“Vástago de un padre terrestre y una madre acuática, dotado de un fuerza sobrehumana y el poder de volar, lucha como Vengador de Atlantis...”
Action Tales y Stan Lee presentan las aventuras del hijo vengador de Atlantis, Namor.
Conoce a tu enemigo
Por John Schneider
Portada: Adam Destine.
Zacarius, así es como se llama el traidor. El dolor que siente en su corazón no disminuye aunque sucesos como este sean demasiado frecuentes en su reino. Al contrario, le enfurece ver que no sólo tiene que proteger a sus súbditos de amenazas exteriores sino también de algunos de sus hermanos.
Ante él se encuentran el traidor, sus seguidores y la extraña máquina con la que se enfrentó Namorita.
- Zacarius, ¿tienes algo que decir en tu defensa?
- No tengo nada que decir, mi único propósito ha sido y será el bienestar de mi pueblo, algo que tú no puedes garantizar.
- ¿Acaso tú sí?, hablas de bienestar pero al igual que Atumma usas la fuerza…para conseguir el poder, no me engañas, he oído tu discurso antes, en otras bocas y siempre eran falsos, cubiertas de humo para ocultar sus propias ambiciones. Dices que no puedo garantizar el bienestar de Atlantis, quizás sea así, pero puedo garantizar que jamás dejaré de luchar para protegerla de sus enemigos, externos o internos.
- Intentar, frunce el ceño el viejo eremita, eso es lo que hacen los fracasados como tú, eso y escapar, abandonando tus responsabilidades.
Una voz surge de la multitud, una voz femenina y joven.
- Tú no eres el más indicado para hacer esas acusaciones. Es cierto que Namor ha cometido ha cometido errores y ha pagado por ellos, pero ha seguido luchando, no se ha rendido. Tú en cambio abandonaste a tu familia, una esposa y una hija y te escondiste en una cueva. Has estado rumiando planes de venganza contra una afrenta que sólo existe en tu mente todo este tiempo. Quiero que eso termine ya, quiero recuperar a mi padre.
- Tú dejaste de ser mi hija hace mucho tiempo, tu madre nunca entendió que mi destino no era algo tan egoísta como formar una familia con ella sino liberar a mi pueblo de las cadenas de la monarquía.
- ¿Y así quieres conseguirlo?- La hija de Zacarius siente como las lágrimas vienen a sus ojos, no por esperada duele menos la reacción de su padre. Sus palabras han quebrado sus esperanzas reduciéndolas a astillas. Namor se acerca a ella, el público se aparta dejándole paso. Los brazos del príncipe vengadores son reconfortantes, hacen que se sienta a salvo.
- Sólo has traído dolor, Zacarius, y no puedo permitir que sigas haciéndolo, serás exiliado y no podrás volver a pisar Atlantis… nunca más. Tu plan termina hoy.
- ¿Eso crees?, hay muchos ahí fuera dispuestos a ayudarme.
- Pues entonces transmíteles este mensaje: Os estaré esperando.
Namor contempla en silencio como sus guardias sacan al ermitaño a la fuerza del palacio. Su prima se acerca a él en silencio y apoya una mano con delicadeza en su hombro.
- Has hecho lo correcto.
- Lo sé.
Danny Rand (1) mira la pared en silencio. Sus captores han dejado de hablarle, su contacto se ha restringido a darle agua y comida cuando lo creen conveniente. Su plan es cristalino, quieren ablandarlo, doblegarle, hacer que se una a ellos voluntariamente. Debe reaccionar antes de que sea demasiado tarde, mientras aún pueda mantener el control de la situación. Un ligero ruido llama su atención, un golpe seco en la pared. Luego otro golpe, y así de forma regular, como si siguieran una pauta.
¿Código morse? Piensa Rand. Se concentra y empieza a distinguir unos sonidos cortos de otros más largos. Finalmente descifra el mensaje, una simple palabra, Apártate. De un salto se lanza hacia el lado opuesto, justo cuando una pequeña explosión derriba el muro.
Un hombre de complexión robusta entra por la abertura, ataviado como un ninja le ofrece una mano.
- He venido a ayudarte, Daniel-san.
- Gracias.
- Debemos irnos.
