TIENE PODERES QUE NINGÚN MORTAL POSEE…

PODRÍA HACER LO QUE QUISIERA, SER LO QUE QUISIERA…

Y HA ELEGIDO LUCHAR POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA.

AQUÍ COMIENZA SU LEYENDA.[i]

Sólo había oscuridad y silencio. De repente, una voz grave y poderosa pronunció dos palabras:

Hijo mío.

Cuando escuches estas palabras yo estaré muerto hace muchas décadas. Mi  nombre es Jor-El. Yo soy la causa de tu soledad y de tu poder. Podrás echarme la culpa si eres perseguido. Podrás agradecerme si eres alabado. Yo te envié a esta nueva vida, muy diferente a la que hubieras tenido en Krypton.

No sé si lo que voy a relatar tendrá sentido para ti. Sé que tus patrones éticos y morales, tu forma de pensar, tus sentimientos, tus experiencias..., todo ello estará condicionado por el planeta que te ha visto crecer. No te pido que reniegues de nada de lo que has vivido. La información que voy a darte es sólo para que conozcas de donde vienes. Jamás para que te indique a donde debes ir.

Tampoco, para que obligues al resto a seguirte. No pretendas dirigir el futuro de los seres humanos y mucho menos cambiar su historia. Otorga sólo libertad nunca pidas obediencia. No me gustaría que este legado se convirtiese en una losa para ti, sólo quiero que sea conocimiento. Utilízalo para ser más sabio. Ahora comencemos.

Naciste en el planeta Krypton. Un mundo donde el arte y la ciencia formaban un todo perfecto.[ii] Orbitaba alrededor de la estrella roja Rao. Poseía cuatro lunas: Mithes, Xenon, Koron y Wegthorn. En los otros cristales tienes información exhaustiva de la historia de sus siete eras, sus descubrimientos, su geografía, su ciencia, su fauna y flora. En este, hablaré de las causas que provocaron su final.

DC Comics y Action Tales se complacen en presentar el relato del Último Hijo de Krypton:  La Leyenda de Superman.


La Leyenda de Superman # 1

Krypton. Parte 1.

Escrito por José Luis Miranda

Portada: José Manuel López (www.laminasdigitales.com)

Superman creado por Jerry Siegel y Joe Shuster

Fecha de publicación: Julio de 2006

1º Parte.

- ¡Pueblo de Krypton! ¡No hay vuelta atrás!

Quien así hablaba era Van L. Se dirigía a los miles de kryptonianos que se agolpaban frente a él. Unas gigantescas pantallas de plasma, elevadas por mini-reactores, permitían a la muchedumbre seguir el discurso. Además, lo transmitían a todos los rincones del planeta.

- Una nueva era debe comenzar. La guerra ha finalizado. Es hora de sentar las bases para el futuro de nuestro pueblo. Todos habéis… hemos sufrido. Muchos de vuestros familiares han luchado en un lado o en otro del conflicto. Las Guerras por los Derechos de los Clones han llegado a su fin. Atrás deben quedar los días en que los kryptonianos nos enfrentábamos los unos contra los otros. Debemos retornar a los tiempos gloriosos de nuestro mundo. A partir de hoy, sólo existirá una patria: Krypton. Quedan abolidas todas las fronteras.

La muchedumbre gritaba enfebrecida. Muchos le apoyaban con sinceridad, habían peleado a su lado. Van L se convirtió en el general en jefe del bando triunfador y todo el mundo sabía que se también sería la principal figura política tras la contienda. Otros muchos, los derrotados, callaban. No querían que nadie supiese que habían peleado en el bando perdedor. Algunos se escondían en sus casas y seguían el discurso por las pantallas de comunicación. 

Horas después del baño de multitudes, Van L se reunía con representantes de todas las ciudades de Krypton: Kandor, Argo City, Kryptonópolis, Antartic City, Regium, Atomic City… La sala era inmensa. Sillones voladores recogían a los políticos a la entrada de la sala y los transportaban a la amplia mesa de reuniones. Allí, cinco criados iban sirviéndoles vasos de sira.[iii] El anciano que representaba a Kandor habló el primero:

- Kandor es la ciudad que más ha sufrido en este conflicto. La antaño gloriosa capital de Krypton es una montaña de ruinas. La nueva era que prometes, Van L, debe comenzar con su reconstrucción.

