Escrito por Han Más Solo
Después de una hora de viaje, y tras recorrer otra media hora un camino pedregoso, la limusina de Shang Tsung llega a una zona vallada, donde dos guardias vestidos con máscaras blanquinegras protegen la puerta de entrada. Pronto se apartan, y la puerta se abre dejando paso a la limusina, y al Jeep que va a cierta distancia, entrar en el complejo: monjes o gente vestida como tales, van practicando diferentes formas de lucha en varios complejos o dojos, con ondeantes banderas con el emblema del dragón en cada uno de ellos. Se pueden ver hasta niños ejecutando con precisión katas, pero sin duda, lo más destacable es el edificio ante el cual se detiene la limusina, un auténtico palacio que recuerda a los que había… en el Japón feudal.
-Hemos llegado. Bienvenidos a mi humilde morada, lugar donde éste año, como en otros muchos, se celebra una nueva edición del Mortal Kombat.-Johnny Cage y Liu Kang bajan asombrados al ver el lugar que, forzosamente, será en el que residan mientras vivan. Tsung baja después que ellos, viendo como el Jeep se detiene, y sonriendo al ver la cara de enfado de la rubia americana conocida como Sonya Blade.
-Ah, señorita Blade, veo que ha aceptado venir, aunque creo que no tenia otras alternativas.
-Maldito seas, Shang Tsung, o debería decirte… Mandarín.-Sonya trata de esbozar una sonrisa mientras apunta a Tsung con su pistola, y de paso, tratar de identificar al asiático y al occidental que van con él.
-Querida, no es la primera persona que me apunta con un arma.-Tsung hace un rapidísimo movimiento que desarma la pistola reglamentaria de la agente Blade en segundos, dejándola solo con el gatillo en la mano.- No la necesitará mientras esté aquí.
-Como lo ha…-Johnny Cage estaba pasmado, viendo la agilidad de alguien tan viejo como Shang Tsung.
-Con mucha maña y habilidad, Johnny. Pasemos a mi sala de trofeos, y señorita Blade, yo quería invertir en su país, pero la tenacidad de uno de sus senadores…Anthony “Hombre de Hierro” Stark se llamaba, ¿Verdad?, no me permitió establecerme como hubiese querido. Una lástima.
Las puertas del palacio se abren mostrando una espectacular sala donde se ven colgadas en las paredes toda una variopinta muestra de accesorios, cintas de pelo… y armas. Sonya Blade busca sin éxito a su”acompañante”, sin encontrarlo, tras desaparecer nada mas traspasar el umbral a los terrenos de Tsung. Sin embargo, en la sala había alguien con sombrero cantones, vestido de blanco, que miraba con enojo como estaba colocado el sombrero que está colgado en una pared, sombrero… cantones, como el que lleva.
-Tsung, éste sombrero no tiene los 258 años que dices en el cartelón, hace 701 años que vengo por éste lugar.
-Raiden.-La voz de Shang Tsung adquiere un tono seco. Raiden es el único que se ha escabullido de sus garras durante el tiempo que ha aparecido en Mortal Kombat, el único guerrero de los que no ha podido absorber su alma, consiguiendo solamente su sombrero cada vez que se difuminaba en sus combates.
-¿Te alegras de verme? Normalmente no sueles gruñir de esa manera cuando me veías por éstos lares, aunque no se si en el futuro, seguirías gruñendo cuando me vieses.
-Esperaba que vinieras sólo, pero veo que no. Shang Tsung sorprende a todos agarrando algo en el aire, algo que se materializa tras una leve explosión de humo como un ninja, con colores rojizos en su vestimenta, y que porta un arma en la mano, hablando en lengua similar al chino.
-< ¡Muerte al mal, muerte a la Oscuridad Mentirosa! >*
Tsung aprieta la mano en el cuello del ninja, que muere, soltando el arma que blandía, una especie de hacha. Sin que los demás lo perciban, el alma del ninja va saliendo de él, recorriendo los dedos del anciano, el brazo, hasta llegar al pecho, donde desaparece. Shang Tsung deja caer el cuerpo inerte en otra parte de la sala, provocando otra leve explosión, haciendo su aparición otro ninja, de máscara y tonos azulados en su traje, a diferencia del muerto.
-¡Un Lin Kuei! Veo que no has perdido el tiempo desde la última vez, Raiden.-Shang Tsung hace un gesto con las manos que no llegan a entender los presentes, pero Raiden ya lo había visto en otras ocasiones: un ataque energético. El ninja se acerca hacia el anciano, y se arrodilla ante él, en un gesto de suplicar perdón. Tsung baja las manos, pasando su mano derecha sobre el hombro del ninja, provocándole dolor, como si le hubiese quemado. Gente al servicio del anciano se llevan el cuerpo del ninja muerto, mientras otros, con lanzas y sus curiosas máscaras blanquinegras se encargan del intruso ninja.
-Vigiladlo, lo necesitaré para el torneo. Ésta noche quiero que preparéis la puerta.
Cayó la noche en los dominios del anciano Tsung, y Liu Kang, así como su amigo Johnny Cage, estaban nerviosos… y asustados. Sonya Blade estaba intranquila y llena de preguntas impensables que merecerían respuestas igual de impensables. Desarmada y retenida, Sonya busca una manera de escapar de aquel lugar y ponerse en contacto con alguien de la Embajada, pero el teléfono móvil no da cobertura.
