“Vástago de un padre terrestre y una madre acuática, dotado de un fuerza sobrehumana y el poder de volar, lucha como Vengador de Atlantis...”

Action Tales y Stan Lee presentan las aventuras del hijo vengador de Atlantis, Namor.

Asuntos de estado

Por John Schneider

Portada: Roberto Fernandez

Esto tiene lugar tras los acontecimientos de The Order y antes de los Defensores y de los Invasores en AT.

Ante los ojos de Namor se extiende Atlantis, su reino. Su relación con su hogar nunca ha sido fácil, su naturaleza híbrida le ha impedido tomar un hogar fijo o sentirse plenamente integrado. Por mucho que intente apartarse del mundo de la superficie sabe que al final le alcanzará pues no se puede huir de lo que uno lleva dentro.

Los Defensores, Oracle, Tempo…Son palabras que le traen recuerdos y le hablan del futuro, de un futuro imprevisto por el rey de Atlantis. Sin embargo esta vez quiete hacer las cosas con cuidado. Si tiene que afrontar sus responsabilidades como defensor lo hará pero no será a costa de sus súbditos.

Con el triunvirato constituido Atlantis posee ahora un gobierno estable, es irónico que tuviera que ocurrir una crisis para que Namor tomara una decisión a todas luces necesaria desde hacía mucho tiempo. Sus constantes ausencias unidas a las permanentes amenazas exteriores convertían al reino submarino en un lugar vulnerable, como demostró la invasión llevada a cabo por Attuma.

Namorita se acerca a su primo con cautela, conoce muy bien sus cambios de humor y siente que está asimilando las decisiones que debe tomar.

-Namor, te esperan.

-Vamos, no quiero retrasar más esto.

-¿Te preocupa algo en especial?

-Siento que estoy traicionando a Atlantis al aceptar la oferta del Doctor Extraño.

-¿Por qué? ¿Por tener unas miras que van más allá de tu reino? Atlantis no es un compartimiento estanco,  le afecta lo que ocurre en el resto del mundo, porque todos vivimos en el mismo mundo, y este mundo te necesita, Namor. Si le dieras la espalda a los Defensores se la estarías dando a tu pueblo. Las amenazas que combatirás con ellos son también amenazas a nuestro hogar.

-Lo entiendo, pero, ¿y si aprovechan mi ausencia para atacar?

-No quiero ofenderte primo, pero sabemos defendernos, y siempre podríamos llamaros. Gracias a Extraño tendremos una vía de comunicación permanente con vosotros.

-Lo sé pero aún así siento como si abandonara Atlantis.

La habitación está sumida en la más completa oscuridad. El mobiliario se reduce a una silla de madera desgastada. Sentada en ella vemos a Danny Rand, alias Puño de Hierro, inconsciente y atado. Un pequeño ratón pasa a su lado desapareciendo por una agujero.

La habitación tiene una puerta y un conducto de ventilación justo encima de ésta con barras de metal. Una luz proveniente del exterior se enciende iluminando el rostro de Puño de Hierro.

-Despierta.

Mueve la cabeza un poco.

-Despierta.

Los párpados se levantan con esfuerzo.

-He dicho que despiertes.

Una sacudida recorre su mente y abre los ojos.

-¿Qué queréis?

-La cabeza de Namor en una bandeja de plata.

-Con un ramo de perejil, ja. Perdéis el tiempo conmigo.

-Nos llevarás a él y nos lo entregarás.

-Buscad a vuestro judas en otro sitio.

-Cederás, muy pronto, antes de lo que crees.

-¿Qué tenéis contra él?

-¿Contra ese necio arrogante? Todo, ese mestizo no merece la corona que se ciñe. Nuestro maestro le pondrá en su sitio.

-Sigue soñando.

La luz se apaga dejándole de nuevo en las sombras solo con sus pensamientos y los roedores que cruzan cada cierto tiempo el cubículo en el que está encerrado.

Genial Danny, te has lucido, sólo has conseguido picar al guardia y sigues sin tener ni idea de cómo salir de este sitio o de donde estás. Me he lucido Si acepto la oferta podré ir a pedir ayuda a Namor, que después de todo es lo que iba a hacer y así juntos les patearemos el culo a estos memos.

Vashti observa con preocupación a los miembros del consejo, que van tomando asiento en la sala. El ambiente es tenso, los ataques de Attuma, aunque cada vez más dispersos mantienen a la población intranquila.

La llegada de Namor y su prima Namorita hace que las miradas de todos los presentes se centren en ellos. Vashti sale a su paso con gesto preocupado.

-¿Ocurre algo?

Antes de que Vashti pueda abrir la boca se oye una explosión. Una pared de la sala se desploma cogiendo a varios asistentes. Namor reacciona al instante y acude a su rescate. Una voz grave resuena en todo el edificio.

