Él es Genis, hijo del legendario héroe intergaláctico Mar-Vell. Unido por el destino con Rick Jones, compañero profesional de superhéroes. Mediante las nega-bandas que intercambian sus átomos, su conciencia cósmica le guía para eliminar las fuerzas que amenazan el universo. Stan Lee y Action Tales Presentan... Capitán Marvel

Un Mundo Mejor III

Por Nerocles/ Portada: Juan Andrés Campos

Anteriormente en Capitán Marvel: El Doctor Extraño ha reunido un grupo de representantes del mundo mágico como parte del plan para atacar a Mentor. Paralelamente, Quasar y el Capitán Marvel reúnen un grupo de verdaderos héroes para dar el golpe final a su terrible enemigo. No obstante, misteriosos aliados, ya presentes y algunos todavía por llegar pueden tener mucho que decir en este conflicto. Mientras, el villano de ésta historia, está a punto de llegar a la Tierra.

—Ya viene.

— ¿Estás completamente seguro?

—Claro que sí, no me llaman Empata por nada. Émpata = empático. No es que pueda manipular sus emociones, pero siempre va dando gritos “empáticos” por ahí, como si quisiera llamar la atención.

—Apágate si no quieres morir.

—Dijo la sartén al cazo. Amo del Juego, has perdido mucha de tu vieja gracia en los últimos años y el no haberte visto nunca en persona no te hace más gracioso, ¿No serás una gorda llamada Nelly en un ordenador de Oklahoma?

—El Amo del Juego [1] no es un suplantador, niño. Yo también lo siento, ya está aquí.

Un destello iluminó sus cabezas y un golpe seco sonó a sus espaldas.

—Bienvenido, Mentor [2] —dijo el Amo del Juego, intentando no moverse demasiado bruscamente.

—Gracias y todo eso, ¿Muchos disturbios?

—En absoluto…

—Calla Émpata, hablo con el Amo del Juego, no contigo.

—Lo siento, Mentor.

—Procede.

—Tuvimos algunos escándalos de famosos volviéndose locos y matando a invitados en una fiesta, pero nada serio. El chico y yo arreglamos la situación en breve. A parte de eso, a penas ha habido actividad rebelde el último mes. Por otra parte, y no teniendo nada que ver, hemos organizado un nuevo reclutamiento para el ejército.

—Me gusta la idea, ¿muchos muertos últimamente?

—Doscientos cincuenta mil en la última contienda contra los parásitos del sector 23-Bh31x.

—¿Ganamos?

Siempre, señor.

—Ahora, Émpata, puedes hablar.

—¿Señor?

—Llevas medio año intentando decirme que eres el causante del incidente Mr. Hyde. ¿No podías controlar su ira por completo verdad? Subconscientemente, aquel hombre era un genio que te dejaba en pañales en el peor de tus días. Dímelo. Sé que estabas drogado, que por eso te viste superado. Sólo dímelo.

—Yo… si, lo hice.

—Costó la vida de varios de nuestros operativos humanos más valiosos. Hombres excepcionales, capaces de mover grandes masas sin necesidad de usar tus trucos mentales.

—Mi señor Mentor, lo siento.

—Lo .

Mentor alzó su mano y chasqueó los dedos. Segundos después Émpata comenzó a sangrar. Primero los oídos, luego los ojos. Finalmente cayó desplomado.

—No cuestiono su decisión, pero Émpata, por molesto que fuese, era realmente útil a la hora de controlar a las masas.

—Escuchas los pensamientos de éste estúpido mundo y gracias a tu proyección astral puedes estar donde quieras. Por Dios, puedes encontrarle un sustituto ésta misma tarde, si es que realmente es necesario.

— ¿Es una orden o sólo una forma de hablar?

—Ja… Ja, Ja, Ja, Ja…El chico decía que no tenías sentido del humor, pero realmente el Amo del Juego sigue siendo todo un jugón. Manda un mensaje a todas nuestras ciudades, que estén atentos. Hay alguien muy especial cerca y mis hijos están con él.

— ¿No sabe dónde debemos buscar?

—No. Se acerca la última gran batalla que éste Universo puede darme. Están usándolo todo. Una última jugada. Tú mismo, si no estuvieras escondido en una cloaca, podrías morir mañana, pese a tu posición.

Entonces declararé...

—No hace falta que nuestros hombres tomen las calles. Simplemente deben estar atentos a cualquier cosa extraña. Yo patrullaré el continente, les esperaré aquí.

—Mentor, si compartieras conmigo a quién nos enfrentamos podríamos preparar un plan de contingencia fácilmente que, de seguro, nos haría más fácil la tarea.

—Eso sería difícil de explicar. Infinidad de mundos, posibilidades. Eres un hombre de gran intelecto y seguro acabarías por entenderlo rápidamente. Pero al final del día, como bien te digo, sólo eres un hombre. Así que, cuando el cielo sucumba, las ciudades se derrumben e incluso tú no sepas dónde correr a esconderte, recuerda que estoy aquí y soy la única respuesta a la gran pregunta.

