Marvel Comics y Action Tales presentan: Ultimate Spiderman!

Araña parte 5
Por The Stranger/Portada: Ovidio Maestro
Anteriormente en Ultimate Spiderman: Tras contemplar desolado el cadáver de su tío Ben, Peter Parker decide tomarse la justicia por su mano, se pone su traje casero de Spiderman y va a por el asesino de su tío, cercado por la policía. Llega justo a tiempo de ver como los agentes de la ley le matan al resistirse y siente que aún estando muerto, todo ha sido en vano. Su tío sigue igual de muerto y el dolor no ha cesado. A la mañana siguiente, Peter descubre en los periódicos la foto del asesino de su tío: es el mismo ladrón al que ayudó a escapar cuando robó a Flash. La culpabilidad invade a Peter y tras una charla con su tía, decide combatir el crimen como Spiderman, pero sabe que necesita contarle a alguien todo lo que le está pasando, alguien que le ayude. Por otro lado, Max Dillon comienza a controlar sus poderes, mata a sus padres y termina su transformación en Electro.
-¡Ahhhhhhhhh!
En pocos segundos, Martha y Randy Robertson salieron de sus respectivos dormitorios, el joven en pijama y la mujer en camisón y se dirigieron hacia el amplio salón de la casa, lo atravesaron y fueron al pequeño balcón que tenían. Robbie Robertson estaba esperándoles frente a las cristaleras que conducían al balcón.
-¡Cariño!- Martha se acercó a su marido-. ¿Estás bien? ¿A qué venía ese grito?
-¿Papá?
Robbie fue a contestar pero paró. Miró hacia atrás durante unos segundos, al balcón, a través de la cristalera y después volvió a mirar a su esposa y a su hijo. Estaba sudando y tartamudeaba.
-Estoy...yo...estoy...
-Cielo, ¿te ha pasado algo ahí fuera?- Martha acarició las mejillas de su marido-. Ahí fuera hace mucho frío. ¿Qué hacías?
-Papá, parece que hayas visto un fantasma.
Robbie miró a su hijo, sonrió torpemente, volvió a mirar hacia atrás y después a su mujer, mientras se secaba el sudor de la frente con fruición.
-No...es solo...me he quedado dormido ahí afuera en la tumbona que tenemos y...
-¿Con este frío?- preguntó su mujer.
-Una pesadilla. He tenido un día muy duro, he echado una cabezada rápida y he tenido una...pesadilla.
-Ha debido de ser horrible, mi amor. Ven y acostémonos que ya es bastante tarde. ¿Ha sido mi imaginación o alguien llamó antes al timbre?
-Supongo que tu imaginación. Me hubiera enterado si hubiera llamado alguien. ¿No?- Robbie rió de forma nerviosa.
Martha miró a su hijo y después a su marido. Ambos miraron la cristalera tras Robbie.
-De acuerdo. Te espero en la cama- comentó Martha-. Randy, vete a dormir. Mañana tienes instituto.
-Que frase más original, mamá.
Martha le hizo una mueca a su hijo mientras volvía a su cuarto y en cuanto se hubo metido en él, dio un beso a su marido y también volvió al suyo.
-No tardes.
-Tranquila. Arreglo un poco todo esto y voy para allá.
Martha asintió y se fue. Cuando Robbie hubo oído la puerta del cuarto cerrándose, entró de nuevo en el balcón, lo cerró tras de si cerciorándose de dejar una rendija para poder abrir la puerta de nuevo cuando saliera y miró por todas partes, buscando al joven Peter Parker.
-¿Peter? ¿Peter?- murmuraba Robbie-. ¿Peter?
Robbie escuchó una especie de silbido que le llegaba desde fuera del balcón. Fue a mirar y cual fue su sorpresa al ver al joven Peter Parker pegado bajo el balcón de su casa y mirándole con una sonrisa.
-¿Se han ido?
-Sube, por amor de Dios.
Peter subió lentamente hasta donde estaba el mejor amigo de su tío Ben.