Van L, apuró el licor de sira y se puso en pie.

- Respetados señores. Kandor volverá a la vida, será reconstruida. Pero, por favor, ahora no es momento de hablar de particularismos. Debemos restaurar el orden y el control en el planeta. Las guerras nos han dañado profundamente.

- Estoy de acuerdo, dijo el representante de Argo City, pero, para edificar el futuro debemos consolidar el presente. ¿Cuáles son tus propuestas?

Van L, ordenó a los criados que rellenasen los vasos de cada uno de los presentes y que, luego, abandonaran la sala. Cuando las puertas se cerraron, pulsó un botón en un panel de control que insonorizó la estancia.

- Todo lo que se diga aquí será secreto, nadie puede divulgar lo que hablemos. Mis palabras pueden interpretarse como una vuelta los tiempos más oscuros de Krypton, en donde las decisiones las tomaban dictadores. No es así, creo que los habitantes de un lugar deben decidir su destino. Pero, cuando en ocasiones, estos habitantes se equivocan y sus decisiones llevan a la guerra, hay que redirigirlos, guiarlos hasta situarlos en la senda adecuada. Entonces, podrán volver a andar por ellos mismos.

- ¿Qué estás proponiendo…?

- Recrear el Alto Consejo Senatorial con nosotros como senadores. Un senador por ciudad. Tomaremos todas las decisiones. Nuestro cargo será vitalicio.

- ¿Y el pueblo de Krypton?

- Cuando seamos ancianos habremos conseguido crear una sociedad perfecta, sin guerra, sin diferencias de clase, sin enfrentamientos…

- Sin libertad…

Van L miró con odio a Zed El, representante de Regium, que le había interrumpido. Y se dirigió a él con enfado:

- ¿Qué libertad quieres, ésta que nos ha envuelto en una guerra fratricida durante décadas? Cuando hayamos conseguido esa sociedad perfecta que propongo,  nosotros o nuestros sucesores, devolveremos el poder al pueblo de Krypton.

El representante de Regium se levantó y tomó la palabra:

- He creído toda mi vida en la libertad. Creo que nada tiene sentido sin ella. Es cierto, que la guerra ha corrompido este mundo hasta sus más hondas entrañas, pero no es menos cierto que la solución debe hallarse y ser compartida por todos y cada uno de los habitantes de Krypton. Propongo elecciones para que cada kryptoniano elija a los representantes que desee. Cada ciudad establecerá su forma de gobierno y reunidos en el Consejo colaboraremos haciendo públicas nuestras decisiones. Cada cuatro ciclos realizaremos nuevas elecciones. Como sabéis, acabo de ser padre, no quiero que mi hijo crezca en una sociedad sin libertad. ¿Vosotros si lo queréis para vuestros hijos?

Van L volvió a tomar la palabra con crudeza y cansancio a partes iguales:

- Todo ello ralentizará las reformas que quiero poner en marcha. ¿No lo entiendes? Nosotros somos los legítimos representantes de Krypton, nosotros formaremos el Alto Consejo que se pondrá trabajar desde este mismo instante. Cuando nuestra labor termine retornarán las elecciones.

- ¿Cuándo acabará esa labor? ¿Dentro de veinte, treinta, cuarenta  años? ¿No te das cuenta que la siguiente generación puede opinar que aún no se ha logrado esa sociedad perfecta? ¿No te das cuenta de que es la excusa perfecta para…?

- ¿Para qué, Zed El, para qué?, gritó con rabia Van L.

- Para crear una dictadura.

Un tenso silencio se adueñó de la sala. Van L se sentó. Se llevó las manos al rostro y apuró de un trago el vaso de sira.

- De acuerdo. Pensé que iba a ser más sencillo. ¡Votemos entre los que estamos aquí! La posición de Zed El, representante de Regium es clara: convocar elecciones y compartir la soberanía con el pueblo. En mi opinión, ese ha sido el camino antiguo y nos llevó a la guerra. Mi postura: nosotros formaremos el Alto Consejo y tomaremos decisiones beneficiosas para el planeta. Cuando en nuestro mundo hayan desaparecido las diferencias sociales y los problemas, devolveremos la soberanía a los kryptonianos.