- Encantado. El servicio de habitaciones era lamentable.
Cabos sueltos, hay demasiados, siempre hay algo que queda sin atar, un elemento fuera de control. Lo sabe demasiado Namor, cualquier cosa por muy inocua que parezca puede acabar causando un enorme daño a sus súbditos. Debía saber que la invasión de Attuma haría florecer a los oportunistas, las aves carroñeras, que siempre están listas para sacar partido de situaciones confusas.
La expulsión del ermitaño sólo fue el principio de una serie de juicios, saqueos, estafas, abusos…No importa si es en la superficie o en Atlantis siempre hay gente miserable capaz de hacer cualquier cosa con tal de sacar un beneficio. Como monarca debe atender este tipo de asuntos pero no por ello le deja de desagradar verlos pasar delante de su trono elaborando complejas excusas que los libren de su merecido castigo.
Y luego está el trabajo con los Defensores, ayudar al mundo requiere un montón de papeleo y reuniones. Si eso no bastara también deben defenderse de amenazas exteriores, como ese hechicero que liberó a un demonio con la teconología del edificio Tempo.
Un cabo suelto. Siguieron a los dos hasta la Tierra Salvaje, donde se enfrentaron a Cráneo Rojo. Sus sentimientos acerca de esa batalla son confusos, por un lado Stephen derrotó al Hechicero pero el demonio huyó y una buena parte de la Tierra Salvaje sigue bajo el control de Cráneo Rojo.
Sherkelen, ese es el nombre del demonio, una criatura mítica. Sabe que en una época lejana sojuzgó a los habitantes de Atlantis y que estos al liberarse decidieron olvidar ese doloroso episodio de su historia, por eso no encuentra nada útil en los archivos.
Las criaturas conocidas como Gramandi tampoco disponen de mucha información, sólo saben que hizo falta el poder de dos dioses para encerrarlo en una dimensión paralela. Sus crímenes habían sido tales y de tal crueldad que hasta los mismos dioses se enfurecieron al ver tal desprecio por la vida. Qué tipo de aberraciones llegó a cometer cuando tenía bajo su dominio a Atlantis era un misterio, pero debía de tratarse de algo grave para que Zeus y Poseidón se encargaran personalmente del demonio en vez de enviar a un héroe, aunque Poseidón le habló de que lo que se usó para derrotarle estaba perdido. El hacha Braytha sólo era una forma de ganar tiempo.
Ni siquiera las computadoras del edificio Tempo han conseguido arrojar más luz sobre el tema. Siendo un hombre de acción a Namor le resulta especialmente frustrante verse encerrado en salas llenas de pergaminos o aparatos tecnológicos. Sabe que el demonio no estará desaparecido mucho tiempo, actuará, pero necesita saber más de él.
Si ningún texto ni ningún ordenador poseen las respuestas que desea el hijo vengador deberá acudir a una fuente directa, alguien que se enfrentó a Sherkelen, el protector y señor de Atlantis, Poseidón, el dios de los mares.
Así, tras despedirse de Namorita el hijo vengador sale de Atlantis con rumbo a lo desconocido en busca de Poseidón.
Los hijos de la medianoche se hallan reunidos con su nuevo benefactor en un lujoso comedor. Robert K. Westinghouse cubre su rostro desfigurada con una máscara y contempla meditabundo los progresos de sus empleados a falta de un término mejor. (2)
- Así que habéis encontrado y neutralizado dos sedes del culto.
Hannibal King es el primero en responder.
- Costó mucho trabajo dar con esos sitios, los clientes del culto son muy reservados, tuvimos que tantear primero a las personas que trabajan para sus posibles objetivos. Fue un trabajo lento y cuidadoso que ha dado sus frutos.
- Me complace ver que invierto bien mi dinero. No lo veo mencionado en estos informes pero debo preguntar, ¿hay alguna pista sobre el paradero de mis no tan queridos padres?
Hannibal King mira a Blade con gesto de interrogación.
- Sólo rumores, esos chupasangres los están moviendo de un lado a otro. Nos tienen más miedo del que quieren reconocer.
E l Motorista Fantasma se levanta de la mesa como movido por un resorte.
- ¿Ocurre algo?- Comenta preocupado Johnny Blaze.
