"Ella fue educada para ser una asesina. Él para ser un héroe. Ahora luchan por lo mismo en la ciudad de Blüdhaven: justicia".
Action Tales y DC Comics presentan: BATGIRL Y ROBIN
Escrito por Raúl Peribáñez
Portada: Edgar Rocha
Agradecimiento especial a Gabriel
Romero por su colaboración
Fecha de publicación: Abril de 2008
“Hace unas cuantas
semanas un tipo llamado Silencio estuvo detrás de Batman. Le metió en una
complicada trama de acontecimientos. Le manipuló como también a todos los
tarados del asilo Arkham. Jugó con sus sentimientos hasta el punto de que
reveló su identidad… haciéndonos creer que era Jason Todd”.
“Jason fue el segundo
Robin. Mi predecesor. Un chico de la calle con demasiada rabia en su interior.
Era impulsivo y agresivo, retando siempre las decisiones de Batman. Seguro que
muchas veces tenía razón; tratar con Bruce nunca es fácil. Pero eso le llevó a
la muerte. Cuando ocupé su puesto me prometí que jamás sería como él.”
“Ese tipo, ‘Jason’, era
en realidad Cara de Barro imitando los movimientos de Nightwing, el primer
Robin. No era más que un peón. No sabía ni quién demonios era Jason. Sólo
cumplía un papel como buen actor que fue en otra vida. Sin embargo, aunque los
buenos vencimos, había aún algo por responder: ¿por qué la tumba de Jason Todd
estaba vacía?” (1)
“Batman me dijo ‘no te preocupes,
Tim, sólo querían darle veracidad a toda esta farsa. Encontraré el cuerpo de
Jason. Le daré el descanso que se merece’. Pero no lo hizo. Y creo que en su
interior temía que parte de todo ese juego hubiese sido real. Que Jason estuvo
allí y en algún momento dio el cambiazo por Cara de Barro. Que podía estar
vivo.”
Cementerio de Gotham
City.
-
Sé
lo que estás pensando, chico. Piensas que estoy muerto. Que soy un fantasma o
una pesadilla de la que vas a despertar en algún momento. Pero la cruda
realidad es que he vuelto. Y no me gusta lo que veo.
-
Estas
muerto… El Joker te mató…
-
¿Sí,
verdad? Pero en este mundo nada es eterno, ni siquiera la muerte. Sacaron mi
cuerpo del ataúd y lo llevaron hasta un punto en el que se recogían un Pozo de
Lázaro. Resucité. Yo era parte de los planes de venganza de Silencio.
-
¿Por
qué ir contra nosotros? Batman era tu amigo, tu mentor… tu padre.
-
He
pasado mucho tiempo allí abajo, Tim. Estaba muerto, claro, pero ahora siento la
soledad de haber pasado todos estos años bajo tierra. La soledad, el frío de la
oscuridad… Y eso me cabrea, porque Batman tendría que haberlo evitado.
-
Te
marchaste por tu cuenta a buscar a tu madre. Él no pudo hacer nada.
-
¡Tú
que sabrás! –Jason abofeteó al héroe- No estabas allí. Sólo me conoces por lo
que te han contado. Mientras tú vivías con tus papaítos en tu mansión yo lo hacía
en las calles. Tenía que robar para sobrevivir. Seguro que te han hablado mal
de mí. ¿Qué soy, tu hombre del saco particular?
-
No
te tengo miedo.
-
¿Seguro?
Te diré otra cosa que me cabrea, muchacho. Me jode ver que un niñato como tú me
ha sustituido. Ya que te gusta tanto reemplazarme, hazlo también en esto.
Jason empujó entonces a
Robin a una profunda fosa.
-
Pero
qué puedo decir, a Batman no le gustaba eso de que su escudero le respondiera.
Supongo que tú, en cambio, eres su perfecto perrito faldero. Me dejó morir, y
le castigaré a través de ti.
El villano cogió una pala
y comenzó a echar tierra en la fosa. Desesperado, Robin intentaba escapar, pero
estaba a demasiados metros bajo tierra. Parecía condenado.
-
¡Detente!

Batgirl estaba en el hospital
central en Blüdhaven. Entró en la habitación en la que se encontraba Garfield
Lynss, dormido en una cama. A su lado estaba Blockbuster, con el brazo en alto,
dispuesto a acabar con su vida.