Cada miembro del consejo pulsó en el tablero su decisión. Votos verdes para Zed El, votos azules para Van L. La mitad más uno cayó del lado de Van L.

- No puedo aceptarlo- dijo Zed El. No tenéis legitimidad. Debemos preguntar al pueblo de Krypton. Abandono este Consejo y anuncio que predicaré con todas mis fuerzas entre el pueblo la convocatoria de elecciones libres.

- Pero, estimado Zed El, ¿no eras tú el demócrata? ¿No debes aceptar la decisión de la mayoría?- dijo Van L.

- De la mayoría del pueblo, no de ambiciosos políticos a los que nadie ha elegido.

Zed miró a Jaxx Url, representante de Atomic City. Ambos habían sido amigos toda la vida. Zed se sorprendió que Url votara a favor de las propuestas de Van L. Jaxx bajó la mirada. Entonces, Zed, se levantó y abandonó el Consejo. Van L le seguía con rabia en los ojos. Algunos de los senadores se levantaron también y siguieron a Zed. Van L perdió la calma.

- ¡Maldición. Traeréis las desgracias y la desunión al planeta!

Respiró profundamente y miró al resto del Consejo.

- Señores. Esto no ha sido más que un pequeño tropiezo. Mi decisión es firme. Debemos salvar Krypton.

Jaxx Url tomó la palabra:

- Estoy de acuerdo contigo Van L. Por eso he votado a tu favor y por eso he permanecido aquí sentado. Pero Zed, ha sido mi amigo durante décadas. Es un hombre de honor que ha dedicado su vida a trabajar por la sociedad. Debemos llegar a un consenso con él. No comparto la situación que se ha creado.

Van L entendió que era cierto. No podía tener en su contra a un político tan importante y sensato como Zed.

- Intentaré hablar mañana con él. Lo prometo. Pero dejadme primero que os  presente la tanda de medidas a tomar. El Consejo será el único órgano rector del planeta. Toda otra institución política quedará abolida. Por supuesto, en cada una de las ciudades de Krypton estableceremos un órgano que represente al Consejo, que informe a cada ciudad de las decisiones tomadas. Sin embargo, dichos órganos estarán totalmente subordinados a la voluntad del Consejo.

- ¿Esto lo sabrá el pueblo?, preguntó uno de los presentes.

- No. Todos los candidatos estarán elegidos por nosotros. Elijan a quién elijan será una persona validada por el Consejo. En segundo lugar, nosotros elegiremos a nuestros sucesores. Deben ser personas que compartan totalmente nuestra visión de las cosas. Jóvenes que aleccionaremos, vuestros hijos, nietos, no sé… gente de absoluta confianza. Así, mantendremos el control del Consejo por dos generaciones. 

- ¿Hasta cuando durará esta situación?

- Hasta que la sociedad sea como debe de ser. Es decir, cuando no haya enfrentamientos ni división entre kryptonianos por ningún motivo. Cuando no haya hambre, guerra, rivalidad… Entonces, se convocarán nuevas elecciones.

- ¿Todas las ciudades aceptarán a este Consejo?

- Tengo suficiente prestigio en estos momentos como para imponer mis decisiones. Luego, impondremos una legislación que impedirá cuestionar las decisiones que tomemos. Cada uno de vosotros vivirá en su ciudad. Intentará mostrarse cercano y preocupado por los asuntos de la misma. Recogeréis sus quejas, sus peticiones y las traeréis al Consejo cuando nos reunamos. Cumpliremos cada una de ellas y la población estará contenta.

- ¿Sólo un representante por ciudad? La menor de nuestras ciudades tiene más de siete millones de habitantes. ¿Un representante podrá atender todos los asuntos que requiere una ciudad?

- Ya he dicho que cada uno nombrará un gobierno regional que le informará de las necesidades reales. Las cubriremos por completo.

- ¿Y si lo que piden son elecciones libres?