—¿Señor?

— ¿Cómo se puede pelear contra un Dios? Con dioses. Mañana empieza el fin de la presente Era para ésta bola de barro y nosotros tendremos asientos en primera fila.

---------------------------------------

[Capitán Marvel]

—He vuelto. O ha vuelto, como prefiráis decirlo. Mentor está en la Tierra.

— ¿Cómo lo sabes? –preguntó Adam Destine, que se encontraba en ese momento hablando de otros asuntos junto a su hijo, el Cruzado Carmesí.

—No podemos vernos correctamente, ni aunque vuestros escudos mágicos cayeran. Somos reflejo uno del otro. Sin embargo, entre otros factores, sigo ocupando un lugar en éste Universo. Espacio-que-debería-ser-Nada. Soy perturbador y él lo es para mí, aunque de otra forma.

— ¿Cómo la Fuerza? —bromeó el Hombre de Hielo, que había llegado a penas hacía unas horas. Ante el comentario, el Cruzado Carmesí, el más joven de allí junto con los hijos de Mentor, no pudo evitar sonreír.

—Lo creas o no, es algo así. Rick me hizo ver aquellas películas más de una docena de  veces.

—Entonces es tiempo de moverse. El Doctor Extraño espera, junto con varios magos. Su casa nos acogerá a todos mientras ultimamos los pasos finales—advirtió Quasar—. ESCUCHAD —se dirigió a la multitud, esparcida por la habitación—. Aquellos que han sido llamados por el Capitán Marvel y aceptan su compromiso, que se reúnan junto a la puerta que Thor nos legó. Debemos estar allí todos dentro de una hora. Hasta entonces, preparaos.

—Phyla… estos hombres parecen exhaustos, ¿No convendría un último descanso en condiciones? —preguntó Genis.

—Hermano. Nadie mejor que yo sabe lo que han sufrido hasta llegar aquí. Cuanto antes acabe todo esto, para bien o para mal, podrán descansar tranquilos.

---------------------------------------

[Mentor]

—Da un poco de miedo no poder saber qué van a hacer. Veo destellos, fuego en el cielo y una masa imparable destruyendo media ciudad a través de su furia incontenible. Veo una brecha en el espacio y el tiempo que no lleva a ningún lugar; El Hueco.

—Ese concepto se me escapa.

Mentor miró a su pupilo con desgana. Le había servido bien todos éstos años, a pesar de empezar su relación siendo su enemigo.

—Motorista Fantasma [3] . Me caes bien y cumples con tu cometido de Vengar a los que caen injustamente en las calles de nuestro querido mundo. Pero a veces tu ignorancia me mata.

El Motorista miró con desprecio, aunque al no tener unos ojos verdaderos, Mentor no lo notó.

—Infinitos mundos. Infinitamente grandes y pequeños. Pero cuando uno se derrumba, ya sea por un Titán Loco o una deidad a la que el nombre se le ha quedado grande, ¿Qué evita que la fricción no haga estallar a todos los demás? El Hueco. Un hueco entre mundos, donde no hay nada. Nadie ha estado allí ni puede decir a ciencia cierta que exista, pues no está permitido andar entre sus pasillos, los cuales dan a luz a nuevas estrellas en la más grande de las intimidades.

El Motorista giró la cabeza, pensativo.

—Entonces, ¿Cómo ponerle nombre a un lugar en el que nunca nadie estuvo y del que, simplemente, sólo se puede teorizar? ¿Y si caes en El Hueco?

—Podemos hablar de Dios sin haberlo visto, todo es cuestión de fe. Cualquiera podría salir de él, o si lo prefiere, perderse. Es un lugar más Infinito que éste Universo, por ilógico que suene. Pero por lo que sé o creo saber, ¿Qué sentido tendría la lógica en un punto fuera de cualquier universo al que nadie ha accedido aún y del que sólo podemos hablar estúpidamente? Imagina contener todo un océano en la cabeza de un alfiler e imagina que ese minúsculo alfiler es incontenible dentro de toda una galaxia.

—No tiene sentido.

—Pero lo he visto.

El silencio rodeó a ambos durante unos segundos, pero finalmente el Motorista se estremeció levemente.

—La venganza me llama. Debo partir

Como sea.

La puerta de la habitación donde se encontraban se abrió de par en par, con suavidad. La imagen del Amo del Juego se cruzó con la del Motorista, pero ninguno se miraron ni hicieron ningún tipo de gesto para saludarse. Al final sólo Mentor y el Amo quedaron en la habitación.

-Sigo sin fiarme de él –comentó el Amo-. Sus orígenes no llevan precisamente a pensar que...

