Unidos por el destino, separados por la naturaleza. Entre la amistad y el odio, el bien y el mal discurren las aventuras del mas extraño grupo héroes...

ACTION TALES PRESENTA:

ULTIMATE DEFENSORES #4

EL ARBOL DEL CONOCIMIENTO:

PARTE V

Escrito por T-reilly

Portada: Roberto Cruz

En números anteriores:

En su viaje a la abadía de SaintDamien, buscando respuestas sobre el Corazón de la Oscuridad, el grupo compuesto por; La Gárgola, Gata Infernal y un grupo de soldados, pertenecientes al cuerpo de seguridad de la Corporación Richmond, se ven envueltos en un viaje temporal, que les lleva a rescatar al Caballero Negro de una muerte segura a manos de los vampiros.

A su vez el Portal de Avalon, medio que usan para viajar en el tiempo, revela como Isaac era antes un templario, que fue convertido en gárgola para guiar a estas en la defensa del Corazón de la oscuridad. Mostrando también como el Caballero Negro recibió su armadura, espada y su alada montura, el fiel Valinor.

Engañado por los vampiros, que pretendían recuperar el Corazón de la Oscuridad, robado por Isaac, los templarios envían al Caballero Negro a la abadía en busca de herejes, dando origen a nuestra historia.

Mientras tanto la Dra. Extraño toma como rehén a una agente israelí, que al mando de una unidad militar, la ataca mientras estudiaba antiguas escrituras en una sinagoga, cerca de Jerusalén.

-Carmen Sánchez, para el noticiario de las tres, en Canal 8... esta mañana los rumores se han confirmado. El senador Kelly, principal precursor del movimiento anti-mutantes, presento la propuesta de ley de control mutante ante el senado...

La televisión se apaga.

La joven de cabello negro y rizado, se levanta del cómodo lugar que ocupaba frente al televisor, dejando caer sobre una mesa cercana el mando a distancia.

-Esto es una barbarie, ¿desde cuando la diferencia de especie  nos hace mejores o perores? –Expresa con indignación la joven, mientras deambula por la estancia.

-La naturaleza del ser humano es temer aquello que desconoce. –Comenta sarcásticamente, una voz en las sombras.

La Dra. Extraño entra en escena, aproximándose a la joven. Su figura es espectral, etérea, carente totalmente de volumen. Se mantiene en el aire, sobre una corriente inexistente

-Volvamos al tema que nos atañe, Sabra. –Añade la doctora.

-Sabra es un nombre código. –Aclara la joven con cierta indignación. –Me llamo Ruth Bat-Seraph.

La joven camina hacia una espejo, el cual refleja su figura, permitiéndole contemplar su nueva indumentaria, más cómoda que su uniforme de combate, aquellos vaqueros y esa sudadera le quedan perfectos.

-Bien Ruth, cuéntame por que tú y un grupo de militares israelíes atacáis a una sola mujer, sembrando el pánico en un pequeño pueblo.

La voz entre las sombras vuelve a hablar, mientras el hombre que se oculta tras ella sale a la luz del día, descubriendo el rostro de Kyle Richmond, presidente de la Corporación Richmond. La joven se cruza de brazos mientras se deja caer su hombro sobre una pared, sobre la que se apoya, mirando con recelo a sus acompañantes, comienza su explicación.

-Fui enviada allí por el gobierno. –Responde con descaro.

-¿Y que tiene tu gobierno contra las mujeres? –Se burla Kyle.

Sabra se incorpora y comienza a deambular nerviosa por la estancia.

-Hace meses que sinagogas y demás lugares sagrados están siendo asaltados y saqueados. –mira fijamente a la doctora. –Religiosos y eruditos en las sagradas escrituras han sido secuestrados por todo el país, además de tener constancia, de que también ha ocurrido en otros países.

Laura Extraño se dirige hasta la joven, flotando hacia ella hasta que su figura etérea atraviesa a Sabra, esta acción provoca en la joven israelí una extraña sensación. La doctora continua hasta la posición que ocupa Kyle. Una vez junto a él y dando la espalda  a Sabra, añade:

-Para capturar a un secuestrador no se envían carros de combate.

