Exiliado
Escrito por Jerónimo Thompson/ Portada: Juán Andrés Campos
-¿Azúcar?-.
-Dos terrones, por favor-.
-Muy bien. Uno... y dos. Aquí tiene su café, señor Jones-.
-Nada de “señor Jones”, tío. Sólo Rick-.
-De acuerdo, Rick. ¿Alguna duda sobre la misión que va a realizar?-.
Rick Jones probó con cautela el café que le ofrecían mientras observaba distraído la cocina donde se encontraba; aunque quizá “cocina” no fuese el término más apropiado para referirse a aquel conjunto de muebles perfectamente dispuestos en mitad del desierto, sin paredes o techo que los guardaran. El sol brillaba con intensidad en el inmenso cielo azul, pero curiosamente, la temperatura resultaba primaveral.
Hundiendo los talones en la fina arena blanquecina del suelo, Rick centró de nuevo la atención en su desconocido interlocutor: un hombre de mediana edad y frente amplia, que vestía un inapropiado traje de mayordomo, rematado con una ridícula pajarita a cuadros.
-Muy bien –contestó Rick finalmente, dejando la taza sobre la mesa. –A ver si lo he entendido todo: según parece he sido desplazado de mi línea temporal a esta especie de limbo, debido a que un desajuste en el conjunto del... um... Multiverso, ha dañado la misma estructura de mi realidad, y borrado en el proceso todo rastro de mi existencia... ¿Hasta aquí bien?-.
-Bien, sí-.
-Y por ese motivo, tú... esto... ¿Cómo has dicho que te llamabas?-.
-Soy un Time Broker(1)-.
-Time Broker... vale... Está bien, como decía, me estás ofreciendo la oportunidad de arreglar ese pequeño “desajuste” que me ha eliminado de mi universo, de forma que pueda volver a mi vida normal sin mayor problema-.
-Exactamente –afirmó el hombrecillo sentado frente a Jones. –Puede que todo esto le resulte un poco confuso, pero...-.
-No, no te preocupes por mí. Me he visto en situaciones mucho más enrevesadas que esta. No hay problema-.
-De acuerdo, en ese caso...- empezó a decir el otro mientras hacía aparecer en sus manos una especie de brazalete de metal macizo, de tonos dorados y escarlatas.
-¿De qué se trata, entonces? ¿Viajar al pasado para evitar que algún mutante alienígena asesine a mi tatarabuelo o algo así? Y ya que estamos en ello: ¿voy a recibir alguna ayuda?, porque me parece que el Capi, ya sabes, el Capitán Marvel, se ha quedado atrás en mi universo, y sin él... Por cierto, ¿dónde están mis negabandas?-.
-¡Señor Jones! –interrumpió el Time Broker tratando de reconducir la conversación. –Quiero decir, Rick... En primer lugar, no, no va a disponer de apoyo externo. Para realizar este tipo de trabajos suelo disponer de un grupo de mutantes muy eficiente, pero lo cierto es que ya tienen asignados otros encargos, y precisamente por ello, le estoy encomendando a usted esta misión-.
-¿Y tengo que encargarme yo solo, sin poderes, de lo que normalmente se encarga un grupo entero de mutantes?-.
-Tranquilícese, Rick. Estoy seguro de que en este caso concreto no voy a necesitar más que a un agente para resolver la situación. Y ese es usted-.
Jones se encogió de hombros: -Pues vale, pero aún no has contestado a mi pregunta: ¿de qué se trata? ¿Voy a viajar a mi pasado o...?-.
-Nada de eso. El desajuste de su realidad tiene un origen muy definido y concreto, que no tiene nada que ver con su línea temporal. Verá Rick, el problema se encuentra en una de las realidades más periféricas de mi dominio...-.
Rick alzó las cejas en señal de absoluta incomprensión.
-Sí, bueno... –comenzó a explicar el Time Broker. –Lo cierto es que el Multiverso está constituido por un número infinito de realidades, organizadas en dominios, ¿sabe?... um... Digamos que en paquetes-.
-¿Paquetes?-.
-O algo así. La cuestión es que las diferentes realidades tienden a agruparse por afinidad, en “paquetes” que reúnen a aquellas con un mayor número de elementos en común-.
-Ya...-.
-Pues bien, el problema que afecta a tu realidad ha surgido en uno de los universos más alejados de mi dominio-.
