“¡Daimon Hellstorm, el Hijo de Satán!, ¡la temperamental Valkiria!, ¡Jack Russell, el Hombre-Lobo!, ¡la demoníaca Gárgola! ¡Dragón Lunar, maestra de la mente! ¡La Gata Infernal! ¡Halcón Nocturno! Unidos para defender al mundo a su pesar.”

 Stan Lee y Action Tales presentan: The New Defenders

SANGRIENTO CREPÚSCULO  PARTE 3

Escrito por The Stranger/ Portada: Nememo

Anteriormente en The New Defenders: Una horrible visión por parte de Halcón Nocturno, avisa a los nuevos Defensores de lo que está ocurriendo en el mundo y que se ha llegado a conocer como el Crepúsculo de los Dioses. Tras discutir el tema, y que todos los miembros piensen en lo que pueden hacer, Loki les visita a todos, prometiéndoles lo que más desean si se unen a él; algunos, como Patsy Walker, no saben qué contestar, mientras otros como el Hijo de Satán y el Motorista Fantasma se enfrentan abiertamente a él; por su parte, Jack Russell descubre que está trabajando para alguien que se ha adelantado a Loki. Después de la visita de Loki, se reúnen de nuevo para discutir el plan de acción que una furiosa Valkiria tiene muy claro: van a la guerra.

Antes.

La asgardiana conocida por muchos como la Valkiria, esperaba pacientemente con los ojos cerrados en uno de los balcones de la parte más alta de la mansión del Hijo de Satán. Estaba sentada en un banco de piedra, elegantemente decorado con pequeñas cabezas demoníacas de piedra como pies; uno de tantos que había en la enorme mansión, cuya decoración parecía cambiar cada cierto tiempo, excepto las estancias principales como las habitaciones de los huéspedes. Para desgracia de algunos de los residentes que disfrutaban de las vistas de los balcones, como la Gárgola o la propia Valkiria, los balcones cambiaban demasiado habitualmente de lugar.

La guerrera había escuchado, como todos sus amigos y compañeros de equipo, la charla inicial que había tenido Loki con Daimon Hellstorm. Supuso que Loki había ido visitando a los demás, y como a Hellstorm, les había prometido muchas cosas. ¿Habría caído alguno de ellos? ¿Estaría de su parte el Motorista Fantasma, por sus hijos, o el Hombre Lobo por su condición salvaje? No lo sabía, y suponía que hasta que no bajase a hablar con el resto de su equipo, no conocería el resultado de las maquinaciones de Loki para separarles y conseguir a alguno de ellos. Lo que sí podía jurar era que la había reservado para el final, y por ello estaba allí, en ese balcón, serenándose, tranquilizándose, para evitar iniciar una pelea que podría acabar con todos ellos.

Había dejado su espada apoyada contra el banco, respiraba lentamente, con tranquilidad, intentando no pensar en su enemigo, el que estaba acabando con sus hermanos asgardianos, el que intentaba destruir su hogar natal, cuyo siguiente movimiento consistía en dividir a su grupo y enfrentar a sus miembros entre ellos. No, estaba claro que aunque lo estuviese intentando con todas sus fuerzas, no era una tarea fácil, pero debía hacerlo; Loki podría aparecer en cualquier momento para tentarla, no sabía de qué forma, pero estaba segura de que no podría mirarlo a los ojos sin intentar degollarle. Como eso podía suponer que Loki se enfrentase a ellos de frente y, por lo que les había contado Hellstorm, sabían que había cambiado hasta convertirse en algo mucho más poderoso de lo que era, no creía que eso les conviniese demasiado. ¿Un enfrentamiento directo contra un Loki con mayores poderes? No, no en ese momento, a pesar de lo poderosos que podían ser todos; por ello, estaba allí, con el fresco viento dándole en la cara, acariciando su cabello rubio, intentando tranquilizarse.

Sentía su corazón cada vez latiendo más despacio. Cerró y abrió los ojos con tranquilidad, y en uno de los breves movimientos que hizo, su mirada se topó con Loki, exhibiéndose ante ella con una tremenda sonrisa, con su nueva y terrorífica forma física.

-Al fin nos vemos las caras, Valkiria- saludó Loki, dios de las mentiras.

La mujer contó hasta diez, muy lentamente. Cuando se dio cuenta de que no servía de nada, agarró su espada, y se lanzó contra Loki. La estocada sacudió el espeso humo verde en el que se convirtió el dios de las mentiras. La Valkiria se volvió hacia atrás, y allí estaba Loki, con la misma sonrisa con la que se había presentado ante la asgardiana. La guerrera volvió a mover su espada en abanico, y Loki volvió a convertirse en una humareda verdosa que no podía ser herida.

           

-Deberías dejar eso de intentar matarme, o vas a meter en un problema a tus compañeros- advirtió Loki, como si hubiese leído los pensamientos de la Valkiria antes de llegar a ella.

La poderosa mujer se paró de repente. ¿Hasta dónde alcanzaban los poderes de Loki? ¿Era por su inteligencia, o le había leído la mente incluso antes de aparecer ante ella? ¿O lo tenía todo ganado? Halcón Nocturno había tenido una horrible y dolorosa visión en la que veía el fin de todo... ¿Y si ya había llegado? ¿Y si Asgard estaba destruida y Loki ya había ganado? ¿Y si había conseguido poderes mayores que los del propio Thor, señor de Asgard?

-Ya están metidos en un problema, creador de engaños- le espetó la Valkiria.

-No, aún no, aunque han hecho los deberes para ello, como dicen esos cachos de carne y huesos llamados humanos- Loki señaló la espada de su enemiga y movió su mano para indicar que la bajase-. He venido a tener una simple conversación.

-¡Sé a lo que has venido! ¡He oído tu conversación con el Hijo de Satán!

-Fue un imprevisto bastante molesto, sí- admitió Loki, todopoderoso-. Pocas cosas me sorprenden en el estatus de poder que ahora poseo, pero ese movimiento entre Hellstorm y Dragón Lunar fue fantástico. Una pena que ninguno haya decidido unirse a mí.

-Una pena para ti, sí.

-¡Para ellos, asgardiana!- Loki rió con su siniestra y característica risa; los dedos de sus manos se entrelazaron, como si cada segundo que hablase, fuese un momento aprovechado para maquinar-. Ya sabes lo que se acerca, y no puedes detenerlo.

-¿Crees que Asgard va a caer ante ti? ¿Cuántas veces lo has intentado?

-Muchas, pero esta es la definitiva. ¿No lo entiendes? Es el fin, poderosa guerrera. No hay más.

Y, en el fono de su corazón, mirándole con rabia, la Valkiria supo que estaba en lo cierto: Loki y los seres que se arrastraban desde los más profundos abismos iban a acabar con todo, y tenían todas las de ganar.

-Veo que lo comprendes- la mirada de Loki se volvió juguetona; estaba disfrutando del momento, y no iba a disimularlo-. ¡Hemos ganado ya! He obtenido la victoria incluso hoy, con tus compañeros... Ahora mismo no sabes si alguno de tus compañeros se ha unido a mí, o en cuales de ellos he plantado la semilla de la duda. ¡Ah, es la más dulce de las semillas! La que me alimenta, la que me da fuerza...

-Aún podemos hacer mucho contra ti- la Valkiria  alzó su espada levemente-. Podemos acabar contigo.

-Eso no solucionaría nada- afirmó Loki-. Me sorprende que sigas aquí y no en Asgard, donde tus hermanos, amigos, compañeros, y familiares más cercanos, mueren y caen por su patria...

-¡Ni lo intentes!- gritó la Valkiria, terriblemente enfadada; se habían acabado los momentos de sosiego, si es que los había alcanzado antes-. ¡Sé lo que intentas, y antes te arrancaré la cabeza de cuajo, y a la de los seres que te han dado esos oscuros poderes!

-Dudo mucho que tengan algo parecido a una cabeza- bromeó el dios-. Entiendo que no me creas, y que estés enfadada. Comprendo, incluso, que guardes esperanza hasta el último momento, pero es el fin, para todos; dioses, humanos, asgardianos... Todos caerán ante las garras de los dioses primigenios, mientras yo les conduzco a la victoria.

-Mientras me quede una brizna de vida, estaré aquí para detenerte a ti, y tu impío ejercito de criaturas monstruosas- afirmó la guerrera sin titubeos. No lograrás que cese en mi misión de dirigir este equipo de bravos guerreros hacia la defensa de la Tierra, proclamador de mentiras.

-¿No? Pensaba que podía confundirte un poco, guerrera- Loki dejó escapar una leve risita-. Ya estás lo bastante confundida; pensaba que sólo necesitarías un leve empujón.

-Conseguirás más que un empujón si sigues aquí- amenazó Valkiria.

-¡Oh! Puede que si te lo muestro...

Loki se movió con rapidez, se abalanzó hacia la Valkiria, y antes de que la asgardiana pudiese reaccionar ante el supuesto ataque, colocó una de sus garras en la cabeza llena de pelo rubio de la mujer. No pretendía hacerle ningún daño, al menos, no físico, y no en ese momento; pretendía mostrarle lo que él veía.