-
Tú…
La amiga de Robin… Márchate de aquí.
-
No
sé por qué quieres matarlo, pero no voy a permitírtelo –lanzó un batarang que
se clavó en su hombro.
-
¡Estúpida!
–Blockbuster se dirigió entonces hacia ella, intentando golpearle-. ¡Debo
matarlo!
Cassandra recordó todo lo
que le explicó Robin:
“Spoiler y
yo estábamos en la biblioteca de Gotham cuando apareció el pirómano Firefly.
Destruyó la biblioteca en una gran explosión en la que murió Spoiler. Poco
después descubrí que Firefly fue enviado por el mafioso Blockbuster. Éste
quería asesinar al responsable de la muerte de su madre tiempo atrás.”
“Blockbuster
mandó también a los pistoleros Gunhawk y Gun Bunny para rematar a Firefly en el
hospital en el que se encontraba. Tal vez quería evitar que se supiera que él
estaba detrás de todo esto.” (2)
-
¿Es eso, verdad? Contrataste a Lynns para vengar a tu
madre… Y ahora quieres acabar con él para encubrirte. Pero… ése hombre NO es el que buscas.
-
¿Qué
dices, estúpida?
-
Míralo.
Su nombre coincide, pero no es Firefly. Es un jugador de hockey sobre hielo que
fue hospitalizado tras el último partido. De camino aquí…
-
No…
-
…viste
un periódico en el que hablaban del estado de Garfield Lynns. Pero no es
Firefly.
-
Mientes…
-
El
Lynns que tú buscas sigue en el hospital de Gotham.
Blockbuster
echó de reojo una mirada al hombre al que estaba a punto de asesinar. Le miró,
y aunque notaba que había algo extraño en él, seguía viendo el rostro del
hombre al que buscaba. Como si le hubiese entrado un ataque de locura se
abalanzó sobre Batgirl agarrándola por el cuello.
-
¡Os mataré! Tu amigo me hizo daño. Me vengaré
arrancándote la cabeza. Y seguiré controlando a mi antojo esta maldita ciudad.
Desde
el fondo de la fosa Robin veía a Jason tirando tierra con una pala. Tenía que
actuar (y rápido) si quería salir vivo de aquella situación. Echó mano de su
cinturón de utilidades, pero como contra el Joker (o al menos aquella creación
de su mente) éste no estaba. En cambio, en un pequeño bolsillo de la parte
interior de su capa había un explosivo de baja descarga. Lo lanzó explotando
sobre la figura angelical que adornaba la lápida. Cayó entonces sobre un
sorprendido Jason, que se veía aplastado por aquella pesada estatua de piedra
maciza. Robin aprovechó ese tiempo para salir de la fosa.
“¿Dónde
está?” pensó al ver que Jason ya había conseguido quitarse de encima la figura.
De repente recibió una patada por su espalda. Eso sí, a su segundo golpe Robin
reaccionó. Comenzó así una sucesión de puñetazos y patadas acompañadas de
espectaculares acrobacias.
Finalmente
Jason consiguió tumbarlo golpeándole con la pala.
-
Eres bueno, chico, lo reconozco. El murciélago te
enseñó bien.
-
¡Suéltame!
Batgirl
cogió dos de sus batarangs y los clavó en las orejas de Blockbuster. Sólo así
consiguió que aquel monstruo le soltara del cuello. Eso no evitó que volviera a
por ella, esta vez propinándole un golpe que la hizo atravesar la ventana de la
habitación.
-
Y ahora tú, Lynss.
Pero
antes de que Blockbuster pudiese matar a aquel hombre inconsciente Batgirl
volvió por donde salió, agarrada a la batcuerda con la que había salvado la
vida.
El gigantón la empujó con un simple
manotazo, lanzándola al pasillo. También él salió atravesando una pared como
quien rompe un trozo de papel. Batgirl cogió el extintor que tenía a mano y lo empleó para golpearle. Lo
disparó en pleno a la cara de Blockbuster, que lanzó un grito de dolor.