-Genial. Y... ¿es necesario que entienda todo lo que acabas de soltarme para cumplir la misión?-.
-No...-.
-¡Estupendo!- exclamó Rick, levantándose con ímpetu de su silla. -¿Cuándo me marcho? Porque como no haya vuelto a la hora de cenar, Marlo(2) sí que va a eliminarme de la realidad-.
Era una noche fría y nubosa en la ciudad de Nueva York.
Rick Jones vomitaba en uno de esos típicos callejones grasientos y mal iluminados, tan comunes en las películas de acción de los ochenta.
-Joder, ese tipejo podría haberme avisado de los efectos secundarios del salto entre dimensiones –dijo en voz alta para sí.
Tras un par de minutos, necesarios para recuperar la estabilidad de su estómago, Jones logró incorporarse de nuevo y centró su atención en el instrumento colocado en su antebrazo derecho, gentileza del Time Broker.
-Muy bien, amigo Talus –dijo señalando a aquel artilugio. –Ahora es cuando me dices cuál es mi misión, ¿verdad?-.
Pasaron unos segundos sin que Rick recibiera respuesta alguna.
-¿Y bien? –insistió.
Entonces, de forma repentina, escuchó una breve frase que retumbó en su mente de forma ominosa. No llegó a distinguir si se trataba de una voz femenina o masculina, pero de lo que no cabía duda, era que allí estaba su mensaje.
-¿“Consigue la ayuda del héroe esmeralda”? –repitió con tono irritado. -¿Pero qué es esto? ¿Una puñetera gimcana? Joder, a este paso no voy a acabar nunca...-.
Seguidamente, Rick resopló con fuerza: -Vale. Héroe esmeralda. Está claro que tengo buscar a Bruce... y confiar en que tiene al Hulk de esta realidad bajo control... ¿Y por qué estoy hablando en voz alta?-.
Rick salió del callejón murmurando palabras ininteligibles, cuando un hombre rubio, de más o menos su edad, cruzaba la calle en su dirección sujetando dos bolsas de papel marrón cargadas con la compra de la semana.
-¿Johnny? –preguntó Rick sorprendido, provocando que el interpelado torciese el gesto con cara de fastidio.
-No, por favor. Es muy tarde y no tengo tiempo de firmar más autógrafos...-.
-Johnny, tío, soy yo: ¡Rick Jones!-. Pero mientras salían estas palabras de su boca, ya se daba cuenta de lo absurdo de aquella situación: idiota, se dijo, ahora estás en otro universo, y este Johnny Storm no tiene por qué conocerte.
-Encantado
de conocerte, esto... Rick, pero si no te importa me están esperando para preparar
la cena- dijo
-Mira Johnny, es un poco complicado de explicar, pero créeme: necesito tu ayuda para encontrar a Bruce Banner... Ya sabes, Hulk-.
-Sé perfectamente quién es Bruce Banner, chaval. Salúdale de mi parte cuando le veas, ¿vale? –replicó Johnny mientras maldecía mentalmente a su compañero de piso por tardar tanto en abrir la puerta.
Está bien, pensó Jones, voy a tener que recurrir a la artillería pesada... Dios...: -Escúchame Cerilla, puedo demostrar que nos conocemos desde hace años; joder, si hasta estuviste en mi despedida de soltero, cuando vimos aquella película que...(3) Bueno mira, sé lo de tu lunar en... ya sabes dónde...-.
Al
escucharle,
Ahora sí que la he cagado...
Rick Jones y Johnny Storm entraron en el apartamento de este último manteniendo un incómodo silencio entre ellos.
-Hola –saludó una voz masculina desde el salón.
-Rick –dijo Johnny con desgana, -este es Kyle, mi compañero de piso-.
-¿Qué tal? –contestó el otro estrechando la mano de Rick.
-He tenido días mejores, la verdad-.
-Suele ocurrir. Y... ¿de qué os conocéis? –preguntó Kyle.
-Según
parece somos amigos de toda la vida –respondió
-¿Ah, sí?-.
-¿Se lo cuentas tú o lo hago yo? –preguntó Johnny a Rick.
-Si no te importa, preferiría no tener que repetir toda la historia...-.
-De acuerdo, de acuerdo. Pues bien, Kyle, resulta que Rick ha venido hasta aquí desde una realidad alternativa donde según parece somos muy amigos, y hemos compartido alguna que otra aventura juntos. Y eso no es lo mejor: está aquí para “salvar” –dijo añadiendo las comillas con sus propios dedos, -su universo-.
