Koopa
De los primeros fanzineros, escripto está que esperan siempre en el unbral de la profesionalidad. E dicha profesionalidad tiene muchas formas e imágenes. E esas formas e imágenes esperan en lugares dados con rostro sabydo. Más si se pronunciase la palabra sabyda en el lugar adecuado se abirían las puertas allí mesmo, liberando al fanzinero legendario, aquél-cuyo-ego-mueve-montañas.
Extracto del Adriknomicón
(Traducción desconocida allá por el 1300 DC)
Si me comparo con aquellos que gozan de cantidades abusibas de puntos de veteranía, yo no conozco a Adrik. Hasta la fecha nunca le he visto personalmente, nunca hemos coincidido en ningún sitio.
Si me comparo con todos ellos, estoy haciendo una chorrada, estoy dedicando unas lineas a un ser completamente desconocido para mí.
Obviamente, si me comparo con ellos.
Llegados a un punto, creo conocer lo suficiente de Adrik como para poder aventurarme a escribir todo esto. De lo contrario no lo haría, para que engañarme.
No obstante, no es por el hecho de conocer o no a este personaje, por haber pasado más o menos tiempo con él, o por tener más puntos en lo que parece una “Tarjeta Cliente Adrik”. Es más por lo que me ha aportado como persona que otra cosa.
Adrik es, como seguramente afirmen muchos de por aquí, un tío cojonudo, cercano, de esos capaces de acercarse a ti y empezar a dialogar sobre la primera frikada que se le pase por la cabeza. Un tío próximo, con un ego industrial, pero próximo. Esa es su mejor tarjeta de presentación. Olvidaos de fanzines o páginas web promocionales, conocer a Adrik vale muchísimo más que leer sus cómics. O los cómics de otros tipos más famosos y que viven de esto de pintarrajear. Dibujar es fácil, ser uno mismo no tanto. Y Adrik hace ambas cosas a la perfección, con la soltura típica de un amigo de toda la vida pero que no olvida ni qué quiere, ni como lo quiere.
Por eso se convierte en un poderoso aliado y un estupendo amigo: Porque antes del fanzinero está la persona y esa persona mola.
Siempre diré que gracias a Adrik estoy donde estoy. Él me enseñó a insistir y dar la lata a la gente para publicar en fanzines, para moverme, conocer gente y trabar amistades. Gracias a él lo más probable es que me conozcan los que me conocen bajo la identidad de Koopa. Le debo mucho, él fue uno de los que me introdujo en este mundo y esto es una deuda de esas que no se pagan. No entre amigos.