La
chica se levantó de tierra tan rápido como pudo y recorrió por el pasillo hasta
entrar en una sala de operaciones. Se escondió en un recoveco de la habitación,
camuflándose entre la oscuridad. Esperaba que Blockbuster no le hubiese visto,
que no supiese dónde estaba. Pero aún con la visión emborronada el villano
siguió el rastro de sangre de Batgirl hasta aquella sala.
-
¡Sal de donde estés o le partiré el cuello a todos los
pacientes de este hospital!
Batgirl
ya no tenía más batarangs, así que tuvo que echar mano de los bisturís. Cogió
varios y los lanzó con fuerza y precisión contra su enemigo.
-
¡No harás daño a nadie! –gritó ella ahora.
La
chica saltó sobre Blockbuster colocando el desfibrilador en su pecho. Una
poderosa descarga eléctrica saltó sobre él. Pero ni aún con esas el villano se
detuvo: enfurecido como estaba agarró de nuevo a Batgirl aplastándola con sus
dos portentosos brazos. Esta vez no tenía forma con la que escapar. Pero de repente,
Blockbuster comenzó a aflojar su presión. Empezó a duda, a sentir un terrible
mareo, a fallarle las piernas…
¿Quieres saber cómo? Se llama anestesia, idiota. Gases invisibles que usan para dormir a la gente. Abrí la espita un segundo antes de que entraras. Y resulta que yo soy la única de los dos que lleva una máscara que le cubre la cara. Así que puedo permitirme el lujo de usar filtros para el aire que inhalo. ¿Tú también?
-
Maldita…
-
En realidad ha sido muy fácil... Esperar el tiempo necesario para
que caigas... Di adiós, bruto. Cuando despiertes, estarás en prisión...
Inmediatamente después Blockbuster cayó inconsciente.
-
¿Está… muerto? –preguntó una enferma.
-
No, pero yo –perdió momentáneamente el equilibrio-…
-
Espera, no te muevas. Tienes que reposar.
-
Gracias por el consejo; lo recordaré mañana. Necesito
que me haga una analítica de sangre. Y también a Blockbuster. Creo que hay algo
extraño en nosotros que nos ha nublado la mente.
-
¿Cómo lo sabes?
-
Conozco mi cuerpo. Simplemente lo sé. Hágala, por
favor.
-
Y ahora, Tim, adiós…
Jason
comenzó a golpear al héroe con su pala. Una y otra vez.
-
No estás a mi nivel. Nunca lo has estado. Mientras tú
jugabas a tu video consola yo luchaba por sobrevivir. Me avergüenza que alguien
como tú me haya sucedido.
A
pesar del dolor al que le estaban infligiendo Robin evitaba mostrar signos de
lamento. No quería darle esa satisfacción. Sólo en una ocasión farfulló los
nombres de varios de sus seres queridos.
-
Papá… Steph… Bruce
-
¿Bruce?
Jason
pareció detenerse, mostrando una expresión en su rostro de sorpresa al escuchar
ese nombre
-
Tú… ¿Cómo he podido caer? –dijo Robin mientras se
levantaba viendo que, en realidad, frente a él no estaba Jason Todd-. Es otro
engaño.
En
ese momento entró en escena Batgirl escondida entre las sombras.

-
Este tipo no es Jason Todd –aclaró acercándose al
villano-. Míralo bien, Robin, es…
-
¡El Espantapájaros!
-
Sé que es difícil distinguir la realidad de todas las
mentiras que está creando tu mente, pero… Fíjate bien.
Robin
echó un vistazo a su alrededor. El cementerio no era más que un pequeño
escenario con tierra y barro ensuciando el suelo, adornado con simples lápidas
de cartón… Al fondo podía ver un traje de arlequín, el mismo que vestía aquel
Joker, como también el paraguas armado que había empleado.
-
Era todo mentira. Una invención de tu cerebro
impulsada por todos estos decorados. Pero para nublar tu mente hacía falta
algo…
-
El gas del miedo –dijo Robin-. El gas que emplea el
Espantapájaros… también conocido como Jonathan Crane. O “Señor J.”, ¿verdad?
El
villano empezó a reír con fuertes carcajadas.
-
Muy bien, Tim Drake, me has pillado. ¡Yo estaba detrás
de todo!
-
¿Pero por qué?
-
¿Sabes cuál es el miedo de cualquier supervillano?
