Él es Genis, hijo del legendario héroe intergaláctico Mar-Vell. Unido por el destino con Rick Jones, compañero profesional de superhéroes. Mediante las nega-bandas que intercambian sus átomos, su conciencia cósmica le guía para eliminar las fuerzas que amenazan el universo. Stan Lee y Action Tales Presentan... Capitán Marvel
Fin de un viaje infinito.
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Anteriormente en Capitán Marvel: Gats y Ronan, junto con algunos aliens más, se disponen a asaltar el Imperio Ruul como venganza por toda la vergüenza sufrida. Mientras tanto, el Capitán Marvel, Richard Rider (Nova) y Rick Jones, se disponen a enfrentar a la amenazada del Devorador de Almas, cuyo hambre de vida podrían tener catastróficas consecuencias futuras para la Tierra. Al mismo tiempo, un grupo de centuriones Nova se disponen a detener al culto de la Luna Oscura, de camino también hacia la Tierra, intentando purificar las almas de los habitantes de este mundo antes que lo haga el Devorador.
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[En algún lugar del Sistema Solar]
-El ataque es inminente, vuestro mundo puede que pase desapercibido o prefiera ser ignorado por las amenazas del exterior, pero el planeta Tierra, con el que sabemos que tenéis lazos afectivos, se encuentra en serio peligro.
Un destacamento de Centuriones Nova se arrodillaba. No era lo más normal, pero ante los poderosos Eternos de Titán, sobretodo habiendo venido a pedir ayuda, puede que fuera un formalismo mínimo. Hablaban con Mentor, líder de esta fantástica agrupación y con uno de sus hijos, Eros, que compartía lazos de sangre el conocido Thanos, avatar de la muerte. Padre e hijo escuchaban atentamente las palabras de aquellos honestos guerreros.
-El Culto de la Luna Oscura [1] ha arrebatado muchas vidas en su camino hacia aquí, tanto de inocentes habitantes de otros mundos como las de muchos de nuestros compañeros que muy a mi pesar ya no podrán luchar más – aquel que hablaba tenía la piel totalmente negra, haciendo resaltar unos fulgurantes ojos rojos. Parecía ser el líder del escuadrón, ya que era el único que había dicho algo desde que llegaran a Titán-. Solicitamos vuestra colaboración para que cesen hoy las muertes.
-¿Y dices que ellos preceden a un mal mayor? – Aunque Mentor era capaz de leer sus mentes con la facilidad que uno respira, prefería oír de la propia boca de su invitado las noticias procedentes de fuera del sistema.-
-Así es. Los últimos reportes de nuestros escuadrones de rastreo confirman que preceden a una criatura de gran poder puede que incluso para vosotros. Un ser antiguo que extrae las esencias de vida de cualquier ser y las utiliza para aumentar su propio poder que ya de por si, es enorme. Actúa a imagen y semejanza de Galactus, con un heraldo siendo enviado a probar sus víctimas para comprobar su valía energética.
-Interesante – dijo Eros, que sin embargo ante esta situación parecía despreocupado-.
-Lo es en verdad, hijo. Conozco a ese ser – dijo dirigiéndose a los Centuriones-. El Devorador avanza lentamente, tardará muchísimo en llegar, conozco su forma de caza y sé por qué actúa igual a Galactus. Pues ese ser que llamamos el Devorador es más antiguo que nosotros mismos y fue la figura del Devorador de Mundos lo primero que vio. En su primigenia mente imitarlo solo fue un movimiento reflejo. Conozco bien al ser del que habláis y seguro sé que ahora debe ser poderoso incluso para nosotros.
-Si me permitís – se adelantó un Centurión más joven, cuyo aspecto rocoso recordó al líder de los Eternos de Titán a la Cosa de Los 4 Fantástico, sus modales impropios fueron tan veloces que no pudieron ser reprimidos por su superior-. Ahora mismo ese ser, junto con su heraldo, está a punto de entablar batalla con alguien que seguro está en la mente de los Eternos. Uno de nuestros compañeros centuriones, un terrestre llamado Richard Rider de cuyas proezas seguro habéis oído hablar está junto al llamado Capitán Marvel, hijo de Elysius y el legendario hombre que llevó el título de Capitán antes que él. Si no lo están haciendo ya, pronto se enfrentarán a la criatura.
Padre e hijo se miraron por un segundo, intercambiando algunos pensamientos en el proceso. Tras el cruce de miradas volvieron la vista a sus invitados.
-¿Conocéis el lugar? – preguntó Eros, el también llamado Starfox-
-Tenemos constancia de coordenadas cercanas – volvió a responder el superior-, pero por nuestra propia seguridad no se nos ha dado información de la ubicación precisa del Devorador. Conocemos el sector donde ahora habita puesto que se nos ha ordenado recientemente no atravesarlo salvo en caso de extrema urgencia.
-Piensa en esas coordenadas – pidió Mentor con extrema delicadeza. Durante un segundo miró fijamente al Centurión de mayor rango y extrajo de su mente la información que la situación requería-. Mi hijo Eros os ayudará a detener a ese macabro culto... pide ayuda si es necesario al Señor del Fuego.
-Padre... –protestó-
-Recuerda a tus amigos terrestres [2] , están en peligro. Además no es tiempo de niñerías. Tenéis la tecnología de Titán a vuestra disposición, no creo que suponga mucho esfuerzo acabar con ellos. Yo sin embargo debo partir de inmediato, el destino que me habéis señalado está lejos y Genis va a necesitar toda la ayuda posible en esta ocasión. Os deseo lo mejor para la batalla que se avecina.
Y sin decir nada más desapareció con una gentil sonrisa en su boca, dejando más animados a los Centuriones de lo que lo habían estado en semanas. Aun había esperanza para ellos y la humanidad.
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[Imperio Ruul]
-¡Máxima emergencia! Todos los soldados en reserva son llamados de manera extraordinaria al palacio Imperial – la voz sonaba por megafonía en todos los rincones de aquel mundo, la Inteligencia Suprema podía estar en peligro y aquel ser era el mayor tesoro de los Ruul-. A todos los Acusadores, dispongan de su armamento todos los que no tengan misión asignada previa al último ciclo, acudan también al palacio.
-¿Es necesaria tanta pantomima? – Burstarr, hijo de Blastarr, originarios ambos de la
Zona Negativa y siendo el primero nuevo Acusador Supremo [3] aborrecía las continuas emergencias cada vez que alguien intentaba atentar contra la vida de la Inteligencia. De momento ambos se encontraban a salvo, alejados del ajetreo que la protección armada solía conllevar-
-Es necesaria, a fin de cuentas...
-”...posees todos los conocimientos acumuladores de los Kree y los Ruul”. Ya he escuchado la historia antes ¿Sabemos ya quién nos ataca?
-Aun no, aunque las cámaras de vigilancia han captado la imagen de varias formas extraterrestres de las que no tengo datos previos.
-Puedo salir ahí y buscarlos.
-Te quedarás aquí, presiento algo más tras este ataque. Pese a haber atravesado sutilmente nuestras defensas es demasiado apresurado. Demasiado... salvaje. Un salvajismo que me trae recuerdos antiguos.
-¿Vuestro experimento está aquí?
-Es una posibilidad, en realidad 24 entre 78.300, comparando los datos de los enemigos del imperio, factores económicos y culturales, además de otros datos mucho más complejos que no alcanzarías a comprender. Pero...
Burstarr sonrió, hacía semanas que no tenía un buen enfrentamiento. Los disidentes que cazaba no le eran lo suficiente para aplacar su continua sed de sangre. Había nacido para combatir. Un aparato en la muñeca del Acusador Supremo vibró, aunque no pareció sorprendido.
-¿... me escuchas?
-Desde luego Supremor... si Gats está aquí, lo encontraré – Burstarr siguió inmerso en sus pensamientos. La idea de una batalla con un ser como el que le habían descrito le traía gratos sentimientos. Abandonó en ese momento la sala, ignorando la voz de su superior-.
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[Capitán Marvel]
-Me siento extraño... casi como si pudiera escuchar el vacío del espacio... noto algo más, una presencia… aunque se me escapa algo.
-Genis... déjame decirte que es una de las cosas más estúpidas y tú, siendo yo humano por extraño que suene esto, sueles decir un montón de estupideces.
