Atrapado en el corazón de una explosión nuclear, víctima de los rayos gamma, el Doctor Banner sufre una mutación que lo transforma en los momentos de tensión, miedo o ira, en la criatura más poderosa que jamás piso la Tierra...  

Ellos son la siguiente generación de héroes. ¡Destructor Nocturno! ¡Nova! ¡Estrella de Fuego! ¡Justicia! ¡Speedball! ¡Turbo! ¡Rabia! Un grupo de jóvenes unidos para cambiar el mundo.

                                                                  

Stan Lee y Action Tales presentan: ¡El Increíble Hulk codo con codo con los Nuevos Guerreros!

  

Escrito por Hiperion/ Portada: Javier Cuevas García

PRÓLOGO

Los habitantes de Manhattan se mueven por la urbe en un soleado mediodía, manteniendo viva la ciudad, y si alguno de ellos alzara la vista hacia el cielo podría ver un colorido haz que lo recorre a toda velocidad.

Es Richard Rider, conocido por todos como Nova… ¡El Cohete Humano! Y ahora, por fin, ha vuelto a casa.

Después de luchar junto al Capitán Marvel en los confines del universo1, regresa a la Tierra, a su hogar, en busca de un merecido descanso y una reunión con los suyos, con su familia y amigos. Pero los deseos del joven Centurión Nova están lejos de cumplirse.

-¡Rayos azules!

De improviso, casi por arte de magia, una nave de forma ovalada, con un aspecto frontal que recuerda extrañamente a una cara, aparece de pronto en el cielo, no muy lejos de su posición y dirigiéndose a toda velocidad a tierra, dejando un rastro de humo tras ella. Reaccionando rápidamente, se coloca junto a ella y trata de vislumbrar sin éxito si hay algún pasajero en su interior.

Entonces, con determinación y comprendiendo que no tiene mucho tiempo para actuar, se sitúa bajo ella y haciendo uso de su superfuerza la coge con sus propias manos y logra frenar su caída, para a continuación elevarla sobre su cabeza y dirigirse con ella en busca de un lugar seguro.

Intentando pasar lo más inadvertido que puede, aterriza finalmente en un viejo desguace cerca del puerto. Tras posar la nave en tierra, trata de nuevo de comprobar si hay alguien en el interior, pero no con más éxito que en la anterior ocasión.

De repente, con un casi inaudible “clic”, los dos cristales frontales se levantan, revelando en el interior dos figuras de corta estatura y rechonchas, con ojos saltones y una piel rugosa y de color naranja. Una de ellas no se mueve, y la otra sale con temor de la nave.

-Eh… Hola. Me llamo Nova. ¿Estáis bien?

-¿Un… un Centurión Nova? ¿Estamos… en la Tierra… por fin?

-Sí a ambas cosas. ¿Qué tal si me decís…? ¡Eh, espera! ¡Os conozco, sois los Hombres Sapo! Puede que no fuera más que un chaval cuando vinisteis a invadir la Tierra, pero…2

-No… no. Abandonamos eso. Solo buscamos… ayuda. Del que llamáis… Hulk.

-¿Hulk? He oído que está con los Defensores, no sé…

-Por favor… Llévanos con él… Mis hermanos…

El pequeño extraterrestre de aspecto reptiliano se une en la inconsciencia a su compañero y se desploma, dejando a Richard Rider sumido en un mar de dudas intentando asimilar lo que ha pasado.

¿Venganza?

En otra zona de la bulliciosa ciudad, dónde se encuentra situado el portentoso Edificio Tempo, la gente de las calles no advierte como otra nave, idéntica a la que descendía tocada de muerte en la otra punta de la ciudad, baja hasta una azotea y aterriza sin sonido alguno.

Los cristales frontales de la nave se alzan, y de su interior sale otro miembro de la raza de los Hombre Sapo, cargado con un arma.

-Activación de camuflaje – Ante esta orden, la nave desaparece ante sus ojos, volviéndose invisible, gracias a una ciencia con siglos de ventaja sobre la del ser humano.

Es esta misma tecnología, basada en su totalidad en el empleo del magnetismo3, la que permite los siguientes pasos del pequeño alienígena. Un rápido vistazo a un artilugio rastreador en su muñeca le confirma que está más cerca que nunca de su objetivo. Y otro artefacto situado en su cinturón le permite saltar a continuación al callejón que hay debajo, pues gracias a él cae sin peligro alguno y lentamente desafiando la gravedad.

Una vez abajo, procede a activar un tercer y último aparato, cuando una sonora voz hace que le recorra un escalofrío por todo el cuerpo.

-Vaya vaya, si es un “Hombre Feo”.

-¿Hulk? ¿Cómo…? – el Hombre Sapo no logra conseguir más palabras, impresionado por la presencia, en la entrada del callejón, de la enorme figura del Doctor Robert Bruce Banner.

-Llegas con tu nave y aterrizas al lado de mi casa. ¿De verdad creías que no me iba a enterar? – Pero el gigante esmeralda no recibe respuesta – Bueno, ¿cómo lo hacemos? ¿Venís a conquistar la Tierra? ¿Eres una avanzadilla?

-No no… Vengo para que nos ayudes, como ya hiciste una vez. Necesitamos de tu fuerza y poder, oh grande – el Hombre Sapo se acerca con paso lento.

-Ahórrate el peloteo, por favor. La verdad es que la última vez que nos vimos acabamos en buenos términos.

-Sí… Es nuestro planeta. Nosotros…

-Espera. Aquí llamamos la atención, y más yo que tú. Como creo que esto va en serio, pasa al Edificio Tempo y…

-¡No! ¡No hay tiempo! Mira, puedo camuflarme como mi nave. Iba a hacerlo.

Pulsando el botón que tenía intención de presionar hace apenas un par de minutos, el aspecto del Hombre Sapo cambia en un abrir y cerrar de ojos, adquiriendo la apariencia de un hombre de mediana edad, ataviado con traje, zapatos, corbata y sombrero. Entonces se acerca a Hulk.

-Hace mucho que no actualizáis los archivos de moda terrestre, ¿verdad? En fin, vayamos a…

-¡No! ¡Debemos partir en la nave ya!

Con una rapidez que más de uno no le atribuiría debido a su corpulencia, el Doctor Banner coge con su mano derecha al alterado Hombre Sapo y lo alza sobre su cabeza.

-Vamos a ver si nos aclaramos –dice con un tono tranquilizador - Nada me obliga a ayudarte a ti y a tu raza, pero estoy dispuesto a hacerlo. De verdad. Pero a cambio tienes que intentar calmarte. No vamos a lanzarnos a ciegas contra el problema, sea el que sea. ¿De acuerdo?

Pero antes de que ninguno de los dos pueda reaccionar, el coloso esmeralda siente como un golpe de pura fuerza le hace tambalearse y finalmente caer, soltando al atónito Hombre Sapo.

Los transeúntes, de los cuales unos pocos habían visto ya a Hulk en el callejón y habían preferido seguir su camino, se quedan quietos, mirando como una nueva figura uniformada entra en escena.

-Creía de verdad que habías cambiado, que los Defensores estabais haciendo algo realmente noble4. Pero si has vuelto a perder el control, si nos has tomado el pelo, no voy a quedarme quieto mirando.