¡Quedar en el olvido! Llevaba mucho tiempo en el asilo Arkham relegado a
segundón. Ya nadie recordaba mis fechorías. No tenía el respeto que me merecía.
Peor
aún: en estos últimos años ese lunático del Joker no hacía más que presumir de
haber matado a Robin. Al principio ninguno le creímos, pero después de varias
semanas sin saber de ese crío tuvimos que aceptar que era verdad. Después
apareció ese tipo, Bane, un desconocido que llegó y rompió a Batman. ¿Quién
recordaría al Espantapájaros después de esos dos? Respuesta: Nadie.
Hace
unas semanas un tal Silencio se hizo con mis servicios. Diseñé los perfiles de
los diferentes personajes que iban a entrar en sus planes de acción… No olvides
que soy un eminente doctor en sicología.
-
Cómo olvidarlo.
-
Luché con Batman, aunque tu jefe estaba tan ocupado
con enfrentarse al resto de villanos que escapé sin problemas. No me involucré
más que en eso, pero recibí una cuantiosa cantidad de dinero por mi
colaboración. Me di cuenta entonces que incluso ese imbécil de Silencio me
estaba robando el protagonismo. ¡Tenía que hacer algo! Ideé un plan ingenioso
para segmentar la sociedad de Gotham hasta encontrar todos los jóvenes
ciudadanos que, potencialmente, pudiesen ser Robin.
-
Entonces fui cosa tuya…
-
¡Pues claro que fue cosa mía! ¿Creías que ese imbécil
de Blockbuster pensaría en algo así? Él tenía los medios y yo el dinero. Le
pagué para iniciase tu búsqueda. Le pedí que te localizara y te trajera a mí.
La
explicación fue interrumpida por Jeremiah Norris, que dijo: - Aunque… euh… yo
transmití mal la orden a Blockbuster… Por eso al principio creía que te debían
matar…
-
Sí… mi ayudante, tan fiel como inepto en ocasiones.
-
Supongo que tenías que matarme tú mismo para quedarte
con todo el mérito, ¿eh?
-
Claro. ¿De qué servía entonces que te matara ese
gigantón? Tenía que ser yo. Pero antes de hacerlo quería explorar tu mente,
porque a partir de ti podría llegar hasta Batman. El gas del miedo despertó
todos tus miedos, pero aunque muchos pudiste ignorarlos otros te superaron. Tu
miedo por el Joker o por ese hombre, Jason Todd. Gritabas y te movías como si
te enfrentaras a ellos. Yo simplemente me limitaba a escucharte, guiándote
hacia donde quería. A veces farfullabas cosas sin sentido, casi inteligibles,
pero poco a poco podía relacionarlo todo dándole sentido.
-
El paraguas…
-
No sabía cuáles eran tus miedos; traje cualquier cosa
que pudiese impulsar tu mente como dice tu compañera. Paraguas, gatos, signos
de interrogación…
Robin
estaba claramente molesto por todo aquello. No sólo era que su vida estaba en
peligro, también el secreto de Batman.
-
Sabes mi auténtico nombre.
-
Así es.
-
Sabes cuántos Robin ha habido.
-
Como mínimo dos, sí –sonrió bajo la máscara-. Lo tengo
todo anotado en mi…
El
Espantapájaros giró la vista para buscar su libreta de anotaciones. Pero la
tenía Batgirl, quien con un mechero le había prendido fuego.
-
¡No! ¿Pero qué haces? –exclamó el villano- ¡Es todo mi
trabajo!
-
No vas a jugar más a médicos, Crane. Se acabó la
sesión.
-
Drake, tonto, sé quién eres. Puedes llevarme de vuelta
a Arkham, pero tarde o temprano escaparé y volveré a por ti. Te investigaré.
Sabré más de ti.
Robin
le golpeó entonces, dejándole totalmente k.o. –Respecto a ti, Norris…
-
Yo, euh, soy un buen hombre, de verdad… no estoy loco…
No me envíe a ese lugar, por favor –dijo antes de recibir un golpe-…
-
Eso mejor que lo decidan los médicos.
Batgirl
y Robin estaban en la azotea de un edificio, contemplando el amanecer de un
nuevo día.
-
Ha sido una noche muy larga.