-Cierto. –añade Kyle. -¿Por qué todo ese despliegue?.

Sabra se gira sobre si misma, dirigiendo su mirada hacia sus interrogadores, con nerviosismo responde a Kyle.

-Hay una pauta común en los criminales, detectada por testigos... –Aclara la joven con cierto tono austero. -... se cree que eran mutantes ya que podían convertirse en niebla, en lobos, etc. Además se cree que pertenecen a un grupo o secta, por que actúan de la misma forma.

La Dra. Extraño mira de reojo a Kyle, cruzando sus miradas, este se coloca bien la corbata y la chaqueta, seguidamente se vuelve, encaminándose hacia la puerta de salida tras él, mientras añade...

-Bien señorita Ruth, puede irse en cuanto le plazca, mis hombres la llevaran donde desee. –Gira su cabeza un instante para mirar a Sabra y a la doctora, con recelo. –A diferencia de la Dra. Extraño yo no soy partidario de hacer prisioneros. –Seguidamente vuelve a dirigirse hasta la puerta.

-¡No! –Se exalta la joven Sabra, dando un paso al frente que llama la atención de sus acompañantes. –Mi padre es historiador, trabajaba en unos evangelios apócrifos, que hablaban de Caín... –La joven toma aire para continuar. -... Mi padre estaba apunto de encontrar la tumba de este cuando fue secuestrado, hace un mes.

-La tumba de Caín... –Balbucea Kyle.

-Y... ¿Qué se supone que podemos hacer nosotros? –Pregunta la doctora con recelo, mientras se gira hacia la joven.

-Seguís a los vampiros... –Se adelanta exaltada la joven. -... no hay que ser muy listo para darse cuenta, os ayudare si me ayudáis a encontrar a mi padre.

-Ja Ja Ja... –Ríe irónicamente el presidente de la Corporación Richmond. -De acuerdo Ruth, puedes quedarte, pero mientras estés aquí trabajaras bajo mis reglas. –Seguidamente Kyle abandona la estancia.

Mientras camina por el pasillo, que se extiende ante la puerta del pequeño apartamento, en el que se encuentra Sabra, la figura etérea de la Dra. Extraño se le acerca, como impulsada por una suave brisa inexistente.

-La tumba de Caín... –Exclama la doctora -¿Qué opinas?

-Por todo lo sucedido, creo que los vampiros que buscan el corazón y la tumba son los mismos... pero se me escapa por que. –Duda el presidente de la Corporación Richmond. –Intenta averiguarlo, por favor.

El camino de ambos se detiene al llegar ante un ascensor, frente al que Kyle se detiene para pulsar un interruptor a la derecha de la puerta.

-No me fío de ella Kyle. –Anuncia la mujer.

-Yo tampoco de ti. –Mirando con desconfianza. –Y por favor, me produce escalofríos esta imagen espectral tuya, la próxima vez que nos encontremos me gustaría que fuese en persona. –Haciendo caso omiso a la presencia de la Dra. Extraño. –Ahora si me disculpas tengo una cita con alguien importante.

Kyle entra en el ascensor y tras él las puertas se cierran dejando a la Dra. Extraño con rabia contenida. Unos segundos en silencio y su figura se evapora.

-Vamos Kitty, deja de jugar.

Mientras reprende a su gata, Patsy Walker cruza el pasillo de su apartamento, haciendo girar lentamente las ruedas de su silla, para que la lleven hasta la puerta de entrada, donde alguien llama al timbre.        

-Vamos Kitty, ¿donde estas? –Dice la chica mientras abre la puerta.

-Hola, soy Sharon, ¿Me recuerdas? –Añade la preciosa joven de cabellos rubios y rizados, mientras su rostro comienza a aparecer tras la puerta.

-Vaya... que... –La sorpresa y la confusión inundan a Patsy. -... sorpresa.

Por un instante todo es silencio, mezclado con algo de confusión y un poco de desconcierto, hasta que esta quietud se hace incomoda.

-Bueno... ¿Puedo pasar? –Añade Sharon sonriente.

