Capitulo 22: El Oráculo
Escrito Por Letant
En capítulos anteriores…
En el Santuario, el Patriarca Shion recibe a caballero de Plata Saradan de Copa, quien acompañado de varios caballeros, ha regresado al Santuario con el fin de poner a salvo a los heridos durante los combate con los caballeros negros en la Isla de la Muerte y al mismo tiempo, devolver las armaduras de bronce robadas. Saradan informa al Patriarca de lo ocurrido en la isla y de la extraña e inesperada aparición de unos espectros, quienes han logrado robar la armadura de bronce de Pegaso. La situación con el robo de la armadura y la presencia de espectros no hacen más que preocupar al Patriarca sobre lo que esta ocurriendo de verdad y no se conoce.
Por otro lado y en la isla, el combate entre Pólux y su hermano Castor da comienzo y se convierte en una lucha encarnizada de dos caballeros cuyos poderes están casi igualados. Tras intercambiarse distintos y poderosos ataques, Pólux logra derrotar a su hermano, quien finalmente regresa a la lucha pero esta vez para combatir junto a su hermano contra un poderoso espectro, Saico de Sirena, quien afirma ser un espectro al servicio de la diosa Persefone. Pólux y Castor unen sus fuerzas y derrotar al espectro usando sus técnicas más poderosas y a pesar de que ambos estaban heridos y exhaustos. Tras derrotar al espectro, Pólux lleva a su hermano, inconsciente y herido, de regreso al Santuario.
Y ahora, la continuación.
Alrededores de Kalmar, Suecia
Acompañado por el caballero de Bronce Salas de Osa Menor, el caballero de oro Lesath de Escorpio había alcanzando las gélidas tierras suecas cerca de Kalmar. Lesath había recibido instrucciones directas del Patriarca Shion para viajar hasta este punto y encontrar a un extraño personaje llamando Mu- Kal, con quien tendría que hablar sobre los espectros cuya presencia había sido confirmada en la Isla de la Muerte.
- ¿Qué es lo que estamos buscando aquí, Lesasth?, esto esta muerto y solo hay nieve por todos lados, dudo que aquí encontremos a alguien. – Comentó un cansado Salas.
- El Patriarca me dejó bien claro que encontraríamos en estas tierras a Mu- Kal y hasta que no lo hagamos no cesaremos en la búsqueda. – Señaló Lesath. – Deberías estar contento al ser esta tú primera misión fuera del Santuario.

- Hubiera sido mucho mejor ir a la Isla de la Muerte, allí con los caballeros negros hubiera podido mostrar mis poderes y saber hasta donde puedo llegar como caballero.
- Ten paciencia, tarde o temprano acabaras por tener tú oportunidad, caballero. – Dijo Lesath mientras se detuvo en seco tras detectar la presencia de alguien en las cercanías.
- ¿Qué ocurre, Lesaht?
- Chss, silencio, ¿acaso no sientes esas fuerzas cercanas?, no tengo duda de que hay caballeros cerca de aquí.
Sigilosamente, los dos caballeros se acercaron hasta una colina donde tras inclinarse para no ser vistos, comprobaron que había dos caballeros negros frente a otro extraño caballero pero cuya identidad pudo reconocer Lesath.
- Ese es Mu-Kal, el hombre al que debíamos encontrar. – Señaló Lesath.
- ¿En serio?, ¿Un caballero de bronce?, conozco esa armadura y es la de Buril. – Expuso Salas para sorpresa de Lesath ante tales conocimientos. – Soy muy aficionado a la historia de los caballeros y conozco esa armadura.
- Por lo que veo es un lemuriano, eso quizás sea el motivo del por que el Patriarca Shion nos ha enviado hasta aquí para encontrarle.
Lesath y Salas permanecieron ocultos en lo alto de la colina mientras los dos caballeros negros se preparaban para retar al caballero de bronce.
- Deberías colaborar con nosotros y decirnos lo que queremos saber, te ahorrarías muchos problemas y en especial el sufrir una muerte lenta y dolorosa. – Expuso uno de los caballeros negros.
