“Eddie Brock, ex-periodista del Globe, odia a Spiderman, culpable de su ruina personal... el simbionte que trajó Peter Parker del espacio le odia por rechazarlo... juntos forman Veneno, el Protector Letal". Stan Lee y Action Tales presentan:
Veneno: La caída de la araña
¡NOSOTROS SOMOS VENENO!
Escrito por The Stranger/ Portada: Nememo.
Anteriormente en Veneno: La caída de la araña:
Veneno se enfrenta a Bola de Trueno, un de los miembros de
La mañana era nubosa y triste, como el estado de animo de Peter Parker, profesor de secundaria, fotógrafo por libre y superhéroe con identidad secreta.
Peter Parker oía pero no escuchaba al cura pronunciar las palabras de despedida para el difunto mientras el ataúd llegaba hasta el fondo de su fosa. Miró a su tía May, a su mujer Mary Jane y a todos los demás presentes, sin dejar de pensar que siendo como era de joven, había asistido a más entierros que muchas personas que habían vivido cien años. A demasiados entierros.
Recuerda el entierro de Lance Bannon, compañero fotógrafo, asesinado por alguien desconocido, alguien que llevaba una armadura experimental conocida como Fachada (1). La muerte de un amigo provocada por alguien que nadie sabe quién es y que no ha recibido castigo. Recuerda las muertes de Mary Jane y su tía May, ambas falsas muertes para su alegría, pero recuerda el sufrimiento que sintió por entonces. ¿Sufrió más por Mary Jane o por May? No lo recuerda, pero sabe que ahora que están de nuevo con él, no dejará que se vayan de nuevo, al menos no de manos de uno de sus psicópatas.
Mira las caras de los asistentes y ve a Betty Brant. Recuerda la muerte de su hermano (2), culpó a Spiderman y puede que tuviera razón y sobre todo, recuerda la muerte de Ned Leeds (3), provocada por un trastornado (4) que solo quería un cabeza de turco. Muerte, muerte y más muerte, eso es lo que hay en su vida casi continuamente.
Recuerda entonces la muerte de su mejor amigo, Harry Osborn (5) también a manos de un psicópata...no de manera literal, pero fue el ultimo empujón que necesitaba Harry para hacer en el abismo. Les salvó a él y a Mary Jane, pero murió. Otro muerto más a la lista de conocidos muertos de Peter.
Recuerda a los culpables, sus muertes y no siente pena por ellos. No, ellos se lo buscaban, pedían a gritos morir y murieron por su propia mano. Recuerda al Duende Verde y su regreso de entre los muertos, recuerda a Kraven y lo que le hizo sufrir (6) por su trastocado sentido del honor; recuerda a Misterio, el eterno perdedor; recuerda a Octavius y su regreso de la muerte (7)...pero esos les daba igual. Siempre volvían, siempre, como acababa de demostrarse.
Observó como Paul y Jill Stacy estaban a bastantes metros de él. Jill lloraba desconsolada, mientras el ataúd de su padre llegaba al fondo. Paul la sujetaba e intentaba no llorar. Se le veía en la cara, en sus ojos enrojecidos y llenos de lágrimas a punto de desbordarse.
Y entonces recordó sus muertes. George Stacy, murió como un héroe y sabiendo que Peter Parker y Spiderman eran la misma persona (8) y luego fue ella: Gwen Stacy. Asesinada por un psicópata, por un asesino que lo único que quería era hacerle daño a través de ella (9) y ahora ocurría exactamente lo mismo. Veneno había vuelto, más salvaje que nunca y tras una ola de asesinatos que anda tenían que ver con él, le tocaba el turno a sus seres queridos y después a él. Lo sabía... ¿O iría antes a por Mary Jane? ¿O por tía May? Pensó que si habría matado a Arthur, había sido porque él le había ayudado a escapar de las garras de Veneno cuando se había unido a los Seis Siniestros. Tía May, Mary Jane y sus otros conocidos no corrían peligro alguno. Brock tenía un psicopático sentido del honor y la inocencia que le impedían matar a todo aquel que no le hubiera hecho nada.
Tras el entierro, Peter echó a andar con tía May y Mary Jane a uno de los coches que les esperaban. Le hubiera gustado ir a hablar con Jill Stacy, con su hermano no tanto debido a la mala relación, pero sí con Jill. La chica le había ayudado cuando pasó lo de Mary Jane, sabía lo que era perder a alguien querido, antes su tío y su prima y ahora su padre y además sentía algo por él o al menos lo había sentido. Por la carta que había dejado Arthur justo antes de que Veneno le asesinara, ahora ya sabía lo que sentía Jill por él y por qué no quería tener contacto con él o al menos el mínimo contacto. Necesitaba distanciarse de él para aclararse las ideas y ahora se moría su padre. Sin embargo, ni siquiera pudo acercarse a ella, ya que tanto ella como su hermano salieron escopeteados del lugar, mucho antes que cualquier de los asistentes.
Mientras acompañaba a su tía May y a Mary Jane al coche, pudo ver como Jonah Jameson, Robbie Robertson y su familia y muchos tantos conocidos, se iban en sus respectivos vehículos. Justo cuando iba a meterse en el coche, algo le hizo mirar al otro lado del cementerio. No era su sentido arácnido, no, eso le habría hecho entrar con más fuerza en el coche. Aquel no era el momento para una absurda pelea con algún supervillano que tenía ganas de bronca. ¿Osborn? Podía ser tan cínico como para ir al funeral, sabiendo las broncas que había tenido con Arthur Stacy en el pasado y su relación con la familia Stacy.
Peter miró y vio a un hombre entre las sombras, al otro lado del cementerio. Desde donde estaba le reconoció. Sus ojos brillaron de furia y sus puños se cerraron de golpe.
-Iros- Peter se volvió hacia sus dos mujeres-. Yo iré más tarde a casa. Esperadme en...
-Peter, mi casa...
“Cierto. Su casa está llena de policías y agentes del FBI”, pensó Peter Parker. La casa de May Parker era el lugar del asesinato del hombre que acababan de ver enterrar, así que no era extraño que la policía lo investigase todo, a pesar de que sabían bien quien había sido el asesino.
-Pasarás unos días en nuestra casa, tía May. Ahora iros, yo iré dentro de un rato.
-Peter, ¿pasa algo?- preguntó MJ.
-Nada que no pueda arreglar.
-¿Peter?- murmuró su tía, notando sus gestos de preocupación.
-¡Iros!- exclamó-. Por favor...
MJ asintió, comprendiendo que su marido se encontraba muy nervioso por el reciente y terrible suceso y cerró la puerta trasera del coche. Peter Parker vio como se iban, antes de tornar su cara en un gesto serio e ir al lugar donde esperaba la misteriosa figura.
En poco segundos llegó al lugar y vio al fornido hombre inclinado ante una lápida que rezaba un nombre: Ann Weying.
-A todos se nos va alguien, ¿verdad, Parker?- murmuró Eddie Brock acariciando la lápida-. A todos.
-Brock...- Peter apretó los puños hasta hacerse daño a sí mismo.
-Mi mujer...la conociste, al menos de forma leve. Era un ser...estupendo. Una de las mejores personas que he conocido. Estar con ella me hacía sentir...bien. Me hacía mejor persona, Parker. La fastidié y no supe lo que había perdido hasta que lo perdí. Es curioso como a todos los seres humanos nos pasa eso. ¿Nunca lo has pensado?
-Ahora mismo solo pienso en darte la paliza de tu vida, romperte todos los huesos del cuerpo y entregarte a las autoridades.
-¿No piensas en matarnos?- Brock le miró con asco.
Peter no contestó, solamente se quedó mirándole con la misma mirada de desprecio que él profesaba. Tras unos segundos de odio entre los dos enemigos, Brock volvió a mirar la tumba de su esposa.
