“Cuando varios héroes se tienen que unir para enfrentarse a una amenaza común”

Stan Lee y Action Tales presentan:

Marvel Team Up

marv

Justicia para tontos.

Carlos Javier Eguren Hernández. / Portada: Israel Huertas

“Entrada del 9 de mayo de 2005:

El diablo aguarda prisionero de sus cadenas durante milenios. Todo preso espera el día de su liberación, para vengarse o redimirse. Digamos que yo no soy partidario de algo tan tonto como lo segundo […]”.

***

La ciudad de Nueva York tenía muchos callejones sin salida. Otros incluso habían sido tapiados, formando largos pasajes sin escapatoria. Nada solía quedarse allí salvo lo que estaba antes de que se cerrase la única salida: basura, ratas, cucarachas… Pero, de vez en cuando, inesperadamente, algo se colaba y quedaba atrapado.

Los que se encontraban allí habían sido invitados con una tarjeta. Debían ir. Era cuestión de vida o muerte, de revelar que eran inocentes de los crímenes de los que muchos les estaban culpando. Uno a uno, llegaron y después quedaron inconscientes, presas de un desconocido.

En una esquina, sobre el olor a putrefacción y la completa oscuridad, había un altavoz. Los que estaban encerrados en aquel laberinto, abrieron sus ojos cuando se escuchó una siniestra voz distorsionada…

—Buenas noches. Quiero poneros a prueba: uniros y escaparéis. Es, aparentemente, sencillo, pero no tanto. Sabed que entre vosotros está el que os ha traído aquí: yo. Sólo si acabáis conmigo, escaparéis.

>> Sé que algunos pensáis que no podéis morir, deberías alegraros que yo he descubierto cómo. Espero que no deseéis saberlo. Estáis aquí para encontrarme, estoy entre vosotros. Necesitáis confiar y desconfiar. ¿Seréis lo suficientemente listos? No seáis tontos, porque si no, vuestros seres queridos lo pagarán con su vida.

>>Buena suerte.

***

“Entrada del 12 de agosto de 2006:

Hoy he convencido a un jurado de que no estoy loco. No fue difícil porque nunca lo he estado. He mentido a esos idiotas: les he prometido que he dejado mi obra. No, nunca ha terminado. Debí mentir a unos bufones para volver a él. Es algo superior a esos estúpidos.

***

En la Mansión para Jóvenes Talentos de Charles Xavier podías encontrarte cualquier cosa, incluso un peluche horroroso. Estaba en uno de los sofás y miraba como miraría un ser deforme. Uno de sus ojos estaba completamente cerrado y el otro abierto. Lucía una sonrisa amarillenta en su rostro con el pelo rosado destrozado, a la par que sus brazos y pies. En su cuello, tenía su nombre: “Tontito”. Aquel peluche, Tontito, era uno de tantos regalos que recibían de sus fans, que tenerlos los tenían.

Por cierto, el ojo abierto del monstruo rosa era negro.

—…Otro nuevo asesinato que señala a un superhéroe. ¿Los vigilantes enmascarados asesinan? Esto ha traído a la palestra la figura del vigilante conocido como Punisher, quien no duda en matar para “hacer justicia”. ¿Han sido otros héroes contagiados por su estilo?

Mientras escuchaba las noticias, sintió que sus revólveres le pesaban demasiado. Guardó silencio, frente al sillón con aquel horrible peluche y la televisión. No había nadie aún, aunque se sentía observado.

—… y la policía no descarta la posibilidad de que sean ellos. Hay otra teoría que cobra fuerza: un asesino que basa su modus operandi en diferentes superhéroes. Esta teoría ha sido defendida por el periodista del Bugle, Ben Ulrich, quien tiene varias pruebas.

El hombre guardó silencio. Recordaba cada vez que veía la televisión que ahí fuera, en las calles, siempre hay una guerra y él está solo, completamente solo. Le dieron ganas de disparar y reventar la televisión, pero eso no sería de un buen invitado.

—… a las víctimas: George Monroe, profesor de secundaria. Se ha culpado a Lobezno del crimen. Una ejecutiva de Oscorp, Geena Jones, asesinada durante una de las pruebas armamentísticas. Se ha culpado a Spiderman. Chloe Merrich, una menor de edad, prostituta, cuyo asesinato podría haber sido cometido por Daredevil. Holden Douglas, propietario de un bar, asesinado supuestamente por Blade. Nuestros compañeros de redacción han hecho el siguiente reportaje…

Antes de que el espectador se decidiese a sacar un revólver y volarla por los aires, apareció alguien inesperadamente. Eran los que le estaban observando. La televisión se apagó sola. Se ahorraron el destrozo de la televisión y el individuo que la había estado mirando, una bala.