-Has condenado a tu patria, príncipe mestizo.

Namorita busca con la mirada al que ha pronunciado esas palabras:

-¿Quién es el cobarde que se atreve a atacar al monarca de Atlantis?

-Yo.

Se adelanta un hombre cubierto con una capa. Sus ojos brillan como dos tizones al rojo vivo.

-Durante demasiado tiempo he contemplado como Atlantis sufría una larga noche de piedra, pero me decía a mí mismo que no era de mi incumbencia, que aquéllos que habitamos fuera de la capital no le debemos nada a esta metrópolis. Pero vuestra decadencia nos afecta, en vuestra huída a ninguna parte nos estáis arrastrando. Acusáis a los habitantes de la superficie de traer la contaminación a los océanos, vosotros no os quedáis atrás, pues llenáis de sangre atlante esos mismos océanos.

- ¿De qué habláis?- Dice Namor mientras ayuda a salir a un niño de debajo de los escombros.- Esa sangre se ha derramado al defender nuestro hogar

-¿El mismo que abandonas cuando te place en busca de aventuras?

El ceño de Namor se frunce en un gesto de irritación.

-Mi único propósito a lo largo de la vida ha sido proteger Atlantis, no sé quien eres ni de dónde has salido pero ahora retirarás lo que has dicho o...

Una nueva explosión sacude la estructura del edificio. Un trozo del techo se desprende aumentando más si cabe la sensación de caos entre los presentes, que se sienten divididos entre el deseo de huir y el de presenciar el enfrentamiento entre su rey y el desconocido.

-¿Es ésta la protección que ofreces a tu pueblo, poderoso Namor?

El aludido monarca mira a su prima y le indica que busque al Doctor Extraño.

-Está claro que estamos bajo un ataque, lo que me pregunto es si tú papel en esto es el de distracción o el de tonto útil.

-¿Recurrís al insulto, señor? No es algo propio de gente de sangre azul como tú, aunque claro, vuestra sangre está manchada.

-Mírame a los ojos y repítelo si te atreves.

-¿Vais a azotarme?

-No sería mala idea, pero tengo una mejor hechicero.

-¿Hechicero? Te confundes, yo sólo soy un ermitaño.,

-¿Crees que me puedes engañar con esa apariencia? Conozco a los de tu clase, sé lo que pretendes. Por un momento conseguiste embaucarme, pero por mucho que te esfuerces no puedes ocultar tu verdadera naturaleza. Y estos ataques, ¿realmente pensaba que acabarías tan rápido conmigo? La guardia ha tomado el control de la situación y pronto atrapará a tus secuaces, en cuanto a ti…

-Miente, quiere engañaros, su gobierno hace aguas y busca alguien al que culpar, cualquier cosa antes de reconocer que ha perdido el control.

Fuera unos guardias entablan combate con unos encapuchados que portan explosivos. Un rayo de luz impacta sobre ellos dejándolos "congelados".

-Me ocuparé personalmente de que nunca vuelvas a pisar esta ciudad.

-Es demasiado tarde. Se acabó. Has perdido tu reino, y esta vez es para siempre.

Dicho esto saca un cuerno y sopla. Al instante aparecen grupos de atlantes uniformados y armados, que rodean el edificio encarándose con la guardia. Un grupo de ellos entra y sin dejar de apuntar a Namor rodea a su líder. Vashti mira la escena con gesto apenado.

-Así que todo esto se resume en un golpe de estado. ¿Crees que vas a arreglar algo con las armas, mi antiguo amigo, Zacarius. Veo que el tiempo que has pasado lejos de Atlantis no ha templado tu temperamento, sigues empeñado en usar la fuerza para todo.

-Y así he conseguido recobrar el control de mi hogar.

Namor da un paso hacia Zacarius. Los soldados de éste le apuntan al corazón y la cabeza.

-Dime Zacarius, ¿conseguirán tus esbirros detenerme antes de que te alcance?

-Inténtalo y morirás.

-Yo estoy dispuesto a morir por Atlantis, ¿y tú?

Una gota de sudor se desliza por la frente del hechicero atlante.

-No me vas a detener.

Una voz de la multitud se eleva por encima del murmullo general.

-Yo estoy con Namor, jamás te reconoceré como rey.

-Sólo eres otro estúpido ignorante del que me desharé.

Namor avanza otro paso.

-Ni se te ocurra dar otro, mestizo, o morirás.

Por el agujero que provocó la primera explosión Namor ve un destello plateado y se pregunta, ¿tan rápido?.

-Controlo los principales lugares del reino, no puedes hacer nada, ni tú ni la guardia, y mucho menos tú estúpida prima, que parece haber huido como una rata del barco que se hunde.