-Me dijo que lo dejase...que si dejaba al alienígena se pensaría volver conmigo pero...he pasado demasiado tiempo con él. Estar sin él significaría...algo peor que la muerte- Brock se santiguó y se volvió hacia Parker-. Tú la mastate.
-Tu mujer se suicidó debido al trauma que le provocó estar unida a tu simbionte (10). No me hagas responsable de eso.
-¿Puede hacerte responsable de algo?- Brock sonrió-. ¿Podemos hacerte responsable de algo?
-De partirte la cara, Brock.
Eddie Brock miró por última vez la tumba de su esposa y comenzó a andar. Al ver que Peter no se movía, se volvió hacia él.
-¿Paseamos?
-¿Hay alguna razón por la cuál no pueda hacerte pagar lo que has hecho aquí mismo, ahora mismo?
-Hay cuatro razones: la primera es tu mujer, la segunda es tu tía, la tercera tus conocidos y la cuarta tu identidad secreta.
Peter se colocó a su lado.
-Ninguna de las cuatro me vale. Prefiero entregarte a la policía que proteger mi identidad secreta y sé que no le vas a hacer daño a ninguno de los que están aquí. Todos son inocentes.
-¿Jameson inocente?- Brock sonrió-. Paseemos, por ahí. Para no encontrarnos con los visitantes rezagados de esta...fiesta.
Los dos hombres comenzaron a andar, sin apenas intercambiar palabra. Mientras Brock parecía relajado y sin ninguna intención de entablar combate, Peter Parker era todo lo contrario. Cada fibra de su ser, le decía que atacase, que le golpease con todas sus fuerzas, con el máximo de su fuerza arácnida y le matase de una vez, porque de otra forma, seguiría volviendo. Brock no era Osborn, que se guiaba por su propia locura. No era Octavius, guiándose por sus locos planes. No era Misterio, no era el Buitre, no era Electro, no era Bullseye, no era el Rino...Brock era Veneno y su único objetivo era su muerte. Así de simple y sencillo. Tanto el objetivo del simbionte como del hombre que lo llevaba era verle morir, desangrarse y caer.
-Tienes ganas de matarnos, Parker. Lo vemos en tus ojos- dijo Brock.
-No mato. No soy como tu.
-Sí lo eres, pero no te atreves a reconocerlo. Quizás no como nosotros, pero sí eres capaz de matar. ¿No te hirvió la sangre cuando viste el cadáver de Arthur Stacy en el salón de la casa de tu tía? ¿No te hierve la sangre ahora? Hemos provocado muerte y sufrimiento durante estos últimos meses... ¿y no tienes ganas de matarnos?
-Cállate, Brock y suelta tu charla.
-No hay charlas, esta vez no. Te lo dijimos hace algún tiempo, cuando comenzó todo esto (11). ¿Por qué no fuimos a por ti tras aquello? Porque eras el ultimo, Parker. Ahora eres el único que queda en nuestra lista y no nos vamos a conformar esta vez con verte destruido y vencido en el suelo. Esta vez queremos más.
-Matarme- Peter vio como Brock sonreía-. Esta vez sí vais a matarme.
-Tú nos creaste, Parker. ¿Quién trajo el simbionte
a
Peter Parker deseaba con todas sus fuerzas responderle “sí” y a continuación, matarlo con sus propias manos pero no pensaba darle esa satisfacción. Era mejor que él, pero el deseo de hacerle daño hasta niveles infinitos estaba ahí, porque todo lo que decía era cierto.
-Has llegado al final de tu lista y ahí estoy yo.
-Ahí estás tú. Hora de matarnos, Parker- Brock le miró fijamente, parándose-. Despídete de tus seres queridos.
-Nunca has podido conmigo, Brock.
-Antes jugábamos, pero se acabó el juego.
-Siempre habrá otros.
-Nosotros solo te buscamos a ti y lo sabes. Si no fuera por ti, Eddie Brock sería un periodista famoso, ganador de un pulitzer y el simbionte estaría en un planeta perdido, encerrado.
-Eso no le habrá sentado muy bien a él- dijo Peter sonriendo para provocar a Brock.
Eddie Brock le miró, enfadado, mientras aguantaba en su mente las protestas del simbionte.
-De nada te servirá esta vez la psicología, Parker. Ni el sonido intenso, ni el fuego...solo tu y yo, mano a mano.
-Dime dónde y cuándo.
-Esta noche, a medianoche, en el tejado del edificio donde trabaja Norman Osborn- Brock sonrió ante el gesto de sorpresa de su enemigo-. Tranquilo, Osborn no tiene nada que ver en esto. ¿Trato hecho?
Tendió la mano pero Peter rechazó el saludo.
-Tienes una oportunidad, Brock. Entrégate y se acabará todo. Paga por tus crímenes. No me obligues a hacer algo que no quiero.
-¿Qué no quieres?- Brock comenzó a alejarse de Peter-. Ya me lo dirás cuando estés en el fragor de la pelea.
Eddie Brock desapareció tras las sombras de un enorme árbol del cementerio, dejando a un Peter Parker solo y pensativo. Los deseos de matarle aún no habían desaparecido.
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Lejos de allí.
Donna sentía como sus terminaciones nerviosas gritaban de dolor mientras apretaba los dietes y luchaba por no gritar. Cayó del tejado hacia otro más abajo. Se golpeó fuertemente el hombro y notó como un nuevo torrente de dolor la inundaba.
-¡Dios!- gritaba mientras se agarraba el estomago-. ¡Esto...no puede estar pasando!
El simbionte amarillo y negro que le proporcionaba sus poderes la cubrió de golpe, dándole un aspecto monstruoso. El dolor creció. Era el dolor del parto del simbionte.
-¡Aghhhhhh!- aulló al cielo mientras oía al alienígena gritar en su mente. Todas las personas en un radio de dos kilómetros oyeron en su mente los gritos del simbionte, sin saber muy bien qué era. Todas esas personas sintieron una tristeza y un dolor que duraron pocos minutos y que no volverían a sentir más.
De repente, un trozo de simbionte se separó del traje de Donna y saltó hacia el borde del tejado, enganchándose a él. Donna, caída, dolorida y sin fuerzas, le miró, miró a su hijo. El joven simbionte abrió su boca llena de afilados dientes y la gritó. Era de color morado oscuro y tenía varios pequeños dientes que aún tenían que crecer.
La mujer alzó su mano derecha y el simbionte lanzó un agresivo siseó, dejándola bastante claro que no quería nada que ver con ella. Antes de que Donna pudiera reaccionar, se desmayó lo cual aprovechó el simbionte para saltar a la calle y perderse en la ciudad. Necesitaba encontrar un huésped duradero, pero mientras tanto, bien podría ir pasando de humano en humano, para sobrevivir.
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El detective Clark salió del hospital con su compañera, la detective Steen, sentada en una silla de ruedas. La mujer sonrió y se tapó ligeramente los ojos ante los débiles rayos del Sol de aquella nublada mañana.
-Buen día para salir de ese tugurio- se quejó Steen.
Clark se rió ante el regreso del fuerte carácter de su compañera, aunque sabía a ciencia cierta que eso era algo que ella nunca perdería, por más daño que nadie le hiciera.
-Al menos has salido y la gente normal lo llama hospital.
-Sí...y a lo que me daban lo llamaban comida. ¿Te lo puedes creer?
-Tú te la comías.
-¡Me juraste que me guardarías el secreto!
Ambos rieron ante la broma. Clark acercó la silla de ruedas a su coche y abrió la puerta del asiento del copiloto.
-Ahora nos pasaremos por la comisaría y...
-¿Mi fiesta sorpresa?
Clark la miró con los ojos entornados. La mujer le sonrió.