-¿Alguna señal?-Johnny Cage estaba nervioso, lamentándose haberse metido en éste rodaje por Asia.
-Ninguna. Esto de los ninjas me supera por completo. Me pregunto cómo pudo desarmarme el arma… y tan rápido.
-Shang Tsung suele ser rápido y mortal.-La voz del hombre del sombrero cantones suena tranquila y relajada, como si estuviese acostumbrado a verle desde hace tiempo, mucho tiempo.
-Ese ninja al que Tsung mató… dijo algo sobre la Oscuridad Mentirosa.-Liu Kang entendía el dialecto o idioma en el que habló ese ninja, debido a que su madre conoce algo de Mandarín.
-La Oscuridad Mentirosa. Hacía tiempo que no se decía eso del mal que hoy nos rodea. Éste lugar en otro tiempo fue bastión para evitar que la Oscuridad llegase a éste plano.-Raiden observa al grupo, analizándolo, como si fueran discípulos y él su maestro.
-Disculpe si no le entiendo, pero… ¿Podría ser más claro?-Sonya Blade siempre había sido escéptica con temas de hechicería o magia, guiándose bajo el lema”ver es creer”.
-Antiguamente, los señores del Clan Dragón eran los encargados de vigilar la puerta que daba acceso a las Puertas Sombrías, lugar donde el Mal se cobijaba, esperando el momento para acceder. Más no puedo decir, porque sospecho que habrá ojos observando. Pronto hablaremos.-La figura del sombrero cantones desaparece en un fogonazo eléctrico de luz, generando más nervios si cabe.
-Joder, en qué me he metido-Johnny Cage se lamentaba asustado ante cosas que adquieren un cariz sobrenatural.
La puerta de Jade esmeralda brilla como si fuese nueva ante los ojos del anciano Shang Tsung. Construida antes incluso de que naciese, la puerta de Jade, junto a la gigantesca muralla de madera con piedras de Jade, se encarga de contener a los espíritus u Oni que acechan bajo lo que se conoce como las Tierras Sombrías. Con un gesto, los esqueléticos y podridos cuerpos de los guardias abren la gran puerta quitando los cerrojos que la cerraban, dejando ver una oscuridad donde ninguna estrella brilla, o luz alguna ilumine el terreno. El hedor a podredumbre y putrefacción da paso al brillo de ojos, ojos de seres al cual más aterrador, asomándose por el umbral abierto. Con la palma de la mano derecha levantada, Shang Tsung hace retroceder a tan repugnantes entidades, y con voz solemne, dice una frase que resuena cual eco en aquel penumbroso horizonte:
-Quiero a Hanzo Hasashi.
Un viento repentino soplaba a favor de Tsung, haciendo que los pliegues de su túnica y de los ropajes que llevaba bajo su brazo izquierdo, se moviesen. Del oscuro y lóbrego horizonte, una tambaleante figura comienza a acercarse paulatinamente: de su estómago se ven los gusanos y otras criaturas repugnantes morder y recorrer la zona, sus piernas mueven ese amasijo de carne, carentes de músculo o piel alguna, brazos podridos y a medio completar, así como medio rostro a la vista, quedando el otro medio horrorosamente putrefacto y corrupto por el tiempo que lleva en las Tierras Sombrías. Al llegar al límite del umbral, el cadáver andante que recibe el nombre de Hanzo Hasashi se detiene ante Tsung.
-Acércate, Hanzo Hasashi.-El anciano hace un gesto paternal con el cadáver, y éste vuelve a moverse para colocarse frente al anciano, arrodillándose en señal de saludo y respeto.
-Desde ahora llevarás por y para siempre éstos ropajes envueltos en la Oscuridad, a la que deberás servir con fe ciega hasta el final.-Tsung arroja los ropajes que llevaba consigo, y el muerto viviente comienza a vestirlos, llegando a estar de pie al terminar. Su aspecto era similar al de los ninjas que venían con Raiden, pero parte del color del traje y de la máscara es de un color que pocas veces suelen usar los ninjas, salvo que indique cobardía, o mera provocación: Amarillo.
-Ahora, Hanzo Hasashi, podrás vengarte de aquél Lin Kuei que te mató.-Los brazos del cadáver recuperan lo que en tiempo perdieron, músculos y piel- Desde ahora y por siempre, serás renombrado como… Scorpion.
-S-s-s-s-s-s-s-s…-El renovado Hanzo Hasashi trata de pronunciar su nuevo nombre, pero lo único que se oye tras la máscara es como el siseo de una serpiente a punto de morder. Al lado de Tsung, aparece otro ninja, ninja de colores verdosos, colores que le distinguen como el guardaespaldas de Tsung, Reptile.
-Señor, mis disculpas por no poder protegerle del ataque oculto de aquellos ninjas. Debí resolverlo en vez de usted.
-Gracias a ese… error macro, tenemos al último participante de Mortal Kombat. Espero que mañana obtengas pelo de los contendientes, me será de utilidad.
-Así será, mi señor.-Tras una nube, Reptile desaparece, dejando solos a Tsung y Scorpion, que ven como la puerta se cierra a mera señal del anciano
CONTINUARÁ...
*Traducido del Mandarín