-Sea lo que sea no hay tiempo – interrumpió Nova. Su casco comenzaba ahora a formarse alrededor de su cabeza, gracias a las propiedades de su traje. Aunque había llevado varios uniformes a lo largo de su trayectoria se sentía cómodo con el original, quizá el más simple de todos, exceptuando aquel horrible traje marrón que llevó cuando era Kid Nova [4] -. Nos encontramos cerca del lugar donde se supone está el Devorador y su heraldo no debe estar lejos. Nos enfrentamos a dos criaturas de gran poder y pocos escrúpulos, que yo sepa.
-Es solo... una sensación extraña. Me acabo de levantar mareado y comienzo a sentirme mejor que nunca – comentó Genis-.
-Debe ser un efecto secundario. Puede que las nega-bandas te pesaran. Quiero decir, es como llevar una camiseta o una pulsera, puedes no darte cuenta, pero pesan algo – Rick Jones terminaba de ponerse un equipo de supervivencia xandariano. Según las especificaciones le permitirían respirar y sobrevivir al espacio durante un día completo. El traje creaba un campo de fuerza alrededor suyo que le permitía respirar y le confería cierta protección, evitando engorrosas vestimentas como las de los astronautas de la Tierra. Era totalmente azul, salvo por la estrella característica de los Nova Corps, la cual lucía brillante en su pecho-.
-Esa estrella es el indicador de potencia del equipo. Debe estar cargado al máximo, pero si deja de brillar al infringirte algún daño, sabrás que estás muerto. El campo de fuerza que te protege y da oxígeno caerá y no serás más que un peso muerto vagando en el infinito universo – indicó Nova-.
-Me tranquilizas – bromeó Rick-.
-Lo sé. Solo trato de decirte que no te arriesgues más de lo que debas.
-Todo mi planeta está en peligro, junto con otros muchos en la misma trayectoria, ¿debo dejar de arriesgarme?
-... las armas. No creo que debas preocuparte por la munición. La energía de estas pistolas – dijo Nova entregándole a Rick un par- es elevada, cualquier delincuente de medio pelo en la Tierra mataría por tener una. Pero supongo que tampoco son mucho si lo comparamos con los poderes del Capitán o la Matriz Nova que me da a mis fuerzas. De verdad... comprendo el por qué, ¿Pero realmente quieres hacerlo?
-Me he pasado más tiempo que la mayoría de héroes que hay por ahí fuera arriesgando mi vida. Fui entrenado por el mismísimo Capitán América y siempre que a Hulk se le venía la mierda encima, yo he conseguido sobrevivir. No quiero ser grosero, pero el único que parece estar algo cagado aquí eres tú, Nova. Vigilaré vuestras espaldas, haré explotar algo, vosotros encargaos de salvar el día, sé hasta donde puedo llegar.
-Entonces nos acercamos al fin – terminó por decir Richard tras una pausa en la que había pensado en las palabras de su compañero-. Si tenéis algún mensaje mientras estemos en la nave puede ser enviado. Cuando pisemos el planeta al que nos dirigimos no sabemos si llegaremos a volver.
-¿Funciona con números de la Tierra? ¿Tiene ese alcance?
-Es tecnología xandariana, fiable. Llegará.
Rick se separó de Genis y Richard y se dispuso a llamar a Marlo. Su mujer se encontraba a millones de kilómetros de distancia y no la había olvidado ni por un momento, ni con su propia muerte rondándole la cabeza podía olvidar a la mujer que más había amado. El Capitán y Nova se alejaron del panel desde el cual Rick se despedía.
-Por su cara debe de tener a alguien querido allá atrás – dijo Richard-.
-En verdad, alguien que comparte su vida, su amor y todas esas cosas... – respondió Genis-
-Tú en cambio, suenas como si no dejaras atrás nada.
-Mi madre murió. Mi padre murió y ni siquiera llegué a conocerle. Rick es lo único que tengo, junto con la mujer que ama, que es lo más parecido a una familia que ahora mismo poseo. Él estará conmigo para bien o para mal y, si puedo, volverá con ella. Aunque tenga que obligar al grandullón a que lo lleve a hombros...
-¿De qué hablas?
-De él... – Genis se apartó del lado de Nova y caminó lentamente hasta los mandos de la nave, los que la gobernaban. Pulsó uno de los botones, sin llegar a preguntarse realmente como sabía cual era el que activaba un zoom sobre la atmósfera del planeta al que se dirigían. En la pantalla apareció una figura conocida por cualquiera que hubiera surcado el espacio-.
No era el Vigilante Uatu, aquel que tan unido estaba a la Era de las Maravillas de la Tierra. Aquel observador sin nombre esperaba la llegada de los que para él eran insignificantes seres pero que, a fin de cuentas, podían hacer algo grande en el día de hoy o propiciar que la muerte siguiera su curso. Aun estaba a unos cuantos miles de kilómetros, pero parecía que podía mirar a todos los tripulantes directamente a los ojos desde la distancia.
-Si no... – Continuó Genis – lo hará él – dijo señalando a un lugar de la nave donde no había absolutamente nada.-
-Ahora si que estás desvariando, ¿El Hombre Invisible se ha unido a la fiesta? – el sarcasmo de Nova pronto quedó en entre dicho. El ambiente se turbó, como cuando contemplas por encima de una llama y el aire emerge ondulando. Del centro donde se concentraba esta ondulación saltó una pequeña chispa. Luego otra. Finalmente una esfera que a todas las vistas parecía de energía eléctrica comenzó a brillar cada vez con más intensidad. El brillo interrumpió la conversación de Rick Jones con Marlo, que no podía tampoco salir del asombro de la situación. Con un simple parpadeo comenzó a formarse una figura humana. Una figura que solo Nova conocía-.
-¡Matemaníaco [5] ! – Gritó sorprendido- ¿Pero cómo demonios has llegado aquí?
-¿Nova? ¿Dónde estamos? ¿Qué distancia? Bueno, supongo que da igual ahora. Solo tengo que invertir el cálculo y... –cerró los ojos, esperando desaparecer- vaya, no funciona. Resulta que estaba pensando en una fórmula matemática para dar salto temporales, pero debo haber fallado en algo, pues por tu aspecto y el de ese tipo... creo que te vi en las noticias de Los Ángeles [6] ... ¿Capitán Marvel? Bueno, creo que no he saltado en el tiempo, ¿Me equivoco? ....... Espera, ya he repasado la fórmula en ciento cinco ocasiones, ¿Qué está fallando?
-Soy yo – sentenció Genis-. Sigo sin saber cómo... pero estoy interfiriendo en el espacio, al menos alrededor tuyo. Tu fórmula falla porque no puedes moverme más allá de cien metros alrededor tuyo. Serás la salvaguarda de Rick.
Rick dijo unas últimas palabras en voz baja para que sólo su mujer pudiera escucharlas y cerró el canal de llamada a la Tierra.
-Me acabas de decir [7] que no te opondrías a que luchara, ¿Qué es esto?
-Vas a bajar con nosotros a ese lugar y vas a arriesgar tu vida, pero si todos morimos alguien debe avisar a los demás. No me refiero a la Tierra necesariamente. Los xandarianos, o cualquiera que pueda proteger al próximo sector del espacio. Si algo sale mal, muy mal, volverás a la nave y tú y el chico matemáticas os iréis corriendo para que al día siguiente puedas volver a arriesgar el culo, hasta la muerte si quieres. Pero Marlo no me perdonaría que al menos intentase devolverte allí.
-Conforme –sonrió-.
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[El Cazador]
Mantenía aun las almas de sus víctimas alrededor suyo, agonizantes. El Cazador disfrutaba viéndolas. Ya tenía en su punto de mira a sus siguientes víctimas, temblorosas, como a él le gustaban. Con unas pocas almas más tendría una muestra más para su señor. Se las llevaría y se volvería a ir en busca de más, mientras él tomaba la decisión sobre si visitar o no el mundo del que habían salido, dependiendo de si su esencia era lo suficientemente pura como para proporcionarle alimento.
Lo sintió cuando dio el primer paso. Algo andaba mal. En su primitiva y simple mente, modificada para ser un buen sirviente, nada podía hacer daño a su amo. No había poder que se le pudiera oponer salvo quizás el del mítico Galactus. Sin embargo era su misión no solo encontrar su alimento, sino también protegerlo de cualquier molesta amenaza. Se detuvo al instante y miró en la dirección de la que había venido.
-Hoy tendréis suerte, con lo que tengo tendrá que bastar –musitó en su propio idioma. Luego desapareció, para alivio de los nativos de aquel mundo que, posiblemente, moriría en pocos años si es que al Devorador le complacía-.
