Unidos por el destino, separados por
ACTION TALES PRESENTA:
ULTIMATE DEFENSORES #6
EL ARBOL DEL CONOCIMIENTO:
PARTE VI
La Tumba del Inmortal
Escrito por T-Reilly/ Portada: Roberto Cruz.
Anteriormente:
La nueva incorporación a las filas de los Defensores, Sabra, es una agente israelí, que investigaba y combatía una serie de asaltos a sinagogas, además del secuestro de expertos en las sagradas escrituras, entre los cuales está su padre.
El Caballero Negro y La Gárgola se revelan sus respectivos orígenes, mientras intentan desentramar el plan de los vampiros.
Por su parte Kyle Richmond se entrevista
con Wilson Fisk, líder de un consorcio empresarial que pretende extorsionar
a Kyle para absorber la división tecnológica de
Halcón Nocturno, el nuevo héroe surgido en la ciudad, se enfrenta a Perro Loco. Este parece reconocer su identidad secreta, pero escapa tras herirle.
Tras un encuentro amoroso, Patsy explica
a Sharon Carter el desarrollo de sus nuevos poderes, teniendo que volver después
a
ente:
Abre los ojos. Por un momento se encuentra perdido, pero comienza a despertar...
Le llaman Carnicero, es un mutante, ¿Su poder?, Es capaz de leer los impulsos nerviosos de la gente, es decir, puede saber que vas a hacer antes de que lo hagas, puede eludir, engañar, los sentidos de su oponente. Pero eso lo sabe, lo que aún se pregunta es que hace el allí.
El zumbido de una hélice, bruscos movimientos, como golpes, le indican que esta en un helicóptero. Fuertes y continuas turbulencias, el motor suena forzado y las aspas del helicóptero, como atascadas, ¿A punto de congelarse?, Supone que esta al norte, ¿Canadá quizás? No. Su boca. Aun puede sentirla seca, además de un extraño sabor; Androxim, es una droga capaz de dormirte unas 24 horas, así que esta algo mas lejos...
Murmullos, palabras, voces... gritos. Sus sentidos se despiertan poco a poco. Dos hombres, sentados en asientos frente a él, gritan y amenazan. Sus pieles son pálidas como la nieve, en sus mandíbulas rugientes asoman unas deformaciones; colmillos, muy desarrollados para un humano. Un detalle. Las ventanas del helicóptero están pintadas de negro, nada se puede ver a través de ellas... nada puede entrar, ni la luz del sol. Vampiros. No le asustan, en su trabajo a matado a toda clase de seres.
Pero... ¿Con quién discuten?
-¡¡Sucio esclavo!!... ¡¡Te mataría si no fueses útil a nuestra causa!! –Grita unos de los vampiros, hacia alguien frente a él.
La curiosidad mató al gato. Quizás no debería haber girado la cabeza hacia su izquierda, para contemplar al contrincante de los vampiros...
Dos figuras. Son enormes, dos metros de altura, quizás, su piel parece rocosa y agrietada. ¿Sus rasgos?, Una mezcla entre humanos y bestias. Grandes alas permanecen plegadas en su espalda, dos metros de envergadura, calcula. ¿Qué son?, ¿Gárgolas?
Una de las gárgolas permanece sentada, en un asiento, en la parte mas alejada del aparato, a su izquierda. Los ojos cerrados, medita, piensa. La segunda se mantiene de pie, haciendo frente a los desafíos e insultos de los vampiros.
-¡¡Russ ag te vampiresi!!. –Ruge la gárgola, una amenaza quizás.
Recuerdos. Su mente se despeja. Esta totalmente consciente y ahora recuerda...
Fue contratado por una especie de secta, para dar caza a un monstruo, trayéndole de vuelta al redil. ¿Por que? Nunca hagas preguntas, solo haz tu trabajo. Es la premisa fundamental en este negocio, para eso le pagan, sin preguntas.
Un rugido hace tambalear el helicóptero. La gárgola que permanecía en silencio se levanta exaltada.
-¡¡Basta!! Si vuelvo a oír la siseante voz de un vampiro destrozare este aparato y os veré quemaros bajo el solo mientras nos alejamos volando. ¡Basura chupa sangre! Y tú siéntate Lázaro. –Dice rugiendo la gárgola, que mientras vuelve a su posición original dedica una mirada a Carnicero.
-Mil perdones mi señor Tobías. –Añade la segunda gárgola mientras hace una reverencia y toma asiento tranquilamente.