-Oh si... si... claro, perdona, pasa. –Brindándole la entrada a su invitada.

Patsy conduce a su guapa invitada, de vuelta por el pasillo recorrido hasta el pequeño salón, donde la joven ofrece asiento a Sharon.

-¿Quieres tomar algo?... –Ofrece la anfitriona, mientras se dirige hacia la cocina del apartamento. -... ¿Un café tal vez?

-Está bien, me apetece un café. –Responde la joven, siempre sonriente.

Mientras Patsy, se dirige hasta la cocina, su invitada toma  asiento en un cómodo sillón, donde juguetea con la pequeña gata, que aparece rondando a sus pies, de forma mimosa.

-¿Cómo se llama tu gata? Pregunta Sharon, con curiosidad.

-¡Oh!, ¿Ya apareció?... –Se sorprende Patsy, respondiendo desde la otra habitación. -... se llama Kity.

Mientras la chica prosigue jugueteando con la cariñosa mascota, la anfitriona entra en escena, haciendo girar las ruedas de su silla hasta una posición cercana a su invitada, y también próxima a una pequeña mesa de té, allí frente al sofá, en medio del pequeño salón. En su regazo porta una pequeña bandeja de madera, donde descansan la cafetera y dos pequeñas tazas a las que acompaña un azucarero.

-Dime Sharon... ¿Cómo has sabido donde vivo? –Pregunta con recelo Patsy, mientras sirve una taza de café a la joven.

-¡Ah!, pues se lo pregunte a Sam, parece que le caí bien. –Dice sonriendo la joven.

Las dos jóvenes ríen a la par, y tras esa risa un segundo de silencio transcurre mientras Sharon observa la cara de felicidad de la bella Patsy.

-¿Qué ocurre? –Pregunta confundida la anfitriona.

-Dime Patsy... ¿Crees en el amor a primera vista?

Otro momento. Otro lugar.

Giovani´s, un selecto restaurante italiano, en la quinta avenida. Kyle Richmond, entra en el lugar, con firmeza se dirige al maitre, que le conduce hasta una mesa, después de que un mozo le recoja el abrigo.

La mesa hasta la que ha sido conducido Kyle, se encuentra en un reservado, apartado de todos los demás comensales del restaurante. El hombre que a ella se sienta, devora un gran plato de spaghetti, de forma poco decorosa, con ansiedad. De gran envergadura, la figura de este hombre ocupa gran parte del extremo en el que se sienta, a aquella mesa de forma rectangular y cubierta de platos variados.

-Wilson... ¿Cómo estas? –Pregunta Kyle con recelo pero educadamente.

-¡Oh, Kyle!, estoy bien, pero siéntate... –Responde el enorme hombre, brindando asiento a su invitado. -... que placer tenerte en mi humilde local.

-¿Interrumpo tu almuerzo? –Pregunta Kyle mientras toma asiento en una silla, en el extremo contrario de la mesa.

-No, en absoluto. ¡Vaya!, como me complace verte aquí. –Adula Wilson  a su invitado.

-Déjate de ironías Fisk, ¿Qué quieres de mí?, ¿A que esta reunión? –Apremia con sobriedad Kyle Richmond.

Wilson Fisk ríe con estruendosas carcajadas, para seguidamente limpiar su boca, de forma tosca con una servilleta, que mas tarde arroja sobre la mesa, con rudeza.

-Pequeño Kyle, solo quería charlar un rato con el hijo de un viejo amigo. –Añade Fisk, con sonrisa malévola.

-¡¿Viejo amigo?!... mi padre y tu nunca fuisteis a migo, ¿A que juegas? –Se exaspera Kyle.

-Veras joven Richmond... –Un asistente aparece, a una señal de Fisk, portando una carpeta de expedientes. -...Tengo noticias acerca de tu no tan prospero departamento de tecnología, así que...

-¿Cómo no? –Kyle se levanta y se aproxima a su acompañante, de forma airada, increpando con su dedo índice. -¡Nunca!, entiéndelo, ¡Nunca tendrás el control de la Corporación Richmond!, yo no soy como mi padre.

-Si, espero que no seas tan estúpido de desafiarme, como hizo él... –Contesta de forma enérgica y amenazante Fisk.

