa de reconocer al coloso eterno, Gilgamesh, el héroe sin nombre al que muchos confundieron con él en la antigüedad...

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- ¡IMPOSTOR! ¿Osas venir ante mi presencia para repetir la afrenta de emular otra de mis hazañas, robador de leyendas? - Exclamó mientras se arrojaba sobre él. – ¡Aunque ya no sea el Príncipe del Poder, no estoy dispuesto a soportar semejante afrenta! - El cuerpo del eterno voló varios metros por el Hades tras recibir el primer golpe de Hércules.

- ¡Ufh...! - Musitó Gilgamesh. - Hacía tiempo que no me golpeaban así… Antes de que se incorporase, Hércules había llegado hasta él.

- ¡Ponte en pie y pelea, embaucador! - Clamó desafiante el Señor del Hades - ¡Ahora comprobarás la verdadera naturaleza del poder que pretendes simular!   

- ¡Hércules, no! - Gritó Whitman - ¡No hemos venido a pelear…! ¡Gilgamesh detente!

Pero el vengador eterno golpeaba en ese instante la mandíbula de quien antaño llamaron el León del Olimpo.  

- Es inútil mortal. - Dijo Hermes a su lado. - Está en la naturaleza de ambos colosos demostrar su razón con la fuerza de sus puños.

El Caballero Negro miró a Hermes. No había logrado escuchar lo que el dios del comercio y los viajes había susurrado al oído del actual Señor del inframundo, pero estaba casi seguro de que era lo que había enfurecido a éste.  Se preguntó cuales serían los propósitos del enviado de Zeus.

Durante los siguientes minutos ambas leyendas lanzaron y encajaron poderosos golpes capaces de derribar montañas. En ningún momento pareció que alguno de ellos fuera a tomar ventaja sobre el otro. Clavando los dedos en la tierra de roca, Hércules extrajo un gigantesco peñasco que arrojó con saña contra el eterno. Este lo redujo a polvo con la potencia de un solo brazo. A continuación fue Gilgamesh el que golpeó con sus puños el suelo abriendo una grieta que se hubiera tragado a su oponente si este no se hubiera propulsado con los músculos de sus piernas para saltar hacia la salvación. Un geiser de lava ardiente brotó de la sima sin fondo, lo que obligó a los espectadores a buscar resguardo.

De nuevo alcanzaron el cuerpo a cuerpo, y el Hades tembló ante las ondas de shock causadas por la fuerza del intercambio de golpes que siguió. Dane Whitman observaba como las paredes de roca cercana comenzaban a agrietarse por la reverberación de los impactos. Algunas columnas comenzaron a desmoronarse, incluso en el palacio del Tartarus, la vivienda del Señor del Hades. A su alrededor, Hércules vio temblar el reino que estaba bajo su responsabilidad, y su furia aumentó. Pese a ello, Gilgamesh aguantó sus embates, y se los devolvió uno por uno. Inexplicablemente Hércules comenzó a experimentar debilidad. Solo Hermes se percató de ello.

-  Esos ilusos están destruyéndolo todo… - Advirtió el Caballero a quien de nuevo el gesto de Hermes le sugirió que sabía más de lo que había en juego. Durante un parpadeo, a Whitman le pareció ver moverse al dios de la velocidad, pero no, seguía ahí a su lado. De nuevo volvió la vista sobre los combatientes. 