- No estoy en absoluto preocupado, habéis recorrido un largo camino para nada. – Dijo Mu- Kal. – Será mejor que volváis al lugar infernal del que habéis salido y no volváis.

- Jajaja, ¿piensas realmente que tú, un simple caballero de bronce podrá algo contra nosotros?, jajaja, eres mucho más gracioso de lo que aparentas, caballero.
- Pobre loco, no sabes lo que dices, ¿acaso pretendes asustarnos? – Añadió el segundo caballero negro. – Vamos, habla y puede que te dejemos ir vivo.
- Ya os he dicho que no me interesan vuestras demandas y que no pienso deciros nada, ¿Por qué insistís?
- Si eso es lo que quieres, prepárate, caballero. – Dijo uno de los caballeros negros. – Yo, Phalis de Triangulo Austral me ocupare de ti.
- Estoy ansioso. – Apuntó Mu-Kal.
Enfurecido por las continuas impertinencias a su parecer del caballero de bronce, Phalis comenzó el aumento de su energía cósmica.
- ¡¡¡ Puerta hacia el Olvido!!!
El caballero negro alzó sus brazos sobre su cabeza creando con sus manos un rombo del cual comenzó a emanar una gran cantidad de energía. A los pocos segundos, una especie de agujero negro se fue originando entre las manos del caballero, aumentando de tamaño a gran velocidad y comenzando a atraer todo a su alrededor, viéndose el caballero de bronce también atraído por la energía del ataque del caballero negro.
- Siento interrumpir. – Intervino Lesath para sorpresa de todos.

El caballero negro Phalis no tuvo más remedio que detener su ataque ante la inesperada aparición del caballero de oro, cuya poderosa aura dorada se había extendido lo suficiente como para contrarrestar el efecto de oscuridad del ataque del caballero negro.
- Un caballero de oro…. ¿que hace aquí un caballero de oro? – Se preguntó un desconcertado Phalis.
- Parece que los caballeros negros estáis más ocupados de lo esperado, pensé que todos estaríais en la isla de la Muerte luchando contra los caballeros del Santuario. – Expuso Lesath con cierta sonrisa. – Que sorpresa veros tan lejos de aquel lugar dada la situación.
Los dos caballeros negros, callados en todo momento, se mostraron enfurecidos y preocupados ante la llegada de un caballero de oro, un rival demasiado poderoso. Sabiendo de su precaria situación, los dos caballeros tomaron la decisión de retirarse cuando de repente, una gran onda de energía impacto de lleno en el lugar donde se encontraban ambos caballeros, cayendo los dos muertos y con sus armaduras destrozadas.
- No esperaba menos de los caballeros negros, cobardes e inútiles siempre y en todas las situaciones. – Dijo un extraño caballero que apareció de inmediato cerca de los cuerpos ya sin vida de los caballeros negros. – Soy Yemen de Pantera, estrella terrenal de la fuerza.

- ¿Un espectro?, veo que también vosotros estáis en todas partes y al parecer…muy ocupados. – Señaló Lesath. – Considero una gran oportunidad el tenerte aquí, así podrás responder a varias dudas que tengo sobre vosotros y vuestra implicación en las ultimas actuaciones de los caballeros negros contra el Santuario.
- Pobre loco, ¿acaso piensas que te diré algo al respecto?, para mi el que vistas esa bonita armadura de oro no significa nada. – Dijo un sonriente Yemen. – No hay diferencia entre tú y esos dos a los que acabo de liquidar, representáis lo mismo para mí.
- Vaya, veo que después de todo eres un insensato. – Apuntó Lesath. – Pero como quieras, te mostrare hasta donde puede llegar un caballero de oro y el error que has cometido viniendo hasta aquí.
- Lesath, ¿necesitas ayuda? – Preguntó Salas tras descender de la colina para reunirse con su compañero.
- No, esto es algo entre es espectro y yo, pero quiero que tú y Mu- Kal os alejéis del combate, no quisiera que hubiera daños colaterales.