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[El Imperio Ruul]
Una pequeña patrulla ruul merodeaba por uno de los centenares de hangares que ocupaban el palacio. Las pequeñas naves de asalto del glorioso imperio siempre quedaban bajo la sombra de los grandes cruceros, capaces de destruir pequeños satélites si era necesario. El silencio en aquel lugar era sepulcral salvo por las pisadas de aquellos hombres.
-¿Habéis mirado tras los cazas? – Preguntó el líder de la patrulla-
-Si, señor – respondieron tres de ellos-. Nada, el hangar 43-B está vacío.
-Repórtalo a la central y pedid un nuevo destino.
Con el cierre de la puerta todo volvió a quedar en silencio. Cuando las luces se desconectaron automáticamente las figuras de Ronan y Gats comenzaron a volverse visibles.
-T’krel y Barok ya deben haber llegado a la Torre de Comunicaciones – dijo Gats-. Debemos esperar unos minutos a que nos den la señal, ¿Ves lo que unos pocos hombres están haciendo contra unos muchos? Sorpresa y puntería, sobra con saber donde disparar.
-¿Hasta donde alcanzan tus poderes? –preguntó Ronan, siempre inquieto por la presencia de su aliado-
-Teleportación a corta distancia, como viste cuando nos conocimos [8] . Y esto no era invisibilidad propiamente dicho, mas bien nos camuflamos, si se hubieran fijado de verdad hubiéramos tenido que luchar. También dispongo de ciertas habilidades energéticas, curiosas para la ciencia, casi mágicas, como te dije.
-¿Cómo se puede catalogar la magia?
-La magia es ciencia que la propia ciencia no puede catalogar. La energía que emana de mi cuerpo no puede ser catalogada. Puede que simplemente provenga de una dimensión superior o inferior a esta, un nexo a otro mundo o una criatura de infinito poder que es creador y creación en su propia tierra. Si te mato no notarías la diferencia entre mis poderes y los de tu arma universal, pero a fin de cuentas, son diferentes.
Gats nunca había terminado de caerle bien a Ronan, pese a todo lo que había hecho por él no podía definir totalmente lo que su corazón sentía. Al parecer tenían todas las de salir victoriosos en el corazón del imperio, solo cuatro hombres. Asesinarían a la Inteligencia Suprema y... ¿Luego qué?
Las luces se encendieron de repente, seguidas de un salvaje estruendo dentro del hangar, interrumpiendo los pensamientos del antiguo acusador.
-Espero caballero que estés listo para morir… - la voz de Burstarr resonó en aquel lugar con un grotesco tono. Ronan y Gats callaron-
-¿Cómo nos ha encontrado? – preguntó Ronan, ocultándose bajo el ala de un caza-
-Te dije que tu misión era buscarme. Los anteriores Acusadores a ti, los pocos que me encontraron, tenían un rastreador. No siempre funcionaba debido a mi naturaleza, pero a veces servía para algo.
-Je, aquella baratija. Sólo me sirvió para encontrar una araña marciana y un tullido del planeta Katar. Al menos ha servido para alguien, yo la destrocé al mes de tenerla.
-El aparato solo me localiza a mí, piensa que estoy solo. Es nuestra oportunidad. Desvanécete y marcha, cumple con nuestra misión. Si la Inteligencia Suprema cae nos será fácil hacernos con este imperio.
Este imperio. Era su imperio, de ambos a fin de cuentas. Ronan se escabulló entre las naves, en silencio. Conocía a la perfección cada pasadizo ideado para mover a la Inteligencia y a los más altos magistrados en caso de emergencia. En realidad habían llegado a aquel hangar porque era uno de los designados como zona de escape de emergencia. Podía oír mientras daba los primeros pasos entre aquellos pasillos oscuros cómo la batalla comenzaba a sus espaldas. El salvaje Burstarr contra Gats, el enigma, ¿Quién sobreviviría?
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Eros contemplaba como una gran flota de naves transcurría junto a la órbita de Titán. El Señor del Fuego, xandariano y ex heraldo de Galactus le acompañaba, junto con algunos Nova Corps. Titán no era su lugar de residencia fijo, pero solía pasar algunas temporadas en aquel satélite para relajarse o por la simple satisfacción que le producía la siempre buena compañía del líder de aquel mundo, Mentor. Al enterarse de que los centuriones Nova necesitaban ayuda no lo dudó ni un instante. Su llama incandescente podía sentirse incluso en el frío espacio.
-Me gustaría tener a mi compañero, el Caminante Aéreo aquí. Nos sería de gran ayuda.
-No hará falta – dijo Eros con una sonrisa en la boca-. Puede que los Centuriones Nova en solitario no pudieran hacer nada, ¿Pero qué podrían hacer contra un eterno y un hombre que ha sido heraldo de Galactus?
Como respuesta a sus palabras una de las naves se posicionó por delante de las demás. A lo lejos, tras salir de una escotilla, pudieron ver como una pequeña figura de tamaño humana comenzaba a moverse. Se trataba de Krapsha, líder del Culto de la Luna Oscura [9] . Durante años él mismo se había auto nombrado santo, llevando a cabo la tarea de purificar las almas de los pobres que se encontraban en el punto de mira del Devorador. Sin embargo, su tarea le había llevado poco a poco a convertirse en otro Devorador, acumulando poder para si mismo, para sobrevivir ante el gran temor de su vida. El poder de más de un millón de vidas brotaba de él y, sin embargo, sabía que nunca sería suficiente, por lo que siempre estaría huyendo. Aquellos extraños seres que le salían al paso no serían más que motas de polvo en su camino. Estaba decidido a matarlos, a purificarlos, como a todos los demás.
-Un poder inmenso vive en ese ser – dijo el Señor del Fuego-.
-Lo sé... puedo percibirlo – dijo Eros, que descruzó sus brazos, deshaciéndose de su pose de eterna tranquilidad-. Centuriones Nova, no os inmiscuyáis en esta batalla si no es terriblemente necesario, si un xandariano súper poderoso y un eterno no son capaces de detener a ese hombre en verdad no sé cuantas vidas tendrán que sacrificarse para detenerlo, ¿Estás listo Pyreus [10] ?
-Un momento. Como Centuriones hemos jurado proteger toda causa noble, la justicia. Muchos de los nuestros han muerto intentando detenerle, ¿Piensas que nos quedaremos parados hoy? – El líder de los Centuriones rugió con furia sus palabras- No seremos un estorbo si en eso piensas, te lo puedo prometer.
Eros dudó, aquellos hombres, pese a ser poderosos, poco podían hacer hoy.
-Estoy listo – Pyreus cogió su bastón cósmico con las dos manos, preparándose para la batalla-. Y estos hombres también están. Como xandariano entiendo sus motivaciones, nos serán de gran ayuda.
El eterno sonrío. Sabía de lo difícil que sería destruir su cuerpo, pese a que podía ser derrotado. Igual pasaba con el ex heraldo. Pero no podía evitar pensar en cómo los simples mortales ofrecían su vida a la amada Muerte [11] de su hermano.
-Bien, entonces disponeos a luchar – el eterno encabezó el vuelo directo hacia su enemigo, lentamente. Le seguía casi a la misma altura el xandariano y tras él, los Nova-. Hoy será un glorioso día, si señor. Glorioso.
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[Capitán Marvel]
EL TRAYECTO HA FINALIZADO, advirtió una voz metálica en el interior de la nave xandariana. Volaban sobre la órbita de un planeta muerto. Aun conservaba vestigios verdes de sus siglos de mayor esplendor, pero el Devorador había acabado con una civilización entera en mucho menos tiempo.
-Iniciar operación de aterrizaje. Localizar pico energético mayor del planeta y descender a quinientos metros de él – ordenó Nova-.
AFIRMATIVO
La nave atravesó la atmósfera a gran velocidad. Las turbulencias en este proceso se sucedieron, aunque en el interior de la nave eran casi imperceptibles, sólo un pequeño zumbido.
-Plegarias y demás... ¿No puedo irme ya chicos?
-Matemaníaco, eres la persona que más a salvo va a estar en este planeta. El Capitán Marvel te devolverá el amplio control de tu cuerpo cuando vuelva o cuando muera, una de dos, siempre ganas. Pero recuerda...
ANÁLISIS DE LA ATMÓSFERA TERMINADO: ATMÓSFERA RESPIRABLE PARA LOS CINCO TRIPULANTES DE LA NAVE.