La Valkiria fue a revolverse ante el tacto seco de la garra del dios en su cabeza, cuando un torrente de imágenes se abrió paso en su cerebro. Abrió los ojos, claramente sorprendida y desbordada ante lo que estaba viendo; su boca se abrió en un rictus de leve dolor, y un grito ahogado salió de su garganta. Las imágenes se fueron haciendo más claras, aminoraron su velocidad en la mente de la guerrera, y la sorpresa fue dando paso al horror cuando comprendió lo que estaba viendo.

La primera escena transcurría en un enorme campo de batalla. Los cuerpos yacían por todas partes. La sangre rodeaba toda la zona con su vital y característico aroma; los trozos de cuerpos se dispersaban alrededor de los cadáveres a los que habían pertenecido. La Valkiria se encontraba en medio de toda aquella matanza, observando, horrorizada, la masacre que la rodeaba. Poco a poco se fue dando cuenta a quienes pertenecían aquellos cadáveres: todos eran dioses de diferentes panteones, desde el griego hasta el egipcio. Todos dioses muertos, destrozados, masacrados, mutilados... Una matanza como la que jamás había visto nadie.

El escenario cambió, y la Valkiria se encontró en Asgard o, al menos, en las ruinas de lo que había sido su hogar. Cientos de miles de cuerpos de asgardianos se diseminaban por todas partes; reconoció a varios compañeros de armas, y entre sus cuerpos sin vida, observó los cadáveres de niños, ancianos y mujeres indefensas que apenas habían tenido tiempo de gritar de horror ante los monstruos que las habían masacrado.

Un nuevo cambio de lugar, y pudo ver el planeta Tierra como si fuese una pequeña canica sujeta en el universo por hilos invisibles. El bello planeta azul fue cambiando de color; la Valkiria observaba como, poco a poco, las manchas verdes y marrones que eran continentes y países, se fueron transformando en zonas negras, quemadas, y en las que apenas quedaba algo de vida. El azul del planeta cambió hasta convertirse en una oscuridad insondable, infinita y tan antigua como el propio cosmos. Antes de desaparecer la nueva visión, la Valkiria escuchó gritos inhumanos y de antiguos seres que provenían de la nueva Tierra.

En las nuevas imágenes, la Valkiria podía ver a alguien sentado en el trono de Asgard, una figura oscura, que se acomodaba en el antiguo trono de Odín como si hubiese sido suyo desde siempre. La guerrera se acercó, solo para que el rostro de Loki se revelase como perteneciente a la figura que ocupaba el puesto de rey de Asgard y de los dioses asgardianos. Alrededor del trono había una serie de cabezas cercenadas clavadas en largas y grises estacas; la Valkiria reconoció las cabezas de los Tres Guerreros, de Bill Rayos Beta, del mismísimo Odín, y del propio Thor, nuevo rey de Asgard.

Loki retiró la mano de la cabeza de la Valkiria, justo antes de que ésta pudiese escuchar las risas del dios de las mentiras en las extrañas visiones. Las piernas se le doblaron, y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no caer de rodillas ante Loki; era lo último que iba a hacer en su existencia, y no le iba a dar ese placer a aquel manipulador.

-Ese es el resultado de todo esto- afirmo Loki, rompiendo el siniestro silencio que se había levantado entre los dos asgardianos-. Lo que has visto puede ser el futuro, o puede haber pasado ya, o puede estar pasando ahora mismo. Je, tu decides.

-Eres un mentiroso...- fue todo lo que pudo decir la Valkiria, sin saber realmente en qué creer; el miedo por las imágenes que había contemplado era lo único que le parecía real en ese instante.

-Sabes que no. La mentirosa eres tú, aquí encerrada en esta patética bola de barro, dirigiendo a unos seres mezquinos que se creen héroes- Loki torció su grotesca boca en un gesto de desprecio-. No voy a engañarte, puesto que ya has escuchado mi conversación con el Hijo de Satán, y al ser asgardiana me conoces; además, poco a poco entiendo que la verdad puede hacer más daño que una mentira bien dirigida, aunque los engaños entran dentro de mi naturaleza. Pero te digo la verdad cuando confieso que me das asco; tus hermanos muriendo en Asgard, tus compañeros de armas combatiendo y tú aquí, quieta, defendiendo a los débiles, cuando deberías estar venerando a los fuertes. Me das asco, como asgardiano, y te lo digo yo, futuro rey de Asgard.

La Valkiria quiso contestar, pero sabía que Loki estaba en lo cierto; ella era asgardiana, y aunque obedecía las ordenes de Thor al estar en la Tierra e intentar protegerla de las amenazas sobrenaturales junto a sus compañeros defensores, la asgardiana que era le instaba a volver a casa y combatir y quizá morir junto a sus vecinos y amigos. No podía culpar a Loki de estar utilizando algo que era verdad; tan cierto como que el dios de la mentira estaba frente a ella, con otro aspecto, pero la misma malvada e insidiosa esencia.

-Nunca serás rey de Asgard- la furia se abrió camino en la mente de la guerrera-. ¡Nunca!

-Ya has vito las imágenes, querida- replicó Loki.

-¡Mentiras! ¡Cómo las que siempre cuentas!

-Sabes que no, y me he demorado demasiado contigo, compañera asgardiana- Loki comenzó a andar alrededor de la Valkiria sin dejar de hablar-. Te traigo un trato, y ya sabes cuál es el precio.

-Unirme a ti, contra mis amigos y compañeros- la Valkiria le miró como si fuese escoria-. Eso no es ningún trato...

-No, contigo va a ser diferente. Eres asgardiana, y te respeto, todo lo que puedo respetar a una perra como tú, guerrera. Sé que estarías encantada de morir en esta guerra que ya está ganada, y subir al Valhalla, donde te recibirían como una brava guerrera. Lo sé, soy asgardiano, y conozco cómo pensáis las idiotas como tú.

-Entonces ya tienes tu respuesta, monstruo- escupió la mujer.

-Cuando acabe todo esto, el Valhalla también será mío, y lo usaré como letrina para los que me acompañen en la victoria, como pozo sin fondo para los cadáveres, y como ciénaga para los restos de los antiguos dioses que me han bendecido. No, no quiero que te unas a mí... Salvaré a quienes tú quieras que salve, Valkiria; amigos, familiares, compañeros... Tendrás tu propia porción de Asgard impoluta, toda para ti, para hacer lo que tú quieras, y la única condición que tengo para ti, sólo te reportará beneficios... ¡Sé mi reina!

Los ojos de la Valkiria se abrieron tanto como cuando recibió las imágenes que le había enseñado Loki sobre la matanza de dioses, la destrucción de Asgard y de la Tierra.

-Sí, quiero que seas mi reina- Loki se pasó su asqueroso lengua por sus resecos labios-. Todo rey necesita una, y busco a una mujer como tú, que sea una guerrera, y merezca estar a mi lado, observando el universo por encima del hombro. Salvaré a quien tú quieras, te daré lo que quieras de Asgard, y te pido fidelidad absoluta, a mi lado, para cuando esto acabe. ¡Acepta, arrodíllate! ¡Ni siquiera debes dejar de combatirme durante esta guerra! Mi reina nunca debe dejar a un lado la batalla, pero debes aceptarme. Es un buen trato, Valkiria.

-Me propones que, una guerrera como yo, se una a un cobarde como tú- la Valkiria tenía su respuesta para Loki desde el primer segundo tras su nacimiento-. Antes de unirme a ti, de cualquier manera, moriría cien veces, y soportaría la vergüenza de acabar en Hel, en vez de en el Valhalla, donde me esperaban mis amigos guerreros. Sólo por estar proponiéndomelo, te has ganado el placer de morir a manos de mi espada, mentiroso.

-Típico de una perra como tú- Loki parecía más decepcionado que enfadado.

-Oye esto, dios de las mentiras y los engaños- la Valkiria le apuntó con un dedo-. Puede que no sea yo quien te rebane tu asquerosa cabeza, pero estaré allí para verlo; tenlo por seguro. El Hijo de Satán tenía razón en una cosa: dale recuerdos a Thor cuando acabe contigo, otra vez.

-Tranquila, Valkiria. Te concederé el honor de colocar tu cabeza en una pica cercana a la cabeza de mi hermanastro.

Loki desapareció en un simple parpadeo, tal y como había llegado. La Valkiria trastabilló hacia atrás, aún con las horribles imágenes de carnicería en su cerebro, y se sentó en el banco que había ocupado segundos antes de la llegada de Loki. Tenía cosas en las que pensar, pero de una cosa estaba segura: la guerra estaba servida.

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Ahora.

La Valkiria se recostó en el mullido sillón de piel, satisfecha de haber confesado la visita que había recibido de Loki a sus compañeros, quienes habían oído el relato de sus labios con autentico interés. Una vez contado, y tras el anuncio que había pronunciado al entrar en la sala, poco más había que decir, pero tenían que dejar algunas cosas claras, según los pensamientos de la guerrera asgardiana.