- No se por que habéis venido, me hubiera ocupado yo solo de esos dos caballeros negros e incluso de ese espectro. – Comentó un confiado Mu-Kal.
- Eres un caballero de bronce, esos caballeros negros te hubieran complicado mucho la vida y ese espectro es mucho más fuerte que nosotros. – Apuntó Salas.
- Nadie puede imaginar hasta donde puede llegar el poder de un caballero de bronce o de cualquier otro caballero, mi joven amigo. – Expuso Mu-Kal ante el desconcierto de Salas. – En cualquier caso, haremos caso al caballero de oro y le dejaremos entablar el combate contra ese espectro.
- En guardia, espectro de la Pantera. – Dijo Lesath mientras su energía cósmica fue aumentando.
- Cuando quieras, caballero, estoy ansioso de ver de lo que eres capaz.
- ¡¡¡ Aguijón de fuego!!! – Gritó Lesath lanzando su ataque.

Desplegando su magnifica energía cósmica, Lesath lanzó un poderoso rayo de energía usando su dedo índice en la mano derecha. Yemen de Pantera aumento su energía e intentó contraatacar demostrando ser terriblemente veloz. Sin embargo, ambos caballeros acabarían por golpearse mutuamente al no ser capaces de evitar sus diferentes ataques.
- Te felicito, nunca antes nadie había logrado aguantar mí ataque. – Señaló Lesath.
- Realmente soy yo el que debe felicitarte, no hay duda de que serás un rival más interesante de lo que en un principio imagine.
Los dos caballeros se miraron cara a cara, ambos muy sonrientes y concentrados en analizar a su enemigo. Al cabo de unos pocos segundos, el combate volvió a reanudarse con el cruce de golpes entre ambos caballeros.
- ¡¡¡ Garra Espectral!!! – Gritó el espectro.
Lanzándose a gran velocidad y con su energía al máximo, el espectro de la Pantera lanzó una serie de golpes con ambas manos emulando unas garras. Para sorpresa de Lesath, todas las garras parecían no tener fuerza, eran garras fantasmas hasta que finalmente una de ellas, la autentica, golpeó el rostro al caballero de oro, tirándolo al suelo ante la sonrisa del espectro.
- Vaya, no pensaba que fuese tan rápido, deberé tener cuidado si no quiero que me sorprenda con sus golpes. – Reflexionó Lesath.
- Parece que te has quedado algo sorprendido, caballero, no me extraña. – Señaló un sonriente Yemen de Pantera. – Hasta ahora solo habíais luchado contra los caballeros negros, pero nosotros los espectros somos distintos, estamos muy por encima y tú acabas de comprobarlo.
Las palabras de Yemen no hicieron mella en el caballero de oro, quien tras ponerse y pie y mirar durante unos segundos al espectro, comenzó a concentrar la totalidad de su energía cósmica. Tras unos segundos concentrando su cosmos bajo la desconfiada mirada del espectro de Pantera, Lesath se dispuso a lanzar su ataque.
- ¡¡¡ Vientos de furia de Serket!!!

Tras concentrar toda su energía, Lesath lanzó su ataque, el cual dado su poder hizo temblar el suelo y originó distintos desprendimientos de nieve y rocas en las montañas y colinas cercanas a la zona de combate.
- ¿Qué haces?, ¿acaso te has vuelto loco? – Preguntó un sorprendido Yemen de Pantera. – Harás que acabemos sepultados por la nieve y las rocas.
- Yo estoy preparado para dar mí vida en combate por mí causa, creo que es justa y honorable. – Respondió Lesath mientras lanzaba su ataque con todo su poder. - ¿Acaso tú no lo estas?
- Maldito…
El ataque de Lesath creo unas corrientes de aire tan fuertes que los desprendimientos se aceleraron, creando una inestabilidad en los alrededores.
- No pienso morir en este frío y remoto lugar por los delirios de grandeza de un caballero. – Expuso Yemen. – Ya nos encontraremos, caballero de Escorpio y entonces, ajustaremos cuentas.
