“¡Daimon Hellstorm , el Hijo de Satán!, ¡
Stan Lee y Action Tales presentan: The New Defenders
Portada: Sergio Calvet
1
El sentir el aire de Midgard en su rostro, el surcar el cielo a lomos de su caballo alado Aragorn le llenaba de felicidad. Brunhilda la valkiria había ansiado volver a sentir la canción de la batalla, la llamada a la heroicidad que durante años escuchó mientras vivía entre los mortales. La valkiria espoleo a su caballo hacía un edificio que destacaba entre los rascacielos de la ciudad como una llama en la oscuridad. Las emanaciones místicas y el poder que emanaban del lugar le decían que había llegado por fín a su destino.
El edificio tempo se alzaba como un coloso recortado en el firmamento. Sin duda era una obra de ingeniería y de magia solo al alcance de unos pocos privilegiados.
Valkiria abrió las puertas del edificio y entró en el llevando a Aragorn a su lado.
Guardias de seguridad salieron a su paso, en cabeza estaba una hermosa mujer de cabello rojo.
- Vaya, vaya, que tenemos aquí.
- Déjame pasar, mortal, tengo que ver al Doctor Extraño.
- Déjala pasar, Bethany, es una vieja amiga.
El hechicero supremo de la tierra sonrió al ver a su antigua compañera.
-¡ Stephen! ¡como me alegro de verte de nuevo!
Ambos se fundieron en un afectuoso abrazo.
- Es una agradable sorpresa, sin duda. Acompáñame, ellos se ocuparan de Aragorn.
Ascendieron por un ascensor hasta una de las plantas superiores. La asgardiana miraba a un lado y a otro, como inquieta.
- ¿Algo esta mal, Val?
- Es este lugar, es muy distinto de tu casa, Stephen.
- Sin duda. Es una mezcla de ciencia y magia, tecnomagia por así decirlo. No hay nada igual en todo el planeta, es lógico que notes algo extraño. Es cuestión de acostumbrarse.
Entraron en una sala donde había una gran mesa y varias sillas. Brunhilda supuso que era el lugar de reuniones.
- ¿Quieres tomar algo?
- No gracias, no tengo tiempo.
- Cuéntame que te ha traído por aquí.
La Valkiria le explico a su antiguo amigo y camarada de armas lo ocurrido en Asgard en las ultimas fechas. La muerte de Odín a manos del demonio Surtur y la ascensión al trono de su hijo Thor(1) y como el nuevo señor de Asgard. Así como la conversación que tuvo el Dios del trueno con Tarene, Red Norvell y ella misma (2). Encomendándoles le misión de sustituirle como protector de Midgard.
- Y había pensado en que vosotros, mis antiguos compañeros, me podríais ayudar en esta misión ¿quién mejor que los Defensores?
- Me halaga, Val, me halaga mucho que hayas pensado en nosotros. Sin embargo, me temo que debo declinar tu oferta. Tras lo ocurrido cuando fuimos controlados para dominar el mundo(3), intentamos la redención, espiar nuestros pecados y estamos haciendo todo lo posible en ayudar al mundo de muchas maneras distintas, no solo combatiendo a los villanos de turno, si no intentando resolver los problemas que sacuden este mundo nuestro.
- Lo entiendo, es una cuestión de honor para vosotros, lo respeto.
- Aún así... Creo que podré ayudarte en parte, amiga mía.- Dijo el hechicero.
- ¿De que forma?
- Te lanzaré un hechizo que te permitirá encontrar a los indicados para ayudarte en tu misión. Cada vez que encuentres a uno, todos os transportareis a encontrar el siguiente.
- Muchas gracias, Stephen.
Con un simple gesto de sus manos, un halo de luz envolvió a la guerrera asgardiana y desapareció.
- Gracias a ti, Val, espero que encuentres lo que buscas.
2
En la pequeña localidad de New Haven nunca había pasado nada fuera de lo normal. Vivian sus vidas, tranquilamente, sin molestar a nadie y sin ningún sobresalto. Hasta que el joven Andy Rosebud vio a al demonio volador. Era tarde e iba camino de casa tras una noche de fiesta con sus amigos de instituto, cuando recortada y a la luz de la luna contemplo una silueta deforme y alada que volaba por el cielo estrellado. Corrió como si el mismo diablo le pisase los talones y llego a casa con cara asustada y con el pánico instalado en su cuerpo. Su padre no le dio mayor importancia “cosas de chicos”-comentó. Hasta que varios vecinos de la localidad vieron cosas semejantes. En la granja de los Forrester ocurrió un hecho extraño que apuntaba a que lo visto por Andy no fue nada fortuito. Alesteir Forrester estaba haciendo su ronda nocturna por el granero, asegurándose de que todo iba bien, cuando escuchó un ruido que lo alerto. Eran ruidos como de algo que se estaba alimentando, sonidos gruturales y de alguien engullendo.
Alesteir agarró fuertemente su vieja escopeta y camino sigilosamente hacía el lugar de origen de los sonidos. Acurrucada, cubierta de sombras, estaba la figura de una cosa innombrable, deforme y monstruosa que estaba comiendo parte de la cosecha de los Forrester. Alesteir no pudo evitar un suspiro, y la criatura salió volando sin mirar atrás.
A partir de entonces cualquier cosa que ocurría, cualquier problema, por pequeño que fuese, se le atribuía al demonio volador. La mayoría de los habitantes de New Haven pensaban que era un castigo divino por no ser lo suficientemente creyentes, por no tener la fe necesaria en Dios.