Los vampiros refunfuñan, maldiciendo entre dientes, cuando la voz del piloto se hace oír en la cabina de pasajeros, por medio de un pequeño altavoz en la esquina más próxima a su derecha.
-Aproximándonos a campamento base, tomaremos tierra en dos minutos.
Para cuando el aparato se ha posado, los vampiros se han vestido con extraños trajes anti radiación, el mercenario supone que debido a los rayos solares y a la nieve, ya que tanto el agua como la luz del sol son debilidades para los vampiros.
Los dos vampiros bajan en primer lugar, empujando a Lázaro al bajar, que ruge con rabia contenida, mientras Tobías posa su mano en el hombro de este de manera apaciguadora y comprensiva. Lázaro carga sobre sus hombros la gárgola a la que secuestro en la Torre Richmond.
Tras los vampiros desciende Carnicero, vigilando siempre de cerca por los vampiros. Cuando siente sus pies hundiéndose en la nieve, alza la cabeza para mirar a su alrededor. Un campamento, por los extraños aparatos y la maquinaria de excavación deduce que es un asentamiento arqueológico, pero que se puede buscar aquí, en medio de la nada.
Se gira un instante para ver como las dos gárgolas descienden del helicóptero, que comienza a elevarse tras dejar a sus pasajeros. Tobías extiende sus alas, el mercenario supone que entumecidas por el viaje. Una voz le apremia:
-Vamos humano, el sumo sacerdote nos espera.
Las cinco figuras comienzan a caminar atravesando el campamento, nadie habita aquel lugar, pero manchas de sangre sobre las lonas de las casetas le hacen suponer que todos han muerto asesinados. De nuevo preguntas: ¿Qué buscaran los vampiros aquí?
El camino les lleva hasta la entrada a una cueva, excavada en una pequeña elevación del terreno.
Comienza a nevar. El camino se hace mas pesado, pero ya están a escasos metros de la entrada de la cueva.
Un chispazo, en su cerebro, un destello perdido en un punto lejano de su visión, el poder mutante de Carnicero se ha activado... Tobías, algo va a hacer, pero no puede leer bien el sistema nervioso de estos seres. Se pone en guardia, pero la gigantesca gárgola pasa junto a él, sin siquiera prestar atención a su presencia.
Tobías se dirige hacia los dos vampiros que encabezan el grupo y con un movimiento casi felino agarra a uno de ellos por la cabeza, su enorme garra cubre por completo el casco de su enemigo. El segundo vampiro al contemplar la escena arremete contra la gárgola, entre la ira y el miedo, este lo mira y de un zarpazo arranca parte del taje anti radiación que le protegía.
Aunque la luz solar es tenue y casi oculta tras las bajas nubes, los copos de nieve que han comenzado a caer se posan sobre el cuerpo del vampiro, quemándolo y atravesándolo como papel que se desmorona. En pocos segundos solo cenizas negras quedan sobre la blanca y pura nieve.
-Si vuelvo a oír alguna ofensa de vuestras muertas gargantas veré como ardéis todos en este lugar. –Amenaza Tobías, dejando caer al atemorizado vampiro sobre la nieve.
Por un segundo el vampiro permanece en el suelo, tembloroso, observando las cenizas que antes eran su compañero, mientras las gárgolas y el mercenario prosiguen su camino como tal cosa.
Segundos mas tarde los cuatro han llegado hasta la cueva, la comitiva sigue su caminara sin detenerse, mientras Carnicero se detiene un momento para observar un templo excavado en el interior de la tierra, oculto por los hielos un gigantesco templo de extrañas formas se alza ante ellos.
-¡Vamos humano!, El gran sacerdote nos espera. –Apremia el vampiro.
Ciudad de New York, en el centro de la ciudad se alzan muchos edificios, bellas y ostentosas construcciones se alzan desafiando los cielos con su altura y belleza contemporánea. De entre ellas destaca la Torre Richmond, sede de la Corporación Richmond.
Aquí es donde esta ella.
Abre los ojos, separa las manos que cubren su rostro, mientras mantiene la cabeza agachada. Esta cansada, lleva hora sentada en aquella silla de metal.
-¿Para quién trabaja en realidad, Seraph? –Interroga una extraña mujer vestida
de gato.
-¡Basta, Patsy! –Ordena la voz de Kyle.
Rud alza la cabeza para mirar a su alrededor, se encuentra en la habitación, la celda, piensa ella, que el presidente de la corporación; Kyle Richmond, le asigno tras ser capturada mientras atacaba a una de sus agentes, la Dra. Laura Extraño.