Con cierta dificultad a causa de los vientos creados por Lesath, el espectro logró alejarse de la zona de combate y desaparecer en el horizonte. Lesath por su parte puso fin a su ataque y al poco tiempo, los caballeros de bronce de Buril y Osa Menor se le acercaron.
- Eso ha sido muy peligroso, Lesath, podría haberte costado la vida. – Comentó el caballero de Osa Menor.
- Si eso hubiera terminado con la vida de mí enemigo, bien hubiera estado. – Apuntó Lesath muy seguro de si mismo. – Sin embargo ese cobarde ha huido, supongo que ya nos encontraremos.
- Será mejor que nos vayamos, podría regresar con refuerzos y no es el momento para luchar. – Señaló Mu- Kal.
- Antes querría obtener algunas respuestas, como por ejemplo el saber que es lo que hacía ese espectro aquí, que querían esos caballeros negros y sobre todo, saber quien eres tú. – Expuso Lesath bajo la atenta mirada de Mu-Kal.
- Primero salgamos de aquí y venid conmigo, os contaré todo lo que queráis saber y además, al sitio a donde debemos ir os responderá por si mismo. – Apuntó Mu-Kal mientras comenzó a andar mientras Lesath y Salas se quedaron quietos mirando como se alejaba.
Mu- Kal se alejó varios metros cuando finalmente, Lesath y Salas comenzaron a caminar, siguiendo los pasos del extraño y misterioso caballero de bronce.
Isla de la Muerte

Tras separarse en el interior del castillo con el fin de tener más posibilidades de alcanzar la gran sala del consejo Lemuriano al mando de los caballeros negros, uno a uno los caballeros del Santuario habían ido recorriendo los distintos pasillos y estancias de los numerosos pisos que componían el castillo. Recorriendo un largo y ancho pasillo decorado con unas grandes y siniestras estatuas que representaban a extraños demonios y otras criaturas, Ayax, el caballero de oro de Capricornio se apresuró tras sentir como la energía cósmica del caballero de bronce de Hindus, iba desapareciendo poco a poco, señal de que estaba entablando combate contra algún enemigo y estaba perdiendo. Tras correr a gran velocidad, el caballero de oro alcanzó una sala donde el caballero de bronce de Hindus yacía en el suelo herido de gravedad e inconsciente.
- Vaya, vaya, así que el traidor hacer su aparición. – Dijo una extraña voz oculta en lo más alejado de la sala. – No esperaba encontrarme contigo, pero será una gran satisfacción acabar con tú miserable vida.
- Euristeo, ¿eres tú? – Preguntó Ayax.
- Así es, soy yo, Euristeo del Minotauro.

- Ya imaginaba que te reservarías en el castillo para los combates finales y no perderías tú tiempo buscando a los caballeros del Santuario por la isla. – Apuntó un sonriente Ayax. – Veo que no has cambiado nada, Euristeo.
- Tú por el contrario has cambiado mucho, de repente se descubre que eres en realidad un caballero de oro y que la diosa Atenea te ha dado su perdón para que vuelvas a luchar en su nombre y su causa. – Comentó Euristeo. – Que entrañable y que hipocresía. Pero en cualquier caso, ya no me gustabas antes, lo cual era una terrible molestia para mí dado que tú posición como uno de los doce señores oscuros te hacía intocable para mí. Pero ahora, portando esa armadura, al fin tendré mí oportunidad de acabar contigo.
- Espero que hallas mejorado mucho, me ha costado mucho poder recuperar mí nombre y mi armadura, pienso hacer honor a ella y a la causa de la diosa Atenea. – Dijo Ayax colocándose en posición de combate. – Los caballeros negros están a punto de ser cosa del pasado y tú con ellos, Euristeo.
Los dos caballeros se miraron fijamente mientras sus energías iban creciendo.
Alrededores de Kalmar, Suecia
Lesath y Salas habían recorrido varios kilómetros siguiendo los pasos del caballero de bronce de Buril. Tras caminar unos pocos kilómetros más, los tres caballeros alcanzaron una zona montañosa.
- Venid, ya hemos llegado, debemos entrar por esta gruta. – Dijo Mu-Kal señalando una abertura en una de las montañas.