Lo que nadie sospechaba es que el “demonio volador” se ocultaba en lo alto del edificio Mayer, donde el gran y viejo reloj era el que daba la hora a los habitantes de New Haven. Detrás del reloj había un gran espacio vacío, un habitáculo largo tiempo abandonado y solitario, hasta que un nuevo inquilino tomo posesión de él. La criatura se acurruco en un rincón y observó melancólico el cielo nocturno y estrellado.
Escuchó un ruido y se puso en alerta, el miedo atenazaba su cuerpo y su corazón.
Ante él, apareció una belleza de cabello rubio, alguien cuyo rostro jamás había olvidado en estos largos años.
-¿Eres tu?- Dijo con una voz apenas audible
- ¿Isaac?
- ¡Val! En verdad eres tu...- La emoción apenas le dejaba hablar.
La Joven y la criatura se fundieron en un profundo y calido abrazo lleno de sentimiento.
- Mi valiente, Isaac, cuanto te he echado de menos, amigo mió.
- Mi hermosa Valkiria...
- ¿Qué haces escondido en la oscuridad como si fueses un mero troll?
Isaac Christians, también conocido como la Gárgola apartó la mirada avergonzado.
Llevaba meses viviendo como un animal asustado, un alma en pena que sufre en silencio.
- Este es mi hogar, desde que deje el servicio de Daimon, tras la muerte de Patsy, me escondido de las personas, he querido vivir lejos del resto del mundo, me siento solo un anciano desvalido y sin nada por lo que vivir, eso es lo que seria si no estuviese atrapado en este cuerpo de gárgola...
- ¿No lo sabes? ¡Patsy esta viva de nuevo! Y el mundo nos necesita de nuevo, amigo mió, como cuando éramos sus protectores, los Defensores, ellos deben de cabalgar de nuevo y tu eres uno de los nuestros, y ¡tu corazón es el de un héroe y el de un guerrero, amigo mió!
La Valkiria desenvaino su fiel espada colmillo de dragón y apartó las cortinas, dejando entrar por completo la luz de las estrellas y de la luna.
- Tu sitio no esta en la oscuridad, Isaac, tu lugar esta en la luz, con nosotros.
Isaac sintió un escalofrío al
recordar los buenos viejos tiempos. En un tiempo lejano, fue un anciano, un
anciano que era alcalde de una ciudad en decadencia, y que hubiese hecho cualquier
cosa por su hogar. Así hizo un pacto con un demonio para que su ciudad recobrarse
la vitalidad de antaño, a cambio de ocupar el cuerpo demoníaco de una gárgola.
Desde entonces su destino se vio unido al de los Defensores, al ser enviado
por el grupo de demonios llamado la mano de seis dedos a matar a
- Te acompañare, Val, como en los viejos tiempos.
- Ahora si te reconozco, viejo amigo.
Tras decir esto,. El hechizo del Doctor Extraño se activó y ambos desaparecieron.
3
El apartamento era un auténtico caos, varios cubiertos sucios y mal olientes se acumulaban en una mesa. El suelo estaba cubierto de papeles y libros de todo tipo, algunos muy antiguos y llenos de símbolos extraños, pergaminos milenarios con hechizos e encantamientos de toda clase y condición. Amuletos y objetos teóricamente místicos y arcanos se amontonaban aquí y allá. Y en un rincón, sentado en un sofá, estaba un hombre, con aspecto descuidado y cansado. Barba de varios días cubría su rostro, sus ojos permanecían cerrados, como si estuviese durmiendo.
Dos figuras se materializaron en el apartamento. La Gárgola y la Valkiria miraron a un lado y a otro intentando averiguar donde se encontraban.
- ¿Dónde estamos?- Preguntó Isaac con voz asustadiza.
- Lo ignoró. El hechizo de Stephen me tiene que llevar a aliados para poder ayudarme en mi misión. Aunque en semejante basurero no se a quien podríamos encontrar.
- Marchaos.
La voz procedía del fondo de la habitación, envuelto en sombras estaba el hombre sentado en el sofá.
- ¿Quien eres?
- Sois visiones enviadas por ese mal nacido para torturarme por mi error ¡fuera de aquí!
Arrojó algo contra ellos, Isaac lo recogió, era un libro, un libro de sortilegios y maldiciones.
- Reconozco esa voz ¿ Kyle?
¡Kyle Richmond! ¡Halcón Nocturno!- Exclamó Isaac entusiasmado.
El hombre se levantó y miro fijamente con ojos vidriosos y cansados a los dos visitantes.
- Sois vosotros de verdad.... ¿Es posible?
- Kyle ¿qué te ha ocurrido?
- Val... Pensaba que erais una de mis visiones....
- ¿Tus visiones?
- Sí, Isaac, Como sabes quede en coma durante varios años. Finalmente fui curado y devuelto a la actividad física por una misteriosa entidad, que también me concedió la habilidad de predecir los crímenes antes de que sucedieran. Volviendo a tomar la identidad de Halcón Nocturno, ejercí de nuevo el rol de justiciero hasta que me enfrente a Daredevil. Entonces, la entidad benefactora se presentó como Mephisto, que había urdido todo esto en un intento de obtener el alma de Daredevil. Ambos fuimos al infierno, pero finalmente logré escapar del infierno junto a Daredevil. (5) Tras esto, y con la ayuda del místico Papa Hagg creí librarme de esta maldición que me hace tener estas visiones. Me equivoqué, con el tiempo volvieron, y más potentes que nunca, ya no se lo que es real y lo que no, las visiones de dolor y sufrimiento, de locura y muerte me hacen desear acabar con mi vida cada nuevo día....