Hércules notaba que las energías del Eterno, antes similares a las suyas, comenzaban a superarle. ¿Se volvía más fuerte? ¿O era él el que se estaba debilitando? No podía ser, se dijo asimismo, y redobló sus esfuerzos. Pero resultó inútil. Notó como la esencia de la materia a su alrededor parecía desmoronarse. ¿Era acaso eso lo que le debilitaba?  Era el Señor del Hades, su reino estaba bajo su protección, y le estaba fallando… - “Recuerda los pactos” - le pareció ver a Hermes susurrándole a su lado. “Los pactos te dan fuerza” Volvió  a oír la voz. “Mantén el equilibrio, el Hades es parte del Olimpo”. “¡El Olimpo es poder, el poder de los dioses…!”  Entonces lo entendió. Ya no era Hércules, Príncipe del Poder, era el Señor del Hades y de su poder dependía su reino, pero este a su vez formaba parte del reino de Zeus, y de este también extraía su poder. Rechazar a Zeus era limitar las energías del Hades, y aceptarle era revitalizar su dominio y así mismo. Un poderoso derechazo de Gilgamesh le alejó varios metros de su oponente, estampándole contra un muro que cayó sobre él. Medio enterrado entre los cascotes, el actual Señor del Hades aceptó su destino.

- ¡SEA! - Dijo con furia. Y clamó mentalmente a los cielos. - ¡Escucha, oh, Zeus, todopoderoso Señor del Olimpo! Yo Hércules, como actual Señor del Hades, reino de los muertos, reconozco y acepto la pertenencia y supeditación de mis dominios a la gloria del Olimpo, y pongo sus recursos y energías bajo tus sabios designios, restableciendo los pactos y tratados recientemente perdidos.     

Gilgamesh miraba fijamente el lugar donde Hércules yacía medio enterrado. Varios metros más atrás, el Caballero Negro abandonaba con cautela la trinchera en la que se había refugiado de la rabia de la batalla. Hermes le siguió.

- No se mueve. - Comentó Whitman. - ¿Está vencido…? - La sonrisa de Hermes le indicó que nada había terminado. De improviso la tierra a tembló y una poderosa descarga de energía cayó en el lugar donde el Señor el Hades estaba semienterrado.

La figura ardiente del Príncipe del Poder quedó al descubierto, con el gesto desbordado por la rabia. Gilgamesh no dudó en lanzarse contra él

- Ahí van de nuevo. Esto es interminable - Murmuró el líder de los Vengadores - y cada vez más monótono…

- Ahora acabará. - Aseguró Hermes.

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El sai de Bengala rasgó por decimoquinta vez la piel de William Talltrees. En respuesta, el cuchillo de Lobo Rojo cortó la piel del artista marcial. Pequeños filamentos de sangre regaban los cuerpos de ambos. Sin embargo, la pericia defensiva personal de cada luchador evitaba que cada cuchillada lanzada se convirtiera en un golpe letal, ni tan siquiera en una herida de consideración. Jadeando, ambos guerreros retrocedieron unos pasos para observarse desafiantes. Curiosamente, ningún de los dos se atrevía a mirar directamente a los ojos del otro, aunque su vista permanecía atenta a cualquier movimiento ofensivo del contrario. Durante unos instantes permanecieron expectantes. Entonces ocurrió lo inesperado, desde su habitáculo en la montura atómica del vengador nativoamericano, saltó la figura canina de “Lobo”, la mascota del Cheyenne, y gruñendo amenazadoramente arremetió contra el joven Trahn.

-¡”Lobo”, no! – Chilló su amo.

Bengala reaccionó ante el peligro por puro instinto y lanzó una cuchillada defensiva a su lupino atacante, momento que un desesperado Lobo Rojo aprovechó para abalanzarse con todas sus fuerzas contra él de tal manera que las tres figuras colisionaron. Ante la acometida de Talltreees la hoja de Bengala apenas rozó el bello de “Lobo”, aunque el animal logró hincar sus colmillos en la pierna del oriental. La fuerza del impulso tomado por el cheyenne en su intento de alejar a su enemigo de su mascota, les arrastró a ambos a través de los ventanales rotos de la suite, precipitándoles al vacío. “Lobo” aferrado con saña a la pierna del oriental, también fue arrastrado por la caída de éste.

Bengala arqueó su cuerpo en un intento de detener su caída, agitó su brazo derecho buscando aferrarse a algo, y fortuitamente sus dedos lograron agarrarse a un saliente, frenando su trayectoria. Al mismo tiempo, su brazo izquierdo procedió a sujetar por el cogote al leal “Lobo”, que ante la amenaza de la caída había liberado a su presa de sus fauces. Lobo Rojo no tuvo tanta suerte e incapaz de encontrar asidero inició una cada vez más vertiginosa caída libre.