—Frank Castle– dijo el que había apagado la televisión psíquicamente. Era un hombre de cierta edad, en silla de ruedas, bien vestido, calvo. El profesor Charles Xavier, un activista político–, no estamos de acuerdo con los métodos del Castigador. No es lo que defendemos.

ch

—Vosotros salváis el universo de seres cósmicos y el mundo de terroristas mutantes, yo me encargo de las alimañas– respondió Punisher.

—No podemos dejar que lo asesines– intervino la mujer de la larga cabellera rubia que había aparecido con Xavier. Era Emma Frost. Había algo en los ojos azules de la mujer que hacía que Castle se sintiese inquieto.

—No lo haré a menos que sea necesario– dijo Castle–. He seguido sus acciones. Ha matado a muchos indeseables, se merece la cárcel… Tanto como la merezco yo. No obstante, que vaya a matar héroes no me hace gracia.

—Sabemos que eres de gatillo fácil, Castle– dijo Emma–. No hay secretos en tu mente para nosotros… El caso de Lobezno es diferente, durante años conseguimos que dejase de matar, antes de que se marchase a Canadá.

—No es parte de nuestro grupo ya– dijo Castle–. Por algo será. De todas maneras, no he venido a discutir sobre un tipo que viste de licra amarilla.

>>Eso sí, por favor, no entréis en mi mente. No creo que resistierais lo que yo he visto. Sólo quiero saber si contaré con la ayuda de vosotros. Sois psíquicos, necesitaría vuestra ayuda para salvar a vuestro antiguo amigo y otros héroes cautivos de ese lunático.

— ¿Por qué quieres ayudarlos, Punisher?– preguntó Emma. Era una mujer inteligente. Bastante.

 pn

—Porque en esta batalla somos muy pocos– respondió Punisher–. Y temo que no queden los suficientes para detenerme si pierdo la cabeza… más aún– añadió. No se puede tener secretos con un psíquico.

—Frank Castle, Punisher– nombró Xavier–, los nuestros están ocupados en estos momentos. Contarás con nuestra colaboración en cualquier momento. Ya cuentas con ella.

Castle le dio la espalda y se marchó. Sacó del interior de su gabardina una pequeña pantalla donde resaltaban cuatro puntos azules situados en un sitio en común. Haberlos estado vigilando esas semanas y haberles colocado aquellos rastreadores de la manera más sutil posible había sido su logro.

Vigilar, siempre vigilar.

“Deberías contar con algunos de nosotros”, pensó Emma

“Hay algo que lo impide, barreras diferentes. Temo que estamos viviendo algo muy diferente a lo que solemos afrontar”, pensó Xavier.

“¿Le protegeremos de sí mismo?”.

El ojo negro del peluche monstruoso rosado empezó a iluminarse y se volvió rojizo.

***

“Entrada del 29 de enero de 2009:

Superhéroes. Siguen unos patrones. Nadie se ha fijado demasiado tiempo en ellos como yo me fijo. Nadie ha sido lo suficientemente inteligente. Me llevará tiempo, pero es un trabajo de sabios. Un trabajo para mí […]”.

***

El callejón había guardado silencio.

Una figura salvaje avanzó.

Por el callejón, sólo se oyó un fuerte…

SNIKT!

Se armó ante las tinieblas y una voz áspera dijo, mientras intentaba captar algún olor, algo que le revelase qué había pasado:

—No voy a seguir perdiendo el tiempo. Sal de donde estés, nene.

***

“Entrada del 2 de febrero de 2009:

Mi maldita obra no se ha cumplido por su culpa. He perdido mucho tiempo. Voy a hacerles pagar por ello. A todos, absolutamente a todos. Piensan que están salvando el mundo e impidiéndome mi tarea. De esa manera, no hacen más que condenarlo. ¿Cuándo comprenderán que el verdadero superhombre impone su moral? Si el villano se merece morir, muere, no es enviado a una maldita cárcel. Yo soy el único superhombre que ha visto la realidad […]”.

***

Cuatro días antes, el profesor de biología de un instituto del Bronx, amaneció puntual en su clase. Era muy bueno en su campo, pero nadie le tomaba en serio.

Sin embargo, todos los chavales que se reían de él no se rieron aquel día. No es que no quisiesen, es que muchos tuvieron arcadas.

Colgado de la pizarra, atravesado por un trozo de madera de una mesa rota, estaba el cadáver del profesor. Sólo se reconocía el rostro asustado. El resto del cuerpo se había reducido a la huella de cuchilladas inclementes.

