Grey
Conocí a Adrik en persona en un Salón del Comic de Barcelona celebrado hace ya bastantes años.
Ahora tengo menos pelo y más barriga, pero mi condición de fan de los narizones sigue siendo la misma de entonces. Como muchos otros seguidores de Fanhunter había escuchado muchas veces mencionar la existencia de un estupendo fanzine nacido en tierras andaluzas de nombre FANJANTER, que subtitulaba su obra con un honesto y cachondo EL PLAGIO DEFINITIVO. Navegando por internet se podían encontrar algunas cosas de Fanjanter, pero aquel año los creadores de este comic tenían un stand donde vendían su obra, y yo no estaba dispuesto a dejar escapar la oportunidad de echarles un ojo.
Lo primero que me llamó la atención es que el fanzine ya llegaba al número 5. Es difícil que un fanzine sin ánimo de lucro y por amor al arte dure tanto. Aquello me empezó a dejar claro el cariño que Adrik y sus chicos sentían hacia los narizones y la ilusión que tenían por hacer comics.
Pero esto no sólo se reflejaba en las viñetas de los estupendos fanzines, sino que sobre todo se dejaba ver en el buen trato que el grupo dispensaba a todo aquel que se acercaba al stand.
Recuerdo especialmente a Adrik, porque iba de un lado para otro, moviéndose entre el stand de Fanhunter y el suyo propio, haciéndose fotos con la gente, dibujando monigotes y dedicando ejemplares, charlando un rato con todo aquel que se acercaba y le preguntaba, compartiendo cigarrillos con los viejos y nuevos amigos... y siempre sonriendo.
He leído muchas veces esto mismo sobre Cels, y también lo he podido comprobar cuando lo vi en vivo y en directo. Ese buen rollo sincero. Contagioso. De colega de toda la vida. Quizás el destino había hecho que Adrik, en un momento de su vida, se fijara en los narizones y se sintiera terriblemente atraído por ellos porque compartía el mismo espíritu que Cels. Creo sinceramente que tienen almas afines.
En ese momento delante del stand de Fanjanter no sabía si era por esta simpatía o porque los fanzines eran realmente interesantes, pero tenía la necesidad de comprarme todos los números. Con el tiempo me he dado cuenta de que ambos eran el motivo. Los comics son realmente geniales, y los puedes releer varias veces que nunca pierden su frescura y su gracia. La simpatía de Adrik es tan fuerte que a pesar de no haberlo vuelto a ver en tantos años quedé totalmente descompuesto cuando llegó a mis oídos la noticia de que él y su novia habían sufrido un accidente de coche. Por suerte, los dos quedaron bastante bien parados. Pudo ser mucho peor.
Con este suceso Adrik recibió una avalancha de mensajes de ánimo y apoyo, y no me extraña. Yo era un fan normal que se acercó a Fanjanter por curiosidad, y me llevé el regalo de conocer a un tipo estupendo. Así de fácil es ganarse la simpatía de este artista, y gracias a Dick tenemos a Adrik para rato, ganándose más adeptos. Sin trampas, sin trucos, simplemente siendo él mismo. No le hace falta más.