Kyle se gira de forma airada y se dirige a la salida, amenazando a Wilson Fisk mientras sale del reservado...

-Te lo repito; No soy como mi padre. –Kyle gira levemente su cabeza para mirar de reojo a Fisk, añadiendo. -Te dejo seguir devorando tu almuerzo con esos “decorosos” modales tuyos. –Sonrisa.

Wilson Fisk acompaña con un golpe sobre la mesa la descarada retirada de Kyle Richmond.

-Te enseñare lo que es bueno, arrogante estirado, cuando Perro Loco haga su trabajo, descansaras junto a tu maldito padre. –Amenaza furioso.

El atardecer comienza a teñir de rojo el cielo sobre la inmensa cúpula que protege el pequeño ecosistema creado en el último piso de la Torre Richmond.

Rodeados de abundante vegetación, una figura humana camina entre el verde follaje, con ropa deportiva y cómoda, la cual luce el logotipo de la Corporación Richmond, el hombre pasea a su montura, un equino de piel negra y gigantescas alas, plegadas en sus costados, mientras conversa con una segunda figura, oculta en los ramajes.

-Dane Whitman... que nombre tan extraño, ¿Por que he de cambiar de nombre, hermano Archembaun? –Se pregunta el Caballero Negro. -Cuan extraño es este mundo.

La voz surge de una sombra que se mueve a gran velocidad entre lo mas alto de las copas de los árboles.

-Isaac, llámame Isaac hermano, hace años que cambie mi nombre. –Aclara la gárgola. –Supongo que el Sr. Richmond cambiara tu nombre por que según la historia de los humanos tú y yo llevamos siglos muertos.

El caballero negro detiene su caminar para mirar hacia arriba, hacia su acompañante.

            -¿Qué te ocurrió Isaac? –Pregunta interesado el hombre

La gárgola detiene su vagar entre las sombras para descansar sobre una roca, en medio del camino del ahora llamado Dane Whitman.

-Tras años en las cruzadas, años de sangre derramada, dan como resultado la caída del líder de los herejes así como la toma de Tierra Santa, para celebrarlo los nobles celebraron una orgía que clamaría al cielo, que en castigo nos mando el cebo que nos guiaría a nuestra condena. –Con sobriedad y cierta tristeza la gárgola, toma aire para proseguir su relato. –Un hereje ridiculizado como bufón lleno nuestros oídos con la promesa de grandes tesoros, riquezas sin fin... –Isaac extiende sus garras para mirarse sus propias garras. -... seguimos sus palabras al pie de la letra y terminamos rescatando de un templo olvidado por el tiempo una gema, una antigua reliquia vampírica, el Corazón de la Oscuridad.

-¿El Corazón de la Oscuridad?... –Pregunta Dane.

-El Libro de Nod, la Biblia de los vampiros cuenta que el corazón pertenecía a Caín y con el podía separar cuerpo y alma, así como abrir las puertas de otros reinos... –Aclara Isaac. -... este la usó para rescatar y corromper las almas de los que después serian los padres de sus seis clanes... por nuestra codicia fuimos enviados por los vampiros, para los que trabajamos sin saberlo, en busca de dicha gema... y la trajimos de vuelta. –Añade apesadumbrado, mientras agacha la cabeza.

-¿Pero y el corazón?, ¿Qué pasó? –Apremia el caballero negro.

-Una vez en manos de los vampiros, estos usaron su poder para acabar con nosotros. –Sus ojos se abren llenos de terror. –Nuestras almas abandonaron los cuerpos que habitaban y viajamos por infinidad de mundos, mientras caíamos en un vacío sin fin. Observamos miles de infiernos. Todos perecieron menos yo.

-¿Rescataste la gema?

-Me creían muerto, como mis compañeros, pero yo fui mas fuerte, regrese del infierno y en un descuido les arrebate la gema, huyendo para llevársela al Circulo de los Nueve. –Isaac se encoge sobre sí mismo, como retorciéndose de un dolor. –Los nueve, eran poderosos hechiceros, decidieron crear a las gárgolas para proteger a la gema, pero necesitaban a alguien que las guiase... y yo fui el elegido.