- No lo harán. Confía en mí. Estarán contentos. Les daremos elecciones cuando estén preparados..

- ¿Dónde se situará la sede del Consejo? El órgano de gobierno principal siempre estuvo en la capital, Kandor, y ahora está destruida.

- La capital cambiará. Por supuesto, Kandor será realzada. La nombraremos sede del ejército. Pero la nueva capital será Krytonópolis. Es la ciudad menos dañada por la guerra.

El representante de Kryptonópolis se sorprendió.

- ¿Más cambios?

- Sólo existirá la nacionalidad kryptoniana. Las antiguas ciudades estado quedan abolidas. Debemos conformar un mundo unido. Por supuesto, la utilización de clones queda abolida. La guerra, entre quienes querían que los clones viviesen sus propias vidas (el grupo Cero Negro) y quienes querían utilizarlos como recambios de partes del cuerpo, no volverá a producirse. Debemos forjar la paz.  Cero Negro llegó a detonar una bomba nuclear en la ciudad de Kandor. Todos los que apoyaban a Cero Negro serán ajusticiados

- ¿Y los partidarios que seguían al Clérigo, aquel pacifista que pedía la supresión de la clonación?

- El Clérigo abandonó este planeta en un arca con 100.000 kryptonianos que le siguieron. Todos murieron al cruzar la atmósfera. La bomba nuclear cambió la genética de nuestros habitantes. No podemos salir de esta atmósfera. Se prohibirán los viajes espaciales y el presupuesto dedicado a la investigación espacial será destinado a otros recursos.

- Parece que lo tienes todo planeado.

- Hoy comienza una nueva era para Krypton. Era de desarrollo, progreso, seguridad, paz y felicidad.

- Pero no de libertad- dijo Jaxx Url ante la molesta mirada de Van L.

- Si el futuro fuese un muro, la libertad sería la última palabra que se esculpiría en él. Antes habría que haber grabado otras como seguridad, unión, paz… La libertad es una consecuencia de lo anterior. Pronunció agriamente Van L..

2º Parte.

La nave que transportaba a Zed El aterrizaba en el hangar de su casa. Montó en el ascensor que le llevaría a la estancia principal con evidentes muestras de preocupación. Su mujer le esperaba impaciente:

- ¿Cómo ha ido todo?

- Mal, Van L quiere establecer una especie de dictadura regida por el Consejo. No quiere que las elecciones sean libres.

- Pero, Van L ha luchado por Krypton, quizá acierte en los caminos por los que debemos ir… Siempre ha defendido causas justas…

- El poder absoluto corrompe absolutamente. Nadie podrá moverles de sus cargos. Debemos hacer que el pueblo pida democracia.

De repente, desde el enorme cristal que presidía la estancia principal vieron a lo lejos una nave acercarse hacia ellos. Zed apreció que se trataba de una maniobra ilegal.

- ¿Qué hace ese piloto? Esto es zona residencial, no se puede sobrevolarla. Debería ir a ras de suelo.

- Pero, parece que se acerca hacia aquí…

En efecto la nave se aproximaba más y más a la casa. Hasta que, ante el horror del matrimonio, se estrelló contra el cristal y penetró violentamente en la estancia. La pareja intentó salir, pero fue tarde. El impacto les arrojó al otro extremo de la habitación. En la pequeña nave se abrió una portezuela y tres hombres con cascos de piloto que les cubrían el rostro salieron con tres armas láser en la mano.

- ¿Estáis locos? ¿Sabéis quien soy yo? ¡¡Este ultraje os puede costar caro!! Soy Zed El representante de la ciudad de Regium.

- El progreso no puede tener obstáculos- dijo uno de los enmascarados.

- ¿Cómo? Van…no… eres tú… No puedo…creerlo. Quítate el casco. Déjame verte el rostro. ¿Qué … qué vas a … hacer?

- Adiós, Zed El. ¿No amabas la libertad? Ahora vas a ser totalmente libre.

