Él es Genis, hijo del legendario héroe intergaláctico Mar-Vell. Unido por el destino con Rick Jones, compañero profesional de superhéroes. Mediante las nega-bandas que intercambian sus átomos, su conciencia cósmica le guía para eliminar las fuerzas que amenazan el universo. Stan Lee y Action Tales Presentan... Capitán Marvel
Un Mundo Mejor II
Por Nerocles/ Portada: Edgar Rocha---------------------------------------
Anteriormente en Capitán Marvel: Genis ha sido llevado a otro mundo paralelo por el Errante y la Observadora, nombres que sólo ocultaban en realidad a sus posibles futuros hijos; Ely y Mimi. Pero el enemigo a batir no es otro que él mismo, un descontrolado Capitán Marvel que se ha vuelto loco, tomando el nombre de Mentor y que busca desesperadamente el reencontrar a sus hijos, que viven en la clandestinidad huyendo de él. Sin embargo esta no ha sido la única sorpresa, ya que al llegar al planeta Tierra ha descubierto que la nueva Quasar de este mundo no es otra que una hermana que no conoce: Phyla-Vell.
---------------------------------------
[La Tierra]
— ¿Phyla-Vell?
—Es un placer conocerte Genis-Vell. Es un auténtico placer volver a verte, en realidad
– la chica no pudo evitar echar una lágrima y lanzarse a abrazar al Capitán. En seguida se dio cuenta de su actitud y le susurró al oído-. Sé que no eres mi hermano, mi corazón sabe bien que no, pero por favor, hace tanto tiempo que no...
—Te comprendo... – Genis le devolvió el abrazo. Intentaba medir su efusividad. Aquella mujer podría haber sido su hermana, pero no lo era y no tenía el grado de confianza tal como para estrecharla con total sinceridad-. Así que Quasar, impresionante.
— ¿Verdad que si? Nuestra madre estaría orgullosa, si hubiera vivido lo suficiente para verme.
—Elysius... ¿Vivió mucho en este mundo?
—Lo suficiente para ver como su hijo se convertía en uno de los mayores héroes del Universo. Pero también tuvo la suerte de no ver cómo acabó convertido en un demente... murió a manos de Thanos, días antes de que...
— ¿Qué yo lo matase a él?
—Veo que te han ilustrado.
— ¿Y crecimos juntos? Me refiero, ¿tuvimos una infancia normal?
-Esa parte sucedió como en tu mundo – dijo Mimi-. En realidad, si piensas un poco, te darás cuenta que nosotros no deberíamos ser tan mayores. Todos fuimos forzados a crecer. Tú y Phyla para que los enemigos de Mar-Vell no os hiciesen daño. Nosotros para poder huir más fácilmente de ti.
—Vaya...
—Ahora mismo no hay tiempo para conversaciones familiares – interrumpió Quasar-. Este lugar está desprotegido, bajemos.
Al decir esto la roca sobre la que había estado la mujer se removió. Tras ella una abertura conducía a un nuevo refugio oculto, que permanecía oculto a la Conciencia Cósmica de Mentor gracias a la magia. El grupo al completo inició el descenso, con Phyla a la cabeza. La mujer no podía evitar mirar de reojo a aquel hombre que tanto se parecía a su hermano y que sabía tanto se diferenciaba de él. Añoraba los buenos ratos en Titán, con Eros. Las escapadas con Mentor a media noche para ver estallar supernovas, sin que su madre se enterase. Había perdido tantas cosas en tan pocos años.
---------------------------------------
[Mentor]
En un mundo sin nombre, perdido y desolado, el Genis-Vell de este mundo sonreía mientras contemplaba el cielo. El Sol rojo de aquel planeta daba un aire de romanticismo sólo estropeado por la pila de cadáveres sobre los que se sentaba el demente mestizo. Tan solo un par de nativos del planeta habían logrado sobrevivir, por puro capricho de Genis.
—Mdafu set po saleqpa muduuu.