-Detente. En todos estos años, ¿Crees que no he previsto que el Motorista Fantasma se vuelva en mi contra? Sé perfectamente que, en cuanto tenga la oportunidad, me atacará. Pero párate a pensar, ¿De qué serviría? Sigue siendo una hormiga luchando contra una tormenta. Lo único que puede hacer es probar suerte y, cuando se de cuenta de que no puede avanzar, dará media vuelta y volverá a su sitio o se verá superado por las circunstancias.

-Pero podría desestabilizar el equilibrio aquí.

-Antes de que eso ocurra, le mataré. Vienes a contarme algo, pero esos cabrones ya han empezado a hacer de las suyas, siento la magia en el aire. ¿Es sobre tu homosexualidad, la relación sentimental con aquel conejo o tu manía con esas estúpidas pajaritas de colores? Las opciones se vuelven demasiado diversas cuando no puedo enfocar bien la Conciencia Cósmica.

-Er... es un reporte. En verdad hemos detenido a un par de hombres cerca de palacio. No tenían demasiado nivel, no para preocuparse, pero como usted ha anticipado eran magos. Ahora mismo recibo que otro ha escapado de nuestra redada en tierras inglesas, un tal John Cons [4] ...

-Me aburres, pero al mismo tiempo me has dado qué pensar, ¿Qué cojones sucede en Inglaterra? Si vienen a atacarme, que lo hagan directamente.

-Quizás lo hagan, pero los niños...

-Si, mis hijos. Puedo verlos, pronto estarán conmigo. Puede que sea eso, ¿Los están ocultando en Londres? No... Veo algo en Guatemala, pero también en Madagascar. No sabes cuánto odio la magia. Las visiones se mueven mucho más rápido, como cuando era joven, difícil de adivinar cuál es la acertada.

-Puede que un descanso...

Mentor se levantó y, a la velocidad del rayo, consiguió “coger” la energía que dibujaba la figura del Amo del Juego. Gracias a una concentración que pocos seres vivos podían sostener y a un nivel de poder elevadísimo, el Amo sentía en aquel momento, sobre su verdadero cuerpo, las manos de Mentor.

-Soy energía. Me recargo automáticamente estúpido. De tu imagen astral, del aire, del Sol y de la piedra. He aprendido a absorber energía hasta de un maldito cigarro. Así que dime, ¿Quién necesita un descanso?

Dicho esto, soltó la imagen del Amo, que parpadeó debido a una interferencia energética provocada por el shock.

-Vuelve cuando hayas descansado Jeremy [5] , porque YO no lo necesito.

---------------------------------------

Frente a la puerta de origen mágico que les transportaría a cualquier parte del mundo, Genis-Vell titubeó. Llegó a atisbar el cielo en llamas y una furia incontenible destruyendo la ciudad. Entonces vio El Hueco. No se lo dijo a nadie, no quería preocuparles. Avanzaban al unísono hacia su destino, rodeados de aliados o amigos, según se viera y cuáles fueran los intereses de cada uno en aquel lugar. Su hermana estaba a su lado y no se le escapaba que, cuando tenía ocasión y ella creía que él no miraba, le echaba encima el ojo. No podía entender todo lo que habría significado su separación en éste mundo, aunque sería semejante a cuando él perdió a su madre.

-Todos nuestros hombres han estado moviéndose hasta la fortaleza de Mentor-anunció Quasar-. Cuando lleguemos allí, estad atentos a nuestros aliados y a los enemigos que puedan surgir. Mantened una posición defensiva hasta que la caballería mágica llegue, pues de otra forma estamos bastante seguros que el plan fallaría. Genis –le dijo con un tono más bajo- tu llevarás las negabandas y serás el encargado de ponérselas. De tener problemas, Adam te cubrirá para que puedas hacerlo o incluso de ser necesario, será él quien lo haga.

-Entendido. Pero pensaba que nos reuniríamos con los magos antes.

-Sabemos que tu presencia y la magia que estamos desencadenando empieza a perturbarle demasiado, debemos atacar lo antes posible o seremos los atacados. ¿Tienes en tu mente la cara de todos los que están de nuestro lado? El Mandarín aparecerá en la retaguardia, tiene una puerta de acceso al igual que los otros con los que hizo tratos. El Motorista Fantasma también aparecerá, aunque nadie ha contactado con él directamente. Supongo que cuando sienta que ha llegado el momento de la venganza, se presente.

Ely y Mimi llegaron en aquel momento, levitando. Les molestaba mucho la idea de no ir a la contienda contra su padre, pero no les quedaba más remedio, posiblemente el no saber dónde se encontraban fueran el único motivo por el que aquel planeta no había sido destruido. O no. Nadie entendía como pensaba Mentor.

-Ya te has enfrentado antes a alguien así, a Fredd – comenzó a decir Ely-. No tengas miedo, ni dudes. Él sabrá ya de tu existencia y te aseguro que te partirá el cuello en cuanto tenga oportunidad. El caso es que tú debes hacerlo antes.