-Soy detective, Clark. ¿Crees que no lo descubriría?
-Pensaba que pensarías que les caes mal a todos y no te harían nada.
-Todos me odian.
-Seguro. Por eso te han hecho una fiesta sorpresa.
-¡Lo sabía!
-Tranquila, nena, ha sido por pena.
Los dos volvieron a reír. Clark ayudó a su compañera a entrar en el vehículo, plegó la silla de ruedas y la metió en el maletero. Luego, fue al asiento del piloto y se puso tras el volante.
-Después podemos ir a comer. He alquilado unas películas malas de esas de detectives que no se hacen daño tras atravesar con su coche un camión y cosas de esas- observó que su compañera le miraba con recelo-. ¿Pasa algo?
-¿Y Veneno?
Clark evitó la mirada de su compañera.
-No quiero hablar de eso. Es historia.
-He oído que de repente has dejado el caso. Te escuché hablando por el móvil hace un rato. ¿Asesina a un hombre y tú dejas el caso?
-Eso se acabó. Créeme- Clark la miró fijamente y de una forma que su compañera no había visto nunca-. Eddie Brock es historia. He dejado el caso, sí, pero por la simple razón de que ya no hay caso. Olvídate de...
-Clark...no puedo andar por su culpa.
-Los médicos dicen que con mucha terapia y rehabilitación...
-¡No puedo andar!
-¡Olvídate de Brock!- gritó Clark-. No sirve de nada...ya no hay nada...
-¿Le has matado? ¿Piensas matarle?
Clark puso en marcha el coche.
-De eso ya se encarga él.
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Los Ángeles.
Lucius llegó a la enorme sala de reuniones en pocos
minutos, tras conocer la noticia. Se anudó correctamente la corbata, se alisó
el traje y golpeó dos veces en las dobles puertas. Una voz desde el interior,
diciendo que pasará le invitó. Lucius no tardó en aceptar la invitación y abrir
la puerta. Se encontró con una enorme mesa de reuniones y seis hombres sentados
alrededor de ella, escuchando a un séptimo que era su jefe directo, Carlton
Drake, director de
-¿Lucius?- preguntó Drake en pie-. ¿Deseas algo?
-Sí, señor- el joven ayudante se acercó hasta su jefe y le susurró algo al oído. Carlton Drake le miró, como si no fuera verdad lo que acababa de decir su hombre, pero este asintió y así lo tuvo que aceptar.
-Caballeros, discúlpenme un momento- se excusó Drake saliendo de la sala, fingiendo una sonrisa.
-Señor, déjeme que le explique- dijo Lucius ya fuera de la sala de reuniones.
-Vamos- Drake se alejó unos metros de la puerta para evitar que le escuchasen desde dentro-. ¿Sabes quienes son esos de ahí, Lucius? Terroristas, dictadores, presidentes de empresas...estaba a punto de cerrar un trato para venderles un Mega a cada uno. Les he enseñado el video donde sale Mega enfrentándose a Veneno en New York. ¡Todos quieren uno! Y no solo eso, todos quieren formar parte de esta fundación, así que supondrás que estaba teniendo un buen día...al menos hasta que me has dado esa pésima noticia.
-Veneno está vivo, señor- repitió Lucius.
-Creía que ese incidente de hace dos días o así, donde se había visto a alguien muy parecido a él persiguiendo un coche, no era algo seguro.
-Ahora sí lo es. Ha asesinado a un hombre. Un tal Arthur Stacy, creo. Ha dejado incluso su firma. Veneno está vivo, señor.
Drake se quitó las gafas oscuras, se rascó los ojos y se las volvió a poner.
-¿Estás grabando las noticias?
-Absolutamente todas, señor.
-Perfecto- señaló la sala donde hacía unos minutos estaba-. Tengo que terminar esto, pero Veneno ya no es un problema. Así de simple. Mientras no se meta en nuestros asuntos, nosotros no nos meteremos con él. Sabemos que Mega puede con él, por si intenta acercarse. Ir a por él ahora mismo de nuevo con Mega sería arriesgar a que nos descubra, cosa que parece no tiene interés por hacer.
-Eso parece, señor.
-Bien- Drake se volvió hacia la sala para entrar de nuevo-. Veneno no es un problema. Ya no. Y dudo mucho que vuelva a serlo.
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California.
Danny Ketch llevaba una semana en su nuevo hogar. Necesitaba alejarse de todo lo conocido, y nada mejor que esconderse en California, cerca de las soleadas playas, para conseguirlo, peor aún así, había algo en su interior que pugnaba por salir. El Motorista Fantasma, tenía ansias de castigar al culpable, en concreto a un culpable.
-Veneno...- gimió Danny Ketch intentando evitar la transformación.
Golpeó furiosamente el suelo del apartamento abandonado e infestado de ratas y suciedad. Un sitio donde esconderse sin llamar demasiado la atención, aunque viendo lo que le pasaba últimamente, parecía que no podría pasar desapercibido durante mucho tiempo.
-¡Ay! ¡Ak! ¡Argh!- Danny Ketch sentía como el dolor le subía desde las tripas y le llegaba al cerebro, quemándole los pensamientos y golpeándole el alma-. ¡No hay inocentes a los que salvar ni culpables a los que castigar! ¡Por qué sales ahora!
Era lo que estaba pasando las ultimas semanas. Desde su pelea con Veneno, de la cual salió gravemente herido, el Motorista Fantasma salía en cualquier momento, de día o de noche, con culpables por medio o no y su sed de castigo era cada vez mayor. No sabía lo que pasaba pero sentía que lo de esconderse ni iba a funcionar ni era la mejor idea que había tenido.
-¡Nooooooooooo!
Sus ropas cambiaron, su rostro se transformó y estalló en llamas, las cadenas aparecieron y el Motorista Fantasma surgió de nuevo.
-¡Venganza para el culpable!- gritó.
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El hombre conocido como el nuevo Vigilante Nocturno, saltó sobre una de tantas azoteas de New York, observando como el cielo adquiría su tonalidad oscura característica de cuando se acercaba la noche. Había estado vigilando la casa donde Veneno había hecho su última aparición, pero la presencia policial era inmensa así que al rato decidió desistir de su investigación. Su mentor le había prevenido de ir de nuevo a por Veneno y más si iba a por él buscando venganza, por eso tardó tanto en ponerse en movimiento tras su lucha con el monstruo. Ya estaba más tranquilo y mucho más preparado y en cuanto lo encontrase, lo entregaría a la ley. O al menos, esa era su intención inicial. Lo único que pedía era que Veneno ofreciera algo de resistencia y que él pudiera devolvérsela.
De repente, sintió algo a sus espaldas. Se volvió rápidamente dando una veloz voltereta y frente a él tenía dos personas con extrañas armaduras.
-Tranquilo, no queremos pelear- dijo el que iba con la armadura verde.
-Estoy tranquilo, yo tampoco- dijo el Vigilante Nocturno tranquilizándose-. Siempre estoy dispuesto a charlar sosegadamente con gente que no sea...
-Veneno- dijo el de la otra armadura.
-Creo que os conozco...sois el Jurado. Os vi en las noticias.
-Éramos el Jurado- rectificó Centinela-. Somos lo que queda del equipo y nos ha costado volver a estar en funcionamiento. Créeme.
-Oímos lo de tu ataque a Veneno en el Bugle.
-Si os lo preguntáis, yo todavía no le he encontrado.
-No nos interesa eso ahora mismo- dijo Centinela-. Éramos el Jurado...pero puede que con tu ayuda podemos volver a serlo.
El hombre tras el traje del Vigilante Nocturno sonrió bajo su mascara.
-Os escucho.