-
Mucho –sonrió ella-. ¿Estás seguro de que Crane no
hablará de tu identidad?
-
Está loco, pero no es tonto. Sabe que si lo hace otros
irán a por mí. Y él quiere llevarse el premio gordo. Y ahora dime tú una cosa:
¿cómo supiste que estaba en ese almacén? De no ser por ti…
-
Acabé en el río igual que Blockbuster. Leyó una
noticia en un periódico que hablaba de un tal Garfield Lynns, hospitalizado en
Blüdhaven, y fue directo allí.
-
¿No era Firefly?
-
No. Había algo en el río que nos afectó a los dos. Por
eso la confusión. Lo descubrí al analizar mi sangre y la de Blockbuster.
-
Pensaba que no sabías ni qué era una probeta –rió
Robin.
-
Muy gracioso, Chico Maravilla, pero los médicos del
hospital sí. Detectaron un “psicoactivador químico”. Hablé con Oráculo y
llegamos a la conclusión de que debía ser el producto que emplea el
Espantapájaros.
-
¿Y entonces…?
-
Me llevaron en una ambulancia a la mansión de
Blockbuster. Quería interrogar a sus hombres. Pero en el camino me detuve en el
río al ver una montaña de garrafas… Me llamó la atención. Supongo que Crane o
Norris vertieron ese producto en el río. “Deben ser sustancias residuales que
se querían quitar de encima” me dijo Oráculo. Pero cometieron un error: en las
garrafas venía inscrito el nombre de una empresa y su domicilio. Era un almacén
en la zona marítima. Nada raro teniendo en cuenta que Blüdhaven es una ciudad
dedicada al mar.
-
Muy bien, muy bien. Con ayuda, pero llevas camino de
ser otra detective.
Robin
la abrazó tapándola con su capa mientras los primeros rayos de luz comenzaban a
brillar con fuerza.
-
Estoy seguro de que Steph y mi padre estarían
contentos de todo lo que hemos hecho.
-
Yo también.
-
Por cierto, el gas del miedo me mostró mi temor por el
Joker… y también de no estar a la altura de mi predecesor. ¿Pero a ti qué te
hizo ver?
-
El producto estaba diluido… no me afectó tanto
–Batgirl intentó esquivar la pregunta-…Vi… Me vi a mí misma vestida con el
traje de Batgirl. Tenía miedo de morir. De caer como lo hizo ella. No la conocía
en esa época, pero quiero estar a la altura de Barbara.
-
Entonces los dos nos parecemos más de lo que
pensábamos. Con miedo a fallarle a la leyenda, ¿eh?
-
Vámonos a casa, Tim. Tú lo has dicho: ha sido una
noche muy larga.
-
Sí. Quedan muchas noches de venganza. Ya no por Steph
o mi padre, sino por todos los inocentes de esta ciudad. Volverá a anochecer y
ahí estaremos de nuevo.
FIN
Nota del autor: Con este episodio termina
la serie limitada Batgirl & Robin: Noches de venganza. He intentado que
esta historia pueda ser leída sin necesidad de la anterior, la de Iván Landa,
aunque es evidente que es complicado por ser una secuela de aquella. Al fin del
relato de Iván quedaban varias cosas en el aire que había que rematar para no
dejar cabos sueltos. Eso sí, la insinuación de que Blockbuster era el malo en
las sombras no me gustaba, de ahí que lo haya convertido en un intermediario.
El malo maloso resulta ser el Espantapájaros, personaje que hasta ahora no
había hecho acto de presencia en Action Tales. Además, gracias a su gas del
miedo se puede justificar el colar al Joker e incluso Jason Todd (¿alguien
creyó realmente que iba a volver a la vida?)… A modo de curiosidad decir que el
que Batgirl se vea a sí misma con el traje de Barbara Gordon no estaba en mis planes;
el dibujante de la portada del segundo número metió ese traje por error, así
que tuve que echarle imaginación para salvar la situación. En cierto modo esto
influyó en el desarrollo de la segunda y tercera parte, de ahí el retraso en su
publicación. En fin, a todo esto añadir simplemente que espero que en el futuro
volvamos con una nueva aventura de Batgirl y Robin, ya sea conmigo como
escritor u otro.
Raúl G.
Peribáñez
Abril de
2008