El alien nativo miró al asesino de su especie con miedo, sin entender una sola palabra.
—“Esta es la lengua divina”. Acabo de inventar todo un idioma sencillo de aprender, de rápida difusión que acabaría con miles de barreras culturales y tú, estúpido, ¿lo único que puedes hacer es mirarme con ojos vacíos?
Con su mano emuló, como había aprendido en la Tierra, a un revólver, levantando el pulgar y apuntando con el índice y una rápida ráfaga terminó con la vida de aquella pobre criatura. Sólo quedaba ahora en pie uno de su especie.
—Neh sethm alinu. ¿Comprendes?—distrajo su atención del temeroso y miró al cielo. Entonces sonrió, sin razón aparente. Se levantó sobre los cadáveres y su sola presencia hizo que el alien aun vivo comenzara a correr, cayendo con torpeza sobre sus congéneres muertos, dando vueltas hasta tocar nuevamente el suelo. Mentor lanzó una carga de energía concentrada y agujereó el suelo, construyendo lo que parecía un túnel directo al centro de aquel planeta. Seguidamente extendió ambas manos y sobre sus palmas brotó una chispa, de color diferente a la energía empleada antes. Acabó lanzándola por el orificio que había abierto, viendo como, lentamente, descendía.
Tras unos segundos alzó el vuelo y, antes de salir de la atmósfera del planeta, donde sus palabras serían ahogadas por el vacío, si alguien aun se hubiera mantenido en pie sobre aquel mundo, hubieran podido escucharle decir “No estamos solos”.
Murió entonces otro mundo y lo único que quedaba de él era el recuerdo sobre una estúpida sonrisa del último de sus habitantes huyendo, como un cobarde, pensó Mentor.
---------------------------------------
[La Tierra]
—Si has estado en otros mundo alternativos quizás te adaptes rápido, encontrarás rostros conocidos, que puede que en tu lugar de origen no fueran aliados, pero tendrás que acostumbrarte a estar junto a ellos—advirtió Quasar.
—Tranquila, lo haré.
Caminaban entre roca y acero. El suelo estaba perfectamente pulido y despejado, el pasillo era amplio y sin embargo, seguía siendo de roca. Lo único añadido era el techo, de un extraño metal, oscuro hasta donde alcanzaba la vista y que no permitía ningún tipo de reflejo, haciendo parecer al caminante que se movía bajo un cielo nocturno y que los focos que cada dos metros iluminaban el sendero eran estrellas. Quasar se percató de la distracción de su hermano en aquel momento.
—Sirve para que no nos puedas ver, o mejor dicho, para mejorar los efectos de la magia que nos protege al cien por cien. Lo extraíamos de una colonia Kree... hasta que Mentor la hizo estallar por los aires.
—Parece que he estado ocupado por aquí.
—En realidad, bastante—acabó por responder ella, no sabiendo si reír o llorar.
Terminaron por descender ante una puerta blindada, la cual todos sabían que no aguantaría ni un asalto contra prácticamente cualquiera de los que estaban allí, pero una puerta, a fin de cuentas, siempre inspiraba más seguridad que la ausencia de la misma. Al abrirse con un escáner energético de Quasar, Genis pudo comprobar que la roca había sido excavada más de lo que creía. Aquel lugar interfería en su conciencia cósmica, pero no le hacía falta hacer uso de ella para darse cuenta que el lugar era más grande que un estadio de fútbol y no había visto ni la mitad. Algunos de los rostros le resultaban familiares, héroes o villanos daba igual, pues ese término había quedado borrado a la sombra de un dios loco. Todos actuaban juntos allí y, como esperaba, al verle a él no hubieron ni vítores ni caras alegres, sino mas bien lo contrario. Él tenía el rostro del temido Mentor.
-No deberías pensar tanto en eso, no eres aquel al que todos temen, pero te pareces bastante. Mi nombre es Tony Stark, ¿Encantado de conocerte?