Dane suelta las riendas de Valinor, para que este deambule libre por aquel pequeño ecosistema, mientras pregunta a su acompañante, sin dirigirle la mirada:

            -¿Cómo llegasteis a la abadía?

-La gema fue puesta bajo la custodia de fieros, pero leales,  guerreros nórdicos, que la llevarían a un templo santo, donde seria custodiada por monjes. –Isaac toma aire, suspirando profundamente. –Pero el destino quiso que cayeran por error en manos de un nobles francés, al que seguimos hasta la abadía.

Isaac da un gran salto, expandiendo sus alas, para caer sobre una roca, próxima a Dane, mientras es seguido por la mirada atenta de su este.

-¿Y que hay de ti?, ¿De donde salieron esa armadura y la espada de Ébano?, ¿Y que es de tu fiel Valinor?

-Muchas preguntas juntas hermano... –Sonríe Dane. –Aunque son fáciles de responder, todas a una; la armadura y la espada de ébano, fueron usadas anteriormente para defender el bien, llegaron al círculo para ser custodiadas y este deposito su poder sobre mis hombros, por ser el más joven y el que debería continuar la tradición de la orden.

Por un momento todo es silencio, pensamientos fugases cruzan la mente del templario, el ahora conocido como Dane Whitman agacha la cabeza apesadumbrado.

-¿Qué ocurre hermano? –Pregunta la voz de Isaac, proveniente de las sombras, en las que se mantiene.

-Falle Isaac, falle. –Se cruza de brazos, con expresión melancólica. –Quise servir al bien y me convertí en la mano ejecutora del diablo.

-Que no te pese tu error. –Apoya la gárgola. –Los cainistas siempre manejaron a su antojo a la humanidad, mezclándose entre nosotros y ocupando cargos importantes, nos convertían en sus peones.

-¿Pero cual es el objetivo de su juego? –Pregunta el joven templario, mirando hacia su compañero.

-Los cainistas llevan siglos tras el Corazón de la Oscuridad, pero se me escapa el porque. –Explica Isaac, mientras se desplaza hasta una rama baja, aun a la vista de Dane. –El Corazón puede abrir portales a otras dimensiones, pero solo las almas pueden viajar por ellos.

-Así fue como Caín tomó las almas de los mas tarde serian sus seis primogénitos, ¿No es así? –Pregunta el templario, acercándose  a la posición de Isaac. –Trajo de vuelta sus almas y las encerró en sus cuerpos corruptos, ¿No?

La gárgola se posa en el suelo, plegando sus grandes alas sobre la espalda y caminando con gesto pensativo, alrededor de su compañero.

-Según el Libro de Nod, Caín rescató el alma de seis nobles, que una vez formaron parte del Círculo de los nueve, como burla...

La luna llena brilla sobre la gran urbe nocturna de New York. Los coches patrulla vigilan las solitarias calles de esta gran ciudad que ahora duerme.

Bajo la tenue luz de una farola, que apunto esta de extinguirse entre parpadeos, dos jóvenes quinceañeros miran atónitos el interior de una escaparate que ha sido roto. Restos de cristales brillan a sus pies, mientras el gran cristal del que formaban parte, aun sigue resquebrajándose por un impacto reciente.

            -¿Que ocurre aquí chicos? –Una voz de ultratumba nace a sus espaldas.

Con la sangre paralizada en sus venas, por lo que hay en el interior de la tienda, los dos adolescentes, se giran temblorosos hasta el origen de la voz. Allí en medio de la calle y surgiendo de entre las sombras, se les acerca una figura amenazadora bajo la parpadeante luz de la farola. Una gran capa cubre su figura, oculta su rostro bajo una mascara, su nombre se escapa de los temblorosos labios de uno de los chicos...

            -Ha... Ha... Halcón... Nocturno. –Balbucea el joven.

Un rechinar de dientes se deja oír tras los jóvenes, que llama la atención del héroe. El estridente rechinar deja paso a un extraño sonido... como el roer. Halcón Nocturno se acerca firme y misterioso hacia los jóvenes, apartándolos con una mano se encamina hasta el escaparate, para ver lo que en el se esconde.