-Así están las cosas- afirmó la Valkiria, dispuesta a que alguien dijese algo.

-Eso parece- Kyle Richmond fue el primero en reaccionar.

-¿Qué planes hay?- preguntó Dragón Lunar.

-Es algo muy sencillo- la Valkiria se levantó, dispuesta a dejar las cosas aún más claras a sus compañeros de equipo-. No vamos a salir de la Tierra, así de simple. Haremos la tarea que nos encomendó Thor, para la que nos reunió el Doctor Extraño: proteger el planeta contra amenazas como las que ahora la amenaza, Loki, y los antiguos dioses que le han dado sus poderes.

Jack Russell y Kyle Richmond se miraron levemente cuando pronunció el nombre de Stephen Extraño referido a que fuese él quien los había reunido. Notaron que Hellstorm también los miraba; los tres sospechaban muchas cosas sobre el Hechicero Supremo, pero ni era el momento ni el lugar para aclararlas. Y menos con algunos de sus compañeros que adoraban al buen doctor.

-¿Alguien en desacuerdo?- preguntó la Valkiria.

Al no responder nadie, la guerrera prosiguió.

-Loki nos ha tentado a todos; sabemos la versión de Hellstorm, y no queda menos que alabarle por su decisión, puesto que el ofrecimiento de Loki ha sido bastante apetecible. También sabemos la mía, contada de mis propios labios y, supongo, que a todos los demás también os ha ofrecido algo a cambio de vuestra obediencia.

-No te equivocas- rezongó Johnny Blaze.

-En mi caso tampoco- respondió Dragón Lunar-. Aunque jamás tuvo ninguna posibilidad conmigo.

-Una más a la lista, ¿verdad, guapa?- bromeó Jack Russell, recibiendo, por respuesta, una airada mirada de la telépata-. A mí también me ha venido con tonterías y falsas promesas. El rollo de siempre con Loki.

-Conmigo también se ha esforzado- Kyle gesticuló una pequeña sonrisa amargada-. Me ofrecía algo bastante tentador, pero tuve que declinar la propuesta, muy educadamente, eso sí.

-Eso no nos va a impedir patearle el culo de aquí al siguiente panteón- aseguró Russell.

La Valkiria se fijó en que, ni la Gárgola, ni Patsy Walker habían respondido. ¿No los había tentado a ellos o, para su desgracia, habían caído en las redes del dios del engaño? En el caso de la Gárgola, gran compañero de armas y amigo, sabía que no; la guerrera conocía bien que podría ser el único deseo de su amigo, y quedaba constancia, ante sus ojos de que no se había cumplido: la Gárgola seguía siendo un monstruo en apariencia.

¿Y Patsy Walker? ¿Había caído? Era humana, y sabía bien que los seres humanos solían arrodillarse ante sus deseos y más bajas pasiones; siempre había sorpresas, como Kyle Richmond, pero tampoco podía asegurar que Patsy, la más reacia a estar en los nuevos Defensores, no había aceptado el trato del hermanastro de Thor.

-Guardo un gran respeto hacia todos vosotros, así que no indagaré más; ni siquiera preguntaré qué os propuso Loki- la Valkiria miró con el rabillo del ojo a la Gárgola y Patsy Walker, quien no se separaba de Dragón Lunar; tenía los ojos algo enrojecidos, como si hubiese llorado-. Sin embargo, para la misión que debemos llevar a cabo ahora que ese odioso dios del engaño está lejos, debo pediros, a los que hayáis aceptado lo que os ofrecía, o a aquellos que no estéis seguros de lo que estamos haciendo, que os vayáis de aquí. No se os guardará rencor, ni habrá ninguna enemistad de por medio.

Nadie se movió de su sitio, a pesar de que Kyle Richmond pareció percibir cierto nerviosismo en Patsy Walker. Pensó que podía hablar con ella más tarde, pero le alegró que no se moviese de su sitio, como prueba de que la raza humana aún tenía esperanzas con personas como ella o él mismo.

-Nadie se mueve de aquí, jefa- afirmó Hellstorm-. Ahora, dinos que debemos hacer.

La Valkiria asintió, no sin antes esgrimir una sonrisa de satisfacción; ninguno de ellos se había ido, es más, la determinación que les movía parecía ser mayor que antes de la llegada de Loki. En pocas palabras, se sentía tremendamente orgullosa de ellos.

“Son dignos del Valhalla, todos y cada uno de ellos”, pensó la asgardiana.

-Podríais cenar con el mismo Odín, amigos- admitió en voz alta.

-Espero que tenga hamburguesas, porque me muero de hambre- bromeó Russell; después, se puso serio-. No soy un hombre de honor, al menos, intento serlo, y creo que debo darte las gracias por lo dicho... Por mí, y por todos.

Todos asintieron, y la Valkiria sintió aún más orgullo dentro de su pecho.

-Basta de tonterías sentimentales- gruñó Blaze, a pesar de que también le habían llegado las palabras de su líder-. Quiero saber qué vamos a hacer con Loki.

-Según la visión de nuestro compañero Kyle, antes de que Loki llegase con sus falsas mentiras, el mundo está siendo atacado. Mi charla con Loki, así me lo ha dejado claro, y creo que sólo hay que ver la rojiza bóveda celestial que nos envuelve para tener por seguro que la Tierra está siendo atacada.

-Sí, es lo que contemplé en mi visión- intervino Kyle.

-Haremos equipos de dos personas, y nos encargaremos de las diversas amenazas que ahora mismo pueblan la Tierra- la Valkiria señaló a Hellstorm--. Daimon puede transportarnos rápidamente gracias a sus poderes, y algunos podemos volar de diversas formas. Estaremos allí donde se nos necesite, donde las tropas de Loki y sus dioses antiguos amenacen las vidas de los hombres y mujeres de este mundo.

-El mundo está siendo asolado por diversas amenazas medioambientales- Kyle volvió a intervenir-. Creo que podríamos ayudar también a la gente, es decir, sin meternos en peleas, ni nada por el estilo.

-Estoy de acuerdo- admitió la Valkiria-. Tendremos que ver quienes vamos a por unas amenazas y quienes a por otras.

-¿Cómo las detectamos?- preguntó la Gárgola-. Quiero decir, tenemos el televisor, donde están dando las noticias, que no para de anunciar lo que está ocurriendo, pero habrá sucesos de los que no informen...

-Bien dicho, compañero- la Valkiria sonrió a Isaac Christians y éste le devolvió la sonrisa-. A eso iba ahora. Usaremos algunos de nuestros poderes para detectar esas amenazas concretas y escondidas. Kyle tiene sus visiones, y Patsy puede detectar las fuerzas sobrenaturales. Johnny Blaze y el propio Hellstorm tienen un fuerte contacto con lo sobrenatural, y pueden localizar y perseguir con facilidad lo sobrenatural.

-Pero todo tiene un límite- respondió Blaze.

-Tiene razón- añadió Kyle Richmond-. Sí, mis dolorosas visiones pueden ayudar, pero tienen un limite, y supongo que el poder de detección de  lo sobrenatural de Patsy también. Mis visiones no lo recogen todos, sino la maldad que está a punto de producirse.

-Creo que sé lo que nuestra jefa quiere decir- intervino Hellstorm-. Dejaré que continúe.

-Gracias, Daimon- agradeció la guerrera-. Sí, sé perfectamente que vuestros poderes tienen límites. Tampoco pretendo que tú, compañero Richmond, debas tener dolorosas visiones para poder ponernos en marcha. Compartimos tu sufrimiento cada vez que una de tus agónicas visiones corta tu mente por la mitad.

-Gracias...- respondió Kyle; se encontraba bastante sorprendido por el comportamiento cercano que estaba teniendo la guerrera, cuando solía ser bastante fría y distante. Supuso que, encontrarse con que ninguno de ellos la había abandonado, les había situado más cercanos a ella de lo que nunca se habría podido esperar la propia asgardiana.

-No sé si lo habéis notado, pero desde que comenzó todo esto, las barreras sobrenaturales se resquebrajan poco a poco. La línea entre lo natural y lo sobrenatural, el mundo del más allá y la Tierra, los de aquí y los del otro lado, se está rompiendo poco a poco- la Valkiria parecía no encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que estaba ocurriendo, lo que sentía que estaba pasando-. Las grietas entre mundos se hacen cada vez más y más grandes, y los mundos se están entrelazando. No puedo notarlo totalmente, puesto que mi esencia asgardiana está aquí en la Tierra, conmigo, de manera completa, pero supongo que, algunos de vosotros o todos, sí podéis estar notándolo.

Algunos de sus compañeros parecieron entender lo que estaba tratando de decirles, mientras que otros no lo tenían tan claro, aunque sus pensamientos se acercaban bastante a la realidad.

-Lo que nuestra líder quiere decir, es bastante simple- Hellstorm se levantó-. En pocas palabras, nuestros poderes están aumentando.