Diciendo esas palabras, los tres hombres levantaron sus armas y las descargaron contra el matrimonio. Los asesinos volvieron a la nave y despegaron. Zed El agonizaba, su esposa había fallecido. Sentía que la vida se le escapaba, pero antes de morir debía dejar por escrito el nombre del asesino. Arrastrándose llegó hasta la mesa principal. Allí, reposaba una tarjeta de comunicación.[iv] En ella pretendía escribir un mensaje que enviaría al cuerpo de seguridad.[v] Consiguió escribir un nombre, pero no tuvo tiempo de mandarlo. Murió antes de poder hacerlo. Su último pensamiento fue para su hijo recién nacido que dormía plácidamente en la planta inferior.

Al día siguiente, el Alto Consejo Senatorial volvió a reunirse. Todos sus miembros estaban sentados esperando a Van L. Éste nunca se había retrasado. Van L llegó por fin. Subió al sillón volador y recorrió la extensa sala hasta llegar a la mesa de reuniones.

- Siento la tardanza. Comencemos, dijo Van L. El primer asunto a tratar es la reconstrucción de Kandor, veremos que partidas presupuestarias se pueden destinar…

- Perdona- interrumpió Jaxx Url. ¿Es que no has sido informado?

- ¿Informado? ¿De…?

- Ayer por la noche hubo una matanza. Zed El y todos los consejeros que abandonaron la reunión han sido asesinados.

- ¿Qué?- Van L no salía de su asombro.

- En algunos casos con sus esposas e hijos. Los terroristas utilizaron una nave que hicieron explotar en las ruinas de Kandor. No sale otra cosa en los boletines de noticias. Pensé que el cuerpo de seguridad te habría avisado.

- Estaba agotado, no fui a casa. Estuve en mi residencia de verano. Desconecté todos los Holo-receptores. No he tenido la más mínima mención¿No pensaréis que yo…?

Todos callaron miraban acusadoramente a Van L.

- Creo, - dijo finalmente Jaxx Url, que todos pensamos lo mismo. Ellos estaban en contra de tus decisiones. Ahora tenemos la potestad de nombrar a sus sustitutos. Probablemente tú tengas más peso que nadie en dicha elección. Podrás elegir a gente que esté de acuerdo con tus ideas.

- Pero, ¿estáis locos? No soy un asesino. No me hacía falta matarlos. Además, esto sólo retrasa mis planes. Su muerte lo único que puede crear son mártires. .

- Debe haber una investigación. Hasta que no estés libre de culpa no podremos confiar en ti.- dijo el representante de Kandor.

Todos callaron. Jaxx Url tomó la palabra.

- Esperad. Seamos razonables. Si se inicia una investigación y se descubre la votación de ayer y que, casualmente, han muerto todos los que votaron en contra de Van L, volverá la desunión al planeta, los enfrentamientos, las guerras. Aprovechemos el momento y digamos que corpúsculos de Cero Negro, que no han sido detenidos, son los causantes de dicho atentado.

- Pero, está claro. Van L ha participado...

- Mentira, jamás haría algo así. Se defendió Van L.

- Dejemos al cuerpo de seguridad investigar. La versión oficial será que Cero Negro no está desactivado. Si Van L Es culpable, pagará su crimen. Nadie como yo apreciaba a Zed, era un hermano para mí.- concluyó Jaxx Url.

- ¿Y el hijo recién nacido de Zed también ha muerto?- dijo Van L.

- No, dormía en otra habitación.

- Gran Rao. Puedo juraros que yo no he tenido nada que ver. Me ocuparé de que a su hijo no le falte de nada.

Finalmente, la investigación culpó a cuatro antiguos miembros de Cero Negro. Hasta el día de su ejecución negaron la participación en el atentado contra los senadores. Las ideas de Van L fueron aceptadas. Krypton se convirtió en una dictadura encubierta. El Alto Consejo Senatorial era quién decidía sobre cualquier asunto. Van L lo presidía. Aunque cada megalópolis votaba a sus administradores y, sobre todo, a su representante en el Consejo, dichas elecciones siempre se producían entre candidatos afines a Van L. De tal manera, construyó un Krypton a su imagen y semejanza. La técnica y el progreso alcanzaron cotas no soñadas. El hijo de Zed El, fue educado y criado por Van L. 

3ª Parte.