-Bien Rud, el gobierno israelí no sabe nada de ti, ni de tus actividades desde hace meses, así que si no colaboras te devolveremos allí, tal como quieren los burócratas y seguro que no será muy agradable. –Explica Kyle, desde la parte mas alejada de la estancia.
-No me fío de ella Kyle, deberías...
-¡No me digas lo que debería hacer Laura! –Se exalta el hombre.
La Dra. Extraño, es una mujer experta en las artes místicas, posee el poder y el conocimiento de los ancianos, Su forma etérea, incorpórea, se mantiene firme frente al gran ventanal que ilumina casi toda la habitación. Los pies de la Dra. No tocan el suelo y parece flotar en una corriente de aire que solo ella siente, haciendo que hasta sus ropajes se muevan en un vaivén hipnotizador.
-Ella me atacó a mí, además resulta
que fue ella quien lanzó la señal que coordino el ataque dirigido contra Isaac.
–Añade
En la parte mas alejada de la estancia, donde las sombras cubren casi por completo algunos rincones, se sienta Kyle Richmond, de piernas y brazos cruzados observa con sobriedad a la agente israelí. Es un tipo sombrío y oculta algo en su interior que hace desconfiar de él.
-¿Que tienes que decir ante todo esto Rud? –Pregunta el sombrio hombre.
-¡No dirá nada!, Es una mercenaria, deberíamos entregarla a su país y que la juzguen por traición, y nosotros deberíamos buscar a Isaac.
Rud dirige su mirada hacia su derecha, donde surgió esa voz. Patsy Walker, Gata Infernal, es la abogada y asesora de la Corporación Richmond. Aunque en teoría esta postrada en una silla de ruedas, se la ve caminar con nerviosismo de un lugar a otro, con cara de poco amigos.
Aunque siempre es tierna y amigable, Rud sabe que en sus ataques de ira podría acabar con cualquier enemigo. La agente israelí siente que una vida dura ha convertido una flor en una arma de matar.
-Gata Infernal tiene razón, deberíamos hacer algo, buscar a los asesinos de Isaac.
Esta nueva voz surge de su espalda, un joven alto con gesto entre sobriedad y tristeza, apoya las palabras de la Patsy.
Rud lo mira con recelo, mientras vuelve a su posición original, cabeza agachada y manos cubriendo su rostro.
El hombre es Dane Withman, o ese es su nombre ahora, es un antiguo caballero rescatado de otro tiempo por la magia del Portal de Avalón, que se escondía en la antigua abadía de SaintDamien, el Caballero Negro, o si le llaman. Parece sereno y tranquilo, pero es un guerrero un arma de matar, noble pero mortífero.
-Siento ser descortés Caballero Negro, pero aquí yo estoy al mando. –Añade autoritario Kyle Richmond.
-No creo que usted haya llevado nunca centenares de hombres hacia la batalla, Sr. Richmond. –Se defiende Dane.
-¡¿Al mando, Kyle?!, Te crees que por haber comprado aquella abadía maldita, estas al mando de todo esto... –Recrimina Gata Infernal.
-Señorita Walker, Kyle además de ser
dueño de la abadía, nos ha prestado ayuda a todos nosotros, gracias a él usted
camina, el Caballero Negro tiene una vida e Isaac será salvado. –Expresa
-¡Basta!, No necesito que me defiendas
bruja. –Se enfurece el presidente de
Rud retira, de nuevo, sus manos de la cara y mira fijamente a algún punto perdido en la moqueta a sus pies. Todos tienen algo en contra de otros, “no podrán ayudarme”, sus pensamientos se hacen palabras.
-Mi padre... todo es por mi padre. –Añade la chica israelí.
-¿Cómo dices niña? –Pregunta el Caballero Negro.
-Le telefonearon una mañana, era un profesor amigo suyo, profesor de Harbar, trabajaba en unas excavaciones en el Polo Norte, habían descubierto una extraña construcción oculta en los hielos.
-¿Por qué tu padre? –Alguien lo pregunta, Rud esta nerviosa y temblorosa, ni siquiera reconoce quien la formula.
-Mi padre tenía la teoría de que en los orígenes del mundo los vampiros eran una especie dominante. Escrituras y jeroglíficos encontrados en aquella estructura encontrada en el polo norte, coincidían con los descritos por mi padre en varios de sus trabajos.
-¿Qué encontró tu padre? –Pregunta Richmond, desde las sombras.