-¡Nova! Me has pillado por sorpresa, debería tener más cuidado con eso – Hulk se muestra ciertamente molesto mientras se levanta – Mira, no tengo tiempo para esto. Sigo en el “bando de los buenos”, si es lo que te preocupa.

-Reconozco que tienes mucha más labia de lo habitual, pero te hará falta más que eso para convencerme.

-¡Nova, ya basta!

El grito autoritario y directo viene de detrás de Richard Rider, quien se gira rápidamente, viendo tras él a los que una vez fueron quizá meros aliados, pero que ahora son sus amigos, su familia… ¡Los Nuevos Guerreros! Al frente de ellos se encuentra Destructor Nocturno, líder y fundador del grupo, autor de la llamada de atención. A su lado se encuentra el adolescente conocido como Rabia, cuyo voluminoso cuerpo le hace quizá el más llamativo del grupo, a pesar de las peculiaridades de los otros componentes. Sobre ellos, los antiguos Vengadores Justicia y Estrella de Fuego flotan en el aire, gracias a sus poderes mutantes de telequinesis y de control de las microondas, respectivamente. Junto a ellos, la joven Turbo hace lo propio gracias a su traje especial. Finalmente, un borrón de vivos colores que recorre la escena rebotando de lado a lado de la calle es identificado por todos como la maravilla enmascarada, Speedball.

-Nueva York es un circo – exclama Hulk con cierto tono sarcástico, mientras el Hombre Sapo, aún ataviado con un aspecto humano, suma sentimientos de confusión creciente a su nerviosismo.

-¡Thrash! ¡Chicos! No sabéis cómo me alegro de veros por aquí. Pero, ¿cómo…?

-No estábamos lejos, capturando a unos atracadores, cuando hemos visto una nave descendiendo por la zona. ¿Qué está pasando aquí?

-Ah, la nave… Tranquilos, yo me he encargado de ella. El problema ahora es nuestro amigo de piel verde – Nova se gira de nuevo señalando a Hulk.

-Chico, creo que aquí ha habido más de un malentendido. No has podido encargarte de ninguna nave, porque la nave está ahí arriba. – el defensor dirige la mirada hacia lo alto del edificio cercano, para a continuación señalar con su dedo pulgar al Hombre Sapo – Y él venía en ella.

-No es mi intención contradecirte, Hulkito, y no es que me guste decirte que quizá sea hora de graduarte la vista, pero… ¿qué tiene este pobre tipo de extraterrestre, aparte de un gusto estético anclado en el pasado?

Robbie Baldwin no deja de moverse y rebotar alrededor de Hulk mientras le habla, lo cual incomoda al coloso esmeralda, que le sigue con la mirada mientras frunce el ceño.

-No es más que un disfraz, una tapadera para pasar desapercibido. Pero ahora gracias a todos vosotros creo que eso ya es imposible. Vamos sapito, quítatelo.

Pulsando de nuevo el mismo artefacto que antes, el aspecto del alienígena vuelve a la normalidad, ante los atónitos ojos de, ahora sí, decenas de personas reunidas alrededor.

Nadie dice nada, hasta que Nova de nuevo rompe el silencio:

-¡Otro Hombre Sapo! ¡Rayos azules, está diciendo la verdad! Soy un tonto de remate.

-No seré yo quien lo niegue. ¿Qué es eso que decías de otra nave?

-Ah, sí. Encontré a otros dos tipos como este en otra nave a punto de estrellarse. Antes de desmayarse me pidieron que les llevara contigo.

-¿Y dónde están ahora?

-Los tuve que dejar a salvo en un edificio cercano cuando… bueno, cuando creía que tú estabas… Oye, perdona lo que te he dicho antes, ¿vale?

Pero Hulk ignora completamente al avergonzado héroe y se acerca a Destructor Nocturno.

-Mira, parece que para bien o para mal nos hemos metido en el mismo problema. ¿Qué me dices, pasamos al edificio Tempo e intentamos aclarar lo que pasa?

Sin pensarlo dos veces, Dwayne Taylor asiente con la cabeza.

-Guerreros, vamos con él. Nova, trae a esos Hombres Sapo cuanto antes.

Mientras el grupo de jóvenes héroes entra en el edificio, acompañados por Hulk, quien trata de tranquilizar al público, Nova asciende en el aire.

-Hay días en los que no merece la pena dejar el espacio - musita entre dientes.

En una fría y silenciosa sala, situada en el ostentoso palacio que se erige en las afueras de la ciudad central del planeta Tribbit, en el sistema Ouin, una figura se sienta en un trono completamente inmóvil. A su alrededor, varias estatuas doradas de emperadores del pasado son sus únicos acompañantes.

Completamente ataviado con una túnica marrón, cuya capucha tapa su rostro, medita en soledad, sin movimiento alguno. Las cosas no van exactamente cómo esperaba, pero el anzuelo ha sido lanzado y la presa ha picado. Una fría sonrisa se dibuja en su rostro.

Una de las salas de reunión del Edificio Tempo.

Mientras los Nuevos Guerreros entran en su interior junto a Hulk y los tres recuperados Hombres Sapo, nadie hace ningún comentario. El diseño, la decoración… todo hace honor al admirable aspecto que tiene el edificio desde fuera para el ciudadano de a pie.

Mientras algunos toman asiento y otros optan por permanecer de pie, Speedball rebota con entusiasmo por cada rincón, parando finalmente a observar las excepcionales vistas por una de las amplias ventanas.

-Una decoración de infarto, calefacción central, guardias de seguridad, sala de reuniones que ya quisieran para ellos los Vengadores… ¡Y seguro que hasta tenéis microondas! ¿Cuánto nos cobraríais por este sitio para usarlo de base? Aunque solo sea los fines de semana…

-¿Es siempre así? –Hulk se acerca a una de las sillas, especialmente diseñada para su tamaño, y se sienta – Mejor no contestéis. Bien sapitos, contadnos qué pasa.

Los tres pequeños humanoides se miran entre ellos con nerviosismo, como si no se atrevieran a hablar hasta que uno de ellos lo haga primero. Finalmente, uno de ellos, el que había aterrizado en solitario, se adelanta y habla.

-Perdonad… - dice dubitativo al principio – Han sido demasiadas emociones. Yo hablaré por los tres. Soy Torrak, capitán de la flota tribbitiana.

-Torrak, ¿eh? Tú eras…

-El capitán que dirigía nuestro ataque a la Tierra y tu secuestro, sí. Pero lo que importa es el peligro que hay en mi planeta ahora. Hemos sido conquistados por un tirano que se llama Nebulón.

Las únicas reacciones cuando Torrak termina su frase se dibujan en las caras de Hulk, Justicia y Estrella de Fuego. El resto de los presentes miran con inquietud a ellos tres.

-Nebulón está muerto – dice finalmente Hulk.

-Sí… Vance y yo leímos sobre ello en los archivos de los Vengadores. Murió en una batalla contra los Vengadores y los Defensores en el Himalaya hace mucho.

-Sin conocer la naturaleza de Nebulón – interviene Destructor – no deberíamos descartar la posibilidad de que sea él. No sería el primer caso de un superser que vuelve a la vida.

-¿Y qué iba a ganar conquistando a los Hombres Sapo? Además, no creo que Torrak y los demás hayan escapado sin que lo sepa. Nebulón era muy meticuloso con sus planes, no dejaba nada en el aire. Aquí hay gato encerrado.