No podía explicar con palabras el sufrimiento que había experimentado en los últimos tiempos. Todas esas visiones habían llevado a su cordura a pender de un hilo y a desear estar muerto. A veces creía escuchar las carcajadas de Mephisto retorciéndose de risa en su trono infernal.
- Kyle... Vengo para pedirte que te unas a nosotros, te ayudaremos a superar esa maldición, a recuperar tu valor, ¡aunque eso nos lleve a combatir a Mephisto en el mismo hades!
Como deseaba creer en esas palabras de su compañera y amiga. Durante años dedicó su vida y su fortuna a los Defensores ¿podrían ayudarle a quitarle de encima este maleficio? Por otra parte ¿qué tenia que perder?
- Durante los últimos tiempos he buscado métodos para librarme de la maldición del señor de las mentiras, hechizos, sortilegios, encantamientos, cualquier cosa que me diese una leve esperanza... Pero vosotros sois quienes me la habéis devuelto realmente.
Por primera vez en mucho tiempo, Kyle sonrió.
- Esperarme un momento, por favor.
- ¿Crees que esta bien, Val?
- Necesitará tiempo para reponerse, pero volverá a ser el que fue, no me cabe ninguna duda.
Se abrió la puerta por donde había desaparecido Kyle y en su lugar ya no estaba Kyle Richmond si no Halcón Nocturno. No solo era el traje, si no la aptitud lo que había cambiado.
- Compañeros, el Halcón Nocturno esta de nuevo listo para la acción.
El hechizo de Extraño se activó y los envolvió en un haz de luces.
4
Visto desde fuera no es más que una puerta carcomida entre un cine x y un bar. Sobre la puerta hay un cartel de neón que reza “el inframundo” . Tras la puerta, se baja por una húmeda escalera de cemento, hasta un sótano tenuemente iluminado. Vapores de inquietante origen, teñidos de alcohol y sudor, se mezclan con una niebla de humo de tabaco que irrita los ojos.
La mayoría de los clientes parecen humanos, excepto por su tremenda palidez y sus ojos profundamente hundidos. Los tres notan como muchos ojos se vuelven hacia ellos.
Varios individuos se acercan a ellos y les sonríen lascivamente, enseñando sus incisivos relucientes. La doncella de Asgard echo mano instintivamente de la empuñadura de su arma, una mano se posó sobre la suya.
- No te lo aconsejo, eres la Valkiria ¿verdad?
- Dime quien eres si no quieres que te corte la mano.
- Me llaman el padre Gabriel, tenemos un amigo común, Stephen Extraño.- Dijo el cura mientras se encendía un cigarrillo.
- ¿Dónde estamos?- Preguntó Isaac.
- Estáis en el local llamado el Inframundo. Este es un sitio neutral, esta entre los distintos mundos, el sobrenatural y nuestra realidad, aquí se reúnen todo tipo de criaturas arcanas y sobrenaturales, las peleas no están permitidas, por eso no te he dejado desenvainar tu espada, muchacha.
- Soy una diosa asgardiana, mortal, no una muchacha desvalida y asustadiza.
- Tranquila, tranquila, yo solo quiero ayudaros.
- Un hechizo de Extraño nos ha traído aquí a buscar un aliado.- Comentó Halcón Nocturno.
- Raro lugar para encontrar aliados, confiaremos en el criterio del buen doctor, acompañadme.
Mientras seguían por el extraño e inquietante local observaban y eran observados por todo tipo de criaturas, vivos y no muertos, espectros, y todo tipo de criaturas innombrables.
Una corpulenta figura, que resultaba pertenecer a alguien muerto largo tiempo atrás les seguía con la vista, tenia una melena de cabello muerto que le caía hasta los hombros, un amuleto brillante colgaba de su cuello, los ojos sin vida de Simon Garth el Zombie miraban atentamente al cuarteto que se dirigía a una de las mesas.(6)
- Jericho, Daniel, Jack, traigo a unos amigos.
- Estos ojos de gárgola solo ven a dos personas.- Dijo Isaac.
- Curiosa criatura, el Padre Gabriel se refiere al loa de mi hermano Daniel, que siempre esta conmigo, me presentaré, me llamo Jericho Drumm, también conocido como el Hermano Vudú(7).
- Mi bella compañera es la Valkiria, la curiosa “criatura” es Isaac, al que llaman la Gárgola y yo soy el hombre llamado Halcón Nocturno.
- Vaya, vaya, el bueno de Stephen ya os ha liado en alguno de sus juegos ¿verdad?
- Te conozco, eres Jack Russel, el Hombre Lobo.- Dijo Isaac.
- Stephen dijo que reconocería a mis compañeros allí donde los viese, es a tu a quien hemos venido a buscar.
- ¿A mí? Ya no me visto con leotardos para jugar a los supertipos, guapa.
- Russel, ¿prefieres seguir sentado bebiendo en este antro infernal que acompañarnos y ayudar a los demás?
- Tu lo has dicho, halconcito.
- Y pensaba que yo había perdido mi autoestima y mi dignidad....
Los ojos de Russel brillaron con un fulgor rojo y de repente estalló en carcajadas.
- En otro momento y lugar, seguramente me habría lanzado sobre ti para saborear tu sangre, tienes suerte.
Jack Russel recordaba como años atrás la maldición del hombre lobo había controlado su vida por completo. Durante años, intentó librarse de ella, aterrado con la idea de despertar manchado con la sangre de inocentes asesinados por el lobo que llevaba dentro.
Desde hacía un tiempo, controlaba a la bestia, era uno con ella, al haber aceptado el animal que todos llevamos dentro. (8)
Su vida, por otra parte, hacía algún tiempo que carecía de un rumbo fijo ¿y si esta era una buena oportunidad para encauzarse?