-Es la car... car... carnicera de mi pa... de mi padre, Halcón. –Tartamudea uno de los adolescentes.

-Marchaos a casa... –Indica el héroe enmascarado, acompañándose de un movimiento con su mano derecha. -... avisa a tu padre y que llame a la policía.

Tras las indicaciones del héroe los jóvenes ponen pies en polvorosa, rápidamente, desapareciendo de la escena de una manera fugaz. Halcón Nocturno comienza a acercarse lentamente hacia el escaparate roto, de la carnicería.

            -Eh amigo... ¿Puede entenderme? –Añade el héroe.

En el interior de la carnicería, una figura humana, cubierta con una especie de piel de lobo, devora un montón de carne cruda y sanguinolenta, que descansa a sus pies.

            -¿Puede entenderme? –Vuelve a preguntar Halcón.

La figura de fiero aspecto, gira la cabeza hacia el espectador de su festín. Dos ojos amarillentos y rabiosos brillan en la oscuridad, un gruñido como el rugir de leones inunda la escena, luego unas palabras como ladridos...

            -No soy tu amigo... –Gruñe el hombre. -... soy Perro Loco.

Tras estas palabras salta bestialmente sobre la figura del héroe, mostrando afiladas uñas y grandes colmillos, que brillan con el parpadear de la farola, en la oscuridad del interior de la tienda. Halcón Nocturno logra esquivar la dentellada de su enemigo, rodando hacia un lado, pero no evita que le marquen sus uñas.

            -Ese olor... –Añade Perro Loco, olfateando el aire.

El bestial ataque ha llevado a Perro Loco al centro de la calle, donde rápidamente toma una posición de ataque, detenida momentáneamente por un olor familiar, que llama su atención. Estos segundos son un respiro para Halcón Nocturno, que se incorpora comprobando que su enemigo ha logrado desgarrar parte su carne, en el hombro derecho.

-¡Vaya por dios!, ja, ja, ja... –Ríe Perro Loco, con gesto de fiereza, hacia el héroe. –¿Ahora juegas a héroes enmascarados Kyle?

-¿Cómo?... –Pregunta el renqueante héroe. -... ¿Quién eres?

-¿Ya te has olvidado de tu mejor amigo?... Aquel que siempre cuido de ti y al que dejaste morir para salvar tu asqueroso pellejo.

-¿Robert? –Balbucea Halcón Nocturno. -¿Robert Baxter?

Perro Loco salta hacia el héroe, con una vertiginosa rapidez, la carga de este lanza a Halcón Nocturno a través de los restos del destrozado escaparate.

-Mi venganza se muestra ante mí, ja, ja, ja, ja...  que irónico. –Se carcajea Perro Loco.

-Es... espera Robert, escúchame. –Exclama el héroe mientras trata de incorporarse, con el cuerpo dolorido y lleno de cortes.

Una sirena de policía se oye acercándose a la escena, un suave soplo de viento se levanta y cuando la policía llega el lugar esta desierto y nada queda de los dos contendientes.

La Torre Richmond, sede de la corporación del mismo nombre. Aunque lleno de laboratorios, salas de prueba y oficinas administrativas, la torre recoge en el piso 23 lujosos apartamentos que sirven de alojamiento a los extraños visitantes que está recogiendo la corporación, desde la poderosa y terrorífica Gárgola, pasando por el misterioso y legendario Caballero Negro, hasta llegar a la mortífera Sabra.

Son altas horas de la madrugada, pero la letal agente del gobierno israelí no duerme y deambula en pijama por el dormitorio, de aquel apartamento que le han asignado. Camina dando vueltas a la habitación, con impaciencia mira el reloj despertador, que descansa sobre la mesilla de noche, a la derecha de la cama, en la que hace poco descansaba... o trataba de hacerlo. El despertador esta ahora entre sus manos marcando las dos en punto de la mañana, con cierto pesar, recoge con su mano derecha su reloj de pulsera que se encontraba sobre la cama, para pulsar un pequeño interruptor en uno de sus lados... una lagrima se escapa por sus mejillas, cuando una explosión hace tambalearse todo el edificio.