La sangre y las tripas bañaban el suelo, unas garras lo habían despedazado, sin piedad. Al menos, los alumnos aprendieron que la consistencia de las tripas no era tan fuerte como en las películas.

Era un trabajo de esos que no son precisamente agradables.

El nombre del profesor era George Monroe.

Ese mismo día, la joven mutante llamada Kitty Pride recibía un regalo de un fan. Estudiaba en el colegio del profesor Xavier y, pocas veces, le enviaban regalos. Aquel era horrible, un peluche deforme rosado, llamado “Tontito”. Le dio asco, parecía sacado de una alcantarilla.

Mientras los informativos recitaban una horrible noticia:

—…macabro hallazgo. Horror en una clase del Instituto Jefferson del Bronx. El profesor George Monroe ha sido encontrado salvajemente mutilado en una de las clases. Algunas fuentes apuntan a un posible asesino mutante. Grupos relacionados con el reverendo Striker lo relacionan con el conocido como Lobezno. Seguiremos…

Kitty Pride se alejó del horroroso peluche y se quedó paralizada, las lágrimas atravesaron su rostro.

***

“Entrada del 8 de febrero de 2009.

Los pedazos de periódicos de hemerotecas y los viejos paneles van cobrando forma en mi refugio. La teoría del mosaico puede cumplirse. Si juntas los pedazos de datos desperdigados que sólo no dicen nada, verás la imagen completa. Rescates a las mismas personas, defensa de ciertos seres queridos… Golpearlos por un lado, destruirlos por todos […]”.

***

Ahora. En la oscuridad, Lobezno se preparaba para destripar la negrura cuando olió a un viejo conocido.

lob

—Yo no quiero perder el tiempo tampoco, colega– dijo– No creo que este sea mi definición de pasar un buen fin de semana. Supongo que a ti también te han tendido una trampa.

Por si fuese poco, Lobezno iba a tener que aguantar a aquel payaso, que sólo soltaba chistes cuando podía estar a punto de ser desgarrado en mil pedazos. Reticente, Lobezno guardó sus garras.

—He venido a por el hijo de perra que nos ha estado culpando de sus crímenes– increpó Lobezno, mientras el payasete aparecía con un extraordinario salto.

—Lo sé, Lobezno– dijo–. Yo estoy aquí por lo mismo.

—Y yo que pensaba que es que te gustaban los callejones para tirar tus disfraces usados.

—Sólo si tengo una crisis de identidad– bromeó.

—Vale, dejemos El Club de la Comedia. Nos han tendido una trampa.

—Sí, sé que tú eres de destripar cuando te sale, pero no a profesores que no te han hecho nada… Y yo no soy uno de esos colgados– y se dejó caer desde la pared donde estaba boca abajo–. En el mal sentido de la palabra, quiero decir.

—Spiderman, silencio. Huelo algo.

—Mi sentido arácnido no detecta ninguna amenaza inminente, primor.

sp

***

“Entrada del 12 de febrero de 2009:

Consigo recuperar la vieja furgoneta, la mitad de los cachivaches ya no funcionan. Vuelvo a trabajar en ellos. Con el suficiente dinero que consigo de pequeños trabajos eliminando a indeseables con riqueza, consigo recuperar mis armas. Vuelvo a estar completo. Mi plan empieza a funcionar. Ahora necesitaría que el Punisher se uniese a mi cruzada. Él se parece a mí. Dejó entre los indeseables una nota donde le pregunto si quiere unirse a mi cruzada. Sabrá cómo encontrarme. Si es listo, tendré un nuevo y poderoso aliado. […]”.

***

Tres días antes, hubo una prueba armamentística secreta. El ejército suele hacerlas bastante cuando busca una compañía privada que cree haber descubierto una gran arma. Ésta no era una excepción.

—Señores, es un placer presentarles el arma que pondrá al ejército americano a la vanguardia de todos los del mundo y a Oscorp por delante de empresas que no han soportado el paso del tiempo, como Hammer, Roxxon o Industrias Stark– dijo Harry Osborn a un comité de militares que esperaban ansiosos detrás de un enorme cristal que les resguardaba de un campo donde se encontrarían con una nueva arma de destrucción masiva.

El desintegrador era una buena arma. Solía funcionar, pese a que gastaba bastante energía. Era capaz de reducir un ejército a cenizas. Funcionaba en bases a teorías relativistas que sólo entendían científicos, gente que deseaba hacerse rica como Osborn y la alta ejecutiva que se había encargado del proyecto, Geena Jones. Si no asistió a la presentación a las autoridades del ejército fue básicamente porque todos pensaron que había tenido un contratiempo.

Y lo tenía.

—Que empiece la prueba– dijo Osborn, sintiéndose Dios.