-¿Crees que volverán?
-No lo creo. Ya están acostados.
-¿Volverás a gritar?
-¿Haces algo más por lo que deba gritar?
-Creo que eso de tirarme por el balcón ha sido suficiente por hoy- Peter le guiñó un ojo.
-¿Es que puedes hacer algo más?
-Hoy no habrá más pruebas. Se acabó el espectáculo.
-Peter...es...esto no es una broma...Lo que me has contado es algo...
-¿Increíble? ¿Asombroso? ¿Espectacular?
-Creo que has agotado los adjetivos- Robbie suspiró y se sentó en la tumbona que había fuera.
-¿Estás seguro que no volverán?- repitió Peter.
-Sí.
-Bien- Peter se agachó, cogió sus zapatillas de deporte y se las puso-. Comenzaba a tener frío.
-¿No puedes...escalar con los zapatos puestos?
-No y será mejor que no me preguntes más detalles sobre mis poderes. Sé cuales son pero no cómo funcionan, al menos no por ahora.
-Es...es...Peter...eres Spiderman. ¡Spiderman!
-No me había dado cuenta- Peter sonrió y se sentó en el suelo, frente a Robbie.
-De acuerdo, lo que me has contado es increíble y tengo como un millón de preguntas para ti...para...
-Robbie, tú eres el adulto. Necesito que seas tú quien esté tranquilo.
El hombre respiró lentamente, tragó saliva y asintió.
-De acuerdo. ¿Lo sabe alguien más?
-Ahora mismo nadie más.
-¿Ni siquiera May?
-Mucho menos ella. Le daría algo si lo supiera por no contar que pondría el grito en el cielo. No lo comprendería.
-¿Lo sabe Randy?
-Ni por asomo. Sabe que me picó la araña...hasta ahí llega y quiero que siga siendo así.
-Bien. Que siga así.
-Robbie, no voy a meter a tu hijo en ningún lío.
-Yo no he dicho eso.
-No me hacen falta poderes arácnidos para saber que tú mirada sí lo decía.
-No lo sabe nadie entonces.
-Mi tío lo sabía.
-¿Lo sabía Ben? ¿Desde cuando lo...?
-Se lo dije la noche en que le mataron. Unas horas antes o así. Ni siquiera tuvo tiempo de planear qué hacer, aunque se lo tomó bastante bien.
-¿La noche en que lo mataron?
-Sí. Que injusticia, ¿verdad?
-Lo siento mucho, Peter, pero no entiendo muy bien qué...
-¿Ninguna pregunta más sobre...Spiderman?
Robbie rió suavemente.
-En realidad tengo muchas, ya te lo he dicho pero ahora mismo solo pienso o en apoyarte hasta el final en lo que sea que estés haciendo o en hacer el artículo del siglo con el hijo de mí mejor amigo, un chico que es un hijo para mí. El pequeño Peter Parker...recuerdo cuando iba a tu casa y siempre esperabas que te diese un chicle. Siempre esperabas el chicle y nunca te fallé. ¿Lo sabes? Nunca.
-Lo sé, Robbie. Nunca fallaste tampoco a mi tío, ni a mi tía...ni a mi familia.
-Y no pienso comenzar ahora. Así que espero que ni se te pase por la cabeza que voy a escribir un articulo revelando quién es la leyenda urbana de este nuevo milenio. Lo siento, pero si has venido hasta aquí para que te ayude a salir a la luz te has equivocado conmigo.
Peter notó como las lagrimas luchaban por salir, se acercó a Robbie y le abrazó.
-Gracias- murmuró el chico.
-No hay que darlas, Peter. Gracias a ti por confiar a en mi.
-Eres...eres lo único que me queda, Robbie. Sí, está May pero...tu siempre has sido como un segundo padre para mi y...no tenía a nadie más a quién contárselo todo, nadie más con quien hablar de lo que tengo que pasar cada vez que salgo...cada vez que ayudo a alguien...lo que siento por dentro, lo que significa para mi después de lo que le pasó a mi tío...