Habían pasado cuatro décadas. El tiempo, como siempre, prosiguió sin descanso su eterna carrera sin importarle lo más mínimo las realizaciones de los kryptonianos. La tecnología se había extendido por todo Krypton, consiguiendo un nivel de vida sin parangón en la historia del planeta. Las tareas mecánicas y manuales las desarrollaban todo tipo de máquinas. Un ordenador central suministraba todos los servicios imaginables a las enormes megalópolis. Antartic City, Kandor, Kryptonópolis, Regium… competían en esplendor y riqueza. Naves voladoras surcaban sus cielos con energías baratas que se podían reproducir químicamente. Se suprimió el hambre, la guerra y la mayoría de las enfermedades. La medicina kryptoniana consiguió que la esperanza de vida se alargase a 150 años. Los trabajos agrícolas y ganaderos se automatizaron. Toda la población tenía acceso a los alimentos. En poco tiempo, los laboratorios crearon píldoras que duplicaban las propiedades alimenticias. El noventa por cien de la población pasó a estudiar en las universidades. El coeficiente intelectual de los kryptonianos se duplico en poco menos de dos décadas. Lo único que no desarrolló fueron los viajes espaciales. No hubo en cuatro décadas, a pesar de tener la tecnología para hacerlo, un viaje de kryptonianos fuera de su planeta. El temor a que la estructura genética del kryptoniano estuviera ligada a Krypton y pudiera morir de traspasar su mundo, como les pasó a los seguidores del clérigo, hizo que una legislación restringiera cualquier intento de viaje interplanetario.

Con todo, en esa sociedad perfecta que impulsó Van L empezaban a oírse diferentes voces que clamaban por la libertad. Exigían elecciones libres con candidatos escogidos entre el pueblo. El Alto Consejo Senatorial se mostró inflexible. Aunque en toda elección aparecían candidatos desconocidos de entre los diferentes sectores sociales, todos ellos estaban al servicio del Consejo. Y los elegidos pasaban a someterse a la voluntad de éste. Los senadores envejecían. El primero en morir fue el representante de Kandor. Su nieto le sucedió en el cargo. Así, cada vez que alguno fallecía un pariente próximo, generalmente hijos, ocupaba su lugar.

Van L mantuvo el control del Alto Consejo durante treinta y cinco años. Pero, en el último lustro una dolorosa enfermedad fue minándole poco a poco. Aunque mantuvo la presidencia, cedió el control real a Jaxx Url. Van L tenía 80 años. Los  médicos le habían dado un mes de vida. No pudieron hacer nada. Van L era uno de los pocos casos que quedaban de cáncer en Krypton. 

Apoyado en un bastón, Van L, estaba asomado al mirador instalado en la última de las siete plantas que conformaban su residencia. Esperaba la llegada de Jaxx Url, que subía en el ascensor. Desde allí, contemplaba el centro de Kriptonópolis. Sin duda, pensaba, acerté al situarla como capital. Enormes avenidas de edificios altísimos, en los que las naves volaban en autopistas aéreas. Miles de luces de las naves y las casas resaltaban en la noche conformando un espectáculo impresionante.

Las puertas del ascensor se abrieron, Jaxx Url entró en la estancia. Van L se giró, hizo un ademán de saludo y se sentó en uno de los dos sillones que estaban colocados junto a la ventana. Jaxx Url habló:

- ¿Cómo te encuentras hoy? Tienes buen aspecto.

- Nunca has sabido mentir. Me queda poco en esta vida.

- Deja que Rao decida eso.

- ¿No me digas que eres creyente?

- Creo que hay…, debe haber una fuerza superior, llámalo Rao, llámalo…

- Déjalo. No me apetece hablar de teología. Te he llamado por una cuestión más importante.

- Tú dirás, estimado Van L.

- Krypton ha progresado mucho. Es una sociedad pacífica de científicos y pensadores, de artistas y soñadores. ¿Verdad?

- Cierto, bajo tu batuta.

- Creo que es el momento…

- ¿El momento de qué?