Finalmente, el desintegrador fue archivado y el ejército volvió a desconfiar una vez más de Oscorp en cuanto las cámaras enfocaron el terreno de pruebas: un tanque iba a ser reducido a pedazos por el rayo del desintegrador.

Entonces vieron a una mujer aterrorizada, pegada al cañón del desintegrador por una telaraña.

—Pero ¿qué…?– se preguntó Osborn y miró a sus científicos, junto a las computadoras, completamente bloqueados.

— ¡Detenga eso!– pidió el general.

—No…– dijo uno de los científicos.

— ¿Qué?– se preguntó Osborn.

—No puedo…– tartamudeó el científico.

Y Geena Jones se redujo a nada.

Era el mismo día en que iba a dejar Oscorp porque iba a buscar un futuro mejor, para ella y el crío que llevaba en sus entrañas.

Ahora eran nada.

Esa misma noche, M. J. Watson recibió un horrible peluche de uno de sus fans. Era una de las cosas malas y buenas de ser modelo: soportar a los fans. Tampoco podía rechazarlo, la tomarían como una mujer demasiado superficial que odiaba aquel tipo de cosas. No quería eso.

Mientras vagaba por algunas webs de moda, la modelo encontró una noticia en la versión digital del Daily Bugle:

¿SPIDERMAN MATA A UNA EJECUTIVA DE OSCORP?

Hace tres horas, en los terrenos de prueba de Oscorp, Geena Jones, ejecutiva de la empresa Oscorp, ha muerto tras que se la dejase atrapada en un ensayo de prueba armamentística. Varios elementos relacionan al “héroe” Spiderman con lo ocurrido. Unas telarañas la habían atrapado a la arma. ¿Seguiremos aguantando a este monstruo mucho tiempo más? […].

***

“Entrada del 4 de abril de 2009:

Una furcia me ha preguntado: “¿Y para qué son tantos peluches, señor? Disculpe la indiscreción. ¿Son regalos para su hija? Tienes varios modelos, no sólo ése…”. Le he respondido a esa tipa tan falsa: “No se preocupen, es para unos niños tontos de la familia”. Le he dado el dinero que he obtenido robando. Añado antes de irme: “Les gustarán estos peluches”. Y sonrío por mi poética ocurrencia mientras sueño con estrangularla una y otra y otra vez… Y mientras, pequeñas cámaras tras ojos de botón. Es la mejor metáfora de lo que es la mirada. Preparo los paquetes con las direcciones.  Serán mis presas.

***

En el callejón, ante dos enmascarados apareció un tercero en discordia. Avanzó lentamente y, en una hora tan oscura, los héroes tuvieron que preguntarse si no estarían allí por culpa de él.

—Nunca me fíe demasiado de éste– dijo Lobezno colocando sus garras de manera defensiva, mientras el tercero avanzaba hasta detenerse delante del trepamuros y el muti canadiense.

—Es de los nuestros– dijo Spiderman sin dudar–. Me ha ayudado en muchas ocasiones en el pasado. Es Daredevil.

—Si abres suficientemente los ojos, te darás cuenta que nadie es un héroe eternamente– respondió Lobezno sin dejar de mirar al otro individuo–. Dicen que debes tener a los amigos cerca y a los enemigos más aún. Se equivocan. Un amigo y un enemigo no se diferencian en eso, sino en lo lejos que te quieran mandar, quizás al Más Allá.

—Sabias palabras, Lobezno– dijo DD–, pero yo no soy vuestro enemigo. Estoy aquí como vosotros…– hizo una pausa. Lobezno olisqueó, el sentido arácnido de Spiderman pareció volverse loco y los sentidos superdesarrollados del tercero, que no era otro que Daredevil sintieron el golpeteo de un corazón en la negrura-. Hay alguien más. Quizás el que nos ha traído hasta aquí.

 dd

***

“Entrada del 28 de mayo de 2009.

El tablero está preparado. Un viejo callejón tapiado. He creado un somnífero que los dejará K.O. Les hará caer de la azotea al interior del callejón y les cerraré la única salida, el techo, la azotea abierta, mientras están inconscientes. Es completamente oscura. No retendrá sus poderes con fórmulas ni demás, lo hará con algo mejor: el miedo. Jugar con tontos, hacerles comprender su grave error al detenerme. Las cámaras quedan instaladas, junto a los altavoces, me preparo para disfrutar del espectáculo. Los crímenes se han cometido, están invitados, vendrán y empezará mi fiesta […]”.

***

Dos días antes, en una de aquellas calles salidas de Taxi Driver: llenas de prostitutas, proxenetas, drogadictos, borrachos, criminales y bares de striptease ocultos tras la niebla pestilente de la contaminación de una ciudad que moría.