-... debes llevarte a Rick Jones contigo – concluyó Nova-.
-Mira... si... me lo llevo pero... que me llamen Matemaníaco no debería ser el único motivo para pensar que soy el único de los aquí presentes que tiene algo de conocimiento. Aquí somos cuatro, ¿Dónde está el quinto tripulante?
Todos se quedaron absortos ante las palabras de Matemaníaco. En verdad sólo había cuatro personas a la vista, el quinto era un problema.
-Nave, situación de los tripulantes.
4 TRIPULANTES EN CABINA DEL PILOTO.
1 TRIPULANTE EN ALMACÉN, en movimiento hacia la cabina del piloto.
-Alguien viene – ironizó Jones- ¿Preguntamos y luego disparamos o lo hacemos al estilo terrestre? ¿Alguna idea de lo que es Genis?
-En el día de las visiones mágicas, no. No puedo ver lo que está ahí detrás... no lo veo todo.
La puerta comenzó a abrirse, precedida de una luz verde sobre ella y un agradable sonido. Cuando llevaba cinco centímetros de apertura simplemente estalló en las narices de todos. El Cazador había llegado nuevamente hasta sus presas.
Nova utilizó sus habilidades y absorbió parte de la energía mientras Genis reducía los daños lo máximo posible levantando escudos personales para cada tripulante. La nave comenzaba a volar erráticamente.
SITUACIÓN DE EMERGENCIA. PERDIENDO PRESIÓN. ESTA NAVE NO ES APTA PARA EL VUELO TRIPULADO.
-Gracias bonita pero ya no es necesario que lo digas – Nova se lanzó contra su agresor. Lo conocía de sobra, ya le había dado una paliza hacía apenas un par de días. Era el momento de la venganza, ahora tenía ayuda. Una vez sofocadas las explosiones Genis lanzó un rayo cósmico al Cazador, procurando no alcanzar a su compañero que lo sujetaba ya por la espalda. El impacto energético pareció no importar mucho al engendro, que rápidamente se deshizo de Nova y se disponía ahora a enfrentarse al Capitán.
-¿Has dicho cien metros no? – Preguntó Matemaníaco a Genis-.
-Así es... ¿tienes que preguntarlo ahora?
-Tengo una nueva ecuación, no podía utilizarla en el espacio. Pero puedo llevar a Jones conmigo transportándonos de cien metros en cien metros, apareceríamos y desapareceríamos hasta alcanzar tierra.
-Un buen plan, marchaos – afirmó Genis-.
-Espera, dije que ayudaría – Rick disparó repetidamente sobre la cabeza del Cazador, logrando retrasar sus pasos unos metros mientras se tambaleaba-. Ahora llévanos fuera, les hemos dado tiempo. Recuerda esto Genis, lo decía el Capitán América; “Si no puedes tumbarlo, déjalo ciego.”
Matemaníaco cogió a Rick Jones por un pie, el extraño experto en matemáticas aplicadas al Universo en general y que había sido temporalmente un villano seguía gateando, asustado por el ajetreo de la nave. Entonces desaparecieron.
Sin Rick de por medio Genis podía actuar con mayor soltura. Había notado como en la escasa hora desde que estaban separados cómo sus poderes habían cambiado. Su percepción del espacio y del tiempo eran diferentes, su velocidad mucho mayor. Cuando su puño impactó sobre el Cazador ambos se quedaron clavados como estatuas, sin ceder un solo centímetro, ninguno podía retirarse.
-Nova... si vas a hacer algo...creo que es el momento.
El Centurión volvió a levantarse para seguir combatiendo. Tenía más poderes además de su velocidad y fuerza, pero dentro de aquel enorme peso muerto de metal un pulso gravimétrico podía traer serios problemas para todos. Golpeó los riñones del Cazador con todas sus fuerzas, logrando que la presión de los puños de Genis en su cara consiguieran finalmente que cayera hacia atrás.
-Es nuestra oportunidad, dale con toda la energía que tengas, haz que atraviese la nave si hace falta – sugirió Richard eufórico-.
Pero antes de que ninguno de los dos pudiera reaccionar un cuerpo atravesó la nave desde arriba, arrastrando con el impacto la figura del Cazador, que descendía junto al objeto desconocido a gran velocidad sobre el planeta. Richard y Genis salieron volando de la nave antes de que los destrozos fueran mayores, evitando así cualquier daño en una posible explosión.
-Tenemos que descender rápido –advirtió el humano-. No sabemos que ha sido eso. Parecía un cuerpo humano.
-Tengo un buen presentimiento yo...
-No me lo digas ¿Sientes la respiración tranquila de este mundo?
-Un alivio, pero no tranquilidad.
-Lo sabía.
Ambos bajaron a toda prisa, pero para las auténticas velocidades que podían alcanzar ambos estaban descendiendo con relativa lentitud. Las dudas en aquel momento asaltaban a Genis, parecía que podía volver a pensar con tranquilidad. Había notado la presencia del Vigilante, la aparición de Matemaníaco, incluso se notaba más vigoroso, ¿Qué le estaba sucediendo?
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[El Errante y la Observadora [12] ]
Diario del Errante. Anotación 538:
Está cambiando. Genis-Vell, el Capitán Marvel está cambiando. Puede que él no sepa lo que le sucede, pero desde que las nega-bandas desaparecieran sus poderes han sido liberados. El portar los artefactos limitaba su enorme potencial, pero también le ayudaba a controlar todas sus habilidades. Dentro de poco podría caer en un continuo-depresivo-temporal si no se adapta rápidamente a esta nueva fase de desarrollo. De ser así el sujeto sería inservible para la misión.
Si consigue seguir cuerdo al acabar el día será apto para nosotros. Si no, tendremos que desechar el trabajo de meses. Sería una pena, la Observadora comienza a estar cansada de nuestra tarea, más bien agotada.
La comprendo.
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Nova pudo reconocer a Matemaníaco y a Rick Jones. El cuerpo del Cazador estaba tirado en el suelo. Había un cuarto hombre, como había sospechado. Consiguió distinguir el color de su pelo, blanco, además de un cuerpo bastante grande, aunque pequeño.
Genis-Veel sin embargo no tuvo tantas dificultades. Nada más pisar el suelo se lanzó hacia él, dándole un gran abrazo.
-¡Mentor! –Gritó- ex una alegría verte por Dios. Es una gran alegría verte aquí.
-A mi también me alegra volver a verte Genis, a mi también me alegra verte.
El Vigilante descendió desde las alturas, quedándose de nuevo a unos cien metros de los allí presentes, observando.
-Este Cazador –dijo Mentor, que ignoraba por completo la presencia del enorme ser- está fuera de juego. He conseguido bloquear el flujo de energía que el Devorador le otorgaba, pero ahora sabe que estamos aquí. Nos estará esperando.
-¿Sabías del Devorador? – preguntó Nova sorprendido-
-Desde hace años, pero no lo consideré una amenaza hasta que hace menos de una hora unos Centuriones Nova Prime vinieron a Titán advirtiéndome de un asunto relacionado con el mismo, el Culto de la Luna Oscura. Me dijeron que estabais aquí así que he venido a ayudar.
-La Luna Oscura... me topé con ellos hace un tiempo, o al menos con su rastro de cadáveres [13] .
-Eros se está ocupando ahora de eso, junto a los centuriones – Mentor señaló a un lugar no muy lejano, un antiguo templo rodeado por varios edificios, algunos derruidos, otros simplemente quemados-. Allí es donde debemos dirigirnos, no hagamos esperar a nuestro público – le guiñó un ojo al Vigilante-. En marcha.
El primero en comenzar a caminar fue el viejo eterno. Con sus sentidos percibía las cosas diferentes al resto de los mortales. Cuando miraba a su querido Genis-Vell no solo veía su cuerpo, también algo más. Una fuente de energía enorme crecía dentro de él y el tiempo se doblaba a su alrededor, casi obedeciendo las formas de su cuerpo, como si fuera parte de la creación o el mismo creador. Matemaníaco caminaba por detrás de todos, con pesadumbre, casi obligado. Una sencilla fórmula le había metido en una pelea que no era la suya.
-Podríamos volar – sugirió Rich-.
-No hace falta, tenemos tiempo – respondió el eterno-. Además, caminar tranquiliza, tenemos que estar serenos.