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Peter Parker se puso en movimiento al ver que la noche ya había caído. Estaba cansado, ya que había estado toda la tarde junto con su tía, contestando preguntas sobre el asesinato de Arthur Stacy y las razones de Veneno para acabar con él. Miró su reloj digital y tragó saliva al entender que había llegado la hora de la verdad. Hora de afrontar su destino y que su enemigo afrontase el suyo, tanto para bien como para mal. Las primeras gotas de lluvia cayeron en el cristal tras el que observaba, indicándole que iba a ser una noche propicia para lo que iba a hacer.
-Peter...- murmuró Mary Jane mientras su marido se ponía su traje de Spiderman-. ¿Podemos hablar?
-Que sea rápido, cielo. Tengo que acudir a una cita para patearle el culo por enésima vez a un pirado- Peter bromeó-. Nada nuevo en el horizonte.
-Cómo puedes ser capaz de bromear en un momento así, Peter.
-Me conoces, MJ. Sabes que lo hago para...
-No, esto no es como otras veces.
-Es Veneno. Claro que es como otras veces.
-Tú me has contado lo que ese psicópata ha estado haciendo. Has estado buscándolo estos últimos meses, has estado contando sus cadáveres y has estado siguiendo pistas...hasta llegar a este momento. Vas a encontrarte con él porque él quiere y si eso es así...Peter, no vayas.
-Ya lo hemos hablado. Ya hemos tenido esta conversación cientos de veces.
-No vayas, Peter.
-MJ...
-Toda esa gente no ha muerto por tu culpa.
-¡Sí!- exclamó su marido mientras terminaba de ponerse el traje a excepción de la mascara-. Yo traje a esa criatura, él me busca a mí...ellos me buscan y solamente han matado a esa gente porque...porque...Debo detener a Veneno, Mary Jane.
-Volverá.
-Algo me dice que no- Peter la miró con una extraña expresión en su rostro.
-No hagas nada de lo que luego te puedas arrepentir, Peter.
-No, no haré nada de lo que me pueda arrepentir.
-Te matará...tu mismo dijiste que es más fuerte que nunca. Mandó al hospital a Matt Murdock, le afectó de tal forma (12)...y pudo contigo. Ha podido contigo.
-Ya no, Mary Jane- Peter abrazó a su mujer.
-Te quiero, Peter, pero sabes que no es justo que pase por esto y aún así te quiero y sigo contigo. De aquí a siempre.
-Solamente saber eso es lo que me da fuerzas para seguir.
Ambos se besaron y Peter salió de la habitación sin mirar atrás, dejando a su mujer sola y llorando. Fue a ponerse la mascara pero su tía May, en el sofá, le detuvo.
-Peter, quiero hablar contigo.
-Tía May, sabes que no tengo tiempo.
-No te pongas la mascara. Quiero hablar con mi sobrino- dio unas palmadas al sofá-. Siéntate aquí.
-Tía May...
-¿Vas a hacer que te dé una orden? Por mucho que hayas crecido y por muy superhéroe que seas sigo siendo tu tía.
Peter la sonrió y se sentó a su lado. May le cogió las manos y las entrelazó con las suyas.
-Sé por qué vas tras ese monstruo.
-Ese monstruo va por mí y aunque pueda culparle, me culpo más a mí mismo. Ese monstruo es mi responsabilidad.
-Puede que en parte si, Peter, pero no eres el culpable de todas esas muertes.
-Sí lo soy.
May miró fijamente a su sobrino, sabiendo que podría ser aquella vez la última vez que le viera.
-La venganza es un veneno, Peter.
-Lo sé.
-No lo sabes porque realmente no la has probado. Te consume, he visto a buenos hombres consumidos por ella, hombres honorables, he visto hombres cambiar por la venganza...no todos los hombres aguantan la venganza con acierto, Peter. Has seguido a ese monstruo durante estos meses pero te vas a enfrentar a él cuando él quiere...justo cuando mata a una persona muy querida por todos.
-Estoy harto de esto, tía May. Los psicópatas inundan mi vida, la gente buena se va y los malos se quedan...solo hago daño a los que me rodean.
-Entonces es que eres demasiado ciego para ver como de felices nos haces a los que nos quedamos.
May y su sobrino se abrazaron durante unos minutos.
-No te conviertas en él, Peter- murmuró May.
-Lo intentaré.
Al separarse, los dos lloraban. Peter se puso las mascara, abrió una de las ventanas del salón, se aseguró que nadie miraba y lanzó una telaraña.
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Norma Osborn estaba en su despacho, escuchando la incesante lluvia y terminando de escribir unos documentos. Le encantaba estar hasta tarde trabajando, aunque le encantaban más otras cosas, pero esa era de las que más disfrutaba. Sonrió maliciosamente mientras oía como el hombre que silenciosamente había entrado en su despacho.
-¿Con quién tengo el placer?- preguntó mientras sonreía y no dejaba de escribir.
-Tú me dirás.
Osborn alzó la mirada durante unos segundos y vio a Eddie Brock, acercándose hasta su escritorio.
-Eddie Brock...Veneno. La verdad es que eres quien menos esperaba.
-¿Quizás esperaba a cierto fotógrafo disfrazado de araña?
-No sé de que me hablas, pero tiene que ser una sensación frecuente en un pirado como tu. ¿Verdad?
-Ja. Muy bueno, Osborn. ¿Tú llamándome pirado? Creo que tu hijo lo estaba más que yo, pero creo que eso es hereditario.
Brock sonrió, disfrutando. Norman Osborn le miró fijamente, centrando toda su atención en él. Eddie creyó ver un brillo verde en sus ojos que daba escalofríos, aunque no a él. Osborn era una clase de pesadilla y él era de otra clase bien diferente.
-Sigo sin saber de que...
-Peter Parker es Spiderman y tú eres el Duende Verde. Tú mataste al amor de su vida y él “mató” por decirlo de alguna forma, a tu hijo. Da igual si quieres desmentirlo, no vengo aquí a relanzar mi carrera periodista con un reportaje de mala muerte. Eso es cosa de Ben Urich (13).
-Vaya...otro de los amigos de Parker que se entera de su secretito.
-Ya lo sabía desde hace bastante tiempo.
-¿Y no lo has difundido?
-Al contrario que tú, Osborn, no me interesa una lucha sin fin de ingenio sobre mi enemigo. Solo quiero verle muerto y eso es lo que voy a hacer esta noche.
-¿Y me vas a invitar a compartirlo? ¿O pides mi ayuda?
-En realidad...- el simbionte cubrió en apenas unos segundos a Brock-. ¡Venimos a por el cebo!
Agarró con una velocidad inusitada la cabeza de Osborn y la usó para partir el escritorio por la mitad, dejándole inconsciente.
-Allá vamos, Parker.
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Spiderman estaba inclinado en el tejado, rodeado por la intensa lluvia y la oscuridad de la noche, aunque a plena vista de quien pudiera querer ir a por él. Estaba frente al sitio donde había quedado con Veneno, así que no tenía sentido ocultarse o intentar burlarle y ni siquiera había tenido tiempo de planear ninguna estrategia o llamar a algún compañero superheroe...aunque de todas formas no era lo que quería. No iba a ir a por Brock de manera grácil, sutil e inteligente, sino que iba a por él cara a cara, de manera brutal y directa.
-¡Yujuuuuuuu, Parker!
Spiderman se balanceó hasta el tejado que tenía a su izquierda y pudo ver, en lo más alto del edificio donde trabajaba Osborn, como Veneno sujetaba a alguien por encima de la cabeza: era el mismo Norman Osborn.
-¡Aquí está, Parker! ¡El hombre que tanto daño te ha hecho y tantos inocentes ha matado!- Veneno movió a Osborn de un lado a otro encima del edificio-. ¡Y tienes la oportunidad de deshacerte de él!