-Ah... –murmuró Kyle sin saber muy bien qué cara debía poner. –Y... ¿le has creído?-.
-Bueno...-.
-Sé cosas... –intervino Rick rápidamente. –Cosas que hubiese preferido no saber pero que él mismo me contó una vez, totalmente borracho, y que yo, POR SUPUESTO, nunca jamás he visto-.
-Olvidemos
ese tema, ¿de acuerdo? –zanjó
-Muy bien, eh... Rick. Tanto Johnny como yo nos hemos visto en situaciones aún más extrañas que esta, así que... En fin, ¿qué es lo que podemos hacer por ti?-.
-Está buscando al doctor Bruce Banner-.
-¿A Hulk? ¿Para qué?-.
-Ni idea –contestó Jones. – ¿Ves este cacharro que llevo pegado al brazo? Se supone que me informa sobre lo que debo hacer para cumplir mi misión, y su único mensaje ha sido: “Consigue la ayuda del héroe esmeralda”-.
Johnny y Kyle intercambiaron una mirada de suspicacia.
-¿Héroe esmeralda? –dijo Kyle.
-Sí, ¿sabéis dónde puedo encontrarle?-.
-Claro
–respondió
-¿Dónde?-.
-En Metrópolis –volvió a intervenir Kyle. –Es el Investigador Principal de Star Labs desde hace cuatro años-.
Rick miró a ambos alternativamente sin saber de qué hablaban.
-Está bien –concluyó. – ¿Podéis indicarme cómo llegar hasta allí?-.
Sin embargo, un pitido agudo procedente del cinturón de Johnny Storm sonó cuando éste se disponía a contestarle.
-Vaya,
qué oportunos... –dijo
-Lo siento muchachos, pero debo irme. Reed me necesita en el Edificio Baxter-.
-¡Espera! –le interrumpió Jones. – ¿Y qué pasa conmigo? ¿No vas a ayudarme?-.
-Ya te digo que lo siento, Rick, pero esto es importante. No puedo ignorar la señal de emergencia del grupo, -y dirigiéndose a su compañero de piso, concluyó: -Kyle, ¿te importa...?-.
Acto seguido, abrió la ventana y saltó velozmente al vacío; estalló en llamas a mitad de la caída y salió volando hacia el centro de Manhattan.
Jones se giró irritado hacia a Kyle:
-¿Y quién se supone que eres tú? ¿Spiderman?-.
-Eh...-.
Rick Jones viajaba con suma rapidez hacia Metrópolis, en el interior de una burbuja de color esmeralda generada por el anillo de Kyle, que volaba a su lado.
-Está claro que nuestros universos son muy diferentes entre sí... Quiero decir: ¿Green Lantern?-.
-Te agradecería mucho que no pronunciases mi nombre como si sonara ridículo-.
-Perdona Kyle, pero después de escuchar toda esa palabrería que has soltado mientras recargabas tu anillo: “...que aquellos que adoran la maldad teman mi poder, la luz de Green Lantern”. Je, je-.
-En este momento soy el único tío de este universo dispuesto a ayudarte, Rick, así que no me toques los...-.
-Vale. Está bien. Lo siento...-.
-Además, no estoy muy seguro de que sea necesario buscar al doctor Banner: yo también podría ser ese “héroe esmeralda” que mencionó tu oráculo portátil-.
-Lo sé, lo sé. Ya hemos discutido esto antes de salir de Nueva York, pero el hecho es que el Talus no ha vuelto a abrir la boca, y ante la duda, prefiero contar con los dos héroes esmeraldas de este mundo-.
-¿Y qué vas a hacer cuando lleguemos a Metrópolis?-.
-No lo sé. Supongo que improvisaré sobre la marcha-.
-Un plan cojonudo. Sí, señor-.
-Son más de las diez de la noche –dijo Rick Jones frente a la entrada de las instalaciones que tenía Star Labs en Metrópolis. –¿Crees que él estará aquí todavía?-.
-Seguro –afirmó Kyle con convicción. –Por lo que tengo entendido, el buen doctor vive aquí prácticamente-.