-Hace unas semanas unos hombres se pusieron en contacto conmigo, mi padre estaba en su poder, si yo denunciaba su desaparición lo matarían.
La figura etérea de la Dra. Extraño flota, como empujada por esa brisa imperceptible, hasta el lugar que ocupa Rud. Su mano etérea acaricia el pelo de la chica.
-¿Qué tiene que ver eso con los vampiros? –Pregunta Laura Extraño.
Rud levanta la cabeza y mira con rabia contenida a la mujer, luego mira a su alrededor, dedicando una mitrada a cada uno de sus compañeros.
-La última vez que hable con mi padre me dijo que había encontrado la tumba de Caín, el primer vampiro.
Polo Norte.
Han descendido por una escarpada escalera durante casi una hora y en este momento una gran sala repleta de extraños dibujos en sus paredes, se abre ante ellos.
Carnicero sigue algo confuso. Fue contratado para secuestrar a una de las gárgolas, algo extraño, pero la recompensa era elevada, no merecía la pena complicarse con preguntas inútiles. Recuerda acudir a la cita con su benefactor, entregar a la bestia que le indicaron... un trato cerrado, una copa de vino y a partir de ahí solo oscuridad hasta que despertó en el helicóptero. Recuerda un nombre, el de aquel que le contrato...
-Seth... –pronuncia su nombre el vampiro, cuando aquel aparece en escena.
Ataviado con extraños ropajes ceremoniales, el extraño Seth, al que también llaman Sacerdote Supremo, hace acto de presencia.
-¡Ah!, Señor Carnicero, que halago y que amable por su parte acudir a este nuestro hogar. –Añade burlonamente Seth.
-¿Tenia alguna otra opción? –Pregunta sarcásticamente el mercenario.
El cuerpo de la gárgola, no había reparado en él. Lázaro, una de las gárgolas que viajaba con él, lo portaba en sus hombros y ahora lo presenta respetuosamente ante Seth.
-¡Oh!, el Corazón de la Oscuridad.
El cuerpo de Isaac descansa ante los pies de Seth, depositado allí con rudeza por Lázaro. Con extraña felicidad, una sonrisa aterradora el hombre clava una rodilla en el suelo, aproximándose con pasmosa lentitud hasta el cuerpo de Isaac. Para una vez estar a su lado tomarlo entre sus brazos.
-¿De que va este rollo?, ¿No será algo sexual, verdad? –Exclama irónicamente el mercenario.
-¡Calla estúpido humano! –Añade con rudeza Tobías, golpeando a Carnicero en la espalda.
Seth alza una mano frente al cuerpo de Isaac y tras un brillo cegador una gema, de color azul, aparece entre sus dedos. “Que es todo esto”, se pregunta el mercenario, hasta que finalmente sus preguntas obtienen respuestas...
-Aquí esta... El corazón de la Oscuridad. –Ríe estruendosamente Seth, mientras admira la gema que parece vibrar con un tono azulado. –Esta desorientado verdad señor Carnicero, no se preocupe le explicare lo que esta pasando aquí, ya que esta en el umbral de una nueva era ja ja ja... acompáñeme.
Mientas sus tres acompañantes quedan inmóviles, Seth hace una seña con su mano, algo afeminada, para que el mercenario lo siga y este lo hace... lo sigue hasta una estancia mas pequeña, con un pequeño altar donde descansa una sarcófago de piedra que parece tener miles de años.
En uno de los rincones oscuros de la pequeña estancia puede observar a un anciano que palpa centímetro a centímetro los jeroglíficos tallados en la pared, escudriñando un mensaje secreto, quizás, algo oculto a simple vista... ¿Qué buscara? Muchas preguntas se arremolinan en la mente de Carnicero.
-En el origen del mundo dos razas habitaban Nosgoth, los demonios y los Ángeles, ambos luchaban desde el origen de los tiempos en una batalla sin tregua posible, sin fin... –Comienza a explicar Seth, mientras acaricia la tumba de piedra, dando la espalda al mercenario y al anciano. –... Pero no todo iva a ser guerra, debía de haber un hueco para el amor. –Sonríe. –Mi padre era un ángel y mi madre una mujer demonio, de su unión nacieron dos niños Abel y Caín, aquella familia feliz se oculto por años de ambos bandos, hasta que nací yo, mis padres fueron encontrados y paso algo que en aquel momento nadie comprendió, los Ángeles me encontraron y solo me quisieron a mi, no les importaban los demás miembros de mi familia...