Genis se estremeció.

-Habláis de vuestro padre y no es que se me escape que habláis de estrangularme, de alguna forma, a mí mismo. Pero habláis de vuestro padre.

-Ese hombre no es nuestro padre – dijo Mimi-. El día que nuestra madre murió, él murió con ella. Esa cosa es sólo un recuerdo amargo del hombre que fue, una mancha que enturbia su memoria y vosotros debéis borrarla.

-¡Atentos todos! – Interrumpió Tony Stark, que se encontraba en una plataforma sobre las cabezas de todos los que iban a viajar- Los magos han lanzado la señal, es el momento de que os mováis.

Los niños se retiraron y los presentes se acercaron más entre ellos. Quasar iba a la cabeza, seguida de Genis-Vell. Se respiraba nerviosismo y ya empezaban a mirar a todos lados, aunque no habían cambiado todavía de lugar. Debían tener todos un pensamiento claro sobre el sitio al que iban, por lo que se habían repartido fotografías de la calle en cuestión donde aparecerían para que todos se enfocaran bien. Para la mayoría de ellos la magia era un misterio, para otros sólo otra forma de ciencia. La puerta de origen asgardiano comenzó a brillar, sabiendo que por primera vez en años iba a ser utilizada. Puede que por primera y última vez.

-Creo... que todo está listo –dijo Quasar-. Avanzad y no tengáis miedo.

Con la entrada de Quasar y Genis en la puerta empezaron los primeros destellos, cegadores. Todos avanzaban a trompicones, a ciegas, teniendo que cubrirse los ojos aquellos como Tony Stark, que les asistían. Tras un minuto eterno toda luz mágica se deshizo y al cabo de unos segundos todos pudieron volver a ver con normalidad.

-Todos a sus puestos –ordenó Stark-. Cualquier señal energética que podamos identificar, explosión, turbulencia. Todo. Quiero que hasta el último dato sea analizado. Y rezad. A aquello en lo creáis, rezadle.

---------------------------------------

Un estallido de luz sorprendió a los viandantes de la zona, que quedaron estupefactos al ver a una pandilla de gente disfrazada aparecer de repente. No era algo tan raro, la gente con poderes, pero ver a un grupo tan numeroso si era extraño. Todo el grupo de Genis miró a un lado y a otro, esperando haber dado con el lugar de aparición acertado y a juzgar por sus gestos de satisfacción todo había ido bien. Pronto, como estaba planeado, aparecieron los magos.

-Paradoja, Doctor Extraño y Rintrah se presentan – anunció el mismo Paradoja a la espalda de Bishop. Estaban envueltos en una nube de humo negro. Una forma de transportarse mágicamente.

El suelo a sus pies comenzó a temblar, hasta que una apertura por la que perfectamente cabía un hombre se abrió.

-Y el Caballero Negro – el antiguo Castigador dio un salto asombroso y se situó junto a sus compañeros de armas.

-Mordo, Balder, el Hombre Cosa, el Hermano Vudú y Marcus Wilson también están aquí – dijo Mordo, con cierto aire de superioridad y que había preferido utilizar otro hechizo diferente para mover a los suyos-. El espectáculo puede comenzar, y mas vale que lo haga pronto – señaló el palacio de Mentor, majestuoso algunos kilómetros más allá.

 

Los representantes del mundo mágico se reunieron y comenzaron a entonar un cántico secreto. Se conectaban con todos aquellos a los que habían enseñado desde avanzados conjuros a los rudimentos básicos de la magia. Un brillo los envolvió, como si fueran ángeles enviados para salvar el día.

Pero en aquel momento el Hombre-Cosa comenzó a arder. Mentor había llegado y sostenía en sus manos el cuerpo agonizante de la criatura.

-Se acabó – dijo la contrapartida de Genis, que giró la vista hacia su presa y reavivó las llamas que le arrancaban la vida-. Incluso los hombres y cosas pueden tener miedo, ¿no es así pequeño?

Cuando el cuerpo del primer aliado cayó todos quedaron estupefactos, incluidos Genis y Quasar. Nadie sabía cómo moverse o qué hacer. Por un momento habían olvidado su plan de ataque, que ciertamente era muy simple, pero el miedo les superaba.

-¡Atacad de una vez, el hechizo ha sido completado! –Bramó el Barón Mordo, lanzando tres orbes brillantes de color rojizo que emergieron de sus manos para acabar impactando en Mentor-. Es ahora o nunca.