-¡Qué piensas hacer, Brock!- gritó Spiderman.
Veneno zarandeó violentamente a Norman Osborn por encima del abismo que había bajo sus pies. Osborn, que se había despertado dos minutos escasos antes de que apareciera Spiderman, miró con terror la calle bajo sus pies, a bastantes metros de altura.
-¡Spiderman, salva...!
Veneno le rugió en el rostro, dejándole ver que aquello no era una broma y volvió a zarandearle.
-¡Llámale por su nombre, Osborn! ¡Mataste a la mujer que amaba y secuestraste a su tía! ¿No crees que se lo debes?
Norman Osborn miró a Veneno con furia y después a Spiderman.
-¡Parker, idiota! ¡Será culpa tuya si me dejas morir!- comenzó a reír histéricamente-. ¡Una muerte más sobre tu conciencia!
“Maldito”, pensó Peter observando como Osborn sonreía y reía desde donde estaba. A pesar de estar en peligro y saber que Veneno no dudaría en destriparle o hacerle caer, Osborn seguía siendo un lunático.
-¡Es lo que debería hacer, Norman!- gritó Spiderman-. ¡Dejar que te matase! ¡Personas mejores han muerto a sus manos y no lo he podido evitar!
-¿Le oyes, Osborn? - Veneno rugió de alegría-. ¡Parker quiere que mueras y nosotros vamos a hacerle el favor!
-Parker nunca haría eso, Brock y si le conoces tan bien como...
Veneno lanzó a Osborn al vacío ante la atenta mirada de Spiderman, quien no movió un dedo. Miró desde su sitio a Veneno, quien le sonreía con su macabra boca llena de dientes.
“Así se acabaría todo. ¿No? No más Duende Verde, no más Octopus, no más Rino, no más Matanza, no más Veneno...poco a poco los psicópatas, los tipos malos morirían y solo quedarían los buenos pero...yo sería uno de los malos”
Spiderman se lanzó tras Osborn, disparando una telaraña hacia un edificio cercano.
“Yo sería uno de los malos. No pararía. Si tengo al primero...los querré a todos y usaré mi poder como ellos. Y eso no es lo que me enseñaron”
Agarró a Osborn al vuelo, se balanceó con la telaraña que acababa de pegarse al edificio al que la había lanzado y alcanzó el despacho de Norman Osborn, cuyos ventanales estaban destrozados, seguramente tras haber salido Veneno por ellos.
-Gracias, Parker- murmuró Osborn dentro del despacho-. Parece que podré volver a fastidiarte la vida si Brock no acaba contigo.
Norman le miró con una cínica sonrisa. Spiderman le dio un tremendo gancho en la mandíbula, dejándole inconsciente en el suelo.
-Hoy no estoy de humor, Osborn.
Saltó del edificio, lanzó dos telarañas para situarse justo en la parte más alta pero Veneno estaba a unos metros de él, alejándose gracias a sus propias telarañas.
-¡¡¡¡¡Síguenos, Parker!!!!!- gritó Veneno en la distancia.
Spiderman comenzó a seguirle, sabiendo que estaba participando en un juego del que pensaba salir vencedor, pero Veneno también lo pensaba y parecía estar más dispuesto que nunca a conseguirlo. Aunque un pensamiento le silbaba en la mente... ¿para qué lo de Osborn? Veneno nunca había tenido nada que ver con él. ¿Por qué ese numerito?
Mientras Peter le daba vueltas y vueltas a esa cuestión con cuidado de no perder a Veneno entre la selva de cemento que era New York, el monstruo alienígena se paró encima de uno de tantos edificios. Spiderman hizo lo mismo pero en el edificio frente al que estaba Veneno, situado justo a la misma altura. Solo un pequeño abismo les separaba.
-¡Aquí estamos, Parker!- el simbionte se retiró parcialmente para mostrar el rostro de Eddie Brock-. ¡Listos para un nuevo baile!
Spiderman asintió y se quitó la mascara, mostrando el rostro de Peter Parker, que era justo lo que quería Veneno.
-¡Por una vez, tienes razón!
-Bienvenido, señor Parker. ¡Le echábamos de menos!
-¡Hoy acabará todo, Brock! ¡De una forma u otra!
Eddie sonrió, aunque había amargura y tristeza en su sonrisa.
-Tienes todaaaaaa la razón.
El simbionte volvió a recubrir a Brock y pegó un enorme saltó desde donde estaba hacia Spiderman. Peter se puso la mascara e hizo lo mismo: la batalla acababa de empezar.
Veneno se abalanzó en mitad del aire sobre su enemigo, quien puso las piernas por delante, extendió los brazos y lanzó dos telarañas que se pegaron en el pecho de Veneno. Tiró de ellas y golpeó fuertemente a Veneno en el rostro con sus piernas extendidas.
-¡Akkkkk!- grito de dolor el monstruo, cayendo sobre un tejado cercano con un sonido sordo.
Spiderman saltó ágilmente hacia atrás y cayó sobre el mismo tejado. Prácticamente ni tuvo tiempo de reaccionar, ya que casi de inmediato, Veneno estaba de pie y sobre él. Spiderman fue a darle un puñetazo pero Veneno dio una voltereta sobre él, cayendo a su espalda.
-¡Estamos aquí, Parker!
Veneno soltó un fuerte golpe sobre la espalda de Spiderman, haciendo que crujiera. Le dio una patada que lo elevó en el aire, solo para saltar y sacudirle un fuerte doble puñetazo que lo estrelló contra la azotea. Veneno cayó sobre la espalda de Spiderman con una rodilla extendida. Peter gritó de dolor al notar como las terminaciones nerviosas de su espalda estallaban.
-¡Agh!
-¿Duele, Parker?- Veneno le levantó de nuevo con una patada-. ¡Antes de venir, no nos hemos podido despedir de nadie! ¡Nadie quiere nada con el pobre Eddie Brock! ¿Sabes por qué?
Bloqueó dos puñetazos de Spiderman y le dio un potente rodillazo en el estomago. Le lanzó una telaraña a la cara, lo atrajo para sí y le recibió con un puñetazo en pleno estomago que hizo escupir sangre a Peter dentro de la mascara.
-¡Porque Eddie Brock es un perdedor fracasado al que un superheroe entrometido y con mucho tiempo libre arruinó la noticia de su vida!
El alienígena fue a darle otro puñetazo a Spiderman, el cual lo esquivó.
-No me cuentes tu vida- murmuró el héroe sacudiéndole un puñetazo en el estomago que le dejó sin aliento.
Spiderman comenzó a luchar como mejor sabía, esquivando los golpes y devolviéndolos mientras no dejaba de moverse. Lo único que podía hacer Veneno era recibir puñetazos y patadas que destrozaban su traje alienígena.
-¡Así nos gusta, Parker!- calló al recibir una fuerte patada en la cara-. ¡Así queremos que luches!
Agarró una de las manos de Spiderman y le estrelló contra el suelo. El trepamuros se revolvió, alcanzado a su enemigo con una brutal patada doble en el pecho, haciendo saltar trozos de simbionte por todos lados. Se levantó con un rápido movimiento y le lanzó un puñetazo que hizo que Veneno atravesara una chimenea de pierda cercana.
-¡Eso es lo que queremos! ¡Empléate a fondo!
Veneno aguantó un puñetazo de Spiderman, devolviéndoselo el doble de fuerte, arrancándole partes de su traje. Comenzó a soltarle puñetazos, sin darle tiempo de respirar.
-¡Lo puedes hacer mejor! ¡Usa toda tu fuerza arácnida!- gritaba el monstruo sin dejar de golpear el cuerpo de su enemigo.