-Te comprendo, Peter. ¿Haces todo esto como venganza por lo de Ben? ¿Para evitar que le ocurra lo mismo a alguien? ¿Te sientes de alguna forma culpable?
Peter volvió a sentarse en el suelo y agachó la cabeza. No podía contarle a Robbie lo del ladrón, ni a él ni a nadie. No podía, simplemente. Él mismo ya se torturaba bastante con la responsabilidad de lo que le había pasado a su tío. ¿Podría alguien aguantar esa misma responsabilidad? ¿Podría alguien perdonarle si no era capaz él mismo de perdonarse?
-¿Culpable?- a Peter le tembló la voz.
-Claro. Con esos poderes y no fuiste capaz de...detener al ladrón antes de que matase a Ben o culpable por no haber estado allí en aquel momento. Lo he visto muchas veces, Peter. Madres que se sienten culpables porque sus hijos mueren en los incendios que provocaron por accidente, hijos que se culpan de no poder...
-Todo poder conlleva una responsabilidad. Por eso lo hago, Robbie. Nadie debe soportar lo que yo he soportado. Por eso salgo cada noche, por eso llego tarde a clase, por eso mis notas bajan.
-Lo que haces es muy loable, Peter, pero la policía...
-La policía no está en todas partes ni de la forma en la que yo lo hago. En el Bugle habéis seguido mis andanzas desde el primer día, me habéis puesto el nombre que la gente a la que ha ayudado escuchaba de mi boca, habéis escrito artículos, habéis publicado fotos desenfocadas...sabes mejor que nadie lo que soy capaz de hacer, todo lo que puedo ayudar.
Robbie asintió. El chico tenía toda la razón y no podía quitársela de ningún modo. Había salvado incontables vidas en apenas un mes...a saber lo que podría hacer de seguir metido en todo aquello.
-¿Has pensado en tu tía, Peter? Si un día te pasara algo... ¿has pensado en ella?
-Es en lo único en que pienso cada vez que salgo, Robbie. Es por lo único por lo que verdaderamente vuelvo. ¿Por quién crees que lo hago? Lo hago para que una noche, al volver de estudiar o de cenar con Randy, no encuentre el frío cadáver de mi tía frente a mi casa y que luego me digan que la han matado por cinco dólares.
-Peter...no sé...
-Solo quiero tu apoyo, Robbie, alguien con quien hablar, alguien que...me ayude. Te necesito, Robbie.
Robbie pensó en Ben y supo enseguida que si fuera a la inversa, él lo haría. ¿No era Peter como un hijo para él? ¿No estaba haciendo algo verdaderamente bueno que sin ninguna duda poca gente haría? ¿No necesitaba su ayuda el chico al que había visto crecer?
-Te ayudaré en lo que pueda, Peter.
El chico sonrió de oreja a oreja y asintió.
-Muchas gracias.
-Si necesitas algo. Lo que sea...si quieres puedo convencer a Jameson para...
-Tranquilo. A pesar de lo que diga Jameson, sinceramente no me molesta demasiado, por ahora. Déjale en paz.
-¿Has probado a ingresar en los Ultimates?
-¿Yo con un grupo de militares con superpoderes? Ni hablar. Prefiero seguir cómo estoy.
-Dejarás de ser una leyenda urbana.
-Mejor. La gente necesita confiar en mí. Y en cuanto a lo que necesito...podrías comenzar a ayudarme ya.
-¿Necesitas algo?
Peter hizo una mueca.
-Necesito un traje. El que tenía no era muy bueno y además, se ha roto. ¿No sabrás alguna manera de conseguir un traje resistente?
-Ahora que lo dices...creo que podría conseguirte algo. Puedo pedir ayuda a alguien que...
-Por si no ha quedado claro, no me interesa que le hables a nadie de quién soy ni a qué me dedico por las noches.