- El momento de devolver el poder al pueblo de Krypton. La sociedad tiene el desarrollo que pretendíamos conseguir. Es el momento de cambiar el sistema político. El Alto Consejo Senatorial se mantendrá, pero dejaremos que los ciudadanos elijan a sus líderes. La siguiente generación será la de la libertad. ¿Qué opinas?

Jaxx Url se había quedado mudo. Miraba a Van L con firmeza y fijeza. Entonces estalló:

- Van L… ¿crees que voy a permitirlo? No veo razón alguna para cambiar.

- Pero, ya hay grupos que demandan elecciones libres. Y quedamos que en cuanto…

-         Quedaste… Mira Van L, estás enfermo. Yo soy diez años más joven que tú. Estás semiretirado. Descansa y vive tus últimos momentos en paz. Olvídate de la política. Creo que es hora de que me cedas el control total del Alto Consejo.

-         Ya veo. No estás dispuesto a que nada cambie. Pero, debes saber que todavía presido el Alto Consejo.¿ Y si mañana me presento ante él y decido cambiar la ley?

-         No harás tal cosa. Esto ha costado mucho…

-         Hablaré… mi voz llegará hasta el último rincón de Krypton.

-         No te lo aconsejo.

-         ¿Es que vas a matarme, como hiciste con Zed El y los demás senadores?

-         No digas estupideces. La enfermedad te afecta al cerebro.

Van L, introdujo la mano en el bolsillo de su chaqueta. Sacó la tarjeta de comunicación en la que Zed El había escrito el nombre de su asesino y habló:

- Este objeto lleva conmigo más de cuarenta años. Me lo dieron los cuerpos de seguridad. No he dicho una palabra en este tiempo.

Van L acercó el objeto a Jaxx Url y éste lo recogió, leyó el contenido del mensaje y vio que aparecía su nombre. Van L volvió a hablar:

- Fuiste tú ¿verdad?

- No podía dejar que arruinara la posibilidad de dominar el planeta. Era mi amigo, pero tuve que elegir entre Krypton y él. ¿Por qué no me denunciaste?

- Por la misma razón, por Krypton. En aquel momento necesitábamos unidad y paz, no más enfrentamientos. Mañana hablaré ante el Consejo para cambiar la ley. Eso es todo.

Jaxx Url no se movió. Sostenía la tarjeta con su nombre y miraba a los ojos de Van L. Su voz sonó como un trueno:

- No. Eso no es todo. ¿Crees que una tarjeta de hace cuatro décadas puede incriminarme de alguna manera? Nadie se acuerda de Zed El. Me encubriste. Ahora es mi momento. Mañana irás al Alto Consejo, en efecto, pero para renunciar. Pobre anciano, ¿crees que tienes algún poder? Yo controlo realmente el Consejo Senatorial. Llevo cinco años situando a personas afines. Si hablas en otro sentido el Consejo votará en contra tuya y te acusará de senilidad. Te digo más… tus hijos, tus nietos, tu mujer...Una simple palabra en contra mía y sufrirán terribles accidentes.

- No te atreverás.

- Me atreveré a todo y más.

- Pero, la libertad de Krypton.

- ¿Ahora te preocupas por la libertad? Llevamos treinta años sin ella y creo que la sociedad es feliz.

- Cada vez hay más voces que piden…

- Que pidan lo que quieran. Debemos seguir en la misma senda con medidas más cohercitivas para guiar a este gran mundo en la dirección adecuada. Recuerda, mañana es el día de tu renuncia. Deja Krypton en mis manos.

Diciendo esto Jaxx Url se levantó y arrojó la tarjeta al suelo. Van L no dijo nada le siguió con la mirada hasta que desapareció por el ascensor. Van L esperó un minuto y entonces habló a un rincón envuelto en sombras:

- Puedes salir.

Una cortina se descorrió y salió una persona que había estado oculta escuchando toda la conversación:

- ¿Lo has oído todo?

- Sí.

- Estimado Seyg El, te he criado como a un hijo. Ahora acabo de mostrarte al asesino de tu padre.

- Pero, no me dijiste que tú le encubriste.

- Antepuse el interés de Krypton a cualquier otro. Sólo puedo pedirte perdón.

- ¿Qué dirás mañana en el Alto Consejo?