-¿Perdón?-dijo Genis, intrigado por el tono de las palabras del hombre que estrechaba su mano.
-Era un chiste, puede que ya nos conozcamos y todas esas cosas, variables dimensionales.
-Claro, perdón... no lo había entendido.
-No pasa nada.
-Ya habrá tiempo de formalidades Tony – dijo Phyla, erigiéndose líder del grupo- ¿Todo marcha?
-A la perfección.
Comenzaron a andar, el grupo recién llegado de Titán-2, con Tony Stark y Quasar a la cabeza, seguidos por el Capitán Marvel en tercer lugar y luego el resto. Genis pudo ver que la mayoría allí trabajaba en sistemas de mantenimiento y comunicación, manteniéndose alerta y preparados para cualquier posible contingencia. Monitoreaban no solo la Tierra, también las inmediaciones de la galaxia.
-¿Puedo preguntar dónde vamos?-preguntó finalmente el Capitán-
-Nos dirigimos a un encuentro con el Doctor Extraño y expertos místicos para trazar el plan a seguir a partir de aquí. Si debemos ser sinceros, Genis, lo único que tenemos claro es que TENEMOS que ponerle las nega-bandas a tu contrapartida si queremos hacerle vulnerable. El único problema es que no sabemos cómo hacerlo sin que nos destruya- le contestó Quasar-.
-Durante el último medio año un servidor – interrumpió Gambito- ha estado reuniendo objetos de origen mágico con el fin de que cada miembro del grupo tenga oportunidad de acercarse a él. Desde pulseras chinas de la suerte a un velero del siglo diecisiete que puede navegar bajo el agua.
-Perdona a Lebeau por sus modales Genis – se excusó Stark-, pero broma arriba o abajo, más o menos es lo hemos planeado.
-¿Un ataque directo es vuestra única línea de actuación? Debéis contar con más de un plan.
-Contra los dioses no hay planes- se oyó en la cola de gente.
Todos se detuvieron, aquellas palabras tenían cierto significado.
-Melisa dijo eso cuando apoyó a Hércules en uno de los ataques que recibió Mentor. Sólo puedes esperar que tus golpes o palabras le hundan, y entonces, seguid golpeando para asegurarte que no se levante. Hércules quedó en coma ese mismo día y en su pecho el enemigo dejó grabado a fuego la palabra “mortal”.
Angar el Aullador había hablado.
-Bueno... esta vez tenemos un dios de nuestro lado. Pero a mi se me escapan los asuntos mágicos, soy un creyente de la ciencia – Stark intentaba cambiar de tema lo más rápido posible.
Todos entraron en una gran habitación circular, prácticamente vacía a excepción de la gran luz central, en el techo y, por supuesto, del gran portón de madera.
-¿Sabes qué es el Yggdrasil? El Fresno Universal de la mitología nórdica, el árbol de la vida. Thor dijo que esta puerta fue hecha con astillas de sus raíces, que podíamos ir a cualquier parte de nuestro mundo con ella sin que ojos indiscretos se dieran cuenta.
-Con lo cual tenéis un sistema para transportaros de forma segura.
-No exactamente, sólo hay una puerta. Allá donde vayamos, no hay camino de regreso seguro. Por eso mismo nunca la hemos usado, debía servir como vía de escape en caso de emergencia o...
-Ataque final –se adelantó Genis-. Aparecer tras las defensas de Mentor, para asestar el único golpe que creéis posible.
-El tuyo – Adam Destine tomó parte en la conversación-. He sostenido combates con Mentor a lo largo de ésta Galaxia. Obviamente no pudo hacerme nada, pero de poco sirvo con una fuerza tan superior como la suya. Puedo sostener, al menos unos segundos, distraerle... el resto es cosa tuya y de quienes tú decidas que te acompañarán.
-O los que te acompañaremos quieras o no –rechistó Mach-XV-. No todos los que han bajado de Titán-2 te acompañarán, pero algunos no le podemos dar la espalda a lo que supone que estés aquí, aunque signifique dar nuestras vidas.