Spiderman se agachó, esquivando una de las garras de Veneno y le lanzó un gancho en plena mandíbula, haciéndole saltar varios dientes y dejando el rostro de Brock al descubierto algunos segundos. Fue a golpear a Brock, pero también se agachó, solo que esta vez Spiderman saltó para evitar su ataque bajo y al caer, le dio una brutal patada en la cabeza, estrellándole contra el suelo.
-¡No puede ser eso todo lo que tienes!
-¡Cállate!- gritó Spiderman comenzando a sentirse muy furioso.
-¡Piensa lo que haremos si sobrevivimos a esto, Parker!- Veneno recibió dos puñetazos rápidos en la cara y dos más en el estomago-. ¡Argh! ¡Nos encargaremos de la vieja y después de la pelirroja!
Spiderman saltó para esquivar las garras de su enemigo, saltó sobre su cabeza y le soltó un puñetazo en un hombro, prácticamente dislocándoselo. El simbionte reparó los daños, mientas Spiderman se situaba a su espalda y le daba una patada, lanzándolo a varios metros de donde estaba. Veneno se levantó y le lanzó varias telarañas mientras corría hacia él, dejándolo atrapado como una mosca.
-¡Creo que no lo comprendes!- Veneno se llevo a un maniatado Spiderman al borde del edificio-. ¡No comprendes la gravedad de la situación!
“¡Tengo que liberarme, pero su telaraña es mucho más fuerte que la mía! ¡Más fuerte...que yo!”, pensaba Peter luchando por desatarse.
-¡Hemos matado por tu causa! ¡Seguiremos matando y no podrás impedirlo porque estás muerto!-Veneno acercó su cara a la de Spiderman-. ¡Y cuando no estés, MJ lo pasaremos muy bien!
-¡Nooooooo!- sin embargo, seguía sin poder liberarse de toda la telaraña.
-¿Sabes por qué matamos realmente a Arthur Stacy? Porque todo villano tuyo que se precie, debe cargarse a un Stacy. ¿No te hace eso feliz, Parker? ¡Pronto alguien ira por la prima de tu gran amor!
Peter dejó en ese momento de contenerse, algo que hacía ya por puro instinto, ya que su fuerza arácnida en su máxima potencia era algo mortal, pero en aquel caso ya no mandaba la razón, sino el instinto puro y duro. Usó toda su fuerza arácnida y se liberó de la trampa, saltó por encima de Veneno, le cogió la cabeza y golpeó con ella en el tejado repetidas veces.
-¡Cállate!- acercó su cara a la de Veneno, destrozada por los golpes-. Vas a morir, Brock.
-¡No por tu mano!- Veneno le sacudió un potente cabezazo que hizo estremecer a Spiderman, pero sin embargo, no le noqueó-. ¡Adelante! ¡Mátanos!
Spiderman se lanzó contra Veneno. Veneno contra Spiderman. La lluvia aumentó su intensidad y los rayos y truenos comenzaron a resonar e iluminar el cielo.
Peter esquivó una de las garras de su enemigo, contestándole con un golpe en la cara de Veneno tan tremendo que casi le arranca la cabeza. Brock se quedó algo atontado, pero en pocos segundos ya estaba de nuevo en movimiento. Atacó a su enemigo, quien bloqueó sus golpes hábilmente, esquivó otro y le cogió un de sus brazos lanzándolo contra un gran aparato de aire acondicionado, que prácticamente se desintegró con el golpe.
-¡Uf!- gritó Veneno ante el golpe-. ¡Vas bien, Par...!
No le dejó terminar. Spiderman cayó encima de él, casi rompiéndole la espalda y comenzó a lanzarle puñetazos con todas sus fuerzas. Trozos de simbionte comenzaron a volar por la azotea e incluso sangre roja del propio Brock, quien veía como su enemigo estaba cerca de matarle a través del alienígena.
-¡Esto se acaba ya, Brock!- Spiderman le cogió del cuello con fuerza.
-¡Se acaba cuando nosotros digamos!- Veneno le abrazó mientras se iban regenerando sus heridas y apretó con fuerza, haciendo crujir en pocos segundos el cuerpo de Peter Parker, que notaba como al menos algún hueso había cedido. Dio un cabezazo a Veneno en el pecho, aprovechó la distracción para cogerle de la cabeza y rodar hacia atrás lanzándole por el borde de la azotea hasta abajo.
-¡No nos iremos solos!- Veneno lanzó una telaraña a Spiderman, dándole en la espalda. Peter solo tuvo tiempo de gritar antes de notar como los dos caían desde una altura de veinte pisos y se estrellaban en el asfalto...atravesándolo y yendo a parar al sistema de alcantarillado.
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Peter Parker despertó con un tremendo dolor de cabeza. Intentó moverse, mientras las imágenes borrosas del lugar donde yacía, le llegaban poco a poco. La espalda se resintió al intentar incorporarse y dedujo por el tremendo dolor de su costado derecho, que tenía dos costillas fracturadas, sino rotas.
“Tengo las piernas de gelatina y mi espalda parece pasta de galletas de mi tía May. Veo todo borroso, aunque poco a poco sé dónde estoy. Siento el agua sucia en mis pies, mojando mis botas rojas. Estoy encima de una montaña de escombros, de piedras y trozos de asfalto destrozado. Estoy bajo las calles de New York, en las alcantarillas”
Spiderman miró hacia arriba y vio a varios transeúntes fijándose en el enorme agujero que había en la calle y en cuyo fondo, estaba él. Escuchó un ruido a unos metros de él y vio al monstruo al que se estaba enfrentando, levantándose entre las sucias agua fecales. Trozos de su traje negro estaban rotos, aunque poco a poco estaba recomponiéndose. Spiderman se levantó, apretando los dientes para no gritar de dolor. La sangre la inundaba la boca, varias partes de su traje estaban destrozadas y se tambaleaba al caminar, pero tenía que aprovechar que Brock parecía estar peor que él, al menos a simple vista.
-¡Salgan de ahí!- gritó a las personas mientras corría hacia Veneno que ya estaba de pie-. ¡Veneno!
El monstruo le miró, rugió y se tambaleó, también afectado por el golpe. Spiderman cerró su mano derecha y le disparó un poderoso gancho que lo elevó en el aire, haciéndole atravesar desde abajo la acera y provocando que cayese sobre un coche cercano con tanta fuerza, que los cristales del vehículo estallaron.
Spiderman salió del agujero. La gente comenzó a correr al ver como Veneno caía del techo del coche, claramente malherido. Movió su cabeza intentando quitarse el mareo, se volvió, cogió el coche y se lo lanzó a Spiderman, el cual lo calculó bien, lo cogió al vuelo y se abalanzó con él contra Veneno.
-¡Ahhhhhhhh!- gritó Spiderman furioso.
Veneno, sorprendido, solo pudo estarse quieto cuando Spiderman le embistió con el coche contra una pared cercana, empotrándolo en ella. Peter Parker se retiró unos metros y tomó aire, pero cuando oyó el coche moverse, supo que no era buen momento para descansar. Veneno hizo saltar el coche por los aires y surgió del agujero, abriendo su enorme boca llena de colmillos.
-¡Nos comeremos tus sesos!- rugió.
-Me encanta esa frase- dijo irónicamente Spiderman viendo como su enemigo se le abalanzaba de nuevo.
Esquivó el primer puñetazo, pero Veneno le agarró de una pierna con un zarcillo del simbionte y le golpeó contra el suelo, como si fuera un muñeco. Le golpeó varias veces más, le cogió del cuello con una de sus garras y como si de una pelota de baseball se tratase, lo arrojó contra una pared cercana, prácticamente atravesándola con el cuerpo de Spiderman.
-Argh- gimió Peter saliendo de entre los escombros sintiéndose peor que nunca. Sus lanzarredes estaban rotos, al menos uno de ellos lo estaba, aunque no supo bien en que momento de la pelea se habían destrozado. Miró a Veneno y se sorprendió al verse a sí mismo gritar e ir por él de nuevo.