- Lo que quiere Jaxx Url. Renunciaré y le cederé el poder. Me queda poco de vida. No puedo arriesgar la paz del planeta, ni las vidas de los seres a los que quiero.

- Jaxx Url triunfará.

- Me ha costado toda una vida comprender que lo más importante que puede tener cualquier ser es la capacidad de ser libre. Te nombraré representante de Kryptonópolis y miembro del Consejo. Quizá tú puedas devolverle al pueblo de Krypton ese don.

- Devolveré la libertad a Krypton y vengaré a mi padre. Puedes estar seguro.

- Lo harás, Seyg, lo harás, pero, recuerda, ante todo honra la casa de El, a la que perteneces. No ensucies su nombre con bajezas. Y, por encima de tu origen, coloca siempre a Krypton. No cometas ningún acto que pueda perjudicar al planeta.

- Lo juro. Gracias Van L. Te debo todo lo que soy. No traicionaré tus peticiones. Sólo contéstame a una pregunta. ¿Por qué…? ¿Por qué ahora …? ¿Por qué has cambiado de opinión?

Van L quedó mudo. Miró a la ventana y vio pasaban naves voladoras. Después, sus ojos se humedecieron, pero no lloró. Los cerró con fuerza y al abrirlos habló:

- Seyg. No hay ni un solo aspecto de lo que hemos conseguido que no se pudiera hacer en una sociedad libre.

- Pero… entonces…

- Escúchame. Todo lo que proponía podía haberse conseguido en libertad. ¿Por qué no lo hice así? Porque me cegaba la ambición. No tengo otra excusa. Quería poder, convertirme en el gran gobernante de Krypton. Me preguntas qué me motiva a cambiar de idea… Eres joven, ves a la muerte como algo lejano que llegará muy en el futuro. Te equivocas, el tiempo pasa a una velocidad endiablada. La muerte te atrapará a ti y a todos antes de que puedas darte cuenta. Mi enfermedad me consume la vida. He visto, me he percatado de lo fugaz que es la vida, de lo breve de su transcurrir. Creo que la brevedad de que disponemos merece ser disfrutada en plena libertad. Es el único sentido que le encuentro en mis últimas horas a la existencia. Cada kryptoniano merece ser libre, decidir sus destinos. Si no, ¿qué sentido tiene vivir? ¿Qué sentido tiene acertar si no hay otra opción? Y ahora, déjame. Estoy cansado, necesito dormir.

Al día siguiente, Van L renunció a la dirección del Consejo en favor de Jaxx Url. El hijo de Zed El, Seyg El, fue elegido senador del Consejo por la ciudad de Kryptonópolis. Juró fidelidad al Consejo y a Krypton. Jaxx Url anunció medidas sociales más totalitarias.

Van L murió dos semanas después. A su funeral acudieron miles de kryptonianos que veían en él a un salvador. Pero, ocultos en sus casas otros miles de kryptonianos le consideraban un tirano. En su lápida mandó escribir la siguiente frase:

Libertad es la primera palabra que debería esculpirse en el muro del futuro.

En el funeral, Jaxx Url pronunciaba unas palabras de alabanza a la figura del fallecido Van L. De entre todos los presentes, Seyg El era el único que al mirarle sentía como en lo más profundo de sus entrañas nacía un odio oscuro y terrible que casi no podía contener. Miró al cielo y observó como la estrella roja alumbraba las vidas de todos los habitantes de Krypton. Rao era el dios de Krypton, Rao se llamaba su estrella. Juró ante ella que pronto cumpliría su venganza. 

________________________________________________________________

José Luis Miranda Martínez.

Enero 2006-julio 2006.

jlmirandamartinez@hotmail.com

Dedicado a Jerry Siegel y Joe Shuster

por enseñarnos a volar.



[i] Las tres primeras frases están sacadas de la publicidad de Planeta para promocionar la colección regular de Superman.

[ii] Esta frase es de John Byrne. Extraída de su miniserie Mundo de Krypton.

[iii] Un tipo de bebida alcohólica kryptoniana, ideada para el relato.

[iv] En la Tierra sería un móvil.

[v] Policía kryptoniana.