- Los hilos del destino están ya marcados, Russell, tu sino es acompañarnos y formar parte del grupo que estamos reuniendo.- Dijo la Valkiria.
- O sea, que haga lo que haga estoy destinado a unirme a vosotros ¿no?
Por otra parte, aunque controlaba en cierta manera el lobo, durante las lunas llenas, era él quien le controlaba y tenía que encerrarse para evitar dañar a nadie. Si estaba con ellos, sería más difícil que todo se descontrolase y que muriese alguien. Probaría ¿ que podía pasar? Siempre podría dejarlo en cuanto pudiese.
- Que demonios, he cambiado de opinión, seguramente será divertido.
- Has hecho lo correcto.
Todos desaparecieron, dejando al padre Gabriel y al Hermano Vudú seguir con su partida de cartas.
5
El local se llamaba Apocalipsis. Había demasiadas luces, demasiados reflejos y demasiados altavoces con demasiada potencia. Era una auténtica demostración de cómo acabar con los sentidos de la clientela.
Todo el mundo bailaba. Bailaban y bebían, y algunos no paraban de hacer viajes a los lavabos para empolvarse el interior de la nariz.
Judith estaba arrebatadora, muchos ojos se posaban en ella, vestía completamente de negro. Se sumergió en el continuó desfile de cuerpos en movimiento, haciendo que la mayoría de hombres del local la deseasen.
Ella se acercó a un hombre alto, joven y musculoso, de cabello rubio y ojos azules. Le mordió el lóbulo de la oreja y se frotó con él dejando bastante claras sus intenciones, le indicó con una mano que le siguiese y salieron del ruidoso local.
En un callejón cercano, comenzaron a besarse, el acarició sus perfectos pechos mientras ambos jadeaban, ella sonrió y le besó con pasión. El joven empezó a sentirse cansado, a perder sus fuerzas, intentó separarse de ella, apartar sus labios de los suyos sin éxito, las fuerzas le abandonaban y la vista se le tornaba borrosa, lo ultimo que vio fueron los hermosos ojos de Judith que brillaban con fuerzas renovadas...
6
Patsy Walter caminaba cogida del brazo de Adam Roberson.
Hacía unos meses que se habían conocido en una fiesta de empresa. Adam era alto,
cabello blanco, ojos azules, se conservaba bien para estar en
- ¿Qué opinas de Fred? ¿crees que será un buen fichaje para la editorial?
Patsy sonrió. Ambos trabajan en una empresa de libros llamada Merrick House. Libros de ocultismo y temas sobrenaturales.
- Creo que puede tener posibilidades, cariño, hasta que yo me decida y escriba uno, claro.
Ambos se dieron un apasionado y profundo beso.
- Te tengo que dejar, cariño, tengo una importante reunión, esta noche nos vemos.
- Aprovecharé para hacer unas compras, la cena de esta noche será inolvidable.- Dijo guiñándole un ojo picadamente.
Observó como Adam llamaba a un taxi para marcharse y después decidió caminar un rato más, mientras pensaba en los preparativos de la cena romántica que pensaba compartir esta noche con él.
Escuchó unos gritos, que le pusieron en alerta. Venían de un callejón cercano. Corrió y mientras lo hacía, su vestimenta cambio mágicamente, de su ropa de calle a su uniforme de Gata Infernal.
- Danos todo lo que tengas, nena.- Dijo Smiles mientras le acariciaba el rostro con la fría hoja de la navaja.
Detrás suyo se encontraban sus dos compañeros, que miraban con los ojos de un lobo ante su presa.
Jennifer sabía que si no conseguía huir, le robarían y probablemente la violarían y la matarían.
- ¡Dejadla!
Los tres asaltantes miraron asombrados a una figura felina envuelta en las sombras que colgaba de un cable sujeto a una pared.
Empezaron a disparar a discreción con sus armas
hacía ella.
El ultimo asaltante, usaba a la joven como rehén, poniéndole la navaja en la garganta.
- Si te acercas la rajo, no des un paso más...
Este no se dio cuenta de que detrás de él se materializaron cuatro figuras. Un puño impacto en la cabeza del asaltante y este cayó al suelo inconsciente.
- ¡Val! ¡Kyle!
- ¡Patsy!- Exclamó la Gárgola.
Ambos se abrazaron.
- Me alegro de volver a verte de nuevo, Isaac.
La Joven miraba sorprendida lo que estaba pasando.
- Puedes marcharte, mortal, ya estas a salvo.- Dijo la Valkiria.
- A ti no te conozco.- Dijo Patsy señalando a Russell.
- Oh, me llamo Jack Russell, aunque también me conocen como el Hombre Lobo...
- ¿El Hombre lobo? Vaya ,quien lo diría. ¿Qué hacéis aquí? ¿como habéis llegado?
- Quiero reunir un nuevo grupo para poder llevar acabo mi misión, proteger Midgard de sus amenazas. Stephen me ayudo y gracias a su hechizo, puede encontrar a los mejores aliados para esta empresa. Dime, Patsy ¿Te unirás a nosotros? Seria un placer volver a luchar a tu lado.
Patsy se quedó sin habla. Le
pillo totalmente desprevenida. A pesar de que alguna vez había intervenido y
había usado su identidad de
- Acepto.- Dijo ella, pensando en que su cena romántica con Adam tendría que esperar.
Los cuatro desaparecieron, partiendo al siguiente lugar.
7
Aparecieron en medio de unas instalaciones que parecían de alta tecnología.