- Espero que tengas una buena historia tras darme toda esta caminata. – Señaló Lesath con cierta ironía.
Ya dentro de la gruta y recorridos varios metros en el interior de la montaña, los tres caballeros alcanzaron una gran cámara de roca viva donde se alzaba un pequeño templo de forma circular.
- Es por esto por lo que los caballeros negros y ese espectro estaban aquí, vayamos dentro. – Señaló Mu-Kal.
Al entrar en el templo, Lesath y Salas percibieron una leve energía cósmica y se quedaron sorprendidos al ver la tumba de anciano sobre un pequeño altar de piedra, de cuya base emanaba la leve pero calidad energía detectada al entrar en el templo.
- ¿Quién es este? – Preguntó de forma descarada Salas de Osa Menor. – Vaya, es también un lemuriano.

- Se llamaba Petrios, era uno de los últimos lemurianos que quedaban con vida y antiguo aliado de los lemurianos al frente de los caballeros negros antes de que estos decidieran luchar contra Atenea y el Santuario. – Respondió Mu- Kal... Sin embargo, Petrios no era un lemuriano como los otros, se le conocía como el oráculo por sus poderes especiales que incluso le hicieron popular en los tiempos antiguos, en la época de los dioses.
- ¿Tan anciano era este lemuriano? – Volvió a preguntar Salas, esta vez en tono respetuoso e interesado de verdad.
- Era el más viejo de entre los lemurianos aun con vida, es por él y por mí por el que el espectro y los caballeros negros se encontraban aquí. – Dijo Mu-Kal. – Querían acabar con ambos antes de que pudiéramos revelar lo que sabemos al Santuario.
- ¿Por qué motivo sois tan importantes? ¿Qué es lo que sabéis que supone un peligro para ellos? – Preguntó Lesath.
- Ese espectro al que te has enfrentado, Lesath, no es un espectro del dios Hades, como sabes los 108 espectros al servicio del dios del inframundo están encerrados en la torre cerca del monte rozan, - Explicó Mu- Kal bajo la atenta mirada de los dos caballeros. – Era un espectro al servicio de la diosa Persefone.
- ¿Persefone?, ¿Cómo es posible? ¿Ha regresado a la tierra en ausencia de Atenea? – Dijo con insistencia el caballero de oro.
- Verás, Lesath, la diosa Persefone fue derrotada hace miles de años por Atenea y su alma encerrada en una vasija protegida por el sello de Atenea. – Comentó Mu- Kal. – Atenea quería evitar que la diosa fuera liberada por los seguidores de Hades o que simplemente pudiera con el paso del tiempo, acabar siendo liberada. Por ese motivo, la vasija de Persefone fue ocultada en una cripta construida para tal fin y dentro de los límites del Santuario. Un lugar donde nadie podría penetrar.
- Así que la diosa Persefone se encontraba encerrada en el Santuario, increíble. – Señaló Salas. - ¿Y que es lo que ha pasado para que este libre?
- Hace algunos años, durante la última guerra contra Hades, fueron varios los espectros que atacaron el Santuario y entablaron combate contra los caballeros de Atenea en las cercanías del Santuario. – Respondió Mu- Kal. – Uno de esos combates enfrento al antiguo caballero de oro Aldebarán de Tauro contra el espectro Kagaho de Bennu. El combate fue largo y muy disputado, llegándose a usar auténticos ataques devastadores. Ese combate daño la estructura de la cripta donde descansaba la vasija con el alma de Persefone y que durante siglos había estado oculta. Desde los tiempos antiguos y desde que fue derrotada, los espectros de Persefone cedidos por Hades esperaban la oportunidad de dar con el paradero de su diosa y rescatarla. Eso paso durante aquel combate y uno de los más poderosos espectros de Persefone, Drilar de la Oscuridad, fue el encargado de recuperar el alma de Persefone.
- Es…es increíble, quien lo podría haber imaginado. – Comentó Salas aun sorprendido por la información revelada.