La tensión a la que Duc No Trahn estaba sometido era insoportable. No quería soltar al animal que sujetaba en su brazo izquierdo, pero su propio peso le impedía encontrar el equilibrio para maniobrar hacia la salvación. Notó como pasaba a su lado una estela de fuego, seguida de una súbita sensación de calor. Sus dedos comenzaban a resbalar, si quería salvarse debía soltar al animal. Había hecho todo lo que podía. Entonces oyó una voz familiar, al tiempo que un sólido cable salvador se enrollaba en su muñeca.

- ¡Tranquilo, te tengo! - La figura escarlata de Daredevil se hallaba de pie sobre él,  ofreciendo solícito su mano. El Hombre Sin Miedo conocía la historia de Bengala y su misión de venganza a través de su amigo Billy Lincoln(6), sabía que era un asesino, pero también había oído en las calles rumores de la historia del padre Janes y su redención. Rumores que el abogado católico Matthew Murdock confirmó en sus visitas a la iglesia. 

Varios metros más abajo, Lobo Rojo veía como cada vez el suelo se acercaba más deprisa hacia él. No había tiempo de convocar a su montura voladora, tan solo de encomendarse a sus dioses. Entonces sintió una fuente de calor cada vez más cercana, y de pronto la velocidad de su caída fue aminorando. Una corriente termal creada por su compañera Ave de Fuego había frenado su caída libre. La vengadora había volado tras él y usado su control de las temperaturas para salvarle la vida. Con la inercia de la caída de Talltrees retenida, Bonita Juarez le sujetó por las axilas y ascendió de nuevo con él hacia lo alto de la torre Armstrong.

- ¡Gracias, Bo! - Comentó él. - ¡Esta vez creí que no lo contaba!

- No hay de que, Will, pero el próximo día, por favor… - Bromeó ella - … no desayunes tanto

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Chaqueta Amarilla observaba con atención luchar a las dos mujeres. Sus técnicas de combate eran similares. Tanto que a veces las hacía indistinguibles a un primer vistazo. Estaba claro que habían recibido el mismo adiestramiento pensó Henry Pym. Le hubiera gustado entender mejor el ruso para comprender lo que se decían ambas mujeres.

- Nunca pensé que te volvería a encontrar, Camarada. - Exclamó la Viuda mientras su patada rasgaba el aire vacío. - Creía que te retiraste a vivir a la vieja Europa. - Bloqueó el puño de su contraría con su antebrazo.

- Tú me quitaste todo lo que había ganado… - Contestó la otra rusa, la palma de su mano cerrada golpeó el mentón de Romanova. - ¡Lo perdí todo y tú lo heredaste! Ahora era mi turno de arrebatarte todo lo que habías ganado… - Su rodilla se clavó con furia en el estómago de la vengadora, luego su codo en la nuca. Natacha cayó al suelo. La suplantadora se disponía a asestar el golpe final.

Chaqueta Amarilla se preparó para intervenir, pero una breve mirada de su compañera le retuvo. El puño de la suplantadora golpeó el lugar donde la cabeza de la Viuda se hallaba un instante antes. El suelo de mármol se resquebrajó por la fuerza del golpe, y un grito de dolor brotó de la boca de la rusa al tiempo que sujetaba su dolorida mano con la sana. 

Ahora llegó el turno de la Viuda. La punta de su pie izquierdo se hundió en el estómago de su enemiga, cuyo cuerpo se dobló hacia el frente. A continuación fue su pierna derecha la que se elevó azotando todo el rostro de la impostora. Un tercer golpe premeditado, esta vez con el revés de la mano, obtuvo un resultado inesperado para el doctor Pym. ¡La peluca pelirroja de la impostora voló por el suelo de la galería!, y por fin el veterano vengador pudo ver el rostro de la falsa Viuda al completo.