---------------------------------------
-Mientras nuestros camaradas se mueven, nosotros debemos cumplir con nuestra parte del pacto – dijo Stephen Extraño-. Se acordó que ellos tomarían la ofensiva directa, pero queda en nuestras manos proporcionarles oportunidad.
La habitación, redonda, albergaba a siete personas más además de Extraño y Paradoja; Rintrah, el que hubiera sido su pupilo, el Barón Mordo, en el pasado su más acérrimo enemigo, el Hermano Vudú, el silencioso Hombre-Cosa, Balder el bravo, ahora exiliado de los dioses asgardianos, alguien con el emblema del Caballero Negro, pero con una armadura diferente y, finalmente, un hombre no muy llamativo, pero muy serio, al que nadie había visto nunca y que, simplemente, se había identificado como Marcus Wilson.
-Sólo siete hemos respondido al llamado, Extraño – dijo Balder-. Yo, como representante y exiliado voluntario de los asgardianos, me encuentro aquí por libre elección, sabiendo los riesgos que corro y tratando de limpiar la vergüenza de mi pueblo, que pactó el no inmiscuirse en los asuntos humanos con el enemigo. Debería estar con aquellos que van a atacar a Mentor directamente, pero como mis habilidades son consideradas “mágicas”, se requiere mi presencia aquí.
-No hay mucho tiempo para palabras – escupió con desagrado el Caballero Negro-.
-En tiempos difíciles, debemos estar seguros de quiénes somos y aunque tú portas la espada de ébano, yo pregunto, ¿Quién es el llamado Marcus Wilson? – y Balder señaló-
-Un excepcional hechicero y combatiente – contestó Paradoja-. Basta decir eso, por ahora. A no ser que él mismo quiera mostrarnos algo más.
Marcus no hizo ningún movimiento.
-Me conformo con la palabra del llamado Paradoja – advirtió Balder-, pero tampoco me gusta el no saber quién se oculta ahora bajo el emblema del Caballero.
Sin ningún pudor el Caballero Negro se deshizo de su casco, mostrando un rostro que alguno conocía, pero no todos.
-Mi nombre es Frank Castle, antes me hacía llamar El Castigador. Heredé la espada del fallecido Dane Whitman y puede que eso sea lo único que me ha mantenido con vida éste tiempo. Las balas dejaron de serme útiles hace mucho. ¿Conforme?
-Totalmente – respondió el asgardiano-.
-Será mejor que os tranquilicéis –dijo Extraño-. Somos aliados. Como decía, somos los únicos reductos de una magia que sobre este plano se está extinguiendo y debemos asumir responsabilidades. Si todos habéis seguido el esquema trazado hace cuatro años, de seguro habéis instruido pupilos dignos, al menos aquellos que pudierais.
-Cincuenta y dos – dijo el Barón-.
-Veintiséis – respondió Rintrah-.
-El Hermano Vudú ha forjado a doce nuevos hechiceros este tiempo, todos preparados.
-Setenta – Marcus Wilson habló con una voz monótona, fría. Para los agudos ojos de Balder se mostraron durante un escaso segundo unos afilados colmillos, ¿Quién era aquel hombre?
-Yo he entrenado a dieciocho – finalizó Paradoja-. Creo que serán suficientes.
-Recordemos que nuestra misión era simple: crear un cortocircuito mágico alrededor de la Tierra. Nuestros pupilos serán poco más de una centena de potentes antorchas que deben cegar los sentidos de Mentor para que los nuestros tengan una oportunidad. Suena infantil, pero mágicamente, para cubrir un planeta entero, se necesita a mucha gente. Nosotros, como máximos exponentes de la magia, deberemos estar un poco más cerca para que todo ese poder mágico surta un efecto directo sobre él.