-Exactamente eso- afirmó la Valkiria.

-Kyle, por ejemplo- Hellstorm le señaló-. ¿Qué viste en tu visión?

-Ya os lo conté- respondió el millonario.

-¿No viste más de lo que esperabas?- Hellstorm negó con la cabeza, y replanteó la pregunta-. ¿No viste más de lo que deberías ver?

Kyle pensó durante unos instantes. Poco a poco su expresión fue cambiando hasta dar a entender a los demás que había entendido lo que Hellstorm le estaba sugiriendo.

-Vi demasiado...- confesó el millonario.

-Exacto- Hellstorm se volvió hacia los demás-. Puede que la Valkiria y Blaze no lo haya notado puesto que su esencia sobrenatural está aquí, quiero decir, es pura, en consonancia con su forma humana. Dragón Lunar tampoco debería haber notado nada puesto que sus poderes no son de origen sobrenatural o místico. ¿Estoy equivocado?

-No lo estás- sentenció Dragón Lunar-. No he notado nada de lo que dices.

-Y, aunque lo hubieses notado, no sería algo claro hasta que no usases tus poderes- el Hijo de Satán volvió a señalar a Kyle-. Nuestro amigo no lo ha notado hasta que ha tenido una visión, pero no es algo que podamos percibir con exactitud, es más como... como una sensación; algo leve, que se intuye, como una pequeña presión en el pecho, como una mano que te acaricia en el estomago, y que se convierte en un puño que golpea cuando usamos nuestras habilidades sobrenaturales.

-Es cierto- la Gárgola le dio la razón, como estaban haciendo todos-. En mi caso es como si estuviese a punto de saltar por nada. Me siento más irascible que de costumbre, e incluso como si tuviese más fuerza, y pudiese volar a mayor velocidad...

-Ninguno de nosotros hemos usados nuestros poderes desde que el cielo se puso rojo- siguió Hellstorm-. Sólo Kyle, y ya pudimos comprobar lo que ocurrió: nos dio detalles hasta del color de la sangre de algunos monstruos, y perdonad la exageración.

-Tiene sentido- Jack Russell asintió varias veces con la cabeza-. Las barreras dimensiónales se rompen, y nuestro mundo... bla, bla, bla bla... Todo lo que ha dicho la jefa, vaya.

-Nuestra bella jefa, aquí presente, pretende decirnos que usemos nuestras habilidades aumentadas para localizar los focos de maldad, y acabemos con ellos- Hellstorm miró a la asgardiana, quien asintió, dándole la razón, por enésima vez ese día-. Aprovechemos nuestros poderes aumentados mientras duren, eso sí, intentando controlarlos.

-¿A qué te refieres?- preguntó Blaze.

-Ya habéis oído a la Gárgola y, probablemente, por mucho control que tenga Jack Russell sobre su parte humana...

-Me está entrando hambre- Russell sonrió de manera enigmática-. Tranquilos, hay muchos demonios que comer.

-Yo mismo siento algo dentro queriendo salir- Hellstorm evitó mirar a Patsy-. Probablemente, parte de mi alma oscura, que ya creía controlada por completo.

-Todo privilegio trae consigo una responsabilidad- rezó Kyle Richmond-. Puedo ver más, pero tener más dolor.

-Yo podría llegar a alcanzar el poder ilimitado que tengo en mi mundo infernal, pero a un alto precio- admitió Hellstorm, con gesto serio.

-Esperemos no llegar a eso- confesó Dragón Lunar-. Ya tenemos bastantes problemas como para enfrentarnos entre nosotros.

-Como si eso fuese raro- contestó Russell.

-¿Y qué hacemos entonces?- preguntó Blaze, volviendo al tema original.

Antes de que la Valkiria pudiese contestar, Kyle Richmond cayó al suelo entre gritos y convulsiones, agarrandose la cabeza como si le fuese a explotar en cualquier momento. La asgardiana se agachó a por su compañero junto a la Gárgola, mientras los demás observaban, preocupados, lo que estaba ocurriendo: otra de las visiones de Kyle, esperaban.

Después de unos agonizantes momentos, y comprobar que le salía sangre de la nariz, Kyle se dejó ayudar por la Valkiria. Mirándola con el horror pintado en sus ojos, supo que había llegado el momento de actuar.

-Ya tenemos algo que hacer- afirmó, intentando recuperarse del brutal dolor.

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Nueva York.

El centro comercial más bien parecía salido de la más terrorífica película de terror parida por un cineasta, que un lugar de ocio, compras, y largos paseos esquivando personas que se arremolinaban por todas partes. Una vez, hacía unas cuantas horas tan solo, lo había sido, pero lo que quedaba era como una especie de pesadilla.

La mayoría de los escaparates de las tiendas habían sido destrozados, y sus restos descansaban en el suelo, entre las numerosas bolsas y los charcos de sangre que se encontraban desperdigados por doquier. Los cuerpos que habían vertido dicha sangre ya no estaban, y el lugar que los guardaba no era conocido por los pocos supervivientes que quedaban en el centro de esparcimiento y compras.

Todo comenzó con un temblor ante el cual, las personas que estaban dentro del centro comercial, habían salido de él a toda prisa; las que estaban en la parte más profunda del lugar habían corrido hasta las tiendas, ocultándose en el interior de éstas. Después, cuando todo dejó de temblar, y con sólo algunos mínimos desperfectos materiales, empezaron a llegar las criaturas, salidas de los agujeros que se habían abierto en el suelo de algunas partes del recinto. Eran pequeñas, no mayores que un niño, andaban a cuatro patas, eran de color negro, como si les hubiese tirado alguien un cubo de aceite por encima, y sus ojos eran como de insecto y amarillos. No eran muy gruesos, sino más bien delgados, y sus cabezas completamente redondas se veían adornadas con caras que solo contenían ojos, y una pequeña boca llena de dientes afilados como cuchillas.

En apenas una hora, hicieron huir a todos los que estaban dentro del centro comercial que, para su sorpresa, se habían quedado dentro; el pequeño terremoto había derribado varias columnas decorativas, y trozos del techo sobre las principales salidas del centro comercial. Estaban atrapados, y las criaturas no tardaron en aprovecharse de ello; para sorpresa de los que, inteligentemente, habían decidido no armar demasiado jaleo y esconderse, los extraños seres no mataron a todas las personas con las que se encontraron, sino que se alimentaron de algunas, y después, empezaron a llevárselas a alguna parte. No sabían dónde, por supuesto, pero suponían que a algún lado al que no les gustaría ir. Los gritos de las presas de las criaturas chillonas eran lo último que escuchaban de esas pobres personas que, como ellos, se encontraron en el peor momento en el peor lugar.

Una de las plazas que había dentro del centro comercial, y en la que iban a parar cuatro grandes y largas escaleras mecánicas, estaba totalmente desierta, o eso les pareció en principio a los dos hombres que habían estado escondiéndose de tienda en tienda desde que empezó todo. En ese momento, estaban dentro de una tienda de ropa deportiva; asomaron sus cabezas por encima de un montón de zapatillas deportivas tiradas, y observaron con atención la enorme plaza.

-Creo que tenemos vía libre- dijo el más delgado de los dos, de cabeza rapada, camiseta blanca sin mangas bajo una gastada sudadera gris, y pantalones vaqueros demasiado anchos para su delgadez.

           

-John, creo que lo que te metes te afecta demasiado- el segundo, de pelo castaño oscuro y bien recortado, de mirada decidida, jersey negro, y pantalón vaquero, sujetaba una de sus dos pistolas; la segunda, la llevaba sujeta con la correa de su pantalón tras su espalda-. ¿No ves a ese?

           

El llamado John se asomó un poco más, y observó el lugar que le señalaba; efectivamente, allí había una criatura, cerca de una columna destrozada pero aún en pie, cumpliendo su objetivo. Estaba de pie en una de las barandillas próximas a la columna, en la segunda planta de la plaza, mirando a un lado y a otro, probablemente, buscando más victimas.

-Puedes atraer a ese bicho hacia aquí y pegarle un par de tiros- murmuró John.

-Y así atraer a los demás. Gran idea.

-Ups, tienes razón.

El del pelo castaño miró a John, negó con la cabeza, y se puso a observar, otra vez, a la criatura.

“Me llamo Parker Robbins, y no soy el mejor tío que os hayáis encontrado. No voy a negar que he hecho cosas malas, pero... Oh, vamos, no me miréis así, que ninguno sois hermanitas de la caridad. ¿El bicho ese negro? No es cosa mía, creedme; yo soy solamente un criminal que intenta ganarse la vida en esta locura de ciudad que es Nueva York. Robo un poco allí, otro poco allá; algún encarguito por aquí, y otro por allí. Lo intento hacer lo mejor posible, sin hacer daño a nadie... Bueno, haciendo el menor daño posible, para qué vamos a engañarnos. Ya os dije que no soy un buen tío, y me importa una mierda lo que penséis. Soy Parker Robbins y soy un criminal que intenta escalar hasta ser un autentico cabronazo con poder”

-Vamos, Parker- John le dio un codazo, indicándole que el monstruo acababa de irse-. Ya podemos...