Chloe Merrich no era una mala mujer, porque no era una mujer, sólo era una niña de trece años que se hacía llamar Margot. No se merecía como terminó. Siendo sinceros, ni aunque fueras la peor persona del mundo, hubiera merecido terminar así.

Lo último que vieron de ella fue un lugar oscuro del que emergió una enorme llamarada. En un mundo donde ves superhéroes, piensas que habrá mutado antes de pensar que la han quemado viva. Le habían prendido fuego viva. Nadie llamó a la policía o a los médicos hasta que fue demasiado tarde, tampoco lo hubieran hecho de cualquier otra manera.

En el callejón del que salió, su cliente dejó una firma: dos “DD” cruzadas, envueltas en llamas.

¿Cómo demonios alguien como Daredevil se había convertido en aquello?

Ben Ulrich lo conocía desde hacía bastante tiempo y no podía creer que DD se hubiese transformado en un asesino de prostitutas menores. Ni siquiera se lo imaginaba quemando a gente… tampoco dejando huellas incendiarias, firmando sus crímenes. Aquello debía ser una maldita patraña.

Fue a esas horas, cuando se dirigió hacia una parte de su despacho donde encontró entre el correo un paquete, lo abrió mientras pensaba. Se topó con un horrible peluche. ¿Qué clase de fans tenía últimamente? ¿Todo el mundo se estaban volviendo unos malditos tarados?

—Ulrich— dijo una voz. Urich se asustó tanto que dejó caer el maldito peluche. Quien le llamó dejó ante sí una hoja escrita con un mensaje que Ulrich leyó con rapidez: “Silencio. Te voy a dar una exclusiva: hay un asesino que simula los modus operandi de varios héroes y voy a darte su nombre. No digas nada. Ese peluche es una cámara”.

Y Ulrich guardó silencio ante Frank Castle.

***

“Entrada del 15 de junio de 2009

Sólo hay que empezar a unir las piezas. En una de las pizarras, junto a fotos y datos tengo a los culpables que atraerán a los héroes. Es lo justo y necesario. Los convertiré en monstruos ante los demás tontos, como ellos me convirtieron a mí. Los sabios, en el mundo de estúpidos, somos los monstruos. Que se preparen. Todo va a cambiar para siempre. Toda la roña asquerosa de este maldito mundo se dará cuenta de lo estúpida que es y será exterminada por mi voluntad, porque soy el único que ha decidido que lo hará. Pase lo que pase […]”.

***

Ahora, en la oscuridad, Lobezno, Spiderman y Daredevil se encuentran con un viejo conocido que es la sombra de lo que fue, con los ojos inyectados en sangre.

— ¿Se puede saber cuántos estamos invitados a esta maldita fiesta?– escupió Lobezno.

—Quieren jugar con nosotros, pero ¿por qué?– preguntó Daredevil.

—Porque sois payasos disfrazados, llamáis demasiado la atención– dijo el cuarto, tambaleándose.

—Eso suena al típico discurso que los malos dan antes de efectuar su estúpido plan maléfico de turno, Blade– dijo Lobezno.

—No, Lobezno– dijo Spiderman para detenerle–. Es uno de los nuestros…– pero dudó al ver el rostro desencajado del cazador de chupasangres–, o eso creo.

—Según tú, Trepamuros, todos son uno de los nuestros.

—No soy de los vuestros ni soy de nadie– puntualizó Blade–, pero tampoco soy el culpable de los asesinatos que se me culpan. He venido a por el que los ha cometido realmente.

blade

—Oh, vaya, nene… Únete al club– dijo Lobezno irónico.

Blade sólo podía pensar en lo bajo que había caído.

***

Entrada del 9 de enero de 2010.

Voy a hacerles pagar por todos sus errores. Absolutamente todos.

***

Un día antes, Holden Douglas se preparaba para marcharse a casa. Trabajar en un bar era como ser un vampiro: dormías de día y salías de noche, a veces ni siquiera respetabas lo del día.

A veces, incluso la luz del día podía hacerte bastante daño.

Nadie se podía imaginar que esa noche no abriese.

Las siguientes fueron por defunción, la primera fue por la propia muerte.

Y fue el fin justamente de Douglas.

Apareció con la yugular sesgada por un mordisco.

Como si lo hubiese matado un vampiro.

***

“Entrada del 17 de abril de 2010:

Blade, tan sólo que no tuvo nadie cercano que recibir un peluche rosado y horrible. Es tan triste… Pero alguien que no tiene seres queridos no tiene nada que perder y si no tiene nada que perder, tampoco es que le importe demasiado su vida. Será el primero al que le reviente la cabeza… Hay tantas enfermedades que curar en este tiempo, tanto fracaso, tanta estupidez […]”.