Richard atendió a las palabras de aquel hombre. Por lo que había oído hablar los eternos eran inmortales y Mentor parecía ya haber vivido varias vidas. Pensó en su hogar, en su hermano y sus padres. En Xandar. Pero sobretodo volvió sus pensamiento hacia sus compañeros que ahora sabía combatían contra la Luna Oscura.
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[Ronan]
El Acusador supremo comenzaba a ver la salida que buscaba. Al lado de cada puerta de salida había un monitor que mostraba lo que había al otro lado, útiles para no salir por el lugar equivocado en un mal momento. En la que él perseguía solo se podía ver a la Inteligencia Suprema en una imagen casi estática, pues solo el líquido que mantenía viva su gran cabeza parecía moverse dentro del enorme tanque. Todo parecía lo suficientemente calmado como para salir.
-Pasa, te estaba esperando.
La Inteligencia ni siquiera miraba a Ronan, que solo había abierto un pequeño hueco del pasaje secreto, en realidad la luz de la habitación ni siquiera había entrado en los pasillos que estaban menos iluminados.
-Usando los pasadizos de palacio ¿Crees que no me daría cuenta? Sirven para la huída, debo saber si están vacíos cuando pueden ser necesarios. Dime Ronan, ¿Cuántos son?
-Somos 4 – la voz de Ronan sonó fría, lo más fría que pudo-.
-¿Sois? Sé que viniste con ellos pero, en mi presencia, ¿sigues incluyéndote en un disparatado grupo de cuatro personas?
-Gats está aquí, viene a matarte.
-Lo sé. He estado esperando durante años. No es la primera vez ¿Sabes? Ataques Skrull hace diez años, incursiones Shi’ar hace treinta... no eres el primero al que seduce, ni serás el último por lo que veo.
-¿Y qué harás entonces Supremor?
-Esperar. Estoy a tu merced, ¿No es cierto Acusador Supremo Ronan?
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Gats se movía a una velocidad vertiginosa. Sus acrobacias dejaban en evidencia a Burstarr a cada segundo. Pese a que el hijo de Blastarr volaba a gran velocidad el antiguo kree podía fácilmente calcular su trayectoria, volviendo a esquivarlo una y otra vez.
-¿Sabes? Podríamos ser compañeros de piso, amigos incluso. Podríamos iniciar una relación –bromeaba Gats-. Cien años de vida le dan a uno una perspectiva muy curiosa sobre el sexo. Y no tendríamos problemas con los niños, nunca los tendríamos.
-¡CÁLLATE!
Las violentas descargas se habían llevado por delante la mitad de las naves que allí se guardaban. El fuego hacía cada vez más difícil el poder tener un objetivo claro y pese a la intensidad nada podía hacer el actual Acusador si no conseguía acertar a su blanco.
-En serio, no hace falta tanta violencia – dicho esto se teletransportó por encima de Burstarr y posó sus manos sobre su cabeza. La energía que brotó de sus manos lo conmocionó en cuestión de segundos y ambos cayeron para dar con el frío suelo, aunque en el último momento Gats saltó antes de recibir el impacto, nuevamente mostrando una increíble agilidad-.
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-Parece que tu compañero ha acabado con Burstarr – dijo la Inteligencia, que tenía acceso por vídeo a la batalla del hangar-. Siempre detesté la pseudo magia de ese personaje.
-Hablas de tu hijo como si te fuera un desconocido Supremor.
-Era un soldado para el Imperio hasta que dejó de serlo. Siempre miramos por el bien del glorioso Imperio Kree o Ruul, sólo es un nombre. El Imperio debe sobrevivir.
-Por el Imperio, claro.
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[Titán]
Los Centuriones Nova volaban alrededor de Krapsha, coordinando sus movimientos y generando pulsos gravimétricos ocasionalmente, dejando siempre como centro de las colisiones de estos pulsos a su enemigo. Con esto conseguían detenerlo durante unos segundos, paralizarlo por las presiones que recibía desde varios lados.
-Ahora dejadnos a nosotros – las llamas cósmicas del Señor del Fuego rodearon al líder del fatal culto-. Dividios en dos grupos. Atacad a las naves, evitad que sigan protegiendo a esta vil criatura. Los otros estad atentos y repetid el ataque si escapa de nuestro asalto.
-Déjame a mí ahora – Starfox utilizó sus poderes cósmicos y canalizó las energías que le rodeaban en forma de luz calorífica. La sensación de Krapsha se representó a modo de explosión, disipando a los héroes de Titán el tiempo que necesitaba para situarse-.
-Estúpidos –dijo el líder del culto lunar-. Vengo aquí para salvaros – se acercó volando sin que uno de los Centuriones que atacaba a sus naves se diese cuenta. Lo atravesó sin ninguna reserva-. Venimos para liberaros. Todos mis hombres, vinieron aquí por vuestro bien. Os quiero mostrar la verdad.
-Hora de callarse – Eros volvió a la carga. La gravedad sobre Krapsha aumentó y su cuerpo se tornó pesado por segundos, tiempo suficiente para que el ex vengador utilizara sus puños de una manera que realmente detestaba. Su fuerza podía partir un edificio en dos, pero prefería no hacerlo.
El Señor del Fuego volvió a la carga sin esperar que su compañero tuviera tiempo para más. Empuñó fuertemente su bastón y mediante una orden mental hizo que uno de sus extremos llameantes brillara con más intensidad de la normal, concentrando allí energía cósmica suficiente para vaporizar un océano.
-Starfox detente –ordenó sabiendo de lo peligroso de su ataque-.
Con la retirada del eterno el xandariano vio su vía de ataque libre. Se movió entre latidos, a una velocidad que el ojo humano, ni tan siquiera los ojos mejorados por la Matriz Nova, podrían percibir. Cuando los centuriones giraron la vista la batalla había concluido. El Señor del Fuego mantenía atravesado a Krapsha por el pecho. No se movía, sabía que simplemente con atravesarlo no sería suficiente.
-¿Necesitas ayuda? – Eros se situó tras el xandariano y posó sus manos sobre su espalda. Siguió entonces un proceso no demasiado difícil pero que no estaba habituado a realizar. Concentró su energía sobre las palmas de sus manos y comenzó a transmitir energía cósmica a Pyreus. Este se sintió vigorizado al instante, rebosante de poder, más del que nunca tendría y sabía perfectamente que solo lo poseería por unos segundos, tiempo suficiente. Acumuló toda esa energía sobre su bastón y este comenzó a brillar, perdiendo su característico color rojo para ser simplemente luz. Krapsha agonizaba, mordiendo el cuello del Señor del Fuego.
El cuerpo de Krapsha comenzó a hincharse. Sus ojos lloraban sangre, que caía sobre sus mejillas cada vez más rápido. La herida sobre su pecho comenzó entonces agrandarse, desintegrando las zonas circundantes como si nunca hubieran estado ahí. Los órganos de aquel azulado ser comenzaban a ser visibles.
El Centurión de mayor rango se acercó hasta los tres contendientes y sujetó la cabeza de Krapsha. Logró quitar sus colmillos del Señor del Fuego y comenzó a clavar sus dedos sobre sus sienes. Estaba derrotado, solo era cuestión de tiempo.
-Ríndete criatura, ¿Buscas la liberación? La encontrarás hoy y aquí, por los eternos, por el Señor del Fuego y por los héroes que han caído bajo tus pies y tus pecados ¡Por los Nova Corps, por Xandar!
Nova por fin atravesó su cráneo. La mirada de Krapsha por fin se perdió, pero el Centurión no lo tenía enfrente para mirarlo. Siguió tirando con fuerza, hasta que por fin arrancó su cabeza. Eros y el Señor del Fuego cortaron sus conexiones cuando vieron la escena. El Centurión sostenía el cráneo con una sola mano, como un trofeo. En verdad lo era, la mayor de sus victorias.
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[Ronan]
Veinte minutos silenciosos habían pasado desde que Ronan vio como Burstarr era derrotado. Aquel era el tiempo que Gats había tardado en encontrar el camino correcto entre los pasadizos del palacio y el tiempo que la Inteligencia Suprema había pasado mirando sin decir ni hacer nada. Ni un solo guardia o acusador había pasado por allí. Cuando Gats abrió la puerta supo que estaban los tres solos, nadie interrumpiría.
-Gatser Vans, fallecido en combate –dijo la Inteligencia, no sabiendo exactamente Ronan si pretendía bromear o enfurecer a su asesino-. Es un placer volver a verte.