-Es todo cierto, Hulk. El llamado Nebulón nos encerró a todo el ejército, y solo yo logré escapar acompañado de dos de mis más valerosos hombres, durante una de las pocas ocasiones en las que fuimos sacados de nuestro confinamiento.

-¿Confinamiento? ¿Y qué os hacían cuándo no estabais encerrados?

-Los recuerdos son confusos… Apenas recuerdo…

-Otro agujero que no me trago. Debió dejaros escapar para que lograrais llegar a la Tierra

-Y avisaros a los Defensores para que fuerais directos a una trampa – Justicia concluye la frase de Hulk, quien no añade nada más.

-Si es así, hay algo que Nebulón no ha podido prevenir, y que nos pone las cosas a favor.

-Y eso es, indómito líder…

-Nosotros, Speedball. Seguramente esperará a Hulk, con Namor o el Doctor Extraño. Pero los Guerreros nos hemos metido en esto hasta el fondo, y aunque no sea nuestro campo de acción habitual, no vamos a salir hasta que todo esté aclarado.

-Os los agradezco, chicos – Hulk interviene – Desde luego tenéis agallas. Con los demás Defensores ocupados…

-Perdón… - interrumpe Rabia, quien ha permanecido en silencio en todo momento, tan solo intercambiando un par de susurros con Turbo – Pero a Turbo y a mí nos gustaría… Bueno, querríamos saber quién o qué es Nebulón.

-En los archivos de la Mansión – dice Justicia – tan solo teníamos información concreta sobre el enfrentamiento que llevó a su muerte, lo demás es todo muy disperso. Me temo que usted es el experto en el tema, Doctor Banner.

-Bien… Nebulón era un extraterrestre. Vino de un planeta que necesitaba los recursos de otros para abastecerse, y él era el encargado de que la operación se llevara a cabo5. Tomó forma humanoide para adaptarse mejor a la Tierra, pero creo que tanto tiempo así empezó a desestabilizarle. Los Defensores nos enfrentamos varias veces con él, y cada vez sus planes eran más enrevesados. Ya no le interesaba su misión, tan solo quería cambiar el mundo, conseguirnos un lugar mejor según su enferma misión. Se veía a si mismo como una especie de mesías que tenía que velar por el bien de seres inferiores a él. Sus congéneres no tardaron en condenarle a muerte por sus constantes interferencias con el modo de vida de la humanidad. Y fue entonces cuando se enfrentó por última vez a los Defensores, aunque yo no estaba en el grupo.

Concluyendo su explicación, Hulk dirige su mirada a Vance Astrovik, quien interpreta el gesto a la perfección.

-Nebulón se enfrentó a los Vengadores, y a unos Defensores formados por la Bestia o la Valkiria, entre otros. Pero no estaba solo. Una mujer de su misma raza que se identificó como su esposa, había llegado la Tierra, totalmente indignada por la decisión de Nebulón de preferir el exilio a una muerte noble.

-Se llamaba Supernalia. –Continua Estrella – Y finalmente activó una de las armas ocultas de Nebulón, la cual empezó a absorber la energía de todos los presentes, excepto ellos dos, claro. Al final ambos terminaron siendo afectados por el arma, y decidieron morir adoptando sus auténticas formas, parecidas a la de un molusco, tras convencerse de que ese era el único modo en que podía terminar todo. Después de aquello sus cuerpos cambiaron una vez más a su forma humanoide, y los dos equipos les dieron sepultura en una pequeña aldea en Bután.6

-Guau… ¿Por qué nadie ha hecho una película sobre eso?

-Palillo, esto es serio. ¿Qué vamos a hacer, Thrash?

-No creo que tengamos muchas opciones, Nova. Seguramente se trate de una trampa, pero…

-Tenemos que asumir ese riesgo. Estoy de acuerdo. Ya hemos perdido demasiado tiempo. Tenemos una nave disponible en el hangar. Torrak, danos las coordenadas de tu planeta y prepara a tus hombres.

Apenas unos minutos más tarde, una amplia y funcional nave recorre la galaxia, con destino a Tribbit. Torrak conduce con decisión el navío, tras familiarizarse con los mandos en cuestión de segundos gracias a su entrenamiento militar. Los distintos pasajeros entablan conversaciones, intentando olvidar la sensación de estar introduciéndose en la boca del lobo. Speedball y Rabia hablan sobre los últimos videojuegos del mercado, Justicia y Estrella comparten un momento de intimidad.

-Ey Thrash. ¿Cómo os ha ido estos días? Siento haber desaparecido como lo hice7, pero ya sabes, como Centurión Nova tengo algunas obligaciones que no puedo eludir… por mucho que a veces quiera, si he de ser sincero.

-Tranquilo Rich – Destructor pone su mano en el hombro de su compañero – Lo comprendimos enseguida. Debemos estar acostumbrados a eso, y esperar que siempre vuelvas. No hemos tenido demasiada actividad, seguimos en nuestra racha. Hasta hoy, claro.

-Bien… ¿Y Nita? ¿Sabéis algo de ella?

-Sigue ocupada en Atlantis y Oracle Inc.8 No ha vuelto a llamar desde la última vez.

-Quizá deberíamos hacerle una visita. Ya sabes, una sorpresa y eso.

Mientras la charla entre viejos amigos continúa, Hulk advierte que Mickey Musashi, la heroína Turbo, se encuentra mirando al vacío por el cristal frontal de la nave, junto a Torrak y los demás Hombre Sapo. Con paso tranquilo se acerca y se pone junto a ella.

-¿Estás bien, chica? No te he visto decir palabra en todo el día.

-¿Eh? No, no es nada… -siguen unos segundos en silencio -  ¿Sabes que hubo otro Turbo?

-¿Otro Turbo? ¿Qué quieres decir, otro chico con tu traje y poderes? Lo siento, no me suena.

-No importa… no le suena a casi nadie. Se llamaba Mike y era mi mejor amigo. Compartíamos el traje, aunque a mí se me daba mejor. Pero el día en que descubrimos el verdadero origen del traje, era él quien lo llevaba. Y murió a manos de un Fantasma Espacial.9

-¿Y te culpas por ello? Mira, yo…

-No, no es eso. Viviré siempre con esa carga, pero lo he acabado superando. Simplemente… Odio viajar al espacio. Hace que me acuerde de ese maldito monstruo, y de lo que le hizo a Mike. No me gusta estar aquí.

-Lo siento. Yo también he perdido a muchos seres queridos por culpa de la existencia de Hulk. Pero debemos ser fuertes, y no dejarnos llevar por nuestros miedos. Piensa lo que diría Mike si te viera así, teniendo miedo de las estrellas.

Mickey Musashi vuelve a dirigir la mirada hacia el exterior, pero esta vez con una sonrisa.

Tribbit.

La figura encapuchada disfruta de una helada jarra de Kroplakt, traída por un Hombre Sapo con las manos atadas por grilletes.

-¿Oyes eso? Se acercan nuestros visitantes…

El exterior, minutos después.

La nave de los Defensores llega a Tribbit y aterriza sin problema sobre el valle dónde se encuentra el majestuoso castillo. Torrak ha dirigido la nave hasta la capital, el mismo punto neurálgico del planeta, de dónde escapó hace menos de un día. Una modesta escalera aparece en el vientre de la nave, y los ocupantes bajan.

-¿Cuál es el plan, Thrash, Hulk? – pregunta Nova cruzándose de brazos.