El primero que se atrevió a asestar un golpe fue el Hombre Absorbente, en una forma metálica. No estaba con el grupo principal, sino que se había tenido que desplazar hasta el lugar, oculto. Lanzó la gabardina que cubría su cuerpo y colérico comenzó a asestar puñetazos a su enemigo, lo que animó al resto. El Capitán Marvel no tuvo tiempo de intercambiar ninguna palabra con su otro yo, pensaba que tendría una oportunidad de parlamentar, pero comprendió entonces hasta que punto las cosas se habían ido al traste. Poco a poco vio emerger a aquellos que sólo había visto en un monitor y que no se encontraban en la base de la resistencia en la Tierra.

Surgían nuevos aliados, pero también nuevos enemigos. Adam Destine no tuvo problemas para recibir la guadaña del Segador en pleno pecho y se deshizo de él, partiéndole el cuello sin dudarlo un solo segundo. Bishop, Angar y Coloso se encargaban conjuntamente de alguien que llevaba el clásico traje verde de Torbellino y que estaba dando problemas para organizarse. Por su parte, Mordo, Extraño, Paradoja y Rintrah no paraban de silbar en lenguas extrañas antiguos encantamientos que sólo eran perceptibles por la turbiedad que el aire de la zona estaba viviendo, como si fuera más espeso. El resto atacaba, cuando encontraba un hueco por el que atacar sin herir a sus compañeros, a Mentor.

-Tu querido Marcus Wilson podría hacer algo – dijo Mordo-. Incluso el Hermano Vudú se ha lanzado de lleno contra Mentor.

-Marcus Wilson actuará cuando sea el momento necesario- respondió el Doctor Extraño-.

La Presencia dejó la comodidad de su silla volante que normalmente utilizaba como medio de transporte y se lanzó contra Mentor, ordenando a todos aquellos que no fueran inmunes a la radiación que se alejasen y atacaran desde la distancia.

-Esto acabará hoy advenedizo – dijo La Presencia.

-Exacto ruso. Para ti todo acaba hoy – le contestó Mentor, que clavó sus manos en el pecho de su contrincante, domando la energía que bullía en su interior hasta que, en la palma de su mano, se consumió, dejando caer la cáscara de su armadura vacía al suelo.

-La Presencia era uno de los más poderosos. Genis – Quasar se rodeó de un campo energético, lista para amortiguar cualquier golpe-, debemos darnos prisa.

Los hermanos se lanzaron, pero su trayecto fue interrumpido por diez luces de diferente color. Se trataba del Mandarín, que acababa de unirse a la contienda y a sus pies ya se encontraba el villano conocido como Mr. Hyde, fulminado. Aquel gesto furioso hizo que los hermanos fueran repelidos con dos fáciles golpes asestados al unísono por parte de Mentor, que sonrió al ver a su contrapartida, pero que centró en aquel momento su atención sobre el enemigo asiático.

-¿Tan estúpido eres que no podías conformarte con tu reino? Podrías haber llevado una vida larga y llena de riquezas, pero esto te costará la vida.

Bastó un simple gesto de Mentor y una esfera lumínica envolvió al mandarín, que se llevó las manos a la boca en cuestión de unos segundos, cuando ya se sabía perdido, empezando a asfixiarse por la falta de oxígeno.

-Ahora, hermana y hermanito, podremos jugar-advirtió el villano.

-¿No se suponía que la magia le afectaría? – preguntó Genis, visiblemente nervioso.

-Y así es ¡Mira! – dijo Quasar, que señalaba eufórica una brecha en el pecho de Mentor dejada por el ataque del Mandarín, posiblemente efectivo gracias al sacrificio de La Presencia. En su interior sólo se podían ver destellos de energía cruda intentando no salir de su forma corpórea.

Darkhawk y Darkstar lanzaron conjuntamente un ataque de la energía oscura que ambos manipulaban. La Abominación lanzó a Nitro por los aires hasta que éste se amarró como pudo a Mentor, que comprendió entonces cómo la energía oscura le envolvía hasta acoplarse a sus formas, encerrándolos en un lugar seguro. Un lugar donde sin lugar a dudas Nitro explotaría con la mayor de sus fuerzas.

Todo quedó en el aire unos segundos, en los que la masa oscura que se agitaba en el cielo se deformaba una y otra vez, pero sin dejar escapar ningún sonido o pista de lo que sucedía dentro.

-¡Estrella! ¡Halcón! informadme de lo que está pasando – ordenó Quasar-

-No sé...-dijo la chica- demasiada energía, no sé cuánto tiempo podré mantener encerrado a Nitro y Mentor ahí, o si alguno de ellos sigue vivo y sólo estamos conteniendo sus restos. Deberíamos evacuar a los más vulnerables – acabó por advertir.

-Yo podría intentar absorberlo dentro de mí – sugirió Capa-. Podría llevarlo lejos.

-Eso no servirá de nada. Ábrete y estate preparado para movernos si es necesario – ordenó Bala de Cañón, indicando a todos que se pusieran a la sombra del tercer usuario de la dimensión de energía oscura, que podía sacarles de allí si la situación se ponía fea.