-Curiosa expresión para alguien que vive en el fondo marino. Te equivocas, ni mi prima ha huido ni controlas los lugares más importantes de Atlantis, pues no son los templos ni los palacios si no los corazones de sus habitantes, allí saben quién lucha por ellos y quién quiere usarlos para su provecho.

-¿El corazón? ¿ Cómo te atreves, sucio mestizo? Matadle.

Siente una brisa a su espalda. Al mirar ve a sus hombres inconscientes tumbados a los pies de una figura plateada de forma humana que sostiene lo que parece una tabla de surf.

-¿Quién?

-Un amigo, Norrin Radd. Has llegado pronto.

-Estaba cerca, oí que tenías problemas.

-¿Traes a esta criatura a Atlantis para mantenerte en el trono?

-Le pido ayuda a un amigo para mantener el orden en mi reino, que es muy distinto. Ahora ríndete y seré clemente.

-Jamás.

Sopla de nuevo el cuerno.

-Me has obligado a hacer esto.

Fuera Namorita observa al Doctor Extraño a través del portal místico.

-¿Ha llegado ya Estela?

-Sí, gracias por ser tan rápidos.

-Sabía que pasaría algo así, Atlantis ha pasado una época turbulenta.

-Tranquilo, ya estamos acostumbrados.

Un temblor.

-¿Qué ha sido eso?

-Ni idea, voy a investigar.

-Ten cuidado, puede que los golpistas tengan algo preparado.

Un haz de luz incide en la cara de Danny Rand.

-Despierta.

Abra los ojos con dificultad, las imágenes están desenfocadas.

-¿Quién eres?

-Voy a sacarte de aquí. Levántate.

Un monitor en otra habitación muestra al recién llegado ayudando a Puño de Hierro a salir de la celda.

-Así que este es vuestro plan. ¿Estáis seguros de que funcionará?

-Nuestras vidas dependen de ellos maestro.

-Decís bien.

-Cuando esté listo nos llevará a Namor y la venganza será nuestra.

Los temblores aumentan al igual que la preocupación de Namorita. Algo grande se está moviendo en dirección a Atlantis y ella se propone interceptarlo, sola. Su primo está ocupado en la ciudad y no necesita otro problema, aunque algo le dice que están relacionados.

Unas rocas se desprenden oscureciendo el agua por unos instantes, Namorita reacciona adoptando una postura defensiva.

En Atlantis el ermitaño alza las manos y dice con voz grave:

Se acerca el arma que devolverá Atlantis a sus legítimos dueños y expulsará a la serpiente de nuestro seno.

-¿De qué habla?

-Norrin, guardias, salid afuera y vigilad, no sé que ha planeado este loco pero quiero estar preparado. Atlantis no cederá a tus amenazas.

-¿Y tú?

La mirada del hijo vengador de Atlantis le atraviesa de forma implacable.

-Nunca cederé.

El agua vuelve poco a poco a su estado transparente dejando entrever una gran masa gris que avanza despacio, tambaleándose ligeramente, como si tuviera que calcular el centro de gravedad a cada paso.

Namorita avanza con curiosidad y temor a partes iguales. Poco a poco se van desvelando ante ella las partes de lo que parece una enorme máquina. Recubiertas por lodo y alga aparecen una cabeza maciza de la que salen antenas, unos lanzamisiles en los hombros cargados, brazos articulados, un torso del que brotan bocas de armas…Una luz se enciende en su cabeza y como si fuera un piloto parpadea hasta que la cabeza mira en dirección a la mujer atlante.

-Hola muchacho.

Uno de los brazos se levanta, en su extremo hay un cañón. Una luz escarlata brota de su interior liberando un fuerte olor a quemado. Instintivamente Namorita se aparta, reduciendo el impacto, aún así el disparo la derriba lanzándola al fondo marino. La máquina reanuda su camino.

Se oye un crujido un de metal, la máquina se detiene. Intenta avanzar pero hay algo que se lo impide. Una recuperada Namorita golpea con todas sus fuerzas la cabeza. Varias planchas de metal vuelan. El piloto rojo aumenta de intensidad y los brazos se lanzan contra ella.

Un golpe hace temblar a la criatura. Otro golpe y así hasta que una pata se cae desestabilizando el conjunto, que le sigue a los pocos segundos.

-¿Quién anda ahí?-Pregunta Namorita, intuyendo la respuesta.

Una masa verde se mueve cerca de la máquina. Alrededor de su cabeza hay una burbuja que le permite respirar.

-Hola Namorita, Doc. Me dijo que te echara una mano.

-Gracias, ¿hay algo más por ahí?

-No, el ruido lo hacía este cachivache, me pregunto de donde lo sacarían, no parece muy moderno.

-Vayamos a Atlantis a preguntárselo a su dueño.

-Buena idea, tiene muchas cosas que explicar.

Continuará…