-John, tío, mira de nuevo- Parker observó movimiento tras la columna-. Sigue ahí, esperando, dispuesto a comerse a gilipollas como nosotros.

-Lo siento...- susurró John.

“El tipo que tengo quejándose a mi lado, totalmente acojonado (como si yo no lo estuviera, je), es John King, mi primo, mi mejor amigo, y mi mejor socio. Nunca se lo diría a la cara, al menos, si no me pongo en plan casa de la pradera, pero me importa más de lo que podría decirle. Siempre ha estado ahí, y yo he estado ahí siempre para él. Le pagué la clínica de rehabilitación para su alcoholismo, y aunque es débil, parece llevarlo bastante bien. La metadona le ayuda, pero es algo que ya está dejando, y tampoco me preocupa mucho. Es mi socio, es mi amigo, y es mi familia. ¿Qué más puedo pedir? ¡Ah, ya! Salir vivo de esta mierda sobrenatural en la que me he metido, pero de eso estoy seguro... o no”

-Ahora, John- Parker asintió-. Recuerda que tenemos que llegar a la parte de arriba, pero antes tenemos que pasar por unas cuantas tiendas más.

-Sí, sí- John King asintió, asustado-. Vamos a la de electrodomésticos, pero ten preparadas tus pistolas por sí acaso.

“Mis dos pistolas. Mis queridas. Son parte de mí, prácticamente; por supuesto que las tengo preparadas, John”

-¡Ahora!- exclamó Parker.

Los dos corrieron con todas sus fuerzas los metros que separaban la tienda en la que estaban hasta la siguiente en la que tenían que estar. Entraron como una exhalación por las puertas de cristal destrozadas y que ya habían dejado de abrirse solas, y se ocultaron tras varios grandes frigoríficos caídos. Esperaron unos interminables minutos, y volvieron a asomarse. Mientras vigilaba, Parker se entregó de nuevo a sus pensamientos.

“Toda precaución es poca. Hemos visto a esos bichos atrapar a gente que estaba escondida y había salido para escapar. Tienden trampas, son listos y tienen hambre, aunque ya hace bastante rato que no comen, sino que se llevan a los que pillan. Creo que somos los únicos que quedan por esta zona. Nos vino bien ver como se llevaban a los demás; siempre hay que sacar provecho de esas cosas. ¿Qué? Quiero sobrevivir; tengo una mujer preciosa llamada Sara que me espera en casa con un pequeño Parker Robbins dentro de ella, y una amante de categoría a la que tengo que ir esta noche. Ya os dije que no era un buen... ¡Estoy harto de repetirlo! Prefiero recordar cómo empezó todo este rollo”

-¿Preparado, Parker?- preguntó John.

-Hasta la tienda de peluches de ahí- Parker señaló el establecimiento-. Una, dos, y... ¡Tres!

Salieron corriendo de nuevo como si fuesen más rápidos que el viento. A los pocos segundos, se metieron en la tienda, se lanzaron sobre un montón de peluches quemados por pequeños fuegos que hasta hacía un rato había encendidos, y repitieron lo que habían hecho en las anteriores tiendas. Comprobaron que no había ningún monstruo por las proximidades, pero querían asegurarse, así que se quedaron allí durante unos minutos más.

“No le di demasiada importancia a que el cielo se volviese rojo; estamos en Nueva York, y aquí ocurren muchas cosas raras. Tenía un trabajo con John, justo hoy, aquí, en el centro comercial. Íbamos a atracar el banco que hay dentro, justo en la galería paralela a esta y lo teníamos todo planeado cuando... Un jodido terremoto, y después esos bichos. No hay más que contar, salvo que esos monstruitos nos han puteado a base de bien. El dinero que íbamos a coger, nos podía proporcionar un paso más hacia lo más alto, y ahora no lo tenemos. Nada de dinero, a menos que nos arriesguemos a volver y encontrarnos con algún monstruo de esos. Así que, ni dinero, intentando sobrevivir, y yo preocupado por mi mujer y el pequeño Parker que debería nacer algún día. Lo que parecía ser un buen día, se ha convertido en la mierda de la semana”

-Vamos ahora hacia la escalera, John- Parker revisó bien la segunda planta de la plaza.

-¿Seguro?

-Completamente. Tenemos que encontrar una salida, ya te lo dije, y en esta planta están todas bloqueadas.

-Uf, habrá que correr mucho.

-Sí, el tabaco nos va a pasar factura- Parker tragó saliva-. A la de una, dos, y... ¡Tres!

De nuevo, salieron como corriendo moviendo las piernas a la máxima potencia. Ninguno de los dos vio la grieta que había a unos metros de la tienda de peluches, justo antes de topar con la escalera mecánica estropeada que conducía a la segunda planta.

En cuanto pisaron la grieta, todo se abrió bajo sus pies, conduciéndoles a un a negrura que no parecía tener fin, hasta que se golpearon contra el suelo que les esperaba. Ninguno de los dos gritó en su corto trayecto hacia abajo.

-Mierda... Tengo el culo destrozado- se quejó Parker.

-Eso dijo ella- bromeó John, soltando una leve risa en la oscuridad.

-Joder, John, menudo momento para tontear- Parker se levantó, a pesar de no ver nada, y también rió-. Ha sido bueno, amigo.

-Uf, ha dolido- John se incorporó también, y miró hacia arriba; justo encima de sus cabezas estaba la primera planta del centro comercial-. Quizá podamos llegar saltando.

-Tú sueñas, John- gruñó Parker-. Tenemos que averiguar dónde estamos.

-Las criaturas salieron del suelo- John empezó a temblar-. Puede que estén aquí, que estén aquí con los que se han llevado...

-Ni de coña- intentó tranquilizarle Parker-. Mira, he encontrado mi mechero.

El criminal lo encendió, e iluminó el lugar; estaban en una especie de pasillo de cemento que se extendía tras ellos y frente a ellos. A pesar de ver donde estaban, no tenían ni idea de qué lugar podía ser ese.

-Eso lo explica todo- dijo John King con sarcasmo-. ¿Hacia delante o hacia atrás?

-Arriba no podemos ir, eso está claro- afirmó Parker-. Esto parece una especie de túnel entre el parking subterráneo y el centro comercial, pero no entiendo para qué puede servir.

-Cableado, seguramente.

-Es posible- Parker señaló hacia delante-. Mejor por ahí; puede que detrás nos encontremos con la salida cortada, y por ahí podríamos hallar una salida que nos conduzca de nuevo al centro comercial, y luego... ¡La libertad!

-O el lugar al que esos bichos llevan a la gente.

-Qué pesimista eres, John- Parker empezó a andar, con el mechero por delante.

Los dos movieron sus piernas hacia delante. La oscuridad les rodeaba más y más conforme se iban adentrando en el túnel, como si estuviesen acercándose al centro mismo de la Tierra. Ninguno de los dos dijo ninguna palabra durante todo el camino, hasta que encontraron una puerta de metal que estaba entreabierta.

-Imagina que nos encontramos con el Hombre Topo- dijo Parker, acercándose lentamente a la puerta.

-Je, siempre le podemos pedir consejos para ser nuestros propios supervillanos.

-¿A un tipo que se esconde bajo tierra con un sequito de bichos amarillos y prácticamente ciegos? Tío, en ese negocio la mayoría está para llamar la atención y por las nenas, no por los frikis de color amarillo.

-Nosotros estamos bien como estamos; criminales a la antigua y discretos.

-Y puede que sea por eso que nos va así.

Parker agarró una de sus pistolas y abrió la puerta del todo. Ante sus ojos, hallaron una habitación cuyas paredes de cemento, como las del largo pasillo que habían dejado atrás, estaban decoradas con extraños motivos pintados con sangre. Se adentraron poco a poco en  la habitación, que se abría ante ellos como un dantesco espectáculo que esperaba ser descubierto y disfrutado.

En el centro de la sala, había varios cuerpos colgados del techo por sus pies; reconocieron a algunas de aquellas personas como las que habían secuestrado los monstruos del centro comercial hacía ya un buen rato. Estaban muertas, y todas tenían un corte limpio en el cuello por el que la sangre manaba hasta llegar al suelo, en el cual había un pentagrama pintado dentro de un circulo con signos y extrañas letras (si es que eran letras) similares a las que había en las paredes que les rodeaban.

-Ya sabemos dónde metían a los secuestrados- Parker observó los cuerpos, más sorprendido que asqueado.

-Creo que deberíamos irnos de aquí- a John le temblaba todo el cuerpo; las sombras que proyectaba en la pared gracias a las velas que rodeaban el pentagrama daban un aspecto aún más siniestro al lugar.

-Esa puerta puede ser nuestra salida- afirmó Parker señalando la que había visto al otro lado de la habitación, alejada de los cuerpos sangrantes.