Sólo Adam Destine, el Capitán Marvel, Quasar, Bill Rayos Beta, Caminante Aéreo y Mach-XV se quedaron a contemplar la escena, junto a los jóvenes que contenían aquellas ingentes cantidades de energía.

-Mach-XV, tu armadura no resistirá, la tuya tampoco, Caballero Negro –dijo Adam-. Replegaos con los demás. Si hay explosión la contendremos. Si no podréis volver a luchar.

-Hoy no miramos atrás Adam, ya no – le respondió, y giró nuevamente la vista hacia la oscuridad en el aire.

El Caballero Negro, por su parte, no respondió, pero dio a entender que nadie le movería de allí.

Genis-Vell se sentía inservible. No había hecho nada en los minutos que llevaban de batalla salvo ser apartado de un golpe por aquel al que, se supone, debía vencer. Todo había pasado demasiado rápido y, aunque la mayoría de héroes había cumplido su cometido él no lo había hecho así. Quasar advirtió su preocupación.

-Es la Magia. Te afecta a ti tanto como a él – se adelantó el Caballero Negro a decir cuando se percató de las miradas- ¿No te advirtieron que te podría pasar? Básicamente sois la misma persona y el hechizo está enfocado especialmente en él. En este caso, tú eres prácticamente él. Por eso aconsejé desde un principio que tu presencia no era necesaria. Si te vamos a tener como un gatito...

-¡Castle hazte el favor y cállate! – intercedió Quasar

-Espero que no le cojas demasiado cariño, recuerda que tu verdadero hermano es aquel al que tratamos de matar. Éste no pertenece a nuestro mundo.

Las ondulaciones de la fuerza oscura terminaron y la energía que emitían Darkstar y Darkhawk, cesó.

-¿Qué coño hacéis mocosos? – preguntó el Caballero Negro.

-No somos nosotros, al menos no yo – dijo Halcón-. Es algún tipo de retroalimentación, nos han cortado ¿Tú también sientes lo mismo Estrella?

-Si.

Todos se quedaron mirando la masa negra, que permanecía inmóvil, en el aire.  Entonces comenzó a menguar. Poco a poco, tomaba la forma de un ser humano, hasta que, al fin, se reveló Mentor nuevamente.

-El pobre Nitro lo intentó. De verdad, pero un par de explosiones no van a parar a nadie hoy así que...

Angar se adelantó a sus palabras y con su grito, además de intentar aturdir la percepción de Mentor, anuló cualquier sonido a su alrededor. Mach-XV rápidamente soltó una ráfaga de pequeños misiles, que se centraban en la brecha que el villano tenía en el pecho. El Hombre de Arena rápidamente intentó asfixiar al enemigo, introduciéndose en su interior por todos sus orificios, pero pronto Mentor comenzó a escupir trozos de cristal que se afanó a destrozar tras soltar un improperio por lo incómodo del asunto.

No todos se centraban en el gran enemigo, pues la retaguardia había llegado. Una versión algo distinta de Ultrón, que controlaba más de una docena de lo que parecían adaptaciones de sí mismo a la tecnología centinela mantenía a la mayoría de héroes lo suficientemente ocupados.

-Dejadme a Ultrón a mí – dijo el Cruzado Carmesí.

Se abalanzó entonces sobre el recipiente metálico de pura maldad y contuvo el aliento, sabiendo que necesitaría todo su poder para tener éxito. Sostuvo entonces la cabeza del robot entre sus manos y concentró allí todas sus energías, que con la muerte de su hermana tiempo atrás, se habían incrementado. Pensó en lo curioso de aquello durante un segundo, pues durante toda su infancia sus poderes dependieron de la cercanía del uno al otro, pero sin embargo, cuando la perdió, se sintió completado, como si ella hubiera elegido acompañarle de otra forma. Sin embargo no había demasiado tiempo para divagar. Centró su atención nuevamente en la fría mirada metálica y supo que sus esfuerzos tenían efecto pues, como planeaba, sus poderes gravitatorios estaban comprimiendo la cabeza de Ultrón.

Mentor sufrió entonces un tremendo dolor de cabeza y sabiendo perfectamente quién era el causante de aquello miró a todos lados, pues en ese momento no se ocultaría.

El Amo del Juego había emergido, decrépito tras años ocultándose y sólo dejándose ver a través de una forma astral. Había jugado bien sus cartas, olvidando por un momento su posición en el juego, sirviendo fielmente a Mentor hasta el día del juicio, pero no podía dar la espalda a su humanidad o, más bien, a las ganas de gobernarse a sí mismo, a su libertad.

-Ahora juegas con mentes de primer nivel – le dijo a Mentor, orgulloso-. Además, te dije que acabaría traicionándote – y señaló a su espalda, donde el rugido de un motor infernal acabó por estrellarse contra el propio Mentor, que ya tenía varias rasgaduras en su cuerpo, centelleando energía cósmica.