-No hay tiempo para planes, chico. No sirven contra Nebulón, te lo digo por experiencia. Es cuestión de todo o nada. Aún así, creo que tú eres el experto en tácticas y estrategia, Destructor. ¿Alguna sugerencia?

-Creo que no debemos olvidar que los Hombres Sapo siguen cautivos en alguna parte. Torrak, ¿recuerdas el camino?

El pequeño capitán responde asintiendo con la cabeza.

-Perfecto. Turbo, Rabia, Speedball, acompañadlos y aseguraos de que todos son liberados sin peligro. Traedlos a la nave y esperadnos aquí, nos les dejéis solos.

-Entendido ¿Y vosotros qué vais a hacer?

Destructor Nocturno activa uno de los múltiples mecanismos de su armadura, y sendas porras salen de sus brazos, cogiéndolas con sus manos.

-Vamos a patearle el culo a cierto tirano cósmico.

Los tres jóvenes Nuevos Guerreros avanzan por una serie de túneles subterráneos, ubicados bajo el castillo, en compañía de los tres Hombres Sapo. La baja temperatura y la humedad cala los huesos de los héroes, pero es todavía peor para los pequeños reptiles. El silencio es el único ocupante del espacio entre los muros de piedra, roto eventualmente por gotas de agua que caen del techo o el movimiento de pequeños insectos.

-Tengo una duda, sapitos. Con todas vuestras armas, naves y demás cacharrería tecnológica ¿cómo podéis tener un castillo tan, cómo decirlo, tan medieval.

-Somos una sociedad orgullosa, Superball – responde Torrak – De nuestro pasado y nuestra historia. Hace mucho tiempo, este castillo fue nido de grandes emperadores y la verdadera capital de nuestro mundo. No podemos sino honrar este sitio y su historia manteniéndolo con vida.

-Guau… No sé qué me asombra más. Lo que me has contado o que ni siquiera vosotros sepáis decir bien mi nombre.

-¿Falta mucho, Torrak? – interviene Turbo

-No. Al final de ese pasillo… Ahí es dónde están mis hermanos.

Súbitamente tembloroso, como recordando de sopetón la situación en que se encuentran, Torrak señala el final del pasillo cuya esquina acaban de girar. Al final se alza un enorme portón de hierro.

En ese preciso instante, sin que nadie pueda reaccionar, tres pesadas figuras caen de entre las sombras del techo sobre sus cuatro escamosas patas. Tres bestias, varias veces más grandes que el mayor lagarto de la Tierra, encaran a los héroes con una serpenteante lengua saliendo de sus bocas y una pose amenazadora.

-¡Glarks! ¡So… Son Glarks!

El miedo invade a Torrak y sus hombres, que corren a situarse detrás de los Guerreros.

-¿Qué es exactamente un Clark? – pregunta Speedball mientras intenta adoptar también una pose intimidatoria.

-Nu… nu… nuestros depredadores naturales. Nosotros…

Rápidamente, el Clark más avanzado da un poderoso salto, pero Rabia, haciendo gala de grandes reflejos, se adelanta a sus compañeros e intercepta al lagarto, cayendo ambos al suelo debido al impulso. A continuación sigue un brutal forcejeo entre ambos, que se resuelve cuando Rabia propina un fuerte puñetazo en el hocico a la bestia.

-¡Bien hecho, Elvin!

Entonces, mientras Speedball anima a su compañero, el herido Clark abre sus fauces rápidamente y emite una llamarada de fuego sobre el Nuevo Guerrero, quien gracias a su piel extremadamente resistente no sufre daño alguno.

Los otros dos reptiles, como siguiendo una invisible orden, reaccionan en ese momento y se abalanzan sobre Turbo y Speedball.

-Oh oh…

Varios metros más arriba que sus compañeros, Destructor Nocturno, Nova, Justicia y Estrella de Fuego avanzan acompañados por Hulk por un amplio corredor mejor acondicionado y más decorado.

-Creo que hemos llegado.

Hulk alza la vista para tratar de ver el punto más alto de la gran puerta de fina madera que se alza frente a él. De repente, con un chasquido, la puerta se abre de par en par lentamente, haciendo retroceder a todos.

-Adelante. Pasad.

A unos metros de distancia y al final de una amplia alfombra roja, la figura encapuchada se sienta en el ostentoso trono, sin moverse.

-¿Ese tío es Nebulón? ¿Qué vamos a hacer ahora? – pregunta Nova

-De momento nada. Hagamos lo que dice – replica Hulk

Los cinco héroes entran con cautela a la estancia, y tras ellos la puerta se cierra de nuevo. Siguen unos eternos segundos dónde nadie dice ni hace nada.

De repente, con tranquilidad, la figura se pone en pie y baja los tres escalones que separan el trono del suelo.

-Preparaos para cualquier cosa…

El encapuchado alza su mano derecha y un brillante haz de energía comienza a crepitar en ella.

-Guerreros, ¡ahora!

A la orden de su líder, el resto de Nuevos Guerreros hace uso de su capacidad de vuelo y se dirigen hacia el objetivo, pero este actúa más rápido, y a la velocidad del pensamiento, tres rayos idénticos salen de su mano, creando tres campos de energía que los paran en seco en el aire, dónde quedan rígidos, conscientes de todo lo que pasa pero sin poder moverse.

-Nebulón, si es que eres tú, libéralos ahora mismo o…

-Ah… Mi viejo enemigo. Por fin has llegado.

Lanzando dos nuevos rayos, Hulk y Destructor Nocturno quedan atrapados del mismo modo que sus compañeros, mientras el encapuchado, emitiendo una poderosa energía por cada poro de su cuerpo, hace desaparecer la túnica que lo envuelve y deja ver su aspecto.

Una figura de tez amarilla, una larga melena blanca y vestida con ropajes plagados de brillantes estrellas se muestra ante ellos.

-Bienvenidos a mi mundo, jóvenes guerreros. Soy Nebulón… y seré vuestro verdugo.

Los muros de piedra tiemblan cuando Rabia choca contra ellos enzarzado con uno de los Glarks, que pone a prueba su fuerza. Por cada puñetazo o patada, el adolescente recibe un golpe de cola o arañazo.

-¿Alguna genial idea, Turbo?

Speedball rebota por todas partes intentando huir de otro de los lagartos, que le persigue ávidamente, como hipnotizado por los vivos colores del héroe.

Su compañera vuela por el pasillo tanto como el reducido tamaño de este le permite, lanzando ráfagas de aire desde su traje al tercer Glark.

-Bueno, Speedball, viendo cómo te sigue ese a ti, se me ocurre algo.

-Oh, genial, no me lo digas. Tengo que hacer de señuelo. Da igual que Rabia sea grande como una furgoneta y Namorita vaya casi siempre en bañador. El señuelo tengo que ser yo.

-No hay tiempo para bromas, Robbie. Hazlo ya, o…

-Vale vale.

Siguiendo el plan de su compañera, Speedball cae con su campo cinético sobre el Glark que la acecha a ella, causando que su perseguidor y el de ella choquen.

-¡Bien! Ahora llama su atención, la de los dos.

Rebotando frente a ellos y haciendo que no se fijen en otra cosa, logra “hipnotizar” a ambos lagartos, que se abalanzan sobre él. Speedball sigue rebotando entonces sin rumbo fijo, provocando que las confusas criaturas choquen entre ellas continuamente.

-¿Y ahora qué? ¿Dónde voy?