- Siento un mal cerca. Algo antiguo, sus víctimas claman venganza. Debo irme.
- ¿Podemos ayudarte?
- Debéis continuar con nuestra misión, yo debo encontrar a Namor. El mal que siento está relacionado con Atlantis, es muy antiguo. Además quedó libre tras mi colaboración con los Defensores. Me siento responsable de los crímenes que ha cometido desde entonces.
El Motorista Fantasma se levanta de la mesa. Westinghouse hace un gesto para que se detenga.
- ¿Qué tipo de amenaza es?
- Un demonio llamado Sherkelen, sus crímenes son innumerables. Un hechicero lo liberó de su prisión dimensional para obtener poderes. Su codicia dejó suelto a un monstruo en nuestro plano.
- Si necesitas ayuda llámanos, el culto que me arrebató a mis padres no es el único motivo por el que os financio, quiero que mi fortuna sirva a una buena causa.
- Lo sé.
Dicho esto y tras las naturales despedidas el Motorista Fantasma sale de la mansión Westinghouse y pone rumbo a Nueva York.
Namor avanza por el fondo marino rápido, cruzándose con bancos de peces con un objetivo claro, la cueva donde consiguió el hacha. Al acercarse a ella nota algo, una estatua señala su interior. Su visita anterior había sido entrar y salir y desde entonces no había podido volver con tiempo, sólo ratos en los que intentaba descifrar las pinturas del interior. Al acercarse a la estatua reconoce a Poseidón y siente un escalofrío.
Este lugar debió presenciar la batalla con Sherkelen. El rostro del dios parece prevenir de entrar en la cueva. Haciendo caso omiso de la advertencia entra. Las pinturas permanecen tal como las recordaba, abstractas, sin un significado claro, manchas y formas que se mezclan en un caos de colores.
Como las veces interiores pasea por la cueva intentando encontrar una clave que descifre las pinturas y como las veces anteriores fracasa. Pero esta vez algo cambia. Una voz suena en su cabeza.
- ¿Estás listo?
- ¿Listo para qué?
- Para saber la verdad, has estado muchas veces aquí, has visto el mensaje de un pueblo que no entendía lo que le estaba sucediendo. Son sentimientos, emociones, no busques en las pinturas un relato aséptico del reinado de Sherkelen.
- ¿Poseidón?
- Sí, Namor.
- Necesito sabes cómo derrotarle. Volverá a actuar.
- Ya lo está haciendo.
- ¿Dónde?
- Aquél al que llamas Motorista Fantasma se dirige a Nueva Cork para decírtelo. Ha sentido los gritos de dolor de sus víctimas. Él te ayudará, al igual que otro héroe. Pero antes debes oír la historia de Sherkelen.
-¿Por qué no aparecisteis antes?
- Porque no era el momento. Escucha puesta esa historia de ambición y traición. Hace muchos eones Atlantis todavía estaba en la superficie y era un faro de desarrollo en el mundo.
Pero debajo de esa apariencia de perfección se escondían las mismas pasiones que conducen a los seres humanos en todas partes. Un sacerdote ansioso de poder descubrió que podía contactar con otras dimensiones. En uno de sus contactos conoció a Sherkelen, el cual se le presentó como un benefactor desinteresado.
Le prometió conocimiento a cambio de criaturas de nuestro plano, pues deseaba estudiarlas para aumentar su conocimiento. Al principio pedía pequeños animales, que el sacerdote le podía suministrar con facilidad, pájaros, peces… A cambio Sherkelen le daba poder, pero ese poder tenía una trampa, se agotaba con facilidad y cuanto mayor era la criatura más duraba; y lo peor, era adictivo, una vez empezabas a usarlo no podías dejarlo, necesitabas hacer más conjuros, más poderosos.
Así poco a poco el demonio fue corrompiendo al sacerdote hasta lograr que asesinara a un inocente. Le preguntó por las personas a las que conocía y escogió la víctima, un joven ayudante. Lo sacrificó en un altar con un cuchillo.
Ese día la historia de Atlantis dio un paso sin retorno. El primer asesinato dio paso a una ola de crímenes en las que el sacerdote se rodeó de lacayos deseosos de compartir el poder. Así fueron proveyendo de sacrificios al demonio ignorantes de que estaban entregando Atlantis a la criatura.