***

En la negrura. Alguien carga una pistola blanca y se dirige a por sus enemigos. Está preparado. Dentro de la sala, un mutante señala a sus enemigos con sus garras, fulminado a todos los presentes con su fiera mirada.

— ¿Cómo sé que no sois uno de vosotros?

—Es lo que quiere que pensemos, Lobezno– replicó Spiderman.

—No me vengas con esos rollitos de supervivencia– dijo Lobezno–. No me fío de ninguno de vosotros y vuestras crisis de identidad, nene. Parece que estáis todo el día decidiendo si haceros de los buenos o de los malos.

—Ninguno de nosotros es el que nos ha metido aquí, Lobezno– habló Daredevil–. Si lo fuese, lo sabría.

dd2

— ¿Qué?

—Los latidos del corazón de un mentiroso lo delatarían. Yo sería capaz de saberlo.

—Bicho raro, ¿y nosotros cómo sabemos si no eres tú el que mientes? No creo que seas tan sincero de decírnoslo si ese fuese el caso, ¿no?

—Me conocéis demasiado bien.

—No creas, DD.

—No saldremos de ésta así– intervino Spiderman.

En un segundo plano, Blade, en un rincón del suelo, observaba al resto de los héroes enfrentarse.

—Alguno saldrá de este sitio con los pies por delante. Eso está claro– afirmó Lobezno y miró a Blade–. ¿Y a ti qué te pasa?

Blade temblaba. Tenía los ojos dilatados. Parecía débil. Los mismos efectos de un drogadicto que intenta dejar de serlo. Ansiaba la sangre. Lobezno lo escudriñó.

—Parece que está débil– dijo Spiderman.

—Quizás esté jugando con nosotros– habló Lobezno, cansado. Se acercó a Blade, y antes de que se lo imaginase, el cazador había dado un salto hacia delante colocándose como un bestia frente al mutante. Lobezno se detuvo, preparado para que las garras fueran las que hablasen. Blade ya no respondía a su parte humana.

— ¿Eras tú, tipo raro?– le preguntó Lobezno a Blade.

—No sabes a quién te enfrentas– amenazó Blade–. Si quisiese matarte, no montaría este estúpido espectáculo.

—Creo que tú tampoco sabes a quién te diriges, nene.

Dos animales salvajes estaban a punto de empezar su batalla...

—Vale, ahora no sé qué es lo que está pasando– opinó Spiderman.

Entonces fue cuando hubo un disparo.

Blade se desplomó en el suelo. Sus fauces mostraron dos afilados colmillos. Una herida había deshecho parte de sus brazo. El dolor le hizo aullar.

Nadie se había esperando aquel súbito disparo.

El silencio se rompió con una súbita risotada de alguien que apareció de las tinieblas, detrás del caído, vestido completamente de negro y con el rostro semioculto por un sombrero de ala ancha de otra época. En el suelo, herido, Blade se retorcía mientras la sombra caminaba hacia delante, a los tres héroes atrapados. Era el que los había encerrado allí.

 ext

—Sois tan graciosos que pensé que iba a morirme de tanto reír– dijo con una voz terriblemente fría–. No quería morir antes de que yo os matara al igual que no quería que os mataseis entre vosotros. Quería sólo poneros ante esa opción… Pero no me quitaré el gran placer de ver vuestros cuerpos carentes de vida.

—Vas a lamentar haber nacido, imbécil– le dijo Lobezno preparándose.

—Sois tan tontos que fuisteis capaces de creeros lo que os dije por esos altavoces, con mi voz distorsionada…

Spiderman conocía a su rival. ¿Cómo no se había dado cuenta? El Trepamuros se dio cuenta de que debía hacer algo antes de que cometiesen un error irremediable.

—Detén tu discursito, Greg– dijo Spiderman–. Pensé que si te habían soltado es porque te habías curado. No puedo creerme que hayas caído de nuevo. Eres una buena persona.

—Pensar eso es digno de ser un tonto– habló el enemigo– y, ¿por qué iba a curarme de mi don? Los tontos creéis que curarse es volverse tonto y la estupidez es la mayor epidemia que ha afrontado nunca el ser humano.

SNIKT!

 lob2

—Vale, este filósofo ya me está tocando la moral.

Greg, el hombre del sombrero de ala ancha, alzó la mirada y la mirada era la de un loco.