-Seguro – gruñó Gats, que por primera vez parecía enfadado-. He querido tanto tiempo estar aquí papá... tanto tiempo. He visto cosas que tú solo podrás soñar enorme mole de mierda, cosas maravillosas ¿Sabes lo gracioso que puede ser uno de tus odiados Skrulls? Son los mejores para ir de fiesta y si encuentras a uno de los buenos, un gran amigo.
-Tus hombres de fuera han sido reducidos, ríndete.
-Ronan y yo sobramos para acabar contigo. Luego el Imperio caerá solo.
El Imperio.
-... mis poderes anulan los sistemas de esta habitación, estamos aislados. No podrás llamar a nadie. Este es tu fin, siempre pensé que caerías como último eslabón del Imperio, pero resulta que serás el primero, a manos de tus dos mejores hombres, los que siempre debieron serte fieles. Es una pena pero...
El Arma Universal de Ronan cerró la boca de Gats, que fue lanzado a varios metros de distancia. Se tomó su tiempo, las cosas ya estaban decididas, ¿Desde hacía cuánto? Caminó lentamente hacia Gats, propinándole descargas de energía eléctrica, lo suficientemente potentes como para hacerle agonizar, pero lo suficientemente controladas para no matarlo en el acto.
-Demonios... esto desde luego no me lo esperaba, no ahora – Gats se arrastraba, incapaz de concentrarse en usar sus poderes, el dolor le podía-. ¿Sabes? Pensaba que me traicionarías cuando Supremor solo fuera un vaso roto gigante, ¿Controla tu mente? Parpadea dos veces si es que si.
-Deja de decir tonterías. Estoy cansado de todas tus tonterías. Estoy cansado de ti desde que te conocí. Se acabó – Ronan levantó su arma para asestar un último golpe-.
-Sólo dime por qué, yo nunca pude perdonarle y sin embargo, tu... te ha suplantado por alguien que ni siquiera nació Kree ni lo será nunca. Ni tan siquiera es de este maldito Universo. ¿Entonces por qué?
-Con Burstarr fuera de juego hay una vacante en el Imperio. Aun no lo ha dicho, pero lo sé. Como tú dices este lugar está aislado y nadie me ha visto. A los ojos de todo el mundo seré el hombre que salvó a la Inteligencia Suprema pese a que no tenía por qué hacerlo. Seré el hombre que salvó nuestro Imperio. ¿Sigues sin entenderlo? No fue cuando te conocí, ni hace cinco minutos. La decisión estaba tomada años atrás. Lo hago todo por el Imperio y por el Imperio morirás.
Y dicho esto volvió a levantar su arma.
Por el Imperio.
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[Capitán Marvel]
Por fin se encontraban frente a la puerta del templo. Mentor, Matemaníaco, Rick Jones, Richard Rider y Genis-Vell. Algunos héroes por naturaleza, otros simplemente se habían visto envueltos en el mundo de los súper-héroes por pura casualidad. En el caso de Genis lo buscaba. Sin una infancia cierta había pasado los pocos años de su vida escuchando las historia del legendario Capitán Marvel, odiado pero admirado hasta por los Kree a los que traicionó, sus proezas atravesaron todas las galaxias y su nombre inspiraba justicia. Sin embargo Genis no había conseguido tanta fama, pero eso apenas ya importaba. Había combatido en su Guerra del Destino [14] , junto a algunos de los más grandes Vengadores, junto a la que podría ser su mujer en el futuro y había vuelto, vivo y con Rick Jones, un buen amigo y, estando tan lejos de Titán y su madre muerta, su única familia. Incluso esta familia se había completado el tiempo en que Dragón Lunar les hizo compañía [15] . Había salvado este y otro mundo en más de una ocasión ¿Quién necesitaba que le dijeran que era un héroe? Él lo sabía y eso bastaba. Para él todos eran héroes allí. Incluso Matemaníaco arriesgaba su vida aun con cierta reticencia, pero todos estaban dispuestos a cumplir su papel en el gran tapiz cósmico.
-Debo advertiros a todos antes de entrar ahí – comenzó Mentor-. Con este tipo de seres no hay estrategias. Puede oírnos, posiblemente entendernos pero no se va a encariñar de nosotros. En su cabeza no existe compasión u odio, simplemente hace lo que hace para sobrevivir, pese a que realmente este está sobrealimentado. No habrán mágicas estrategias ni lucimientos especiales por parte de nadie. Le damos con todo lo que tenemos al mismo tiempo. Fuerte, muy fuerte. Dirigios a su cabeza y a sus extremidades, no sé por qué pero a todos les gusta enfocar la energía desde sus extremidades, pese a que seguramente podría hacerlo desde su nariz. Apuntad a sus pies para tumbarle y en el hipotético caso de conseguirlo, seguid dándole fuerte hasta que sólo sea polvo. Rick Jones – Mentor alzó su mano y bañó al humano con una extraña luz- tienes mi bendición.
Rick se miró se arriba a bajo y le preguntó al eterno:
-¿Qué has hecho?
-Te bañado con energía cósmica. Los niveles de tu traje son paupérrimos, no aguantarían ni un asalto. Tus armas también han sido cambiadas un poco, para aumentar si potencia.
-Gracias.
-No tienes por qué dármelas, solo intento que sobrevivas mas de un minuto ahí dentro. Bien ¿Estamos listos?
-Oíd – Matemaníaco agitó las manos nervioso- Si podéis repetir el proceso para bañarme a mi con la luz cósmica podría venirme bien. Puedo torcer el mundo pensando en 2 + 2, pero si me disparas me tiene que dar tiempo a pensar como aumentar la gravedad a mi alrededor para hacer caer las balas. Y creo que estamos delante de algo más rápido que una bala.
-Superman – bromeó Jones-.
-De acuerdo – Mentor volvió a repetir el gesto anterior y nuevamente emergió una luz de sus manos, esta vez dirigida hacia Matemaníaco-. Está hecho. Es el momento.
Cuando entraron al lugar pudieron ver de lo que era capaz del Devorador. Centenares de cadáveres se apilaban tras la puerta de entrada, que estaba entreabierta. Se apilaban en varios montones a ambos lados de la habitación formando un improvisado pasillo a veces salpicado por uno o dos cuerpos sueltos, como quien pica entre horas algo de comer y ensucia sin querer. El interior brillaba por si solo, dando muestras de la civilización extinta. Contaban con una iluminación eléctrica que recordaba bastante a los primeros días de la bombilla, tenue pero hermosa y reconfortante, el lugar estaba tan cargado que las únicas sombras se formaban por las montañas de cadáveres pues parecía un lugar pensado para ser siempre resplandeciente. En el centro se situaba una hermosa fuente aun en funcionamiento, rebosante de agua cristalina, hermosa. La decoraba en su cúspide una antorcha, posiblemente alimentada pro algún conducto de gas en el interior de la estructura, pues ni el Devorador ni el Cazador se habían encargado de alimentar la llama en el tiempo que habían estado allí.
Pasaron a la siguiente sala tras franquear un hermoso pórtico carente de puertas. El siguiente recinto era de planta circular. Decorado con columnas y varias estatuas que representaban a las deidades del planeta. Curiosamente ninguna sujetaba una espada, sino que todas sostenían un libro o algún instrumento o aparato de estudio. Mentor fue el único que cayó en este detalle, llegando a pensar que aquella civilización no había tenido oportunidad de defenderse, pues todo parecía indicar que se trataba de una raza que sobretodo se dedicada a la investigación y el conocimiento. Le recordó muchísimo a Titán y a los Eternos de la Tierra. Pese al poder que poseían nunca se habían dedicado íntegramente a la guerra, sólo habían usado sus poderes para protegerse ellos mismos o a los humanos en contadas ocasiones. Pocos eran los que como su hijo, Thanos, nacían con esa facilidad para arrebatar una vida como si fuera un algo totalmente natural. Aquel lugar daba paso a tres puertas, esta vez cerradas.
-Es la central –Genis respondió antes de que nadie hiciese la pregunta. Aquello sonaba raro incluso para Mentor. Incluso para la caótica pero lógica mente de Matemaníaco-.
-¿Y en qué maldito cálculo cósmico te basas? –Preguntó Matemaníaco-
-Conciencia Cósmica – respondió Genis con inseguridad-.
-Una Conciencia Cósmica que en muchas ocasiones nos ha traído problemas Genis [16] – añadió Jones- ¿Hasta dónde es fiable?