Y así llegó el día en que Sherekelen pudo cruzar la barrera entre nuestros planes y sembró de sangre el océano con los habitantes de Atlantis. No hubo piedad para nadie. Se hizo coronar rey de Atlantis y formó una corte con aquéllos que le habían servido. Pero Atlantis era sólo el principio, y así se lanzó en una campaña de conquista de los reinos cercanos.
Nos encontramos en el último reino que intentó añadir a sus dominios. Esta cueva era parte de una isla cercana a Atlantis y fue aquí donde se reunieron los héroes de esa época, aquí combatieron a Sherkelen. Uno de ellos llevaba el hacha que usó tu compañero Hulk pero no fue un arma lo que detuvo a Sherkelen, sino algo más valioso y escaso.
Desgraciadamente se perdió tras la batalla y cuando llegamos había desaparecido.
Por primera vez Namor interrumpe la narración de Poseidón:
- ¿Qué era?
- Una criatura de luz pura de una plano dimensional cercano al de Sherkelen, le siguió hasta aquí y sacrificó su vida para detenerle lo suficiente para que juntos, dioses y atlantes lo derrotáramos. No sabemos si está muerto o vivo pero sin él no hay esperanza.
- ¿Podemos seguirla a su plano?
- Quizás el antiguo heraldo de Galactus pueda guiaros, debes ir rápido pues Sherkelen pronto estará recuperado de sus heridas. En esta cueva hay rastros de la esencia de esa criatura que puede seguir.
- Así haré, una última pregunta, has hablado de otro compañero, ¿quién es?
- Pronto lo sabrás, un viejo amigo.
Nueva York, piensa Danny Rand con alivio, al fin. Delante de él se levanta el edificio Tempo. Su salvador mira con desconfianza a su alrededor. No parece cómodo entre tanta gente.
- Tranquilo muchacho, estás en la gran manzana.
- Hay algo en el aire.
- Es la contaminación, te acostumbrarás, no es sano, pero con el tiempo ni la notas.
- No me refiero a eso.
- ¿Por qué será que me lo veía venir? Salgo de un lío para meterme en otro.
- Alguien viene hacia nosotros, algo oscuro.
- ¿Tienes poderes especiales o algo que deba saber?
- Fui entrenado en el himalaya por los mejores maestros para detectar lo sobrenatural.
- Algo muy útil.
Un frenazo suena detrás de ellos, seguido por algún grito de horror y un fuerte olor a quemado llena el ambiente. El Motorista Fantasma se baja de la moto y se dirige al edificio.
- Hola Motorista, ¿a dónde vas?
- Voy a ver a Namor.
- No está, me dijeron que llegará dentro de un rato, ¿por qué le buscas?
-Anda suelto un demonio muy poderoso y siento que está relacionado con Atlantis. Espero que pueda ayudarme.
- Yo no sé nada de demonios pero puedes contar conmigo. ¿Y tú qué dices, Taniguchi? ¿Te apuntas?
El ninja le mira asombrado.
- Pero, aún estas recuperándote de tu cautiverio.
- Soy un superhéroe, son gajes del oficio.
- Yo debo contactar con mi maestro. Si puedo ayudaros lo haré.
- No te preocupes, si eso pásate por el edificio Tempo.
Dicho esto Motorista Fantasma y Puño de Hierro entran en el edificio dejando al oriental en un mar de dudas.
Esto puede cambiar los planes, debo hablar con el maestro rápido. ¿Un demonio atlante?
En una montaña de nevada un recuperado Sherkelen mira ansioso el horizonte, de las heridas causadas por el hacha ya no queda rastro. Siente la energía de nuestro plano como un apetitoso festín, listo para ser devorado.
Mira lo que hay a cientos de millas a la redonda y su vista se clava en un montón de luces llamativas, Las Vegas.
Un buen sitio para empezar.
De su espalda brotan alas como las de un murciélago y se eleva en el aire con soltura.
Continuará…
1) Los hechos de estos números transcurren antes del nº1 de Shield, donde aparece Puño de Hierro.
2)
Vistos en el especial Hijos de