A continuación, se acercó al puesto de seguridad de la entrada, y habló con uno de los guardias: -Hola amigo. Soy Green Lantern, esta es mi tarjeta de los Vengadores, y este civil viene conmigo. ¿Podríamos ver al doctor Banner, por favor?-.Rick miró con renovada admiración a su improvisado compañero, mientras uno de los tres guardias de la caseta les pedía que le acompañaran al interior del complejo.
Avanzando dos pasos por detrás del responsable de seguridad, Kyle y Rick le seguían charlando despreocupadamente:
-¿Y
cómo conociste a
-No,
Johnny y yo coincidimos hace unos años en los Titanes: yo acababa de comenzar
mi carrera como héroe, y él se estaba dando un respiro de los
-¿Los Titanes?-.
-Sí, todo esto fue antes de la masacre en los túneles Morlocks, y de que los supervivientes de los Titanes y los X-Men se unieran en un solo grupo. Ya sabes, los Titanes-X-.
-Para qué pregunto... –murmuró Rick.
El guardia giró entonces por un camino que apareció a su izquierda, señalando uno de los tres edificios que podían verse al otro lado de una amplia zona ajardinada: -Síganme, caballeros. El doctor Banner trabaja justo allí-.
Sin embargo, ni Rick ni Kyle llegaron a escuchar el final de esta frase, puesto que se lo impidió el bramido de una explosión que hizo volar por los aires el edificio indicado por el guardia.
-¡Joder! –gritó Rick pillado totalmente por sorpresa.
Green Lantern levantó instintivamente una barrera de energía esmeralda que evitó que cualquiera de los tres pudiera resultar herido por la lluvia de fragmentos de cristal y cemento que llegó hasta ellos.
-Usted –dijo Kyle señalando al guardia. –¿Existe más personal de seguridad repartido por Star Labs?-.
-S-sí –tartamudeó aquel hombre terriblemente asustado. –B-bueno no. Había d-dos hombres más, pero se encontraban en e-ese edificio –terminó, moviendo la cabeza hacia el lugar del siniestro.
-En ese caso, corra hacia su puesto y asegúrense de que nadie entra o sale de las instalaciones. ¡Rápido!-.
Rick se fue haciendo cargo de la situación mientras veía al guardia retroceder por el camino a toda velocidad.
-¿No crees que haya podido ser un accidente?-.
-Me parece improbable, Rick. No, tratándose del edificio donde trabaja el doctor Banner; y no, justo en el momento en que viene un tío de otra dimensión a visitarle. Demasiadas coincidencias-.
Mientras Jones asentía levemente con la cabeza, escucharon un nuevo estrépito seguido del lanzamiento de una gran bola de fuego surgida de los restos aún llameantes del edificio. El proyectil cayó a una decena de metros de donde se encontraban, y sólo un segundo después, Kyle envolvió a Rick en otra burbuja esmeralda y se dirigieron hacia el lugar del impacto en mitad de los jardines.
-¡Joder! –exclamaron los dos al unísono nada más llegar allí, y comprobar la verdadera naturaleza del proyectil.
-¡Bruce! –gritó Jones.
-Doctor Banner, ¿puede escucharme? –añadió Kyle.
En el centro de un pequeño cráter humeante, se encontraba Hulk seminconsciente, tratando de incorporarse con poco éxito. De su piel, rasgada en varias partes de su cuerpo, brotaba una sangre espesa y verdosa que empapaba el suelo quemado sobre el que estaba.
Kyle bajó rápidamente por la pared del cráter, colocándose frente a él:
-¿Doctor Banner?-.
-¿Quién...? –contestó Hulk en apenas un susurro.
-Soy yo, señor: Green Lantern. ¿Qué ha ocurrido? ¿Alguien le ha atacado? –dijo sin poder ocultar su nerviosismo, al preguntarse quién podría haberle hecho aquello a Hulk.
-Avisa
a los Vengadores, Lantern... Y a
-¿Pero qué ocurre, doctor? ¿De quién se trata?-.
-¡De mí! –sentenció una voz desquiciada, que a pesar de su tono delirante, resultaba extremadamente familiar para Rick.
-¡Cuidado, Kyle! –exclamó Jones señalando la figura que permanecía suspendida a varios metros sobre ellos.
Sin embargo, antes de que el Green Lantern llegara siquiera a levantar los ojos, su desconocido adversario descargó un poderoso rayo de energía cósmica sobre Hulk, atravesándolo de parte a parte.
Despedido del cráter por la fuerza del impacto, Kyle salió proyectado hacia Rick, arrastrándolo con él.