-Yo confío en él, ¿Vosotros no? – Mentor se situó por delante del grupo, en el centro de la habitación- Hoy no debéis vacilar, confiad en vosotros mismos y en vuestros compañeros. Los poderes de Genis están aumentando o han aumentado al menos desde que yo lo conocía.
-En realidad ha pasado hace poco – Nova se adelantó y dio una orden a su traje, el cual mostró holográficamente la silueta del mestizo kree-eterno, junto con sus estadísticas energéticas-. Mi uniforme me advirtió de ello, incluso la Matriz Nova está reaccionando desde que entramos en contacto [17] , desde que se separó de Rick Jones. Estás alcanzando un nivel crítico.
-Según los datos – Matemaníaco se adelantó a Mentor tras mirar las imágenes de Nova- deberías de estar agonizando. El interior de tu cuerpo debe estar a varios cientos de grados centígrados, pero tu estructura celular es lo suficientemente potente como para mantenerte íntegro, curioso. Al menos tus ojos deberían haber salido de sus órbitas.
-Es su herencia eterna – el líder de Titán hizo callar a todos, impacientes por una explicación más coherente-. Genis-Vell, como todos sabéis, es un híbrido entre Eterno y Kree. Por parte de Elysius y Mar-Vell respectivamente. El anterior Capitán sufrió varias alteraciones en sus genes a lo largo de su vida, que le confirieron capacidades más allá de un Kree normal y corriente. Unido todo esto a su sangre eterna, Genis tenía todo el potencial para convertirse en un ser extremadamente poderoso, como el que tenemos delante. Los Eternos podemos alterar la mayoría de energías que fluyen en este Universo, hacerlas nuestras, nutrirnos de ellas y modificarlas. Lo que Genis está experimentando ahora es un desarrollo acelerado de toda esa herencia conjunta kree/ eterna. Al adquirir su Conciencia Cósmica simplemente aceleró el complejo proceso cósmico que hervía dentro de él, su crecimiento acelerado lo alteró también. Pero las nega-bandas contenían dichos poderes latentes, los regulaban. Ahora no tienes pestillo ni seguro. El grifo energético fluye con total libertad a través de ti.
-Es lo que dijo Fredd [18] – Genis-Vell sonrió-. Entonces no tenía sentido, pero ahora si. Fredd dijo que las nega-bandas solo anulaban mis poderes, que la Conciencia Cósmica solo sería el principio de todo [19] . Sin las nega-bandas él manipulaba mucho mejor que yo la energía. Si pude vencerlo fue porque no esperaba un ataque en ese momento, porque manipulé sus emociones [20] .
-Quizá eso te salve hoy, aquí. Pues aun no puedes utilizar tu poder, no sabes ni cómo de poderoso puedes llegar a ser, pero necesitarás tiempo y hoy sabes que no puedes dar marcha atrás y esperar.
Después de meses por fin hicieron aparición frente a los ojos de Genis. Seguían ocultando sus rostros, evitando mirar a los ojos de todos los allí presentes, pero se mostraban, sin mirar tras las esquinas. Ya habían mirado desde muy lejos demasiado tiempo y necesitaban que el Capitán Marvel continuase con vida.
-Mi nombre... es Errante. Y la mujer que está a mi lado es Observadora...
-Bonitos nombres para unos niños – Rick Jones pudo reconocer algo del rostro en las sombras, lo suficiente para descubrir que eran menores que él-, pero la pregunta es ¿Qué hacéis aquí o qué queréis?
-No habrá una épica batalla contra el Devorador, no hoy. Si comprendes su poder sabrás que aun no estás preparado ni cuentas con los medios necesarios. Puede que tu intentes volarle los sesos, puede que el intente succionarte, pero no podrá acabar contigo así ni tu podrás con él.
-¿Nos fiamos de un par de adolescentes desconocidos misteriosos que ocultan sus rostros? – Los ojos de Nova brillaban, llevaban haciéndolo desde que se encontraban a la puerta del templo, preparando energía para emitir un violento pulso gravimétrico-. Me refiero a que si tu Conciencia Cósmica te dice algo.
Genis los miró detenidamente. Había algo en ellos que los hacía agradables. Su voz estaba cansada pero para él sonaban como la mejor de las canciones. La estética de las capas era sin duda de los Eternos de Titán, ¿Los había visto allí alguna vez? No, Mentor los hubiera reconocido enseguida. Sus rostros no quedaban ocultos ante la Conciencia Cósmica, la percepción de Genis era totalmente diferente. Aunque las formas de sus caras le resultaban agradables, conocidas, pero a fin de cuentas le seguían siendo unos totales desconocidos. Sin embargo tuvo una corazonada.
-Podemos fiarnos – afirmó finalmente-. Si decís que no puedo derrotarlo, sabréis como debo hacerlo.
-Tienes Conciencia Cósmica, sabes que no podemos darte todas las claves. No podrás leernos por completo si lo intentas, nos hemos topado antes con otros como tu. En este mismo momento, en este mismo lugar. Sólo podemos decirte que debes apelar a lo único que ese ser conoce. Su forma de ser es vital, aunque nadie haya atendido a ella nunca, nadie ha querido comprender... te repito que no podrás derrotar a la criatura, pero debes detenerla para cuando alguien esté listo.
-Por supuesto, esto es demasiado dramático como para que tenga ayuda ¿verdad?
-Así es. Debes hacerlo solo – la Observadora habló por fin, mostrando una dulce voz a todos los allí presentes-.
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[Inteligencia Suprema]
Las alarmas llevaban sonando durante dos minutos. Los primeros en entrar fueron un grupo de cuatro Acusadores. Todos los Acusadores tenían un aspecto similar al de Ronan, pero él siempre se había diferenciado del resto por su gran tamaño y las ornamentas especiales de su armadura. Incluso de espaldas resultaba imponente. Reconocible. La sangre de Gats bañaban ya los pies de Ronan, pero esto fue tomado en segundo plano por los Acusadores. Ronan a fin de cuentas era una personan no grata dentro del Imperio en esos momentos.
-Ronan, antiguo Acusador Supremo del Imperio Ruul. Detente y suelta tu arma, aléjala de tu cuerpo y túmbate con las manos en la cabeza – dijo el que estaba al mando-.
-No hará falta tal humillación – la cabina de Supremor parpadeó por un segundo y las alarmas cesaron, ya habían entrado veinte hombres en la habitación en esos segundos-. Ruul o Kree, ya da igual, nuestro Imperio está orgulloso de Ronan. Nuestros enemigos, como el ahora inerte Gats, se han burlado durante largo tiempo de nosotros. Hemos olvidado la parte más maravillosa de nuestro gran pasado. Nacimos y nos expandimos siendo Kree y mientras vivamos, a partir de ahora, evolucionados o no, seguiremos siéndolo. Los nombres son solo para los estúpidos. Desde ahora queda abolida la represión llevada a cabo sobre los Kree no evolucionados en Ruul y se solicita a todos que vuelvan a sus antiguos puestos. El Imperio debe renacer, junto con su antiguo esplendor...
-A la orden Supremor.
-...en cuanto a Ronan, deponed vosotros vuestras armas y saludad. Pues en el día de hoy el más grandioso de los guerreros Kree ha vuelto a demostrar su valía. No sólo ha salvado su vida, sino la de todo el Imperio. ¡LARGA VIDA A RONAN, ACUSADOR SUPREMO DEL IMPERIO KREE!
-¡LARGA VIDA A RONAN!
-¡LARGA VIDA A RONAN!
-¡LARGA VIDA A RONAN!
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[Capitán Marvel]
Genis-Vell caminó solo. El pasillo era más largo de lo que hubiese imaginado y, tal como había dicho Mentor hacía pocos minutos, caminar le ayudaba a relajarse. El último de los pasillos era diferente. La iluminación consistía en grandes tubos fosforescentes colocados en ambas paredes y no había ningún tipo de decoración sobre éstas. El suelo estaba adornado con una larga alfombra carmesí que se extendía hasta la siguiente puerta, tras la cual Genis era capaz de percibir al Devorador. Podía oír los gritos de la gente muerta, sentir su sufrimiento. Se detuvo a unos metros de la puerta y recordó las palabras del Errante y la Observadora. Por fin la abrió, finalmente.
-No espero que comprendas la mitad de lo que te digo, pero para bien o para mal todo acabará aquí. Al menos para mí. Tengo entendido que no puedo hacerte nada ahora mismo.