- ¡Te conozco! ¡Tú, tú eres… Madame X, la Camarada X! - Exclamó Pym sin soltar a Amkov.       

- ¡En efecto, - Confirmó la Viuda Negra - La mejor espía del Estado, enviada a Norteamérica a eliminar al Hombre Hormiga y apropiarse de sus técnicas de cambio de tamaño!(7). Su derrota a tus manos la hizo caer en desgracia, y no tardó en ser sustituida…

- ¡Malditos seáis ambos! - Gritó la Camarada en un estallido de furia. Su intento de revolverse fue frenado en seco por un certero golpe de kárate de la Viuda que finalmente la dejó inconsciente.

- Como te decía, querido Henry… - Continuó la Viuda mientras se cercioraba que su oponente estaba realmente KO - Esta mujer, bajo el disfraz masculino de Camarada X, se ganó la reputación del mejor operativo de la KGB en territorio extranjero.  Su derrota a tus manos la hizo caer en desgracia, y cierta Madame Natasha fue la elegida para sustituirla en sus misiones en territorio norteamericano… Nunca me lo perdonó. - La Viuda notó una sonrisa en el rostro de Pym. - ¿Qué te hace gracia? - Preguntó.

- Estoy pensando que es un alivio que la importancia de Tony Stark y sus invenciones eclipsara mis pequeños descubrimientos, y se te encomendaran otros objetivos. Yo no tenía armadura para aguantar esos golpes…

*****

Allá donde las negras aguas de la laguna Estigia mojan las rocas del Hades, la batalla entre los dos colosos estaba a punto de terminar. La forma de Hércules, rebosante de energía, mantenía atrapado al vengador eterno entre sus musculosos brazos, ejerciendo sobre él un poderoso abrazo de oso que lentamente iba exprimiendo su vitalidad. Finalmente el triunfante Señor del Hades arrojó a un inconsciente Gilgamesh al suelo.

- ¡Podías ser un digno rival de Thor, incluso del mismo Hércules, pero no del Señor y protector del Hades! Y mucho menos en su propio territorio... – Entonces su mirada se posó en el Caballero Negro, los recuerdos de su leal amistad parecieron ablandar su ira unos instantes.

- Hércules…- Comenzó a hablar el líder de los Vengadores. – Solo quiero hablar…

- Se breve, Dane Whitman…

    *****

En el mundo de los mortales, Ave de Fuego depositaba a Lobo Rojo en el derruido despacho de Arnold Armstrong. Nada más pisar el suelo, el joven Cheyenne se dispuso a reanudar su combate personal con su contrincante oriental. Para su sorpresa y consternación, encontró a su rival sosteniendo entre sus brazos a su fiel mascota lupina.

- ¡”Lobo”! ¡Suéltale! – Amenazó Talltrees - ¡Si le has hecho daño…!

- Tranquilo vengador… - La mano enguantada en escarlata del Hombre Sin Miedo se posó sobre el hombro del Espíritu de Owayodata, que notó la calma y tranquilidad que irradiaba aquel hombre en ese momento. Además, “Lobo” trotó a su encuentro, agitando el rabo. - Tu… compañero, no estaría vivo si no fuera por él - Aseguró Daredevil.

Mientras acariciaba a “Lobo” y se cercioraba de su perfecto estado, Lobo Rojo alzó la mirada hacia Bengala. Bengala se despojó la máscara enseñando su rostro sin dejar de mirar fijamente al Cheyenne. Este, en contestación sujetó su capucha lobuna entre sus manos y sostuvo la mirada a cara descubierta.

Por primera vez en ese día las miradas de los dos hombres se encontraron y parecieron llegar a un entendimiento. No podían seguir combatiendo una guerra ya finalizada hace años. Ninguno de los dos estaba dispuesto, ya habían perdido demasiado y ganado muy poco.