—Sí, sacad vuestras armas. Carecéis de espíritu poético. Os venceré con ellas. Ya lo he hecho sabiendo lo que sois: héroes, pero sólo sois cobardes. ¡Si fuerais héroes, acabarías con los villanos! Ahora, es mi turno, el del Exterminador de Tontos.

— ¿Serás capullo? SI hiciéramos eso nos quedaríamos sin villanos a los que meter en la cárcel y nos quedaríamos sin curro.

— No dejaríais que regresase como yo he regresado. ¡Tendríais el valor de matarlos! ¡No lloréis por las víctimas futuras de enemigos que podríais haber destruido!

—Acaba con esto antes de que sea demasiado tarde– dijo DD–. No hemos venido aquí para entablar un debate sobre la venganza o la justicia.

— ¡Esas víctimas han muerto por vuestra culpa! Y yo, dando una lección he matado a culpables con vuestros métodos y os he traído hasta aquí.

— ¡QUE ALGUIEN LE HAGA CALLAR!- gritó Blade fuera de sí mismo. De sus manos cayó un trozo de papel arrugado. La tarjeta con la que cada uno de ellos fue “invitado” a aquel juego mortal.

—Ahora es vuestro turno, tontos. ¡Voy a exterminaros!

— ¿Por qué siempre hay que soportar a estos villanos de opereta?– se preguntó Lobezno avanzando–.Venga, dispara primero y te arrancaré la cabeza después.

—No lo hagas, Greg– dijo Spiderman, insistiendo–. Te conozco. Estas enfermo. ¡Necesitas ayuda!

—He hecho más bien matando hoy a seres miserables que han caído sobre vuestras manos que vosotros en muchísimo tiempo. SI eso es una enfermedad, espero que nunca me cure.

*

Greg Sallinger, el segundo Exterminador de Tontos, cerró los ojos y recordó:

El profesor George Monroe fue asesinado por extender la idiotez de la “buena educación”. Fue el profesor de Greg cuando era un niño, nunca le ayudó cuando el resto de los niños le destrozaban la vida.

La ejecutiva de Oscorp, Geena Jones, trabajaba vendiendo armas en el mercado negro para guerras interminables. Fue el primer amor no correspondido de Greg Sallinger.

La prostituta menor de edad, Chloe Merrich, sembraba la idiotez de los cuerpos ni siquiera se quería a sí misma. Eso ocurrió hasta que ella rechazó a Sallinger, quien quería alejarla de aquel mundo y hacerla suya.

El tabernero, Holden Douglas, servía la estupidez del alcohol, justificando sus actos en una falsa moral. No le dio la copa más que quería Sallinger, la que le hubiera hecho caer en un coma etílico.

Greg Sallinger, el segundo Exterminador de Tontos, abrió los ojos y…

*

— En serio, ¿creías que podías dominarnos?– mientras Lobezno agarraba por el cuello al Exterminador y lo levantaba. La pistola se había roto en dos con el impacto de las garras de adamantium.

— A vuestra familia, a los únicos seres que les importáis realmente– dijo el Exterminador de Tontos, Lobezno lo arrojó al suelo–. Vosotros sois idiotas, pero os conozco bien. A ti, Lobezno y tus antiguos amigos de los X-Men; a ti, Spiderman y esas víctimas a las que siempre salvas como esa modelo Mary Jane Watson; a ti, DD a ese periodista que tanto te defiende, Ben Ulrich; y a ti Blade… Bueno, a ti te reventaré los sesos.

>>Todos vosotros siempre salvando a los mismos una y otra vez, porque os importan. ¿No os dabais cuenta que alguien observaría los suficiente para darse cuenta de todo lo que estaba pasando?

— ¿Crees que vamos a creernos eso?– preguntó Spiderman. Se temía estar haciendo más duro de lo que realmente era.

—No sois tan tontos… Pero por algo tengo a vuestros amigos a un solo “boom” de distancia– y enseñó un pequeño artefacto gris. Lo pulsó y cientos de luces pequeñas aparecieron en una enorme pared. Eran pantallas de televisión. En ellas, estaban todas las víctimas–. Un peluche, con una cámara y un detonador por corazón. ¿Me creéis ahora?

—No lo hagas– dijo Spiderman–. Estas cometiendo un error.

— ¡Estaría cometiendo un error si no lo hiciese! ¡Vosotros no sabéis qué es justicia! ¡No demuestro ser tonto, no demuestro estar a vuestra altura! Empezaré con vosotros, los más famosos, los que más odio… Después, con todos: vigilantes. Deberíais ser todos como Punisher… Ojalá se hubiese unido a esta fiesta…

El detonador se deslumbró inesperadamente, el dedo del Exterminador avanzó hacia el botón, dispuesto a reventar a cada uno de los inocentes.

