El primer paso es dibujar un chucho normal y corriente. No es necesario preocuparse aún de la simetría buscada, aunque (en un arrebato de genialidad inconsciente) el dibujo de la derecha tiene algunos elementos simétricos, como el collar que nos hace simetría vertical con la pirindolilla y los bolines del chucho.


El segundo paso es el realmente importante. Con papel vegetal o calcando con una mesa de luz diseñas un perro que envuelva al anterior. Es muy importante dotarlo de mucho pelo para ocultar así los rasgos definitorios de su postura, y que permitan esconder elementos tales como ojos, orejas, pezuñas y órganos sexuales. El truco está en esconder el rabo bajo una mata de pelo idéntica a la que se dibuja en la cabeza.


El resultado es sorprendente ¿verdad? El problema es que nuestro perro reversible se parece más a Tina Turner que a un perro, pero bueno.... Espero que este truquito, hasta ahora sólo al alcance de profesionales con muchos años de experiencia, os sirva de ayuda.


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