-Joder Kyle, me has dejado hecho mierda... –comenzó a lamentarse Rick dolorido, sólo unos instantes después, pero se calló inmediatamente al ver que el Green Lantern estaba tendido a su lado inconsciente.
Jones hizo el amago de tocarle para comprobar su estado, pero se detuvo al percatarse de que su atacante se encontraba de nuevo sobre ellos.
-¿Marv? –susurró Rick sorprendido al descubrir su identidad: se trataba del Capitán Marvel de esta realidad, que no era Genis, sino su padre Mar-Vell.
-No te conozco, basura humana –escupió el Capitán Marvel. –Pero ese detalle va a dejar de tener importancia dentro de muy poco-.
En respuesta, Rick sintió un repentino subidón de adrenalina, que era la forma que tenía su cuerpo de decirle: tío, como no pienses algo rápidamente, tu visita a este universo (o a cualquier otro) va a concluir en los próximos cinco segundos.
El Capitán Marvel unió las palmas de sus manos en dirección a Kyle y Rick.
Joder, joder, joder, era lo único que podía pensar Jones mientras Mar-Vell comenzaba a brillar cada vez con mayor intensidad, concentrando toda su energía cósmica en las yemas de sus dedos.
Entonces, como si de una visión milagrosa se tratase, Rick se vio deslumbrado por la imagen en su mente del anillo de poder del Green Lantern. La duda le paralizó durante exactamente tres nanosegundos(4), momento en que espoleándose con un sonoro “pero qué coño”, cogió el anillo de Kyle y se lo colocó en el dedo corazón de su mano derecha.
Cuando el rayo cósmico cayó finalmente sobre ellos, Rick tenía los ojos cerrados con fuerza, y no pudo ver el enorme escudo de color esmeralda tipo “Capitán América” que había evitado su muerte segura; un escudo creado no tanto por su voluntad, como por su instinto de supervivencia(5).
Transcurridos varios segundos de tenso silencio, Rick abrió un ojo comprobando eufórico que Kyle y él seguían vivos; por otra parte, Mar-Vell permanecía en la misma posición, sensiblememente más furioso que antes.
Jones observó entonces su anillo con curiosidad, e irguiéndose cuan largo era, alzó su voz hacia el Capitán Marvel:
-Mira Marv, no sé si este es tu verdadero yo en este universo, o simplemente estás bajo el control de alguno de tus enemigos (digamos Thanos, por ejemplo), pero te advierto de que ahora tengo en mi poder el anillo del “héroe esmeralda”, y estoy listo para cumplir mi misión: o sea, patearte el culo hasta Titán si hace falta-.
-¡Muere! –gritó el Capitán Marvel lanzándose sobre Rick.
Jones levantó entonces su puño derecho con determinación, ordenando mentalmente al anillo que disparase una poderosa ráfaga de energía contra Mar-Vell.
El anillo, por su parte, permaneció inerte.
Oh, oh, pensó Rick planteándose la posibilidad de que aquello pudiera no haber sido una buena idea después de todo.
Sin embargo, cuando el Capitán Marvel se encontraba ya a un metro escaso de Rick, con sus puños chisporroteantes de energía dispuestos a destrozarle, chocó violentamente contra una barrera invisible interpuesta entre ambos; rebotó hacia atrás sobre un par de árboles, y allí quedó momentáneamente aturdido por la brutalidad del golpe.Rick observó de nuevo su anillo con mirada interrogante, pero convencido de que no había sido él quien había detenido el ataque de Mar-Vell, se giró buscando una respuesta.
-Hola, chico de otro universo –saludó Johnny Storm, acompañado por el resto de los 4 Fantásticos. –Ya ha llegado la caballería-.
-Anda coño... –fue lo único que acertó a decir Jones.
Los recién llegados vestían unos trajes metalizados de color plateado que cubrían sus cuerpos por completo hasta la cabeza.
-Sue, crea un domo invisible que aisle Star Labs –escuchó decir a un tipo que no podía ser otro que Reed Richards. –Y tú, Johnny, encárgate de Kyle y Rick inmediatamente. Cuanto más tiempo permanezcan aquí, mayor será el riesgo de contagio-.
-¿Cómo? –preguntó Jones lleno de confusión.
-Venga
Rick. Ahora no hay tiempo para explicaciones –dijo
-Brion –siguió ordenando Mr. Fantástico. –Mar-Vell es tuyo-.