Se trataba de la moto del Motorista Fantasma y su presencia allí no hizo más que reavivar la pelea. Lanzó injurias, maldiciendo los años que pasó tomando venganzas menores para cobrarse ésta, actuando como un simple lacayo. El fuego del motorista envolvió a Mentor y éste se perdió en un mar de llamas.

-¡Es el momento, Genis! – Quasar creó varios objetos punzantes de tamaño considerable que atravesaron las palmas de las manos de Mentor para luego desaparecer. Luego una enorme cadena dorada surgió de sus bandas cuánticas y ató sus piernas, comenzando a moverlo, golpeando el suelo de un lado a otro mientras los que podían seguir el ritmo frenético de la chica no dejaban de lanzarle descargas energéticas de toda clase o, en el caso de Mach-XV, el armamento más moderno posible.

El Capitán Marvel interceptó uno de los vaivenes y Quasar aumentó la presa de sus construcciones energéticas, reconstruyéndolas hasta alcanzar a cubrir su cabeza, dejando a la vista sólo sus brazos. Genis, en un rápido movimiento, los terminó por agarrar y, como le habían dicho que hiciera, colocó las negabandas sobre las muñecas de su contrapartida y, al instante, un brilló emanó de ésta, que acabaron por aparecer directamente unidas en las muñecas de Mentor.

-¿Lo ha conseguido? – preguntó el Doctor Extraño- Balder, Caballero Negro, utilizad vuestras espadas.

Mentor calló como un peso muerto hasta el suelo, levantando una gran humareda con su impacto. Los espadachines se dirigieron a la nube sin dudarlo, empuñando sus espadas, receptáculos de magia, dispuestos a derramar la sangre de su enemigo a cualquier precio. El Caballero Negro descubrió que el precio era demasiado alto. La armadura de Frank Castle no le protegió de la energía fotónica que surgió entre el polvo, atravesándole el pecho y lanzándolo por los aires varios metros hacia atrás, arrebatándole la vida.

-Ahora lo entiendo ¡Veo el cielo en llamas! – Dijo Mentor, que apareció totalmente recompuesto, sin ninguna herida y dispuesto a seguir luchando- Sois unos estúpidos al pensar que las negabandas os darían ventaja. Lo único que han hecho ha sido rebajar un poco mi poder, tan sólo un poco, pero el cerrar la gran puerta cósmica me aísla de la mayoría de vuestros truquitos de mierda mágica, ¿estáis listos para un segundo asalto?

Se dirigió volando hasta un distraído Cámara, que comenzó a lanzar energía psiónica a borbotones aún a costa de perder más partes de su cuerpo, de forma descontrolada. Mentor sonrió. Había levantado con antelación un escudo de energía a su alrededor y sólo sentía un cosquilleo. Lanzó al mutante por los aires y susurró una pequeña frase que Genis-Vell, unos cientos de metros más abajo, repitió al mismo tiempo.

Veo el cielo en llamas.

Con el chasquear de sus dedos Cámara explotó, cubriendo el cielo de un infierno rojizo que rápidamente se extendió sobre toda la ciudad. Ninguno de los presentes estaba preparado para aquello. Entonces Genis-Vell, al cubrirse los ojos, se percató de un pequeño detalle. Él también tenía puestas las negabandas ¿Qué clase de broma era aquella? Con sus poderes cósmicos superando los de su contrapartida, posiblemente habrían tenido opción, pero estando nuevamente igualados sólo era cuestión de tiempo que les venciera a todos.

-¡Reagrupaos!-ordenó Quasar al grupo que estaba en el suelo-

-De eso nada... – Mentor descendió a una velocidad endiablada llevándose a Genis por el camino hasta impactar en el suelo - ¿Te gusta esto Genis? ¿No es maravilloso? Me has proporcionado una opción para vencer aquí hoy. De verdad – se detuvo un segundo, mientras le asestaba un puñetazo en la cara que destrozó el suelo bajo sus pies- ¿Cómo se os ocurre lanzaros con un plan del que no conocéis todas sus consecuencias?

Antes de que pudiera volver a golpear al Capitán Marvel, Mentor se vio arrastrado por una inmensa mole blanca que no dejaba de correr y golpearlo contra el suelo una y otra vez.

-¿Qué demonios es esa criatura? ¿De dónde ha salido? – preguntó Balder, que se encontraba junto al cuerpo del Caballero Negro, el antiguo Castigador.

-Es Marcus Wilson. Es el Wendigo. O, al menos, el hombre que ha logrado dominar por completo la maldición en su provecho. Uno de los más grandes y nobles hechiceros de nuestro tiempo, si no, el que más – respondió Paradoja, visiblemente emocionado ante la esperanza humana.