-Sal de aquí. Cánsalos. Enseguida te alcanzo. ¿Cómo lo llevas, Elvin?

Mientras Speedball abandona el pasillo en la dirección contraria, el joven conocido como Rabia, tras lo que le ha parecido una eternidad intercambiando golpes con el Glark, logra asestar el puñetazo final a su enemigo. Resoplando, se dirige a su amiga:

-Creo que bien. ¿Quieres que vaya con Robbie?

-No. Tras esa puerta están los Hombres Sapo, échala abajo y sácalos de allí. Yo voy con Speedball.

-De acuerdo.

Con un primer puñetazo, Rabia abolla completamente el portón metálico que le separa de su objetivo, y con un segundo la echa abajo completamente. Dentro todo está oscuro, y la poca luz presente en el pasillo entra dañando las decenas de ojos que le observan.

-Estoooo, hola. ¿Habláis inglés?

Hulk intenta mover aunque sea un dedo, pero le es imposible. Odia estas situaciones. A pesar de su legendaria fuerza y de su brillante intelecto, no puede escapar del aprisionamiento de Nebulón. Ante la incapacidad de hablar, tan solo dirige una mirada llena de ira al extraterrestre.

-Hulk, mi viejo y honorable rival… - Nebulón se acerca al Defensor – Cuan frustrante debe ser verte ahí atrapado. Seguramente te preguntes qué está ocurriendo, cómo es posible que esté aquí ¿Qué puedo hacer si no complacerte?

Con una sonrisa de malicia en el rostro, Nebulón vuelve tras sus pasos y se sienta de nuevo en el trono, mientras con un gesto hace que los campos de energía que retienen a sus cautivos avancen en el aire hasta situarse frente a él.

-Debo reconocer que no me esperaba esto. Me has traído un grupo de niños a luchar contra mí. ¿Dónde están el Doctor Extraño y el Príncipe Namor?

Hulk trata de nuevo de liberarse, pero esta vez apenas logra mover un poco su brazo.

-No me malinterpretes. Me parece excelente que estés aquí, siempre fuiste el que más me enervaba. No eras más que un salvaje bruto incapaz de otra cosa que golpear todo lo que se te ponía al alcance. Es agradable este cambio. Este nuevo intelecto, que estés más calmado. Has demostrado una actitud fabulosa en la Tierra hace unas horas, cumpliendo el papel que esperaba.

Aunque casi inapreciable, una mueca de sorpresa aparece en la cara de todos.

-Ah, sí… Os he estado viendo en todo momento. Espero que no fuerais tan ingenuos para pensar que lo dejaba todo al azar. Pero basta de cháchara vacía. Me ha intrigado vuestra conversación sobre mí y mi historia.

-Turbo, ¿dónde te has metido, nena?

Speedball no espera obtener respuesta, mientras continúa rebotando en un pasillo, manteniendo la atención del par de Glarks que le persiguen.

Entonces, su compañera entra en escena.

-Robbie, parece mentira que tras tanto tiempo tengas miedo de estos animales. No te pueden hacer nada.

-Lo sé, lo sé. Pero eso no hace que tengan los dientes menos afilados o mejor aliento.

-¡Robbie, proyecta tu campo! Tengo una idea.

-A sus órdenes, mi general.

Parando de repente y situándose frente a los Glarks, Speedball utiliza su habilidad para proyectar las coloridas burbujas cinéticas que componen su campo de fuerza y las lanza contra los sorprendidos reptiles.

-Parece que los aturde y poco más. Deben estar hechos de algo realmente duro.

-Tú sigue así. Déjame el resto.

Turbo se pone al lado de Speedball y usando los turbojets de sus muñecas dispara potentes ráfagas de aire, que aumenta la velocidad de los proyectiles y los hace más letales. En cuestión de segundos, los Glarks caen aturdidos al suelo, completamente derrotados.

-Esto que acabamos de hacer, ¿no es un poco imposible?

-Llámalo como quieras, pero parece que ha funcionado. Vamos con Rabia.

Nebulón lleva su mano derecha a su barbilla, y parece intentar acomodarse en el trono.

-¿Por dónde empezar? Es cierto que me enfrenté a los Defensores y los que llamáis Vengadores en aquella cordillera terrestre. Mis congéneres me habían desterrado, y aquella perra de Supernalia, a la que maldigo haber conocido, llegó con sus mentiras para estropear mi venganza. Pero algo salió mal, y ambos acabamos sucumbiendo al arma diseñada por nuestra propia tecnología. Según vuestra versión, los dos morimos y fuimos enterrados en vuestro planeta, pero me temo que no fue todo lo que sucedió.

Deteniendo su monólogo, Nebulón baja de nuevo del trono y comienza a flotar en el aire, hasta alcanzar una de las amplias ventanas de una de las paredes. Esta vez sin desplazar también a los cautivos, comienza a mirar hacia el exterior.

-No sé cuánto tiempo pasó. Días, semanas, meses… Quién sabe. La cuestión es que de algún misterioso modo, regresé de la tumba, pero debido al efecto de mi propia arma, había perdido completamente la memoria. Sin saber quién era y usando un poder que volvía a ser totalmente nuevo para mí, abandoné aquella región helada y me lancé a las estrellas, sintiendo que ellas eran mi destino. Durante meses vagué por distintos planetas, hasta no hace mucho, cuando me encontraba en Trell-Nax 3. ¿Lo recuerdas, Hulk?

Tras dirigir una mirada fría al coloso esmeralda, Nebulón vuelve a girarse.

-Extraño, Namor y tú llegasteis a Trellnax-3 en busca de Estela Plateada. El por qué no lo sé ni importa ahora mismo, pero en aquel momento las nieblas de mi mente comenzaron a disiparse.10 Vuestros rostros fueron los primeros que me resultaban familiares después de mucho tiempo. En pocos días ya había recordado quién era y cual había sido siempre mi misión. – Entonces se gira en dirección a Hulk -  Pero al llegar a la Tierra algo había cambiado. Tú y tus compañeros Defensores estabais… estabais actuando como yo. Habíais instaurado un nuevo orden mundial, estabais tratando de mejorar el mundo y llevarlo un paso más adelante11. Casi podría decir que sentía orgullo de vosotros, así que decidí postergar mi venganza.

Callando durante unos segundos, desciende de nuevo al suelo y se sitúa junto a sus prisioneros.

-Pero aquello no duró mucho, ¿verdad? En mi siguiente observación de la Tierra volvíais a ser los de siempre. Erais los Defensores otra vez, tratando de mejorar el mundo, sí, pero del modo equivocado. Ahora ya no había trabas para mi venganza. Recordé a los Hombres Sapo, las criaturas con las que trabasteis amistad en Trell-nax3, y decidí usarlas para plantar las semillas de mi plan. Fue fácil someterlos y hacerme con el control de Tribbit, y a continuación crear en ellos la ilusión de que los sometía a horribles torturas que después no recordaban. Dejé escapar a tres de ellos, suficientes como para asegurar que uno de ellos llegaría a la Tierra, sabiendo que acudirían a ti y el resto de tu grupo en vuestra nueva base.

Mientras termina la frase, cierra los ojos y la energía empieza a crepitar de nuevo de sus manos, pero esta vez se extiende al resto de su cuerpo.

-Has sido un gran rival, Hulk. Tan solo lamento que tu fin llegue junto a una panda de…

-¡Vigila lo que dices, Nebulón, no sea que te arrepientas!