-Ja. Tranquilo, chico. No le hablaré de ti. Es un amigo que está trabajando en una especie de tela más resistente, para el ejército. Un polímero bastante especial, fresco en verano, caliente en invierno y lo bastante resistente como para durarte más que ese traje casero tuyo. Sin embargo, no es antibalas.
-No lo necesito- Peter sacó la lengua haciéndole burla-. Tengo una especie de sentido arácnido que me avisa del peligro.
-¿Te avisa del peligro? ¿Cómo te puede avisar de algo que es más un concepto que...?- Peter le miró fijamente-. Ya entiendo. Preguntas sobre tus poderes pero no cómo funcionan. Entendido.
-¿Quién es ese amigo tuyo?
-Si no le puedo hablar de ti, mejor que no te hable de él- Robbie le guiñó un ojo-. No te preocupes, es de fiar. Es un viejo amigo mío y sé que puedo confiar en él. Si te hablo de él, su trabajo estaría en peligro ya que aún no ha probado esa tela aún de forma...práctica.
-A ver si lo entiendo. Le ofreces un conejillo de indias. Si todo sale bien, me quedo con mi traje y además él sale ganando porque alguien ha probado esa...tela suya.
-Le ofrezco un conejillo de indias con poderes. No le dan los fondos suficientes para probar en la práctica ese tejido, así que tú serás quién lo pruebe. Tú no sabrás su identidad, él no sabrá la tuya y salís ganando los dos. ¿Qué me dices?
-Si ese tipo es de tu confianza y vengo aquí pidiéndote tú ayuda, mejor aceptarla y confiar en ti.
Ambos sonrieron.
-En una semana tendré el traje. ¿Algún diseño especial?
-Vosotros sabréis. Que al menos la araña sea un símbolo.
-¿Un símbolo?
-Claro. Ya que me llamo Spiderman y tengo poderes de araña, no me voy a poner una ardilla en el traje.
Robbie rió a carcajada limpia.
-Se lo diré a mi amigo.
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Lejos de allí.
Max Dillon se acercó a la verja de entrada de la central eléctrica y sonrió de forma siniestra. Un guardia de seguridad se acercó hacia la verja desde el otro lado. Le extrañó bastante ver a un chico vestido tan solo con unos desgastados vaqueros a esas horas de la noche. Que el chico fuese totalmente calvo tampoco le dio muy buen espina. Abrió la cartuchera de su pistola, por si acaso.
-No puede pasar, lo siento.
Max Dillon sonrió más ampliamente y observó la verja de arriba abajo.
-Ábreme.
-Vete de aquí, chico. No sé que pretendes pero...
Max comenzó a empujar las verjas con violencia y comenzó a gritar como un maniaco. El guardia de seguridad sacó su revolver reglamentario y apuntó al chico desde donde estaba.
-¡Para y vete de aquí, pirado!
-¡Ábreme!
-¡Sal de aquí!
Max paró de gritar y de empujar las verjas, sonrió una última vez al guardia y sus ojos comenzaron a brillar con un espeluznante brillo amarillo. A los pocos segundos, todo su cuerpo se rodeó del mismo brillo que el de sus ojos y cientos de pequeños rayos y descargas eléctricas comenzaron a rodearle. El guardia, horrorizado ante el increíble espectáculo fue a disparar cuando uno de los rayos alcanzó el arma, calentándola de tal manera que la tuvo que soltar. Max Dillon concentró parte de su energía y la soltó de golpe con un grito. El guardia fue calcinado al instante...así como todo lo que había a unos diez metros de distancia.
-Te dije que me abrieras- , Max pegó una patada al montón de cenizas que había sido el guardia tras pasar por los restos de las verjas.
El chico observó la gran central eléctrica y sonrió. Era un niño pequeño en una tienda de caramelos e iba a disfrutarlos, hasta que no pudiera más.
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Una semana después.
Peter entró en la casa sin saludar a su tía, sabiendo que ese día estaba haciendo horas extra en la librería. Había pensado en volver a hacer algo como lo del torneo de lucha libre para ganar suficiente dinero para vivir sin problemas durante y unos meses, pero recordó la ultima vez que le había dado por usar sus poderes para algo así y desechó la idea.