—Acabaré con esto– dijo Lobezno.

—Todos…– dijo el Exterminador.

— ¡Por favor, no hagas esto!– regó Spiderman. No sabía cómo podía sentir tanta lástima por aquel monstruo

—Todos tontos.

Y se preparó para apretar el botón justo cuando fue apretado el gatillo de un arma y…

BANG!

Cientos de pantallas fueron reventadas en pedazo de electricidad y trizas. La sangre brotó de una cabeza reventada.

***

“[…] Posible última entrada.

Hoy. Es el gran momento. Este día marcará el resto de mis días […]”.

***

Un cuerpo cae al suelo. La cabeza está hecha pedazos. No va a levantarse, por lo que descartamos a Lobezno. Blade se vuelve loco con la sangre e intenta huir antes de caer, descartamos que el caído sea el cazador. Spiderman está salpicado de sangre, se siente impotente, descartamos que haya sido él el caído. DD se hace a la idea de que ha ocurrido lo peor, sigue con vida.

— Eso… no es justicia– puntualizó Daredevil temblando.

El cuerpo del Exterminador de Tontos había salido volando, reventando las pantallas instaladas en la pared del callejón, cercanas a la toma eléctrica de su furgoneta. Todos los cristales se habían hecho pedazos, como su cabeza.

—No… no…– tartamudeó Spiderman observando el cuerpo muerto.

— ¿Quién demonios ha hecho eso?– preguntó Daredevil.

—Otra persona– dijo Blade.

—Otra persona que conozco– habló Lobezno.

Entonces, se desveló una figura vestida de negro. ¿Su nombre? Da igual, si te digo que lleva una calavera en el pecho, ya sabes a quién me refiero.

puni

—No compartimos nuestra idea de justicia, héroes– dijo el pistolero con su revólver aún humeante–. Dad gracias que nunca me creí que eráis los culpables de los asesinatos y que he acabado con el tipo que podría haber acabado con vosotros.

—Ahora nosotros somos los asesinos– dijo Spiderman.

—Legitima defensa, Spiderman– dijo Castle–. He grabado toda su cháchara. Os cito con tarjetas, tengo sus huellas. He pirateado cámaras y hay imágenes suyas y de sus crímenes… En su furgoneta, tenía toda su basura planificada: falsas garras, telarañas, gasolina… Es el asesino y os he salvado.

—Y los explosivos…

—Neutralizados– dijo Punisher–. Eso de la gran pantalla es una ilusión psíquica creada por Charles Xavier, otra chica, Emma Frost lo arregló para que esos peluches dejasen de funcionar. Los explosivos fueron detonados.

—Sea como sea, esto no debía terminar así– habló Spiderman–. No somos así. Sallinger era un enfermo.

—Con vosotros muertos parece que era un final mejor, ¿no?– inquirió Punisher, con una tranquilidad exasperante.

—No te diferencias tanto del Exterminador, Punisher.

—Yo no voy matando superhéroes nenazas como vosotros. Hace falta gente como vosotros, me dais carne de cañón.

Hubo un silencio hasta que Lobezno guardó sus garras y acercándose a Punisher le dijo:

—Gracias, Frank… Pero que sepas que la próxima vez que te vea, si intentas hacer algo así, serás tú el que acabes muerto. Ése será mi deber.

—No esperaba menos de ti, Lobezno. Ambos sabemos que la justicia no es para tontos.

.

Todos se marchan

Todos son libres.

Vuelven a sus vidas, pero algunos como Spiderman se preguntan cuánto pierden cada vez que algo así ocurre.

En una mesa de forense, queda el cuerpo de alguien que juzgaba a los tontos.

Luego, las barreras caen

Todo lo ilógico se rompe.

Todo ha transcurrido en el callejón de una mente sin razón.

Todo era lo que podría haber sido.

¿Y ha sido?

***

Y en una fría celda de un manicomio, el que fue El Exterminador de Tontos se retuerce vagamente, como un bebé que ha escapado de las entrañas de su madre. Sus ojos están en blanco y la baba cae por sus labios. Duerme, soñando con los dulces placeres de los narcóticos. Le hacen que mantenga la calma y que sueñe todas las formas en las que podría destruir a sus enemigos y siempre sabe que le vencen. No le preocupa. Tiene mucho tiempo aún y un día llegará el plan perfecto de los sueños, el que no tendrá que descartar.

Y sigue durmiendo, con los ojos en blanco.

Sigue durmiendo el señor de los justos, poseedores de una justicia para tontos… Hasta que sea libre y todo el mundo termina siéndolo. Tarde o temprano.

Todos.

Algún día volverá.

Todos vuelven.

FIN