De forma inesperada, Justicia, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, emite un poderoso campo telequinético que cubre la sala casi en su totalidad y empuja a Nebulón contra una de las paredes.

-Aaargh. ¿Cómo te atreves?

-Si hay algo que sé, Nebulón, es que no hay que darle cháchara al enemigo hasta que no ha caído el último de ellos.

Lanzando otro poderoso rayo telequinético, Vance golpea a Nebulón en la cara con la fuerza de varias hombres, lo que hace caer al suelo a su enemigo y debilita su control sobre los campos de fuerza que aún retienen al resto de héroes, situación que aprovechan todos ellos para escapar gracias a sus propios poderes o armas.

-Reíd mientras podéis. El factor sorpresa ya no es vuestro. Ni siquiera el que podrían aportar vuestros compañeros, los que corretean ahora mismo por las mazmorras. El poder es mío, ¡Soy Nebulón!

Elevándose en el aire con rapidez y creando una veloz corriente de aire a su paso, el alienígena enloquecido comienza a brillar como si fuese una estrella viviente, mientras los muros del castillo comienzan a temblar.

Al alzar su vista para seguirle, Hulk parece apreciar un pequeño cambio en el rostro de su enemigo. Sus facciones cambian, pierde su aspecto normal. Pero pronto la luz no le permite ver más.

-¡Esto va a derrumbarse! Chicos, no podemos quedarnos aquí

-¿Qué estás diciendo, Destructor? – Hulk se encara con Dwayne – No voy a marcharme hasta detener a este loco. Tiene poder para destruir el universo.

-Pero no podremos hacerlo enterrado bajo toneladas de piedra. ¡Debemos salir de aquí y encontrar a los demás!

-Pero Nebulón…

-¡Nova! ¡Estrella! Sois nuestros miembros más poderosos, debéis distraerlo hasta que salgamos de aquí. Vance, tú acompáñame, podríamos necesitar tus habilidades para ayudar a Speedball y los otros.

Observando cómo Justicia envuelve a Destructor Nocturno en un campo telequinético y ambos salen volando de la sala, y Nova y Estrella de Fuego vuelan hacia Nebulón, Hulk decide marcharse con los primeros, corriendo mientras grita:

-Maldita sea, Destructor. Cómo te equivoques…

Hulk deja atrás a los dos jóvenes héroes, que lanzan todo lo que tienen. Angelica Jones desencadena todo el poder de sus rayos microondas, y Richard Rider dispara un potente rayo gravimétrico. Pero Nebulón, en el epicentro de la locura en que se ha convertido la sala, no parece afectado por el ataque, mientras brilla CON mayor intensidad que nunca.

-¡Estrella! ¡No podemos con él!

-Hay una manera, Rich… Pero debes irte.

-¿Qué? Ni de coña, Angel. No te voy a dejar sola.

-Sabes que puede ser peligroso, y tampoco puedo decírtelo. Confía en mí.

-Este tío está totalmente ido, no va a pasar nada si me lo…

-¡Rich, vete!

A regañadientes, Nova abandona el castillo por la vía rápida, atravesando el techo sin un rasguño gracias a su invulnerabilidad, y deseando que su compañera sepa lo que hace.

En el valle, junto a la nave, los signos del caos en que se ha convertido el castillo comienzan a ser evidentes para Turbo, Speedball, Rabia y todos los Hombres Sapo que les acompañan. Un par de frases tranquilizadoras por parte del capitán Torrak y el hecho de ver los cuerpos caídos de los terribles Glarks han sido suficientes para que los pequeños extraterrestres hayan seguido a los héroes hasta allí.

Una resplandeciente luz puede verse traspasando sus muros, mientras estos comienzan a agrietarse.

-¿No deberíamos hacer algo? Eso no tiene buena pinta.

-Destructor nos dio unas órdenes y debemos cumplirlas, Robbie. No podemos dejar a los Hombres Sapo solos – responde Turbo.

-¡A la porra las órdenes! No podemos quedarnos aquí mientras ese Nebulón les está haciendo a saber qué a nuestros amigos. Elvin, ¿estás conmigo?

-No creo que sea necesario.

-¿Qué estás diciendo, tío?

-Dwayne y los demás vienen por ahí.

Señalando hacia el camino que lleva hasta el castillo, sus compañeros se giran para ver a Justicia volando junto a Destructor Nocturno, seguidos por Hulk, quien avanza a grandes saltos.

Apenas unos segundos, todos se reúnen junto a la nave.

-Habéis liberado a los Hombres Sapo, bien.

-¿Qué está pasando ahí, Dwayne? – pregunta Turbo

-Encontramos a Nebulón y ahora ha perdido en control. Destructor nos convenció de que quizá necesitabais ayuda si todo se venía abajo, pero parece que os las habéis apañado bien solos. Yo voy a volver.

-Dwayne, yo debo volver. Angel está allí. No voy a dejarla, lo quieras o no – Justicia se encara con su líder.

-Vance… Adelante, pero no corras riesgos innece…

En ese instante, todos enmudecen.

Una ensordecedora explosión tiene lugar en el interior del castillo, destrozándolo todo a su paso y reduciendo la estructura a un montón de escombros humeantes en cuestión de segundos. La onda expansiva llega hasta ellos y les hace tambalearse.

-¡¡Angel!!

Vance Astrovik, sin pensar, sin permitirse parar un segundo para simplemente reaccionar, comienza a volar en dirección a lo que queda del hace apenas unos segundos orgulloso castillo. Aprieta sus dientes, fija los ojos en su meta.

-Eh eh eh. Tranquilo, Vance. Tranquilo.

Ante él, Nova hace una rápida pasada en pleno vuelo. Frenando en seco, ve que lleva a Estrella en brazos, sin moverse.

-¿Qué ha ocurrido, Rich? ¿Está bien?

-Ha usado todo lo que tenía, como ya ha hecho alguna vez para salvarnos a todos el culo. Se ha agotado completamente. Pude entrar en el castillo antes de que se le cayera encima.

-Gracias, Rich. Gracias – Justicia extiende sus manos – Yo la llevaré.

Torrak pulsa distintos botones del panel de mandos sentado en el asiento del copiloto. A su lado, Hulk hace lo propio y mira los datos que aparecen en la pantalla principal. Destructor Nocturno les observa desde detrás, y un cabizbajo Justicia se sienta junto a Estrella de Fuego, todavía inconsciente y acostada en una fila de asientos.

-Parece que tendremos que ir con cuidado. El ataque de Estrella ha desestabilizado un poco la nave, habrá que tomarse el viaje de vuelta a casa con calma.

-¿Vas a dejarnos ya, grande? ¿No vais a celebrar la victoria con nosotros?

-Yo no catalogaría esto como victoria tan deprisa. Nebulón, o quien sea el que se ha enfrentado a nosotros, es capaz de volver de algo así.

-¿’Quien sea’? ¿Qué quieres decir? – pregunta Destructor.

-No estoy seguro, pero creo que ese no era Nebulón. Al menos, no el que yo conozco. Su manera tosca y torpe de usar su poder, su cara cambiando de repente de rasgos, esa historia con tantas lagunas…

-Acabo de recordar – Justicia interviene sin moverse del asiento – que los Vengadores lucharon contra una Legión de los No-Vivos en la que Nebulón era uno de sus miembros12. La misteriosa resurrección pudo ocurrir después, claro, pero igualmente fue algo bastante posterior a la batalla en el Himalaya.