Comió rápidamente los macarrones con queso que le había dejado su tía y enseguida quiso a ponerse a estudiar. No iba precisamente bien en los estudios desde que era Spiderman, aunque todos lo achacaban a la muerte de su tío. Tarde o temprano esa idea se iría de la mente de todos y acabarían por sospechar algo, en especial su tía.
“Bueno, tengo todo el fin de semana para estudiar y descansar...y salir como Spiderman, claro”, pensó Peter metiendo los platos en el lavavajillas y dirigiéndose hacia las escaleras para subir a su habitación para estudiar. Antes de que pusiera un pie en el primer escalón, el timbre de su casa sonó.
Comprobó quién era por la mirilla y vio a Robbie Robertson con una gran caja. Le abrió la puerta con una sonrisa.
-Lo tengo, Peter.
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Sandra Chalmers entró en el piso compartido por dos amigas más y comenzó a preparar el almuerzo ya que ese día le tocaba a ella y sus compañeras de piso estaban a punto de llegar. Pegó un grito asustada al ver al chico calvo y en vaqueros sentado en el sofá del piso.
-Hola, Sandra- saludó Max Dillon.
-¿Quién eres? ¡Voy a llamar a la policía!
Max apuntó con un dedo al teléfono y una descarga eléctrica lo destrozó. Sandra le miró, horrorizada.
-Creo que no, cariño. ¿No me recuerdas?
-No...No...Me hagas daño.
-No quiero hacerte daño. De verdad. Solo he venido para preguntarte algo. Ya lo he hecho con otros y...bueno, al final han acabado como tu teléfono. ¿Quieres acabar como tu teléfono?
Sandra negó con la cabeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y de repente la cara de aquel extraño chico le llegó a su mente.
-¿Max?
¿De
-¡Bien!- el chico chocó las palmas de sus manos y pequeñas descargas de electricidad surgieron del choque-. ¡Punto para la señorita! Ya me recuerdas.
-¿Qué...qué haces aquí, Max?- la chica no dejaba de estar intranquila pero ya al menos estaba menos preocupada al conocer la identidad del chico. Max Dillon, por lo que ella sabía, no le haría daño a una mosca.
-Ya te he dicho, que tengo una pregunta que hacerte- el chico se levantó, se acercó a la joven y sonriendo le acarició una mejilla-. Siempre has sido muy guapa.
Sandra le dio un suave golpe en la mano y se apartó de él.
-Haz tu pregunta y lárgate, Max. No sé que demonios te ha pasado ni si estás loco eres un ladrón o qué tontería nueva estás haciendo, pero vete ya.
Max apretó los dientes con furia pero se contuvo.
-Muy bien. ¿Recuerdas el día que te pedí salir? Me dijiste que no podías porque tenías novio y una semana después te vi saliendo de noche con Eddie Schultz. Dos días después, salías de una discoteca acompañada de Adam Shatner. ¿Alguno de ellos era tu novio o...?
Sandra comenzó a reírse a carcajada limpia frente aun sorprendido Max Dillon. En realidad, no pensaba reírse pero la ignorancia e inocencia del chico le hicieron mucha gracia.
-Je je. Max... ¿de verdad te creíste que tenía novio?
-Claro. Tú me lo dijiste y...
-En clase te tomaban por un perdedor pero no creía que lo fueras tanto- Sandra se rió de nuevo-. ¿Yo? ¿Novio? ¡Ni loca! Lo dije...bueno...para no decirte que no me interesabas, aunque con más tacto. Viendo que has entrado en mi casa como un vulgar ladrón y semidesnudo, creo que el tacto puede irse a la porra.
Max la miró, impasible y de improviso, sonrió.
-Ya sé que los demás, sobre todo los de tu grupito de amigos, me consideraban un perdedor. Por eso he pasado la última semana matándolos a todos. ¿No os habéis preguntado cómo es que últimamente faltan tanto a clase?