“Cae, maldito monstruo, cae”, pensaba Peter golpeando a Veneno con todas las fuerzas que le quedaban.
“Parker...debes caer, cae, maldito. ¡Cae de una vez!” pensaba a su vez Veneno devolviendo los golpes.
Los viandantes comenzaban a agruparse y las sirenas de policía se oían. Veneno soltó un puñetazo a Spiderman, quien lo esquivó, saltando hacia un edifico cercano. Comenzó a subir por él, para llevar la pelea a las alturas, de nuevo. Veneno rió por lo bajo y comenzó a seguirle hasta arriba.
Cuando ya estaban casi en lo alto del gran edificio, Spiderman saltó al que tenía frente a él. Veneno le vio y saltó aún con más fuerza, cogiendo a Spiderman en el aire y cayendo sobre él en la azotea a la que iban.
-¡Aghhhhhhhh!- gritó Peter al sentir todos sus músculos doloridos al caer el monstruo sobre él.
Veneno rió de placer. Spiderman le dio un codazo en el estomago que le cortó la risa y le hizo retroceder, se levantó y le lanzó un brutal puñetazo que se le clavó en la cara a Veneno, arrancando trozos de traje alienígena, numerosos colmillos e incluso llegando al rostro de Eddie Brock, ya que la sangre manchó el puño del trepamuros.
Peter se alejó, solo para darle otros puñetazos igual de fuertes en el pecho. Los trozos de simbionte volaron por los aires y oyó los huesos rotos del hombre que había debajo del alienígena. Spiderman dio una voltereta hacia atrás, sacudiéndole una patada en la mandíbula que arrojó a Veneno al suelo.
Los dos enemigos se miraron entre sí, cansados, cubiertos de sangre, suya y del rival, heridos, con agujeros en sus trajes. Spiderman escupió sangre y siguió jadeando, mientras no apartaba la vista de Veneno que a su vez, notaba como el simbionte ya no iba tan rápido a la hora de curarle y que ya no cubría partes de su cuerpo, partes que podían ser propicias para que Spiderman le golpease.
Se miraron y volvieron a atacar, con las pocas fuerzas que les quedaban. Spiderman soltó un gancho en el estomago que casi atravesó a Veneno, pero aguantando el dolor, alcanzó con una de sus garras la espalda de Spiderman arañándole profundamente. La sangre manó de la herida con rapidez, Peter gritó y Veneno le aplastó la cabeza contra el suelo, poniéndole fin a la pelea: Veneno había ganado.
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Spiderman solo podía sentir la calidez de su propia sangre bañándole la espalda herida. Estaba en el suelo, mirando el Cielo y esperando la oscuridad de la muerte que parecía no llegar. Estaba malherido y seguramente moriría en dos horas por la perdida de sangre y sus poderes de curación no podrían hacer nada para evitarlo. Las heridas eran muy profundas, tenía varios huesos rotos, moratones, cortes...aunque no esperaba morir por la perdida de sangre al ver a Veneno a su lado, de pie. El simbionte parecía estar reparando sus heridas pero tampoco parecía estar muy bien. Prácticamente no se podía mantener de pie y se tambaleaba cada dos por tres.
-Al final lo hemos conseguido- dijo Veneno-. Nada de armas sónicas, nada de fuego de por medio, nada de sonidos fuertes...solo tu y nosotros, cara a cara, mano a mano y al fin lo hemos conseguido.
Spiderman intentó hablar y tuvo que luchar para no ahogarse con su propia sangre.
-Acaba ya...Brock...
-¿Acabar ya?
-Acaba...de...una vez- Peter no podía dejar de pensar en su tía May y en Mary Jane y lo que iban a sufrir por su culpa y lo que las iba a echar de menos-. Mata...me.
-¿Matarte? ¿Cuándo hemos hablado nosotros de matarte?
Peter abrió los ojos, sorprendido.
-No...entie...
La cara de Veneno se retiró y dejó lugar al rostro serio y triste de Eddie Brock.
-Nunca quisimos matarte, Parker. ¿Crees que después de tanto tiempo aún iba a odiarte por hacerme perder mi empleo? Piénsalo. No, se me ha acabado el odio por ti, Parker. Al final, se ha agotado, pero hay alguien al que no.
Peter vio desde donde estaba, como el simbionte se retiraba lentamente del cuerpo del ex-periodista. Comenzó a comprender lo que pasaba.
-Quiero suicidarme. Hace unos meses, me cansé. Me cansé de la cárcel, me cansé de ser perseguido, me cansé de intentar ayudar y que siempre me mirasen con dudas, me cansé de vengarme una y otra vez, de las peleas, de las luchas y me cansé... de ti. El simbionte no se cansó. Necesita adrenalina y emociones continuas para sobrevivir, tú lo sabes bien. ¿Emociones de mi parte? Todas las que quisiera. ¿Adrenalina? Si estaba cansado de las luchas...me temo que no, pero sí por tu parte, por parte del ser al que más ama y a la vez más odia de todos los de este planeta- Brock tragó saliva-. Pensaba pegarme un tiro y dejar al simbionte a su suerte, pero me ofreció un trato: matar a todos los que nos habían humillado, matar a todos nuestros enemigos y después ir a por ti. Sabía bien que mientras estuviera conmigo, no me dejaría matarme. Me quiere, Parker, tanto como a ti, pero si no puedo darle lo que quiere...por ello todos estos muertos, por ello todos nuestros enemigos vencidos...por él, Parker. Por el simbionte...por el simbionte y por ti.
Peter Parker comenzó a comprender la horrible verdad.
-Había dos alternativas: la primera, nos llevaba a matarlos a todos, incluido a Stacy, cabrearte lo suficiente como para matarme y en el preciso momento, que el simbionte pasase a ti. Hubieras quitado una vida y el simbionte hubiera encontrado a su nuevo huésped...el nuevo Veneno- Eddie Brock cerró los ojos y aspiró aire-. La segunda alternativa era vencerte y una vez vencido, el simbionte pasaría a ti, de nuevo y para siempre y yo me suicidaría. Fin de tu problema, Parker. Veneno
desaparecería y tú seguirías con tu vida.
-Con...un monstruo en mi...mi...cuerpo.
-Tú lo trajiste aquí y sabes que no es un monstruo.
-Lo...es...por él ha sido...todo...todo....esto...
-Puede ser. Por él y por ti. Si te preguntabas antes por qué hemos atacado a Osborn, bueno, era la última forma de cabrearte y de comprobar si eras capaz de dejar morir al hombre que te ha quitado tanto. Si le dejabas caer, sabríamos que serías capaz de matarme y aceptar el simbionte, por lo que no nos emplearíamos a fondo. Al ver que le salvaste...no nos has dejado otra alternativa que darte esta paliza- Brock soltó una risa seca-. Además, el simbionte sabe todo el daño que te ha hecho Osborn y él te quiere. ¿Qué mejor regalo de reencuentro que su muerte?
Peter intentó levantarse solo para sentir una inmensa oleada de dolor que le hizo retorcerse sobre el gran charco de sangre.
-No te levantes.
-Todo este tiempo...no has sido tú...ha sido...
-Todo este tiempo, todo esto...no ha sido entre Veneno y Spiderman, siempre ha sido entre Eddie Brock y Spiderman y entre el simbionte y Peter Parker- murmuró Brock-. Ahora, tranquilízate mientras pasa lo inevitable.