-Son demasiadas piezas como para no encajar en un bonito puzzle, lo admito. Esperemos a que Nova y Turbo lleguen de su reconocimiento para seguir sacando conclusiones.

-Oye, chico. ¿Recuerdas cuál era exactamente la aldea de Bután dónde fueron enterrados Nebulón y Supernalia?

-Sí. Creo que sí, Doctor Banner. ¿Por qué?

-Una intuición. Introdúcelas cuando puedas aquí.

Dicho esto, Hulk se levanta de su asiento y baja de la nave, con Torrak y Destructor acompañándole.

-¡Thrash! – Nova llega de repente, con Turbo siguiéndole –No hemos encontrado nada aparte de pedruscos. O Nebulón ha explotado…

-… o se ha teleportado. Puede hacerlo. – Le interrumpe Hulk – Mmm. Se me ocurre algo. Descabellado, lo admito, pero puede funcionar.

-No te hagas el interesante, tío grande. Suéltalo – le anima Speedball.

-Bien. Escuchadme, tenéis que coger la nave e iros a las coordenadas que habrá introducido Justicia. Yo me quedaré aquí haciendo el resto.

-¿Te has vuelto loco, Hulk? – Destructor Nocturno se encara con el Defensor – No vamos a abandonarte ahora. También es nuestra pelea.

-No es momento de para discusiones, Destructor. Nebulón me quiere a mí, no le importáis. Como dijiste antes, para él no sois más que un factor que se mete en medio de sus planes. Y esa cháchara de querer arreglar el mundo es agua pasada que no hace más que repetir como si le hubieran programado para ello. Lo único que quiere es acabar con los Defensores. Confiad en mí.

Los Nuevos Guerreros casi pueden palpar la tensión que se respira cuando su líder se mantiene impasible ante Hulk, mirándole fijamente a los ojos.

-Está bien. Guerreros, id a la nave.

Mientras los héroes, algo desconcertados y en algunos casos a regañadientes, se introducen en el navío, Hulk se gira y prepara para dirigirse a las ruinas del castillo.

-¿Qué vas a hacer, grande?

Es Torrak quien habla, mientras sus congéneres observan con asombro al coloso esmeralda.

-Voy a libraros del todo de Nebulón, a cumplir mi promesa. Ha sido agradable veros, “Hombres feos”, pero la próxima vez que sea para algo más agradable, como beber… ¿cómo era? Ah sí, Kroplakt. Buen suerte, capitán.

-Adiós, grande. Buena suerte.

En silencio, los Hombres Sapo observan como el que antaño fue su más terrible enemigo, se aleja ahora como su salvador, dando un par de poderosos saltos.

En cuestión de segundos, llega al derruido castillo y se coloca en la ubicación de lo que era hasta hace unos momentos la sala del trono.

-¡Nebulón! – Grita hacia el cielo – Sé que me estás viendo, y que habrás visto que los demás se van. ¿Dónde estás?

-Aquí mismo – El aire crepita de nuevo, y la figura de Nebulón aparece ante él – Aplaudo tu decisión de librarte de esos niños, pero sea cual sea tu ardid no te va a servir.

-¿Por qué te has ocultado?

-Conozco tu poder, y sé qué habrías sobrevivido a la explosión que he ocasionado. Tan solo quería acabar con tus amigos y disfrutar de mi auténtica venganza, sin molestas interrupciones.

-Muy halagador. Quiero ofrecerte una explicación. Sé cómo y por qué resucitaste, cuál es tu auténtica misión.

-¿Qué estás diciendo? – Nebulón adquiere un rostro de sorpresa, que rápidamente cambia por otro de malicia – Esa es tu ‘trampa’, ¿no es así?

-Descúbrelo por ti mismo. Piénsalo. Podrías destruirme aquí mismo y después vagar sin rumbo alguno, cumpliendo esa supuesta misión de mejorar el mundo, o descubrir la verdad. Tan solo tienes que llevarnos a dónde fuiste enterrado.

-¿Qué hay allí? ¿El mago con algún estúpido hechizo de confinamiento? ¿El atlante con sus ejércitos?

-Nada. Solo tú y yo. Y la verdad.

Durante unos segundos ninguno hace o dice nada, como esperando que el otro muestre sus cartas, un último truco. Finalmente, y con un gesto, Nebulón hace que los dos se desvanezcan en un cegador fogonazo, que llena de temor a los Hombres Sapo, lejanos espectadores de la escena.

El Himalaya.

En un estallido de luz, las dos corpulentas figuras se materializan. A su alrededor, la nieve lo cubre todo hasta dónde alcanza la vista, a excepción de una pequeña población en dirección este.

-¿Y bien, Hulk? ¿Y mis respuestas?

-Esta es la única que tengo para ti.

Con gran rapidez, el poderoso coloso asesta un increíble puñetazo a su enemigo, quien cae en la nieve con fuerza.

-¿Este era tu plan? ¿Aquí acaban tus ideas?

Nebulón junta sus manos y un poderoso rayo de energía impacta en el pecho de Hulk, haciéndole retroceder.

-Puede que solo estés viviendo una mentira después de todo. – Nebulón se reincorpora, mientras Hulk hace lo mismo - Puede que en el fondo no seas más que la bestia sin intelecto que has sido siempre. Prepárate a morir a mis manos.

Sin ninguna palabra más, dos seres que posiblemente estén entre los más poderosos que han pisado nunca la Tierra se enzarzan en un singular combate en el que ninguno se permite ceder ante el otro.

Hulk, el mortal más fuerte del planeta, utiliza sus puños y sus habilidades de combate para mantener la máxima presión sobre su oponente. Nebulón hace uso de su inagotable poder, que se encuentra en su pináculo gracias a la también inagotable energía que reina en la biosfera.

Los minutos avanzan aunque el sentido del tiempo desaparece totalmente para ambos. Minutos, horas… El atardecer llega finalmente, y la rojiza y cálida luz del ocaso se cierne sobre ellos, infatigables, sin intención de rendirse.

-¿Por qué no caes?

Reuniendo cada ápice de fuerza que posee, Hulk lanza su puño izquierdo hacia Nebulón, quien lo detiene en seco sin aparente esfuerzo.

-¿Empiezan a flaquear tus fuerzas, gárgola? ¿Es este el momento que tanto he esperado?

-Ah ah. ¡Es hora de una entrega especial!

-¿Qué…?

De repente, Nova desciende en picado desde el cielo y, más rápido de lo que la vista permite seguir, coge a Nebulón con sus brazos y se aleja del lugar ladera abajo.

Tras él llega Turbo, quien se sitúa junto a Hulk, flotando en el aire.

-Por fin habéis llegado. Es hora de que esto termine.

-Doctor, los demás están en la aldea. La gente está aterrada, pero estamos haciendo lo posible por tranquilizarlos.

-Vamos allá.

Con un último esfuerzo, el Defensor y la Nueva Guerrera llegan al cercano poblado, y en una zona más alejada que el resto los otros componentes del grupo de adolescentes mantienen a raya a Nebulón tanto como pueden, cerca de una construcción de aspecto solemne y fácilmente identificable como un cementerio. Destructor Nocturno se lanza sobre él.

-¿Es qué no tuvisteis suficiente en Tribbit, mocosos?