-Significa que posiblemente, una vez hecha nuestra parte, nos aplastará igualmente – rió Frank Castle-. Lo que no me gusta de los magos es que decís todo con demasiada sutileza.
-Será un honor dar la vida si eso les da tan sólo un segundo a nuestros aliados – sentenció Balder, mostrando que no todos los caminos del guerrero llevan añadidos esa actitud cínica-.
-La última parte de nuestra ofensiva es, una vez lanzada nuestra estrategia cegadora, avasallar a Mentor con todas nuestras fuerzas, esperando que para entonces Quasar y el “sujeto” que los hijos del enemigo hayan traído, puedan acabar con él. Una vez repasado nuestro plan, ¿alguien tiene alguna duda? –Extraño esperó varios segundo, sondeando los rostros de sus invitados-. Bien, por favor, Rintrah, tú conoces éste lugar, ¿Puedes mostrar a cada uno de mis invitados una habitación, cualquiera, que cubra sus necesidades?
La criatura de cuernos y pelo verde, aunque extrañada, asintió, sobretodo por el respeto que le tenía a su antiguo maestro. Cuando todos hubieron salido y la puerta se cerró, Stephen se derrumbó.
-No puedo... creer... que algún día, incluso Mordo me ayudaría. Ha dejado atrás todo su orgullo.
-No todo, se ha esmerado en adiestrar pupilos sólo para demostrar su poder. Dudo de su compromiso Stephen – dijo Paradoja-.
-Pero si yo fallo, puede que él o Wilson sean nuestras únicas esperanzas. Rintrah no ha alcanzado todo su potencial, realmente no ha tenido tiempo.
-Lo sé, ni yo mismo, siendo en su día parte de ti, en el aspecto mágico, no te llego a la suela del zapato.
-Es mi culpa no estar a la altura, no la tuya. Después de todo, se supone que soy yo el Hechicero Supremo.
Una luz diferente se iluminó en el candelabro que servía como modo de respuesta de los contactos mágicos de Extraño. Sin embargo, en esta ocasión no era verde, como debería ser. Era carmesí.
---------------------------------------
[Capitán Marvel]
-Ahora sólo podemos esperar –dijo Phyla-. La resistencia mágica debe ponerse en contacto, todos a la vez. Luego debemos esperar a que Mentor vuelva a la Tierra, ahora mismo no está aquí.
-He estado pensando – Genis quería llamar la atención de Henry Pym y Tony Stark, además de algún otro rostro con doctorado que había reconocido-. Podría crear una paradoja energética, soy él, es yo, quizás pueda manipularle con más facilidad de la que creo. También algún tipo de dispersión energética, no estoy seguro ¿Qué piensan?
-Tutéanos, por favor – advirtió Pym-. Sobre los “poderes cósmicos” no hay nada escrito. Sabemos tanto o menos que tu y no podemos calibrar nada hasta después de comprobarlo en la práctica. Tienes que pensar en esto como una resistencia, literalmente, no se trata de que seamos una fuerza de ataque real, no sabemos si duraríamos un segundo o una hora. Simplemente esperamos nuestro golpe de buena suerte basándonos en anteriores y deprimentes batallas.
-Entonces...
-Vamos a reunir al equipo, todos se movilizarán hasta el lugar que acordemos en el momento adecuado, pero es preciso saber quiénes irán a la última batalla – dijo Phyla-. Éstos son nuestros efectivos. Elige a aquellos que quieres que te respalden, por tu seguridad, comodidad, o el aspecto con el que razones.
Se encontraban ahora en otra habitación, diferente a la que guardaba la puerta de origen asgardiano. Aquella habitación servía como centro de comunicaciones y en una de sus paredes sostenía una gran pantalla, empezaron a verse fotos de héroes y villanos aun vivos.
-Adam, Cámara, Bishop, Angar, Mach-XV, Atlas, el Hombre de Arena, Coloso y yo misma iremos pase lo que pase – su grupo asintió, a su espalda-.
-A mi hermana y a mi...