El simbionte se separó de Brock de forma elegante y suave, sin ningún tipo de problema y comenzó a retorcerse sobre el caído Spiderman, quien comenzó a ver en su mente a todas las personas que habían matado y el inmenso amor y a la vez odio que le profesaba el simbionte. Quería estar con él a toda costa pero también quería acabar con él. Vio fugaces recuerdos de Eddie Brock; la relación con su padre, su hermana, Cletus Kasady y su odio hacia él, su ex-mujer, lo bien que se sentía al escribir...sintió todo su odio, toda su tristeza, todo su cansancio.
El simbionte se movía encima de Peter Parker, conocido como Spiderman, como si este fuera un muñeco. Debido a la pelea, no podía moverse, ni luchar, ni resistirse. El plan de Veneno estaba saliendo a la perfección.
-Hasta siempre, Parker- susurró Eddie Brock dirigiéndose hacia el borde del tejado, dispuesto a tirarse-. Supongo que este es un buen sitio para acabar. Mejor que una pistola. ¿No? Puede que hasta me desmaye antes de llegar al suelo.
Para sorpresa de Brock y más aún, del propio Peter, el simbionte saltó de él y se arrojó contra Brock. Ambos cayeron al vacío. Spiderman, al borde del desmayo, se arrastró a los pocos segundos de contemplar aquello, hasta el borde del tejado y miró hacia abajo: habían desaparecido.
Peter se apoyó en una chimenea cercana y comenzó a sentir que la oscuridad llegaba para él. Aquello había sido muy extraño. Una parte de él, había aceptado al simbionte, incluso le hubiera curado las heridas pero en el último segundo, el alienígena...no le había querido: le había rechazado.
“Me ha rechazado. Su último pensamiento fue...de amor. Amor hacia Brock”.
Peter cerró los ojos y se dejó llevar, pensando que al menos era posible que Veneno no volviera. Había muerto para destruir a un monstruo y creía que lo había conseguido. Esbozó una sonrisa mientras se entregaba a las tinieblas.
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Una semana después.
Mary Jane abrazó a su marido en cuanto pasó por la puerta de su apartamento. May Parker hizo lo mismo.
-¡Ouch!- se quejó el joven-. ¡Aún no tengo todo en su sitio!
Las dos mujeres rieron ante el rostro del hombre al que querían y volvieron a abrazarle. Peter rió a carcajada limpia al sentir el contacto de sus dos grandes amores junto a él.
Era un milagro que siguiera vivo. Había habido muchas llamadas sobre su pelea con Veneno y algunos de sus compañeros se pasaron por el lugar. Fueron los Cuatro Fantásticos quienes le encontraron y le curaron. En ningún momento le quitaron la mascara y cuando así fue, solo lo hicieron al despertarse él y aún así no le vieron su rostro. Eran muy respetuosos con eso.
Peter Parker habló animadamente con su tía y su mujer durante tres horas seguidas, hasta que May fue a preparar algo para comer. Peter agarró entre sus manos las de su mujer y la besó.
-Estuviste cerca- susurró su mujer.
-Muy cerca, Mary Jane. Más de lo que estuve nunca, pero...no puedo cambiar lo que soy. No cambié allí arriba con...- Peter estaba tan afectado que ni siquiera podía pronunciar su nombre-. ...con él.
-Lo entiendo, Peter.
Peter Parker, cogió sus muletas y se acercó a una de las ventanas que daban al exterior de su piso. Vio su ciudad, New York. Desde donde estaba, oía el jaleo de los coches, de las personas, de los helicópteros pasar...y supo que esa misma noche saldría de nuevo, a por otro Veneno, a por otro Duende Verde y que no caería. Él nunca caía.
-¿Qué ha sido de él?- preguntó MJ acercándose por su espalda-. ¿Volverá?
-¿Qué ha sido de él?- Peter miró el exterior, pensativo-. No lo sé. ¿Volverá?
Pensó en los pensamientos del simbionte, su conexión con Brock, su amor / odio hacia él y el ultimo pensamiento del alienígena antes de abalanzarse a por Brock.
-Siempre vuelven.
EPILOGO
El hombre de la gabardina miró hacia el bloque de edificios, concretamente al hombre con muletas que miraba la ciudad tras la ventana de su piso, a salvo. Sonrió bajó su sombrero de ala ancha.
“Nunca caerás, Parker. Siempre estarás ahí. Maten a quien maten, te hagan lo que te hagan, siempre renaces de las cenizas de tu derrota, pero esta vez te vencimos, Parker, del todo. Completamente. El simbionte, en el momento justo, no te quiso. Hemos charlado mucho, Parker. Te odia, pero por mí, se quedará quieto. No nos meteremos de nuevo contigo...porque te hemos derrotado. Ya estoy cansado de ti y él también. No pudo soportar la idea de que me fuera. Podía soportar dejarte a ti cuando al fin te tenía pero no soportaba la idea de que muriera yo, de que me quitase la vida. ¿Y qué si no vamos ya a por ti? Habrá otros. Otros nos buscan, otros quieren atraparnos, encarcelarlos e incluso matarnos. Estaremos preparados”
Eddie Brock sonrió maliciosamente e hizo un gesto de saludó con su sombrero, dirigido a Peter Parker que desde donde estaba, no le vio.
“Ahora, el futuro no es tan claro como antes. Somos poderosos, somos mortales. ¿Seremos la presa o de nuevo seremos el cazador? ¿Supervillano, quizás? ¿Psicópata sin posibilidad de redención? ¿O quizás, mejor protector letal que nunca?”
Eddie Brock se alzó el cuello de la gabardina y se perdió entre la multitud.
“Ya veremos”
1.- En una saga justo antes de la llegada
de “
2.- Bennet Brant murió en un tiroteo debido a problemas con la mafia. Betty le echó la culpa a Spiderman al encontrarse involucrado.
3.- Ver el especial “Spiderman/ Lobezno” donde los hombres del Forastero eliminan al Duende, llegándose a saber entonces que era en realidad Ned Leeds, marido de Betty Brant y trabajador del Daily Bugle.
4.- Jason Philip Macendale, más conocido como Jack O´Lantern, contrató al Forastero para que matase a Leeds y pudiera él ser el nuevo Duende.
5.- Harry Osborn, recuperó la cordura justo en el ultimo momento. Salvó a Peter y a Mary Jane de una trampa preparada por él mismo y después murió, debido a un envenenamiento provocado por la formula del Duende Verde.
6.- Ver la clásica historia “La última cacería de Kraven”, donde dicho villano acaba suicidándose tras “matar” a Spiderman.
7.- Durante la saga del clon, el Doctor Octopus
fue asesinado por Kaine, el brutal clon de Peter Parker. Mucho más tarde, Octopus
fue resucitado por
8.- Durante un enfrentamiento con el Doctor Octopus, sus brazos se descontrolaron debido a una estratagema de Spiderman y destrozaron una chimenea que cayó sobre George Stacy, padre de Gwen y hermano de Arthur, al salvar a un niño. Mientras moría en brazos de Spiderman le confesó que sabía que era Peter Parker.
9.- Gwen Stacy fue asesinada por el Duende Verde...una historia que no hace falta ni explicarla.
10.- Los dos tienen razón. Traumatizada por su unión con el simbionte de Veneno en la mini-serie “Veneno: Redención” y en “Veneno: Duelo de arañas”, Ann Weying vio durante una visita de Brock como Spiderman con su traje negro pasaba por delante de su ventana. Brock se transformó en Veneno para aumentar más su horror y mientras perseguía a Spiderman, Ann se tiró por la ventana.
11.- Ver el primer número de esta maxi-serie.
12.- Cómo se puede ver en la primera saga de Daredevil en la serie de Action Tales.
13.- Ben Urich, famoso y ácido reportero del Bugle, escribió un libro destapando toda la verdad sobre Osborn y el legado de los Duendes Verdes. Osborn le demandó y ganó la demanda. Oficialmente no es el Duende Verde.