En esos instantes, Chaqueta Amarilla, la Viuda Negra con los cautivos Amkov y la Camarada X llegaron al lugar.

- Parece que la pelea ha terminado. - Comentó Pym tras mirar alrededor.

- Eso parece. - Sonrió Daredevil. Sus hipersentidos evaluaron las constantes vitales de la Camarada X. Su olor, su respiración, y sus latidos eran my diferentes a los de la Viuda, sin embargo, su altura y su peso, su figura estilizada, e incluso el olor que desprendían los materiales de su uniforme eran similares. - Dime Tacha, ¿Quién es la dama? ¿Algún pariente? - Bromeó.

- Solo una rival algo rencorosa. - Contestó ella.

- La Camarada X, una de las primeras amenazas a las que se enfrentó el Hombre Hormiga. - Comenzó a explicar Chaqueta Amarilla…

- Se convirtió en agente libre… - interrumpió la Viuda Negra. - Y aquí el amigo Amkov la contrató para obtener una pieza de tecnología que le interesaba vender a un posible cliente. La Camarada quería manchar mi reputación, y mantuvo bajo vigilancia la sede del Consejo Nacional de Seguridad, esperando su oportunidad.

- …que llegó cuando los Vengadores combatieron a los agentes del KOLJOS en las oficinas de Gyrich….(8) Añadió Pym.

- Desde luego, no se le podría haber presentado mejor oportunidad. - Intervino Ave de Fuego.

La Viuda Negra se volvi ó hacia el desenmascarado Bengala. - Esta es la mujer que perseguías… Confío en que se lo digas a tu superior…

Bengala calló. Parte de su trato, y el de sus compañeros, con el agente Gyrich consistía en mantener el anonimato de sus superiores si eran detenidos, negar toda conexión si algo marchaba mal.

La Viuda Negra sonri ó, pues conocía muy bien el Modus Operandis del Consejo Nacional de Seguridad.  

En esos instantes, Látigo Negro apareció por la puerta. Los héroes se pusieron a la defensiva.

- Paz, héroes, paz. – Dijo elevando ambas manos en señal de rendición - Se cuando me veo superado.  – Pensó en Irina, ya estaría lejos de aquí.

    *****

Epílogo I: En el Hades, la figura inconsciente de Gilgamesh yace custodiada por las tropas del inframundo, mientras en lo alto de una colina cercana dos viejos camaradas están a punto de terminar su conversación.

 - … y así supimos por Taylor y Jake Olson, que las manipulaciones de Loki te habían llevado actualmente a combatir a su lado contra…

-¿Loki? ¡El dios del engaño no tuvo nada que ver en esto! – Contestó Hércules - Mi pacto fue con mi tío, Plutón. Él revitalizó a mi amada Taylor y a cambio yo ocupé su lugar como regente y protector del Hades. Mi nuevo cargo me conducía a cumplir con antiguos tratados y alianzas ya firmadas que me condujeron a aliarme con Loki y sus huestes… Donde quiera que esté, Plutón debe estar ahora mismo carcajeándose… Sólo cuando él reclame su reino, yo seré libre… Mientras tanto habré de ser fiel a mi palabra y cumplir con mi deber.

- ¡Pero,  debe haber algo que los Vengadores podamos hacer! – Comenzó a decir el Caballero. - Siempre…

- Dane Whitman, - Interrumpió el Señor del Hades. – En honor a nuestra antigua amistad permitiré que tú y este suplantador regreséis a la esfera de los mortales, pero sabe, o sir Caballero, que cualquier nueva intromisión o visita no autorizada a mis dominios será castigada como corresponda a tal afrenta, más allá de antiguas amistades y camaraderías… -

Y tras esta contestación, el orgulloso Señor del Hades descendió la ladera sin mirar atrás, dando órdenes a sus tropas para que devolvieran a los dos vengadores al mundo de los mortales sin daño.

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Epílogo II: Horas después, en Washington DC, en la sede del Consejo Nacional de Seguridad, su director el agente Henry Peter Gyrich terminaba de leer los informes del día. Se frotó el entrecejo con los dedos índice y pulgar de la mano derecha mientras consideraba los pros y contras de esa jornada.