-Parker, si esas cosas traen aquí a la gente, puede que tengan que llegar con nueva comida.

-A esos no se los han comido- Parker frunció el ceño-. Falta gente...

Un siseo les llegó desde atrás. Los dos se volvieron, lentamente, como si estuviesen saboreando el momento; Parker acercó el mechero hacia lo que estaba siseándoles, y el monstruo que se le apareció les gruñó, mostrándoles los tremendos colmillos que poseía.

“Vaya mierda de día”, se quejó Parker.

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Polo Norte.

Loki apareció, envuelto en un tenebroso resplandor, sobre un pequeño iceberg que iba a la deriva, sin rumbo, totalmente a merced de las heladas aguas sobre las que viajaba. De los labios del dios del engaño ni siquiera salía el vaho característico que hubiese salido de cualquier otra boca; tal era su poder, su naturaleza, y su esencia místicamente poderosa.

Esperó, paciente, hasta que su improvisada barca se acercó a una tremenda explanada helada; con un par de precisos pasos, Loki aterrizó en el frío lugar, caminó durante unos segundos, hasta dar con una enorme montaña de puro hielo que hubiese hecho pequeño a cualquier troll con el que se había cruzado en su inmortal vida.

Se acercó hasta el tremendo coloso de hielo, pasó sus manos por su superficie cristalina y dura, y sonrió al dar con una especie de marca que él mismo había dejado allí tiempo antes.

-Tuyeli Nasshatila- susurró Loki como si fuese el viento-. Que se habrá mi camino hacia mi prisionero.

De repente, el hielo empezó a derretirse frente a él, pero con una forma especifica, hasta formar una puerta frente a sus inhumanos ojos. El hielo se siguió derritiendo frente a él, formando un largo túnel que conducía a un lugar que sólo él conocía. Cuando supo que el túnel había terminado de hacerse, se introdujo en él, y puso sus pies en marcha hasta lo que había ido a buscar allí, en una de las regiones más inhóspitas y perdidas del planeta.

Mientras andaba, sintió de nuevo la rabia que le había envuelto al dejar atrás a los nuevos Defensores, quienes le habían insultado, y rechazado. Una rabia que era mínima, puesto que era más que un dios, y enfadarse con aquellas hormigas era como si un león mostrase rencor hacia su comida por tratar de sobrevivir. No, no sentía rabia porque seres como la Gárgola o el humano Kyle Richmond le rechazasen, sino porque lo hicieran la asquerosa asgardiana y el Hijo de Satán; la primera, tendría suerte si conseguía morir con todos sus miembros en su sitio, y el segundo... No tenía palabras para aquel híbrido que se creía mejor que el resto de seres como él.

Por otro lado, había conseguido su objetivo: preocuparles, inquietarles, y provocar dudas entre ellos. Habían sido mínimas en algunos, pero en otros, como la humana Patsy Walker, sabía que eran más que dudas era una disyuntiva que tenía que ser resuelta en algún momento, y si se decidía por su camino, él estaría allí, con una sonrisa, para recoger los frutos de sus malignas semillas. 

Sin darse cuenta, llegó hasta donde pretendía, una pequeña caverna helada dentro de la enorme y fría estructura natural. Tras dar un par de pasos, sus labios se torcieron en una cruel sonrisa cuando vio la persona a la que buscaba, dormida, dentro de un bloque de hielo que él mismo había colocado allí: se trataba de Algrim el Fuerte, un elfo oscuro de gran poder y fuerza, como su propio nombre indicaba, aunque, después de su aparente muerte, era más conocido como Kurse.

Loki era listo, inteligente, muchísimo más de lo que pensaban sus enemigos, y ya era decir. Sabía y tenía conocido el dicho de que muchas batallas y guerras se ganaban antes de comenzarlas, y eso es lo que había hecho; encerrar a Kurse en aquel bloque de hielo fue una de las primeras cosas que hizo tras alzarse con el poder que ostentaba en ese momento después de pasar por el abismo de Mordek(1). Kurse, no era el único as que tenía en la manga; tenía varias sorpresas más enterradas en el mismo planeta Tierra que solamente serían reveladas a su debido tiempo.

Había elegido a Kurse como una pequeña broma hacia los asgardianos, y porque era fácilmente manejable. No, se mentía a sí mismo; Kurse no era tan sencillamente manipulable como decía, de otro modo, no hubiese alcanzado satisfacción al elegirle, encerrarle, y pensar en usarle para acabar con algunos de sus enemigos. Lo estaba reservando para el propio Thor, pero tendría que aprovecharlo para quitarse de encima a la Valkiria y su grupo de monstruos que creían ser héroes. Loki era inteligente, y los nuevos Defensores tenían experiencia con lo sobrenatural; no eran como Daredevil o el Caballero Luna que no merecían su atención, o como Punisher con el que se divertía jugando, o como Spiderman, al que ansiaba ver destruido por las veces que había ayudado a sus enconados enemigos, los Vengadores o el propio Thor. Los nuevos Defensores podían ocasionarle problemas en el futuro, aunque la victoria estuviese ganada, y era el momento de destruirlos.

Pronunció las mismas palabras que había proclamado para abrir el túnel, y el hielo en  el que estaba encerrado Kurse empezó a fundirse, como por arte de magia, nunca mejor dicho. En pocos minutos, Kurse se encontraba libre ante Loki, encima de un enorme charco que contrastaba con el hielo sobre el que se posaba. El cuerpo del elfo oscuro que medía poco más de dos metros, empezó a moverse, lentamente al principio, hasta conseguir entrar en calor; su capacidad de recuperación era asombrosa hasta para Loki.

Kurse había sido, hacía ya bastante tiempo, Algrim el Fuerte, uno de los más poderosos, temidos, y respetados elfos oscuros de la región de Svartalfheim. A las ordenes de Malekith, líder de los elfos oscuros, luchó contra Thor en una igualada pelea durante la cual, las ansias de vencer al dios del trueno llevaron a Malekith a traicionar a Algrim y casi matarle. Sin embargo, la armadura de Algrim le salvó de una muerte casi total, y el Todopoderoso(2) hizo el resto, dándole un nuevo aspecto, y otorgándole mucha más fuerza que antes. Kurse, con la memoria perdida debido a su “muerte”, creyó que había sido culpa de Thor, y le combatió varias veces en las que el Todopoderoso aumentó aun más sus poderes hasta alcanzar cotas inimaginables. Al final, pudo recordar que Malekith era el culpable y acabó con su vida tras buscarle durante mucho tiempo, haciéndose aliado de los asgardianos en el proceso, y acabando sus días en Hel, vigilando a Malekith. Sus poderes, la amistad con los asgardianos, su resistencia al dolor, y su estado cercano a la locura que le había provocado estar cerca de la muerte, eran algunas de las razones por las que Loki le había elegido.

Poco a poco, Kurse se puso en pie, y cuando al fin tuvo constancia de su propia conciencia, miró a un lado y a otro, sorprendido ante las frías vistas que tenía ante sus ojos. Cuando su mirada se encontró con un Loki que fingió preocupación y seriedad cuando, en realidad, se carcajeaba en su interior, flexionó sus poderosos músculos y se puso en guardia debido al horrible aspecto del dios de las mentiras.

           

-¿¡Quién eres, criatura?!- Kurse miró, velozmente, de un lado a otro, confundido por no saber donde estaba-. ¿En qué lugar me encuentro? ¡Responde inmediatamente!

-Detén tu mano, noble Algrim- Loki empezó a usar sus dotes para engañar y mentir.

-¿Algrim?- Kurse parecía más confundido que nunca-. ¡Hace tiempo que nadie me llama así! ¡Quién eres! ¡Seguro que eres un servidor de Malekith!

Kurse caminó hacia Loki. El hielo se rompió levemente bajo los gigantescos pies del elfo oscuro. El dios de las mentiras apenas se inmutó ante la amenaza de un ataque por parte de Kurse; sabía que, si el asunto se volvía peligro, podría resolverlo todo con un simple chasquear de dedos: tal era el poder de Loki.

-Oh, noble Algrim, en absoluto soy sirviente de Malekith, sino todo lo contrario. Puede que no me reconozcas con este cruel aspecto que tengo ahora, pero soy Loki, hijo de Asgard.

-¿Loki? ¿Loki? ¿Loki?- la locura de Kurse se hacía evidente en ciertos momentos-. ¡Loki! ¡Dios del engaño y las mentiras! ¡Hermanastro de Thor! ¡Thor, dios del trueno, es amigo mío! ¡Tú eras su enemigo! ¡No me gusta que estés aquí, conmigo, en un lugar que no sé cuál es!

-Estamos en Midgard, Algrim, y no vengo a ti como enemigo de Thor, sino como asgardiano que ve peligrar su tierra natal.

-¿Asgard peligra?

-Así es, amigo mío. La tierra de tus amigos se encuentra en peligro, y el culpable es aquel que conoces por tu venganza hacia su persona: Malekith, líder de los elfos oscuros.