Sandra dejó de reírse de golpe y le miró, horrorizado.
-¿Sabes ahora a quién le toca?
-Llamaré...a la policía...no...
Max alzó su mano derecha y cientos de descargas eléctricas se reunieron en el dorso de su mano, iluminando la estancia en la que estaban con un resplandor amarillo.
-Me importa una mierda. A tomar por culo el tacto, zorra.
-Por favor...por favor...- Sandra cayó de rodillas frente a Max-. No me mates...por favor...haré lo que quieras, Max.
Los ojos del chico comenzaron a brillar tan intensamente que eran pura energía.
-Max, no. Nunca más. Soy Electro.
Lanzó la descarga y el apartamento entero explotó.
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Peter observó el traje tendido en su cama. Vio las telarañas dibujadas, el contraste entre el rojo y el azul, la mascara con los dos grandes ojos blancos y la araña negra en el pecho.
-En la espalda tiene otra araña, una roja y más grande que esa- dijo Robbie al lado de Peter-. ¿Te gusta?
-Es...impresionante- Peter sonrió-. Dale las gracias a tu amigo de mi parte.
-Él me ha enviado gracias especiales para ti. Ya me dirás cuando te pongas el traje y tranquilo, tiene repuestos de sobra.
-Creía que era una tela muy resistente.
-Lo es pero ya te dije que no aguantaba las balas y seguramente podrían cortarte también, pero...- Robbie sacó su móvil que estaba sonando y contestó, saliendo del cuarto de Peter.
El chico miró los ojos blancos del traje y los tocó. Estaban hechos de una especie de cristal reflectante, por el cual él podría ver lo de fuera pero no se le podrían ver los ojos. La verdad es que era un traje algo extraño, pero un traje después de todo. ¿Qué era un superhéroe sin su traje?
-¿Pasa algo?- preguntó Peter en cuanto Robbie entró de nuevo en el cuarto.
-Hay...disturbios en el centro. Un tipo...una cosa...algo ha organizado una especie de zona de guerra con la policía. Creen que podría ser el causante de los asesinatos de la última semana.
-No he leído mucho de eso. ¿Los que aparecieron calcinados en sus casas?
-Exacto. Tengo que ir para allá ahora mismo. Si pones el televisor seguramente lo verás todo en primera...
-¿Dices que hay un asesino en el centro, capaz de calcinar a la gente y que la está liando con la policía?
Robbie miró el traje y después a Peter.
-Siempre puedes ver la acción desde primera fila.
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Electro lanzó una rápida y fuerte descarga a un grupo de tres coches patrulla que le rodeaban y estos explotaron en cientos de pedazos. Algunos de los agentes dentro de los coches salieron, quemándose y gritando de dolor. Electro sonrió al verles y lanzó varias descargas, acabando con su sufrimiento.
-¡Nos está destrozando! ¡Repito, nos está destrozando!- gritaba un policía por la radio de uno de los coches más alejados de Electro-. ¡Joder! ¡Enviad a los putos Ultimates! ¡Al jodido Iron Man! ¡Alguien!
Cortó la radio y al volverse vio a Electro frente a él. Una descarga atravesó el cuerpo del policía de lado a lado y después lo quemó.
-¡Solo quiero irme!- gritó Electro viendo como dos helicópteros se acercaban a la destruida zona-. Matas a unos cuantos gilipollas universitarios y enseguida la policía se pone chula.
Se volvió al ver llegar tres furgones de los SWAT. Varios agentes especiales bajaron de ellos, fuertemente armados y le apuntaron con sus armas automáticas.
-¡Ponga las manos en alto y échese al suelo!
-Joder, me he cargado a quince compañeros vuestros en cinco minutos y aún me pedís educadamente que me eche al suelo- Electro creó varias bolas de energía eléctrica que comenzó a lanzar con sus manos-. Me encanta esta ciudad.