            -Por ti, padre. –Susurra para sí misma.

Han pasado varias horas cuando el vehículo del presidente de la Corporación Richmond aparece en escena. Las fuerzas de orden público han tomado la zona y los bomberos casi han extinguido los principales focos del fuego. La zona se encuentra acordonada por la policía y mientras Kyle Richmond se queda estupefacto contemplando el edifico, los medios de comunicación comienzan a arremolinarse a su alrededor.

-Sr. Richmond, ¿Es esto fruto de un nuevo atentado islámico o producto de la rivalidad empresarial con Oscorp, Industrias Stark, o el Consorcio, de Wilson Fisk, principales competidores? –Pregunta una voz tras un micrófono del canal seis.

-¿Qué medidas tomara la Corporación Richmond? –Resuena otra voz en la marabunta de periodistas.

-¿Afectara esto a sus negocios con el gobierno?–Una nueva pregunta lanzada al aire.

Agentes de la seguridad interna del edifico, junto con policías uniformados de la policía, despejan el bullicio de periodistas que se agolpa junto al presidente de la corporación, mientras lo conducen dentro del perímetro de seguridad establecido por la policía. Los agentes de seguridad y del orden publico se separan de Kyle dejando a su lado solo dos figuras, que caminan junto a él, a su derecha e izquierda.

            -¿Qué ha ocurrido Jack? –Pregunta Kyle, al hombre de su derecha.

-El edificio fue atacado por un numero indeterminado de enemigos, hicieron saltar la segunda y tercera planta inutilizando los cuerpos de seguridad, ascendieron a las plantas mas altas del edifico pero no tomaron contacto con ninguno de los laboratorios o zonas de desarrollo...

-Buscaban algo o alguien en la planta veintitrés... –Añade el hombre a su izquierda. -¿Qué guardan allí?

-¿Quién es usted? –Pregunta Kyle mirando con recelo hacia su izquierda.

-Es el detective De Niro, señor Richmond, él esta al mando. -Aclara Jack.

-Encantado Sr. Richmond, pero no ha respondido a mi pregunta. –Apremia el detective.

El caminar de los tres hombres se detiene cuando llegan a la entrada del edifico donde se apostan varias ambulancias y coches de bomberos, que se encuentran terminando su labor. Kyle Richmond se muestra firme y austero respondiendo al detective de policía:

-Como sabrá detective De Niro, dado mi estatus y debido a compromisos y proyecto en común de mi corporación con el gobierno este incidente queda bajo la jurisdicción del ejercito y de mi propio cuerpo de seguridad, el Sr. Jack Turner... –Señalando al hombre de su derecha. -... esta hora al mando, gracias por su colaboración y por favor despeje a sus hombres.

El detective de la policía se marcha enojado y refunfuñando, mientras comienza a impartir órdenes de desalojo a sus hombres, los puestos de estos, en el cordón de seguridad de la zona, son cubiertos rápidamente por las fuerzas de seguridad de la Corporación Richmond.

            -¿Algún herido grave?, Jack. –Pregunta Kyle.

            -Bueno... algunos agentes...

-Que reciban todo tipo de tratamientos costeados por la corporación e indemnización para todos. –Interrumpe el presidente de la corporación. -¿Qué hay de nuestros invitados de la planta veintitrés?

            -Será mejor que lo vea usted mismo.

Jack Turner conduce a su jefe hasta el cerco de ambulancias, junto a la puerta de entrada, donde encuentra a Dane y Ruth, siendo atendidos.

            -¿Dónde esta Isaac? –Pregunta preocupado Kyle Richmond.

Un hombre se le acerca por detrás, caminan en silencio como flotando.

-Me temo que la mística y poderosa gárgola no podrá hablar con usted, Sr. Richmond. –Añade la voz del misterioso hombre, a espaldas de Kyle, haciéndole girar.

-¡Wong! –Se sorprende Kyle.

-Han secuestrado al señor Isaac, pero no se preocupe, mi señora ya trabaja en su búsqueda. –Exclama sobriamente el oriental.