-Sin problema, Reed –contestó el cuarto miembro del grupo.
-Eh, Cerilla –dijo Jones. –¿Quién es ese tío pelirrojo que ha venido con vosotros? ¿Y dónde está Ben?-.
-¿Ben?
–contestó
-Vaya, pues me alegro por él... ¿Y ese?-.
-Es Brion Markov, rey de Markovia. Le ayudamos a detener la invasión de su país organizada por el Doctor Muerte, y terminó uniéndose al grupo. No es mal tío...-.
Mientras avanzaban hacia uno de los extremos del jardín, podían escuchar el estrépito formado por la tremenda lucha que estaban manteniendo el Capitán Marvel y Geo Force, nombre código de Brion Markov.
Al alcanzar la esquina de uno de los edificios, Johnny le pidió a Rick que dejara a Kyle sobre un banco de madera. A continuación, sacó un pequeño instrumento azul metalizado de uno de los bolsillos de su traje de aislamiento, y lo colocó sobre la frente del Green Lantern.
-¿Se encuentra bien? –preguntó Jones.
-Sí, no te preocupes. El golpe que le ha dejado inconsciente es ahora la menor de sus preocupaciones-.
-De acuerdo. ¿Vas a explicarme ya lo que está pasando y qué hacéis aquí? Pensé que teníais una emergencia en Nueva York-.
-Ya, bueno. Al final resultó que esta era nuestra emergencia... –contestó Johnny distraído mientras sacaba nuevos instrumentos de su traje (al parecer repleto de bolsillos ocultos), que iba colocando sobre el suelo.
-No te pongas críptico, Cerilla. A ver, empieza por contarme qué le ha pasado a Marv-.
-Está bien... Todo empezó cuando el Capitán Marvel enfermó de cáncer hace unos años...-.
-Esa parte me la conozco: fue lo que le mató en mi universo(6)-.
-Vale, pues en el nuestro, Hulk y el Doctor Fate consiguieron limpiar el organismo de Mar-Vell de su cáncer, pero lo que en principio parecía haber sido un éxito, terminó convirtiéndose en pesadilla cuando se dieron cuenta de que la cura había convertido su enfermedad en una forma infecciosa de ese mismo cáncer(7)-.
-Joder...-.
-Mar-Vell
perdió la cordura en el proceso y puso en peligro la salud de toda la población
mundial; así que Hulk utilizó tecnología kriptoniana proporcionada por Superman
para crear aquí, en Star Labs, una puerta a
El suelo tembló visiblemente bajo sus pies al recrudecerse la batalla a sólo un centenar de metros de donde se encontraban.
-Creo
que voy captando la idea... más o menos... –asintió Rick. –Así que el Capi se
ha escapado de esa “zona fantasmal”, y ahora amenaza de nuevo con extender su
enfermedad por toda
Antes
de que Jones llegara a completar su pregunta,
-...habéis llegado hasta aquí... ¡Coño! ¿¡Qué pasa!? –exclamó Jones al encontrarse repentinamente en el interior de uno de los laboratorios del Edificio Baxter.
-Tranquilo, Rick –dijo el doctor Richards tratando de mantenerlo tumbado sobre la camilla. –He concluido los análisis, y tanto Green Lantern como tú estáis libres de todo rastro de la enfermedad-.
-Estupendo, Reed. ¿Pero cómo he llegado hasta aquí? -.
-No lloriquées, tío –intervino Johnny, también junto a él. –Sólo activé un Campo de Éxtasis a vuestro alrededor para manteneros estables hasta que Reed pudiera echaros un ojo-.
-Um... –refunfuñó aún durante unos segundos. –¿Y Mar-Vell?-.
-De
regreso a
-Siempre acaban haciéndolo... –murmuró Rick pensativo. –Pero no lo entiendo: esta era mi misión; debía ser yo quien os salvara el culo a vosotros, y no al contrario-.
-Bueno,
lo cierto es que sin tu intervención, nunca hubiésemos llegado a Metrópolis
con tiempo de detener al Capitán –dijo
-¿Ah, sí? –preguntó Rick con cierta desconfianza.
-Palabra, tío. No sé cómo era en tu universo, pero en este, Mar-Vell intercambiaba su cuerpo con el de un humano normal al entrechocar las negabandas de sus muñecas...-.Rick no pudo evitar sonreír al escuchar esto(8).