Los SWAT no tuvieron tiempo ni de disparar. Las bolas de energía impactaron contra ellos, lanzándoles por los aires. Electro comenzó a disparar rápidos rayos contra los furgones, haciéndolos explotar. Miró hacia arriba y dos fuertes descargas derribaron los helicópteros de la policía que cayeron a tierra, produciendo dos enormes explosiones que destrozaron asfalto, tiendas e hirieron a los civiles que aún no se habían alejado lo suficiente. En medio de toda la destrucción, Electro se reía.
Robbie Robertson llegó a la zona donde estaban los demás periodistas, cámaras y fotógrafos y se reunió con Lance Bannon, el joven fotógrafo que le habían asignado.
-¡Lance! Espero que hayas sacado alguna buena foto.
-¡Se lo puedo jurar, jefe! ¡Ese pirado va a conseguirnos el pulitzer! ¡Es una especie de supervillano eléctrico o algo así! Se ha cargado a varios policías, dos helicópteros...
-¿Estamos a salvo aquí?
-Sí, jefe. Ni se ha acercado. Parece ser que lo único que quiere es irse. La policía acudió al tener lugar la explosión de un apartamento. Él fue el causante. Lo demás ya lo puede ver usted, jefe.
-Ten preparada la cámara, creo que va a ocurrir algo mucho más interesante que ese tío.
-¿Más? ¿Vienen los Ultimate?
-No, llega el pulitzer- Robbie sonrió mientras veía una leve sombra saltar por los tejados. A varios metros de donde estaban, Electro seguía con su orgía de destrucción.
-¡Dejadme en paz!- paró un coche patrulla con un fuerte escudo eléctrico y fue a lanzar un rayo a los agentes que estaban dentro cuando oyó una extraña voz a su espalda.
-¡Eh! ¿Quién te corta el pelo?
Se volvió y encima de una farola estaba lo más extraño que había visto nunca. El hombre o lo que fuera, vestía un traje rojiazul, con una mascara que le cubría completamente la cara, dos grandes ojos blancos y el símbolo de una araña negra en el pecho.
-¿Quién demonios eres tú?
-¿Has visto la araña en mi pecho? Soy el sorprendente hombre mofeta.
-Muy gracioso. ¿Te esperas a que mate a los polis que me quedan y enseguida estoy contigo?
-Prefiero que no mates a nadie más, que te entregues y vayas a un manicomio o algo así...y a un buen peluquero.
-¿Quién me va a detener? ¿Ellos?- Electro rió-. ¿Tú?
-Esa era la idea, señor hombre eléctrico
-Me llamo Electro. Recuérdalo.
Electro apretó los dientes y lanzó un rápido rayo a Spiderman. Su sentido arácnido chilló en su cabeza. El héroe saltó hacia la derecha, esquivando fácilmente la descarga.
-Muy rápido, aunque no lo bastante- se burló Spiderman.
-Eres divertido y seguramente tardarás en morir. ¿Eres un superhéroe?
-Ese termino está anticuado, amigo calvo y eléctrico. Es mejor decir, “ayudante extremadamente cualificado de la justicia mundial”.
-Joder, mira que hablas.
Electro comenzó a lanzar rápidas descargas a Spiderman, mientras este saltaba de un lado a otro sin que ninguna siquiera le rozase. Los periodistas, fotógrafos y los cámaras admiraban el espectáculo con asombroso pasmo.
-Es Spiderman- decía uno-. Ese es Spiderman.
-No es su traje. No es Spiderman.
-¿Uno de los Ultimates?
-Lo mismo es una unidad especial de la policía.
Robbie sonrió y apretó un hombro de Lance Bannon.
-Echa fotos a toda pastilla, chico. Ese es Spiderman.
Electro siguió lanzando descargas eléctricas por doquier a Spiderman, quien saltaba y saltaba. En uno de los saltos, se acercó rápidamente a Electro y le propinó un fuerte puñetazo en la mandíbula. La electricidad que le rodeaba le afectó fuertemente, lo suficiente como para que Electro le diera con una de sus descargas y lo lanzase contra una pared cercana.