- Creo que ya no estamos en Kansas.- Dijo Russell.
- Desde luego...- Dijo la Gárgola señalando una ventana donde por el cristal se podía ver el vacío del espacio.
Una puerta se abrió. Sintieron una voz en sus mentes. “Acercaros”
Dentro vieron a una mujer vestida de blanco, que flotaba a varios metros del suelo. Llevaba la cabeza completamente afeitada y parecía muy concentrada.
- Dragón Lunar!- Dijo Halcón Nocturno.
- Mi corazón se alegra de verte, Dragón.- Dijo Valkiria.
La ex-sacerdotisa de Titán los miró con suficiencia, casi como si fuesen insignificantes.
Descendió al suelo y se acercó a ellos.
- Nos alegramos de verte, Heather.- Dijo Gata Infernal.
Dragón recordaba cuando entrenaba
a
- He leído vuestras mentes, ya se ha que habéis venido.
- No me gustan que urgen en mi mente, mujer.- Dice Russell.
- Esta claro que con individuos como este necesitaras de mi intelecto y habilidades superiores para sacar adelante este grupo, Brunhilda.
- No ha cambiado nada.- Dijo la Gárgola. ¿Dónde estamos exactamente, Heather?
- Os encontráis en mi nave personal, en viaje por las afueras del sistema solar.
- ¿Entonces aceptas?
- Por supuesto, sin mi no tenéis ninguna posibilidad de éxito, conmigo llegareis lejos.
- Viva
El hechizo de Extraño actuó y todos desaparecieron, dejando la nave surcando los rincones más inhóspitos del espacio.
8
- ¿Dónde demonios estamos?- Dijo Halcón Nocturno.
Todos miran extrañados y con curiosidad el lugar donde han aparecido. Están en lo que parece una vieja casa con un estilo victoriano. La decoración daba a entender que su dueño era alguien con una posición económica envidiable y un considerado buen gusto.
- Será mejor que investiguemos un poco, aquí tenemos que encontrar a nuestro siguiente miembro.- Dijo tranquilamente la Valkiria.
- Dragón ¿y si examinas el lugar
con tu telepatía?- Comentó
Ante el comentario, Dragón Lunar torció el gesto con evidente disgusto.
- Si en esas nimiedades voy a tener que emplear mi mente superior, es evidente que no he tomado la decisión acertada....
De mala gana, la telépata inició
un escaneo mental de
- ¡Heather! ¡Tenemos que ayudarla! - Gritó la Gárgola.
- Me sumerjo en la profunda oscuridad, me atrapa...
Observaron con horror, como los ojos de Dragón se habían tornado totalmente negros, sin pupilas visibles.
- Tenemos que salir de aquí, todo brilla para mí, y eso significa que hay fuerzas místicas y demoníacas actuando aquí, las más grandes que visto nunca.
- Tienes razón, Patsy ¡es hora de marcharnos!- Dijo Valkiria.
La asgardiana abrió con fuerza la puerta, para poder salir de allí. En ese momento todos sintieron como si algo les arrastrase y después solo la oscuridad.
Patsy Walter despierta de pronto, de inmediato se da cuenta donde esta. Esta tumbada en un ataúd de madera, no se encuentra cerrado. De un salto felino sale del ataúd y mira a un lado y a otro, viendo donde se encuentra. Es una tierra desolada y envuelta en alargadas sombras, a lo lejos se ven inmensas montañas.
- No te asustes, Patsy.
Se gira para ver quien es el
dueño de
- ¿Quién eres, pequeña?
- Me llamo Giselle y este es el señor Smith.
- ¿Dónde estamos, Giselle?
- Estas en la tierra de las sombras, Patsy.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Me lo ha dicho el señor Smith.- Dijo la niña con una sonrisa maliciosa.
Patsy miró fijamente al osito de peluche que sujetaba Giselle. Como por arte de magia, le brillan los ojos y sonríe dejando mostrar una larga hilera de dientes mortalmente afilados.
- No tengas miedo de él, acompáñame, tengo que enseñarte algo.- Le dijo Giselle.
Heather Douglas, más conocida como Dragón Lunar, abrió los ojos. Y lo primero que vio fue el rostro de Jack Russell.
- ¿Estas bien, calvita?
Ella clavó su mirada en él y Russel sintió una fuerte presión en la cabeza.
- ¡Me vas a reventar el cerebro!
- Otro comentario como ese, y te exprimiré el poco cerebro que tienes, Russell.
- Captado el mensaje.
Estaban en largo y oscuro túnel, parecido a los túneles del metro.
- Será mejor que nos movamos y averigüemos que es lo que ha pasado.
Tras decir esto, su cuerpo se comenzó a retorcer, sus huesos se empezaron a transformar, el vello lo cubrió todo. En apenas unos segundos Jack Russel sufrió una metamorfosis y adopto su forma lupina. Russell se agacho y empezó a olisquear y torcer el morro.
-Sígueme. He captado un rastro.
Iba a protestar y decirle que seria mejor si usaba su telepatía, pero entonces recordó la presencia que invadió su mente y desecho la idea de inmediato.
Caminaron por el extenso túnel que no parecía terminarse nunca, hasta que encontraron algo. Es un enorme lodazal negro y humeante.
- ¿Esto es lo que oliste? Dijo Dragón mientras se tapaba la nariz.
- No, capte un olor peculiar, vagamente humano...
Examinó con curiosidad el extraño lodo, con la punta de una de sus garras tocó la superficie, justo en ese momento, una mano surgió del lodo y agarró a Russell y lo atrajo al lodazal. Antes de que Dragón pudiese reaccionar, este desapareció en su interior.