-Y cuando el cáncer del Capitán Marvel se hizo contagioso –continuó Johnny, -su compañero fue el primero en caer enfermo hasta casi morir-.
-Su
cuerpo estaba dañado más allá de toda cura posible –intervino Reed, -así que
decidimos dejarlo en su “campo protector” de
-¿Hasta hoy, quizá? –se animó a aventurar Rick.
-Efectivamente –contestó Mr. Fantástico. –Hace unas horas, mis sensores registraron tanto la desaparición del “campo protector”, como su muerte instantánea; y pensando que esto pudiera formar parte del plan de alguno de nuestros enemigos, quizá de la gente de Qward, lancé la señal de emergencia para organizar una rápida incursión en ese universo de antimateria-.
-Sin
embargo, Rick –siguió
-Vaya... –suspiró Jones. –Y ese humano terrestre con el que se intercambiaba Mar-Vell... ¿Quién era?-.
-Pensaba
que ya lo conocerías de tu universo, igual que al Capitán –comentó
-¡A la mierda! –exclamó Jones dirigiéndose hacia el Talus, que aún seguía en su brazo derecho. –Venga, Time Broker, sácame de aquí ya, que tengo cosas más importantes que hacer...-.
Rick Jones apareció en una pequeña barca que flotaba con suavidad sobre un mar en calma, sin tierra a la vista. El Time Broker jugueteaba con un remo frente a él.
-Enhorabuena, señ... Rick. Su misión ha sido un éxito: ha evitado una epidemia, que a largo plazo, hubiera acabado con la toda la vida en ese universo-.
-Sí, ya. Ese soy yo: el gran héroe. Pero tengo una pregunta que hacerte, ¿sabes? Es que verás, no acabo de ver la relación de todo esto con ese “desajuste” que me trajo aquí en primer lugar. O sea, ¿de qué forma hubiera afectado la muerte de esa realidad a mi propio universo, y más concretamente, provocado mi desaparición de la realidad?-.
-Bueno,
Rick –dijo el Time Broker removiéndose un poco nervioso en su tablón de la barca.
–No pretenda entender la misma naturaleza del Multiverso tal y como yo lo hago...
Al solucionar ese desajuste en la realidad que acaba de abandonar, el que provocó
la liberación del Capitán Marvel de
-¡Joder! –gritó Jones. -¿Me has mentido para que hiciera tu trabajo sucio?-.
-Ha sido un placer Rick, pero tengo que marcharme ya... –concluyó el Time Broker chasqueando los dedos.
-¡Pero qué coñ...! –exclamó Rick desapareciendo de la barca.
FIN
Otros fan fictions escritos por Jerónimo Thompson en Action Tales hasta Octubre, 2006:
Green Lantern #1-8
Green Lantern #4,5 en el AT Visions Especial Navidad 2005
Flash #1
DC Cómics Presenta #3
Batman #8
Flash: Hoy es el Fin del Mundo en AT Visions
Y en colaboración con Imanol:
Flash #3-6
(1) Si quieres saber más cosas sobre el Time Broker, échale un vistazo a la serie Exiles (publicada en castellano por Planeta y Panini con el nombre de Exiliados).
(2) Marlo Chandler, o sea, la mujer de Rick.
(3) ¿Más detalles sobre la despedida de soltero de Rick Jones? En Incredible Hulk v1 #417 USA (publicado en castellano en Hulk: Las Guerras Troyanas nº6, miniserie de Planeta).
(4) Como es bien sabido, el nanosegundo se define como el tiempo transcurrido entre que el semáforo se pone en verde, y el capullo del coche de atrás te pita para que avances.
(5) Me permito recordarte, estimado/a lector/a, que este no es el anillo del Kyle Rayner de nuestro Universo DC-AT, diseñado para funcionar únicamente bajo las órdenes de este Green Lantern, sino un anillo genérico de los Green Lantern Corps, utilizable por cualquiera que tenga la suficiente fuerza de voluntad para ello.
(6) ¿Hace falta decir que eso ocurrió en
(7) Adaptación libre del argumento de What If? v2 #14 USA (publicado en castellano en Colección What If nº21 de Planeta: ¿Y si el Capitán Marvel no hubiese muerto?).
(8) Puesto que él mismo fue ese humano hasta la muerte del Mar-Vell de su universo, y ahora vuelve a serlo con su hijo Genis-Vell.