-¡Eso es imposible!- rugió el elfo-. ¡Malekith está en Hel, donde le dejé, muerto! ¡Yo era su guardián! Pero... Unos extraños seres me rodearon, salidos de la nada. Tenían cuerpo de gusano, y muchos tentáculos reptantes...

-¡Son enviados de los dioses antiguos que quieren matar a los dioses! ¡Han llegado a Asgard, donde nuestros hermanos sufren, Algrim!- mintió Loki; los seres que habían secuestrado a Kurse habían sido enviados por él mismo-. ¡Pretendían evitar que ayudases a los asgardianos, y por ello te encerraron en esta remota región de Midgard! ¡Entre el hielo y el frío!

-¡Me vengaré de esos seres, Loki!- Kurse golpeó el suelo; Loki no temió por la rotura del bloque de hielo puesto que sabía lo fuerte que era.

-Por eso estoy aquí, Algrim el Fuerte. Mi aspecto se debe a enfrentarme a esos seres que atacan Asgard ahora mismo. ¡He venido a liberarte de tu prisión para que nos ayudes a recuperar Asgard!

-¡Así lo haré, Loki!- Kurse pareció tranquilizarse-. ¡Conseguiré que tu esfuerzo no sea en vano! ¡Dejemos este erial helado y vayamos a combatir a esas bestias que me han apartado de mi trabajo, y atacan a mis compañeros de armas!

-No, tu misión será diferente, noble Algrim- Loki movió levemente las manos y una pequeña imagen nebulosa que mostraba a Daimon Hellstorm apareció entre ellas-. Tu misión transcurrirá aquí en Midgard, y tu objetivo es este ser del infierno de los hombres que trabaja para los dioses antiguos que han provocado tan vileza con mi antaño bello aspecto.

-¿No vamos a Asgard?- preguntó Kurse como si de un niño se tratase.

-No, eres más necesario aquí, en Midgard pues... ¿Sabes cuál es la misión de este al que llaman Hijo de Satán? Debe recolectar suficientes almas humanas como para liberar a Malekith de su encierro en Hel.

-¡Eso nunca!- rugió Kurse, creyéndose, poco a poco, las mentiras del dios.

-Lo va a hacer, noble Algrim. Los dioses antiguos que han conspirado contra Asgard tienen poderosos aliados y este señor del averno es uno de ellos. Se ha unido a varios seres monstruosos, algunos incluso humanos, para hacer de Midgard un erial devastado y mandar las armas recogidas a sus señores, y así liberar a Malekith.

Otro movimiento de manos, y Loki formó imágenes de los demás miembros de los nuevos Defensores iguales a la que había realizado de Daimon Hellstorm.

-¿Valkiria?- Kurse parecía estar confuso ante la aparición de una imagen que mostraba a la asgardiana.

-Sí, se ha unido a nuestros enemigos, probablemente, a cambio de promesas de poder y una heroica muerte- mintió Loki.

-¿Cómo puedo saber que lo que dices es cierto?- Kurse empezó a mostrase desconfiado-. Eres el dios de las mentiras, y no tienes muy buena fama. ¿Y si me estás engañando?

“Loco, pero listo”, pensó Loki intentando disimular una breve mueca de disgusto.

-Veo que no te convence mi desfigurado aspecto, ni haber sido atacado por las criaturas oscuras que te han encerrado aquí. Mi fama me precede y estoy de acuerdo en tus sospechas, noble Algrim- Loki resistió el impulso de usar mil y un hechizos para acabar con Kurse o hacerlo suyo; la pasión y el disfrute que sentía mintiendo, engañando y manipulando a cualquier infeliz era superior a cualquier atisbo de rabia en su negro corazón-. Las imágenes de las maldades de estos seres hablarán por sí mismas.

Loki acercó una de sus garras hacia Kurse, le agarró uno de sus grandes brazos, y arrojó sobre su mente diferentes imágenes violentas sobre los peores momentos de algunos de los nuevos Defensores. El Hombre Lobo descontrolado, Daimon Hellstorm mostrando su naturaleza demoníaca a Patsy y provocando su locura, los arranques de furia de la Gárgola... Todo era verdad, pero la verdad que necesitaba mostrar Loki para sus insidiosos planes para con Kurse.

-Tenías razón, Loki- admitió Kurse una vez el dios le hubo terminado de mostrar lo que quería enseñarle-. Te creo, y... ¡Me encuentro furioso! ¡He pasado mucho tiempo buscando la venganza contra Malekith y no dejaré que vuelva a resucitar a manos de enemigos de Asgard! Dime lo que tengo que hacer en nombre de los asgardianos.

-Te enfrentarás al Hijo de Satán y su panda de monstruosidades aquí, en Midgard, pero antes debo entregarte un ejercito con el que combatirles- Loki apoyó una de sus garras en uno de los costados de Kurse, de manera fraternal-. Eres muy poderoso, noble Algrim, pero quiero asegurar la victoria para nuestro señor Thor.

-Como desees, Loki.

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Nueva York.

El monstruo medía más de dos metros, poseía nos largos brazos que terminaban en unas grandes garras, unos colmillos que iban a juego, y unos ojos amarillos que parecían haber sido robados a algún tipo de insecto. Iba vestido por una larga capa roja que ocultaba gran parte de su cuerpo; la capucha de sus ropajes ocultaba parte de su horrenda cabeza. Aún así, John King y Parker Robbins pudieron comprobar que lo que parecían cables salían de varias partes del cuerpo de la criatura; John King no pudo observarlo bien con la oscuridad del lugar, pero hubiera creído que aquel ser era en parte maquina, o al menos, era lo que había pensado.

           

El ser volvió a gruñir a los dos aterrorizados hombres, y de un solo golpe con una de sus garras, lanzó a Parker Robbins hasta el otro lado de la habitación, centrando su extraña mirada en John King, el cual sentía que, de un momento a otro, se mearía en los pantalones. La criatura siseó de nuevo, haciendo que el delincuente tropezase al intentar retroceder, y cayese al suelo. John levantó las manos justo cuando el ser abrió aún más su terrorífica boca, y en el preciso momento en el que iba a acabar la vida del delincuente conocido como John King, varios estruendos resonaron por toda la sala, la bestia gritó de dolor, y John pudo comprobar que Parker Robbins estaba disparando a quien trataba de comérselo desde donde había aterrizado.

El primo de Parker Robbins se levantó, con las piernas aún temblándole, al mismo tiempo que el ser de aspecto siniestro caía al suelo debido a las heridas de bala. Parker se acercó a John, disparó dos veces más al monstruo, y se volvió hacia su primo.

-¿Estás bien?

John no respondió; seguía mirando a la criatura sin dejar de temblar.

-¡John, contesta!- exclamó Parker.

-¡Joder, Parker! - John asintió-. ¡Estoy bien, estoy bien! Gracias a ti, tío. Me has salvado de esa cosa... ¿Qué crees que es?

-Y yo qué coño sé, John- gruñó Parker comprobando sus pistolas.

-¿Un mutante? ¿Crees que es un mutante?

-No tiene pinta de ser humano, John. Puede que sea amigo de los bichos esos de negro- Parker observó los cuerpos colgados encima del pentagrama-. Puede que le trajeran la comida, o que el terremoto le liberase... Ni idea, pero...

Parker comprobó como el cuerpo sin vida del monstruo empezaba a derretirse. Velozmente, le pasó las pistolas a John, se agachó hacia el muerto, y recogió la enorme capa roja que le cubría. También agarró las extrañas botas de cuero que llevaba antes de que el ser acabase de derretirse.

-¿Por qué cojones has hecho eso?- preguntó John con una mezcla de enfado y sorpresa.

-Mira, hemos venido a conseguir un buen dinero para dejar el negocio durante una temporada... ¿Qué nos llevamos? ¡Un puto mordisco en el culo es lo que nos vamos a llevar!- Parker alzó la capa y las botas de la bestia que había intentado matar a su primo-. Podemos vender esto a alguno de esos tipos raros que compran cosas de supervillanos antigüedades, qué sé yo, pero esto me lo llevo.

-Toma tus pistolas, tío- John le pasó las armas a su primo-, y vámonos de aquí; no creo que tarden mucho en volver esos bichejos negros y, probablemente, no se alegrarán de ver muerto a su papi, o quien demonios sea.

-Siempre podemos ponernos su ropa y que nos confundan con él, con algo de suerte- Parker se puso la capa, y se ajustó la capucha sobre su cabeza-. ¿Qué aspecto tengo?

           

-Pareces el puto fantasma de las Navidades pasadas- John soltó una leve risa a costa de su primo y compañero de desventuras-. ¡Quítate esa mierda y vámonos!

Parker fue a quitarse la capa, justo cuando algo se le metió en la nariz; cuando se quiso dar cuenta que eran restos de lo que había sido el ser que había llevado la capa escarlata, ya era demasiado tarde: estiró la cabeza hacia atrás, estornudó con fuerza y... desapareció ante los sorprendidos ojos de John.