La Viuda Negra había demostrado su inocencia, y había descubierto y entregado a la verdadera culpable,  la Camarada X. Toda la información que pudieran sacar, o negociar con esta antigua agente del KGB podría serles de gran utilidad, más casi que si hubieran capturado a Romanova.

Sergei Amkov, o Arnold Armstrong, tendría que renegociar su situación respecto al gobierno USA, y las agencias de inteligencia, algo de lo cual  también se podría sacar bastante provecho.  

La Iniciativa Sombra parec ía una buena idea en un principio, pero quizás ahora no era el momento, había que disolver el grupo, y actuar como si nunca hubiera existido. Nadie sabía nada, y las credenciales de seguridad de los Vengadores no les permitían investigar más allá. No sería difícil encontrar nuevas operaciones para Bengala. El Supervisor todavía podía ser utilizado como lo que es, un instructor de combates y estrategias. El hombre llamado Berserker, un asesino nato, y sin antecedentes conocidos todavía podría ser reubicado… Anaconda y Látigo Negro eran prescindibles, volverían a la Bóveda, o a la Balsa a cumplir sus respectivas condenas. En esos instantes la señal de mensaje recibido parpadeó en su ordenador. Era una noticia que había estado esperando durante todo el día…

Henry Pym, el vengador conocido como Chaqueta Amarilla, había sido considerado responsable del exterminio de la nación europea de Eslorenia por la creación involuntaria de su aniquilador, el robot asesino Ultron. La orden de detención acababa de ser cursada.

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Epílogo III: En algún lugar de la atmósfera terrestre, a decenas de kilómetros sobre el Océano Atlántico, flota la poderosa nave de combate denominada Potemkim V, perteneciente a la misteriosa organización conocida como el KOLJOS. En su centro de mando el coronel Gregory Azknar terminaba de revisar los últimos informes recibidos.   Sonrió y activó un comunicador. Al otro lado un hombre postrado en una silla de ruedas contestó.

- ¿Sí… coronel? –

- Irina lo ha conseguido. – Informó Azknar satisfecho. - Tenemos otro componente del legado de Vanko.

Si queréis saber más sobre la misteriosa Irina y el nuevo Látigo Negro, seguid próximos números de Iron Man, quien por cierto regresará en nuestro próximo número: Donde además… ¡El Doctor Pym toma una importante decisión! ¡Janet Van Dyne asume nuevas responsabilidades! El Caballero Negro se plantea estrategias… Un vistazo a la nueva vida de Arthur Parks... Y mucho más en torno a los miembros de los Héroes más Poderosos del Planeta.



1) El escudo fotónico es una versión del que usó el Capitán América durante la temporada en que perdió el circular de toda la vida. El disparador de cuchillas es tecnología duplicada de la usada  por el criminal Stiletto (Estilete), viejo enemigo de Luke Cage.

(2)Henry Pym ha sido acusado ante las Naciones Unidas de ser responsable del exterminio de la mayoría de los habitantes de Eslorenia a manos de Ultron, por ser su creador.

(3) Como se vio en Avengers 285 (Noviembre 1987).

(4) En manos de Ares, en Avengers 100 (Junio 1972).

(5) Sucedió al final de  Los Vengadores 11, al comienzo del cruce con El Crepúsculo de los Dioses, aquí en AT.

(6) Veterano de guerra ciego a quien DD ayudó a reinsertarse en la vida civil, como se vio en Daredevil (). En Daredevil 258 (Septiembre 1988) se narró como perdió la vista instantes antes de que su pelotón, al que también pertenecía Will Talltrees, exterminase la aldea de Bengala. Al descubrir que ya estaba ciego en el momento de la matanza, Bengala le perdonó la vida.

(7) Como se vio en Tales To Astonish 36 (1962)

(8)Los Vengadores 11 aquí en AT.