- Russell, maldito idiota.
Con un prodigioso salto, emergió el licántropo cubierto de la repugnante sustancia.
A la vez empezaron a salir diversas formas monstruosas.
Salieron al menos media docena de las criaturas con evidentes intenciones hostiles.
Dragón Lunar les lanzó una descarga psíquica que solo los aturdió.
- ¡Russell! ¡apenas tienen mente que pueda dañar!
Un gruñido animal fue su respuesta. El Hombre Lobo se abalanzó sobre las criaturas con una ferocidad y un salvajismo inhumano. Sus garras describieron arcos ensangrentados mientras caían uno tras otro.
En poco tiempo, se alzaba sobre los inertes cuerpos de las criaturas y aullaba clamando su victoria. Un aullido que habría helado la sangre en las venas de cualquier persona normal que lo escuchase. Aunque normal no seria el termino para describir a la sacerdotisa de Pama conocida como Dragón Lunar.
- Lo mejor es que...
Un sonido atronador inunda el túnel y a lo lejos, ven una inmensa masa de agua sucia y oscura.
- ¡Corramos!
Dragón Lunar usó su telequinesis para elevarlos a los dos, pero no fue suficiente, el agua los alcanzó y ambos fueron arrastrados por la marea.
- Esto es de locos.
Halcón Nocturno se acababa de
despertar, junto a la Gárgola y
- ¡Por Odín! Esto es algún tipo de maligna hechicería.
- Me preguntaba, Val, que clase de adquisición para nuestro grupo podremos encontrar en este lugar infernal.- Dijo La Gárgola.
Halcón aún no se podría creer que estaba de nuevo junto a sus amigos. Desde que los Defensores originales, intentasen dominar el mundo, dominados por un antiguo enemigo (3), él había dejado el tema de los superhéroes. Pensaba en centrarse de nuevo en los negocios... Hasta que la maldición de Mephisto regresó con más fuerza y hizo añicos todas sus esperanzas.
¿Podría volver a ser útil? ¿volvería a ser como en los viejos tiempos? Eso era algo que solo el tiempo lo diría. Él lo dio todo por los antiguos Defensores y ahora daría todo por este nuevo grupo que se estaba gestando.
Pero lo primero era salir de este lugar.
Con decisión, emprendió el vuelo hacía la salida.
- ¡Ten cuidado, Kyle! No sabemos como va a reaccionar ante tu maniobra.- Dijo la Gárgola.
Los tres sintieron como si todo se volviera del revés. Detrás de ellos, se formo algo, la pared se movió, transformándose en algo grotesco y repulsivo. Una enorme boca, llena de dientes cortantes, se abría y cerraba, como si mordiese el aire, y de las fauces infernales, empezó a surgir un torbellino que amenazaba con arrastrarlos a su interior.
La Gárgola intentaba no dejarse llevar por la tremenda fuerza, primero usando sus alas, y después clavando sus garras en la pared para sujetarse. Al observar el horror que les esperaba, Isaac Christians se preguntaba si no cejarían las monstruosidades y maldades que no dejaban de entrar en su vida. Desearía seguir siendo solo un bondadoso anciano, estudioso de las artes arcanas en sus ratos libres, y viviendo una vida tranquila. Pero el día que entró en este cuerpo deforme, se terminó cualquier atisbo de vida normal. Ahora era la Gárgola, así que dejo sus pensamientos a un lado, alargo una mano, y sintió la energía crepitar en ella, se concentro y una rayo de potente energía biomistica fue lanzado desde la palma de su mano hacía las mastodonticas fauces.
La Valkiria sentía como la pasión del momento la invadía, la adrenalina llenaba su hermoso y poderoso cuerpo, y solo pensaba en que saldrían victoriosos de semejante prueba.
Las alas artificiales del halcón no podían competir la tremenda fuerza de succión del torbellino creado por la boca demoníaca. Con todas sus fuerzas intentaba no dejarse llevar por ella, finalmente, no pudo evitar que el torbellino le arrastrase, cuando todo parecía perdido, una poderosa mano lo agarró. Era la Valkiria.
- Val, te besaría.
- Ahora no es momento de esos temas, valiente Halcón, es hora de que nos enfrentemos de una vez por todas ¡Por Asgard, por Midgard!
Mientras con una mano sujetaba a su compañero, con la otra lanzó con fuerza su fiel espada “Colmillo de Dragón” contra la cosa que trataba de devorarlos. Cuando la hoja encantada impacto en su blanco, se produjo una explosión de energía que lo ilumino todo.
9
En una dimensión muy diferente de
El tiempo que pasaba en su dominio infernal le parecía eterno, los segundos le parecían años, los minutos décadas, las horas siglos. Sin embargo, era su deber, si quería mantener el equilibrio entre Cielo e Infierno, a fin de que ninguna de las partes se impusiera a la otra y la Humanidad pudiese elegir su propio destino.
Su padre se habría reído de esta ironía en la que se había convertido su vida. El siempre había renegado de su alma oscura, su lado demoníaco. Durante gran parte de su vida, había intentado que su ascendencia infernal no dominase su vida ¿y cual era su ocupación ahora? Ser el amo y señor del inframundo, la dimensión infernal que durante milenios había pertenecido al señor infernal que se autodenominaba Satán (9). No le cabía duda de que su padre se habría regocijado de su destino actual. Un destino que se empezó a forjar cuando derroto a Satán, a su padre, acabando con su vida y asumiendo el control de este reino de caos.
Su anterior vida era como un recuerdo lejano, un sueño medio desvanecido, ahogado entre las pesadillas que formaban la sustancia y la materia de este infierno.