-¡¡¡Parker!!!- Gritó John, horrorizado-.¡Parker! ¡Dónde te has metido, grandísimo cabrón! ¡Parker! ¡Joder, se ha desintegrado! ¡Esa mierda de capa le ha volado en cientos de átomos! ¡Parker!

-¡Estoy aquí, llorón!

John King abrió desmesuradamente los ojos al escuchar la voz de su primo, se enjugó los ojos que estaban ya lagrimeando, y empezó a moverse por la sala, buscando a su amigo sin cesar.

-¿Parker?- murmuró.

-Estoy a tu lado, estúpido-dijo una voz sin rostro justo a su izquierda.

-¡Joder, eres u puto fantasma de verdad!

-No soy un...- la voz de Parker se detuvo, como si el criminal estuviese comprobando qué parte de razón llevaba su primo-. ¡Joder! ¡Cago en la hostia! ¡Soy un puto fantasma!

-Ya te lo dije- gruñó John.

-¡No es posible!- otro momento de reflexión silencioso-. Un momento... No soy un fantasma; me siento el cuerpo, sólo... ¡Soy invisible! ¡John, soy el puto hombre invisible!

-¿Cómo di...?- John se acercó hacia el lugar del que le llegaba la voz, y tropezó con su primo-. ¡Leches! ¡Es cierto! ¡Eres como la guarra esa de los Cuatro Fantásticos!

-¡Ya te digo!- Parker volvió a estornuda y, para sorpresa de los dos, reapareció-. ¡Aquí estoy!

-¿Te vuelves invisible al estornuda?- preguntó John.

-No creo...- Parker fingió estornudar, pero no pasó nada-. Veamos...

Respiró hondo, se concentró un poco, y desapareció. Pasó varios largos segundos siendo invisible, volvió a tomar aire, y apareció en carne y huesos a los ojos de su primo.

-Hay que controlar la respiración- afirmó seriamente.

-Vaya...- a John se le olvidaron los seres negros que podrían estar tras su pista; señaló las botas que Parker había robado al monstruo junto con la capa-. ¡Ponte las botas!

-Mira qué listo- gruñó el criminal-. Me las pongo yo... ¿No? ¡Pontelas tú!

-¿Estás loco? Podría darme un cáncer de huevos o algo así. Las tenía ese cacho de trozo de cosa puestas... A saber lo que tienen esas ropas.

-Encantador- Parker se sentó en el suelo, se puso las botas, y se incorporó-. No pasa nada.

-Respira, hombre- le instó John.

-Veamos...- Parker tomó aire, lo expulsó, y volvió a tomarlo-. Nada de nada.

Como un simple actor reflejo, apretó los pies dentro de las botas, y se elevó varios centímetros por encima del suelo. John abrió tanto los ojos que Parker temió que se le saliesen los globos oculares de las cuencas, pero tampoco podía preocuparse mucho por su primo puesto que él tenía los ojos igual de abiertos.

-¡Estás volando!- exclamó John.

-¡Estoy volando!- repitió Parker.

Dejó de apretar los pies dentro de sus nuevas botas, y aterrizó casi de golpe; tuvo suerte de estar a unos pocos centímetros del suelo.

-Tengo superpoderes, tío- rió Parker Robbins una vez estuvo en el suelo, sano y salvo.

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Golthoth era el nombre del lugar donde apareció el dios del engaño. Era un nombre susurrado con temor incluso por los más poderosos nigromantes. Golthoth antaño fue un lugar de paz y de meditación. Los más sabios, la gente versada en las artes de la astronomía, de la magia y de la ciencia, se habían reunido en ese templo. Durante miles de años se considero un lugar sagrado, hasta que el mal entró poco a poco en el corazón de sus habitantes, sigilosamente, sin hacer ruido, corrompiendo sus almas, hasta que estos acabaron realizando los actos más horrendos e inhumanos, aberraciones sin nombre que llevaron a este lugar de paz y sabiduría a convertirse en un sitio maldito, donde la maldad quedó impregnada para siempre en cada centímetro, en cada piedra, en cada esquina.

Loki ya había realizado un especial ritual en Golthoth(3) con anterioridad, así que conocía el lugar, y sabía de su estado natural de maldad; el bien se alejaba con fuerza del sitio, y esa era una de las razones por las que volvía a estar allí el dios de las mentiras: su objetivo estaba entre sus tierras.

El engañado Kurse seguía de cerca al dios de las mentiras cuyas tretas habían ocasionado que estuviese de su parte. Loki, dejado a un lado ya el disfrute inicial de hacer lo que mejor se le daba y por lo que era bien conocido, se había transportado a aquella ciudad ruinosa y maligna para encontrar el ejército que necesitaba Kurse para poder triunfar sobre sus enemigos sin atisbo de duda.

-¿Qué hacemos aquí, Loki?- preguntó Kurse tras un rato andando por una zona rocosa; sus pies hacían gravilla cualquier fuerte roca que se cruzaba en su camino.

-Aquí está el ejercito que te ayudará, noble Algrim- Loki sabía que, llamarle por su nombre original, era una forma de mantener la mentira en la que le tenía suspendido.

-No veo a guerreros, ni carros de combate, ni...

-Están aquí.

Loki se agachó, murmuró arcanas palabras, y varias piedras que tenía frente a él se convirtieron en polvo. Como si de un efecto dominó se tratase, todas las demás que se encontraban cerca, corrieron la misma suerte, hasta dejar un pequeño cráter ante los recién llegados.

-Vamos a combatir al mal con mal, gran Algrim- Loki seguía con sus mentiras-. ¿Ves esas cosas?

Kurse se acercó hacia el oscuro agujero que había frente a sus ojos, y vio que estaba dividido por lo que parecían pequeños agujeros separados unos de otros por paredes de piedra. Dentro de cada terrenal estancia se encontraba una especie de masa informe que, en contacto con el aire, empezó a moverse; todas iniciaron un extraño baile ante la libertad que Loki les había dado.

-¿Qué son esas criaturas?- preguntó Kurse en su ignorancia.

-Han tenido muchos nombres a lo largo de la historia. Pocas razas conocen su existencia, aunque algunas de ellos han llegado a contactar con dioses y hombres. Éste terreno poblado de maldad es perfecto para su convivencia. Tú puedes conocerlos como los Sin Forma.

-¿Sin Forma?

-Es una manera de llamarlos- Loki se acercó a una de las cosas reptantes y la acogió entre sus ásperas manos; la criatura se movió alegremente entre las zarpas del dios-. Son conocidos por ese nombre porque no tienen forma; al menos, hasta que alguien, con suficiente voluntad y decisión, se adentra en los horribles lugares donde viven, y les da forma con su mente. Cualquier forma que uno desee.

-¿Este es mi ejercito?

-Exactamente, noble Algrim- Loki sonrió al ser que sostenía entre sus manos-. Ahora falta darles forma. ¿Sabes lo que es la ironía, Algrim el Fuerte?

-Exactamente...

-Es una palabra muy humana. Significa que el dios de los engaños pueda ser engañado, por ejemplo. Significa que, unos monstruos que se creen héroes, se enfrenten a unos monstruos que se creen villanos.

Kurse no entendía a qué se refería Loki, quien puso en el suelo al ser informe tras haber pensado una forma para él. La criatura, ante los ojos del dios y el elfo oscuro, empezó a cambiar, lentamente, muy poco a poco, como si al hacerlo más rápidamente, pudiese fallar en su objetivo.

Al cabo de unos minutos, la criatura había adquirido forma humanoide; cuatro largos tentáculos salieron de los costados del monstruo, dando al final la apariencia de un demoníaco Doctor Octopus, un criminal de la Tierra que se enfrentaba comúnmente a Spiderman.

El monstruo miró a Loki con cierto cariño. El dios de las mentiras se acercó a él, le acarició la mejilla colmo si fuese su propio hijo (en parte lo era, pues se había convertido en una creación de su propia mente), y se dirigió hacia los demás Sin Forma. Uno a uno, los acogió a todos, y pensó formas para ellos: el Buitre, Magneto, el Duende Verde, Cráneo Rojo, el Doctor Muerte, Fénix Oscuro... Todos criminales, supervillanos, con los que Loki había tenido trato o había contemplado en sus paseos por Midgard.

Loki se acercó a Kurse, y ambos observaron con interés el ejército de monstruosas criaturas que se extendía ante ellos. Los seres, grotescas abominaciones que imitaban de manera horrenda los más famosos criminales de los héroes que luchaban para salvar el planeta en ese mismo momento, aullaron de manera terrorífica. Loki sonrió, y supo que sería una gran victoria la que se avecinaba.

                                   CONTINUARÁ...

           

           

           

1.- Ver Thor #3 en Action Tales.

2.- Para saber más sobre el Todopoderoso hay que leer Secret Wars, uno de los eventos Marvel más famosos de la historia de la editorial.

3.- Como se vio en Thor #10 en Action Tales, de donde se ha cogido la descripción de Golthoth.