La figura del Devorador descansaba sobre un altar, en el cual la cabeza de una deidad de seis brazos había sido sustituida por un improvisado trono fundido. Tenía el tamaño de un humano corriente, pero vigoroso. Su cuerpo no tenía rastro del más mínimo bello en ningún lugar que pudiera contemplarse a simple vista, aunque su piel tampoco permitía distinguir esto último fácilmente. Era negra por completo, de alguna forma agrietada y brillante, de color rojizo. Parecía un enorme trozo de brasas. Tenía las manos ligeramente más grandes que una persona normal y sus uñas hacían ascender a éstas a la categoría de garras. Su cuerpo no emitía ningún movimiento, no necesitaba siquiera respirar. Lo único que en él parecía moverse eran sus ojos, de un rojo intenso que variaba su brillo, puede que única indicación de algún atisbo de emoción en él. Los andrajos que vestía tenían siglos de antigüedad y posiblemente sólo se sostenían gracias a la voluntad de la criatura.
-Te pido que desistas. Tu heraldo está acabado y tú tienes alimento suficiente para un millón de años. Nunca has utilizado más energía de la necesaria, no eres Galactus.
Los ojos parpadearon y la criatura alzó su mano, una gran ráfaga de pura energía cósmica barrió a Genis-Vell y lo lanzó varios metros hacia atrás, prácticamente hasta el lugar donde estaban las tres puertas donde esperaban sus compañeros. Pensó en no ponerlos en peligro. El Errante y la Observadora habían partido en cuanto dieron su mensaje, se habían desvanecido. Pero los demás seguían detrás de él, expectantes. Detuvo el movimiento del golpe levitando, casi con gracia. Volvió hasta el final del camino y nuevamente estaba ante el Devorador.
-El nombre te resulta familiar, Galactus.
La criatura volvió a repetir su ataque, pero esta vez Genis estaba preparado. Con un simple gesto de su mano manipuló el espacio que tenía delante de él y abrió una brecha hacia enfocada al espacio. La criatura enfurecida incrementó el poder de su ataque y Genis volvió a hacer lo propio, pero esta vez en vez de desviar su poder simplemente lo absorbió.
-Se llama Conciencia Cósmica ¿Sabes? Por mi naturaleza poseo un poder natural para manipular la energía cósmica, pero gracias a esa conciencia puedo ir más allá. La realidad se tuerce a mi alrededor, millones de caminos y opciones, opciones que nunca hubiera podido imaginar. Formas infinitas de utilizar mis poderes me son mostradas con un esquema muy simple. Puedo hacer casi de todo, tengo mis limitaciones claro, pero casi todo ¿Es así como te sientes? Si es así, sabes que este no es el final del camino. Todas esas vidas que has absorbido te han convertido en algo más. Tienes que trascender, dejar ese maldito capullo. Seguro tu que cuerpo no siempre fue así, está comenzando a resquebrajarse. Puede que con el tiempo lo hagas por ti mismo, pero en ese tiempo seguirá muriendo mucha gente ¿Verdad? No puedo dejar que eso suceda, ¿Sabes? Se supone que soy un héroe. Galactus -el ataque y la defensa se volvió a repetir, siempre con el mismo resultado- también tuvo que estar fuera de juego un tiempo, mucho antes de que pudieras verlo tuvo que renacer desde un mundo muerto anterior a este, luego murió y aun así, regresó. Las vidas tiene sus fases. Puede que ni me entiendas, que sólo sepas las palabras que empieza por G. Sólo déjame mostrarte... por favor.
Genis cerró sus ojos y de repente el aire cambió. La habitación temblaba, oscilaba ente épocas y realidades, siempre cambiantes y diferentes. La decoración del lugar no terminaba de sucederse y, en medio de todo aquello, la figura de Galactus y el Devorador. Genis y la criatura contemplaron el día que aquella conciencia tomó la idea de cómo alimentarse, cuando comenzó a tomar una verdadera forma corpórea. La imagen cambió y vio el nacimiento del Devorador de Mundos, la increíble odisea que llevó a Galan a convertirse en el último y primer habitante del Universo. Lo vio incubar, incontables eras Galactus había incubado hasta llegar a su forma definitiva.
-¿Lo entiendes por fin? – gritó Genis en el alborto espacio temporal que había creado- Puedes verlo verdad? No es tu momento, ni siquiera tienes un nombre, pero ya sabes cual es – una nueva imagen ocupó la habitación, una imagen del futuro distante o, al menos, un posible futuro-. Karanada [21] , así te llamas, o al menos te llamarás. Te ruego por favor que comprendas tu destino, es el momento de descansar.
La forma de Karanada brilló, una luz roja inundó toda la habitación y el techo comenzó a desplomarse. Las vibraciones que emitían el cuerpo de la criatura se extendían por todo el templo, hasta los compañeros de Genis que no tardaron en salir de aquel lugar volando a toda prisa.
-No podemos dejarle ahí dentro – dijo Rick Jones, que se movía involuntariamente gracias a la voluntad de Mentor-.
-Él sabe lo que tiene que hacer Jones. Lo sabe perfectamente.
El templo se derrumbó por fin a sus espaldas al poco de estar fuera, precedido dicho derrumbamiento por una explosión de energía cósmica procedente del lugar donde solo podían estar Genis y el Devorador. Cuando habían transcurrido dos minutos de absoluto silencio y total inmovilidad dentro de las ruinas decidieron volver nuevamente. Nova iba por delante a gran velocidad, el cohete humano hacía honor a su nombre. Mentor seguía sus pasos, moviendo con él a Matemaníaco y a Jones. Por fin llegaron al lugar que había sido epicentro de la explosión y Nova se lanzó rápidamente a levantar escombros. Toneladas de piedra retiradas en apenas un minuto y para mayor confusión, nada. Ni un cadáver, ni un humeante cráter. Una roca humeante permanecía aun tirada, ninguno de los allí presentes salvo el Eterno podía percibirla como lo que realmente era, un capullo de incubación para Karanada. Sabiendo que ni aun así podrían hacer nada, guardó sus pensamientos.
-No lo detecto en ningún sitio – dijo Mentor tras rastrear la galaxia con sus poderes-. Genis-Vell no está aquí.
FIN
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Por fin ha terminado todo, o casi. Después de muchísimos años he terminado uno de los arcos que comencé allá por el número #4 de la serie y aun me han quedado cabos sueltos (lo siento, me he dado cuenta releyéndome a mi mismo, pero lo solucionaré de alguna forma). Con el siguiente número empieza mi última etapa en esta serie, mi primera serie en AT y supondrá la despedida y cierre por mi parte de la colección. Darle las gracias por cierto a Jerónimo, al que espero que le guste el número, que está escrito justamente a los pocos días de reseñarme en el Libro de Visitas, lo cual me ha inspirado bastante para intentar escribir lo mejor posible un final para todo este embrollo que llevaba a hombros tanto tiempo. Con esto me despido de momento. Nos vemos en el siguiente número.
Saludos.
[1] Visto por primera vez en esta misma colección, Capitán Marvel #4
[2] Entre ellos, Los Vengadores, grupo del que Eros formó parte.
[3] Capitán Marvel #7 (AT)
[4] Al comienzo de New Warriors Vol.1, fue llamado así para no confundirlo con la segunda persona que llevó el nombre de Nova, un heraldo de Galactus.
[5] Antiguo miembro de Psionex, enemigos durante un tiempo de los New Warriors originales.
[6] Ciudad donde Genis-Vell empezó una nueva vida cuando se vio unido a Rick Jones.
[7] En el número anterior.
[8] Capitán Marvel #7 otra vez.
[9] Apareció por primera vez también en Capitán Marvel #4, junto con sus chicos.
[10] Pyreus Kril, verdadero nombre del Señor del Fuego.
[11] Se refiere obviamente a la Muerte, MUERTE.
[12] Han ido apareciendo en la colección desde el Capitán Marvel #6.
[13] Otra vez, Capitán Marvel #4.
[14] Avengers Forover.
[15] En los primeros números de la serie de Peter David.
[16] También en los primero números de la serie de Peter David.
[17] En el número anterior.
[18] Versión alternativa malvada del Capitán Marvel de otro Universo.
[19] Capitán Marvel #16 (Forum).
[20] Gracias a la tecnología de la nave de Psico-Man, donde Genis estaba retenido. También en el número #16.
[21] Ver Clásicos Marvel: Guardianes de la Galaxia para saber de quién podemos estar hablando.