Aún así, muchas veces veía un rostro que le dejaba seguir cuerdo en esta locura continua. Sus ojos azules eran como dos faroles que le alumbraban, su hermoso rostro y su largo cabello rojo. Su imagen estaba grabada a fuego en su cerebro y en su negro corazón. Y sin embargo, ella había sufrido tormentos sin nombre por su culpa y eso era algo que le atormentaría por toda la eternidad.
Un ser repulsivo e inmundo se arrastró hacía el trono, dejando un rastro de bilis a su paso. Su presencia le apartó de sus pensamientos.
- Shagot, te advertí que no me molestases más...
El demonio fue envuelto en llamas de fuego infernal, y en pocos segundos se consumió.
Algo llamó la atención del señor de los demonios. En su sombrío rostro se vislumbro algo parecido a ¿una sonrisa? Las llamas rodearon su figura y desapareció, dejando su trono vacío.
Varios ojos observaron la marcha del señor infernal. Su odio no conocía limites, así como sus ansias de venganza. Pronto llegaría el momento, muy pronto...
10
- Diviértete, Patsy. Aquí todos lo hacemos.
El salón estaba a rebosar, la música de la orquesta se escuchaba de fondo, mientras las parejas bailaban. Otros se dedicaban a charlar con una copa en la mano, al tiempo que reían y animaban. Todos vestían con ropa pasada de moda, fuera de época, de un tiempo largamente ya pasado. A Patsy le recordaba a las películas que había visto alguna vez del siglo diecinueve. Todos parecían ajenos a ella, excepto Giselle y su intranquilizante osito de peluche.
- ¿Qué es todo esto, Giselle?
- Es una fiesta, en honor tuyo y de tus amigos.
- ¿Mis amigos? ¿están aquí?
- Pronto llegaran, no te preocupes.- Dijo la pequeña.
Una puerta se abrió, y dos figuras completamente empapadas de agua sucia y mal oliente cayeron al suelo.
Jack Russell, alías el Hombre Lobo se irguió rápidamente, gruñendo y enseñando los dientes. Observó con atención a la gente, los cuales ni se inmutaron al verle.
- Intentó leer sus mentes, pero es como si no estuviesen aquí.- Dijo Dragón Lunar.
- Veamos...
Puso una de sus zarpas en la espalda de una mujer, con un vestido de noche de color blanco.
- Cuida donde pones las manos, amigo.
La mujer no mostró el menor asombro por el aspecto lupino de Russell.
- O no son reales, o no nos ven como somos en realidad.
Varios hombres y mujeres se empezaron a apartar, dejando paso a tres figuras.
- ¡Dejad paso a una doncella de Asgard!
- Ahí están Dragón y el Hombre-Lobo.- Dijo la Gárgola.
- Este lugar es de lo más curioso.- Comentó Russell.
- Tenemos que encontrar a Patsy.- Dijo Halcón.
La Valkiria agarró a un hombre de mediana edad, bajito y con bigote y lo levantó sin esfuerzo.
- ¡Tu! ¡dime que es lo que ocurre aquí!
- ¡Nos estamos divirtiendo! ¿acaso no te diviertes, guapa?
La asgardiana apartó al hombre y desenvaino su espada.
Al mismo tiempo, Patsy seguía a Giselle.
- Hay alguien a quien tienes que conocer.
Apartado, tomando un poco de ponche, había un hombre bien parecido, con un traje elegante y con una sonrisa encantadora.
- Patsy, me alegro tanto de verte.
- ¿Nos conocemos? Hay algo en ti que me es levemente familiar.
- En efecto, en cierta manera, nos conocemos.
En ese momento empezó a sonar un balls.
- ¿Bailamos?
- Tengo que encontrar a mis amigos, no puedo...
- Yo encontrare a tus amigos, pero antes ¡bailemos!
Los asistentes a la fiesta se quedaron todos inmóviles. Y de repente, volvieron su mirada hacía ellos. Y empezaron a lanzarse a detenerlos.
Halcón esquivó un golpe que iba directo a su rostro, con una sencilla llave lo derribo.
Y se dio cuenta de algo. Tenía una herida abierta en la nuca.
- Esta muerto.
- Me temo que todos lo están, halconcito, parece que hemos aterrizado en la divertida noche de los zombies.- Dijo Russell.
Sus garras desgarraban la carne muerta, soltando toda la rabia contenida, dejando salir a la bestia.
Dragón Lunar proyectaba rayos de fuerza psiónica pura que impactaban contra los enloquecidos invitados.
La Gárgola volaba sobre ellos, lanzando rayos biomisticos y derribándolos una y otra vez.
La Valkiria asestaba golpes certeros con su espada irrompible, partiéndolos en dos, y seccionando manos y brazos. El saber que no estaban vivos, hacía que no se conteniesen.
Patsy y el extraño hombre que acababa de conocer, bailaban lentamente.
- Esa sonrisa deslumbraría al mismo diablo.- Dijo él.
Patsy recordó que eso se lo habían dicho antes, de lo decían muy a menudo, años atrás.
Ella se enfureció y de una rápida patada le derribó.
- ¡Como te atreves! Después de todo lo que a pasado, ¿te atreves a hacerme esto?
Se incorporó lentamente.
- Se acabo la fiesta.
Los muertos desaparecieron, al igual que el salón. Aparecieron todos en la sala de estar de la mansión, donde estaban en un principio.
- ¿Quién es, Patsy?- Dijo el Halcón señalando con un dedo al extraño.
- Alguien a quien conocemos muy bien. A quien yo conozco demasiado.