Pero, antes de que nadie pudiera alegrarse por la repentina intervención de un hombre anónimo que ocultaba más de un secreto, la decepción llegó, con la forma de uno de sus miembros aterrizando frente a las caras imposibles de sus compañeros, que vieron como volvía a cobrar forma humana en cuestión de segundos.

-No puede ser... – dijo Balder, que pese a su bravura, empezaba a albergar algo de miedo en su corazón.

-Pues es – respondió Mentor partiendo por la mitad a lo que quedaba del pobre Wilson, en aquel instante, mitad humano mitad bestia blanca. ¡Rendíos ahora y entregadme a mis hijos!

-¿Qué?

-No te hagas la desconcertada hermana, sé que los habéis traído.

El Errante y la Observadora aparecieron entonces. Hasta el momento se habían ocultado utilizando la misma tecnología y habilidad que usaban para viajar entre dimensiones.

-Os dije que os quedarais – gritó Quasar.

-¿Qué otra cosa podíamos hacer? Nadie se percató de que atravesamos el portal, posiblemente Stark ni lo sepa todavía.

-Es el momento de una retirada táctica – sugirió Genis-Vell – Debemos encontrar un lugar donde reagruparnos y montar un contraataque.

-Eso no va a ser así – dijo una voz gemela a la de Genis-Vell, obviamente su contrapartida malvada-. He pasado años esperando por mis hijos, hoy vendrán conmigo. Hoy mueres, tú y todos tus amigos – Mentor alzó su mano y, levantando los dedos índice y corazón, dos finos rayos de energía atravesaron el corazón y el cerebro de Atlas y Capa, respectivamente.

-Puedo conjurar algo para salir de aquí, pero necesito tiempo – dijo el Doctor Extraño-.

-Yo te lo daré Stephen, descuida – le dijo Rintrah con un tono amable, tras lo que salió corriendo dirección hacia mentor, levantando varios escudos mágicos a su alrededor para no ser un saco de boxeo.

-Un momento, tú no.

-Stephen – se dio la vuelta y le dedicó una sonrisa amable que ocultaba una lágrima-. Sigue luchando, por el mundo por el que Clea se sacrificó, por el que tu me enseñaste a amar.

Bala de Cañón salió disparado y se unió a su marcha, secundado un segundo después por el Caminante Aéreo y el Capitán Britania. Los 4 Fantásticos, dijo el Hombre de Hielo, que acaba de atravesar a uno de los centinelas que todavía acosaban al grupo. Y pese a su valentía, el puño de Mentor rápidamente separó la cabeza del cuerpo de Bala de Cañón. Dos ráfagas de sus ojos terminaron por hacer explotar al Caminante Aéreo y sólo el Capitán Britania y Rintrah pudieron golpearle un par de veces.

-¡CON O SIN NEGABANDAS ESTOY EN LA CIMA DE MI PODER!

Rintrah explotó desde dentro dos segundos después, mientras el Capitán, impregnado pro su sangre, descargaba toda su furia. No tardaría en reunirse con su verde compañero de armas, volatilizándose tras recibir un abrazo mortal que consumió, primero su traje y luego su propia carne, hasta llegar a los huesos y no dejar nada.

-No habrá ser en este mundo que pueda recomponerte. Ahora, con lo que íbamos. Mis hijos. Dádmelos y os podréis ir todos.

-Necesito unos segundos más – rogó Extraño, que estaba recitando su encantamiento en aquel momento.

-No los tendrás, ahora...

La voz de Mentor se detuvo en seco al notar una vibración. Y otra. Y otra. Los vehículos, cuerpos muertos y cascarones centinelas vacíos alrededor botaban contra el suelo. Los edificios parecían balancearse y el trueno se seguía acercando.

Genis-Vell, levantándose del suelo lo tuvo claro. Su Conciencia Cósmica le dio un nuevo flash.

-¿Te has olvidado? Una masa imparable destruyendo media ciudad a través de su furia incontenible.

Un edificio comenzó a derrumbarse y, a través de uno de sus laterales apareció una imponente figura, que aterrizó sobre un coche que ya estaba bastante maltrecho.

-Os dije que vendría [6] y el Juggernaut siempre cumple su palabra.

FIN



[1] Antiguo personaje de las series mutis allá por los 90 que cayó en el olvido, pero que supuestamente a día de hoy debería estar vivo. Tiene vastos poderes telepáticos, hasta el punto que escucha constantemente la mayoría de pensamientos del planeta.

[2] Y recordemos por última vez que Mentor es una versión alternativa de Genis-Vell y que es el villano de éstos números.

[3] Por si no habéis leído el anterior número, el Motorista Fantasma en realidad trabaja para la resistencia, al mismo tiempo que cumple su cometido vengando a los inocentes, a la espera de una venganza mayor contra Mentor.

[4] Todo es posible si sois creyentes.

[5] Verdadero nombre del Amo del Juego.

[6] ¿Recordáis que se encendió una vela carmesí cuando se reunieron los magos?