- Tras su liberación, Persefone se ocultó en el cuerpo de una joven hasta alcanzar su edad madura y así apoderarse de su cuerpo. – Dijo Mu- Kal. – Persefone cuenta con sus propios espectros, los cuatro jinetes son su defensa personal, unos guerreros de una fuerza impresionante que supera incluso a la de los tres jueces de Hades. Pero al margen de estos cuatro guerreros, Persefone puede disponer de algunos espectros al servicio de Hades que están vinculados desde los tiempos mitológicos con el servicio a la diosa de Hades. Gracias al poder de Persefone, esos pocos espectros pueden regresar a la vida aun a pesar del sello de Atenea en la torre donde están encerrados los 108 espectros.
- El Patriarca debe ser informado inmediatamente de esto y el Santuario debe estar preparado para un conflicto contra esos espectros. – Señaló Lesath con gran preocupación. – Sin embargo, ¿Qué relación hay entre los caballeros negros, Persefone y los espectros que se han visto en la isla de la muerte y aquí?
- Es aquí donde viene lo preocupante de todo, caballero. – Respondió Mu- Kal. – Hace tiempo, Persefone encontró a mí maestro aquí muerto ante vosotros, vino acompañada por dos de sus guerreros más poderosos y obligaron a Petrios usar sus poderes como oráculo para conseguir una información de gran valor que puede hacer cambiar el rumbo de la humanidad y de la Tierra.
- ¿De que hablas?
- Mi maestro reveló a Persefone que en la próxima guerra santa, Hades, el dios del inframundo será derrotado finalmente y que todo será gracias a un caballero de Atenea, alguien llamado Seiya de Pegaso. – Explicó Mu. – Kal. – Ese caballero, junto a otros caballeros de bronce al servicio de Atenea serán los causantes de la derrota final de Hades. Ante tal conocimiento, Persefone se marcó el objetivo de evitar la caída de su dios y para eso, ordenó a los caballeros negros robar las cinco armaduras de los caballeros de bronce que acabarán con Hades en la próxima guerra. A cambio, Persefone les daría un lugar entre su ejercito portando armaduras negras de las constelaciones al servicio del Santuario y el favor de Hades a su regreso. Persefone quiere destruir esas armaduras y evitar así el destino de Hades.
- Es inaudito, ¿cinco caballeros de bronce derrotando al fin al dios Hades?, eso es imposible. – Dijo Salas con una ligera sonrisa. – Ningún caballero de bronce podría hacer semejante cosa, de hecho, ningún caballero. Derrotar para siempre y acabar con el dios del inframundo, es absurdo.
- Eso pasara dentro de algo más de dos siglos, caballeros. – Señaló Mu- Kal. – Siempre y cuando Persefone no tenga éxito, pues aparte de destruir esas armaduras, tiene el propósito de acabar con el Santuario y sus fuerzas para que Atenea en su regreso, se encuentre sin protección o apoyos. Por este motivo esos caballeros negros y el espectro me buscaban, por que querían evitar que mí maestro o yo reveláramos está información. Ahora que estáis al tanto, debemos ir al Santuario e informar al Patriarca.
- Si era todo tan importante, ¿Por qué no viajaste tú mismo al Santuario? – Preguntó Lesath.
- Por mí maestro, hasta hace poco antes de su muerte, no podía salir de este templo y evidentemente, en ningún momento le hubiera dejado solo.
- Desde luego no se que pensar de todo lo que nos has contado, parece una historia demasiado increíble. – Dijo Lesath. – No obstante, iremos al Santuario y que el Patriarca decida.
- El Patriarca Shion sabrá elegir la mejor opción ante esta situación, no tengo duda. – Apuntó Mu- Kal. – Ahora es mejor que partamos antes de que tengamos que lidiar de nuevo con esos caballeros.
Los tres caballeros salieron lentamente del templo y posteriormente de la gruta. Estando fuera, Mu- Kal se quedó unos minutos en silencio recordando a su maestro y posteriormente tras aumentar su energía, sepultó la entrada de la gruta, otorgándole a su maestro el descanso eterno.
CONTINUARA…
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