-¡Muere!- gritó Electro generando una potente esfera de energía eléctrica y lanzándosela al superhéroe.
La esfera casi da de lleno a Spiderman, destrozando la zona donde se encontraba y tirándole por los aires. Electro lanzó varias descargas más a Spiderman desde la distancia, alcanzándole con ellas y haciendo gritar de dolor a Peter bajo la mascara. Electro se acercó a él y le agarró del cuello, situándole a su altura.
-¿Ultimas palabras? Di algo inteligente, eres el primer superhéroe al que mato.
Spiderman se movió levemente y le sacudió un fuerte puñetazo en el estomago que hizo temblar al villano.
-“Perdidos” no merece la pena. Tiene una trama muy alargada y...
-¡Argh!- Electro apuntó al pecho de Spiderman y lanzó una fuerte descarga que le hizo empotrarse contra un coche cercano-. Ahora, voy a por los policías que intentabas defender.
Mientras Electro se acercaba a los nuevos policías que habían llegado para intentar detenerle, Spiderman luchaba por mantenerse consciente. Sus ojos le pesaban muchísimo, su cuerpo temblaba cada cinco segundos debido a las descargas y el dolor recorría su cuerpo.
“Mi primer supervillano y he perdido. Esto no le pasa...a...a...nadie en general. Que dolor”, pensaba Peter Parker.
Comenzó a oír los gritos de dolor de los policías y las descargas eléctricas de Electro destrozando todo lo que se interponía en su camino. Intentó levantarse pero el dolor era demasiado incluso para él.
“Le he dado un par de veces y su único poder es que controla la electricidad. Ni aguanta los golpes, ni es superfuerte, ni campo de fuerza...pero si me acerco, la electricidad que le rodea me va a destrozar”
Los gritos aumentaron y pensó que si él no podía soportarlo, las personas que gritaban mucho menos. Comenzó a levantarse.
-Todo gran poder...conlleva...gran responsabilidad.
Electro reía a carcajadas mientras destrozaba cada coche patrulla o furgoneta de los SWAT que llegaba. Vio a lo lejos a los periodistas y curiosos de turno y fue hacia ellos cuando una fuerte patada en la espalda le hizo encogerse de dolor. Se volvió furioso hacia su enemigo. Spiderman se acercó rápidamente y le sacudió un fuerte puñetazo en el estomago, rompiéndole dos costillas. Apretó los dientes mientras sentía la electricidad recorrer su cuerpo e incluso comenzó a oler a quemado.
-¡La última vez que me das con uno de tus rayos!- gritó Spiderman.
Clavó un fuerte gancho en la barbilla de Electro, lanzándole contra un coche cercano. El golpe del cuerpo de Electro contra el coche casi lo dobla por la mitad. El chico se desmayó. Su electricidad se apagó.
Los policías y los SWAT se acercaron a Electro mientras permanecía inconsciente. Fueron a por Spiderman pero ya no estaba. Había desaparecido.
EPILOGO
Spiderman miró la enorme urbe que se mostraba ante él. Los primeros rayos de Sol del día le dieron en su rostro cubierto por la mascara. Habían pasado dos días desde la pelea con Electro y estaba mejor que nunca. Todos los periódicos solo hablaban de él, de él y un poco más de él. Era la noticia de la semana. Del mes, del año...del siglo...
-Al menos hasta que los Ultimates hagan su próxima aparición- bromeó en voz alta.
Sonrió bajo la mascara. Llegarían otros como Electro, otros que considerarían sus poderes como una manera de vengarse, de dañar a los demás por placer, por dinero, una forma de conseguir lo que quisieran, todo menos una responsabilidad. Ese era su destino y estaba dispuesto a aceptarlo.
Su sentido arácnido saltó, miró abajo y vio un coche ir a toda velocidad mientras sus ocupantes disparaban a los policías que les perseguían.
-Va por ti, tío Ben- murmuró sonriendo bajo la mascara.
Salto hacia abajo, listo para hacer su trabajo.