Con un gesto, el alienígena se desembaraza de Destructor Nocturno y lo lanza contra Rabia, quien se acercaba por detrás. A continuación y de un manotazo, envía a Speedball más allá del último campo de cultivo del poblado.

-¡Nebulón! – grita Hulk tras comprobar que los únicos ausentes son Justicia y Estrella de Fuego.

-No sé qué pretendías distrayéndome hasta la llegada de estos muchachos, pero no servirá de nada.

-Yo no estaría tan seguro. ¡Justicia, chico, si tienes que hacer algo que sea ahora!

Con un campo telequinético, una parte del muro de piedra que envuelve el cementerio cae, formando un amplio agujero. Entre la leve capa de polvo aparece Justicia flotando con gesto serio.

-Entra y comprenderás que todo lo que estás haciendo, todo el mal que estás causando no sirve para nada. Entra y descubre la verdad – dice con tono severo.

-No se qué artimaña es esta, pero…

-Nebulón. Entra.

La mirada de Hulk, que aterraría a cualquiera que se cruzara con ella, cala hondo en el Ul’luliano y deja de hablar. Siente algo raro en su interior. Como si, por primera vez en mucho tiempo, estuviera cerca de alcanzar la paz.

Con paso lento y relajado se acerca al muro, y Justicia se aparta para darle paso. Un segundo después, comienza a temblar como si la fría nieve a sus pies le cubriera todo el cuerpo.

-Yo… Yo… Padre…

Cae arrodillado y comienza a gimotear, mientras su rostro cambia totalmente de rasgos. Su pelo pierde paulatinamente el color canoso y adquiere un tono castaño.

Ante él, dos agujeros excavados en la Tierra. Sobre ellos, flotan dos cuerpos que, pese al mucho tiempo transcurrido, no muestran un deterioro muy elevado, debido al poder que una vez albergaron. Su ropa, igualmente conservada, es idéntica a la que viste Nebulón.

-No… No es posible…

Hulk y los recuperados Nuevos Guerreros entran a su vez al cementerio, acercándose a  su hace unos momentos orgulloso oponente. Hulk apoya su mano derecha en su hombro.

-Nebulón murió hace mucho, en este lugar. Pero nunca resucitó, nunca volvió. De alguna manera conseguiste su poder y creías ser él.

-Todo este tiempo… Mi misión…

-Tan solo una misión que no te correspondía. Pero ahora ya eres libre.

-Yo… Lo lamento. Ahora entiendo… Vuelvo a entender quien soy – se reincorpora con un rostro totalmente cambiado, y lleno de paz – Este a quién veis aquí, a quien llamabais Nebulón, es mi padre. Y ella mi madre. Nunca… nunca pude entender por qué nos habían abandonado. Mi padre se fue en su noble misión, pero jamás regresó. Mi madre ocultó su destino… hasta que se unió a él.

-¿Qué pasó? ¿Por qué tenías el aspecto y el poder de tu padre?

-En mi raza, cuando un individuo llega a sus últimos días, lega todo cuanto tiene a sus descendientes. Su poder, su obra… En mi caso… Si mi padre murió como decís, debió elegirme antes de desfallecer. Pero con su poder…

-…Llegaron también sus metas y sus sentimientos. Nebulón siempre tenía un último as en la manga, pero no esperaba algo así.

-Mi mente confundida y débil debió ser demasiado susceptible al poder, a tanto odio. Me convertí en mi padre. Pero me faltaba experiencia, control. Lo… lo lamento.

Comprendiendo que no hacen falta más palabras, Hulk se aleja y se dirige hacia la salida del cementerio, dirigiendo una mirada a los Guerreros para que hagan lo mismo.

Mientras se alejan, Justicia usa su poder para depositar los cuerpos en su lugar de descanso y dejar todo tal y como estaba, sintiéndose mal por haber recurrido a algo así, aunque no hubiera otro remedio.

-La chica… La llamada Estrella. ¿Está bien?

-Sí. Se recuperará – Vance traga saliva y esboza una sonrisa

-Bien. Dile que lo lamento. Dile a todo tu planeta que lo lamento. Tenéis mi palabra…

Todo comienza a brillar. El suelo tiembla y Justicia usa su poder para flotar de nuevo, mientras su interlocutor y el fragmento de tierra dónde descansan Nebulón y Supernalia se elevan hacia el cielo.

-…de que el pueblo de Ul’lula no volverá a interferir. Adiós.

En breves momentos, todo vuelve a la normalidad, mientras todos los presentes se quedan mirando al cielo.

Epílogo.

Refugio de los Nuevos Guerreros. Horas después.

La nave de los Defensores ha aterrizado sobre la antigua fábrica que sirve como base de operaciones a los Nuevos Guerreros. Estrella de Fuego, totalmente recuperada e informada de todo lo ocurrido, despide junto a sus amigos a Hulk. Este estrecha su mano con la de Destructor Nocturno.

-Gracias por vuestra ayuda, chicos. Ha sido divertido. Si alguna vez necesitáis algo, podéis pasaros por el Edificio Tempo. Aunque quizá tengáis que pedir cita.

-El placer ha sido nuestro, Doctor Banner. Quizá nosotros no podamos ofrecer algo tan bueno como el Edificio Tempo, pero bueno, has luchado a nuestro lado como uno más, y…

-¿Intentas decirme algo, chico?

-Lo que Thrash intenta decir, pero le cuesta tanto es… - interviene Nova

-Que podéis pasaros cuando queráis a tomar pizza. Los días de partido traéis los refrescos vosotros. ¿Qué te parece? – le interrumpe Speedball

Hulk sonríe y se dirige a la nave.

-Lo tendré en cuenta, pero no contaría con ello pronto. Los Defensores tenemos mucho que hacer. Os llamaré.

Momentos después, la nave se eleva hacia el cielo, y el agotado héroe se dirige a casa.

Epílogo II.

“Alabado y gran Hulk.

Soy Torrak, y envío este holo-mensaje para comunicarte a ti y a tus jóvenes compañeros que mi pueblo se encuentra a salvo y poco a poco recuperándose de la crisis de Nebulón.

Como capitán del ejército tribbitano, mis labores están siendo muchas, así que no puedo distraerme mucho. Esperamos tu visita a nuestro planeta, para que puedas contemplar la estatua erigida en tu honor, junto a otras siete en proyecto, que situaremos a lo largo de nuestro pueblo en honor de tus compañeros.

Acepta la jarra de Kroplakt que te enviamos.

Saludos, oh grande”

1. Como se ha podido ver de la mano de Nerocles en los últimos números de Capitán Marvel aquí mismo, en AT.

2. Los Hombres Sapo debutaron e intentaron invadir la Tierra por primera vez en Hulk #2.

3. Como fue repetido insistentemente por Stan Lee en el mencionado Hulk #2, y no seré yo quien le contradiga.

4. Para más información leer la serie de Los Defensores de AT.

5. Se vio en Defenders #13-14, el debut de Nebulón.

6. El enfrentamiento fue narrado en Avengers Annual #11

7. En Capitán Marvel #8.

8. Como se ha podido ver en diversas series de AT.

9. En New Warriors #73.

10. Los Defensores visitaron el planeta en Defenders vol.2 #8.

11. Nebulón se refiere a los hechos previos al inicio de la serie de los Defensores de AT, narrados en The Order (inédita en España).

12. Visto en Avengers #353-354