Carnicero comienza a deambular pos la estancia, siguiendo los pasos del anciano, al que Seth no parece prestar importancia, como si no existiese.
-Verá señor ¿Seth?, a mí me importa una mierda su árbol genealógico, solo quiero cobrar e irme. –Interrumpe Carnicero.
Seth se gira bruscamente hacia su invitado y mirando con ira exclama, con rabia contenida:
-Me molesta tremendamente que me interrumpan.
Carnicero se gira burlonamente hacia el Sacerdote para hacer una señal de confirmación y de aprobación a su anfitrión, para que este prosiga su narración.
-Gracias... –Continua Seth. –...Fui educado por los llamados Ángeles, así en uno de sus templos tuve oportunidad de leer su libro sagrado, el cual para mi sorpresa, hablaba de mí, “el de la profecía” me llamaban. –Sonríe Seth mientras vuelve a acariciar la tumba, esta vez sin dar la espalda al mercenario. –El tercer hijo del ángel y del demonio, la profecía decía que yo destruiría ambas estirpes, ya en decadencia por milenios de guerra. –Seth se detiene para mirar fijamente al mercenario, mientras cruza los brazos a su espalda. –Por ese miedo los Ángeles me tenían recluido... me temían. Irónicamente este libro decía como lo haría, así que hice lo más sensato...
-Algo me dice que no te olvidaste del librito, ¿No? –Añade sarcásticamente Carnicero.
-“El de la profecía” debía beber la sangre de sus dos hermanos para convertirse en un Dios... –Apunta la voz del anciano, desde la lejanía, pero sin dejar de escudriñar cada palmo de aquellos jeroglíficos. -...Pero su hermano Caín estaba al tanto y mato a su hermano Abel, a quien creía débil para enfrentarse a Seth, pero este llegó a tiempo de beber su sangre... aun caliente.
Una mirada de odio, un pase de manos y el hombre se estremece de dolor, cayendo al suelo dolorido, ante las carcajadas de Seth. El mercenario pasa caminando con desprecio junto al hombre.
-¿Este es tu poder... matar a un pobre viejo? –Se mofa Carnicero.
Con la rapidez de un pestañear Seth aparece a su espalda, susurrando en los oídos del mercenario.
-No te gustaría saber hasta donde alcanza mi poder.
Y con otro pestañear retoma su pocisión junto a la tumba de piedra.
-Bien, ¿Por donde iba?... ah si, habiendo fracasado, Caín se ocultó de mí, pero tras miles de años vagando encontró la paz, a través de un astuto plan. –Dice Seth volviendo acariciar la tumba de piedra.
-¿El corazón de la oscuridad? -Pregunta el mercenario.
El Sumo Sacerdote, hace un nuevo pase de manos y el cristal azul aparece en sus manos, de nuevo, mientras camina hacia el mercenario, Seth continua con sus explicaciones.
-Exacto, El Corazón de la Oscuridad. –Sonríe Seth. –Caín utilizó el poder de esta gema para crear sus leales primogénitos, lideres de los seis clanes. –Continua, con actitud burlona. –Y tras dejar asegurada su estirpe, utilizo la gema para separar su alma de su cuerpo, dejando esta atrás.
-Bueno, pues ya esta, bebe su sangre y acaba con el mundo. –Añade sarcásticamente Carnicero.
-¡No! Sin su alma, la sangre de sus venas no posee ningún poder, pero ahora que tras milenios encuentro la gema, traeré su alma de vuelta y llevare a cabo mi ascensión como Dios. –Y tras esto estruendosas carcajadas resuenan en las lóbregas cavidades de aquella construcción.
El mercenario se cruza de brazos y alza la cabeza con la mirada perdida en le techo de la estancia, añadiendo.
-Tus planes. Un buen estratega solo revela sus planes a un enemigo que va a morir, a si que...
Una garra que surge de entre los ropajes de Seth. Un rápido movimiento. Un ataque mortífero... pero que es lanzado al aire. Nada queda allí donde estaba el mercenario. Pero no se ha marchado solo.
-¿Carnicero?... –Se pregunta el perplejo Seth, girándose hacia donde yacía el anciano. -¿Profesor Seraph?... ¡¡¡No!!!... Encontradlos y traédmelos. –Grita enfurecido.
Volvemos por aquí con un nuevo numero de esta serie, en el que, mas que Los Defensores es uno de sus enemigos el protagonista de la historia. Espero que os guste.
Y recordad podéis dirigir vuestras críticas y preguntas a: Ben_Reilly11@Hotmail.com
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