-Hemos discutido esto mucho tiempo, Ely. No iréis.
-Pero...
-No habrán discusiones hoy – y dicho esto Phyla volvió a mirar la pantalla-.
-¿Fotón? Mónica, la anterior Capitana.
-Muerta. Será mejor que mires lo que hay en la pantalla, ellos son voluntarios. Puede haber otros, pero encontrarlos y convencerlos puede ser difícil o imposible.
Genis-Vell miró fijamente sus opciones. Se sentía mal tratando a aquellas personas valerosas como datos, simples peones de una guerra que debían respaldarle a él, que sólo los conocía de vista y en un mundo donde su condición, fuera cual fuera, era mucho mejor. Iban a dar su vida por él sin preguntar. ¿Era eso lo que había intentado hacer desde que asumió su legado? ¿Era eso ser un héroe? ¿o un loco?
-Estrella Oscura, Bala de Cañón, Darkhawk, Bill Rayos Beta, Cruzado Carmesí...
-Te pediría por favor que dejaras a mi hijo en paz – dijo Adam Destine-.
-Puede manipular la gravedad, nos será terriblemente útil. Además, pensé que eran voluntarios.
-Lo son, pero mi hijo...
-Ya no soy un niño, papá – El Cruzado Carmesí apareció tras el grupo de Phyla, volando-. Tendremos oportunidad de vengar la muerte de mi hermana.
-Detestaría perderte a ti también.
-Papá...
-Está bien.
-Entonces, sigo. Capa, Kaos, Electro, el Motorista Fantasma...
-Gustosamente vendrá – dijo Stark-, lleva años esperándote, siguiendo las reglas de Mentor, cumpliendo su papel de héroe a su servicio en la Tierra.
-...bien. Nitro, La Presencia, Pícara, Fuego Solar... ¿Nova?
-Richard Rider comanda a los que queda de los Centuriones Nova, pero no interferirá otra vez en los asuntos de Mentor.
-Entiendo, ¿El Mandarín?
-Si – Stark se afanó por aclarar que aquel nombre estuviera en la lista-. No se opuso a Mentor cuando instaló su civilización perfecta en la Tierra, incluso domina China, pero en varias ocasiones ha manifestado sentirse un títere en sus manos. El Mandarín sólo nos ayudará porque cree que luego podrá hacerse con el control de todo el mundo.
-Ufff, sigue siendo poderoso. Está dentro. Anotad al Caminante Aéreo, la Abominación, el Hombre Absorbente, Hombre de Hielo, Cable y, por último, llamad al Capitán Britania.
-Veinte en total – suspiró Phyla-.
-¿No es un poco absurdo que no vengan todos? -preguntó Genis-
-Consigamos una victoria o no, después de nuestra batalla quedará un mundo ahí fuera por reconstruir, sea cual sea el resultado.
-Claro... supongo que no me había dado cuenta. Entonces, ¿Qué hacemos ahora?
-Como te dije antes, sólo podemos hacer una cosa; esperar.
---------------------------------------
[Mentor]
Cruzó galaxias sin fin en tiempos escandalosos. Devastó cadenas de asteroides a su paso, sintiéndolos a penas como una frágil lluvia. Asistió en su camino a la muerte de una estrella y al nacimiento de una nueva forma de vida. Al traspasar las fronteras de la llamada Vía Láctea el mestizo kree-eterno sonrió. Le quedaba muy poco para regresar a casa y tenía el presentimiento, casi la certeza (y no tenerla, teniendo Conciencia Cósmica, le era extraño) de que el mundo que tanto le había dado guardaba ahora una nueva sorpresa.
¡Más de una veintena de héroes contra Mentor! ¿El último asalto tan pronto? Lo veremos en el siguiente número de Capitán Marvel.
---------------------------------------
Y espero que no se cumpla un año entre número y número, que abandonada tenía la serie. A ver si antes del verano de 2010 la termino.
Un saludo.