El hombre extendió los 3 dedos centrales de cada mano en forma de tridente y un fuego sobrenatural lo envolvió, cambiando su aspecto por completo. Era un hombre con el pecho desnudo, con un pentagrama grabado en él, envuelto en una capa de color rojo sangre, en una de sus manos sujetaba un largo tridente de metal. Era pelirrojo, y sus ojos relucían con destellos luminosos.
- ¡Daimon Hellstorm!- Gritó asombrada Brunhilda.
- Llámalo por su verdadero nombre ¡El Hijo de Satán!- Dijo Patsy.
Este permaneció impasible, casi distante.
- Lamento todo esto. Estáis en mi hogar en la Tierra, en mi mansión.
- ¿Esto es tu casa?- Dijo Halcón Nocturno.
- Mi mansión no es una casa normal. Tiene entidad propia y reacciona ante los visitantes inesperados y los intrusos ¿Para que habéis venido aquí?
La Valkiria se adelantó.
- Se me ha encomendado una misión. Mi señor, Thor, ya no podrá ser el protector de Midgard, por lo que me ha nombrado a mí su protectora. Pensé que lo mejor era volver a reunir a los Defensores. Stephen y el resto de los Defensores originales no podrían atenderme, así que usó su magia para ayudarme en la búsqueda de personas que sean capaces de ayudarme en mi misión. Tu eres una de ellas, Daimon.
La risa que salió de la garganta del Hijo de Satán heló la sangre en las venas de todos los presentes.
- Stephen y su sentido del humor. Apreció el ofrecimiento, Brunhilda, pero ya no soy el que era. Tengo responsabilidades. Además ¿les has preguntado a ellos si les gustaría tenerme a su lado? Veo el miedo en sus miradas....
Al escuchar estas palabras, la Gárgola se estremeció y empezó a temblar ostensiblemente.
- ¿Qué te ocurre, Isaac?- Preguntó Halcón Nocturno.
- Esta aterrado, y no me extraña. Cuando volviste a aceptar tu alma oscura, te convertiste en lo que eres ahora, un ser amoral y siniestro, jugaste con nosotros, nos
torturaste psicológicamente a Isaac y a mí, y conseguiste que me volviese loca y que finalmente muriese. (10) - Dijo Patsy.
- ¿Eso es verdad?
El sonido más absoluto fue la única respuesta que obtuvo la valkiria por parte de Daimon.
- ¿Creíste que trayéndome de nuevo al mundo de los vivos, y liberándome de Mephisto te perdonaría, esposo mío? (11)
- No niego nada. En aquel momento me estaba adaptando a mi nuevo ser e hice cosas de las que no estoy orgulloso. No sabéis el esfuerzo que hay que hacer para mantener la cordura gobernando un reino infernal, intentando mantener el eterno equilibrio, las cosas que he sacrificado, mi propia humanidad....
- Esto parece un juicio de la santa inquisición. El que este libre de pecado que tire la primera piedra. Todos hemos hecho cosas de las que no podemos sentirnos orgullosos ¿no es cierto?
Russell miró a Dragón Lunar, esta arqueó una ceja.
- Todo merecemos una segunda oportunidad.- Dijo Dragón.
- Daimon, eras un buen hombre
y lo puedes volver a ser. Únete a nosotros, y podrás encontrar
- Sé que me voy a arrepentir Brunhilda, pero... Acepto. Os ayudaré en lo que pueda e incluso os proporcionaré un sitió para reunirnos ¿qué mejor lugar que mi hogar? Ya habéis visto como trata a los intrusos, y ya os identifica como amigos, no volverá a molestaros.
- No te arrepentirás, Daimon.
- Yo ya me estoy empezando a arrepentir.- Dijo Patsy. Aún así, para demostrarme a mi misma que lo he superado, aceptare que este con nosotros, pero no tengo por que considerarlo un amigo.
- ¿Y tu que dices, Isaac?
Levantó lentamente la mirada, con miedo y cruzó la mirada con el Hijo de Satán. Apartó la vista y dijo en voz baja: - Aceptaré su presencia, Val.
- Mi insuperable talento será lo más útil para este grupo. Pero su aportación puede ser beneficiosa.
- Tu insuperable talento para irritar a las personas, dragoncita, ey, ¿cómo nos llamaremos?- Dijo Russell
Halcón y la Valkiria se miraron con complicidad.
- Creo que esta claro ¡Los Nuevos Defensores!
Tras decir esto, Kyle se dobló de dolor y empezó a gritar. Imágenes bombardeaban su mente, imágenes de sufrimiento sin igual, rostros de criaturas innombrables, una legión de ellas surgiendo de las tinieblas.
- ¿Kyle? ¿qué te ocurre?- Dijo Patsy.
Con los ojos muy abiertos, este se levantó y gritó:
- ¡Tenemos que ir a la ciudad de Stanford! ¡Veo la muerte y el sufrimiento de sus habitantes! ¡Nos necesitan!
Próximo Número: ¡Horror en Stanford! Donde los Nuevos Defensores tendrán su primera misión como grupo ¿será también la ultima?
1) Como se ha podido ver en la serie regular de Thor en AT
2) En Thor#3
3)
En
4) En Defenders 94 Usa.
5)
En
6) Protagonista de varias series en los años 70 en Marvel.
7) Personaje creado en los 70 y que ha salido varias veces en la serie del Dr. Extraño y en su propio titulo en esa década.
8)
En
9) En el universo Marvel no hay una sola representación del demonio mítico, son legión: Mephisto, Satanish, Baal, Satán etc
10) En la serie regular de Hellstorm en los 90.
11) En Thunderbolts anual#1