 

-¿Cómo?, ¿Qué ha ocurrido? –Interroga Kyle.

-Cayeron como traídos por la noche, eran cientos de gárgolas atacando todas a una... –Explica el Caballero Negro. -... logramos contenerlas entre los tres pero había uno mas, parecía tener poderes... parecía leer nuestras mentes... –Dane se lleva las manos a la cabeza, cubriendo su rostro apesadumbrado. -... en un abrir y cerrar de ojos atacó a Isaac, fue como un pestañeo y todos desaparecieron en un segundo.

-Carnicero... así se llamaba. –Apunta con seriedad la agente israelí. –Era soberbio y no dudo en hacérnoslo saber.

-Bien... Jack que la división de informática busque todo lo que pueda sobre ese Carnicero, que los sistemas internos localizan algún tipo de baliza, si el ataque fue coordinado hubo de haber alguna señal que lo iniciara, así encontraremos nuestro agresor –Ordena el presidente de la Corporación Richmond.- Ah, y avisa  a Patsy.

Sharon despierta de un placentero sueño, entre aquellas sabanas suaves, que cubren levemente su cuerpo desnudo. Tras desperezarse, busca con su brazo derecho a su acompañante, pero sin suerte. Sorprendida de su ausencia, se incorpora levemente, observando luz tras la puerta medio cerrada de la habitación.

Cubriendo con la sabana su escultural cuerpo, la chica de cabellos dorados se levanta, emprendiendo camino a través del pasillo, que se extiende a las afueras de la estancia. Cegada por un segundo en la oscuridad, Sharon, puede ver luz al final del pasillo, la tenue luz la conduce entre las sombras, que reinan en él, hasta la cocina. Dubitativa y algo extrañada se asoma lentamente.

            -¿Patsy? –Pregunta en voz baja.

La también escultural figura de Patsy Walker, se erige allí, de pie frente a ella, levemente vestida con una diminuta camiseta deportiva, a modo de pijama.

            -¡Patsy!, estas caminando... –Se sorprende Sharon.

-Hace dos años tuve un accidente automovilístico y quede paralizada de por vida de cintura para abajo, nunca volvería a caminar... –Comienza explicar Patsy, sin girarse para mirar a su invitada, como vergonzosa. -... lejos de debilitar mi matrimonio, Robert, mi marido, prometió protegerme y cuidarme siempre... –Patsy se gira definitivamente, mirando a Sharon. -... Cuando Robert desaprecio Kyle cuido de mí y me ofreció someterme a una operación que me implantaría un chip neuronal.

-¿Un chip neuronal? –Pregunta extrañada Sharon, mientras se apoya sobre la pared, dejándose caer lentamente.

-Este chip estimularía mi cortex cerebral, haciéndome caminar de nuevo, los primeros meses el chip estimuló mis piernas a la perfección, pero no se quedo ahí... –La joven mira fijamente a su acompañante. -... en las ultimas semanas el chip a seguido desarrollando mi cerebro, dotándome no solo de fuerza y agilidad sobre humana, pero no quedo ahí, si no que ha ido mas allá aun...

-¿Mas halla?, ¿A que te refieres? –Pregunta sorprendida Sharon

Patsy camina hacia Sharon, pasando por su lado y deteniéndose junto a ella, pero sin mirarla a la cara.

            -Cuando estaba dormida, abrí los ojos y me encontré en un mundo espectral, vi las almas de muchos muertos flotando en un mar de olvido. –Reanudando su caminar, hacia las afueras de la cocina. –Pude ver como miles de almas luchaban por aferrase a esta realidad, ahora e de irme me necesitan en la Corporación Richmond.

Continuara...

GREENWICH VILLAGE. MI SANCTA SANTORUM.

Se acerca la resolución de  la saga “El Árbol del Conocimiento” y también la batalla contra los vampiros, mientras nuevos / viejos rostros comienzan a dejarse ver por aquí, como por ejemplo: Carnicero.

Bueno espero os guste y me mandéis buenas criticas.

Ben_Reilly11@Hotmail.com

PROXIMO CAPITULO: La Tumba del Inmortal.